sábado, 27 de febrero de 2021

El agente topo

 


Candidata por partida doble al Oscar 2021, ha quedado en la shortlist de documental y película internacional, también está ya nominada a los premios Goya 2021. El agente topo (2020), de la chilena Maite Alberdi, es una película entrañable, gracias a su protagonista, Sergio Chamy, de 83 años, que por un anuncio del periódico se ofrece al trabajo de investigador privado. Ésta premisa hace de éste documental uno de autor, con sus libertades colocando cierta ficción y creando un híbrido, al tiempo que fomenta originalidad. En el fondo es un documental sobre la vejez, sobre no abandonar a la gente mayor, es un llamado de atención a los familiares que se suelen distanciar o desentender de los viejitos dejándolos en asilos. Mientras ésta parte propia de un documental convencional sucede y se trabaja inteligentemente, sin presionar, de manera natural y algo sutil, el filme de Alberdi pega un buen salto de arranque y hace una jugada maestra, haciendo de su propuesta una investigación, un pequeño juego de espía, con un Sergio Chamy en la misión de ver si hay algún tipo de abuso hacia una mujer anciana equis dentro del asilo al que es llevado como uno más. Pero Chamy no es uno más del todo, es un caballero, un hombre coherente que habla muy bien y está lleno de sensibilidad; él lo dice sencillo, dice que es un hombre llorón. Sergio es un tipo con gran carisma y un hombre bien educado, él hace de éste filme uno bastante bueno. Lo de la investigación funciona, pero es más un pretexto, lo que se pone en práctica es la interrelación entre el agente topo y los ancianos del asilo, que Chamy llama las abuelitas, ya que el lugar tiene apenas 4 hombres y cerca de 50 ancianas. Las abuelitas también aportan bastante, hay poetas, algunas románticas, seductoras incluso, otras con algunos problemas propios de la edad, pero el vinculo de amistad que se forma entre el agente y las viejitas es simplemente hermoso. Sergio es auténtico, se le nota algo de carácter, como cuando se suele poner en contacto con él su jefe de investigación. Aunque Sergio siempre mantiene las formas no deja de mostrar lo que le fastidia. Lo bueno en él es que nunca cae mal, siempre es atinado, incluso cuando da su opinión, como con los viejitos postrados. Es un documental que se mueve con mucha agilidad y naturalidad, y a ratos se pone algo serio, levemente, pero es sobre todo atrapante con la interactuación del agente y la gente mayor del recinto de reposo. Sergio siempre sabe manejar a las personas, incluyendo ancianas algo enojonas o poco sociables, o alguna con algún problema de edad; las abuelitas, todas, terminan queriéndolo. Hay una anciana que queda con el corazón roto, y cierto ineludible fastidio, pero todo esto transmite cierta honestidad, aun cuando desde luego hay ficción y las cámaras -mostrando todo tan nítido- son complicadas de ocultar. Sergio está hace tan solo 4 meses de luto, y éste viaje a su edad muestra que el amor aun le corresponde, el de su familia y sus nuevos amigos y compañeros. Es un viaje de sanación también. Se trata de un filme cálido, que te hace sentir bien con la humanidad, y te hace pensar un poquito. 

lunes, 22 de febrero de 2021

The white tiger

 


