lunes, 28 de febrero de 2022

Licorice Pizza


Paul Thomas Anderson no es un director fácil, del todo complaciente. Tiene un cine amable en gran parte sí es cierto, pero no convencional. Siempre presenta algunos elementos extraños, pero desde cierta discreción, aunque también puede ser intenso. Puede que muchos no lo noten así. Lo suyo es cine arte con personalidad, aunque sacrifica agradar por completo. Es un director que no es pop convencional, pero tiene de pop y de muy americano. Éste es un retrato de gente joven creciendo, anclado a lugares comunes americanos, pero desde la memoria y biografía de un Paul Thomas Anderson que tiene de tipo curioso, medio especial también. Su cine es sensible, humano, pero con su distinción; es así que mezcla lugar empático con un lugar más de personalidad tradicional y quizá menos atractivo para mucha gente. Plasma empatía general (de hoy en día), como cuando pone el ejemplo del novio gay maltrato por el político, para hacer reflexionar a la protagonista, Alana (Alana Haim), de cómo se viene comportando con Gary (Cooper Hoffman), que es todo el metraje que veremos -aunque hay una justificación-; y algo personal, como con ese despelote en la cena con la familia de Alana -que es la verdadera familia de Haim- y ese novio haciendo de judío original, hippies los llamarían algunos. Ahí queda claro que ser judío es irrenunciable, cójase la religión. Esto puede sonar autoritario, pero esto se percibe como una opinión, aunque también quizá propio de cierta extravagancia artística. El filme es una comedia romántica, con un chico de 15 años lleno de encanto, emprendimiento y atrevimiento, pero desde un chico simpático por personalidad (más común físicamente), pero que puede mostrar imperfección, persiguiendo a una chica de 25 -llena de personalidad; su belleza atípica es secundaria- que lo rechaza por menor de edad, pero que entiende que éste chico le gusta e intuye que él es esa otra mitad de su vida, pero no se puede permitir aceptarlo del todo. Gary no se hace problemas, sufre un poco, pero sigue adelante, aunque no deja nunca de estar cerca de Alana. Los emprendimientos y afinidades los mantienen unidos, como con el trabajo de las camas de agua, que tiene un quehacer cinematográfico sólido trabajando diferentes formas del erotismo, hasta la ironía con ello. Es notable la actuación sensual pero cuidada de una joven morena vendedora de las camas de agua. También es curioso ver al papá de Leonardo DiCaprio haciendo del dueño de ésta empresa de camas, pero George DiCaprio también tiene de showman, en éste su debut como actor, debut también de la pareja protagonista, pero que llevan la actuación en la sangre. Cooper porque es el hijo del querido Philip Seymour Hoffman y Alana porque desde muy joven pertenece a una banda de música compuesta por ella y sus dos hermanas. El filme posee recuerdos curiosos si se quiere, refiriéndome a las aventuras de la pareja. Uno de éstos es cuando vandalizan un auto y se acaba la gasolina del camión de delivery de las camas que manejan y en retroceso peligroso buscan escapar. Hay dos personajes secundarios muy atractivos en particular en el filme. Uno lo interpreta Sean Penn, a quien se le puede criticar de todo, menos de no tener talento como actor; hace un papel breve inspirado en William Holden, un hombre de acción, y llena esos zapatos completamente, cuando no parece fácil. Éste produce una escena romántica donde Gary corre a recoger a su amada -en su mente no hay más ahí que ella-, gesto sano que jamás pasará de época. Correr en ésta propuesta es objeto de transición, de crecimiento. El otro personaje curioso lo interpreta Bradley Cooper como Jon Peters; en la vida real, peluquero convertido en productor y pareja de Barbra Streisand de quien aprendió; en el filme es un mujeriego y tipo violento y medio loco. 

