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lunes, 26 de enero de 2026

As Good as It Gets


Ésta es una de las mejores comedias románticas de la historia del cine y de la comedia en general. La dirige James L. Brooks. Los protagonistas del filme ganaron el Oscar, Jack Nicholson y Helen Hunt. Jack Nicholson es Melvin, un escritor que todo el tiempo dice cosas horribles sin filtro, que es un solitario por normalidad, aunque no es ningún outsider. Está lleno de tocs como no querer pisar las rayas del pavimento. Sigue muchas cábalas para sentirse seguro. Es un tipo difícil de tratar y ahí se inserta la comedia romántica. Un día faltará la mesera que siempre lo atiende y él irá en busca de ella para que simplemente regrese a servirle su comida y en el camino surgirá un romance improbable, de los llamados imposibles. La mesera no es cualquier mesera, sino como dice la madre es una mesera de Manhattan, reinventándose un enamoramiento típico americano. Se crea mucha originalidad con una historia muy próxima al público. Hacer comedias románticas es muy complicado, más allá de las apariencias, sobre todo en los tiempos modernos, muchos no quieren ser tiernos o dulces, no gustan ser románticos fácilmente. También porque muchas cosas han cambiado frente a lo tradicional por una parte en la actualidad. Se ha perdido cierta magia del enamoramiento. En un momento la protagonista, Carol (Hunt), llora frente a sentirse ayudada por un hombre, sin pedirle nada a cambio. Lo cual la tenía ensimismada, y al no tener esa carga, pero que ha sido solucionada más no abandonada, ha podido verse a sí misma y empezar a atenderse, sin que medie el narcisismo, sino todo de forma natural. Melvin no es una mala persona, pero es insoportable. Se enoja rápido, y dice cosas desagradables, pero no es físicamente violento, es más del tipo sarcástico. La violencia física le asusta. En una confrontación verbal, Melvin, quien es rechazado por la gente al no llevar filtro al hablar (se burla de los judíos, de los gays, de los afroamericanos, etc), dice que Carol lo ha hecho un mejor hombre. Le ha producido querer resolver su antisocialidad que lleva de diferentes procedencias. Melvin comete muchos errores donde hay mucho humor. Hunt pone caras muy divertidas además como respuesta a lo que dice, es buen complemento a la grandiosa plasticidad de Nicholson. Igualmente hace de, ésta mesera, alguien sencilla, pero inteligente, sin que se vea forzado. Ella muestra mucha belleza en su humildad. En varias ocasiones Melvin que podría verse de otra condición social (llega a llamar envidiosos a los quejones que tienen vidas arduas), parece un pretendiente con pocas posibilidades frente a lo que consigue crear Hunt y Brooks en pantalla, y es un logro interesante. Melvin a pesar de ser insoportable va haciendo méritos para que lo quieran y esto se consigue sin traicionar la personalidad que tiene, es decir, se siente auténtico. Melvin es una buena persona debajo de toda su superficie. En un momento la gente de su restaurante habitual aplauden/celebran que lo boten. Melvin muestra que está al tanto de todo, lo que implica mucha fortaleza emocional, mucha resiliencia. No es que se regodee en los defectos sino que sabe que le es difícil ser de otra manera. Incluso lo llega a decir, agotado de tratar de ser siempre atinado. La madre defiende al hombre y le dice a Carol que no hay novio perfecto, cuando ella se lo pone arduo a todos. Se oye (y está además argumentado) mejor que en Some like it hot (1959). Tras un estado de meditación Carol expresa que debajo de tanta torpeza ella ve ternura, ve verdadero romance, y esa es otra hazaña del tipo de comedia romántica que tenemos enfrente. Lo que tiene ésta película es que a diferencia de Melvin lo habitual lo dice de manera muy inteligente. No audaz, ni para la foto, sino de manera realmente inteligente y lo hace con una capacidad de claridad que solo los genios poseen. El filme sólo tiene un lapso sórdido cuando unos putos callejeros, que se les recluta como modelos, golpean al vecino gay, pintor, de Melvin, interpretado por Greg Kinnear que lo hace muy bien también. Esto sostiene de que la vida puede ser muy complicada, pero con cierta disposición, como la inspiración de la mente positiva aludiendo el arte como símil, se abren las puertas de la solución. La percepción es todo, aunque muchas veces no nos damos cuenta o nuestras emociones nos obnubilan. Nuevamente el filme exuda magia donde otros pecarían de empalagosos, cursis, de autoayuda básica. De todas maneras hay que hacer notar que el filme no teme ser un poquito cursi, pero no exagera, es lo mínimo si pretendes en realidad ser romántico o te das cuenta que eso quiere decir hacer (o querer ver) una comedia romántica. Melvin empieza a mostrarse bueno, noble, sensible, cuando le dan a cuidar de un perrito que solía odiar, a quien Melvin conquistará con pedazos de tocino (más americano imposible). Entabla un fuerte vínculo que llega a llorar por el perro y no puede creerlo ni él. Melvin le dice a un afroamericano, sé blanco, sé serio, hasta ahí llega su irreverencia, que suena a una critica a esa gente que cree ser auténtica porque dice cualquier cosa que le pasa por la mente. Melvin tiene que aprender a tratar/respetar/amar a la gente, no es fácil, si bien lo suyo no es producto del egocentrismo. Debe salir del yo (donde todos normalmente estamos). Carol también debe aprender a creer en los hombres y lo hace curiosamente con el ser humano más imposible, como indica el título. Es decir, las relaciones no son perfectas, uno construye la felicidad. Así mismo éste filme, de hace casi 30 años atrás, ha pavimentado el camino de la tolerancia a otras sexualidades, proponiendo un personaje gay sólido con Kinnear. 