El popular crítico americano Roger Ebert decía que el director de ésta película, el americano de padres iraníes Ramin Bahrani era un gran director, llegando a ser más tarde muy buenos amigos, incluso hasta los últimos días de Ebert. Bahrani con sus tres primeras películas, Man push cart (2005), Chop shop (2007) y Goodbye solo (2008) se hizo del respeto de cierta crítica; hoy finalmente creo ver que llega de cierta manera la popularidad, con su potente película The white tiger (2021), producida por Netflix. Es una película que intenta hablar con Slumdog Millionaire (2008), otra película india hecha por un anglosajón, ganadora de 8 Oscars, y una película que le encanta a muchos y me incluyo. The white tiger le dice a esa megapelícula que su historia habla y propone pasividad, servidumbre eterna e ilusión y fantasía utópica en poder convertirse uno en millonario o en poder salir de la pobreza, que señala la proclama de forma tan fácil y falsa -es decir, por un juego, ciertamente como una rifa, más allá de mil penurias que muestra el protagonista en su habitad y crecimiento-, tras el tema que comparten. Audazmente, The white tiger le dice salir del gallinero a salir de pobre o de la servidumbre tan arraigada en la sociedad india, como se nos explica. The white tiger exhibe como se le humilla al pobre, como ser señalado de criminal e ir a la cárcel injustamente para que los amos pasen sin polvo y paja sus delitos y culpas, señalando una servidumbre psicológica inclusive. El filme que se basa en un bestseller es políticamente incorrecto haciendo uso de la violencia de la peor forma, para salir del hoyo, para escapar del gallinero. En la película de Bahrani todo vale por dejar de ser pobre. Para eso el filme se ampara en la excepción (cosa que curiosamente comparte con Slumdog Millionaire), en ser un tigre blanco, un ser único en cada generación, un ser que recurre a lo oscuro para llegar a la luz (por supuesto, entre comillas). El protagonista finalmente se ufana de su éxito, posición y dinero. The white tiger es una película amoral, propia de nuestra contemporaneidad, pero carente de ser políticamente correcta, como también es parte del hoy en día. Es un filme que justifica la violencia, aunque se ampara en la excepcionalidad (medio romantizada, medio de cartón), pero al estilo del cine criminal, que me recuerda cierta semejanza con esa obra omnipotente y gloriosa que es El Padrino (1972), salvando ciertas distancias, como también que The white tiger genera muchos daños colaterales a diestra y siniestra; mueren perversos, y también justos por pecadores, bajo la noción de la autoinmolación, de saber plenamente qué estamos haciendo, decidiendo, perdiendo y ganando. El cambio lo es todo, nos dice el filme. Balram (un maravilloso Adarsh Gourav) empieza bastante humilde, y es hasta simpático. Mientras tanto, yace dominado por una abuela dura, abusiva y aprovechada, que deja morir al padre de Balram, un hombre humilde, trabajador y ultra correcto. Pero va creciendo en él un germen de disconformidad con su situación, provocando que vaya dando pequeños cambios en su vida, hasta que se calza a un amo de buen corazón (para seguir mejorando), pero débil en varios sentidos, interpretado por el genial Rajkummar Rao como Ashok. Ashok y Pinky, su mujer (la hermosa y voluptuosa Priyanka Chopra), son de ideas liberales y libertarias y terminan favoreciendo al demonio que crece en el cuerpo y la mente de Balram (consciente de que el mal yace en realidad en otra parte), igualmente por dársela de cool. La paradoja es ver como Balram se convierte en un monstruo, justificando su accionar, hasta el orgullo; hay una alusión al despertar de una pesadilla -muy creativa- que lo describe de cuerpo entero, y al filme y al libro en que se basa también, es una imagen terrible dígase de paso. En esto el filme es bastante atrevido, en ello basa su distinción, que es gran parte de la propuesta; casi todo el metraje -toda la explicación, en hermoso cine- es lo que hará que Balram entre en estado de locura, 100% consciente. El cambio será a razón de todo ese background que hemos visto, muy parecido, pero más de pobreza y penurias del bajo mundo, al de Slumdog Millionaire, película que exagera adrede -bromea incluso con ello-, en medio de un fresco muy amplio, tremendo resumen del cine indio, simplificando muchas existencias en una vida humilde. Pero con distinta salida o conclusión (en la de Danny Boyle su protagonista nunca abandona su alma). Balram vivirá una epifanía macabra, muy bien ilustrada cuando se topa con un loco de la calle y caga uno frente al otro al aire libre entre risas y euforia, provocando tremenda, mítica, escena, inmortalizando el click. Luego, a lo Oldboy (2003), blande un fierro, por un martillo, y proclama su libertad de la peor forma, de la forma más vulgar, pero todo muy consistente. 

viernes, 19 de febrero de 2021

The disciple

 


