miércoles, 29 de septiembre de 2021

Cry Macho

 


Ésta película tiene a Clint Eastwood actuando, no solo dirigiendo, a los 91 años de edad, toda una hazaña. Parte importante del filme es ver como se va a comportar Clint como Mike, un cowboy que hacia rodeo y ahora es capataz de un amigo suyo. Clint ha hecho de hombre duro por mucho tiempo, verlo anciano es particular, pocos se animan a hacer películas a su edad, menos como un cowboy, la edad no perdona, cualquier movimiento puede perjudicar la salud real de Clint (encima se grabó en pandemia). En el filme Clint se las arregla hasta para lanzar golpes, pero es el ingenio del guionista Nick Schenk que adapta la novela de N. Richard Nash el que se pone a prueba, junto con como lo efectuará físicamente Clint. Schenk es inteligente, ha sido guionista de una de las mejores películas de Clint donde ha actuado y de su filmografía, Gran Torino (2008). Así también fue guionista de La Mula (2018), una buena película del ya viejo actor Clint. En el filme hay cosas extraordinarias, que quizá algunos no notan, Mike en el presente viaje consigue un trabajo domando nada más y nada menos que mustangs, caballos salvajes, ahí vemos el ingenio de la puesta de escena para hacerlo aceptable al menos y se consigue. Clint aunque ha de tener montón de dobles y mil asistentes se ve que hace algo excepcional, se ve lento en todo momento, propio de la edad, pero se ve que hace cosas, y eso es algo notable que hay que apreciar, además no es un filme malo, aunque, claro, no es una maravilla. A Clint se le ve subir a autos -simbólica carrocería fuerte norteamericana-, dormir en la intemperie, son movimientos muy lentos los que da. El filme lo pone en una historia donde tiene que ir a traer al hijo de su jefe, a México, donde reina digamos la violencia, la gente ruda. Clint se las arregla para quedar bien parado frente a ésta realidad, nuevamente -y es a cada rato- el guion y el filme muestran ingenio, incluso en cómo convencer al muchacho rebelde a quien va a buscar. En un momento se pone el chiquillo sabroso con él, y Clint, Mike, se pone en postura de boxeador callejero y va en serio. Ésta película también lleva ironía y cierta comedia ligera, decente. Clint no es bobo, está bastante al tanto de su edad, tampoco quiere exagerar el sentimentalismo de la edad que tiene y la imagen que da y confronta. En cierto rato una poderosa mujer del tipo salvaje por llamarla de una forma le dice, pero si es un tatita el que me viene a buscar (y ríe); después Clint algo vanidoso y orgulloso la pone medio puta a seducirlo. Sin duda, Clint es el jefe, pero esto es lo de menos, el filme respeta una historia y le pone su buena cuota de humildad al protagonista, interpretado por el legendario Clint Eastwood, bien flaquito, más pequeño, pero actor que sabe actuar, que trasmite feeling, ironía, audacia, algo de firmeza y cierta sabiduría de a pie, sin ínfulas. Clint es un macho hasta el fin de sus días, viejito, pero aun con su personal y auténtico espíritu. Más débil, claro, más tierno, es como dice la mujer, un tatita, pero capaz de ridiculizar a unos policías corruptos y a aspirantes a criminales, capaz de meterse en una persecusión de autos, y de paso ser romántico con una canción cliché -y perdonárselo-. Los actores mexicanos no son perfectos, pero lo hacen bien, dan credibilidad, y no son estereotipos, trasmiten emociones, aun cuando el muchacho protagonista es más blando que lo que se dice de éste, cuando se le achaca ser un gran rebelde, y es en realidad pan de Dios (y todos ríen cuando se pretende cowboy, y es curiosamente su gallo el que da la cara en las peleas, por todos, en más de una oportunidad). Pero esto produce empatía, y buena química con un Clint viejito, como un abuelito amigo. Es un filme para gente sensible, que tiene su cuota de acción medida, que hace de Clint un héroe final, en sus últimos días. No hay que esperar fuegos artificiales, no a los 91 años como actor, es imposible. Pero ahí vemos astucia en dar credibilidad a un cowboy de ésta edad, y que no pretende aplausos exagerados de quien es una leyenda, tiene un personaje más bien humilde, subordinado a su jefe y a su misión, quien sonríe con los decretos de una mujer de carácter, pero quien no deja morir jamás al domador de mustangs, al macho de siempre, aun cuando es obvio que es un tatita, y es un filme que entretiene, que se ve bien, noblezas aparte. 

