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jueves, 13 de agosto de 2026

Angel


La legendaria actriz Marlene Dietrich es Lady Maria Barker, con 35 años. Casada con un millonario, un tipo exitoso. Bastante tranquilo y dulce con ella, pero que anda muy ocupado, para viajando sólo o pegado al teléfono, es diplomático y justo para 1937 (año del filme) hay muchas tensiones entre distintos países europeos -a puertas de la segunda guerra mundial-, cosa que canalizaba el director, Ernst Lubitsch, con un uso sutil de la política en varias de sus bromas suaves, que acompañaban sus propuestas. Lubitsch fue un elegante trasgresor, dentro del cine clásico, en particular de lo moral, optando montón de veces por una mirada feminista o donde la mujer es el ser más importante y trascendente. Muchas de sus películas van contra las convenciones sociales o las estudia de manera que su mirada se muestra audaz y libre, sin cruzar tampoco hacia lo reprobable, pero que se permitía poner en tela de juicio muchos parámetros sociales. Quizá por ello tuvo mucho respaldo de las casas productoras, de los jefes millonarios y de hasta de la crítica de su tiempo. También es curioso ver que el público común y corriente se divertía con sus comedias refinadas, que enaltecían o exhibían a millonarios o gente de poder adquisitivo, discutían sus situaciones y aventuras, que no pasaban por engreídos o banales como muchas veces se les ilustra hoy en día. Con Lubitsch no les eran indiferentes o enojosos al público. Logra complicidad con éste público masivo, aun cuando no estaba retratando a su condición social, sino apuntaba a quienes lo contrataban o a su entorno social o de donde provenía, la intelectualidad europea, que logró cimentar en Hollywood. Maria viaja a Paris y surge un affaire con Anthony Halton (Melvyn Douglas). Más tarde Lubitsch hará que Sir Frederick Barker (Herbert Marshall), el esposo de Maria, se muestre como amigo cercano de Halton y compartan una cena intima entre ellos y la mujer en disputa, sólo que Frederick no lo sabe. Así habrá un juego de guardar las apariencias, el decoro, por los amantes, el anonimato de la aventura y las identidades, el secreto. Halton hablara de Angel, el sobrenombre que le puso a Maria, la mujer que lo trae loco. Lubitsch sin embargo hace más racional a Maria que demasiado asustada de separarse o que tema por alguna reputación perdida, con la muy segura de sí y de aspecto firme e imponente Marlene, por algo fue tremenda actriz, aun cuando físicamente en realidad no era tan descomunal. Era delgada, de baja estatura, menudita. Pero muy elegante dentro de sus caracterizaciones. Ese es otro punto que debe lidiar el personaje de Dietrich, la vulgaridad de la infidelidad, que es como se presenta en la película con gente culta y sofisticada -manejada con mucha naturalidad y hasta sorpresiva tranquilidad-, de ir a Paris a una reunión de alta sociedad donde la gente busca emparentarse con alguien bello, nuevo o rico, hacer fiestas en honor y presentaciones. El mismo sobrenombre de Angel suena vulgar, y Lubitsch llega a hablar de ésta vulgaridad abiertamente. Pero así mismo se discute que Frederick prefiera la política a su mujer, o ponga los conflictos internacionales como prioridad, que a esa vera el director intrépidamente coloca otros parámetros, donde el amor (en el matrimonio) y la atención de éste es lo principal y hasta el arte y el entretenimiento, el arte o la ciencia del cine, desde su manera de verlo y concebirlo, que yace en lo más alto. Lubitsch no teme confrontar las convenciones sociales de los años 30s. Ataca el machismo y hasta la dignidad masculina. No todo lo veremos como él, pero nunca deja de argumentar su parecer de manera consistente. En ese sentido no es ligero, aun cuando es trasgresor. Es un tema que puede herir susceptibilidades o no ser del todo empático en lo que propone, pero he ahí la grandeza de éste director y su cine, porque el respaldo histórico ha sido unánime diríamos. El encuentro entre Maria, Halton y Frederick dura buen tiempo y es algo muy rico en sutilezas, pretensiones afectivas (aceptaciones) e ironías. Lubitsch luce todo su ingenio en esa reunión, como hacer uso de lo indirecto para hablar de la infidelidad, como con las conversaciones y apuntes de los sirvientes -mayordomos y ayudantes de cámara- que manifiestan alto nivel de educación y refinamiento, relacionado con la diaria interacción con sus patrones que se dice literalmente, dentro de una comedia sofisticada. Marlene tiene una voz muy encantadora mientras Melvyn se brinda galante, seductor, sin caer en gestos abruptos o enojos abiertos, como se puede llegar a entender producto de su lugar en la historia. Maria/Dietrich tiene que manejar la situación como el personaje más importante de la trama y su lugar respecta mayores dificultades en escena, con un Halton que como señala el mayordomo, puede ser un tipo bastante pesado, aun cuando Frederick tiene más que perder. Sin embargo por el final lo ponen a dirimir frontalmente el conflicto. Lubitsch no teme tocarlo desde lo álgido o picante y es una muestra de su enorme inteligencia al hacerlo con grave elegancia, con toda la magia del mejor cine clásico. 