Ganadora de mejor guion en el Festival de Cine de Venecia 2020. La dirige el indio Chaitanya Tamhane, es su segunda película. Es una película que requiere cierto esfuerzo, de cierta paciencia. Es una película inteligente, sutil, y cuando no es sutil lo contrasta muy bien, como cuando escuchamos lecciones y definiciones de la música clásica india que tiene de cierto aire de esnobismo y excepcionalidad. En el filme vemos cómo hacer o entregarse a la música clásica india del norte es algo especial, algo exigente y poco popular, es un sacrificio en sí y es algo que requiere de alguien místico de cierta manera. Todo esto se puede conjugar con la vocación por encima del éxito y el dinero, es decir, lo auténtico y al mismo tiempo lo romántico y poco práctico, en ello está la esencia de hacer algo trascendental, sin tener todo el reconocimiento que esto debería tener. Es señalar a ésta música como el arte y lo sublime y no lo popular, lo superficial o monetario. En el filme suenan algo pedantes las lecciones y conceptos de una maestra de la música que escucha y se entrega con devoción nuestro protagonista, Sharad (Aditya Modak), pero en otro momento esto se dice, mediante un especie de critico musical y coleccionista de rarezas musicales, a quien se le termina lanzando agua a la cara por sus comentarios tan descarnados, sin filtro se podría decir. Éste critico es un personaje rico en palabra, aun cuando, desde luego, no tiene nada de simpático; así igualmente el protagonista es lo más seco y poco empático que uno puede imaginar, incluso lo vemos masturbándose en varias ocasiones como desfogue común, otro punto de virtud del filme, esa naturalidad para no querer ganarse fácil al público. Es un retrato muy honesto, muy profundo, y valen mucho sus contrastes, son muy astutos y sabios, y complejos, como cuando la música clásica india -música mística, ascética, trascendental- se contrasta con esos programas de cable de concursos de talentos musicales (pero a través de una aspirante de aspecto tímido y sensible) o con la simple música romántica y melancólica que llegamos a ver cantar en el metro por alguien humilde. El filme maneja contrastes y matices notables; hay gente noble, pero imperfecta, discutible (aunque sin nada grave tampoco), seres humanos simplemente; hay gente honesta, pero igualmente imperfecta. El gurú o maestro musical de Sharad es un anciano que tiene problemas de salud, que toca con fervor, pero no le alcanza el dinero ni para su salud, y esto se dice que en parte es por su culpa -no hizo todo lo que estaba en sus manos-, tanto por la idiosincrasia de su tipo de música. Así en el filme se da más de una sola perspectiva, hay un panorama complementario, aun con el comentario poco empático. ¿Verdad o comentario mala vibra?, queda cierta duda, hay algo de cierto ahí. Es una propuesta que quiere que el arte o la música hablen por sí mismos; nos dice que el arte también conlleva su marketing, sus historias, y que lo popular también tiene su gente auténtica o no demos todo por sentado, no cerremos las puertas. Sharad es un hombre inteligente, tendrá éxito, será empresario, él haya la salida a sus dificultades y retos musicales, no todo puede ser romanticismo nos expresa el filme. Por otro lado es una película exigente porque todo lo que hace Sharad no parece gran cosa, el tratamiento es bastante austero. Así mismo la música clásica india que oímos no se percibe muy empática, hay cierta distancia, pero esto se dice muy bien en la película, y queda muy bien definido como cine. Ésta música es para pocos. Aun así la oiremos bastante en ésta obra, hay mucha performance. En la última escena, con el músico callejero, se puede entender que nada está escrito, que el éxito le cuesta más a algunos, a cierta arte, pero el éxito finalmente no tiene dueño, depende de cada uno. En un momento se dice con euforia, claramente, si quieres tener dinero trabaja con canciones románticas, pero la presente película nos dice como conjunto, no des nada por sentado, y con eso nos quedamos. Ésta película es tal cual la música que retrata, aun bajo la autocritica, es una propuesta exigente, pero exitosa, y es mística no para pegarla de trascendente o esnob, sino por la dedicación que le entregas, por el amor que le pones, por tu sacrificio, porque el protagonista no es simpático, pero sí un tipo verdadero, así verlo masturbándose no será algo lindo, pero es eso, la imperfección de lo real, y uno no deja de luchar y ansiar no solo trascendencia; más que sobrevivencia, también éxito. 

jueves, 18 de febrero de 2021

Sun children (khorshid)


