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martes, 25 de agosto de 2026

Sedotta e abbandonata


Muchos pueden pensar, actualmente, que lo popular en el cine no suele ser bueno, lo que está destinado a las mayorías y pasa que se hace mucho producto insulso. También la oferta es grande y constante y lo bueno siempre va a ser menor a lo intrascendente. Pero cuando uno ve la presente película se da cuenta que no es así o no tiene que ser así. Ésta película de Pietro Germi es una lección en muchos sentidos. Es una película tremendamente popular, exitosa con el público masivo y es una obra maestra del séptimo arte. Es una comedia popular que retrata perfectamente como es la gente italiana de clase media y la gente del pueblo, de paso retrata gente de clase alta caída en desgracia. Cuántas veces vemos de menos a la comedia en la actualidad y además mucho peor a la comedia que no es americana. Ésta película se inserta en la comedia a la italiana, un tipo de comedia bien nacionalista que brilló a finales de los 50s a principios de los 80s, que se autorretrata y lo hace con humor negro y sátira, pero debajo construye algo positivo, te hace pensar en pos de algo mejor -no sólo reírte de una realidad o, mucho peor, ser cruel y distante con los "otros", aun cuando puede estar en realidad retratándote y la mayoría no se da cuenta- o eso es lo que hace el gran Pietro Germi con ésta película que es una de las más grandes de su país y de la comedia en general. Es una película que se lee como la crítica a casarse forzosamente producto de un abuso, para salvar el honor, puesto desde la mirada de un padre, interpretado por Saro Urzi en una sino la mejor actuación de su carrera, con la que ganó mejor actor en Cannes y es que Germi no sólo fue un hit comercial o un cineasta muy popular sino que su cine tuvo prestigio del más grande. La película sostiene que el matrimonio debe basarse en el amor verdadero para hacer valer su real esencia, como deja ver la ironía cuando le ponen el anillo a Agnese, una muchacha de tan sólo 15 años (una Stefania Sandrelli que a los 18 años era una belleza perfecta), a la que se le ve dentro de la trama un poco más madura que su edad, pero que como se autopercibe Peppino en el espejo (un muy cómico Aldo Puglisi que hace bien de galán pusilánime), no se justifica lo que se perpetra. Ella misma se da cuenta que Peppino, de irónico nombre en muchos sentidos, ha sido aprovechado con ella y se le ve enojada por ratos, hasta llegar a morderlo. Éste le pone encima, hace que le ronde, el estigma público de puta. La mira de esa manera para la época, cuando ni siquiera cuenta con la mayoría de edad. Lo habla directamente. Él mismo la culpa por acceder a sus forcejeos y avances, siendo el novio de su hermana mayor, una gordita muy distraída -que irónicamente se queda dormida con mucha facilidad- que parece aludir a las esposas y la infidelidad en general. Una pesadilla, alrededor de un juicio que revolotea, muestra que Don Vincenzo (Urzi) vive mortificado porque su hija vaya a ser tachada de prostituta. Don Vincenzo se desvive por el honor familiar que tiene un lado a lo mafia italiana, siciliana. Germi pone en acción una banda sonora que alude a matarifes y enfrentamientos de western. Hay buen humor con el hermano en esa dirección. Así mismo los seductores son vistos como muy engreídos por sus madres. Es una película que no deja títere con cabeza. Hasta el atormentado Don Vincenzo es criticado por algunos accionares, comportamientos. Su presencia física también es un plus. Urzi deja todo en la cancha. El filme tampoco es tonto o inocente y no se presta para el idealismo total donde construye su critica contra el matrimonio forzado producto del aprovechamiento, sino contiene calle, muestra la realidad, de que la costumbre dejaba muy mal parada a mucha gente en esos casos, pero tal cual lo habla el jefe de policía el salvoconducto lleva un uso exagerado, como deja ver todo el filme. Había que modificar no sólo las leyes sino hasta el folclore. La propuesta coloca en pantalla con pelos y señales la crueldad del asunto, como sucede con la misma gente del pueblo, con la muchedumbre en la plaza. Se da una escena bastante dramática con un lecho de muerte, donde el filme es audaz para salir de ese lugar, de la desesperación, y seguir haciendo uso del humor negro y la sátira, pero con sustancia, si bien el humor negro del filme es cosa seria, se toma bastantes riesgos. No obstante no sólo es intrepidez gratuita o mirar desde una torre de marfil o de superioridad. El filme enseña muchas facetas. Don Vincenzo tiene un millón de ideas, cantidad de salidas creativas. Se manejan bastantes giros, como una revolución. Se produce un tira y afloja constante e intenso sobre el caso o la temática del título. Donde podría considerarse indecisión se siente una audacia tras otra, humor tras humor. Ésta comedia presenta un sinfín de escenas memorables -como con la madre y las hijas caminando un domingo común para que se de un rapto y plan en ejecución- y detalles -Agnese encerrada comunicándose por el calentador del cuarto-. Es una propuesta vastamente entretenida. Te produce hartas risas. 

miércoles, 29 de julio de 2026

Karlovy Vary 2026: 33 krokov e Incinerator

El Festival de Karlovy Vary, situado en Republica Checa, el presente año cuenta con el número 60 y es uno de los festivales más antiguos del mundo. Fundado en 1946. Es un festival A1, como Locarno o Rotterdam, y es uno que igualmente se distingue del resto. Éstas dos películas se encontraron en la sección llamada Proxima y es para dar a conocer a nuevos talentos, talentos llamémosles vanguardistas, pueden ser debutantes o autores poco conocidos aun. Ambas películas fueron premiadas en el evento. 


33 Krokov

Ésta película recibió Mención Especial en el palmarés. Es el debut en largometraje de ficción de la pareja de esposos eslovacos Anna Domcek y Simon Domcek. El filme fue producido por el eslovaco Ivan Ostrochovsky quien es también director de cine, pero ya con 5 largometrajes en su haber. Coproducida con Republica Checa. Se trata de una docuficción que previamente fue un documental del mismo autor. El filme abre diciendo que se basa en hechos reales. La película según estos hechos reales se basa en un ataque neo nazi a un hombre de ascendencia romaní, a quien dejaron en coma, creyeron haberlo matado, pero milagrosamente logró sobrevivir. Milan se interpreta a sí mismo y aparece con toda su familia en su diario vivir. Es guardia de seguridad y suele limpiar el establecimiento de trabajo. La película si uno no sabe nada de ésta podría leerse como si a un tipo su vida gángster le hubiera pasado factura, para coincidir en el mismo lugar, querer deshacerse de él y éste al rehacer su vida se sienta amenazado por su pasado, por algún acto de venganza. Según lo que vemos Milan teme por su vida porque uno de su atacantes, de hace más de 10 años atrás, acaba de salir de la cárcel. Milan se hace miles de ideas en su cabeza. También observamos una gran cicatriz en su cráneo rasurado. El trauma es grande. Su familia se ve afectada por éste recuerdo marcado, aun cuando el rudo de apariencia física Milan luce siempre temeroso y sensible, y hasta se muestra extremadamente inocente cuando juega con sus hijos pequeños, de alrededor de la adolescencia temprana. Se pone hasta una máscara de Batman que puede verse algo ridículo. El filme tiene un aire medio hiphopero. Ahí se le ve a Milan fumar marihuana, describir tatuajes, o coger un arma. E ir en el carro en ese estilo. Otra distinción es que la propuesta recurre a usar mucho las tomas cerradas o muy próximas. La intervención de un religioso de esos realistas, con calle o pasado quizá gángster o que podemos asumirlo en ese tipo de ficciones es bastante interesante. Es sumamente elocuente, cuando refiere a la existencia. La película me recuerda a la magnífica Cape fear (1991), pero de muy bajo presupuesto con un decente uso recurrente de la elipsis, que a ese respecto logra salvarse de la quema y logra ser un filme austero atractivo, sin tampoco exagerar la nota. 


Incinerator (Shokyakuro)

Se alzó con el Premio Especial del Jurado, el segundo lugar de la competencia. Ya es la tercera película del japonés Uchida Shuntaro. Es una película de gestos mínimos que recurre a un ritmo lento, pero donde lo que muestra suele ser amable. Versa alrededor de una familia. No obstante siempre hay algo que roza lo freak, levemente. La niña protagonista, Kozue, de 9 años, es peculiar. Su cara no es muy expresiva además, mira como si estuviera en blanco. Su padre le ironiza cuando ella le dice que no entiende algo que él le explica varias veces, como si fuera una costumbre. Para en la enfermería, suele andar sola -los niños pasan a menudo corriendo por su lado-, está como encantada con una caja para quemar cosas y el corte que produce es una extraña forma de afecto o de recuerdo o quizá una cierta reacción de autodefensa/limitación inconsciente. Ella siente curiosidad por un joven universitario de 21 años que ha ido al colegio a mostrar un teatro de sombras -el arte de contar historias- y que como Kozue también le gusta quemar cosas a escondidas. El chico también parece peculiar pero no se le ve para nada trasgresor o peligroso. Igual no tiene nada que hacer con la niña. Puede verse políticamente incorrecto (en buen uso), aun cuando todo parece muy inocente. Parece la caracterización de Ozu de un filme de Imamura. Polos opuestos. Es un filme que en su velo y austeridad puede hacer pensar mal o mucho más -no obstante hay cosas que coquetean con la nada en cierta forma en sentido de construcción narrativa como con la amiga del trabajo o la cadena que quema el muchacho-, debajo de tanta amabilidad y hasta convencionalidad como con el padre simpático -lo llega a decir la suegra- pero propenso al alcoholismo (aunque en otras películas beber alcohol parece recurrente sinónimo de felicidad), que toca la guitarra eléctrica -o lo intenta- y se percibe que se halla secretamente melancólico. Es una propuesta que parece versar sobre la depresión, con los hombres de la trama, pero como quien no lo sabe, la madre en realidad es el verdadero personaje notable. La madre tiene igualmente emociones -como deja ver Shuntaro-, pero se mantiene ecuánime y es un pilar firme que como las mujeres de antaño como tendencia social dan todo por su familia y generan momentos hermosos. Shuntaro adapta un cuento de su compatriota Kaori Ekuni.  

