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sábado, 29 de julio de 2023

El bosque del lobo

El bosque del lobo (1970), del español Pedro Olea, es una historia sobre asesinos en serie y se basa en hechos reales, en un asesino en serie español del siglo XIX llamado Manuel Blanco Romasanta. Olea y el coguionista Juan Antonio Porto adaptan la premiada novela de Carlos Martínez-Barbeito, El bosque de Ancines. Es una película que es muy curiosa, es también una película sobre hombres-lobo, pero del que sufre la enfermedad mental de creerse uno y transformarse en asesino con la luna llena. Benito Freire (un grande en José Luis López Vásquez) mata mujeres y niños mientras hace de buhonero y se transporta por el campo como guía de viaje, comprando y vendiendo, y haciendo recados. Benito pasa por un trance epiléptico y se vuelve en un estrangulador. Los asesinatos son breves, pero hay uno impactante con una niña. Es interesante en varios momentos como gente sospecha de él ya que es muy básico en sus actos, producto de que en realidad está enfermo y su desequilibrio lo empuja a matar y realiza un quehacer asesino que no todo luce calculado, pero también se le ve consciente de lo que deja detrás, puesto que luego miente con los paraderos de sus víctimas. Es bastante atractivo ver a un asesino en serie ubicado en el campo, luce poco común. También percibir que hay un par de traumas en la mente homicida que llegamos a apreciar como relato visual, como ver un show freak con una jaula o cómo una travesura engendra un daño psicológico con lo sexual. El buhonero que hace López Vásquez luce como un hombre pequeño, dubitativo, de aquellos que se les percibe humillados. Es un ser que sufre la maldad que engendra. Una curandera dice sentir pena por su situación. La película tiene una historia bastante seductora expuesta con tremenda sencillez, es un filme ágil y entretenido. Quizá pudo ser aun más interesante y se queda un poco por debajo de todo su potencial, pero es un buen filme. López Vásquez pone una sólida cara de loco cuando mata. Es una obra gótica en cierta manera y una película de terror realista. También tiene de filme costumbrista y es muy español, lo cual le otorgan virtud al conjunto. Con películas como ésta uno no puede más que desmentir aquello de que el cine español no es bueno y además es bastante clásico, un triunfo. 

lunes, 24 de julio de 2023

No es bueno que el hombre esté solo

Éste filme del español Pedro Olea se hizo un año antes de Grandeur nature (1974) y se nota que lo ha inspirado, aunque no son iguales y la película de Olea con él de guionista más 3 más, incluido el director José Luis Garci que aquí aun fungía de guionista, logra tener tonos potentes e ideas más conseguidas, repetidas algunas en Grandeur nature con menor efectividad, quizá porque por allá asoma cierta ironía o sentido de superioridad con el asunto. Olea y sus guionistas -guionistas menores, aunque Garci ha sido un director exitoso, como talentoso Olea- logran hacer una película más notable que la de Berlanga -que tampoco hace una mala película y tiene lo suyo- y sus celebrados colaboradores en su guion, aun cuando el filme de Olea es un especie de giallo a la española que parece tener cierta inspiración en nada menos que en la hiper popular Psycho (1960), pero haciendo un filme autónomo lleno de nuevas grandes ideas, grandes secuencias, ideas y respuestas, justificaciones, logradas. Es una película que trata con un hombre raro, pero que aun así tiene una lógica su proceder particular, en tener de pareja una muñeca de tamaño natural. Éste hombre lo interpreta José Luis López Vásquez, en total estado de gracia. La prostituta que hace la popular Carmen Sevilla también es gloria pura y así con ellos el chulo que hace Máximo Valverde. Hay momentos realmente perturbadores e incomodos, como cuando aparece la policía cuando Martin (López Vásquez) sale de paseo romántico en auto con la muñeca. Lo que busca la prostituta -no solo dinero- y como no puede desprenderse de su esencia corrupta o personalidad es otro éxito del filme. Es una película que trasmite emotividad y se trata de un tema que pudo resultar ridículo, he ahí tremendo logro de la propuesta, asumiendo un reto de los que suelen fallar. Ésta película toma muchos más riesgos que Grandeur nature y aun así nunca deja de tener los pies sobre la tierra. El terror llega por el final, algo clásico de muchas obras del género, guardar la explosividad para rematar. Antes maneja mucha perturbación, maneja como los grandes toda la rareza de la relación con la muñeca. Aquí si entra perfecto aquello de que la muñeca representa la mujer perfecta de cierta manera, pero que va a chocar contra la realidad, donde Berlanga y Cía. lo abordan de otra manera, más amplificado también. Martin es humillado y empujado a reaccionar frente al abuso. Lo del escenario que es un puerto también es un plus, da personalidad al conjunto. Todo el filme está bien explicado, con suma pertinencia. No es un filme difícil de comprender aun con su particularidad, aunque no es el más fácil de sobrellevar y es una película notable, la que tiene un título bíblico y bastante sugerente.