Hellbender


Hellbender (2021) es una película de terror producida y dirigida por una familia, por John Adams (el padre), Toby Poser (la madre) y Zelda Adams (la hija joven) y es notable lo que han hecho con mucha creatividad, profesionalismo y pocos recursos. El festival de cine de Mar del Plata 2021 la tuvo en su competencia principal y Zelda Adams ganó el premio de mejor actriz. Es una película con una buena historia, con un buen guion. Tiene también sus pequeños pero muy efectivos y variados efectos especiales. Así vemos una cena caníbal con un tórax desmembrado mientras la victima moribunda llora, sangra y grita sobre una mesa como camilla de hospital a lo Hannibal Lecter. Éste filme está repleto de ideas de terror, desde sueños compartidos, y visiones futuristas y esotéricas, hasta una mítica audaz de unos monstruos llamados Hellbenders, mezcla de bruja, demonio y bestia depredadora (monstruos que veremos en el final; esto complementa un uso logrado del fuera de campo previo, de ambigüedad). La propuesta gira principalmente sobre la brujería y la descendencia, sobre la relación madre e hija (interpretadas por las mismas Toby Poser y Zelda Adams). Hay mucho juego con magia (efectos especiales austeros pero sólidos) donde madre e hija comparten enseñanzas y afectos. Es una relación de cuidado de parte de la madre y de descubrimiento de la hija, que está apartada de la gente, por la salud de la muchacha y por ser la joven peligrosa sin saberlo; la madre quiere que la hija evolucione en su linaje y rechace su naturaleza de maldad, pero entra a tallar la perversidad de su naturaleza, propia también de la efervescencia de la juventud. La película está acompañada de mucha música, también a cargo -escrita y musicalizada- por ésta familia de cinéfilos bravos -que hasta ello lo han compenetrado en varias formas-; la música se ve desde una banda llamada también Hellbender, grupo compuesto sólo por madre e hija (hay explicación de porqué el padre no figura en la trama y es creativa, aunque John Adams interpreta otro papel, chico). Su sonido varía, es de rock pesado, también de grunge y algo de pop. No todas las letras están iluminadas, pero en grande parte está bastante bien, aun cuando provocan sus momentos cursis, o amables si se quiere ver de esa manera. Lo saludable es que las buenas y las no tan buenas canciones duran poco tiempo, son como unas especies de intro a momentos particulares. La obra mezcla cotidianidad juvenil, cool, interactuando con cierta inocencia, con terror original si se quiere. El bosque y el simbolismo recuerda a la bruja de Blair (1999), le siguen los pasos en varias cosas como alumnos dotados, pero ostentando su propia personalidad. Es indiscutible que éste es un filme a aplaudir, aun cuando por ratos luce muy austero, pero suele revitalizarse enseguida porque está cargado de novedades y mucho ingenio. El final con el túnel orgánico a lo Cronenberg es un alarde de imaginación, con una escena en tinieblas tratada con muy buen suspenso. También no le falta sensibilidad familiar, aunque no todo sea notable de ello. Tiene a su vez su comedia ligera, su toque cool es intergeneracional, hay un vinculo potente por donde se vea entre madre e hija, es una construcción abundante, de pies a cabeza. La película habla también de ser outsider y alguien especial sin ínfulas, desde lo de a pie, con una sutil mención a lo freak sin exaltarlo, más bien a lo excepcional, a lo que se atreve a romper el molde y cualquier limitación, social o artística; introduce aquí un poco de metacine y una auscultación personal de la identidad. Es un filme que puede tener imperfecciones, pero lo que ha hecho es notable y muy rico. Hay producciones que tienen tremendos presupuestos y hacen cosas muy malas; además el género de terror es muy nutrido, la competencia es brava, y ser original no es fácil, todo lo que hace de Hellbender algo más grande, una cruzada familiar por el arte y encima se siente pasión y que se lo pasan genial haciendo lo que les gusta. 

domingo, 27 de febrero de 2022

El sembrador de estrellas

Dirige el español Lois Patiño, es un corto de 25 minutos. Se ubica en Tokio, es un corto experimental. Se trabaja con las luces y la oscuridad literal de la ciudad. Tokio es una ciudad muy luminosa. Patiño manipula tanto las luces que hasta las vuelve un lienzo de dibujo, de pintura o diseño gráfico, es en mucho un juego con ordenador o de posproducción. Las luces parecen parte de una matemática digital; se difumina mucho lo concreto, se simplifica hasta lo esencial, incluso hacia lo indefinible. También posee un aire a sci-fi con sus luces de neón, sus paneles de publicidad luminosos y sus veloces trenes que parecen volar por rieles imaginarios o invisibles. Los edificios giran y se mezclan, hay un quehacer lúdico como parque de diversiones. Además 2 personas niponas -un hombre y una mujer, el hombre parece el maestro- conversan en voz en off; recurren a la literatura, pero sobre todo a la filosofía; lo que dicen se oye algo extraño, pero ese es el juego típico de lo que muchos llaman trascendencia y se gusta aplaudir, pero que agota un poco, extrañándose la inteligencia de la diafanidad, dentro del poder de lo real, de lo práctico, y recurrir menos a lo surreal. También se trata de fusionar lo místico con lo visual, pero pega más lo lúdico que ésta trascendencia, más allá del imperativo usual del cine arte. Es un corto visualmente notable, cómo se salta de lo grandilocuente a lo minimalista, cómo se reduce un edificio con muchos ascensores iluminados a meros puntitos que parecen estrellas. Las ventanas llenas de luz parecen convertirse en letras y movilizarse como tren infantil. Las pequeñas embarcaciones y un puente, el yacer rodeados de agua, todo dentro de la negra noche es esencial, onírico, un lugar que empieza a dejar de ser material lentamente hasta desaparecer, es convertir la ciudad en fantasía. 