domingo, 21 de junio de 2026

Stalker


Ésta película de ciencia ficción del ruso Andrei Tarkovsky prácticamente no tiene efectos especiales, pero maneja mucha fantasía. Es ciencia ficción hecha con gran inteligencia. El lugar donde se filmó es Estonia, durante su época soviética. Los lugares parecen postapocalípticos, y son fábricas químicas, rieles en desuso, hidroeléctricas, bunkers, infraestructura derruida y abandonada, rodeada por el desgaste, de naturaleza, con territorio con agua empozada, muchos charcos y hasta como si recorriéramos un submarino. No ver personas por ninguna parte y observar de vez en cuando perros callejeros ahonda en el abandono. En ese terreno se alude cayó un meteorito y el sitio es conocido como La Zona, un lugar mutante, que cambia de apariencia como si tuviera vida. La Zona tiende trampas. A esa vera la gente mayormente desaparece o algunos enloquecen, por eso el ejército la tiene cercada y prohibida. La curiosidad es que hay un cuarto donde se dice se cumplen deseos. El Stalker del título lo interpreta Alexander Kaidanovsky y es un guía que lleva gente ilegalmente a La Zona. Como La Zona cambia de forma ir siempre es una aventura. Esto produce nuevos peligros para el Stalker y sus clientes. El Stalker es un hombre que encuentra su significado de ser en transportar a la gente a ese espacio. Siente un vacío existencial, se concibe poca cosa, pero llevar personas a La Zona y que de alguna manera hallen la felicidad, que siente le es esquiva por una depresión crónica, le da sentimiento de autovalidez. Es como en Fight Club (1999), cuando, en una escena maravillosa, Tyler Durden le ruega al mafioso dueño del bar donde se hacen las peleas clandestinas. Lo derriba al suelo y le suplica que no le quite el bar porque su vida son éstas peleas que ocurren ahí y sin ello no es nada, su vida no vale nada. Igual el Stalker, justamente cuando quieren destruir La Zona y el cuarto de los deseos. Piensa lo mismo. Se pone a llorar, a rogar. El Stalker es un hombre común y corriente, más allá de ser el guía. Igualmente, a fin de cuentas, sus 2 nuevos clientes. Uno llamado El Escritor (Anatoly Solonitzyn, el actor que más le gustaba a Tarkosvky y que realmente es notable; trabajó con él en 4 de sus 7 largometrajes para cine; murió 3 años después de ésta película a los 47) y otro El Profesor (Mykola Hrynko). El filme tiene partes filosóficas y otras partes psicológicas. Hay una argumentación bastante interesante de porque es mejor ser frágil (o sensible) que fuerte (estar seco) para trascender en cualquier cosa. También se habla -se lee- del apocalipsis bíblico. El Escritor se coloca una corona de espinas como Jesús. En sí el filme está lleno de creatividad visual, estética, desde lo real, pero que en su diseño de producción o de arte y su puesta en escena genera cierto vuelo fantástico plegándose perfectamente al sci-fi. Da la sensación de estar observando algo distintivo y al mismo tiempo reconocible. He ahí la sabiduría de Tarkovsky para escoger las locaciones y plasmar la adaptación de la novela Roadside Picnic publicada en 1972, perteneciente a los hermanos rusos Arkady y Boris Strugatsky que se encargaron del guion de la película, pero si bien Tarkovsky no aparece en los créditos como guionista se nota que sí participo en mucho en la escritura estructural y guía, como que la película es distinta a la novela, no es del todo fiel. Hay versos leídos como parte de la trama que pertenecen al padre de Tarkovsky y están bien ensamblados. Se percibe también una parte mística y religiosa en Stalker (1979) que recorre toda la propuesta, cosa que era siempre muy importante para Tarkovsky. Así mismo se habla del arte en sí y de la ambición humana por manejar a otros, a la gente, como quien reflexiona sobre la propia URSS y una cierta desilusión sobre su utopía. Se podría decir que hay vasos comunicantes entre los Strugatsky y el genio de Tarkovsky, pero igualmente se perciben pensamientos habituales en él. Tanto el guía (a lugares inaccesibles o de difícil acceso), como el profesor (el científico) y el escritor (de arte) son puntos que se observan de intelectualidad, aun cuando yacen medio perdidos en el mundo. No obstante pelean con sus egos, plantean humanismo. Dudan de sus propias facultades. El filme es una aventura por ir de la civilización donde se percibe caos y desolación, como parte de un paquete, a La Zona, un espacio que supone un cuarto donde hallaremos la paz. Los lugares que recorren los tres personajes son atractivos como buena película de aventuras. Posee estéticas ingeniosas, como el lugar con los montículos de arena fina, las cascadas al lado de los restos de paredes gigantes o el recorrido por el extenso túnel de acero a la escalera hundida en el agua sucia. Curioso es ver que no muere nadie de pulmonía, porque duermen sobre charcos de agua provocando una puesta de escena memorable, visualmente hermosa. En un diálogo se dice que la vida sin misterio o sin asuntos sobrenaturales es aburrida. El escritor parece ser rico, pero no es feliz. Critica la falta de autenticidad, el querer agradar a toda costa, ser dependiente de la aceptación externa, donde él mismo hace un mea culpa general que lo tiene desdeñando el arte. Al profesor su mujer le ha engañado, también es infeliz, sin embargo siente que el altruismo vale más que el propio éxito. Miente con querer el Nobel. Ahí lo vemos contestar un teléfono en medio de la nada, de lo imposible. A La Zona se le atribuye una naturaleza extraterrestre y se percibe con la hija del Stalker algo parecido a 2001 Odisea del espacio (1968), una fusión o una injerencia cósmica. La Zona más que un lugar de deseos cumplidos, practicidad, es un espacio para pensar la existencia de manera profunda, más allá de la superficialidad y lo aparente. Es igualmente una promesa, fe, de una vida mejor, que alude al cielo. Esto indica una auscultación que puede llevar a la decepción y consiguientemente a la locura. La Zona es una inteligencia superior. A La Zona no se puede llegar frontalmente sino nos destruye. El viaje por una parte literal se siente como quien se mete a un campo de concentración, como si estuviéramos en la segunda guerra mundial. Exhibe escenas con tomas muy próximas de larga duración, parecidas a La Ascención (1977). Vemos tres cabezas calvas por buen tiempo, de cerca en movimiento, mientras se dejan llevar por el viento. Así también Tarkovsky filma por ratos desde las espaldas como lo hará Béla Tarr. Es un viaje que aunque no tiene de terror implica mucho el miedo en el avance, en la caminata. El Stalker lo hace porque es su manera de sentirse vivo, más que atribuirse heroísmo. Alisa Freindlich hace de la esposa del Stalker y tiene escenas muy intensas, llenas de emotividad. Muestra un bonito cuerpo que deja ver en sus contorsiones en el suelo. Solonitzyn, de manera talentosa, hace del típico tipo que suele divagar, quedarse pensando, con la mirada perdida como le es habitual, sin manifestar melancolía sino un discreto enojo, en sus expresivos ojos celestes. Igualmente puede ser reprochable, tener de negativo, como buen actor todoterreno. Es una película que puede leerse en parte como de acción, mirarse llena de practicidad. Ir por un lugar extraño, misterioso, como esas tantas historias de islas o selvas recién descubiertas, pero desde lo mínimo, donde la actividad motriz no es muy intensa, pero donde tenemos la sensación de que algo malo acecha. El Stalker siempre está atento, precavido, un poco tenso, lanzando su tuerca envuelta en un trapo con nudo como cábala por donde proseguir. Muy buen uso del sepia para trasmitir sensación como de estar rodeados de sutil destrucción, de vejez, en otras formas a La Zona. Levantarse de una cama, donde duerme padre, madre e hija chica, nunca ha sido más artístico que con Tarkosvky. Igualmente el final con los vasos es muy teatral/dramático, en el buen sentido, dentro de un juego de niños. Una demostración de que para impresionar nada mejor que el intelecto ante todo. 

miércoles, 17 de junio de 2026

The man from London


Éste filme le pertenece al húngaro Béla Tarr y lo codirige con su esposa, Ágnes Hranitzky, con quien ha codirigido 3 películas suyas, ésta es la segunda vez. Hranitzky es la editora/montadora del filme además. Es una película curiosa dentro de la filmografía de Béla Tarr porque es un noir y adapta al super famoso Georges Simenon. Otra curiosidad es que el guion es de Tarr y su compatriota el novelista László Krasznahorkai, quien es nada menos que el Premio Nobel de Literatura del 2025. László trabajó con Tarr como guionista en 5 de sus largometrajes. Tarr adaptó obras suyas entre otras. Éste es el cuarto largo donde László es guionista. Tarr es conocido por ser uno de los grandes maestros del llamado slow cinema, el cine lento. La película consta de varias secuencias extensas, teniendo muy pocos cortes durante las 2 horas y poco más de duración. Tarr arma secuencias muy bien coreografiadas moviendo la cámara alrededor sin cortar. Muestra contrastes, gente que entra en la visibilidad del espectador por el movimiento de la cámara sin ir a corte. Es una película que se entiende perfectamente. Lo que tiene es que exige paciencia, puede fácilmente causar tedio por su extrema lentitud, por su regodeo austero. Se le puede tener por una obra poética, hay cierta belleza en esas extensas coreografías/secuencias, como quien esculpe con esa contemplación, esa lentitud, ese color blanco y negro, esos contrastes con sombras, o negritud. En un momento la pantalla tiene unas partes iluminadas blancas y otras oscuras negras y como si tuviéramos un rompecabezas toda la pantalla se complementa de negro. Esto es una composición con la luz y lo visible, como pintar un cuadro. En otros momentos el protagonista y otros personajes dan la espalda, Tarr encuadra, genera narrativa desde esa posición. Tarr trabaja con su arte habitual, con su propio estilo. Sus películas dialogan entre sí. El Caballo de Turín (2011), su siguiente película y la que muchos consideran su testamento fílmico o donde yace todo su arte, si bien Satantango (1994) es monumental, se parece bastante a The man from London, aun cuando medio que pasó desapercibida en su exhibición en el festival de Cannes. Está incluso la mirada social que identifica el cine del húngaro y en especial a El Caballo de Turín. Es un filme sobre oportunidades especiales aunque se mueve en la corrupción. El filme trata de que 2 sujetos le roban al dueño de un teatro en Lóndres y al pelear uno mata al otro. Se ahoga en el agua con el dinero hurtado. Un tipo que trabaja en una torre de vigilancia en un puerto donde se toma el tren además, hay tremendo despliegue coreográfico, de la cámara, entre barcos, trenes, orillas y la torre, recoge el dinero y se lo lleva. Es su gran oportunidad de ser rico. Como dice su esposa, tras 25 años de silencio. Su hija trabaja en una carnicería y cuando la ve, en unas tomas sugerentes, sensuales, pero elegantes, donde se iluminan sus hermosas piernas en botas de caucho, barriendo el agua sucia, dice que no soporta que cualquier hijo de vecino esté mirándole el culo al pasar por el lugar, como quien dice que su hija sin que ella lo busque se ve barata. Miroslav Krovot, un actor checo, el protagonista, imprime sequedad en el ambiente, si bien en ciertos ratos se ve que siente miedo. Igualmente se le percibe que tiene muchas dudas, que se debate en su consciencia. El ladrón y asesino sospecha de él. Su hija es interpretada por Erika Bók, quien sólo ha trabajado en algunas películas de Tarr, pero lo hace bastante bien. En el filme vemos instantes de mucha emotividad, muchos actores despliegan muchos sentimientos, lloran, gritan, sufren. En el reparto está la inglesa Tilda Swinton, como la esposa de Maloin (Krovot) y tiene varias escenas intensas, aunque su papel es bastante secundario. Más importante parece el de la hija Henriette (Bók), que se le ve simple, austera, como habitual personaje del universo de Béla Tarr, pero carga un aura de belleza y seducción natural, así como cierta melancolía y pasividad. Swinton parece un poquito fuera de lugar en la sequedad del cine europeo que maneja el arte de Tarr, aun cuando ella inició su carrera trabajando con Derek Jarman, y eso la hace bastante digna del cine minoritario o arty, incluso siendo actualmente fácil de reconocer por el público. La película tiene un tratamiento distintivo a un punto con el pensar del inspector de policía si bien tiene de clásico inspector francés. No parece serle determinante ver el asesinato como algo grave. Se le puede señalar como con un aire un poco a gángster o a la ley del submundo o como si viviéramos en un especie de régimen dictatorial o una distopía. El filme aunque es bastante realista se percibe que podría haber tenido elementos de sci-fi de lo más natural, quizá por László. El tipo de manejo tiene otra visión que colinda con cierta complacencia outsider. Es una película que se reviste hasta del carácter político del director y supone que de su guionista. No es una película demasiado explícita (violenta). Ahí tenemos la tensión de la toma larga sostenida frente a la puerta de una cabaña. Hay una escena de noir sucio a la vena, algo sórdida pero desde lo sugerente, donde el barman le frota el pecho a una mujer vieja robusta que luce como una prostituta melancólica. En una película de Tarr nunca falta el sonido de un acordeón y hasta lo vemos en una escena de aspecto circense. 