Candidata por Irán a una nominación al Oscar 2021 por película internacional. La dirige Majid Majidi. Es una película con gran sensibilidad, pero con delicadeza e inteligencia para no ser exagerado y no empalagar. Está en su toque perfecto de sensibilidad, calidez, amabilidad y humanidad, a lo Ozu, a lo Satyajit Ray. En el filme tratamos con niños de la calle y un colegio gratuito que les da cobijo. En el filme también hay sensibilidad por lo inmigrantes, cuando en Irán se suele ser duro con los afganos. Hay niños afganos que son vistos con aprecio, amistad entrañable y compañerismo por lo niños iraníes. Hay una pequeña relación de afecto del protagonista, Ali (Roohollah Zamani), con una niña afgana, a la que le da regalos sencillos, pero bonitos y la cuida. Pero el filme no solo presenta esto, también tiene una cierta narrativa criminal; Ali y sus amigos se ven influenciados o rodeados de maleantes, pero estos yacen disfrazados de buenas personas. De todo esto nace la búsqueda de un tesoro, justamente debajo del colegio público que acoge a niños de la calle. El acercamiento a la escuela en primera instancia es por interés de éste tesoro, pero termina Ali agarrándole cariño al colegio. En éste colegio hay un auxiliar muy humano, noble, Rafie (Javad Ezati), quien protege a los niños, se hace sus amigos. Ali es un niño de rostro preocupado, también es un chiquillo fuerte, pero al mismo tiempo es un pequeño con buenos sentimientos. Es un niño, digamos, rudo, pero leal y agradecido con quienes le muestran aprecio. Es un chiquillo que piensa y entiende -como cuando sus amigos le hablan a su liderazgo-. El trabajo con los niños en la película es notable, aun cuando Ali tiene cierta cara perpetua de preocupación, que refleja, claro, su dificultad y lucha al ser un niño de la calle, y se le exige mucho; todo el desentierro del tesoro es bastante impresionante, muy bien trabajado, lleno de realismo. Es interesante como Majid coloca tensión y sorpresa en ésta búsqueda obsesiva. No solo es una película sensible, sino que tiene muy buena acción, tiene momentos intensos. El filme también tiene una historia con la familia de Ali y aunque esto ya puede ser mucho no deja de ser un filme que conmueve y que trasmite empatía y es eficaz en la mayor parte del metraje. Majid Majidi, sin duda, es un director talentoso y realmente no es fácil ganarse a un público serio o diverso con películas de mucha sensibilidad, y él sí lo consigue. 

miércoles, 17 de febrero de 2021

Ya no estoy aquí

 


Ésta película ganó en el festival de Morelia 2019 mejor película mexicana y además el premio del público, igualmente arrasó en los premios Ariel 2020 con 10 premios incluido el de mejor película. La dirige Fernando Frias. Es una película que le gusta a todo el mundo, incluso la encuentras en Netflix y también anduvo por festivales. Es una película buena ciertamente, llena de virtudes. No me entusiasmó a full, pero si que es buena. Es la candidata por México a una nominación a película internacional en los Oscars 2021 y fácil la hace. Es una propuesta que presenta al baile como identidad, personalidad y hasta para ser resiliente y feliz en la vida. Lo curioso y está perfecto es que éste baile no es mexicano sino es la cumbia colombiana. El protagonista, Ulises, echa a bailar cumbia cada vez que puede, mostrando harta personalidad, así mismo su apariencia tiene de rebelde y punk, de original, que incluye tener una banda propia de amigos con los mismos gustos y relacionarse a ratos con pandilleros o jóvenes criminales, más por el barrio, que por delincuencia (no obstante hay una escena criminal sorpresiva e impactante). Ulises baila como pollito recogiendo agua, tiene su gracia, también me vienen a la mente los danzantes de tijeras peruanos cuando lo veo bailar. En el filme la gente lo ve algo raro, pero eso no le importa a Ulises, es un típico mexicano, que se ama a sí mismo, a lo suyo, y aunque la cumbia no son sus raíces las siente como muy suyas. El filme maneja mucha gente al mismo tiempo, próximos, esto en todo un logro de naturalidad y realismo, provoca con esto escenas potentes. También es virtuosa la relación entre la chiquilla asiática americana y Ulises; la muchacha es bonita y rompe un poco el esquema. Ulises no yace desesperado por nada, mantiene cierto relajo o eso busca, aun cuando le persiguen criminales y tiene que huir de su barrio. Ésta chinita guapa que no oculta sentirse atraída no lo saca de ese aire de cierta indiferencia por todo lo que no sea cumbia. Al mismo tiempo en la trama hace escena muy bien lo criminal que le da otra vida al filme. Ulises es un chico pobre, pero cargado de look personal y motivación propia (la cumbia y su grupo), es un personaje rico. Es un filme al fin y al cabo sencillo, pero lleno de vida. Es un filme mexicano notable. 