sábado, 26 de febrero de 2022

Soylent Green


Ésta es una de las mejores películas de Richard Fleischer, es ciencia ficción sin efectos especiales. El año en que yace es 2022 y tiene cosas que podemos ver que pueden llegar a pasar, que no suenan para nada extrañas. El filme abre con como la humanidad viene malogrando el medio ambiente y el planeta, nos estamos autodestruyendo, y a esto se agrega la sobrepoblación y la escasez de comida. Las brechas sociales son más notorias, el rico puede tener lo que ya la gente común no, como carne, fresas o un jabón, cosas simples. La gente come de una empresa que fabrica una comida artificial, llamada soylent green, sacada del océano, del fitoplancton. El filme es también un noir, un empresario rico es asesinado, hay una conversación ambigua entre él y su asesino, un tipo simple con un fierro de carnicero. Hay dos asesinos sueltos, el que todos sabemos y uno escondido. Tenemos a un policía muy particular, Thorn (Charlton Heston, que físicamente parece literalmente un Schwarzenegger flaco); es particular porque es bastante conchudo, e hiper machista, pero al mismo tiempo es un policía dedicado y a ratos sensible, como con su trato con el abuelito y ayudante que interpreta el legendario Edward G. Robinson en su último papel en el cine, enfermo terminal en la realidad y quien se despide en pantalla en una escena de eutanasia. Edward G. Robinson trasmite mucho feeling todo el tiempo. Thorn tiene una relación con una prostituta que parece un robot, él incluso la llama mueble; ésta mujer era la pareja (comprada) del millonario que han asesinado, que lo interpreta otro rostro clásico famoso, Joseph Cotten, en un papel cortito. Es una película bastante básica, pero muy entretenida y muy bien desarrollada, con su cuota de novedad aun siendo sencilla, con una -medio clásica en el género- última línea verbal impresionista y de sorpresa (que entusiasmaría a Shyamalan). Heston es el típico policía con cancha, sobrado y efectivo, aunque como su mundo va de solitario, sucio y loco se siente que a ratos pasa miedo. Éste filme tiene sus buenos tiroteos y hasta su notable pelea a puño limpio a lo peleador callejero. Se respira un aire hippie corrupto y perverso. Soylent green (1973) es una película sólida, de principio a fin. No requiere de tecnología, pero tiene mucho ingenio para palear bajos presupuestos. Perpetra una imagen potente con camiones de basura, desde lo minimalista.

domingo, 20 de febrero de 2022

La soga (Rope)


La soga (1948), de Alfred Hitchcock, es una de sus obras más reconocidas. Se basa en la obra de teatro del mismo título del británico Patrick Hamilton que se inspira en el famoso caso de los estudiantes asesinos Leopold y Loeb escrita a cinco años de cometer su famoso homicidio de un niño de 14. En el filme de Hitchcock dos mejores amigos, Brandon (John Dall) y Phillip (Farley Granger), matan a un compañero de estudios y lo meten en un cajón donde especifica y macabramente van a comer en una pequeña reunión que organizan. Brandon es la mente maestra, un tipo perverso que quiere probar las elucubraciones de su maestro universitario, de Rupert Cadell (James Stewart), que se basa en Nietzsche, sobre la superioridad y el superhombre por sobre la insignificancia de cierta humanidad. Brandon lo hace también por disfrute personal, lo siente como un reto constante, por eso organiza una fiesta y quiere que el mismo maestro Rupert asista, como para jugar con él, vencerlo intelectualmente, de manera secreta. A la reunión poco después de matar al compañero va el padre del muerto, su novia, el ex de la novia, Rupert y la tía de la victima. En plena reunión Brandon saca el tema del profesor y éste empieza inmediatamente a sospechar de ellos. La fama de particular le precede a Brandon. Por dársela de astuto empieza a luchar por no ser atrapado. Luego saltan algunos indicios; también suma que Phillip luce nervioso, alterado, para como apunto de llorar o rendirse, y para peor para él empieza a emborracharse fastidiando a Brandon que yace gozando con todo el asunto organizado. El baúl y el cadáver pueden simbolizar la homosexualidad de la pareja de asesinos; el miedo a que se descubra el cuerpo puede ser el mismo por la propia sexualidad, visto como una trasgresión de la moral de la sociedad. Tanto Phillip como Brandon no dan esa imagen ni se manifiestan nunca así, salvo por algunos engreimientos en su expresividad, pero se decía que los verdaderos asesinos pudieron serlo en secreto. No obstante esto jamás se confirmó. De la misma manera tanto Granger como Dall si lo eran en su vida intima. Como bien dice un débil Phillip está Rupert jugando al juego del gato y el ratón, a investigar que algo extraño está pasando en la reunión y quiere saberlo. Es un filme que recurre sólo a 9 personajes, incluidos unos segundos el cuerpo del asesinado David Kentley. A los invitados se le suma la criada. John Dall actuaría muy poco en el cine, su pasión sería el teatro, aun cuando su debut en el cine le dio una nominación al Oscar y lo puso como prometedor en el medio. No obstante nunca llegó a saborear mucha popularidad en el cine aun así. Farley Granger sí tiene algunas películas muy famosas en su filmografía, aunque su carrera no fue del todo gloriosa, pero sí nutrida, con altibajos. James Stewart fácil puede ser el mejor actor clásico del cine y no es poco decirlo. Como se basa éste filme en una obra de teatro es una propuesta digamos que austera, con pocos recursos, como estar en un único lugar, la casa de los asesinos. Hitchcock lo convirtió un poco en un filme experimental, no por raro, porque es super clásico y muy bueno, sino porque se estructuró bajo unas pocas secuencias de 10 minutos cada una y Hitch trató de esconder los cortes, las uniones, como mediante la repetición de apuntar -salir y entrar-con la cámara a la ropa. La soga es un filme sencillo, pero notable, con muy buenas actuaciones, con conversaciones directas al punto, pero muy ricas, con su sabrosa interacción de misterio e investigación, con su toque de picardía, su pizca de trasgresión y su pequeña cuota de filosofía, con el famoso y poderoso suspenso del director y con sus inteligentes momentos de tensión, sospecha tras sospecha. Se disfruta de manera muy fluida a través de algo interesante. El profesor lanzará un monólogo de subsanación en pos de su cátedra de autosobrevaloración narcisista intelectual, explicación que responde a Nietzsche. También se puede ver ahí a Hitchcock que se divertía con esto -el negocio del crimen- con su cine y lo fantástico, la excepcionalidad que le otorga su profesión, como ese juego intelectual en el aula que profesa Cadell y es malentendido y fríamente puesto en práctica. Como se dice, hay una personalidad dañada que es la culpable, la que convierte fantasía y abstracción en sordidez.