domingo, 20 de enero de 2013

Las Sesiones


As Good as It Gets (Mejor…imposible, 1997) es una de las mejores comedias que he visto, y no soy muy próximo a elogiarlas, dotada de un humor sarcástico pero aun así fino, repleto de ingenio. Con dicha película Helen Hunt ganó el Oscar, y por esa época ella era de las mejores estrellas del cine comercial americano, con películas muy populares y simpáticas como What Women Want (¿En qué piensan las mujeres?, 2000) y Pay It Forward (Cadena de favores, 2000), y la serie de televisión que encantaba en Estados Unidos, Mad About You, (Loco por ti, 1992-1999), sin embargo Hunt decayó y prácticamente desapareció de lo mediático, sin embargo con la presente vuelve como un ave fénix, obteniendo una nominación por mejor actriz principal. Con ella, dos actores de primera, el prometedor  John Hawkes, y el siempre interesante pero eterno secundario William H. Macy. Un trio que hacen una solvente actuación.

Un rasgo notorio a recalcar es que a pesar de que Hollywood suele premiar personajes como el de Hawkes, un tetrapléjico con apenas el movimiento de su cabeza, no lo ha nominado, y eso es un llamado de atención para aquellos que suelen decir que el Premio de la Academia es un lugar predecible (lo es en cierta filosofía como en cualquier otro certamen), pero menos esta vez con tantas nominaciones para Michael Haneke y una de director para Benh Zeitlin en su debut cinematográfico (aunque ellos premian calidad y no cantidad lo que es razonable pero igual nos sorprenden). Lo que no resulta irrefutable es cuando achacan al Oscar de ilógico muchas veces, y en realidad aunque tiene algunos buenos errores no deja de ser una gala competente. Pero yendo al asunto es una muy digna actuación (la elección de Hawkes hubiera sido tan inteligente como la de Hunt), sobre todo porque no se trata de un (estereotipado) melodrama sino de algo curioso pero vital en todo ser humano, la realización sexual, con la particularidad de dicha minusvalía.

Mark O'Brien (John Hawkes) aún es virgen  llegando a los cuarenta, solo se ha enamorado y pedido matrimonio a una única mujer y no hace mucho siendo rechazado, cuando le recomiendan una terapeuta sexual (Helen Hunt). Y ella dice en su primera presentación, esto es muy llamativo para evitarlo, que no es una prostituta, y el escenario es este, ella está casada, su marido sabe del tipo de terapia que hace y es un filósofo casero sin trabajo, mientras la mujer en cuestión  accede a dar seis sesiones por cliente explícitamente sexual con toda forma incluida. Claro, ella graba sus intervenciones, las analiza, tiene contacto con otros especialistas y es sumamente profesional, asumiendo coitos, sexo oral y prometiendo hasta orgasmos a su vez, más un trato cariñoso y educado, y parece todo muy complejo, y quisiéramos no ver la realidad, pero sin duda es una prostituta, y ella dice que porque no tiene deseo natural, excitación, no lo es, y resulta peor aún visto a esa luz, pero claro no es una ninfómana. Y el filme es un poco raro tanto en forma como en fondo, tiene un aire frío, realista digamos, en que el sexo se habla y se ofrece directamente, duro y al grano, aun con toda la dulzura y paciencia del mundo que esconde su verdadera naturaleza, una transacción de dinero por concebir actos sexuales, hay un aura de cierta falta de gracia en los actos, que está perfecto, en la vida esto se apega más a esa imagen, sin adornos, pero luego el filme quiere agradecer y enaltecer a la terapeuta sexual, y resalta su flagrante ambigüedad moral, que se ve desde darle satisfacción a un minusválido como un acto de caridad y bien social, muy noble pero también que implica indisoluble y predominantemente que se trata de promiscuidad, banalización e infidelidad. Y no es todo, muy moderno el filme, el mejor amigo de Mark es un sacerdote que escucha sus confesiones y le apoya, como no podía ser de otra forma, sino sería un convencionalismo y una negatividad que el filme no quiere, y es reciproca la amigabilidad que se esperaría.