sábado, 13 de febrero de 2021

The wolf of Snow Hollow


La dirige, escribe el guion y la protagoniza Jim Cummings. Cummings hace una película curiosa, un poco riesgosa, tanto como tramposa. Es en buena parte una película de terror, pero también una comedia con Cummings actuando exageradamente a lo Jim Carrey, y un drama irónico con la sobreprotección paternal a cuestas y una hija que se comporta como una chica liberal y activamente sexual, una chiquilla quizá típica americana. La parte de la chiquilla no es lo mejor del filme, pero tiene bastante injerencia, trata de generar empatía y un feeling sencillo, pero se siente que no pega mucho. El histrionismo cómico de Cummings como protagonista, su cierta actitud ridícula, no es mala, pero se siente especial, para bien y para mal. Ésta actitud y personalidad cómica puede ser algo insoportable, pero también crea distinción a la película. Lo mejor de la película es el terror y el crimen, esa mezcla, aunque se complementan entre sí éstas tres partes antes mencionadas y el conjunto deja un filme no perfecto, discutible negativamente por algunas partes, pero también algo atractivo y original a un punto. El terror es bueno, el crimen sobrevive serio aun con Cummings haciendo comedia a ratos. Tiene escenas poderosas, hay escenas fuertes, pero tomadas al relajo, igual la imagen perdura a favor. El momento en que un policía aparece metido en un bote de basura es tremendo, super crudo. Cuando Cummings, aspirante en la trama a un puesto alto en la policía, muestra debilidad, se alcoholiza, nuevamente surge una escena fuerte, que busca impactar, y lo logra. Todo el filme plantea la exageración y cierto extremo, incluso un poco con la libertad de la hija. Esto no atina del todo, tampoco todo se ve cool, aunque, claro, esto se busca, pero no obstante es un filme valioso, porque intenta cosas personales, independientes, y se siente cinéfilo en el trayecto. De la misma manera la investigación de los crímenes, que yacen en más de una dimensión, es sumamente interesante. El terror es bueno, la investigación aunque sencilla y algo estrafalaria es notable. El talentoso Jim Cummings hace uso de varios géneros, los mejores el terror y el policial. El resto no todo es malo, pero como se suele decir, nadie es perfecto. No será una obra maestra, pero definitivamente la personalidad le vale.  

jueves, 11 de febrero de 2021

Maus


Maus está escrita por el americano Art Spiegelman, en 1991, es una novela gráfica, quizá la más destacada que se ha hecho en ésta expresión artística, ganó el premio Pulitzer. Spiegelman hace una novela gráfica contando sobre su familia; en ella su padre, Vladek, cuenta como fue prisionero del Holocausto, como judío polaco. En la novela los judíos son ratones y los nazis gatos -en la realidad los gatos son animales hermosos llenos de bondad y sentimiento, más allá de ésta falta de empatía, en el libro se entiende la elección con la crítica a Disney en la segunda parte-. Hay otros animales, menos vistosos en su elección. En sí las ilustraciones son sencillas, pero con identidad. No obstante lo más atractivo y trascendente es la historia que se cuenta. La historia, los horrores del holocausto, presenta casi todo lo que se conoce, es una historia muy didáctica sobre ésta barbarie y crueldad. Art es autobiográfico también, dentro de su novela él quiere hacer un cómic sobre el pasado de su padre y lo va entrevistando. La novela es muy franca, incluso Art se atreve a verse un poco mal como narrador, ya que Art critica a su padre con dureza; su padre presenta dos caras, la del superviviente inteligente y aguerrido, muy humano, y en la actualidad que cuenta su historia es un hombre tacaño, medio insoportable y hasta algo racista. Es una novela gráfica sencilla y va creciendo, va de menos a más, se le siente muy natural, no se percibe presión para narrar. Los horrores tienen de todo, desde lo más escalofriante, hasta lo más simple. Art como autor dentro de la novela revela inquietudes intelectuales, entiende que está haciendo algo atípico, lo dice sin ínfulas, como acercar distintos públicos, que hacen muy lógico que ganase el Pulitzer. Es una novela muy íntima, valiente a un punto. Es muy adictiva, se lee con facilidad, deja mucha sustancia. Spiegelman deja todo en la cancha. Es una novela muy poderosa en el retrato de un padre por un hijo, en esa imperfección que caracteriza a todos los seres humanos. Vladek puede ser insoportable, pero aun así no se le percibe como una mala persona. A Vladek, tremendo personaje, se le siente de carne y hueso. El libro es en realidad un retrato del padre. Éste padre en el pasado es como un superhéroe, mientras en el presente es más un retrato del hijo. A Vladek le es más fácil ser un superhéroe de joven, que padre de viejo. Lo extraordinario le es más fácil, o quizá ser padre puede resultar una de las formas más complejas del ser. Vladek sobrevive contra lo que parece imposible, tiene una fuerza inquebrantable. La madre no resiste el pasado. Quizá Vladek es así en el presente, tan auténtico en su imperfección, por su condición de sobreviviente del holocausto. Es una lectura apasionante. El presente, Vladek como padre, es tan interesante -para mí, al menos-, como el Holocausto mismo; éstas dos caras juntas hacen que el libro sea bastante complejo, es un retrato lleno de matices y aristas, de gran riqueza -aun bajo la "contradicción"-, todo narrado con sublime sencillez. La novela se siente muy humana, trasmite mucha sensibilidad, pero una que no busca lo fácil; está por encima de la narrativa de lo horrible y la empatía inmediata. Maus es un corazón abierto y no hay sentimentalismos. Art luce un poco frío, para bien y para mal. Vladek  por más imperfecto que sea en éste retrato tiene la salvedad de Dios, su viacrucis lo redime del presente, no fue nunca un criminal, amo siempre a su hijo, queda claro. 