sábado, 6 de junio de 2026

Un soir, un train


El director de ésta película, el belga André Delvaux, es un autor algo rebuscado en general, pero un pilar importante en el cine de su país. Su filmografía no es muy extensa, tiene unos 8 largometrajes de ficción para la gran pantalla. Su cine no es un cine espectacular, pero se distingue, tiene originalidad, lleva elegancia. Muchos dirán que es algo complejo, y lo es, pero de los que se entienden, que son honestos y más inteligentes, que sostienen el intelecto, por eso todo es aprehensible, y en ese trayecto deja harto pozo introspectivo, en varios sentidos. Proporciona diversas lecturas, tanto políticas, como sociales. Habla del nacionalismo flamenco, población predominante de Bélgica asociada con Holanda, por encima de los francófonos (y claramente en consiguiente con los franceses) que son la segunda población importante de Bélgica. Los flamencos pertenecen a Flandes. En la trama vemos a un catedrático de lingüística, Mathias (Yves Montand con 47 años), belga francófono que tiene una novia francesa, Anne (Anouk Aimée con 36 años), directora de teatro, con quien tiene problemas de comunicación, siendo fácil de pensar un diálogo con el cine de Antonioni. El nacionalismo flamenco que vemos con la pronunciación de los alumnos de la Universidad en que enseña Mathias incluso genera conflicto en la pareja. Ella se siente distanciada, sola, en Bélgica, frente a esto; además de que de Anne se dice que es una mujer muy libre, y en ello no tiene un vínculo formal ni hijos y ésta decisión la hace ardua de encajar en una relación. Tanto Anne como Mathias se podría decir que son intelectuales, burgueses dirían otros. Conversan sobre la creación, sobre el arte, sobre los significados, sobre la muerte, tema que ronda todo el filme. Surge que Anne se manifiesta sensual en un baile y cree que esa faceta le molestará a Mathias cuando recién la pretende (quizá por la diferencia de edad o el formalismo de él), pero Mathias ama su belleza, sus delicados movimientos, Anne (la bella Aimée) lo deslumbra, como se observa en la expresión -en los ojos, la sonrisa- de Montand. No obstante Mathias sabe que tiene al lado una mujer difícil abiertamente. La comunicación es ardua justamente por su personalidad y sus opciones. Mathias es más simple aun siendo catedrático, pero con el recuerdo de su madre con la manzana sabe que puede fallarle -hacer sentir mal- al amor más grande. El filme es un poco también cómo es perder la memoria, el paso del tiempo llevándose todo, hasta concluir en el vacío. En una visita al cementerio, Mathias olvida donde dejar unas flores, ha olvidado la ubicación exacta y simplemente se rinde en lugar de solucionarlo. El filme tiene un juego con distintos tiempos, en realidad no es un filme lineal, es como analizar el pasado, que yacen entremezclados, muy bien trabajado en el tren, con un choque como síntoma/metáfora de crisis, quiebre romántico, así como Anne mirando hacia afuera de espaldas ensimismada y él percibiendo lo que siente ella. La trama tiene una parte surrealista, pero finalmente cae en un lugar común, muy utilizado, como es perpetrar un sueño, así mismo ver un vampiro o la muerte misma te saca de cuadro para ubicar una obra de teatro luego, justificándose. El sueño en realidad es delirio, un trauma, un golpe. La hermosa joven mujer extranjera que no habla nuestro mismo idioma, que es diferente a nosotros, pero nos emboba; el pueblo desolado, la soledad, el silencio; vivir a mil la vida que parece un acto de locura o extravagancia, en la sala de cine, con tipos pasolinescos. El onirismo se deja ver oscuro, tétrico, como si fuera terror o un sci-fi, propio de toda esa reflexión sobre la muerte en que yacen metidos los protagonistas buscando (como metacine) para la obra dentro de la obra, y para calmar nuestro dolor, un dolor que es inherente a la humanidad, pero que, como cimentar las relaciones de pareja, siempre es arduo de manejar a pesar de todo, como quien conoce a alguien, sabe como es e igual le sigue afectando, un amor con espinas, cuando todo podría ser realmente fácil, cambiar para una mejor adaptación, que no solo nos contenten o nos acompañen, pero muchas veces o no somos la persona indicada, o no estamos en el lapso indicado, o no tenemos el carácter y la actitud necesarios, tememos forzar las cosas, porque muchas veces la posibilidad de los cambios requieren de una lucha, y no simplemente caer en lo políticamente correcto de la modernidad, refiriendo a tener chances reales, porque Anne no es una cualquiera, como lo manifiesta Mathias medio en eufemismo. La muerte literal puede ser melodramática, como ese encuadre de echarse al lado, emparentado con la pasión amorosa, pero también alude al fuego que tiende a apagarse porque es pasajero sino evoluciona, producto de ser demasiado libre, siempre clamando por efervescencia, cuando toda obra requiere de descanso. Como sentencia la frase, para el libertino el amor es una pequeña muerte. Los dos hombres que acompañan a Mathias son su ayer y su futuro. Estoy esperando el cielo porque he sido bueno, señala el viejo solitario, nunca he perpetrado ningún mal, como quien dice en su melancólica situación que la perfección no existe, no se ha de buscar porque muchas veces hay que recordar que para hacer una tortilla hay que romper huevos. Se podría decir que sólo los muertos contentan a todo el mundo. Es una película llena de simbolismos, como se llega a discutir. Tiene su parte literal y así mismo lleva lectura. Vemos cocer papas en una fogata y al mismo tiempo es pensar que algo se nos está diciendo en porqué el tren se detuvo en cierto lugar, cuando estábamos tras alguien. Ésta obra que adapta al flamenco Johan Daisne es una película de misterio, ¿cuál es el misterio?, el amor, y no tanto. 

sábado, 16 de mayo de 2026

Porcile


Ésta es una película en mucho sentido minoritaria, de bajo presupuesto, arty, perteneciente a Pier Paolo Pasolini. Se divide en dos historias paralelas que hablan de clases sociales utilizando recursos mínimos. Una parte se ubica en la Alemania de su época, los 60s (el filme es de 1969) y es la historia de una familia burguesa, como ellos mismos se adjudican, empresarios, industriales, donde el hijo, Julian, interpretado por Jean Pierre Léaud con 25 años de edad, ya habiendo trabajado en varias obras de Truffaut y Godard, y a 10 años de su mítica Los 400 golpes (1959), es un muchacho con problemas de adaptación, hasta caer catatónico en cama. Su padre, Klotz (Alberto Lionello), que tiene un aire cómico y un abierto parecido a Hitler, puesto que éste filme lleva la ironía y rabia (aunque aquí controlada) de Pasolini, es un tipo que no tiene escrúpulos, aludiendo una notoria/obvia crítica al capitalismo puro y duro. Klotz exhibe una nula sensibilidad. No le importa mucho su hijo, tanto que quiere casarlo con una muchacha para aumentar su riqueza y relaciones, siendo los afectos secundarios, aunque es un buen partido en todo sentido. Quiere casarlo con Ida, interpretada por Anne Wiazemsky, a tres años de su debut con Robert Bresson a los 18-19 años, casada con Godard en 1967, un año después tras trabajar con él en la Chinoise (1967). Ésta parte/relato es muy verborréico. Se sostiene muchísimo de la palabra entre la pareja, Ida y Julian, y el padre con unos socios y disputas en el trayecto. Uno de estos socios lo interpreta Ugo Tognazzi y remite directamente a las secuelas del nazismo donde se da a entender que la Alemania Occidental o Federal mantenía estos vínculos, como crítica (ñoña) al capitalismo (fascismo, dirían algunos). En sí Pasolini es muy político pero también bastante simple en realidad, aunque lleva mucho ripio en la palabra (porque más no necesariamente es sinónimo de mejor), más de la cuenta y la propuesta parece de mayor complejidad de lo que en verdad es o exige prestar especial atención. Se podría decir que la presente es una comedia intelectual. Otro nombre famoso es el del director de cine habitualmente trasgresor Marco Ferreri en una de sus pocas actuaciones como el intermediario de los negocios entre Klotz y Herdhitze (Tognazzi). Ya éste último apellido parece decirlo todo en cuanto a que clase de negocios estamos tratando. Lo mismo que hacerlo entre cervezas, como camaradas disfrutando del momento. Ferreri se nota tenía mucha afinidad con Pasolini y viceversa. La Grande Bouffe (1973) parece clara inspiración para Salò o le 120 giornate di Sodoma (1975), aunque la de Pasolini es aun más extrema y mucho más insoportable. La otra parte o el otro relato luce como cine de género si bien austero, minimalista, pero con estética. Es la historia clásica de unos bandidos o gente salida de abajo para volverse criminales producto de la pobreza. El desierto representa la necesidad y la falta de oportunidades, expuesto al lado del Etna, un célebre volcán en Sicilia, lo que le da cierta imagen de yacer en otra época, en el pasado, hasta como un vislumbre apocalíptico, que uno puede creer de cierta inspiración para la saga de Mad Max. Pasolini fácilmente es asociable con un discurso, político, social, con una notoria identificación. Éste criminal parece salido de las épocas de las conquistas colonialistas europeas. Lo interpreta Pierre Clémenti y es un caníbal, hasta liderar un especie de grupo rebelde. Incluso, se puede leer, frente a la iglesia. Ésta parte es prácticamente muda. El grupo caníbal tiene una fuerte inclinación hacia lo sexual, como vemos cómo los atrapan, cómo los atraen, cómo caen en una trampa. En la parte de los burgueses se destapa un secreto, que se percibe autobiográfico, Julian gusta de dormir con cerdos, en los chiqueros, como anuncia el título. El secreto suena metafórico, y puede aludir la sexualidad de Pasolini y su proclividad a buscarla en la calle. El pueblo aquí son los cerdos que proféticamente acabaran con él de cierta manera. Igualmente puede verse como que alude a ser parte de la corrupción de una élite que son vistos como una porqueriza, e ir contra los idealismos. Esto es como la videncia de Rasputín frente a lo zares. Si me mata el pueblo ustedes continuaran reinando, se habrá consumado una excusa, un perdón, pero si lo hace su propia clase, perecerán, como problema directo. Se manifiesta que Julian es un ente muerto, hasta lo literal. No discute nada. No obedece, no asume un rol, pero tampoco se rebela. Es una clara crítica a la falta de involucrarse políticamente y se discute por medio del personaje de Ida que es activista. Pasolini escribe el guion en solitario desde su imaginación, lleva mucho de su propia existencia, así como denota estar influenciado por crear un cine con reminiscencias literarias y específicamente del teatro, cosa que en su filmografía se puede observar y en su cualidad de escritor y ensayista. Cuando uno escribe (crea) siempre trata de entusiasmar, desde nuestra personal esencia y que de ahí nazca un público real, que de verdad entienda. Eso pasa justamente con éste filme y Pasolini que puede adjudicárseles de difíciles. 

