viernes, 29 de abril de 2022

The Batman


La oferta con los superhéroes es bastante grande, hay para todos los gustos y éste Batman es justamente para la cinefilia hardcore. Dirige el americano Matt Reeves. De lo bueno que presenta éste Batman es que más de media película recurre al cine negro, al cine de investigación y tiene suelto a un asesino en serie que es un enemigo clásico de Batman, The Riddler. El Riddler deja mensajes con misterios a resolver y tiene un plan maestro, mostrar que el sistema está corrupto y, copiando a Batman, buscar venganza. Batman, un muy buen actor en Robert Pattinson, golpeado por la muerte de sus padres quiere acabar con el crimen de su ciudad, aunque esto, sabe, es imposible, pero quiere intentarlo. Pattinson hace de un chico melancólico pero que se sostiene con fuerza por fuera, pero es un alma sufrida, un chico dark digámosle. En la película de Matt Reeves se trabaja un poco con el cine social, con cierta lucha de clases, se critica a los ricos, a los coludidos con las mafias y los policías corruptos. Pero también se habla hasta de los privilegiados en un alarde de lenguaje de actualidad. Hay una historia que se inserta en lo clásico y agrega novedades en la concepción del padre de Bruce Wayne (Pattinson), y esto presenta varios giros y vueltas de tuerca interesantes y bien argumentados. Es un filme que cambia  de centro de búsqueda de soluciones hasta en tres oportunidades. El final es un colofón de acción, y lleva una crítica social a esa típica gente desadaptada americana en busca de venganza que realiza tiroteos como francotiradores a victimas inocentes o también están esas bombas que colocan en la ciudad esos otros tipos de gente de cierta locura que intentan desquitarse de su frustraciones pasadas o existenciales generando muerte o destrucción de manera anárquica. Todo el filme, todo lo que veremos, es un estudio y reflexión sobre reemplazar la ira y la venganza por un camino de perdón, sanación y de construcción positiva. Es así que Batman entenderá ésta lección y sembrará en sí una nueva filosofía, como que aprenderá de The Riddler; así toma -en esa sugerente escena de las motos yendo hacia lados contrarios- el camino opuesto del robo a los ricos que escoge Catwoman, la bella y sexy Zoe Kravitz, que tiene una historia bien cimentada e interesante. Ella nada en cierta inclasificación, es una criminal menor con "justificación" y hasta código de humanidad, lo mismo que todos los personajes, vidas pobres, vidas duras y desagradables, querer desquitarse del mundo. Éste Batman yace mucho en la oscuridad, incluso literalmente el filme para siempre en la noche, entre sombras y tinieblas -manejo aparte del miedo-. Tiene un poquito de cine de terror, medido, bien manejado, para no desvirtuar la esencia del cómic. John Turturro hace de un importante mafioso, Carmine Falcone, un personaje usualmente menor, que con Turturro y Reeves crece bastante y es bastante atractivo. Colin Farrell es otro gángster, en la piel del legendario Pingüino, que tira más para el noir y el realismo. Es un filme que hay que prestarle mucha atención, puede ser complejo, pero se entiende todo, pasamos de una rata o soplón con varias facetas y rostros entre anónimos a un ajuste de cuentas también de cambios de historia en medio de la lucha por el poder que incluye lo político y el orden. Ésta propuesta tiene de Nolan y de Fincher. Paul Dano está excelente como un desquiciado con gran intelecto. El filme está lleno de detalles y es muy entretenido siendo inteligente y audaz con muestras cuidadas de crueldad y sufrimiento general. Es una obra notable, y es desde el mundo de los superhéroes, aunque con un código más pegado al cine de autor popular. 

viernes, 22 de abril de 2022

Vida férrea


El director del filme es el peruano Manuel Bauer que radica en España hace 2 décadas y es un reconocido editor. Éste filme es el recorrido de un tren que lleva minerales a través del Ande, desde Cerro de Pasco hasta el Callao donde embarcan los minerales. Es una propuesta donde conocemos gente relacionada o con las ciudades que recorre éste tren o por nexos de trabajo. En Cerro de Pasco y La Oroya vemos pobreza y hay una crítica social contra la extracción minera -mediando trabajo visual como con ese sugerente juego para niños rodeado de gris cemento-, falta progreso y existe deterioro medioambiental. No obstante la minería da trabajo y sustento, como llegamos a oír de la radio. En La Oroya incluso se habla de gente que sufre de tener plomo en el cuerpo por el daño ambiental, pero también se debe a la mala nutrición y bajas defensas del cuerpo, y se da educación al respecto y se buscan tratamientos, todo esto lo dice una de las personas abordadas. Ésta crítica social no yace en todo el documental, éste muestra varias aristas. El viaje en tren es bastante curioso, pintoresco, aun cuando recorre lugares algunos no muy bellos -lo que no es campo-, pero también hay hermosos y asombrosos paisajes de la Sierra. El tren entra a Chosica, a Lima y luego a Callao. Es simpático, sobre todo para gente de afuera, saber de la fama del restaurante Bar El Cordano, asiduo lugar de los presidentes del Perú, y de La Estación de Desamparados y lugar de la cultura, en el Centro de Lima. Es un filme que muestra el país profundo y la humildad de la capital, es una obra que muestra gente humilde, inteligente y trabajadora. El filme desgrana el recorrido del tren, vemos mil quehaceres con éste para que cumpla su fin, ese largo trayecto. Nos subimos al tren y conocemos su impresionante recorrido, con una notable edición, un goce del tiempo. Conocemos a la gente que intelectualizan ese viaje, desde su sencillez argumental, pero sabia conocedora de la realidad. No hay excesos, hay mucha tranquilidad y coherencia para hablar. Vemos la cotidianidad de ésta gente además, la misma que también yace en el tren con sus mil ajustes para que todo funcione dentro de una vida que requiere fuerza, la misma de esa enorme máquina de movimiento lento que atraviesa grandes alturas, deteniéndose frente al pastoreo, lo folclórico, pero también presenciamos lo criollo, y hasta lo chicha. Es un inteligente cine social lleno de peruanismo, inclusive hay espacio para mencionar el afecto al vuelo por Alianza Lima y hacer un llamado a fomentar la industria nacional. 