sábado, 19 de febrero de 2022

Vértigo


Éste filme es de los más populares y celebrados del séptimo arte. Muchos lo consideran, quizá más antes, el filme numero 1 de todo el cine. Hitchcock fue un director de muchas obras maestras, pero éste filme suele destacársele en particular, adaptación de una novela negra del francés Pierre Boileau. Es una propuesta que puede leerse como relato de terror, pero a media hora de terminar se define como cine negro por la puerta grande, una historia de crimen. Es un thriller psicológico, juega con la locura al tiempo que es una historia de fantasmas, de posesiones e inducción al suicidio. Finalmente todo queda como un plan perfecto, el asesinato perfecto. Es una historia de amor también, muchos la ven como de necrofilia o atraviesa esto sutilmente como perversa fantasía sexual. El protagonista, John Ferguson (el legendario James Stewart), se enamora con pasión, con furia, convencido de haber hallado a su otra mitad. A él no le importa meterse con una mujer casada, ni pareja de alguien de confianza, la necrofilia pues tampoco parece asustarle, lo suyo es obsesivo. Es un filme que puede leerse un poquitín machista, haciendo de una mujer semejante a otra (copiándola), ideal en la mente de John, pero también es su subconsciente que está buscando respuestas y curas, como a su fobia con la altura que va de la mano con la propia locura tras el sentido de culpa y debilidad de no poder haber salvado al objeto de amor absoluto, se trata entonces de una reconstrucción del alma. Es así que todo lleva a recrear el momento clave de la historia. Puede leerse que esto conlleva cierta perversidad, pero también es una investigación trunca la que se está administrando cerrar un detective por naturaleza -frustrado en ese ámbito también-; todo pasa porque John, alias Scottie, halle la luz y su sanación profesional y emocional. Aunque se plantea un accidente, y también un final rápido y de efecto a lo Hitch, se entiende tener a una mala mujer, asunto que va en varias historias, aunque alguna por meterse con criminales habiendo elipsis al respecto; así mismo la mujer española parece haber sido infiel, hay un juego de espejos e historias que parecen completarse bajo varias líneas narrativas, como a su vez el uso del doble, del que no puede despegarse de la imagen preconcebida, quiere decir que hay un destino que no suelta a ésta mujer que interpreta Kim Novak, un objeto de adoración, pero también maldito, aun cuando hay belleza y un aura de sofisticación y actos de bondad y sensibilidad de su parte. No obstante no falta cierta vulgaridad, como deja ver el aspecto en cierta manera de Judy, mientras lo español puede que juegue con el cliché de lujuria. Scottie es un tipo destinado a sufrir también. El crimen parece pagar; paradójicamente el amor se siente como un error y una fatalidad. Es el mal el que hace de las suyas, como buen cuento de terror, aunque no pueden o no suelen faltar las soluciones. La mujer perfecta es la amiga, Marjorie, pero es Madeleine o la española las escogidas y con ellas la tragedia. Es la eterna elección de las pasiones, por lo que uno cree aburrido o fácil, también parte clásica del noir y de la novela en general, la atracción por el pecado. Es un filme romántico, de aire gótico aunque ubicado en lo urbano, frente al imponente puente Golden Gate. Es una obra que arma muy bien el hallazgo y la reconstrucción; y que como crimen perfecto suena algo fantástico, pero finalmente aceptable. Vértigo (1958) tiene una explicación decente, aunque de esas impresionantes. Las caídas lucen brutales, son terror del bueno, y curiosamente desde lo clásico, lo cuidado, lo delicado. Éste filme es una buena historia de terror que se convierte en cine negro, es psicología que gira hacia la practicidad, es entretenimiento de nivel de uno de los más grandes directores que ha dado el séptimo arte.  