miércoles, 10 de febrero de 2021

Color out of space

 


Basada en cuento de H.P. Lovecraft. Dirige el sudafricano Richard Stanley. Es una película violenta, si no gustas de escenas fuertes no te va a gustar. Pero trasuda cinefilia, es un cine que toma riesgos y se ve que es auténtico. Stanley parece un tipo que busca hacer su arte más allá de la aceptación general. Pero éste director sudafricano también denota saber hacer un cine para muchos tipos de cinéfilos. Sabe hacer una película entretenida. Es una película que va mejorando a medida avanza. Tiene terror en muy buena dosis con el espacio como el enemigo, con algo curioso que es un ente abstracto sin prácticamente identidad salvo que se le identifica simplemente como un color, un color fucsia. El filme se centra en una familia, padres y 2 hijos, mujer y hombre. Hay enloquecimientos y explosiones, sin que sea tan terrible de ver tampoco. Hay una secuencia muy poderosa, la parte más difícil de tragar de la propuesta, toda la transformación de 2 de los familiares. Nicolas Cage hace de un padre autoritario, algo malvado, luego medio freak, más tarde algo penoso, y termina indiferente, cruel y hasta vacío del todo. Stanley le depara un gran personaje para el terror, de lo sencillo lo explota bajo mil expresiones humanas. Hay también un poco de humor negro y algo de sadismo. Es una película potente.

