miércoles, 29 de septiembre de 2021

Cry Macho

 


Ésta película tiene a Clint Eastwood actuando, no solo dirigiendo, a los 91 años de edad, toda una hazaña. Parte importante del filme es ver como se va a comportar Clint como Mike, un cowboy que hacia rodeo y ahora es capataz de un amigo suyo. Clint ha hecho de hombre duro por mucho tiempo, verlo anciano es particular, pocos se animan a hacer películas a su edad, menos como un cowboy, la edad no perdona, cualquier movimiento puede perjudicar la salud real de Clint (encima se grabó en pandemia). En el filme Clint se las arregla hasta para lanzar golpes, pero es el ingenio del guionista Nick Schenk que adapta la novela de N. Richard Nash el que se pone a prueba, junto con como lo efectuará físicamente Clint. Schenk es inteligente, ha sido guionista de una de las mejores películas de Clint donde ha actuado y de su filmografía, Gran Torino (2008). Así también fue guionista de La Mula (2018), una buena película del ya viejo actor Clint. En el filme hay cosas extraordinarias, que quizá algunos no notan, Mike en el presente viaje consigue un trabajo domando nada más y nada menos que mustangs, caballos salvajes, ahí vemos el ingenio de la puesta de escena para hacerlo aceptable al menos y se consigue. Clint aunque ha de tener montón de dobles y mil asistentes se ve que hace algo excepcional, se ve lento en todo momento, propio de la edad, pero se ve que hace cosas, y eso es algo notable que hay que apreciar, además no es un filme malo, aunque, claro, no es una maravilla. A Clint se le ve subir a autos -simbólica carrocería fuerte norteamericana-, dormir en la intemperie, son movimientos muy lentos los que da. El filme lo pone en una historia donde tiene que ir a traer al hijo de su jefe, a México, donde reina digamos la violencia, la gente ruda. Clint se las arregla para quedar bien parado frente a ésta realidad, nuevamente -y es a cada rato- el guion y el filme muestran ingenio, incluso en cómo convencer al muchacho rebelde a quien va a buscar. En un momento se pone el chiquillo sabroso con él, y Clint, Mike, se pone en postura de boxeador callejero y va en serio. Ésta película también lleva ironía y cierta comedia ligera, decente. Clint no es bobo, está bastante al tanto de su edad, tampoco quiere exagerar el sentimentalismo de la edad que tiene y la imagen que da y confronta. En cierto rato una poderosa mujer del tipo salvaje por llamarla de una forma le dice, pero si es un tatita el que me viene a buscar (y ríe); después Clint algo vanidoso y orgulloso la pone medio puta a seducirlo. Sin duda, Clint es el jefe, pero esto es lo de menos, el filme respeta una historia y le pone su buena cuota de humildad al protagonista, interpretado por el legendario Clint Eastwood, bien flaquito, más pequeño, pero actor que sabe actuar, que trasmite feeling, ironía, audacia, algo de firmeza y cierta sabiduría de a pie, sin ínfulas. Clint es un macho hasta el fin de sus días, viejito, pero aun con su personal y auténtico espíritu. Más débil, claro, más tierno, es como dice la mujer, un tatita, pero capaz de ridiculizar a unos policías corruptos y a aspirantes a criminales, capaz de meterse en una persecusión de autos, y de paso ser romántico con una canción cliché -y perdonárselo-. Los actores mexicanos no son perfectos, pero lo hacen bien, dan credibilidad, y no son estereotipos, trasmiten emociones, aun cuando el muchacho protagonista es más blando que lo que se dice de éste, cuando se le achaca ser un gran rebelde, y es en realidad pan de Dios (y todos ríen cuando se pretende cowboy, y es curiosamente su gallo el que da la cara en las peleas, por todos, en más de una oportunidad). Pero esto produce empatía, y buena química con un Clint viejito, como un abuelito amigo. Es un filme para gente sensible, que tiene su cuota de acción medida, que hace de Clint un héroe final, en sus últimos días. No hay que esperar fuegos artificiales, no a los 91 años como actor, es imposible. Pero ahí vemos astucia en dar credibilidad a un cowboy de ésta edad, y que no pretende aplausos exagerados de quien es una leyenda, tiene un personaje más bien humilde, subordinado a su jefe y a su misión, quien sonríe con los decretos de una mujer de carácter, pero quien no deja morir jamás al domador de mustangs, al macho de siempre, aun cuando es obvio que es un tatita, y es un filme que entretiene, que se ve bien, noblezas aparte. 