domingo, 26 de septiembre de 2021

Malignant, Cold Meridian y Strasbourg 1518


Malignant

El director malasio nacionalizado australiano que hace películas para EE.UU. James Wan, es uno de los genios modernos del cine de terror. En su filmografía hay 5 películas maravillosas del género, Saw (2004), Insidious 1 (2010) e Insidious 2 (2013) y el Conjuro 1 (2013) y el Conjuro 2 (2016). Éste director pues ya ha demostrado bastante maestría. En ésta oportunidad regresa al terror, y lo que ha hecho es en pocas palabras lo que le ha dado la gana y el resultado aprueba, pero con apuntes. Estos apuntes que doy son que es un filme de espectáculo, grande, no algo pequeño como estila el terror en masividad, Wan ha hecho un tanque de película, pero lo ha hecho desde el cine trash, desde el espíritu del cine B, homenajeando al giallo, ese que suele ostentar genialidad, vacilón y ridículo sin cortapisas. Éste filme parece mostrar el sentido del humor o la ironía del director, no teme caer en la tontería. Pero el resultado es un filme super divertido, super entretenido y atrapante. Wan además explica absolutamente todo y le da lógica hasta el más mínimo detalle, está al tanto de todo. Cada pieza es como el engranaje del reloj, todo aporta, todo está unido. Es un filme que no escatima grandilocuencia, y toma retos constantes, como hacer que el policía de ascendencia oriental -que parece un alter ego del propio director- siga al supuesto espectro de muerte en una corredera "típica" de arresto. El filme explica hasta la manera de que se mueve el ente del mal. El filme a su vez tiene de todo, desde visiones paranormales y desequilibrios psicológicos, hasta gore y violencia brutal en el asesinato de presidiaras y policías en pleno cuartel policial. Por momentos es difícil no sonreírse con ciertas escenas de terror, pero ahí están también tres asesinatos brutales principales como exhibición rotunda. El arma del asesino así mismo tiene originalidad e historia. Es un filme muy razonado, pero a la vez muy atrevido. No es una obra maestra ni por asomo, pero qué importa, es un goce con mayúsculas de principio a fin. Una secuela va a requerir osadía, volver a intentar tremendo estado de locura, de desenfreno trash en toda gloria comercial. No cabe duda que el cine sigue queriendo ser original, el cine nunca se detiene. 


Cold Meridian y Strasbourg 1518

Cold Meridian es un corto de 6 minutos de Peter Strickland y Strasbourg 1518 uno de 10 minutos de Jonathan Glazer; los 2 son del 2020 y pertenecen a dos británicos y a dos directores super talentosos e interesantes. Glazer tiene 3 películas curiosas, Sexy Beast (2000), Birth (2004) y especialmente la notable Under the skin (2013). Strickland también tiene lo suyo, Berberian Sound Studio (2012) y The duke of Burgundy (2014). Es de esperar originalidad, solvencia y personalidad de ambos. Cold Meridian luce un filme de cosas comunes convertidas en algo extraño propio del sci-fi. Una mujer se lava el pelo mientras repite una línea como si fuera la guía de una computadora. Luego se ve a alguien usando una laptop y otra gente archivando datos. En el ínterin una pareja hace wrestling, y dan la impresión de algo sexual. De esto se pueden sacar interpretaciones personales, da para jugar. Lo que puede creerse es que estamos ante un negocio sexual, algo medio oscuro quizá, puede pensarse en algo así como un cierto universo distópico, pero también puede ser nuestro asombro frente al futuro. En todo caso es un corto peculiar con elementos básicos, y una inmersión sólida de sonidos y sensaciones. Strasbourg 1518 es un poco un cuento de terror -igualmente un espectáculo visual, goce puro y duro-, un lugar de intensidad escénica, a través del baile de expertos danzarines contemporáneos. Se usan mucho las paredes y hasta un balde de agua, creando emociones, estados anímicos. Se percibe exceso, frenesí, locura. También sensualidad. Hay un buen trabajo de montaje y la música electrónica ayuda mucho. Inclusive posee algo de misterio. 