domingo, 10 de mayo de 2026

La voie lactée


Es una película francesa perteneciente al español Luis Buñuel, coguionista junto al célebre guionista francés Jean Claude Carriere con quien Buñuel trabajó en varias películas. Buñuel fue ateo y aquí lo deja ver muy claro. Es una película que se basa en manuscritos herejes, que discuten el catolicismo -cristianismo. Al final se lee que no se basa en la imaginación del director, sino todo tiene un soporte antiguo sobre gente que pensaba distinto en el tiempo a la iglesia católica e incluso del propio Jesús. Es una propuesta que si uno le presta atención se deja ver, aun cuando en primera instancia parece algo inaccesible. Pero finalmente es comprensible por sí misma, sin que uno tenga que apelar al material directo histórico del guion, si bien conocerlo puede resultar más interesante. Es una película que juega con los tiempos. Se alude que uno de los protagonistas suele divagar, como cuando imagina el fusilamiento del Papa por revolucionarios. Pero hay en general como pequeños flashbacks históricos. Al mismo tiempo hay algunos momentos surrealistas donde el pasado pasa directamente al presente o se cruzan personajes de otras épocas. La trama tiene como guía a dos vagabundos, que van desde Francia a España caminando o haciendo autostop, hasta Santiago de Compostela. Son Pierre (Paul Frankeur, con 64 años) y Jean (Laurent Terzieff, con 34 años). Es una película que al no conocer sus referencias especificas se puede hacer más arduo de coger, pero he ahí el trabajo de Buñuel para dejarse entender también, como llega a suceder. La propuesta habla de otros profetas, de sectas, de pensadores apócrifos, de otras filosofías, de otras creencias. El ateísmo propuesto medio que no se explica porque Jesús se volvió tan popular frente a la gran cantidad de profetas que existieron en su época. El filme también ironiza bastante, tiene de sátira, es en buena parte una comedia, como cuando dice en broma que resulta imposible ser ateo habiendo comprendido la palabra de Dios, pero en realidad la critica va más al ser humano que a Dios mismo donde abre cierta posibilidad aun para el más duro de poder llegar a creer cuando nos habla al corazón más que a la razón -sumado el rechazo/desconfianza por la ciencia y el miedo a la tecnología, como quien dice el autodestructivo apocalipsis tecnológico-. De ésta manera critica el dogma cristiano y las acciones católicas por la (lógica) intervención (terrenal) del pensamiento de los hombres y hacia ellos va el peso de su ateísmo. Todo lo discute, todo lo pone en duda, amparado en los argumentos de los herejes. Al mismo tiempo da a entender que la iglesia fue una especie de dictadura y que esto produjo muchas ejecuciones para que el dogma pueda gobernar. Buñuel lo representa irónicamente con la lectura de unas niñas inocentes en una actuación de pueblito. Ésta obra también tiene de narrador de cuentos, como cuando otros se tornan guías del filme y caen en una posada y se plantea cierta historia de terror clásica, como de vampiros, incluso con cierta pequeña extravagancia como esconder el candelabro/mechero en el ropero -que puede producir un incendio- o que aparezcan mágicamente personas al lado de los cazadores que han tomado los cuartos y que aluden ser parejas sexuales y ahí hay otra tanda de ironía. Es una película llena de detalles, de mucho humor sutil, pero que además lleva bromas abiertas, más gruesas, como con el jefe del restaurante argumentando sobre su devoción y fe inquebrantable pero yace bien enfrascado en las diferencias sociales, en su indiferencia social, o con un loco del que descubrimos que se hace pasar por cura cuando se lo llevan unos enfermeros de pronto como si se dijera que todos ellos están locos. No abran la puerta por nada del mundo una vez que me vaya, dice el posadero. Y aparece como ironía un cura hablando contra la liberalidad sexual, detrás de la puerta. En otra historia se muestra el aquelarre sexual de una secta. Ésta liberalidad sexual yace muy presente como punto que se discute del cristianismo, aludiendo incluso la esencia de la Virgen María, luego de que ella se haga presente como milagro en la road movie, en la historia de unos cazadores que parecen aludir indirectamente la guerra civil española y la guardia de Franco. Buñuel nunca deja de ser mordaz contra el cristianismo, aunque lo hace con cierta inteligencia, al tiempo que se posiciona dentro de una postura marcada, tras una enumeración de críticas negativas. Es una road movie y van apareciendo las historias de herejía. Es una película donde los argumentos no yacen exhaustivos en pantalla. Las historias se oyen ligeras, no pretenden una intelectualidad desbordada, pero se le puede atribuir de filme intelectual, más que uno que vaya a entretener a muchos. En ese sentido es una obra curiosa, de cierto valor, pero no una gran película, narrativamente hablando. El filme puede ser algo inexpugnable, pero no todo lo que se dice resulta genial. Hay varias bromas simplonas o sin mucha gracia, como cuando bajan del auto a los vagabundos cuando sin darse cuenta ponen en duda el haberse chocado con un niño santo; o así mismo se percibe un duelo de espadas, por argumentaciones divisivas del mismo catolicismo. Se menciona hasta a un hombre fundador haciendo un especie de mea culpa. El don de la claridad dentro del ser inteligente es de admirar, pero eso no desdice que las películas difíciles (sólidas en sus argumentaciones) son siempre interesantes así como la intelectualidad sostenible (con arte) en el cine es sinónimo del mismo atractivo. La propuesta tiene en el reparto a varios actores franceses famosos, como Alain Cuny que da las pautas para el nacimiento de otro profeta -donde muchas historias biográficas se parecen entre sí, como a Jesús- y esto viene a suceder con una prostituta en una noche de juerga moderna, en un cruce de tiempos. La prostituta es la bella y sensual Delphine Seyrig con 37 años. Otra belleza de entonces que vemos pasar es Édith Scob como la Virgen María, con 32 años. Otro actor que destaca es Pierre Clémenti como un joven demonio que alude a los sindicatos de obreros y como en una guerra le ofrece las botas de un cadáver a uno de los vagabundos. Se manifiesta que Jesús produjo su fama bastante bien, que la iglesia católica como entidad añadió otros pensamientos, que el mismo Jesús pudo no ser tan creyente/generador de pacifismo, muchas cosas que se sienten como especulaciones, pero como se llega a decir, no hay religión sin misterio y como quien dice extrañeza. 

domingo, 22 de marzo de 2026

L'immorale

Ésta propuesta es interesante por algo peculiar, parece un remake no oficial, aunque no exacto, con cambios, de una película de hace como 10 años atrás del mismo director, de Pietro Germi. De L'uomo di plagia (1958), que era un melodrama y una película que consiguió ser exitosa. La presente se inserta en el nuevo quehacer cinematográfico de Germi, la comedia a la italiana, donde se destacó en particular. L'immorale (1967) fue la obra menos celebrada del tipo de cine que hacia por entonces. También es una de sus últimas películas. Como es una comedia se tiende a exagerar, es así que éste remake pasa por multiplicar la infidelidad y ahí hacer cierta cuidada sorna. Ésta vez el protagonista no lo interpreta el propio Germi sino uno de los grandes actores de la historia del cine italiano, Ugo Tognazzi, como Sergio Masini, un hombre de 45 años -la edad de Ugo- que está casado con Giulia (una muy bella Renée Longarini quien sería ave de paso en el cine) y con ella tiene 3 hijos, uno adolescente, pero tiene otra mujer, Adele (una felliniana Maria Grazia Carmassi quien igualmente no desarrollaría una carrera en el cine), con la que tiene 2 hijos chicos, en secreto, y aparte está con una muchacha de 21 años, interpretada por Stefania Sandrelli, como Marisa, con quien tiene un recién nacido. Sergio vive preocupado pero por hacer feliz a sus tres mujeres, de quienes dice amar por igual, como le cuenta a un cura que queda horrorizado de su proceder. Sergio se pregunta en un momento de reflexión, ¿seré un monstruo?, pero no quiere terminar con ninguna porque teme les pase como en la película L'uomo di plagia. Sergio parece un hombre de buen corazón, aun cuando se vive con tres mujeres y 2 de ellas se saben las amantes y con hijos y deben aceptar estar en el anonimato y en segundo plano, esperar los tiempos libres, las escapadas, donde Sergio suele mentir mucho para encontrarse con ellas, faltar a fiestas como navidad y año nuevo para compartir con las otras o hacer de sus amigos, cómplices. Adele es algo tontita -él se lo dice varias veces-, muy dócil, se acomoda con facilidad y pide en buena onda celebrar algunas cosas como ser madrina del bebé del mejor amigo de Sergio, o poder mezclar a sus hijos discretamente con las hijas de la esposa. Sergio, aunque lo hace de manera dulce, la trata de gordita boba, pero es con quien más se ríe, si bien Sergio deja en claro que está con las mujeres perfectas, esas que no se dan cuenta de nada, o todo lo permiten, a todo se amoldan, las que no molestan por nada, lo cual es claramente parte de que estamos frente a una sátira y una muy machista donde el sueño de Sergio es que sea factible la poligamia, que todas ella se quieran, que llega a decirlo múltiples veces. Ansia poder celebrar con todos su hijos juntos y es que en la propuesta, en general, el mal convive con lo amable digamos. En un momento Sergio se siente cínico porque pretende dejar un trabajo para complacer a una de sus mujeres, pero sabe que solo finge su postura. Esto da a entender que Sergio es un alma de Dios. Vive con ciertos remordimientos, pero trata de hacerlas feliz en todo lo posible, darles espacios de alegría. En ello Sergio siempre está contento y siempre es agradable. No lo vemos jamás molesto, pasa hasta por inocente. Lo suyo no se presenta como algo sexual, sino como amor, si bien se ve que las ama físicamente también, ama la belleza de sus tres mujeres, y se los dice en varias oportunidades, pero el quehacer cinematográfico va por lo clásico, no por el humor vulgar o grueso, ni siquiera hay atisbo de erotismo. Tampoco la comedia en general se subraya/machaca, se permite cierta seriedad, sobriedad, entendimiento, si bien es una sátira y a ratos exagera, como con la bondad de Sergio que lleva sarcasmo. Él las ama a todas, como iría a decir -o parece contestarle a Germi- el Truffaut de El hombre que amaba a las mujeres (1977) pero en esa versión seria está narrado por la voz del amante salvador/heroico. Las tres mujeres están locamente enamoradas de Sergio, le son totalmente fieles, todas ellas son sumamente simpáticas en todo sentido. El protagonista lleva la culpa en el pensamiento hasta el ataque cardiaco. El filme no tiene nada que ver con las clases sociales. Es en ese respecto, universal. Muy italiano, de paso, se diría. En un momento, Marisa parece incomodarle (como cuando escapa del cine o llama de madrugada), pero pronto entra en "razón". Entiende que no es la esposa y no quiere dejarlo, entonces se auto-minimiza. La sátira es interesante porque te permite entender cosas, como cierta reflexión feminista, o igualdad, o entender que es estar casado realmente, aun cuando está impreso en las acciones contrarias, pero quizá es por eso. La sátira deja percibir que no es justo para esas mujeres, por más angelical o noble que se prodigue el protagonista. Por más que no llegamos a ver ningún choque entre ellas. Son las mujeres perfectas como se dice sarcásticamente, que incluye recoger que al ser amantes no son ningunas santas. El hijo adolescente es el único que se deja oír con algo de fuerza y le achacan cargo de consciencia. El final va en esa dirección de lo angelical, que puede que no pegue del todo por su reiteración. La voz susurra, acaso lo sabias todo, y no te mortificaba. Intenta justificarse. En ese sentido es un filme que lleva de sutil, de comedia ligera. La exageración yace en las bondades de todos. Hay hijos de Sergio que no llevan su apellido y se ha metido con una menor de edad, el título no es del todo broma, aunque remite a lo terrenal. Es una película bastante llevadera, amable, que como que está un poco estancada en cierta ligereza que no vulgaridad, pero al mismo tiempo es bastante curiosa y tiene buen estándar, como si participáramos de una distopía medio naif. Se podría decir que pudo inspirar Ufa con el sexo (1968), hecha un año después, por el argentino Rodolfo Kuhn. Es también una sátira pero expuesta desde las mujeres y la revolución sexual. Un hombre mimado y mujeriego (Héctor Pellegrini) se enamora de una prostituta que creía una cándida mujer a la que quería maltratar, interpretada por la guapa Elsa Daniel con 32 años. Ésta no quiere dejar su vida ligera porque inocentemente le hace feliz, no obstante él no puede dejar de buscarla, querer comprometerse y pedirle fidelidad.