domingo, 26 de septiembre de 2021

Malignant, Cold Meridian y Strasbourg 1518


Malignant

El director malasio nacionalizado australiano que hace películas para EE.UU. James Wan, es uno de los genios modernos del cine de terror. En su filmografía hay 5 películas maravillosas del género, Saw (2004), Insidious 1 (2010) e Insidious 2 (2013) y el Conjuro 1 (2013) y el Conjuro 2 (2016). Éste director pues ya ha demostrado bastante maestría. En ésta oportunidad regresa al terror, y lo que ha hecho es en pocas palabras lo que le ha dado la gana y el resultado aprueba, pero con apuntes. Estos apuntes que doy son que es un filme de espectáculo, grande, no algo pequeño como estila el terror en masividad, Wan ha hecho un tanque de película, pero lo ha hecho desde el cine trash, desde el espíritu del cine B, homenajeando al giallo, ese que suele ostentar genialidad, vacilón y ridículo sin cortapisas. Éste filme parece mostrar el sentido del humor o la ironía del director, no teme caer en la tontería. Pero el resultado es un filme super divertido, super entretenido y atrapante. Wan además explica absolutamente todo y le da lógica hasta el más mínimo detalle, está al tanto de todo. Cada pieza es como el engranaje del reloj, todo aporta, todo está unido. Es un filme que no escatima grandilocuencia, y toma retos constantes, como hacer que el policía de ascendencia oriental -que parece un alter ego del propio director- siga al supuesto espectro de muerte en una corredera "típica" de arresto. El filme explica hasta la manera de que se mueve el ente del mal. El filme a su vez tiene de todo, desde visiones paranormales y desequilibrios psicológicos, hasta gore y violencia brutal en el asesinato de presidiaras y policías en pleno cuartel policial. Por momentos es difícil no sonreírse con ciertas escenas de terror, pero ahí están también tres asesinatos brutales principales como exhibición rotunda. El arma del asesino así mismo tiene originalidad e historia. Es un filme muy razonado, pero a la vez muy atrevido. No es una obra maestra ni por asomo, pero qué importa, es un goce con mayúsculas de principio a fin. Una secuela va a requerir osadía, volver a intentar tremendo estado de locura, de desenfreno trash en toda gloria comercial. No cabe duda que el cine sigue queriendo ser original, el cine nunca se detiene. 


Cold Meridian y Strasbourg 1518

Cold Meridian es un corto de 6 minutos de Peter Strickland y Strasbourg 1518 uno de 10 minutos de Jonathan Glazer; los 2 son del 2020 y pertenecen a dos británicos y a dos directores super talentosos e interesantes. Glazer tiene 3 películas curiosas, Sexy Beast (2000), Birth (2004) y especialmente la notable Under the skin (2013). Strickland también tiene lo suyo, Berberian Sound Studio (2012) y The duke of Burgundy (2014). Es de esperar originalidad, solvencia y personalidad de ambos. Cold Meridian luce un filme de cosas comunes convertidas en algo extraño propio del sci-fi. Una mujer se lava el pelo mientras repite una línea como si fuera la guía de una computadora. Luego se ve a alguien usando una laptop y otra gente archivando datos. En el ínterin una pareja hace wrestling, y dan la impresión de algo sexual. De esto se pueden sacar interpretaciones personales, da para jugar. Lo que puede creerse es que estamos ante un negocio sexual, algo medio oscuro quizá, puede pensarse en algo así como un cierto universo distópico, pero también puede ser nuestro asombro frente al futuro. En todo caso es un corto peculiar con elementos básicos, y una inmersión sólida de sonidos y sensaciones. Strasbourg 1518 es un poco un cuento de terror -igualmente un espectáculo visual, goce puro y duro-, un lugar de intensidad escénica, a través del baile de expertos danzarines contemporáneos. Se usan mucho las paredes y hasta un balde de agua, creando emociones, estados anímicos. Se percibe exceso, frenesí, locura. También sensualidad. Hay un buen trabajo de montaje y la música electrónica ayuda mucho. Inclusive posee algo de misterio. 