miércoles, 16 de febrero de 2022

Kimi


Kimi (2022), de Steven Soderbergh, digamos que es una película humilde, pero bien hecha. Es un Hitchcock actualizado; es la vida tras la experiencia de la pandemia actual más el uso de las tecnologías de punta, medio al alcance de todos, más su toque de thriller paranoico, algo que se ha popularizado en cierta manera, con tanta imaginación sobre conspiradores sueltos en plaza (con curiosamente su público), y mil y un elaborador de teorías fantasiosas. Soderbergh es un director con su habilidad, tiene oficio y su cuota de talento. No es de los top, pero se planta a un nivel decente al menos. Kimi es un aparatito que recibe ordenes que ejecuta en una casa, prender y apagar la luz, encender la radio, cosas así. La prometedora Zoe Kravitz lleva el cabello azul y es una mujer que tiene fobia a salir a la calle, se hiperventila si lo intenta, todo lo hace desde su hogar, solitaria se dedica a revisar con un ordenador las ordenes y errores que los aparatitos Kimi van teniendo. Un día descubre un audio que solo su habilidad deja al descubierto para ella, es un asesinato que ha grabado uno de los kimi. Rápidamente intenta hacer algo, es una mujer muy moral y altruista, comprometida. Pero Angela (Zoe) también ha sufrido de desequilibrios mentales, ¿es todo su invención?; Soderbergh apoyado en el famoso guionista David Koepp explotan las enfermedades de Angela, que muchos verán asociadas con la pandemia y el aislamiento. Incluso en un momento Soderbergh juega con la cámara, con nuestro vértigo, poniéndose por debajo del cuerpo de Zoe y girando alrededor de ella mientras se mueve, cuando camina apurada; esto genera incomodidad visual, algo de mareo, esto es la representación de la locura según el director, que en un momento un personaje llega a decirlo directamente, la locura es como el vértigo. La sombra de Hitch es grande, claro está, aunque el dúo Soderbegh/Koepp hacen una película muy propia de nuestros 2022 y tiene su cuota de mérito, aun cuando se nota su austeridad, sus actores sencillos, su estética a telefilme de cable y cosas así. Pero también entretiene y es hábil explotando la locura, con su thriller con figuras actuales. No obstante también plantea hacer una película de crímenes, una película divertida y cumple. Se trata también de ir por lo popular, con una Zoe de nuestros tiempos, candente en la cama aun con posibles desequilibrios. Así mismo no se le puede quitar mérito, no es un personaje bello siempre, Zoe Kravitz no solo es una muchacha hermosa, también puede pretenderse verse algo tonta en su imagen, no lucir cool del todo. Éste filme tiene de Hitch, pero sin toda su belleza e inocencia clásica, sin toda su magia y maestría obviamente, aun cuando es más que competente, sobre todo con el uso de un presupuesto no muy abundante, si bien usa mucha tecnología que medio que parece un sci-fi. 

Mujeres al borde de un ataque de "nervios"