martes, 3 de marzo de 2026

Después de las ciudades


El rumano Radu Jude hacia un largo de 61 minutos llamado Sleep #2 (2024). Editaba muchas horas de grabación de la earthcam que se había posicionado sobre la tumba de Andy Warhol. Veíamos gente que lo visitaba al cementerio y en realidad era todo muy rustico y simple que no llegaba a entusiasmar, pero era una idea interesante en el papel, editar la cotidianidad, como se comportaba la gente frente a ésta celebridad "dormida". Había juego, tontería, incluso intervenía la naturaleza y Jude le ponía su habitual ironía. El rumano dijo que éste era un desktop film, un simple divertimento del entretiempo. El filme del gallego Xacio Baño, su segundo largometraje y su primer documental, retoma ligeramente ésta idea, usando google maps o la cámara sobre el planeta yendo a enfocarse en la ciudad de Santiago de Compostela, famosa por su peregrinaje y su devoción católica-cristiana, donde como se dice hay muchas iglesias. Por ratos se difuminan los contornos -cosa que en realidad no parece muy importante- como si estuviéramos metidos en esa computadora que abre el filme, dentro de una simple habitación tras un viaje turístico, donde un padre se cartea via whatsapp con su hija, la que le habla de su nueva afición por las palabras muertas o desaparecidas. Otra curiosidad es que las imágenes están complementadas bajo la lupa de postales (70 postales por 30 euros), viendo las palabras pegadas sobre las imágenes del viajar en general, una mirada comunitaria y variopinta, casual y que es darle algo de distinción al trabajo, como lo haría la habitual voz en off sobre metraje encontrado o verbalidad con imágenes de soporte. Por gente que supuestamente ha dejado sus impresiones del lugar. Es una película sobre la célebre ciudad pero también sobre la subjetividad y personalidad (que queda como memoria) de la gente que la ha visitado y que incluye el turismo en la actualidad. Pero trata de hacerlo, si se quiere, de cierta manera novedosa, mediante el guion del mismo Xacio Baño y Tamara Canosa, asesorados por el también gallego Lois Patiño. Otra curiosidad es que se trata de hacer lectura psicológica de la escritura de cartas, sacar un perfil por cómo escribes. Hay bailes, canciones, fiesta, bebidas, gastronomía, hasta participan monjas de claustro, donaciones, se celebra navidad, varias cositas sencillas y amables de oír, como quien hace un viaje virtual o induce a animarse a visitar algún día Santiago de Compostela. Se habla de un pasaje particularmente estrecho. Es un filme simpático para los que gustan de viajar, conocer nuevos lugares y que mejor que un lugar que tiene todo para que sea una visita memorable. Es una película bastante cuidada y nunca desanima nuestra atención, aun siendo básica, como todo documental sobre conocer una ciudad. Se vive un ambiente tradicional-familiar que resuena agradable, sobre todo en épocas de extravagancia y querer llamar la atención a toda costa. El ingenio no busca excederse. Si quieres llamarlo experimental todo es muy llevadero y entendible. Es agarrar la computadora y usarla de guía. Es como si dijéramos que ni los avances tecnológicos ni el exceso de modernidad nunca nos va a arrebatar nuestra humanidad, nuestra sensibilidad, nuestros afectos, lo clásico y eterno. Se exhiben composiciones, puestas de escena, como con las luces vistas desde arriba prendiendo poco a poco, gente común y corriente posando para la cámara, lecturas en cabinas de radio. Es una película que mezcla un poquito literatura con cine. Es una propuesta sencilla, pero cálida, esa es la mejor lectura. 

lunes, 23 de febrero de 2026

Il testimone


Éste es el debut como director de Pietro Germi y es una película que puede pasar por sencilla, pero muy bien hecha. Es un comienzo bastante maduro como director, cuando todo el mundo suele querer ingresar al ruedo de manera estridente. Es un noir con bastantes escenas caseras, familiares. Arranca con un pequeño pero definitorio juicio, a Pietro (Roldano Lupi), por robar una cuantiosa suma y matar a alguien en el trayecto. Pietro no habla en la sala, sólo mira. Su mirada yace entre temerosa, dubitativa, y como quien reta a las otras personas, como quien muestra su verdadera naturaleza. Un anciano, funcionario del estado, del registro público, se convierte por casualidad en el testigo principal. Asegura que vio a Pietro en el lugar a cierta precisa hora, amparándose en un costoso reloj suyo. El anciano, Giuseppe (Ernesto Almirante), es un tipo de personalidad humilde y muy honesto. Es un anciano solitario que vive de manera tranquila consigo mismo. Pietro en dicho juicio es condenado a muerte. Pero un truco ha entrado en acción, algo bastante curioso (hasta un poco irónico), como apelando a los que no captan los detalles o yacen distraídos, como si el abogado defensor hubiera mostrado habilidades de pickpocket, o de mago. Ese truco hace que el anciano Giuseppe dude de su versión y Pietro manifieste una epifanía, consiguiendo una segunda oportunidad de vida. Sale de prisión y conoce al amor de su vida, a Linda (Marina Berti), a quien en poco tiempo le pedirá matrimonio. Pietro en varios momentos genera suspenso, como cuando ve al jefe de Linda tratándola mal sin importarle quien éste cerca. Le lanza incluso tierra a los zapatos. En otro asoma el asesino en serie en la oscuridad, en el silencio. Pero ahí se prende un fósforo desmitificador. Esa es otra persona. Lo que juega a favor es que no se escenificará el robo y el consiguiente asesinato. La perversidad se escurre de la pantalla. Pero el señalamiento lo persigue a Pietro, en la figura recurrente del testigo, con quien se topa a cada rato, con lo que Pietro no puede ocultar su fastidio. En una escena duerme y Giuseppe lo observa detenidamente frente a la luz del sol que ilumina el rostro. Linda también yace mucho en silencio, parece pensar igual en la situación (cómo reaccionaría). Los detalles dejan de serlo, aun cuando Pietro a menudo muestra nobleza, si bien a ratos se enoja, pero termina siendo reflexivo. La trama parece decir que el mal no siempre es evidente, como la naturaleza de las mafias italianas, familia y negocios. Germi maneja muy bien aquello, al tiempo que entabla diálogo con Dostoievsky. Es un filme un poco contenido, y tiene como cierta desconexión en su narrativa lo que la hacen una película algo particular, más que atribuirle de defecto al haber muchos guionistas involucrados. Los actores no son tan populares pero rompen un poco el molde, de manera humilde, como éste Giuseppe que tiene un aire al de la futura comedia italiana o hasta a extra pasoliniano o al ver a Linda explotada y en desventaja como dentro de cine social de cara al héroe que viene a salvarla y que sigue el sueño del renacimiento. 

domingo, 15 de febrero de 2026

L'uomo di paglia

Creo en el poder de las palabras, aunque montón de veces no retribuyen. No están necesariamente emparentadas con el éxito. Puede que sea falta de empatía, un defecto, o insignificantes, pero lo importante es que son auténticas, sin efectismos o irreflexivas. Escribo porque justamente pienso distinto, porque el resto no me satisface. Esto habla de ser fiel a uno mismo. El director de ésta película es el italiano Pietro Germi, quien es el protagonista además. Es tremendo director, de los mejores de la historia del cine italiano, quien llegó a ser muy popular en vida tanto con películas neorrealistas como por la comedia a la italiana. La presente propuesta tiene una trama que trata de que un tipo tiene una amante, cuando su matrimonio parece feliz. Andrea (el mismo Germi con 44 años) trabaja en una fábrica de mecánica como entrenador y parece un buen marido y un buen padre, pero un día queda prendado de la nada, como por casualidad, de una chica de 22 años que vive en su mismo edificio. Andrea la llama una chica rara porque ella se queda con la mirada perdida, pensativa. La joven es muy reflexiva, muy racional. La situación de ser la amante le mortifica, pero está enamorada de Andrea. Rita (Franca Bettoia, en la actuación de su vida) es una buena chica en general, que ha cometido un error al meterse con Andrea, a quien es difícil de definir. La muchacha es bastante educada y formal. Y se le ve muy bien con vestido y tacos altos. Así mismo cuando se suelta y mueve el cabello y pone una mirada de docilidad, de mujer enamorada. El filme hace elipsis de cualquier acto o idea sexual. Parece la obra algo romántico. También parece que Andrea fuera una buena persona pero es igual a todo el mundo. Muchos van a decir que el sexo nubla, y eso hay. El filme melodramáticamente hace ver que en realidad es un error meterse con alguien casado. Si Rita fuera una chica alegre, la cosa hubiera sido más simple, como hace ver el amigo de la fábrica, Beppe (Saro Urzi). Incluso la chica ayuda en su hogar, a sus padres y hermano. No quiere ni dinero. Lo de ella es amor puro. Le llega a dar a entender a él que podría darle un mejor lugar frente a la situación. En pocas palabras, que se separe de su esposa. Andrea no quiere, y no es honesto del todo con Rita. Intenta dejarla, pero su presencia -su halo de belleza- le hace retroceder, y ella hace lo mismo, sabe que está mal, pero insiste aun así. En las acciones -como suele suceder- la esposa luce como un ente menor, minimizado, si bien parece una santa en todo sentido, no es que su personalidad de ninguna forma justifique engañarla. Ésta es inteligente por una parte y llega a darse cuenta, y es sutil expresándolo. Antes ha sido confiada y algo descuidada, pero por buena madre. Andrea aparece además intachable como antecedente. Como lo sexual no yace en la gran pantalla todos parecen más buenos de lo que son. También lo generan las formas (en ello Beppe se deja ver más abierto, desestima a Rita llamándola una histérica; los núcleos sociales a su vez crean amoralidad). Esto cambia un poco poder ver la verdad del panorama. Es como si estuviéramos hablando de amor, pero en realidad estamos tratando con el deseo sexual. Rita tiene novio y se deja llevar por el mal a través del carisma, la suavidad, la seducción, de la caballerosidad. Uno podría decir qué se la juega. Es un filme que deja mal sabor, como menciona la psiquis de la esposa. Es difícil ser moralista puro y duro, pero Germi escoge un papel complejo, alguien que muchos van a odiar. En un momento se dice que pecar una sola vez hasta ayuda al matrimonio. Se dice como si fuera una superstición. Andrea se descubre como un mentiroso crónico. Surge una escena en la iglesia muy poderosa, muy tensa, capital, un reto que Germi opta por resolver. En adelante puedes amar o no el final de la película, pero Germi ha logrado concebir una obra con personalidad, atrapante, mil veces mejor que la ligereza formal de La piel suave (1964), obra que podría haberse inspirado del lapso en el bote con esa "extraña" (premonitoria) conversación sobre la escopeta. Muchas cosas harán sentir mal la situación, la vergüenza en el restaurante, el atropello (el daño o el caos en el aire), la emotividad del niño, quedarse en abandono en el café, etc. 