Helen Hunt luce impresionante en su actuación,  ella es muy natural y le da dignidad y credibilidad a su papel, se desnuda sin problemas, lo hace continuamente (y ya está mayorcita, pero tiene un cuerpo trabajado, delgada y con curvas todavía agradables pero sencillas), y le da un descaro y confianza que hacen del personaje algo muy sólido, y ayuda a solventar la idea del director, que es más que una prostituta, además de colocar emotividad y sensibilidad que se hacen indispensables bajo dichas expectativas. Es un filme “particular” en su trato (si bien siendo de muy mente abierta es algo típico), pero se entiende la necesidad en la que la terapeuta se convierte, en la satisfacción y felicidad que brinda, y ese agradecimiento de alguien débil y especial es el que se asume. Y es coherente con ese mítico lugar común de cualquier ser humano, que suele terminar enamorándose de las prostitutas, ya que tampoco dejan de ser hombres y más estando en condiciones de fragilidad interior, hasta es más razonable ya que en efecto es un acto con condiciones que llenan un vacío muy grande.

Es un filme medio bobalicón no hay que negarlo , pero muy real, sincero,  y para ser más aceptado se le reviste de belleza, se le cubre de una atmósfera de mayor cuidado, sin embargo de esta manera piensan muchos en verdad, y es que la prostitución con minusválidos no será como se quiere prodigar, algo propio de santos, el vividor y pobre diablo del marido hasta lo recalca, pero es un quehacer universal que es inevitable y es hora de reconocerle algo, a la prostitución, pero sin engañarnos, o hacer como el filme convertirlo en algo romántico, dándole una personalidad imaginativa, Cheryl  menciona en un momento que no entenderían que es lo que hace, por supuesto parece que ella y el director Ben Lewin sí, y todos también sin coincidir en todo, porque tampoco se puede uno cegar y fabricar una fantasía que no es, ni para un lado ni para otro absoluto, mucho menos el del ideal en lo que tiene de amoral, por eso hay que reconocer que es una furcia y no el bonito nombre de terapeuta sexual, no cambiemos la esencia ni lo que es, para aceptarla, lo que hace el filme un tanto fallido en su mensaje y artificialidad pero si muy atractivo en su complejidad aun apuntando a la aprobación.

Al cabo de tener en gran parte del metraje un aire seco, práctico, pero amable y simpático, no se puede evitar una cierta estética para ello aunque un poco deslucida, luego se muestra sentimental en el personaje de Mark (en ella es una treta de una filosofía notoria), lo hace en el momento justo, ya no buscando la rápida conexión con el público, que se gana el tema sin esfuerzo y es muchas veces un error acometerla demasiado, sino para darle forma al hombre, que su estado implica sensibilidad y no hay que evitarla tampoco, que el cine no puede ser indolente con su tipo de vida, con su dolor, pero también creemos en los cuentos optimistas manteniendo un aire de cierta tragedia que habla solo intrínsecamente, en el filme revisado sin mucho drama, sin inquirir en la lagrima fácil, siendo la trama ante todo un recuerdo agradable el que se administra, y es loable verlo distinto de vez en cuando, aun con esa ilusión del agradecimiento, que es respetable visto bien. Además el filme nos dice que se basa en artículos de un tetrapléjico real, es su visión, su sentir, uno muy humano. Y el filme recoge esa sensación, fabrica esa contradicción, entre un realismo físico y un romanticismo espiritual.

El desenlace sucede muy raudo, y resulta tan abrupto que se hace endeble, también la relación de la asistente y el recepcionista del hotel se ve nada significativa, innecesaria. Hawkes hace un estupendo papel, podemos ver que en efecto es un tipo poético y aquejado por la fragilidad, además de su miedo e inexperiencia muy bien desarrollado, y su entusiasmo en el descubrimiento sexual se luce contundente. Quizá no está nominado porque yace todo el tiempo en un estado de contento o mejor dicho, de tranquilidad aun petrificado en un camilla con la proclividad a la falta de oxígeno (otro punto negativo es cuando se va la luz y está solo de noche en su burbuja de aire, pasa por tres momentos veloces, primero resulta predecible, luego poca cosa -como si se arrepintiera el director-, y termina siendo algo mayor sin ahondarlo), sin exudar sufrimiento, y lo que busca es lo que no esperamos de un discapacitado, pero es un gran tema, una historia muy potente, te atrapa totalmente, una banalidad en él que no lo es tanto, ya que todo hombre tiene deseo sexual.

Es un filme imperfecto, con aire a un lado europeo y luego americano, que nada en aguas de originalidad explotando la leyenda urbana y un tipo de lugar común. Dulce discretamente, la playa y la reflexión de la culpabilidad. Simpático, cuando piropea a las damas, cuando se lee su poema. Notablemente realista a ratos, la última de las sesiones. Pero también tonto o fácil, cuando Cheryl empieza a cambiar o en el intercambio de miradas en la iglesia. Y es atrevida a un punto pero honesta en el sentir de su protagonista, que es lo más importante.