sábado, 5 de agosto de 2023

Design for Living

Design for living (1933), es una gran película y una que sorprende, incluso algo en el presente, si bien la modernidad se ha encargado de romper muchos límites. Ver ésta comedia del genio maestro Ernst Lubitsch, parte del Hollywood clásico, del Hollywood de los 30s y anexado los 40s, es observar que la comedia y éste tipo de filmes eran de otro nivel comparado a hoy en día, ¡qué película! El tema es sobre una mujer que no puede decidirse románticamente entre 2 hombres y quiere estar con ambos. Es un tema abordado con una elegancia digna de inteligencia superior, del gran cine imperecedero. El filme es osado en lo que propone pero lo hace con tanto tino y cuidado, pero asumiendo un tema picante, que es tremenda maravilla. Lo sexual está detrás tras bambalinas, lo que se toca es desde otro punto, pero se asume esto anterior por elipsis. Gilda (Miriam Hopkins) dice tenerse por una chica mala, aun cuando ayuda a 2 hombres a ser mejores en sus profesiones y vocaciones por el arte, mientras los 2 yacen enamorados de ella y viceversa. Uno lo interpreta el hiper famoso y galán Gary Cooper como George, un hombre más rustico que su otro competidor y mejor amigo, Thomas (Fredic March), un tipo más sofisticado, más refinado, aunque George muestra inteligencia, pero es más tosco, más directo. Thomas es aspirante a guionista de teatro, a dramaturgo, mientras George a pintor y retratista. Gilda trabaja en publicidad y es cuidada por el dueño de una agencia millonaria, por Max Plunkett (Edward Everett Horton), un hombre refinado, pero sencillo en el trato, que también la persigue románticamente. Gilda no quiere a Max, son sólo amigos, ella prefiere a tipos más seductores como George y Thomas, a quienes llega a comparar con sombreros de moda y ser ambos "necesarios" para su vida. Gilda es una aventurera, una mujer de vida intensa, que no es retratada como alguien vulgar, aun cuando engaña a uno con otro, y no quiere decidirse. En un inicio la opción es George, el tipo físicamente más atractivo y quien tiene una personalidad ligera y complaciente. Luego pasa a ser Thomas, el tipo bajito, inteligente y astuto, de amplia cultura. Lubitsch sortea cualquier censura con su finura, retratando al ser humano de a pie y su comportamiento más liberal y juvenil, más libre y atrevido, y a partir de una mujer, proponiendo un cierto feminismo con ella. Es una película que entretiene mucho, éste cine no solo es de sabiduría diáfana -para exponer- sino que es hedonismo para todo el planeta, es cine popular de autor en el más alto nivel. El filme tiene a Gilda yendo y viniendo en sus dudas, en su elección. En un momento Lubitsch pone al tanto al publico que le está hablando al hombre de a pie, pero con ingenio y arte. No obstante las cosas, tal cual como el golpe de George a Thomas, están ahí igualmente, debajo de la sofisticación general de como decirlo y exhibirlo, pero aun así en un empaque que es de dotada amabilidad de ver. La conclusión es atípica, pero fiel a lo expuesto, donde radica una manera de ver el mundo o una etapa de nuestras vidas, y aunque no es la proclama usual o lo más natural o lo más normal ahí yace la genialidad del filme, de enarbolar algo excepcional y poder de alguna manera sostenerlo o que sea digerible para muchos. Es una comedia y es notorio que quiere ser cómplice del público y creo que lo logra, sin que necesariamente tengas que verte reflejado o identificado o querer practicarlo. El filme cumple con creces con divertirte, Gilda proclama la fiesta y ser una chica mala, su par femenino de la llamada jerga masculina de ser un perro. 

miércoles, 5 de enero de 2022

The Shop Around the Corner


El filme se ubica en Hungría, adaptando la obra de teatro Perfumería del húngaro nacionalizado americano Miklós Lászlo, dirigida por el megafamoso nacido alemán nacionalizado americano Ernst Lubitsch. Ésta es la película más famosa de uno de los grandes nombres del cine clásico. La obra se contextualiza a puertas de la navidad y termina en la celebración de éste día. La historia nos presenta el trabajo en una tienda, perteneciente a Hugo Matuschek (Frank Morgan), un jefe serio, justo y noble por igual, hay respeto hacia él y formalismo, pero aprecio hacia su persona y de éste por sus trabajadores a quienes trata de nombre, es el jefe ideal sin rollos de ningún tipo, bueno, decente pero inteligente. Se percibe dificultad por hallar trabajo en la época o el país o respeto por tenerlo o es el reflejo del de Matuschek. El trabajador más destacado del lugar es Alfred Kralik (el sensacional James Stewart), quien es un tipo muy culto, en un trabajo humilde; su inteligencia lo hace algo difícil con algunas personas, lo que hará el drama de la película y generará complejidad en ésta comedia romántica. La que lleva un trato duro de Kralik es la nueva trabajadora, la señorita Klara Novak (Margaret Sullavan), quien es una mujer abiertamente culta, amante de libros, literatura y textos académicos, pero de trato sencillo, es una mujer amable y carismática. Luego sabremos que tanto Kralik como Klara son almas solitarias; ella la lleva peor por la época, es melancólica y algo propensa a la crisis mental. Klara escribe a eso de las citas románticas con extraños y empieza  a recibir cartas de un pretendiente. La curiosidad es que el pretendiente es Kralik y ella no lo sabe. Klara producto del trato laboral detesta a Kralik aunque guarda ciertas formas y educación. No obstante lo cree un tipo vulgar. En ello entonces entra a tallar una especie de historia a lo Cyrano de Bergerac. El filme economiza bastante narrativa, recurre a talentosas elipsis, maneja el tiempo como los más grandes; su estructura permite conocer cosas más allá de lo lineal, con ello implica mucha sorpresa y novedad, genera curiosidad siempre, ya que más tarde se conocen las razones de hechos que impactan primero y parecen incoherentes momentáneamente. Aunque hay elipsis y un tratamiento no simple, sabe explicarse muy bien y ser entendible a un público amplio. Con Matuschek hay un coqueteo con Ebenezer Scrooge, de manera distintiva y personal. Estamos ante una de las mejores películas que se han hecho por navidad.