miércoles, 20 de abril de 2022

Le boucher

 

Claude Chabrol ama el thriller y lo hace muy bien, le pone personalidad. No es tan intenso a veces, pero te deja pensando. En ésta oportunidad el filme más que mostrar un misterio o una investigación, aunque la hay, muestra un tipo de personalidad, aun tratando con el lugar común. Ésta propuesta es como participar de un slasher, pero sin tanta sangre ni tan explícito, hecho al estilo del cine arte, y encima es cine popular con autoría, como podemos denominar a éste thriller europeo, al estilo personal de Chabrol. El filme aparte de tener un asesino en serie suelto en un pueblito francés es la historia de un romance, de un enamoramiento, entre Popaul (Jean Yanne) y Helene (Stéphane Audran). Helene ha tenido una experiencia traumática y no quiere ninguna pareja; Popaul, hijo de carnicero y carnicero en sí, ha estado en la guerra y también contiene rezagos traumáticos, pero ambos aun así se muestran amables y simpáticos, sobre todo entre ellos, hay química, siendo gente no tan llamativa, pero con harta personalidad cada uno, son inteligentes y relajados. El filme es sólido con ese enamoramiento, con ese intento terco pero no violento de Popaul de conquistar a Helene. Hay muchos momentos buenos de crear una relación, un vínculo afectivo. La apertura de un matrimonio es un gran inicio, además de gran secuencia visual, y sigue hasta el trabajo de ella, como maestra de niños, donde hay más buenos momentos. Es un filme bastante sencillo, pero muy bien hecho, es bastante entretenido. Existe un juego de sospechas también audaz con poco. Es ingenioso mezclar una relación normal con un asesino acechando. Es como ver una película de Rohmer con Hitchcock; oír a Truffaut y poner nuestro granito de arena de personalidad. 

lunes, 18 de abril de 2022

Ceremonia secreta y The Damned

Éstas 2 películas son curiosas e interesantes dentro de la filmografía de Joseph Losey.


Ceremonia Secreta (1968)

Ésta película es un thriller psicológico, pero puede entenderse de manera lineal y frontal a grosso modo. Losey es bastante sutil por un lado y "práctico" por otro con ella, pero nunca es pesado. No es una maravilla de película, pero es rara en su filmografía y rara en general. Adapta un cuento del argentino Marco Denevi. Digo práctico entre comillas porque en general se pueden coger las ideas, pero hay lugares para interpretarlas, hay cierta ambigüedad, pero no luce una obra demasiado intrincada. No obstante se puede ver esto como el intento de hacer un thriller psicológico más que un drama con esos lugares oscuros. En la trama una chica de 22 años, interpretada por Mia Farrow cuando recién empezaba su carrera, luce infantil, más que loca, aunque le falta algún tornillo por ahí. El filme explica porque es así, y tiene que ver en esto el personaje que hace Robert Mitchum, curiosamente hay mucha similitud con los hechos reales que le señalan de malogrado a Woody Allen, sólo que aquí la hija joven y bella es Mia, incluso hay misterio y dudas de qué realmente ha ocurrido aquí -medio que hay dos posturas enfrentadas-, que tiene que ver con el desequilibrio que tiene Cenci (Mia). Albert (Mitchum) dice que su comportamiento es culpa de esa mamitis que le ha impuesto la madre, esa madre que Cenci cree ver en Leonora (Elizabeth Taylor). Leonora ha perdido una hija pequeña, esto se repite mucho, pero otras cosas apenas se mencionan y en ella carga cierto misterio además. El quehacer del filme es curioso, todo puede ser muy simple, pero la propuesta se hace más grande porque maneja oscuridad y extiende bastante su magma. Es una obra que tiene un pie en el absurdo o ridículo, y otro en el razonamiento comprensible. Digamos que en varias oportunidades en último minuto suele salir de caer en la idiotez. Mia hace un papel llamativo en su carrera, luce por momentos atractiva siendo rara y a ratos se encuentra en el infantilismo idiota. Se puede leer como parte de cierta estulticia, pero también se leen traumas. En un momento parece que Cenci inventara todo, recrea una escena de agresión, pero por otro lado las tías extravagantes le dan indirectamente la razón. Muy bien las tías como complemento, que recuerdan un poco a lo que se verá en Dont Look Now (1973). Luego, desde el balcón del hotel, Leonora parece ver -con alguien en buena parte oculto- o soñar con lo que cuenta Cenci. Es una obra algo extremista, como con el final. El filme sigue cierto surrealismo, todos parecen medio teatrales, más que locos. En otro rato Cenci se pone muy sexual, todo va alimentando distintas posiciones, culpable o inocente, invento o trauma. Hay un acercamiento con la imagen de la madre que también versa en cierto lesbianismo. Cenci es un cúmulo de sorpresas, de extravagancias. El soporte coherente si se quiere lo trata de poner Leonora, aunque también se comporta o a veces vulgar o a veces como ciega ante Cenci, como si pudiera ser una proyección mental, y así el filme almacena muchas sugerencias. Definitivamente es un filme curioso, aunque no perfecto, una rara avis, y por tanto, aunque criticable, interesante. 