Ésta es la mejor película y comedia de Pedro Almodóvar, perfecta de cabo a rabo, con guion del mismo director, celebrada en todo frente, en los premios Goya, en cartelera española e internacionalmente, es muy famosa y en justo merecimiento. Carmen Maura es Pepa, mujer que hace una semana ha dejado de ser la "amante" de Iván (Fernando Guillén), la han dejado, y yace en pena, preocupación y fastidio, pero irá pasando por cosas, esos ataques de nervios, aventuras, exabruptos y locuras que la mostraran tal cual, una mujer fuerte, sin ser feminista de manual, cliché o etiqueta (o una mujer enojada con el mundo como el personaje de Paulina), sino muy femenina, fuerte, también sensible, y con personalidad. El filme es todo Almodóvar, es habitar en su universo personal, en sus gustos y mente, como con ese taxista que le gusta el mambo y tiene el cabello oxigenado y está a punto de llorar con la tristeza ajena. En el filme de Almodóvar se ama a las mujeres, las hacen pasar por mil cosas, pero triunfan al final, aprenden algo nuevo, aprenden a quererse (más). Iván es de Madrid pero como con esa canción mexicana de apertura tan sugerente parece un típico macho mexicano, como con su presentación, un mujeriego orgulloso de serlo, tan simpático como desleal, pero humano, sin odiarle ni ser antipático. Pepa buscará comunicarse con él, mientras éste planea un viaje con una nueva misteriosa amante y se escurre, no quiere topársela. No obstante ella insistirá y estos son los nervios en punta que arguye el título y presenciamos y son tan divertidos e interesantes, con un guion lleno de nexos perfectos, donde participan terroristas chiitas como amantes mentirosos y aprovechados y meten en problemas a otras mujeres, como Candela (María Barranco), la chica y modelo sensible, que un joven Antonio Banderas, el tartamudo Carlos, no parará de besar sin permiso pero sin tampoco negativa de ella, otro mujeriego en potencia, pero en plena juventud, un seductor en plena gloria. Otra injerencia graciosa y audaz es la del gazpacho con somníferos que provoca mil enredos, aventuras y un panorama colorido muy Almodovariano. La casa de Pepa también se presta para plasmar estos ataques de nervios sublimes, llenos de gozo para el público; se quema una cama en una fogata inspiradora, epifánica, reconstitutiva; vuela por los aires un teléfono rojo, otro elemento para el humor, tal cual el ubicuo color rojo; se habla con las plantas en medio del arca de Noé, montón de gallinas y patos, aunque como dice la protagonista el animal principal se escapa, como quien señala la pareja ideal, aunque siempre hay un roto para un descocido y el amor aparece donde menos lo crees, como con Carlos y Candela, mientras la mujer oficial (Rossy de Palma), con pinta de cascarrabias, pierde la virginidad de manera curiosa. Las mujeres también en el mundo Almodóvar no solo son sensibles, fuertes, con carácter y personalidad sino muchas muy locas; el filme se permite un malvado de cuento con Lucía (Julieta Serrano). Guillermo Montesinos que hace de taxista extravagante pero empático se parece un poco físicamente (y en espíritu) al mismo Pedro, aunque todo el reparto principal, todas las féminas también, son el autor. Hay persecución, hay disparos, hay buena broma como con la graciosa testigo de Jehová que ilustra Chus Lampreave. Carmen Maura incluso con sus 43 es sensual, como cuando se cambia frente a Banderas y trasluce sus tetas, pero es también siempre muy casual, muy libre de encasillamientos de sexualizarla como centro, antes es una persona y qué clase, de esas llenas de cosas, momentos, virtudes, etc. Muy gracioso el comercial que hace de la madre de un asesino en serie y también el uso de diálogos de películas emblemáticas con el doblaje para retratar de manera ingeniosa lo que está pasando. El filme gira alrededor del amor, al estilo de éste exitoso y especial director. 

lunes, 14 de febrero de 2022

El buen patrón


El buen patrón (2021), de Fernando León de Aranoa, ganó 6 premios Goya éste 2022, fue la gran ganadora de la noche, y era lo que se esperaba, pero ciertamente es un muy buen filme. Hacer comedia es algo más complejo de lo que se cree; lo intentan montones de todo pelaje y estilo y fallan muchos; hacer reír, ser original e inteligente no es cosa fácil. España tiene a Luis García Berlanga, uno de sus mejores directores quien hizo mucha comedia y encima muy buena, tiene varias obras maestras. Pedro Almodóvar es otro peso pesado en España y en la comedia. A estos dos sumamos alguien que no suele incursionar en la comedia, pero no ha perdido su lugar de identidad, el cine social, el cine comprometido, pero ésta vez ha dado pie a bromear con ello y salir un poco del lugar seguro, intentar entretener ante todo y hacer cine arte también en el trayecto. España tiene muy buenos actores, hay muchos buenos, y aquí se puede apreciar tranquilamente. De los más talentosos tienen a Javier Bardem que es el patrón y protagonista del filme; con él comparten la máxima popularidad Antonio Banderas y Luis Tosar, pero quizá el más balanceado entre talento y popularidad sea Bardem. Bardem en la presente película luce perfecto, se presta muy bien para distintos registros y la comedia no le va mal, cosa curiosa porque es bueno para el drama. Es un actor completo. Aranoa maneja todo al milímetro, todo se ve muy detallista, pero también denota mucha madurez y experiencia, no exagera, no abruma con exceso de comedia, todo va bien distribuido y no es abundante, se puede contabilizar sin dificultad y no deja de haber montón de cosas por coger en el ambiente -no solo en la interacción de personajes-, como con las frases motivadoras malgastadas por el tiempo en la pared del centro de trabajo, de la empresa Básculas Blanco, que simplemente opta por un nuevo galardón como empresa, símbolo de su rentabilidad, mantenimiento de estatus y éxito. El filme trata de la visita de gente que viene a juzgar el lugar, pero antes el patrón, Julio Blanco, pasará por mil penurias y tendrá que resolver cosas imprevistas, como también cosas que atraviesa por como es él, observando su cinismo en toda magnitud, aunque además tenga de persona con matices, como cierta simpatía y virtud como administrador; mientras Aranoa provoca mucha ironía. La primera mitad del filme maneja humor deadpan, y puede caer en ser un filme exigente, que exige algo de paciencia, pero notablemente forma una estructura y piso para que en la segunda mitad entre el humor negro. Es una propuesta que no inventa la pólvora, hay mucha comedia hecha en el séptimo arte, pero tiene su toque de personalidad. En algunos ratos puede ser un poco chocante, pero también hoy en día es difícil escandalizarse y no va de ese tipo de filme, polémico o efectista, es una película de alguien con madurez; eso no evita que Blanco se vaya de putas a un club, o sea infiel con chiquillas becarias o practicantes, donde entra a tallar la actriz novel y muy prometedora Almudena Amor. La esposa que hace Sonia Almarcha tiene su sofisticación sin ser pedante, es una esposa con forma, otro punto para criticar a Blanco. El filme tiene un grupo de trabajadores que son una maravilla, se prestan a buen humor, como el vigilante Román (Fernando Albizu) y sobre todo el glorioso Fortuna (Celso Bugallo); Bugallo tiene una expresión que lleva toda la ironía del universo en su gesto, qué tal expresividad e inmersión en un pequeño papel. El buen patrón juega con una huelga minimalista, juega con la infidelidad mutua, sabe saltar de la violencia a la ironía de salón sin perder sentido, no llega a ser vulgar nunca, pero tiene los pies sobre el piso. Es una película en el punto de perversidad; va mostrando a un Blanco cada vez más horrible, pero sin perder esa compostura que caracteriza al protagonista, aun cuando puede tener un lapso donde chilla como cerdo. El buen patrón es un tipo humano a fin de cuentas -puede aflojar o ser humillado, puede "perder" alguna batalla-, pero yace plagado de la costumbre de la mentira, para que como indica esa bala la máquina funcione. No obstante no si ahondamos en ello.