martes, 10 de febrero de 2026

Privilege


La cuestión con el cine para quien escribe es buscar películas realmente interesantes, valiosas, destacables, alimentar la autenticidad y seriedad de una pasión, que se distinguen sin ser gratuitas, efectistas, vacías, efímeras, sino que argumentan, sostienen pensamientos, sostienen variedad de miradas. Se mantienen en el tiempo otorgando valor a su procedencia. Se trata de obras que trascienden. El cine es arte en toda la palabra, como la literatura, como la pintura, etc., cuando, como en todo, hay talento, por encima de la idea común sobre éste. Aun cuando no se trata de forzar nada. Es ser lo que uno quiere, tienes cualidades sostenibles para, que realmente sea, más allá del papel. El cine es un lugar donde se puede intelectualizar todo. El cine no sólo es entretenimiento o artificio (un lugar de tecnicismos comunitarios). No sólo es colocarte en modo piloto automático. Tampoco es únicamente -y no está mal que lo sea, sino es parte de un conjunto, de ser muchas cosas- un acto social, masivo, colectivo, popular, simplemente placentero (hay muchas variaciones de esto). Bajo mi perspectiva, lo que busco, es un lugar para pensar el mundo. A través del poder de las imágenes y elucubrar creativamente cómo mostrarlas, qué exhibir. En esto encaja la presente película del británico Peter Watkins, que como su compatriota George Orwell, supo trabajar notablemente alrededor de la distopía y las realidades sociales y políticas. Lo que quiso debatir y donde se identificaba. En el presente filme tenemos un sci-fi discreto, bajo un futuro muy próximo -los 70s- a la fecha del filme (1967). Hay una figura de un cantante de pop -el número uno que yace en todas partes- que se ha vuelto un especie de profeta, un tipo que crea opinión masiva rápidamente (ahí yace la ironía de la publicidad de comer 5 manzanas al día y generar un consumo popular o una industria y los cruzados y el nacionalismo en pos de las guerras), que influencia bastante en las masas. Involucra el liderazgo, una figura destacada. Ser famoso pasa por lo mismo. La cuestión es que éste cantante de pop se auto-percibe como la nada absoluta, es una creación de la empresa que representa, que está detrás de él. El cantante Steven Shorter (Paul Jones, un cantante real) no es que sea una mala persona, incluso está cargado de dudas y miradas perdidas, sólo que es simplemente anodino por sí mismo, aun cuando es un buen cantante. Los genios son los que están detrás de él, que desfilan con sarcasmo por la trama (peinándose cuidadosamente o tocando la bateria), pero ven más que todo hacer dinero (hay un poster con Shorter celebrando un puñado de dinero en su mano, celebración de su riqueza). Como el estado y la iglesia están muy pendientes de la opinión pública compran la imagen del cantante. En muchas cosas es un filme obvio, pero se presta para el pensamiento. El guionista es el americano Norman Bogner, un escritor de bestsellers en la vida real. No es que toda figura pública tenga que ser la voz de la consciencia o meterse a hablar de cosas que quizá no le competen, lo político y lo social, pero Watkins se define de esa manera y quiso incluso que otra gente famosa piense igual. El mensaje puede variar dependiendo la celebridad. He ahí lo que señala el filme. En un momento se dice que no se quiere diversidad de opinión (debate) o incluso que no se quiere que la gente sea individualista y creativa en realidad. El filme se puede ver como quien anhela que las figuras famosas deberían ver por un mundo mejor, si bien Watkins lo usa para sus propias ideas, lo que él cree. La propuesta critica que en verdad esa felicidad no venga sola, que no sea honesta. La felicidad es pasajera, va y viene, que ver que algo te la proporcione como arte o entretenimiento me parece muy bueno. Yo diría más que suficiente. Pero no se debe pretender un fanatismo ciego, como vemos en muchas demostraciones de la película (histeria). La idea es no perder la consciencia desde ningún lado. Al final cuando Steven dice odiar al público por lo que se ha convertido, un dios vacío de personalidad, entra en el olvido. El enrostre de la banalidad. Muchos podemos pensar que reflexionar más de la cuenta también no siempre termina siendo saludable. Vivir también es practicidad, no exagerar, todo no es filosofía. Aceptar el proceso, aceptar las frustraciones. La música está para alegrar, para emocionar, como así miraba Truffaut el cine o ir a la sala de exhibición, un proceso comunitario, un proceso emocional, una experiencia social. Éste filme me hace pensar, y el pensamiento que me da es que entretenerse, ser feliz a esa vera, es también algo valioso. Cuando un artista te proponga algo, simplemente pensemos que nos ofrece. Puede ser sólo buena música y eso es mucho también. Puede ser muy fastidioso cuando un personaje se vuelve muy político. Porque eso no es lo que ha hecho que uno se acerque a esa persona. El problema es que Steven Shorter es un monigote. Es ahí que la modelo real Jean Shrimpton -muy bella eso sí; aunque no es una luminaria no actúa mal tampoco- entra a tallar. Curioso que una modelo -una de las primeras supermodelos-, siendo su máximo atributo o fundamento sólo la belleza física, sea una fuente de reflexión, sea la que desencante a Shorter de su universo (si bien alude al amor), hable de la falta de personalidad propia. Ésta es una película curiosa. Muchos de los hits musicales de Shorter son propios de la época y de la música de Paul Jones. La canción Libérame (con los policías como los malvados, la autoridad, pecando al querer ganarse al público a toda costa, otro mal endémico), es poder ser uno mismo, que bien enfrenta la distopía del filme. Muchas canciones suenan melancólicas y se oyen bastante bien. La sátira tiene su encanto, con su sequedad por ratos en el estilo, en otros tiene intensidad. Es un filme de culto. En mucho se puede ver cómo el poder destruye muchas veces a los profetas, como se intentó con Jesús. Otra crítica es que muchas entidades no quieren perder simplemente su lugar. Watkins hizo siempre el cine que quiso. El individualismo de la película remite a un capitalismo reflexivo, autocritico, capitalismo como evolución. El título habla de valorar el privilegio de ser importante. Si está en ti ser un verdadero líder, hay que hacer mejores a los demás. 

martes, 6 de enero de 2026

This Sporting Life

La relación con la mujer da para mucho diálogo. La relación con Margaret Hammond (Rachel Roberts). La mujer no quiere volver a comprometerse. Amaba mucho a su esposo. Éste hombre estaba sumido en la depresión –no especificada- y terminó suicidándose. Se da a entender que era un hombre débil, frágil. En cambio, el protagonista es un tipo duro, rudo, realmente fuerte. Frank Machin (Richard Harris). El opuesto al marido difunto. Dentro de su fuerza mental a prueba de la realidad, que compagina perfectamente con el rugby o los deportes donde se requiere mucha confianza en uno mismo para enfrentar violencia digamos, está verse un poco primitivo, a ratos bruto, tosco, algo vulgar (que suma al concepto), pero no obstante demuestra querer estar con Margaret, su especie de casera, que yace desprotegida de la vida, con 2 hijos aun pequeños a cuestas. La mujer lo rechaza formalmente. No obstante por su contexto accede a dormir con él en varias oportunidades. Ella menciona que esto le da mala reputación. Pero la realidad es que el protagonista busca una relación afectiva normal, convencional, y Margaret no quiere. Frank no habla directamente de matrimonio, la mujer no se lo permite, es por eso que se ve muy libre y tiene aventuras sexuales ocasionales. Pero nadie le mueve el piso como Margaret. Así mismo lo vemos desechando varias aventuras. Se interpreta que quiere que ella sea su mujer, si bien todos la creen así de cierta manera, sin embargo Margaret no quiere olvidar a su marido difunto. Ahí están los zapatos como ejemplo bastante explícito. Margaret se halla(ba) en el abandono, lo que incluye algo de culpa para la empresa que dirige el equipo de rugby del protagonista. La mujer es terca (aunque en un opuesto autodestructivo a Frank, la oscuridad y la luz frente a la existencia), similar al marido difunto. Margaret es proclive al suicidio, a un idealismo que curiosamente colinda con dejarse derrotar por el mundo, si bien ella ha perdido al amor de su vida. No quiere rehacer su vida. No quiere darse otra oportunidad. Incluso se siente culpable por la muerte del marido, por no llenar sus expectativas, pero la melancolía puede ser muchas veces muy rara de entender o de hallar culpables. Su muerte no es su culpa, a diferencia de ponerle las cosas arduas a Frank. Ella incluso parece haber amado más al marido muerto que a sus propios hijos, y eso continua hasta su presente. Margaret es amable, los cuida, pero a ratos importantes los deja de lado. El protagonista es un luchador neto, de los más bravos. No se doblega con facilidad. Quiere a la mujer, a toda prueba, movilizando un canto de potente motivación existencial que es parte de su personalidad. Frank es un cazador de triunfos, es de la gente que crea éxito, y como bien dice, son pocos como él, aun cuando lo ven como un simio. No obstante, se deja apreciar vanidoso, pero con Margaret puede ser muy humilde, y también duro. Es un personaje complejo de definir. La mujer es una meta, sentimental, real, está enamorado. La mayoría de gente, la gente común y corriente, se deja apabullar por la existencia, aunque todos finalmente crean su camino, cuando el mundo es difícil. El devenir de Frank no trae a colación suerte, ni destino, porque el protagonista jamás deja de avanzar hacia adelante en pos del éxito, en ir a enfrentar las cosas, como en el rugby. Perder 6 dientes no lo amilanan, lo que representa literalmente mucho dolor. Ni cosas mucho peores, como sufrimiento en el alma. Es un filme trágico, triste, pero éste hombre hace gala de una simpleza que le retribuye, aunque por una parte lo juzga negativamente. Llega a presionar demasiado, cuando Margaret es un ser muy frágil, si bien lo hace porque cree que le va a abrir los ojos, hacer superar su duelo y corresponderle afectivamente. Frank Machin no es una mala persona, como para esperar que el mundo haga justicia, aunque la sugerencia de la araña muestra que se siente culpable. Aunque es un retrato sobre la clase obrera, estamos viendo el triunfo del hombre que sale de abajo hacia la gloria (nunca deja de enfrentar el campo de batalla, ese escupitajo señala carácter), que puede leerse de triunfo capitalista. Pocos pueden ser como él, ahí hay una clase de cierta excepcionalidad frente a conquistar las emociones, esas que tiran abajo a todo el mundo. Nadie es de piedra. Uno es pequeño frente al mundo. Richard Harris está magistral, a sus 33 años, perfecto en el papel, incluso físicamente como jugador de rugby. Y gestualmente. Todos sus ademanes imprimen personalidad al filme. Ésta película le da el estatus de leyenda cinematográfica (junto al director, Lindsay Anderson, y al guionista y novelista, quien se adapta a sí mismo, David Storey), esa que Clint Eastwood le roba un poquito, para los entendidos, con Los imperdonables (1992). La película está contada bajo mezcla de tiempos, aunque no tan lejanos entre sí, los cuales se descifran con facilidad, manejando maestría estructural, en ésta obra maestra del free cinema, de principio a fin. Una obra de lo mejor del cine británico. Está bellamente filmada, sobran las grandes escenas, tiene tremendo realismo. En la trama se ve también que el éxito contiene el capricho y el engreimiento de los poderosos. El deporte fuerte igualmente trasuda sensualidad. En pantalla hay dos socios que compiten entre sí y la esposa de uno de ellos además maneja decisiones. Oímos de la visión de cada uno, lo cual rige el futuro del protagonista. Acaso no soy bueno dice, justificando su fichaje millonario, cuando él mismo se vende caro, pero se deja ver que el éxito puede no ser del todo justo muchas veces, pero la lección es que el protagonista conquista el triunfo con la mentalidad del campeón, con la autogestión de la voluntad más grande. No voy a hacerlo siempre (el rugby), quiero algo eterno, menciona, yo soy capaz de amar de verdad, como parte de alguien que intelectualiza situaciones, aun cuando lo creen un simio. Aspira al amor verdadero. Pero puede que su elección haya sido la equivocada y ahí le juega –jugarreta del destino- en contra su perseverancia. El deporte del rubgy para él es un medio de éxito solamente. Hay muchas escenas melodramáticas a lo Un tranvía llamado deseo (1951), una maravilla con la que hay similitudes, dentro de una película que tiene personalidad y originalidad.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Reflet dans un diamant mort