The Damned (1962)

Ésta película es producida por la famosa productora Hammer y aunque puede ser encasillada en el terror es más una película de ciencia ficción. Se puede leer como otra posibilidad de interpretación a The village of the damned (1960), con respecto a los niños extraños y peligrosos, pero aquí son sobrevivientes, incluyendo en esto la proyección del futuro apocalipsis, que por la tensión nuclear de la época ven inminente. Éste filme es bueno, puede verse como un excelente complemento del maravilloso clásico de Wolf Rilla. Inicia con un enamoramiento entre un hombre mayor y una chica joven, entre Simon (Macdonald Carey, maestro actor del cine B) y Joan (la hermosa y por aquí prometedora Shirley Anne Field), a partir de la trampa de una pandilla de motoristas. Joan vive sojuzgada por el líder de la pandilla, su hermano, que interpreta el genial Oliver Reed, que pinta de un poco histriónico, un poquitín exagerado, a ratos demasiado para el tipo de filme, pero sosteniéndose simpáticamente a prueba de balas. Es un filme muy entretenido, incluso cuando aun no hay terror o sci-fi alguno cerca. La pandilla de King (Reed) hacen suya una canción que llegan a cantar completa y silban constantemente, esto le da un plus de cierta personalidad a su participación y a la propuesta en general; hay una especie de pequeña sub-trama con King, como si hubiera podido tener su propia película. Ganas no le faltaban. Joan y Simon lucen como gente de tipo perfil bajo, aunque lo que hacen es más; ellos también otorgan personalidad al filme, hay un tira y afloja bueno ahí; igual con el personaje de la mujer del científico maestro de todo, que le pone cierta extravagancia y aire de cine extranjero la actriz sueca Viveca Lindfors. Es una obra inteligente para ser un filme austero o de pocas pretensiones o de bajo presupuesto. Losey hace algo ingenioso. Todo tiene una explicación bastante audaz y bien argumentada. También hay buenos momentos de acción, hay novedad continua, desde el arranque. Así mismo se sueltan pequeñas ideas y detalles, de manera muy clara, como con el arte de la mujer de la llamada Pajarera. El final es contundente y siniestro. 

viernes, 15 de abril de 2022

La viuda negra


La viuda negra (1977), de Arturo Ripstein, adapta Debiera haber obispas, del también mexicano Rafael Solana, y es obvio que haya tenido censura, tanto el libro como la película. Es una película blasfema contra la religión católica, de manera exagerada, no tiene el más mínimo pudor de hacerlo ni contención alguna, ni mucho menos tiene matices al respecto, es abiertamente ofensiva y agresiva con la religión. La trama narra el affaire entre un cura de provincia, el Padre Feliciano (Mario Almada), y su ama de llaves, Matea (Isela Vega). El filme abre con Matea de chica haciendo travesuras y siendo sexual desde temprana edad, pero cuando llega al pueblo del Padre Feliciano es otra. El filme es muy erótico, hay escenas sexuales pero cuidadas, no son explícitas, pero se ven bien; es muy guapa y sugerente Isela Vega, además hay que decirlo, actúa muy bien y es justificado que ganara el Ariel de 1984 por actriz. Matea suele colocarse unas medias negras largas arriba poco de la rodilla y usar tacos altos aunque no tanto y cada vez que lo hace se ve excelente en pantalla, muy sensual, con algo sencillo. Un tipo, el médico del pueblo, se queda prendido de su belleza y trata de "enamorarla", pero lo hace de manera tosca, sin romance, como copulan los caballos. Hay una escena muy potente donde éste sujeto forcejea con Matea tratando de tener sexo, y luce como una proyección de violación. Matea grita mucho como loca, es medio histérica, pero desde temprano se ve que ella no es del todo común. El filme pone al propio cura católico a criticar la religión, pero lo hace de manera directa, aquí no vemos ningún estilo a lo Los Comulgantes (1963), aunque hay uno algo decente a pesar de todo hay que acotar. El Padre Feliciano no es ningún filósofo ni pasa por un trance existencial ni nada por el estilo, el tipo es lo más campechano del mundo, y como un hombre del tipo renegón e inconforme con su humilde profesión sólo lanza piedras a diestra y siniestra, es purito enojo, como diría un mexicano, lo hace para botar el fastidio. Es un filme super realista, llano y frontal, demasiado quizá para ser trascendental, pero más que enojo o fastidio por la religión que agrede uno siente que tanto exceso -parece hasta exploitation- pasa a ser inocuo, y brilla un cierto juego romántico y erótico de equis (como no identificable o secundario) prohibición. Matea pretende el amor con sexo, no solo el sexo, aunque ahí hay una tendencia suya al pecado, que vemos al principio. Quien quiera ser audaz dirá que está reprimida, pero lo que busca es la trasgresión, es una mujer de extremos. Es curioso ver que cuando señala la iniquidad del pueblo -la verdad- estos la tachan de loca, se ríen. No existe culpa, solo miedo a ser descubierto. Mientas tanto Matea se cree una romántica, una poeta maldita. Pero en un momento ella quiere plasmar aquello que dijo Jesús, quien esté libre de pecado que lance la piedra (sobre la prostituta), pero suena muy condescendiente y perdona vidas y muy ligero creerlo, o justificar la corrupción con más corrupción. No es un filme tan inteligente, pero puede ser entretenido, si no le mortifica a uno tanta blasfemia. Es solo un contexto curioso, como ese pueblo que parece perdido en el limbo, como el pueblo de Pedro Paramo. El Padre Feliciano se la da de sabio, de a pie, pero es más un "gracioso", un gruñón, aunque tampoco luce estúpido. Matea si es un cúmulo de defectos y una mujer básica y encima en contra de sí misma. No obstante ella tiene derecho a elegir, tiene derecho a no corresponderle a un animal como el médico (muy bien Sergio Jiménez), pero tampoco, obviamente, a elegir y acostarse con el cura. En un momento el cura lleno de ira les manda una maldición a todos, los manda al diablo prácticamente (fuera de ironías), por no ayudar. Hasta ahí llegan las "sutilezas"; así mismo con otra especie de Matea no correspondida y dispuesta a subsanarlo con cualquiera. Bueno, también, es un filme erótico, juega con las fantasías sexuales, y pues no esperen Shakespeare. 

El sirviente y El otro Sr. Klein


Éstas son las 2 mejores películas de la filmografía del americano Joseph Losey. Las hizo durante su exilio en Londres. 