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Indecent desires y cortos de Bertrand Mandico


Indecent desires

Éste filme es de sexploitation, dirigido por la americana Doris Wishman. Es un filme curioso, porque es muy sensual, hay mucho erotismo, hay hermosos y cuidados desnudos y mucho regodeo con la belleza femenina, pero tiene un 40% de narrativa y es creativa, es buena, aunque no explotada en mayor medida porque el filme es sobre todo de explotación sexual. La historia se cuenta con sencillez, austeridad, un tipo que se enamora en secreto de su bella vecina, una rubia que vive feliz consigo misma, y tiene novio, halla una muñeca que se parece a ésta vecina y en un vudú automático la muñeca representa físicamente al objeto de deseo, y éste hombre, éste "sutil" acosador y abusador, empieza a toquetear a la muñeca y surge la fantasía sexual, la vecina se excita, siente placer, y la vemos ser sexy y generar erotismo, a Ann (Sharon Kent). Pero también se siente una loca, como en una película de terror. Encima el vecino enamorado se enoja cuando Ann anda con su novio, se siente rechazado, aun cuando lo que hace Ann es de lo más normal, amar a su pareja, no conoce al otro. Éste vecino luce menos agraciado, tiene un halo a marginal, y tampoco parece lucir dotes de seductor. Entonces éste se enoja y va y maltrata a la muñeca, y Ann sufre las consecuencias, con lo que tenemos más buen cine de género y curiosamente -aunque en una abierta sexploitation- la defensa de las mujeres y el señalamiento del perjuicio masculino, dentro de un cierto feminismo. Es de hacer notar que éste filme es de 1968, 10 años antes de que el americano Frank De Felitta escribiera su famosa novela The entity (basado en un caso real ocurrido en 1974), y 14 antes del filme homónimo. 