domingo, 13 de febrero de 2022

Compulsion


Se basa en la novela de no ficción de Meyer Levin escrita en 1956 que es previa a la mega popular y maravillosa A sangre Fría, escrita en 1966, donde Truman Capote popularizaría el tipo de novela, la llevaría a lo más grande. Dirige Richard Fleischer ya en la mejor etapa de su carrera, en toda gloria de cine clásico. Se basa en un crimen real, el de los asesinos Leopold y Loeb, cuando tenían 19 y 18 años respectivamente. Ambos provenían de familias muy ricas y ellos tenían altos intelectos, sobresalían en los estudios universitarios, estudiaban derecho. Loev en el filme es Arthur Straus (Bradford Dillman) y Leopold es Judd Steiner (Dean Stockwell); llevaban en la propuesta otros nombres para evitar demandas. El libro de Levin fue escrito mediante además entrevistas a Leopold, pero tenía de ficción y se cambiaron varias cosas; Leopold se fastidió con el resultado del libro y la película. Leopold fue muy amigo siempre de Loev quien murió apuñalado en la cárcel. En el filme Steiner/Leopold es medio manipulado por la amistad y devoción que le tenía a Straus/Loev. No obstante es Steiner a quien vemos más hablar del super hombre y la superioridad intelectual que proponía Nietzsche, y esto los lleva a poner éstas ideas en práctica y planificar delitos pequeños para luego asesinar a un chico del mismo barrio suyo, un niño de 14 años. En el super hombre de Nietzsche el pensamiento es que éste super hombre yace por encima de la moral de Dios, es el hombre como Dios por sobre la mediocridad. En ello no hay culpa ni misericordia por encima de lo "vulgar". En el relato del filme saltamos de pequeños delitos a ya consumado el crimen -no lo veremos- y van aflorando datos y conversaciones que dan por entendido, informan, sobre el homicidio ya ejecutado y en estado de investigación. En éste trayecto conocemos las personalidades de Straus y Steiner. Straus es un tipo muy egocéntrico y que quiere llamar siempre la atención, se jacta de todo y siempre quiere pretenderse incorregible y trasgresor, el más astuto del grupo. Steiner no salía con mujeres, era solitario, y se da a entender que tenía inclinaciones homosexuales y quizá estaba enamorado de Straus. Bradford Dillman tiene una sonrisa muy pícara, su performance colinda con la superficialidad y el engreimiento notorio, como con su aproximación con su madre. Se ve en repetidas ocasiones que empuja a hacer cosas a Steiner. Dean Stockwell hace de tipo sufrido, siempre golpeado y pensativo, metido en sí mismo (salvo para jactarse de ser muy inteligente), lleno de dudas y miedos, interpreta a alguien como hecho de gelatina. Es un gran dúo y estupenda interacción e imagen la que consigue Fleischer con ellos, sobre todo cuando la primera parte es conocerlos, profundizar en sus mentes, personalidades y emociones (mucho del débil Steiner que del por encima del mundo Straus). La segunda parte es la investigación de su crimen, donde Straus muy frío participa directamente hasta ironizando, mientras Steiner se ve humano con una primera relación con una mujer. El presente filme refuta las ideas de Nietzsche, con su objeto símbolo, unos no tan comunes lentes de medida. La tercera parte es todo Orson Welles, en particular con monólogos gloriosos contra la pena de muerte. No obstante es difícil aun así de tragar, pensando que perder a un hijo (y además en un crimen horrendo) es un tema bastante intratable. Welles hace de un abogado famoso, genio e idealista quien en verdad existió e hizo lo que vemos en el filme. Es una obra llena de emotividad. También trata un poco con la diferencia y lucha de clases, el resentimiento -aparte de lo razonable- y el peor abuso. Loev y Leopold eran ratas, son retratos complicados, el final se afirma en ello, aunque se maneja momentos donde muestran afectos y sensibilidad, y parece Straus un tipo gracioso, relajado, un chico nice, de elevada educación y sofisticación. El odio, sin tampoco exageración, hacia ellos y lo que representan como niños ricos se ve claramente en el amigo periodista, en Sid (Martin Milner), que representa a la clase trabajadora, pero en pos de lo intelectual, una intelectualización si se quiere diáfana y más humilde. Sid también aprenderá a ser más humano -saliendo de lo general-, desde gente muy consciente, como la imperfecta Ruth Evans (Diane Varsi), que ven el mal y el bien en el mundo y no pierden la fe.