El sirviente (1963) 

Remite a la lucha de clases, pero de manera sutil si se quiere, a manera de juego psicológico, como con ese uso constante de los espejos con forma de pelota que parecen invocar el desequilibrio, al que irá el patrón del filme, interpretado por James Fox como Tony, un muchacho exitoso y millonario que contrata a un sirviente, llamado Barrett (el gran Dirk Bogarde). Barrett se presenta con grandes pergaminos, como capaz de atender a éste joven de clase alta. Al inicio se muestra muy servicial, educado y dócil, pero pronto se sabrá que oculta un plan, es un tipo aprovechado y tramposo. El juego es propio de la inmadurez, el libertinaje, la irresponsabilidad, el abuso bohemio y el hedonismo ramplón. Barrett llevará al infierno a Tony, que por débil caerá en éste juego de lucha fina de clases. El retrato social no es propio de una diferencia abismal de pobreza, es algo más próximo. Barrett es como un punk, un proxeneta, un vividor. Tony débil a la carne, como cualquiera, caerá tras un pequeño error. Su novia, Susan (Wendy Craig), parece mala persona inicialmente, cuando le disgusta Barrett, pero finalmente vemos que más bien era su perspicacia para conocer a la gente. Es un filme muy elegante, clásico, aun hecho después, o, quizá, muy británico. Es una obra maestra. El aire psicológico se trabaja con lo práctico, con mucha delicadeza, tiene mucho de realista, al tiempo de particular, es muy sutil. Hay un juego extraño entre Barrett y Tony, que tiene de atracción sexual, de fantasía erótica o fetichismo, pero que avanzado el metraje se difumina, como que desaparece y entra a tallar la perdición, hasta caer en un especie de trance de locura. Genial la intervención de Sarah Miles. El momento de tentación es glorioso, con las gotas de agua aludiendo suspenso y excitación en proceso, donde busca Tony autocontrol, y cada vez va aumentando la tensión sexual. Mención especial de que el guion estuvo en manos de Harold Pinter, futuro premio Nobel (2005).


El otro Sr. Klein (1976)

Es también una obra maestra, como El sirviente, cinco de cinco estrellas. Ésta película puede leerse como un castigo, realista, pero también movido por cierta ciencia ficción, fantasía o designio divino, hacer que un tipo abusivo, cruel e insensible, ante la época del antisemitismo durante el régimen de Vichy en Francia, 1942, se meta en la piel de un judío. El legendario Alain Delon interpreta a Mr. Klein, un tipo que compra arte -a precios risibles- a los judíos durante la presión antisemitista del gobierno francés colaboracionista de lo nazis; lo hace en un estado como de amo del mundo, de estar por encima de todo. Es educado, pero también muy cínico. Mr. Klein se hace rico con el sufrimiento, pero como quien no se percata de ésta insensibilidad, es como no ver que está pasando con los judíos en 1942. Un día un simple pequeño hecho lo jala, hasta pasar, convertirse, en un judío y padecer su sufrimiento. Todo esto metido en la mayor sutileza, en lo delicado, cuidado, refinado, clásico. Mr Klein también es atraído hacia la locura, es un juego que plantea el desequilibrio mental, como cuando solo Monsieur Klein ve al otro Mr Klein (el que sí era judío) y se va enterrando sin darse cuenta yendo al tren de los deportados a los campos de concentración. Es un arrastre ciego, en una escena poderosa, perfecta, de aglomeración y dolor, ubicuo dolor. Pero Mr Klein está atontando atraído al abismo, al infierno. El filme es kafkiano, padecemos el libro El Proceso, pero sabiendo que Mr Klein es culpable y qué ha hecho para serlo, a la inversa del Kafka creador de un juicio absurdo o injusto a ¿? (entran muchas cosas, es en cierta manera una mirada abierta, puede ser el juicio paterno o familiar, pero podemos ver la premonición del trato a los judíos por lo nazis). El filme es un juego de pesquisas -de misterio- con thriller psicológico, todo el tiempo, a un lado y a otro. Bascula entre lo real y el cambio de personalidad fantástico, haciendo la lectura de que los dos Mr Klein se fusionan a ratos, mientras vamos sabiendo cada vez más del que creo éste mundo para el Mr Klein castigado. En la locura, hasta el hogar y las pertenencias del Mr Klein judío pasan a ser del Mr Klein confundido o entrampado, ahí se ve el juego como con la adopción del perro. Es un juego fantástico, un tipo malvado se convierte en un judío sufriente, pero todo es tenue, ambiguo y extraño. Conocemos de la relación con una especie de prostituta -la mujer sexual que para encerrada entre sábanas leyendo-, de la suciedad del (mutuo, de ambos Mr Klein) hogar (también del marido de la casera acusado y deportado), de la fuga y ocultamiento con cambio de nombres, de las convergencias y mutaciones -hasta del empobrecimiento físico y existencial- y del perenne discreto desconcierto. Es un filme pesado, duro, inquietante, perturbador, pero también, obviamente, muy inteligente. No es para cualquiera digamos ni para pasar la tarde, pero es notable; constantemente sorprende con ese juego de la superposición. Es un estado latente de locura y al mismo tiempo una manera creativa de contar una historia que puede verse como una trampa y una averiguación de un paradero infructuoso, cuando ya todo llega a ser demasiado tarde. Buen trabajo, dicho de paso, de Michael Lonsdale como el amigo dandy, también una rata, y ese es el circulo en el que se mueve Mr Klein que trata de ser astuto y pícaro a pesar de todo, quien es un hombre con dinero y mujeriego, pero no puede contra la "broma" perversa de alguien quien en el rol de Jeanne Moreau ella le adjudica igualmente picardía (en un empaque de extravagancia; puede verse como la venganza de alguien tampoco tan sano), pero es también un juego de dobles y espejos, de la misma gente con distinta vida. 

sábado, 9 de abril de 2022

Little Caesar y El enemigo público


Little Caesar (1931) 