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Indecent desires y cortos de Bertrand Mandico


Indecent desires

Éste filme es de sexploitation, dirigido por la americana Doris Wishman. Es un filme curioso, porque es muy sensual, hay mucho erotismo, hay hermosos y cuidados desnudos y mucho regodeo con la belleza femenina, pero tiene un 40% de narrativa y es creativa, es buena, aunque no explotada en mayor medida porque el filme es sobre todo de explotación sexual. La historia se cuenta con sencillez, austeridad, un tipo que se enamora en secreto de su bella vecina, una rubia que vive feliz consigo misma, y tiene novio, halla una muñeca que se parece a ésta vecina y en un vudú automático la muñeca representa físicamente al objeto de deseo, y éste hombre, éste "sutil" acosador y abusador, empieza a toquetear a la muñeca y surge la fantasía sexual, la vecina se excita, siente placer, y la vemos ser sexy y generar erotismo, a Ann (Sharon Kent). Pero también se siente una loca, como en una película de terror. Encima el vecino enamorado se enoja cuando Ann anda con su novio, se siente rechazado, aun cuando lo que hace Ann es de lo más normal, amar a su pareja, no conoce al otro. Éste vecino luce menos agraciado, tiene un halo a marginal, y tampoco parece lucir dotes de seductor. Entonces éste se enoja y va y maltrata a la muñeca, y Ann sufre las consecuencias, con lo que tenemos más buen cine de género y curiosamente -aunque en una abierta sexploitation- la defensa de las mujeres y el señalamiento del perjuicio masculino, dentro de un cierto feminismo. Es de hacer notar que éste filme es de 1968, 10 años antes de que el americano Frank De Felitta escribiera su famosa novela The entity (basado en un caso real ocurrido en 1974), y 14 antes del filme homónimo. 


Cortos de Bertrand Mandico

He visto varios cortos suyos y a mi ver destacan 4. El mejor ha sido Souvenirs d'un montreur de seins (2014) y es una oda a los senos, que señalan como la carne, no el vegetal ni la fruta, que le admiten inteligencia y hasta tendencias homicidas. La actriz fetiche del francés Bertrand Mandico, la rumana Elina Lowensohn, va recitando, mientras impone cierto erotismo "frío", si cabe. Elina impone una postura de mujer fuerte, dominante. Juega con sus tetas, las jala, las aprieta. También sensualiza objetos fetiches, como un pie de yeso. La película es ella hablando, moviéndose en un espacio chico, paneando sus piernas en ropa sexy. Simple, pero bueno, efectivo. El segundo que más sobresale es Prehistoric Cabaret (2014). Aquí Elina es una maestra de ceremonias en un cabaret -o un club de desnudistas- donde empresarios y comensales la observan; anuncia algo excepcional y pronto saca un especie de extraño aparato orgánico que parece un consolador gigante o una manguera y se lo introduce en el trasero. Puede verse como una colonoscopia, tiene de ello, pero se percibe como algo erótico en realidad. Elina en su personaje expresa que es algo de otro mundo lo que está haciendo, que va a revolucionar al planeta con su invento. Mandico pone la figura algo extraña; por raro que suene el filme tiene un aire al mundo de Jim Henson. Entremezcla erotismo, ciencia y metacine si se quiere; el viaje erótico de Elina también quiere implicar el hedonismo que busca y siente el cinéfilo por el cine. Mandico pone harto de su personalidad en su corto. Elina luce una mujer ruda, pero también su extrema libertad como actriz y su culto como profesional la hacen ver deseable en el trayecto. El tercero a destacar es Boro in the box (2011). Lo malo de éste mediometraje, que dura 40 min., es que tiene un lado sucio que trata de ser discreto, pero se escurre, se entreluce, y éste da mala sensación, se percibe negativo. Más allá de esto vemos que Mandico como que corrige algunas cosas o es que el corto no es tan logrado, no está del todo cohesionado. Lo elogiable del corto es que es un homenaje honesto, a un punto, no por los sentimientos hacia el homenajeado que es obvio que existen (al haber una identificación notoria), sino porque trata de desnudar el alma de quien es el biopic (hecho cine fantástico), del cineasta polaco Walerian Borowczyk, y esto se logra conseguir en cierta forma, agregando originalidad, una originalidad no del todo bella, como es el estilo del galo. El corto es mucho la fusión de ambos, aunque prima la esencia de Mandico, claro. Por donde se le vea es un corto interesante, está plagado de detalles y simbolismos, aunque no uno destinado a ser popular. El cuarto puesto es para Depressive Cop (2016). Éste es un corto que luce de bajo presupuesto, imperfecto, plagado de fallas, huecos, baja estética o cosas no tan logradas, pero trasuda originalidad y personalidad, y esto lo hace atractivo, salvable de la quema. En Islandia, la ciudad del frio, como podemos llamarla literariamente, se cuece un noir, con la plástica de los dobles, de una madre con su hija, o de unas posibles hermanas gemelas. Una es vista como mala, otra como buena. La mala influencia a la buena, y también la lastima, aunque finge hipócritamente, pero sin tanto sentido, como que la cuida o que aun a pesar de todo le quiere, pero en secreto es su maltratadora. Quizá se trate de un juego de complementos o posturas contrapuestas de uno mismo; lo malo o trasgresor golpeando nuestro lado más digerible. La mala gemela se siente víctima además, porque es libre y lujuriosa. En el trayecto yace la fantasía, adorno o pretexto, un policía monstruoso. Las interpreta Elina Lowensohn. 

