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lunes, 30 de julio de 2018

The Shooting


The Shooting (1966), de Monte Hellman, es un western raro, se parte a partir de una tumba, una muerte misteriosa y una huida, pero no se entiende hasta el final. Tiene a una mujer (Millie Perkins) que le paga a un ex cazarecompensas para que sea su guía, la transporte a un lugar. Willett Gashade (Warren Oates) es éste guía, que acepta a regañadientes por la terquedad de ésta mujer, pero a medida que el filme empieza su recorrido hacia un territorio del que poco se explica Gashade tiene una corazonada de lo que pretende la mujer y es lo que secretamente lo motiva a seguir y aguantarla.

Junto a Gashade está un hombre medio idiota llamado Coley (Will Hutchins) que el guía obliga a la mujer a que le pague y los acompañe. Coley es un tipo bonachón y Gashade lo quiere como un hermano pequeño. Coley no es cómico sino es un tipo lento e infantil. Su participación es algo molesta, además de que se siente fuertemente atraído por la mujer y se comporta más tonto aun. Pero el filme propone cierta originalidad con él, como cuando se topa con un hombre abandonado moribundo en el desierto y le regala caramelos.

El filme es el trayecto sin explicación hacia un lugar, pero a medida que avanza el filme se empieza a intuir de qué trata todo, y es algo sencillo, pero se guarda Monte Hellman de explicarlo hasta el final. El filme se entiende claramente en última instancia con aquellos fotogramas ralentizados del doble, aun cuando la propuesta tiene una argumentación mínima. Pero es un western atípico, hay muy poca o casi ninguna escena de acción.

La rivalidad del héroe Gashade la aporta Jack Nicholson como el pistolero Billy Spear, se trata de crearle mítica, pero Nicholson aunque luce una buena presencia como pistolero, creíble, por su comportamiento y engrandecimiento se nota algo ridículo. Oates en cambio está muy natural, y mejor. Esta rivalidad se pone un poco infantil cuando Coley no puede esconder que le desagrada Spear, y no le teme aunque Coley con las armas sea muy común. Esta interacción de los tres es particular, no lo hace un western tan trascendental, pero mantiene la atención.

Es un filme que en el fondo no parece western, sino una road movie con gente que no se lleva muy bien y no tiene una idea muy clara de que están haciendo, pero siguen adelante porque lo que importa es la interacción entre ellos, las armas parecen meros adornos o juego. De cierta manera el remate es como sacar un truco bajo la manga. Aunque está obviamente planificado parece casual o quizá un pretexto para darle lógica a un filme espontáneo. El filme tiene un toque psicológico si se quiere, un toque muy indie, la acción propia del western es irrelevante. Por todo ello no tiene desperdicio, no es lo que uno espera en el género, pero sí como cine.

miércoles, 25 de julio de 2018

Amore, piombo e furore


Western dirigido por Monte Hellman ayudado por el italiano Tony Brandt, es un western de bajo presupuesto que es inclasificable en cierta manera. Tiene muchas escenas sexuales, pero no explicitas, sólo eróticas, entre el protagonista, el pistolero Clayton Drumm (Fabio Testi) y Catherine Sebanek (Jenny Agutter), la esposa del hombre a quien lo han enviado a matar.

El filme puede adscribirse al romance por una parte con ésta aventura e infidelidad que ocurre en medio de la acción, con varias escenas de sexo expuestas con bastante detalle sensual, prolongadas más de la cuenta, que se hacen sentir que tienen demasiado espacio. Pero las escenas de acción son buenas, a pesar de ser un filme algo barato o propio de un cine imperfecto. La trama también no está mal, es atractiva y muy entretenida.

Drumm es perdonado de morir en la horca por la ley pero tiene que matar a un hombre que se niega a vender su terreno a una empresa que quiere hacer una vía de tren. Éste hombre es Matthew Sebanek (Warren Oates), un tipo terco, que es secundado por sus hermanos. Finalmente se cambian los papeles, Drumm huye con la mujer de Sebanek y él va tras ellos en busca de venganza. En el camino Drumm se defiende simplemente, no suele tomar la ofensiva. Al mismo tiempo pistoleros de la empresa del tren van a asesinar a Sebanek.

El enfrentamiento de Drumm contra los hermanos de Sebanek es original, tiene mucha buena adrenalina además, y no solo se usan armas. Luego más tarde habrá tres frentes en una nueva balacera, entre Drumm, los hermanos de Sebanek y el mismo Sebanek y los asesinos del tren. Es un filme que cuando propone acción lo hace muy bien, pero tiene muchos ratos de pacifismo, de meditación y de arreglo, ya que Drumm es tremendo pistolero, pero típico héroe, muy justo y humanitario, inclusive en mucho un tipo sensible con las mujeres.

Warren Oates hace de un tipo mucho más vulgar, algo detestable, pero también razonable, es atacado por su mujer quien incita al pecado a Drumm a quien lo ve no solo físicamente más atractivo tras prolongadas miradas y candentes silencios sino la trata mucho mejor. Luego pretende vengarse de ella, la mujer es humillada, pero se llegan a manejar matices, no es un enemigo cliché, aunque carece de simpatía. No obstante Monte Hellman tiene misericordia para con él, ya que le aplastan la dignidad. Es un tipo valiente también, dice no ser de los que huyen, aun cuando su cabeza tiene un irrevocable precio y enfrenta mucho poder. Así mismo le hace frente a Drumm aun cuando sabe que no está en su misma liga como pistolero.

Tanto Fabio Testi como Jenny Agutter aportan mucha sensualidad, Testi no yace desnudo frontalmente pero si de otras maneras, mientras Agutter muestra todo varias veces. Sin embargo esto es lo menos interesante, lo que lo hace más barato al producto, pero también distintivo en menor medida. Pero toda la acción que propone y el recorrido que sigue Drumm son muy coherentes y excitantes y el affair –que no el exceso de erotismo- tiene sentido. Clayton Drumm aunque bonachón, es un pistolero efectivo, cumple a la hora de la acción.