El cine tiene que seguir inventando para seguir existiendo. La literatura existe antes de Cristo y sigue vigente, está viva. El cine es un arte joven en comparación a la literatura. Tiene apenas 130 años de existencia. Pero en poco tiempo se ha hecho muchísimo cine y se sigue haciendo a ese ritmo. Es un arte efervescente. Reflect dans un diamant mort (2025), de los directores franceses radicados en Bélgica y esposos, Helene Cattet y Bruno Forzani, es una típica representante del cine que se hace hoy en día, el cine del presente y del futuro próximo, si bien uno prefiere por mucho lo clásico donde hay montón de obras maestras que cuesta superarlas. Tener una buena historia entre manos siempre es atractivo (más que la nada haciendo malabares para impresionarte), pero la cuestión del séptimo arte siempre ha sido como contarla. No es que abunden éste tipo de películas extrañas pero se distinguen del pasado, con sus múltiples lecturas, con su cierto estado de locura, con su uso de la fragmentación como no historia lineal, con su psicodelia, con el juego constante de las formas, con su extravagante pirotecnia, con su misterio imposible, con su elegancia formal pero con cierto cine B impreso, con ser una obra que busca tener estilo, con su explotación variopinta estética, con sus inagotables fusiones, aun cuando en realidad es la copia de la copia, llena de homenajes se diría y mucho reciclaje a lo Tarantino. Recurre a ser imitación mezclada, del giallo al poliziotteschi, del cine de género de culto italiano. Hay escenas que huelen a Hitchcock, aunque a ratos parece histérico el protagonista. Esa escena de homicidio y venganza tras la muerte de una ilusión crepuscular es Hitchcock a la vena. Igual toda la idea del asesino recluido en un hotel cinco estrellas de la Costa Azul, en medio de cierta decadencia económica, notoria inquietud, muchas culpas que lo persiguen, va por ese mismo camino del maestro del suspenso, del thriller. Serpentik es la versión feminista del Diabolik (1968) de Mario Bava, de donde hay mucha presencia, homenaje a éste célebre director. El relato nos muestra a un escritor de novelas thrillers de espías, John D., que parece seudónimo, interpretado por el gran Fabio Testi, con 84 años de edad, un actor que trabajó en todo tipo de películas, hasta de cine B. La versión "joven" la hace el belga Yannick Renier con 50 años que hace de un especie de James Bond. El escritor protagonista parece inmerso en el delirio del asomo de la demencia senil. Sus memorias, los personajes de sus libros, lo persiguen. Sus libros parecen beber de su vida cotidiana, convertido esto en historias fantásticas donde hay un aire a cómic, enemigos como salidos de la serie B o de una película de James Bond, con armas extravagantes, como uñas postizas o un vestido como cuchillas o incluso el propio cine como arma literal. En un momento se dice que uno de los enemigos del agente espía John D. lo tiene atrapado como en el libro de La invención de Morel (1940), donde el escritor se percibe como un personaje de ficción de algún sci-fi. Lo que vemos a la vera de la idea de Muerte en Venecia, un viejo escritor en sus últimos años descansando en un balneario con la fijación de una jovencita, cuando en efecto John D. es un mujeriego consumado, son pasajes de los libros que ha escrito, mucho neo noir como con esa muerte en aceite negro, mucho suspenso, mucho thriller, mucho cine de culto italiano, mucho agente secreto, némesis y femme fatales. Por ello seguir una sola historia o una historia lineal o convencional, la resolución de un misterio, no va por ahí ver así la película, sino son varios fragmentos de una saga policial, cantidad de relatos entremezclados, como con la artista afrodescendiente y agente asesinada inmersa como vecina de habitación, y a continuación el mismo político homicida y gángster muerto por un sicario nipón con una máscara a lo Onibaba (1964). La misma Serpentik de ésta manera tiene miles de rostros, representando enigma, anarquía y tensión. Pasa de rubia a caucásica de cabello azabache a mujer de piel morena. Ella parece representar un punto de ebullición para el escritor y el agente secreto, en su aspecto de mujeriego y no querer doblegarse a una relación formal, luego surgiendo una doble traición, quedándose sólo en ambas vidas, así mismo hacia una especie de agencia secreta gubernamental, lo clásico, tras el robo de unos diamantes en la aventura de la imaginación, en el que es un filme que parece homenajear a la propia arte de crear en sí misma. El escritor descansa, en su último acto, en una playa perdido en sus textos, imaginando compartir vidas fantásticas, historias increíbles. Por un lado la calma en la orilla de una playa y por el otro un auto volando por los aires para explotar al chocar. 

sábado, 22 de noviembre de 2025

Le Couperet


En todo puede haber excepciones, pero si una película te hace dudar si es realmente buena o no, esa no es tu película. La película que instantáneamente, sin esfuerzo, te entusiasma, esa es. Le couperet (2005) es una película de humor negro sobre un tipo que era muy eficiente en su trabajo, era de la plana superior, pero al haber una ola de recortes lo despidieron, a lo que el filme del griego-francés Costa Gravas remite, al cine que le guste e importa, el cine social. También le gusta el cine político, pero aquí está ausente o como adapta la novela thriller The Ax (1997) del americano Donald E. Westlake puede leerse como una crítica constructiva contra el capitalismo extremo. El hombre lleva 2 años sin poder superarlo y entra en un trance de enojo y lo descarga convirtiéndose en un mix entre asesino en serie y asesino a sueldo para si mismo. Investiga prospectos de competidores al puesto que quiere tener y saca una lista de 5 nombres más un jefe, a los que planea matar, para hacerse indispensable, convertirse en el más calificado. La idea es que el capitalismo nos vuelve muy competitivos hasta deshumanizarnos visto como crítica en plan de sátira. Estos jefes no temen tampoco hacer ningún recorte, aun cuando tu puedes ser muy bueno en lo tuyo, dejándote en total segundo plano. El protagonista, Bruno Davert (José García, francés de padres españoles), quiere matar y simplemente lo hace. Una de las tantas frases existentes mencionan que la falta de oportunidades incrementa la criminalidad. Empieza con muchas torpezas, y anda cargado de inseguridad, no representa para nada al típico asesino, broma que se utiliza bastante, es un burgués dirán algunos, de paso huele al Chaplin de Monsieur Verdoux (1947), pero es como si el destino le ayudara a cumplir con su estado de locura. Utiliza una pistola luger, perteneciente a su padre que fue veterano de las guerras mundiales, un arma que también se puede identificar con el nazismo. Davert entiende perfectamente qué le sucede, comprende sus emociones, pero nunca se detiene. Es un talentoso Mr Ripley más pedestre, mata sin mucha planificación, sin demasiado ingenio. No lo atrapan porque el destino no quiere que lo atrapen, donde entra a tallar el humor negro. Es una película entretenida. Cada cosa es expuesta de manera muy práctica, casual, ligera. El humor puede ser algo naif, pero nunca se excede para ningún lado, ni muy tonto ni más listo de la cuenta. José García está perfecto, es creíble en su ligereza con respecto a su crueldad y frialdad como asesino. Es un filme sencillo, sin grandilocuencia, como la que lleva la muy celebrada y más pomposa Ocho sentencias de muerte (1949), con la que comparte algo de parentesco. El presente filme está mucho más depurado, pero curiosamente lo hace bien. Así siendo más pequeña la película le funciona excelentemente. Davert por su condición naciente de antisocial tiene problemas maritales, con lo que se complementa con una subtrama y lo resuelve mostrándose muy familiar. Por un lado está su quehacer criminal y por otro su familia. No es una película que quiera ser tremendamente divertida, no va por ahí, es un poco como para pensar y no matar su cualidad de thriller tampoco, aun cuando va por el camino de lo casual. Es una película sin duda curiosa, tiene mucho de cine social, pero como conjunto es mejor que sus anhelos reflexivos. Logra salir a flote, triunfar, más allá de ser engullida por tanto mensaje lanzado a vuelo constante. Hay además una cierta énfasis en lo publicitario que pasa medio desapercibido. La gente que Davert mata son como él, están pasando penurias siendo sobrecalificados, no parecen malas personas igual, pero piensa que debe matarlos para tener éxito. Es un mensaje obvio, pero trabajado en una medida, que busca ser más que superficial, algo normal de hallar en Costa Gavras -si bien su filmografía tiene altibajos pero también grandes películas- y lo que así mismo hace que no sea un producto como para ver y botar, sino que logra distinguirse, aun en su practicidad y su deseo de ser una comedia, y que se entiende que Park Chan wook haya querido hacer un remake (fijo más exagerado, pero no es una crítica, sino lo menciono por su sello, como del cine coreano), aun cuando los remakes no suelen superar a sus antecesores. Una broma que hallo ciertamente mala es justificar la corrupción cuando la hija de 14 años sube la escalera para acaparar la atención. También los policías se ven más tontos que el asesino, algo quizá clásico en los franceses. El final propone una mirada feminista de todo el asunto. No hay que dejar de anotar que cuando un autor serio hace una buena comedia, cosa rara, es de celebrarse. 