sábado, 11 de septiembre de 2021

Down in Shadowland

Dirige Tom DiCillo, cineasta indie que empezó como director de fotografía de Jim Jarmusch. Amante de 2 cultos, el documental y la comedia. DiCillo grabó durante el 2009 al 2017 el metro de New York y construyó un documental dividido en 8 partes creando una narrativa con personalidad; además le ha otorgado mucha importancia al sonido acústico o banda sonora. El filme pone algunos patrones en los distintos capítulos como el descenso de escaleras para ingresar a los túneles del metro o cuando la gente corre para alcanzar el transporte. Es un filme de emociones, tal cual retrata a gente humilde, mucha incluso poco agraciada, gente de las sombras también, vemos drogadictos, locos, slow people, pero también niños, profesionales, familias cálidas, chicas guapas despreocupadas de su físico, entre muchos otros. Por el documental pasan afroamericanos, asiáticos, latinos (en especial mexicanos) y caucásicos. Es una película que aboga por la no invisibilización, ya que se trata en mucho de un EE.UU. no muy bello ni comercial, aunque ahí abajo (alrededor) está muy presente el cine, el videojuego, el entretenimiento. El filme tiene un capítulo donde con música electrónica y adelanto de velocidad de movimiento parece crear un especie de momento sci-fi. El filme también critica cosas, como la facilidad de la venta de armas a ciudadanos americanos y la influencia en la criminalidad de la violencia audiovisual, incluso algo de política entre los opuestos Trump y Obama. La tesis se da con la gente hipnotizada con los televisores subterráneos. Es un retrato de un EE.UU. cero glamoroso, cero turístico, asoma mucha pobreza, como ver gente tirada en el piso o durmiendo en los asientos del metro, hay un entero capítulo dedicado a dormir dentro del tren. Ésta propuesta trasmite emociones, las construye, como ver como se manifiestan distintas formas de amor en los vagones, para pasar a tener presente que quienes vemos también existen, que el mundo no es siempre bello, que la humanidad tiene distintos rostros y acá también hay sentimientos. Es un filme que expone una cierta horizontalidad, todos, bellos y feos, distintas razas y diversas edades, presentan un mismo peso, son nuestra humanidad. Es un mundo duro, exige resistencia, como reza un capítulo la inocencia tiene un límite.