martes, 9 de febrero de 2021

A glitch in the Matrix


A glitch in the Matrix (2021), de Rodney Ascher, es un documental particular, curioso, pero también algo perverso e irresponsable. El tema que trata es la pregunta de si es que vivimos en un mundo de simulación, un mundo que es un programa de computadora en realidad y no es real, como en la película Matrix (1999). En el documental se trata por una parte de dar una mirada científica a ésta pregunta, y aunque, desde luego, no te va a convencer, si es interesante lo que se dice. Se hace también "truco" de proponer similitudes con otras cosas raras o no explicadas del todo, por ejemplo la ley de la atracción, pensar en algo y luego que esto aparezca de alguna manera en nuestra realidad, así mismo con los deja vu, que también estaban presentes en la película Matrix. El filme también tiene gente común hablando del tema, gente que cree vive en una simulación. Como aceptar esto es aceptar que uno está loco de cierta manera, los que hablan por lo general aparecen escondidos en avatares. Algunos si muestran su cara, pero son tipo freaks, pero además hay estudiosos actuales hablando del tema. Los científicos y teóricos realmente se expresan bien, lo toman con seriedad y explican esto bajo una duda que tratan de poner razonable. Desde luego estos están conscientes de que no pueden creer en ello, si no se volverían locos. Estos lo toman como algo abstracto, como algo teórico, algo que apasionarse como estudio. La gente común que habla menciona mucho los videojuegos. El filme Matrix es de culto, y la gente común la estudia constantemente. Se habla de que en la filosofía y en la religión también se puede ver la idea de la simulación. El famoso escritor de ciencia ficción Philip K. Dick fue quien en la modernidad declaró lo de que vivíamos en un mundo de simulación, esto lo hizo más de 20 años antes de que exista la película Matrix. Philip sufría de visiones y alucinaciones, decía haber sufrido epifanías. Más tarde se supo que sufría de cierta esquizofrenia. Todo esto no le impidió ser un escritor mítico, talentoso, que convirtió su locura en arte, y quien fue un visionario, un futurista, como muchos en la ciencia ficción. Incluso los deja vu como fallas en el programa los mencionó él. En un momento el filme pone un caso de un tipo que tenia una vida traumática y solitaria, él mismo lo cuenta para ayudar a otros, y se apasionó con la película Matrix y la idea de vivir en una simulación. El documental pone hincapié en que vidas horribles, tristes o desastrosas pueden tender a pensar en una alternativa fantasiosa, un tipo de escape o cielo, y pueden creer que éste mundo no es real. El problema no solo es que puedes terminar loco, sino pueden creer que la gente no sufre, que son autómatas, o algo ficticio, y como la persona que cuenta de su obsesión de Matrix terminar cometiendo un crimen o un acto violento. Ésta persona terminó matando a sus padres creyendo en la película, no eran reales para él y ese creía su escape. Muchos en el filme también argumentan (irresponsablemente) que cuando mueran se darán cuenta si es verdad o no que éste mundo es una simulación, pensando que despertaran del juego. El documental argumenta que no se sabe si vivir en la simulación es un calmante en realidad que guarda un mundo destruido detrás como en Matrix o si despertar es dejar atrás un mundo tan cruel y doloroso, de manipulación, un mundo de frustración, como también se puede ver en la película tras la vida de Neo. Es decir, los fanáticos y estudiosos desconocen si la simulación es algo positivo o negativo. Muchos dicen no molestarse vivir en ella, y quizá es un paso para pasar a otra simulación mejor. Tampoco se argumenta mucho quien está detrás de todo esto, pero se dice que puede ser una civilización adelantada, nosotros más desarrollados. 

lunes, 1 de febrero de 2021

Feral

 


Feral (2019), de Andrew Wonder, no es una película perfecta, pero es interesante. Se basa en una chica que vive en los subterráneos del metro, debajo de New York. Vive entre basurales. Sin duda esto puede afectar la autoestima y la cordura, por ello la protagonista, Yazmine (Annapurna Sriram), se da fuerzas para no caer en ninguna de las 2. Es una chica que a pesar de la pobreza es extravagante, plantea personalidad y carácter, aun cuando se le maltrata y subestima continuamente. Es una película por una parte lacrimógena, pesimista, como aquella canción de soledad que suele oír y cantar Yazmine. La banda sonora es notable, pega bien y no se exagera. Yazmine es una outsider, pero no una de esas que todos se vanaglorian de ser, es una verdadera outsider, una marginal, pero también una guerrera, aun cuando muchas veces se deprime, como frente a la ayuda de la señora latina. Es una película curiosa; cuando Yazmine entra al baño y pasa de ahí al subterráneo es tremenda escena. Andrew Wonder estudió el tema en un trabajo pasado suyo de corte realista y sabe bien del tema, aun cuando opta por la ficción. Yazmine es una mujer difícil, guarda personalidad y autenticidad cuando todos quieren que no las tenga. En un momento Yazmine flirtea con un hombre, un tipo que se presenta como un seductor, un tipo fácil, pero obviamente mentiroso, hace de romántico. Yazmine, una chica dura (aunque no quiere perder el alma), no tarda en sacarle la vuelta al momento, como con la escena de la drogadicta y su bebé en la costumbre del abandono o con el niño malcriado que deprime a su madre. El filme puede ser demasiado pesimista y algo machacador, pero, bueno, no quiere ser Hollywood con el final feliz de último minuto, pero puede que se vaya al otro extremo. En ello la melancolía del filme falla un poco. Igualmente hay una frase de estereotipo que trata de hacer síntesis del personaje de la señora latina, con lo de sexo, drogas y salsa por rocanrol. No obstante es un filme con atractivo y varios aciertos.