Dirige Mervyn LeRoy. Es una de las grandes y más famosas películas del cine negro, una película seminal del cine de gángsteres, y Edward G. Robinson como Rico o El Pequeño César (Little Caesar) el primer popular gángster del séptimo arte. Robinson está magistral, trasmite esa violencia y ese temperamento fuerte y esa enorme ambición de poder y dinero de todo mafioso. El estilo es distinto al del gángster italiano, aquí la cosa luce más humilde, más de a pie. Rico empieza asaltando gasolineras con su amigo Joe Massara (Douglas Fairbanks Jr.). En la apertura, en una escena en un bar común, lo oímos a Rico soñar despierto lleno de la intensidad y el orgullo que jamás lo abandonará. Siempre es violento, directo, va al grano con fuerza, es un hombre de acción. Su ascenso se ve venir de lejos. Se impone a todos. Su negocio se mueve en los robos. Lo vemos reunirse con su clan en un club, El Palermo. Él representa al premonitorio hombre tóxico y su amigo Joe al tipo sensible, un seductor. Pero aquí, porque a Joe le gusta bailar y el teatro, El Pequeño César lo considera afeminado. El amor será el escape para Joe, su reivindicación fuera de la mafia. En una gran escena César enfrenta a Joe, la cámara enfoca la expresión de César que empuña un arma, su ira creciente, luego viene la toma subjetiva de su persona, la cara sorprendida de suspenso de Joe, breve pero contundente, puro cine clásico. Es curioso ver que el final se da a través del tamiz literal del teatro, detrás del panel de publicidad del musical teatral de Joe y su amada, como si esto fuera la orden superior. Se nota que Edward G. Robinson ha influenciado en el Al capone de Robert De Niro, de Los Intocables (1987). Éste filme tiene 3 grandes secundarios. Uno es el hampón Sam Vettori (Stanley Fields) que tiene de viejo fanfarrón y hombre sutilmente melancólico y también aire de borracho o es que Little Caesar lo abruma y disminuye todo con sus personalidad y violencia. Otro el jefe de la policía Flaherty (Thomas E. Jackson), que es sarcástico y venenoso, muy rudo aunque educado y no teme a nadie. El tercero es el guardaespaldas de Rico, Otero (George E. Stone), que tiene todas la del lacayo bravo, sin forzar nada.


El enemigo público (1931)

La dirige William A. Wellman. Es otro de los filmes pilares del cine negro y James Cagney uno de los más famosos actores interpretando gángsters. Cagney es Tom Powers y lo vemos robando desde niño, influenciado por un pequeño maleante, Putty Nose (Murray Kinnell). Finalmente entra en un robo grande, junto a su mejor amigo, Matt (Edward Woods). Se da una gran secuencia que incluye un oso disecado. Luego así como de la nada, todo muy natural, en la misma esencia de Putty Nose aparece Paddy Ryan (Robert Emmett O´Connor), un bartender que quiere traficar con alcohol durante la época de la prohibición, los años 20, y les plantea el negocio a Tom y Matt. Paddy es más accesible y leal que Putty y luce menos rudo. Pronto en cierta elipsis y excelente edición Tom se alia detrás de un gángster top, Nails Nathan (Leslie Fenton) y se vuelve un reputado mafioso, siempre acompañado de su inseparable amigo Matt. La escena -una muy buena- cuando buscan sus mujeres es de estilo clásico pero juega con lo vulgar, con dos mujeres guapas pero trepadoras. Ella es poco para Tom, que finalmente encuentra a su otra mitad, a una mujer de aspecto algo extravagante, interpretada por la mega popular Jean Harlow, que aparece solo en 2 secuencias, pero deja huella, con su rubio platinado y una pinta que fácil puede inspirar al cine latino. Cagney tiene cara de pícaro, con sus ojos saltones y sugerentes, parece burlarse del mundo, pega bien como mafioso astuto y no tanto de líder sino de soldado de armas a tomar. Entra a tallar el que hace del hermano mayor de Tom, oficial del ejército y un tipo intachable, que puede haber ayudado a la imaginación para crear a Michael Corleone y también el beso sentencia a Fredo. La escena en la lluvia cuando Cagney se prepara para hacer de kamikaze es una de las joyas del séptimo arte, y perpetrar un gran fuera de campo y una performance de un solo hombre contra todos que seguramente habrá inspirado el Scarface (1983) de De Palma, y también incluso a directores como Akira Kurosawa. 

La bestia debe morir


La bestia debe morir (1952), adapta una famosa novela negra de título homónimo, del poeta británico Cecil Day-Lewis, que además de poesía escribía novela negra con el sobrenombre de Nicholas Blake. Cecil es el padre del destacado actor Daniel Day-Lewis. La bestia debe morir la dirige el uruguayo Román Viñoly Barreto quien desarrolló su carrera en Argentina y ésta película es argentina. El guion lo escribió Viñoly y el español nacionalizado argentino Narciso Ibáñez Menta. Ibáñez Menta es el protagonista también del filme, como un escritor de novela negra que carga con un gran dolor y planea vengarse de un tipo que es una rata, dicho incluso directamente, quien no presenta culpa alguna. El filme abre con la muerte de un hombre y en un flaskback hasta dar con el presente y continuar resolveremos el misterio de quien pudo matar a éste despreciable hombre, si bien pareciera más que claro, pero se crean muy buenas dudas. Es un filme bien actuado en general, bien recreado, con su toque clásico. No obstante la apertura es algo agresiva tratando de señalar al malvado del filme y luce algo molesta y caótica. Pero entramos al flashback y como que se recompone el filme, hay menos sobreactuación. Ibáñez Menta luce sensible y pega muy bien en su personaje, otorga personalidad, luce inteligente además. Es un filme decente, pero también un poquito lento. Laura Hidalgo como una actriz y el gancho romántico -entre real y falso- genera muchas excelentes escenas. Es una mujer guapa y hace de una fémina de personalidad llamativa, acorde con ser actriz en la trama. El querer saber del culpable de la muerte de un menor empieza con no tener rastro alguno y de manera sencilla se crea un punto de apoyo fuerte y después el resto es fácil. Puede sentirse un poco como que estamos rellenando espacio con las siguientes interacciones, pero no son malas escenas, también es contar una historia aunque ya se sabe mucho, todo está prácticamente servido, pero de eso trata en buena parte la técnica elegida por Nicholas Blake. Es un filme clásico, simpático y se disfruta. A medio camino se pone la propuesta a cumplir con todo lo que se ha dicho, cada cosa la llegamos a ver, lo rata que es un tipo en todas sus formas, la corrupción del socio y los chismes de una anciana. Ibáñez Menta no tiene pinta de tipo violento, pero su dolor está muy bien plasmado. Tiene un aire poético, y su misión se justifica medio en lo extraordinario, pero creíble, se sostiene. La frase que describe la propuesta, que dice: El hombre debe morir junto a la Bestia, lo deja claro, no son lo mismo, pero la venganza es casi una necesidad -también existencial-, aun cuando al muerto en la mansión lo odian todos, y se suelta que hasta pelean por quien puede ser el primero en matarlo. 