Cortos de Bertrand Mandico

He visto varios cortos suyos y a mi ver destacan 4, en distinta medida, siempre acotando, porque todo no es igual. El mejor ha sido Souvenirs d'un montreur de seins (2014) y es una oda a los senos, que señalan como la carne, no el vegetal ni la fruta, que le admiten inteligencia y hasta tendencias homicidas. La actriz fetiche del francés Bertrand Mandico, la rumana Elina Lowensohn, va recitando, mientras impone cierto erotismo "frío", si cabe. Elina impone una postura de mujer fuerte, dominante. Juega con sus tetas, las jala, las aprieta. También sensualiza objetos fetiches, como un pie de yeso. La película es ella hablando, moviéndose en un espacio chico, paneando sus piernas en ropa sexy. Simple, pero bueno, efectivo. El segundo que más sobresale es Prehistoric Cabaret (2014). Aquí Elina es una maestra de ceremonias en un cabaret -o un club de desnudistas- donde empresarios y comensales la observan; anuncia algo excepcional y pronto saca un especie de extraño aparato orgánico que parece un consolador gigante o una manguera y se lo introduce en el trasero. Puede verse como una colonoscopia, tiene de ello, pero se percibe como algo erótico en realidad. Elina en su personaje expresa que es algo de otro mundo lo que está haciendo, que va a revolucionar al planeta con su invento. Mandico pone la figura algo extraña; por raro que suene el filme tiene un aire al mundo de Jim Henson. Entremezcla erotismo, ciencia y metacine si se quiere; el viaje erótico de Elina también quiere implicar el hedonismo que busca y siente por el cine el cinéfilo. Mandico pone harto de su personalidad en su corto. Elina luce una mujer ruda, pero también su extrema libertad como actriz y su culto como profesional la hacen verse deseable en el trayecto. El tercero a destacar es Boro in the box (2011). Lo malo de éste mediometraje, que dura 40 min., es que tiene un lado sucio que trata de ser discreto, pero se escurre, se entreluce, y éste da mala sensación, se percibe negativo. Más allá de esto vemos que Mandico como que corrige algunas cosas o es que el corto no es tan logrado, no está del todo cohesionado. Lo elogiable del corto es que es un homenaje honesto, a un punto, no por los sentimientos hacia el homenajeado que es obvio que existen (al haber una identificación notoria), sino porque trata de desnudar el alma de quien es el biopic (hecho cine fantástico), del cineasta polaco Walerian Borowczyk, y esto se logra conseguir en cierta forma, agregando originalidad, una originalidad no del todo bella, como es el estilo del galo. El corto es mucho la fusión de ambos, aunque prima la esencia de Mandico, claro. Por donde se le vea es un corto interesante, aunque no uno destinado a ser popular. Está plagado de detalles y simbolismos. El cuarto puesto es para Depressive Cop (2016). Éste es un corto que luce de bajo presupuesto, imperfecto, plagado de fallas, huecos, baja estética o cosas no tan logradas, pero trasuda originalidad y personalidad, y esto lo hace atractivo, salvable de la quema. En Islandia, la ciudad del frio, como podemos llamarla literariamente, se cuece un noir, con la plástica de los dobles, de una madre con su hija, o de unas posibles hermanas gemelas, una es vista como mala, otra como buena, la mala influencia a la buena, y también la lastima, aunque finge hipócritamente, pero sin tanto sentido, como que la cuida o que aun a pesar de todo le quiere, pero en secreto es su maltratadora; quizá se trate de un juego de complementos o posturas contrapuestas de uno mismo, lo malo o trasgresor golpeando nuestro lado más digerible. La mala gemela se siente victima además, porque es libre y lujuriosa. En el trayecto yace la fantasía, adorno o pretexto, un policía monstruoso. Las interpreta Elina Lowensohn. 