lunes, 3 de noviembre de 2025

The Day of the Jackal


El director de la presente película es el americano Fred Zinnemann, el director de las maravillosas High Noon (1952) y De aquí a la eternidad (1953). Adapta un libro que dos años atrás (1971) fue un bestseller, perteneciente al británico Frederick Forsyth. Es una ficción pero tiene un punto de partida real que es el inicio del filme. Un atentado contra el presidente de Francia durante comienzos de los 60s, contra Charles de Gaulle, a manos del grupo terrorista francés OAS, tras otorgarle de Gaulle la independencia a Argelia. El filme nos dice que para 1963 el OAS prácticamente estaba desarticulado, pero es ahí que entra en acción la ficción, cuando los últimos terroristas contratan a un asesino a sueldo apodado El Chacal, sobrenombre muy popular en adelante por el mundo, para un nuevo atentado a de Gaulle. Desde su contratación El Chacal trabaja sólo, aunque tiene informantes, topos, cerca de la policía. El Chacal es un tipo anónimo, sólo se sabe que es un inglés, pero al final Zinnemann hace una jugada (irónica quizá)  con no reconocerle nada, curioso dato, porque la producción del filme buscó británicos especialmente, y franceses, para su reparto, cuando el director tenía el anhelo de poner de protagonistas a nombres llamativos del cine americano. El Chacal es interpretado por el británico Edward Fox, en el papel de su vida, un rubio de cuerpo bien marcado, flaco pero atlético. El Chacal es famoso por diseñar sus propios planes de asesinato, como una Misión Imposible de un asesino a sueldo. Lo vemos mandar a diseñar un arma especial para el asunto, ligera y muy estratégica. Su identidad real es un gran misterio, borra toda huella con gran maestría. Es como si no existiera. Es los personajes que se recursea para movilizarce sin ser detectado. Es maestro en escapar, que es razón vital en su quehacer, poder huir y no ser hallado. Esto es pieza importante de todo lo que hace. Se dice que ayudó a asesinar a célebres políticos y hasta dictadores. El filme tiene una contraparte en la policía que lidera Lebel (Michael Lonsdale, también en el papel de su vida), especialmente llamado para atrapar al Chacal. El filme se convierte en una gran pesquisa, donde se pone a prueba el ingenio del Chacal, un tipo muy inteligente. Pero Lebel trabaja en equipo. Toda la policía, internacionalmente, particularmente la británica, está tras atrapar al Chacal y así evitar el atentado en Francia, en la próxima aparición pública del presidente. Lebel también es un cerebro y sabe sacarle el jugo a los recursos oficiales y hasta alguno no oficial. Es una película muy dinámica, bastante entretenida, una que nunca baja la guardia. Se pasa de poner en movimiento un plan de atentado a volverse la persecución del gato sobre el ratón. No obstante el plan de asesinato ya está definido, ya está sutilmente explicado al espectador, no sólo con palabras. La cosa es llegar al punto de ejecución (con todo en contra). Para eso el Chacal debe sobrevivir a la investigación policial en curso, cuando se dice que de Gaulle tiene la mejor seguridad (policía) del planeta de su lado. Es una película donde el asesino a sueldo es frío (mata inocentes o intrusos para no ser detectado, rastreado), sin llenarlo de pompa superficial. El Chacal es practicidad a la vena, muestra, ejecuta, detrás de su inteligencia. Su figura es de sofisticación, no es un héroe de la acción, que no es malo serlo, sino ésta es otra película, es un thriller político, no una película de acción pura y dura. Ésta obra es impecable en su producción de arte (como con los veloces robos de los bancos o el minucioso desfile del final), es una película imponente. Amable y audaz por igual. En todo momento se percibe cautivante. La policía se ve muy capaz con Lebel a la cabeza (donde muchos aportan, literalmente lo llaman seguido por teléfono). Van detectando todo. Las resoluciones son sencillas finalmente. No es una propuesta que pretenda ser compleja de entender, es una película de entretenimiento, popular, pero hecha con enorme talento. 

miércoles, 29 de octubre de 2025

Madre Juana de los Ángeles (Matka Joanna od Aniolów)

Ésta es una película de terror, de estilo clásico, pero que no teme la polémica, que algo hay, pero no busca ser efectista, gratuita, superficial, intrascendente, momentánea, sino por algo es una de las grandes obras de la historia del cine polaco. Remite a un hecho real, una histeria y venganza en un convento francés del siglo XVII, que quedó bien retratada en la excesiva y muy libre, pero al mismo tiempo muy interesante The Devils (1971). La presente película se ubica poco tiempo después de los sucesos que narra el británico Ken Russell, si lo vemos desde el punto de vista histórico, pero la película de Jerzy Kawalerowicz lo ambienta en alguna zona rural o desértica de Polonia en el mismo siglo, y hace lo suyo, se toma sus libertades también. El relato muestra un convento que está dicen poseído por el demonio. La madre superiora del lugar, la madre Juana de los Ángeles (Luzyna Winnicka), confiesa cuando está ecuánime que la poseen 8 demonios, hasta uno llamado Cola de Perro. Es una película donde se luce austeridad en cuanto a los espacios, pero de aquella que se ve lograda, buscada, construida, habiendo un cierto aire de desolación, de abandono, de cierta miseria, incluso moral, de los pobladores algo ignorantes, como la gente que representa el tabernero Wolodkowicz (Zygmunt Zintel), que trasmite cierta perversidad y sarcasmo con lo que viene pasando. La mujer de la posada, Antonisa (Maria Chwalibóg), también tiene ese corte, esa mirada afilada, algo vulgar, algo pérfida, si bien puede ser también a ratos noble. El entorno como que se burla de la situación del convento, parecen divertirse con el padecimiento de la iglesia católica y que no puedan contra los demonios que habitan acá, o que los padres sean proclives a ser incorrectos sexualmente con las mujeres, viendo su voto de abstinencia. Un caballero llega a seducir a la única monja que se ve no está poseída, a la hermana Malgorzata (Anna Ciepielewska). El filme hinca, pero lo hace contando una gran historia, haciendo arte, trascendiendo cualquier banalidad. La película empieza muy de realismo común, las monjas se ven infantiles y danzan, hacen performances de tipo de ballet, aludiendo las posesiones. Todo también pasa porque muchos creen que se trata de un truco, mentira. Pero el filme va evolucionando y mostrando que efectivamente estamos ante una película de terror, de exorcismos y posesiones. Lucyna Winnicka tiene mucha expresividad y emotividad en su rostro. Ella hace una gran interpretación de posesión, a lo natural, con el sudor, con la ansiedad, con la exaltación. Las escenas son sencillas, pero hablan de una puesta en escena conseguida. Es un ejemplo de gran uso de la austeridad, no como carencia, sino como verdadero talento. Así vemos a la Madre Juana tras unos barrotes o en una zona de lavandería. El momento de pasar una posesión es también muy sutil, muy de uso de lo mínimo, sugerente, cuando el padre cae por las escaleras tras un breve e intenso beso. El padre Jozef Suryn (Mieczylaw Voit) igualmente es todo un espectáculo, en el buen sentido de la palabra. Mejor que Diario de un cura rural (1951), sin por ello ser un espectáculo predominantemente visual, de fuegos artificiales, como El Exorcista (1973). Se coloca en el espacio perfecto entre éstas dos célebres películas. Es así que es intelectual y también un gran disfrute del entretenimiento. El padre Jozef desde el inicio yace con muchas dudas, muchas inseguridades, muchos miedos, mucha fragilidad para lo que se le ha encomendado. Es como el Jack Torrance que sabe que va rumbo a lo prácticamente inevitable, sobre todo porque estamos ante una película de terror. El padre Jozef, como las mismas monjas, se echa en el suelo como un ángel, como una paloma. Hay tremenda lectura sobre la idiosincrasia de los ángeles, a los que se les llama de indescifrables, difíciles, en lugar de su consabida bondad y vacuidad natural. Tiene además la obra una extravagante argumentación sobre la maldad, el demonio e incluso el amor a esa vera, lo cual no sólo se piensa o se exhibe de discurso, sino que se llega a ejecutar en la propuesta (con una hacha de leñador). Es algo retorcido, pero de manera sutil, sin por ello tener cierta lógica, como son manifiestas las grandes ideas, con sostenimiento. Esto tiene una excelente puesta en escena, con una duplicación, que se llega a decir, como quien hermana a todas las religiones. El cine por la puerta grande se hace presente con el padre Jozef descubriéndose en un espejo, tras una visita de consulta, oyendo el terror, lo que no ha querido oír desde el inicio, lo que tanto temía, que ya lo veía venir cuando le narran la historia del anterior cura que estuvo en la misma misión antes que él, y fue quemado en la hoguera. ¿Cual es el pecado? Es que el cura se enamore de una mujer, que es como aceptar el demonio, y que rompa sus votos religiosos. Así el filme induce a creer de manera dogmática, que a continuación vendrá la tragedia, el castigo. Como repite Jozef, amor es igual que muerte. El padre Jozef pasa de flagelarse con una fusta en penitencia a hablarse a sí mismo literalmente en el espejo, en otra pequeña formidable puesta en escena como si estuviéramos avanzando y retrocediendo un disco, rayándolo en un tocadiscos de vinilos. El momento de la confesión con el objeto homicida en la mano es de la misma manera glorioso, un poderoso momento de horror. Así el filme cumple perfectamente con el género, sin ser explícito. Lo que pasa también habla de la injusticia existencial, como cuando un peón o un muchacho humilde cuenta de su padre alcohólico y abusivo, y le responden que simplemente debe rezar por la salud/bienestar de éste en lugar de pensar en como detener la maldad que ocasiona tan libremente. Es decir, se juzga la inactividad, pasividad, dejar discurrir, sin por ello aludir una venganza o un ojo por ojo. Menos los falsos romanticismos. Pero sí, para vencer el mal, hay que estar preparado para combatirlo. Se expresa que las mujeres (los ángeles) son en realidad demonios (dicho hoy en día como pop). Así mismo se dice algo machista, un lugar común, déjenlas sufrir, o que se exprese que suelen padecer por malos hombres, como llegamos a ver, si bien buenos hombres se queman también muy simbólicamente. Muchas historias nacen de esto, que es la naturaleza en sí misma, nuestra compleja humanidad. La verdadera historia puede leerse un crimen pasional. Una monja se enamora de un cura célebre y al ser rechazada se enfurece y hace que lo maten, adjudicando que era una fuente de pecado. Aquí, en una segunda parte, se puede ver como otro crimen pasional, un cura se enamora de una monja, accede a su amor y halla de manera similar la muerte (no puede con su consciencia, o cae en la espiral de su premonición; el cura dice mucho que no conoce el mundo ni a las mujeres), donde unos pueden ver el castigo de Dios que para ello, según la película, ha creado al demonio. Puede sonar a simple irreverencia, pero es parte del cine de terror, así como de la literatura, puesto que ésta es la adaptación (1961) de una novela (1946) del polaco Jaroslaw Iwaszkiewicz. Es parte de la libertad creativa, refiriendo a la que busca hacer arte real, la que es seria o deja un pozo con respecto a auscultar el mundo y nuestra humanidad, aun trabajando el cine de género.