martes, 5 de abril de 2022

CODA y el Oscar de mejor película central


Introducción: El público y la diversidad

CODA, la segunda película de Sian Heder, es la ganadora del Oscar 2022 a mejor película, y es la película que solemos odiar, la que no satisface a todos y es siempre difícil para éste premio lograrlo, porque muchos quieren ver el cine como uno solo y claro todo lo es al final, tanto lo bueno, lo malo. No obstante el cine es muy diverso y tiene en realidad distintos públicos y sobre todo diferentes conocimientos y también influye mucho amar de verdad algo -tener real pasión- y adentrarse en sus mejores formas y tantas posibilidades, o al menos ser curioso y aventurero con sus tantas expresiones y distinciones. Hay un publico muy básico que se contenta con algo muy comercial, muy amable y bastante fácil, éste publico sigue principalmente la cartelera y ese es el estilo que busca ver. Otro público navega en sus dificultades, y entre su hedonismo, exigencia intelectual y el requerimiento de cierta paciencia; éste público además ama el eclecticismo, desde el cine B hasta lo más arty

El cine popular, la excepción hardcore y cierta jerarquía cinéfila

Parásito (2019) ganó mejor película en los Oscars 2020 y esto fue una novedad que sucediera, que no ganara una película americana o pro cine americano, sino que gane digamos una película -en lo que significa para el americano- de lengua extranjera, distinta si se quiere al estilo del arte americano. Para el caso fue una película coreana, aunque de alguien muy admirado y querido por la cinefilia hardcore; y en realidad se hizo con Parásito un filme accesible dentro de ésta cinefilia hardcore -venida del cine arte más grande o llamativo, del festival de Cannes, donde ganó la palma de oro 2019-. 

No obstante Parásito no es una película convencional o típica de los Oscars centrales. Parásito no es el tipo de película que atrae a EEUU en general, por ello su triunfo es excepcional. El tipo de éstas películas está destinado en el evento a película internacional o extranjera. Pedirle lo contrario es negar al verdadero público de los Oscars o terminar odiando películas como CODA, que son las que en realidad tienen mayor cabida y aceptación allá, el cine americano popular pero comercial con cierta reputación. CODA ganó el premio del público y el máximo premio de Sundance 2021. 

CODA no está en el top de la cadena jerárquica de la cinefilia más exigente, pero existe un nivel mucho más bajo, que también es popular, más popular; y hay un pedido, por un gran grueso del publico americano y derivados internacionales que es el de las carteleras comerciales y su taquilla con películas como las de los superhéroes. Hasta un presentador nocturno bromeaba llamando a las nominadas del Oscar los vegetales del cine, saludables, notables, lo mejor, pero no divertidos ni deliciosos; hasta ahí llega esa "barrera" en que se divide la cinefilia hardcore con simplemente gozar de la cartelera y lo más pop y olvidable. Pero el Oscar no puede compensar a los de éste nivel, como muchos quieren, a lo Parásito, porque sería perder de vista ya el nivel artístico, o autoral, de originalidad, profundidad y distinción, salvo entregar premios técnicos o alguno tipo el último, por voto de las redes sociales. 

Mi solución en la entrega del Oscar central era en lugar de premiar una película crowd-pleaser, como CODA o Belfast que peleaban el Oscar mayor, yo hubiera optado por una película espectáculo; no que CODA no lo sea o que éstas que yo señalo de espectáculo no tengan de amables y accesibles, sino que gane una película más de apoteosis que complaciente; intensa, llena de fuerza visual, que impacta, y al mismo tiempo con su personalidad y autoría, como lo representaban Dune, West Side Story y, la que más me gustaba, Nightmare Alley. Mucho menos premiar centralmente una película lejana al verdadero publico del Oscar, ese que cada vez se aleja más, como demuestran las estadísticas, con los 2 últimos años que señalan la menor visibilidad televisiva, aunque también influye que la tv se usa menos hoy en día; así igual es culpa de estar demasiado bajo el level de conocimiento y exigencia del público y no poder compensar a un grueso masivo. Tampoco era premiar una película conflictiva o con conflictos, que le genera disgusto a un buen grupo de espectadores. 

La gran ganadora de la noche: CODA

CODA realmente no es una mala película. Yo le otorgo 3 de 5 estrellas, es decir, pasa, la pongo en el medio, es decente digamos. Tiene muchas cosas a criticar, pero también virtudes y cierta complicidad cinéfila y sensible y hasta unos momentos bastante aplaudibles. CODA es ciertamente convencional, otro punto en contra, aun cuando un cine raro que también es propio y frecuente de nuestra modernidad no suena tampoco muy atractivo, sino es mejor un cine que tenga de clásico y de moderno; es decir, que tenga un balance y no que sea un filme fastidioso o incomodo, sino que sea hedonista al fin y al cabo, que sea claro, aunque con autoría, originalidad, coherencia, sabiduría y personalidad. 