domingo, 19 de septiembre de 2021

2 Lima Alterna: Mix de cortos


De tres secciones diferentes, de la competencia internacional de cortos, de la competencia peruana y del denominado panorama peruano he visto varios cortos. Recojo 10 que me han parecido los más valiosos, en distinta medida. El mejor de los 10 ha sido Live Forever, del sueco Gustav Egerstedt, y dura apenas 3 minutos. Es un musical homenaje a los muertos secundarios en las películas de terror, con 6 obras representativas del género, exorcismos, muertos vivientes, brujas en bosques, mutilaciones forzadas, slasher y terror japonés pasan por pantalla, con perfecta recreación, sentido del humor y prodigiosas escenas gore, todo un deleite, como para verlo varias veces. Dos más de terror, aunque menores, Dar Dar, del español Paul Urkijo, y Las sombras, del argentino Paulo Pécora. Dar Dar tiene grandes efectos especiales, sobre una leyenda vasca, sobre un monstruo comededos, pero el continuo e impenitente abuso a una niña hace que no sea todo lo genial que se pueda pensar, falta aire y también más historia. Pero visualmente, la recreación estética, es de primera. Las sombras recuerda un poco al cine austero de Raúl Perrone, que también está incluido en el festival. Éste filme no es grandioso, pero tiene su gracia. Va de una adivina que sufre de alteraciones mentales por su labor y termina como una zombie. Dummy, del lituano Laurynas Bareisa, es una película obvia, pero aun así no es una mala película, con descripciones descarnadas de un criminal con un equipo de policías, en un escenario que en realidad se usa para desnudar el machismo y la desigualdad de géneros. Blind body, de la australiana Allison Chhorn es cine experimental, con desenfoques constantes representando la (casi) ceguera de su anciana protagonista. No es una idea digna de una luminaria, pero maneja una estética y una atmósfera que crea algo personal. Conducción neumática, de la peruana Genietta Varsi es interesante, recuerda los cortos extraños de David Lynch, juega a la instalación de arte y a la performance a lo Pina (2011). Nullo, del austriaco Jan Soldat, es un corto hiper freak, sobre un tipo que se ha quitado su órgano sexual y tiene uno femenino; lo vemos sin ropa contando sobre él, algo ansioso. El filme en el colmo de la trasgresión lo pone a masturbarse desnudo, lo que termina con él limpiando las sábanas sucias con papel higiénico. Es un documental curioso sin duda, pero para gente osada; además consta únicamente de tres tomas fijas de un cuarto. Chicha sentai es otra buena sorpresa peruana, corto de Rogger Vergara, que ha hecho una película entretenida, una emulación nacional de los Power Rangers. Vernos retratados ahí tiene bastante gracia. Campeshino, de Marco Antonio Alvarado, y Todos fueron mi hogar, de Mariana Flores, son cortos peruanos de cine social y están muy bien. El primero muestra a un viejo flaco y a su perro trabajando y viviendo el día, compartiendo cosas sencillas. Se ubica en la selva o en el norte del Perú, un lugar donde brilla la naturaleza. Se percibe siempre positivo. El segundo es acerca de una mujer, ahora mayor, que luce muy sensible recordando su pasado, en especial a razón de haber dejado temprano el hogar familiar y haber sido empleada del hogar desde los 15 años. 

sábado, 11 de septiembre de 2021

Laguna negra y Down in Shadowland


Laguna negra

Perteneciente al peruano, piurano, Felipe Esparza. En algún lugar de los Andes vemos los ritos de un curandero andino, de habla fluida y sencilla, no luce oscuro ni extraño, se presenta muy humano. El corto de 35 minutos abre con él sin poder verle el rostro, expresado como en el cine experimental. Más tarde -pasando a una hechura tradicional- vemos una casa grande pero antigua y a una niña y a un viejo viviendo en ella, su abuelo seguramente. Ésta niña se ve independiente, aunque pequeña, va haciendo sus cosas, se prepara el desayuno o se lava el pelo en un riachuelo junto a una amiguita. La niña es segura, pero trasmite inocencia, es muy flaquita y se comporta tal cual a su edad. Ella hace de ente observador y curioso, frente al curandero. El mundo del Ande peruano se perpetra místico, con su propio folclore y leyenda. Otro punto es el poder expresivo de la naturaleza y de los animales, todo el tiempo están cerca, son parte de un conjunto indisoluble. Naturaleza, representado en bestias o seres de Dios, y rito yacen juntos siempre. Todos los momentos suelen ser breves, incluso alguno como el de las velas rojas que en su belleza estética pudo durar mucho más al regocijo de la vista. El filme es un montón de escenas de fe y devoción por los orígenes, la cultura andina, y la trascendencia espiritual o el nirvana en la tierra.


Down in Shadowland

Dirige Tom DiCillo, cineasta indie que empezó como director de fotografía de Jim Jarmusch. Amante de 2 cultos, el documental y la comedia. DiCillo grabó durante el 2009 al 2017 el metro de New York y construyó un documental dividido en 8 partes creando una narrativa con personalidad; además le ha otorgado mucha importancia al sonido acústico o banda sonora. El filme pone algunos patrones en los distintos capítulos como el descenso de escaleras para ingresar a los túneles del metro o cuando la gente corre para alcanzar el transporte. Es un filme de emociones, tal cual retrata a gente humilde, mucha incluso poco agraciada, gente de las sombras también, vemos drogadictos, locos, slow people, pero también niños, profesionales, familias cálidas, chicas guapas despreocupadas de su físico, entre muchos otros. Por el documental pasan afroamericanos, asiáticos, latinos (en especial mexicanos) y caucásicos. Es una película que aboga por la no invisibilización, ya que se trata en mucho de un EE.UU. no muy bello ni comercial, aunque ahí abajo (alrededor) está muy presente el cine, el videojuego, el entretenimiento. El filme tiene un capítulo donde con música electrónica y adelanto de velocidad de movimiento parece crear un especie de momento sci-fi. El filme también critica cosas, como la facilidad de la venta de armas a ciudadanos americanos y la influencia en la criminalidad de la violencia audiovisual, incluso algo de política entre los opuestos Trump y Obama. La tesis se da con la gente hipnotizada con los televisores subterráneos. Es un retrato de un EE.UU. cero glamoroso, cero turístico, asoma mucha pobreza, como ver gente tirada en el piso o durmiendo en los asientos del metro, hay un entero capítulo dedicado a dormir dentro del tren. Ésta propuesta trasmite emociones, las construye, como ver como se manifiestan distintas formas de amor en los vagones, para pasar a tener presente que quienes vemos también existen, que el mundo no es siempre bello, que la humanidad tiene distintos rostros y acá también hay sentimientos. Es un filme que expone una cierta horizontalidad, todos, bellos y feos, distintas razas y diversas edades, presentan un mismo peso, son nuestra humanidad. Es un mundo duro, exige resistencia, como reza un capítulo la inocencia tiene un límite. 

miércoles, 8 de septiembre de 2021

5 Muta: Do you want to go for a drive?, Capilla del diablo y Virus


Muta le dedica un foco a la cineasta experimental Kelly Gallagher. Revisándolo, la película que más me agradó y hallé más significativa fue Do you want to go for a drive? (2016), título sugerente, que da para bastantes ideas; se perciben los dos polos, un viaje especial, un viaje rutinario, que en realidad son complementarios, uno antecedente al otro, es el duro camino del error hacia un mejor yo, hacia la autocomprensión y superación. En imágenes vemos los dibujitos experimentales con los que trabaja Kelly, que acompañan descripciones y en especial a la omnipresente luna, que representa la noche y la promiscuidad en particular, la soledad, la melancolía, pero que va tomando matices y cambios. Finalmente llegaremos al viaje en auto, momento clave, momento de liberación, de goce interior, de alegría, tras el sentimiento de rechazo y el hallazgo. Éste corto dura 5 min. 6. Muta divide sus estudios dedicados o expresados en Latinoamérica en 2, del llamado Latinoamérica 1 rescato o sobresalen 2 cortos, ambos de Argentina y duran cada uno 8 min.; estos recurren al found footage y al archivo familiar. Uno es Capilla del diablo, de Nicolás de Bortoli; el otro es Virus, de Emi Castañeda. Capilla del diablo es un cuento de terror. Lorenzo, un inmigrante italiano en Argentina, construyó en agradecimiento por su buen recibimiento en Corrientes una capilla, pero al terminarla, como que perdió la razón. Alrededor de una capilla pequeña y fantasmal oímos una música mística misteriosa, mientras vemos imágenes empotradas que producen terror. Antes vemos la llegada del inmigrante y cómo construye la capilla con fervor. Pequeños detalles trabajan el miedo, un ataúd o una vela. Éste corto recuerda Amityville (1979) y Poltergeist (1982). Virus es una película de pesquisas. El padre de la autora del corto muere y Emi halla dos manuscritos suyos tiempo después, durante la pandemia; estos los expone en el corto y queda un misterio en el aire, algo que seguramente nunca se resolverá. Un hombre habla de sueños propios, pero no dice de que tratan, habla de frustración que anida en su vida familiar, su esposa le impone responsabilidad aunque duramente, él llama a ello estafa. Lo que viene después es el destino, aunque se pregunte el documental en incógnita. El padre de Emi era un poeta, pero la vida no tiene en realidad demasiada poesía. Pero sin embargo existe el arte para salvarnos.