CODA tiene 2 grandes momentos, 2 muy buenos 

UNO 

Se da cuando el padre sordo, y con su edad, pero un tipo cool, envuelto entre el relajo y lo dramático, que interpreta un hombre sordo real, el talentoso y muy expresivo Troy Kotsur, yace en el colegio con toda su familia, donde su hija con habilidad musical va a cantar, observando que para ésta jovencita cantar es su gran pasión, aparte de lo que siente por su noble familia. 

Éste gran momento se ve curiosa (e inteligentemente) desde el padre, lo percibimos desde su  subjetividad y es que tiene una gran decisión a cuestas. Él trata de coger el momento del canto, mirando alrededor, pensando. Entonces nos ponemos en medio de su silencio natural por su sordera. Trata de poder entender a su hija, si tiene talento. Ésta hija es demasiado madura para su bien, ella es capaz de sacrificar sus sueños por amor a su familia. Tenemos acá otra connotación para que el padre no cargue con la culpa de una futura frustración, típica de pueblo chico. Tiene que pensar bien. 

Aquí está el meollo del filme, hacer un gran sacrificio y dejar ir a la hija, pero el problema no solo es por típico amor de padre, por la unidad familiar y por la proximidad de protección sino porque también ella cuida de cierta forma de ellos, es una bisagra entre el mundo de los sordos y los que oyen. El hombre que hace Kotsur es un buen hombre y también un buen padre, sin ínfulas de maestro; igualmente es muy sensible. No obstante es un ser además práctico y realista. Éste momento queda determinado en el silencio, en el mundo que se trata de inmortalizar. 

Su respuesta aunque, lógicamente, se ve venir, es el trato que da Heder -además la guionista del filme- lo que cierra tan especial todo esto. El filme maneja mucha sensibilidad y hay que acotar que logra una media decente con ello, aun cuando hay además algunos ratos ridículos, momentos buscados como lindos o momentos demasiado planos. 

DOS

Éste es cuando la hija audiciona (para entrar en la elipsis del mundo profesional de la música). Emilia Jones hace de la hija, llamada Ruby Rossi, nombre que se compone con el apellido y queda un sonido algo ñoño, y en ella ciertamente hay una notoria lucha con ello, hay bullying escolar. No olvidemos que vive en un pueblito pesquero. Ruby, aunque amable, de genio en general dócil, pelea por no dejarse marginar por el prejuicio y la diferencia que creen algunos ver en tener una familia de sordos -familia que está plenamente integrada a la sociedad, aunque medio que dependen de la ayuda de traductora de Ruby- y también por trabajar en la pesca y oler a veces a pescado, no ser tan cool (cosa que le quita el sueño al americano). 

Emilia Jones hace tremenda actuación, cuando une canto con lenguaje de señas para explicarles a sus padres y al hermano la canción que está cantando en plena audición; y es un momento que luce, pensándolo técnicamente o bien, excepcional, sobre todo porque supone en la recreación de la vida que nace de lo espontáneo, y también porque se une al anterior glorioso momento de manera natural. Es la reacción, el feedback y la empatía familiar. 

Me parece muy complicado cantar bien y encima hacer señas para explicar ese canto al mismo tiempo, sin contabilizar el nervio. Esto puede emocionar sentimentalmente, sobre todo a la mayoría, que eso es, pero pensarlo racionalmente me genera un aplauso mayúsculo, mayor, en lugar de verlo solo por su sensibilidad, que obviamente todo esto es un paquete y ésta sensibilidad con la noble familia es lo que le otorga sentido a la hazaña. Ésta manifestación de amor proclama que seguirá pensando en ellos aun a la distancia, que estarán unidos por siempre. 

La relación de amor de pareja de la adolescente me parece endeble o, mejor, demasiado sencilla, poco, por no decir poca cosa; suave, para bien y para mal. El profesor que hace el mexicano Eugenio Derbez es una plaga de clichés y broma involuntaria, pero al mismo tiempo tiene algo de humanidad, de ese ridículo que enfrenta Ruby, puede que éste ridículo pase por intencional. No soy muy fan del cine que hace o donde participa Derbez, pero aquí al menos se ha ganado un poco mi simpatía. CODA no es un filme demasiado memorable, pero tampoco me parece un bodrio, cumple con su lugar. También simboliza a un colectivo con muy poca mención y no hay que ser tacaño tampoco y aquí hay su cuota de talento y justificación, aunque también haya defectos en general. Que sea un remake no importa porque pueden haber valiosos remakes y éste, con el Oscar -que sigo y hago excepciones-, ha hecho que lo vea y así con mucha gente, y ha logrado así además por sí un valor, cumplió entonces.