martes, 7 de septiembre de 2021

5 Muta: Mutaciones (((Audio))) Visuales


El Festival peruano Muta presenta la curaduría de éste trabajo entre 10 cortometrajistas y 8 especialistas en sonido, con la guía de Tete Leguia que ha proporcionado una lista de reproducción a 7 especialistas en música -más él- para que la manipulen y creen un sonido propio, personal, original. Después se ha juntado uno de estos sonidos con imágenes que han entregado uno o dos cortometrajistas interpretando el sonido, en el que es un trabajo peruano de cine experimental. De los 8 cortos terminados recojo 5 que son los que creo son los más valiosos. Repetición traslucida es el corto de Felipe Esparza, con sonido de Michael Magán. Dura 6 min. 12. Con sonidos que hacen pensar en Terminator (1984) y la Masacre de Texas (1974) y gotas de agua que hacen temblar logran hacer de la película Mary Poppins (1964) un lugar siniestro, con los bailarines llenos de hollín y vestidos de negro bailando sobre azoteas creando otro feeling, algo misterioso. Vemos el sentir del ser humano vuelto un autómata con fábricas e industrias. Una niña tiembla fusionada observando la mítica salida de la fábrica Lumiere, de 1985. Incluso Walt Disney y su laborioso trabajo se prestan para pensar en el libro 1984, que termina con un Mickey Mouse gigante viejo, sucio y abandonado. Enterrar la cara es el corto de Verónica Luyo y Álvaro Icaza, con sonido de Karen Chalco. Dura 7 min. 51. Éste es un poderoso corto de terror. Tiene una gran fusión entre sonido e imagen. Es como si pasáramos de cerca por la piel de un elefante, con la sensación de estar muy cerca de tierra, para hallar descubrimientos extraños en ese recorrido próximo, con sonidos siniestros de fondo. Se percibe, con el sonido, similar al jadeo de un animal salvaje, hambriento, peligroso. Éste acompañamiento nos transporta hacia pinturas viejas, raras, lúgubres. Pasamos la mirada luego por unas brasas que nos llevan a pensar en el infierno. Más tarde vemos destellos de luz en la oscuridad y pensamos en la estética de La bruja de Blair (1999). Los Cazadores es el corto de Paola Vela, con sonido del mismo Tete Leguia. Dura 7 min. Éste es un corto sencillo, pero bastante bueno. Las imágenes pertenecen a un archivo que muestra a la aristocracia alemana cazando faisanes en los 50s. Son imágenes en super 8. La música de Tete hace pensar en insectos y en extraterrestres. Todo lo que por lo general sería muy normal se percibe extraño, misterioso, intimidante, como si algo nos fuera a sorprender en cualquier momento. No obstante ésta normalidad de solo las imágenes es relativa, ver niños muy cerca de la muerte, aunque se trate de aves, resulta un poco particular. La diversión en el fondo versa sobre la muerte, lo cual deja la percepción de estar haciendo algo incorrecto permitido por el poder, aunque sea legal, propio también de un territorio íntimo. El corto de 3 min. 51, sin título, de Cristina Kompanichenko y Rodolfo Rueda no se siente tan fusionado con el sonido, sonido que pasa medio desapercibido. Éste corto en una primera parte alude demencia, con caras deformes, sobrepuestas, mientras en la segunda parte se exhibe criminalidad y sexualidad. Éste corto por momentos parece propio de una instalación de video. Recuerda Asesinos por naturaleza (1994) de Oliver Stone. A Love song es el corto de Maricé Castañeda, con sonido que puede o no estar incluido y no hacer mucha diferencia. Dura 4 min. 7. Éste corto luce interesante y algo trasgresor; recurre a escenas sexuales pero que no se ven con claridad. Tiene también la rareza de hacer pensar en el apocalipsis cuando vemos imágenes de fecundación, de óvulos, células, al estar amalgamado con planetas e imágenes reales de la NASA.