lunes, 4 de abril de 2022

El canto de las mariposas


Éste es un documental peruano, la producción es peruana, de la española, radicada hace tiempo en Perú, Núria Frigola. Es un documental bastante escueto o breve en su información en todo sentido, son todo el tiempo como destellos de datos que van espolvoreándose, pero hay muchos pequeños datos que hacen curioso el retrato de los indígenas llamados uitotos desde una familia peruana en particular que sobrevive de ellos, y en realidad hay más en Colombia, pero comparten la Amazonía peruana colombiana. Nuestro guía es el hijo mayor de ésta especial familia uitoto, el pintor Rember Yahuarcani López. Rember se inspira en las historias de su abuela, Martha López, que contiene la memoria de los uitotos y se la trasmitía desde pequeño, hasta la oímos varias veces en voz en off. Así también el padre de Rember motiva a sus hijos hacia el arte y los mantiene unidos bajo el legado indígena. La abuela y el padre lo influyó a plasmar la historia y el lado existencial de los uitotos, que ya producto del coloniaje están digamos que integrados a lo contemporáneo -aun habiendo mucha tragedia detrás-, si bien mantienen las costumbres tradicionales de sus orígenes. No obstante como todos sabemos, y es importante saber, porque el documental no explica mucho, los explotadores criollos de caucho hicieron muchas matanzas de indígenas y como podemos ver los uitotos fueron inducidos a desaparecer. Rember contiene esto en su arte y es minimalista y un poco infantil en su trazo; luce más abstracto y pintoresco con lo existencial uitoto. Rember y su padre aman el arte y conversan sencillamente de la originalidad y de la tradición; esto se ve muy simple, pero hermoso, aun cuando está movilizado por un guion que tampoco significa que se anula del todo la espontaneidad, y se concluye como real, porque tampoco se percibe mucha trascendencia, yace la secuencia exenta de sofisticación. El filme mantiene mucha llaneza, pero tiene gestos artísticos, estéticos, expresión visual, como captar bastante las mariposas y su revoloteo, el sentido del filme. Nuria mantiene la simpleza general, aun cuando llega a hacer viajar a Rember desde el centro de Lima donde vive y pinta, hasta la Amazonía, hasta adentrarse incluso en La Chorrera, en la selva colombiana. De los momentos más logrados y hermosos del filme es cuando se siente se fusiona la preparación de la yuca dulce en una especie de tortilla -paso a paso, partiendo desde la extracción de la tierra- con el canto típico de las indígenas de Mujeres de yuca dulce. Rember luce una persona sensible y educada, es un muy buen guía de su cultura. También presenciamos como cotidiana y humildemente comen los Yahuarcani en la selva indígena y es un retrato interesante y la mejor llaneza que consigue éste documental desde ésta su identidad general. Incluso vemos al gato familiar comer una pierna de pollo muy campechano. No es un retrato del estilo de instagram, lleno de superficialidad, sino tal cual, muy realista y auténtico; es una humildad transparente como es la que invoca todo éste documental -que tampoco pretende ser periodístico o declararse convencional-, pero si bien puede verse aun a Nuria en el camino de generarse mayores y más exigencias logros y arte, se nota que hay afecto y empatía por lo que ha recogido del Perú siendo la selva peruana muy seductora. 

viernes, 1 de abril de 2022

Fresh


Fresh (2022), debut de Mimi Cave, con guion de otra debutante en el largometraje, Lauryn Kahn, es una película interesante del género del terror, aunque a ratos es un poco lenta. Demora media hora en mostrar al monstruo (y que salgan los créditos); primero es como ver una comedia romántica propia de hoy en día, de última actualidad, pero curiosa e irónicamente el maquinador de tanta perversidad comparte con quien cree su alma gemela una pequeña crítica a las relaciones contemporáneas (extrañan cierto lado clásico), en cómo uno conoce o se hace actualmente de una pareja, como con las redes sociales de citas (también es una critica al aislamiento). El maquinador lo interpreta un actor muy talentoso, aunque aun le falta un poquito más para ser popular en toda la palabra, Sebastian Stan, como Steve. La otra mitad la hace Daisy Edgar-Jones, una actriz novel, que físicamente parece una fusión entre Charlotte Gainsbourg y Anne Hathaway. Ella es Noa. La propuesta en su aspecto de seducción cool y romance trata de mostrar una imagen reconocible y al mismo tiempo algo un poco original o ingenioso, en sí el filme tiene de cine arte, sin ser abiertamente intelectual, aunque maneja feminismo declarado, desde lo llano; todo éste filme de terror se puede leer como una critica feminista a las relaciones de conseguir pareja. En ello la mujer que se supone ideal en esos parámetros es como Noa y como su mejor amiga (aunque lesbiana), Mollie (Jojo T. Gibbs, que lo hace muy bien también como actriz novel), es decir, mujeres inteligentes; de esas que tienen los pies sobre la tierra, no son vanidosas (Noa hasta parece algo desesperada), pero sin embargo les agota todo (como decir también la falta de creatividad y autenticidad en general), son exigentes dentro de cierta amabilidad. Fresh por el final se pondrá gore, soltará un feminismo violento, un poquitín histérico, pero sostenido con humor negro. Su humor a veces suena tonto en el filme, dentro de buscar personalidad. No obstante hay un deseo de patentar estar tomándolo relax. Ahí tenemos esos ratos que parecen soñar o ver el panorama a lo Tarantino, como con algunos bailes (y ni que decir de la playlist escogida, tremendo alarde de melomanía al servicio de la cinefilia), y ciertamente sí funciona en general; pierde la razón por momentos pero finalmente siempre se impone la coherencia de algún tipo y así (justificándose, y muy bien) resulta bastante brutal. Hay su noción de hacer una mezcla de cine arte popular digamos, aun cuando explican mucho algunas secuencias básicas y no tanto por alucinarse Lav Diaz, sino porque falta cierta habilidad de síntesis. Pero es una paciencia que recompensa, que se perdona, porque es un filme valioso, atractivo, y que tiene lo suyo. Todo el secreto, la profesión e identidad colectiva que trae encima Steve está excelentemente sustentando y es un goce mayúsculo como terror y suspenso, con tomas que ralentizan y te meten en el lugar y provocan emociones y sensaciones, sorpresa, inquietud, mientras se es audaz intentado justificar lo injustificable, como la sensación de WTF. Todo esto dentro de un paquete ligero de acción, que uno puede simplificar en locura, excepcionalidad, marginalidad, poder, corrupción y libertad absoluta; es un filme donde ahondas y hallas ideas, pero que puede disfrutarse tal cual, porque está hecho con diafanidad, es directo y claro, incluso juega a ironizar el doble sentido, no teme la tontería tampoco y aunque no todo es gloria todo cuenta y hace un conjunto bastante interesante y entretenido, sin alejarse del espectador, haciendo que se vea dentro. Sebastian Stan fácilmente ha logrado distinguirse con su personaje. El filme se puede leer como un especie de Hostel (2005) más profundo, propio de nuestra época, de los anhelos feministas.