viernes, 11 de febrero de 2022

Wasp


Éste corto de casi media hora ganó el Oscar. Le pertenece a la británica Andrea Arnold. Es sobre cine social y es su tercer corto antes de saltar al largometraje. Tenemos a una madre soltera joven con 4 hijos pequeños, un bebé y tres niñas. Ésta mujer, Zoe (Natalie Press), quiere conquistar "sinceramente" a un hombre, pero no puede porque tiene que cuidar de sus 4 hijos, a los que aun le esconde al joven. Esto puede espantarlo ha de pensar, todavía le es pronto saberlo. Pero trata de ingeniárselas para ir a un bar dejando a los niños afuera. Es un filme incómodo, incluso visualmente se mueve mucho, hay tensión todo el tiempo, la cámara asemeja el sentir emocional de todo éste grupo familiar, más los rostros de los niños que suelen tener hambre. Zoe trata de atrapar a Dave (Danny Dyer), pero va y viene a ver a su hijos en su cita, ellos esperan en el estacionamiento. Es una familia pobre. Zoe no parece mala, pero vive muy apretada y no las tiene todas consigo, puede pasar de inmadura, no le alcanza la vida para ser una madre decente. Arnold no la juzga negativamente, le pone matices, ella se enoja, pero también juega con sus hijos, se preocupa a su estilo por ellos. Dave parece común, y el filme develará el misterio de su personalidad y si funcionará el anhelo sencillo de que le correspondan. Lo social yace en cada detalle de la propuesta, es el contexto latiente, tan enraizado a la historia del cine británico, parte de su mejor cine. Arnold no falla, aun arriesgando poner mucho cine social, mucha tensión y mucha pobreza, como comer de un alimento caído al suelo, y poner niños en esa imagen. Los niños dan una sensación emocional fuerte en ésta pequeña potente historia. El corto maneja buen feeling, toca fibra. El contexto es el de la comida rápida también, la vida precaria a esa vera, ésta comida en Inglaterra es símbolo de una clase que intenta sobrevivir como puede. Trata de niños que sueñan con un plato de papas fritas, sus anhelos son humildes, la mirada es lo más descarnada y transparente. 

Follow Me Quietly


Éste es cine B, dirigido por Richard Fleischer, cuando tenía poco tiempo de comenzada su carrera como director. Se basa en una historia del también director de cine Anthony Mann. Es notorio cine B porque maneja cierta idea torpe, imperfecta y hasta algo ridícula, en el uso de un muñeco similar al dummy como prueba de identificación de un asesino en serie. El dummy se basa en el peso y la altura de un recurrente sospechoso, pero no hay rasgos físicos de ningún tipo del rostro. Sin embargo se usa como si fuera algo elaborado y útil para identificar al asesino. No obstante hay sus momentos valiosos con éste, como en la secuencia donde el investigador policial principal, Harry Grant (William Lundigan), interactúa con el muñeco en una noche solitaria en su oficina. En ésta secuencia se crea terror, suspenso y surge tensión. No se puede evitar cierta sonrisa involuntaria con muchos momentos donde se usa el muñeco, es su mayor defecto, pero el filme tiene sus virtudes también; es cine clásico, aunque cine B, y se nota. Otros momentos tontos de investigación los produce la pista de una revista hallada en uno de los lugares de crimen. No obstante una cosa lleva a la otra y van avanzando en aproximarse al asesino. Éste proceso luce gaseoso, débil como soporte, pero todos actúan con tal seriedad y entrega que se forma un contraste curioso y uno sigue adelante, se entretiene y sale algo no desechable en conjunto. La última secuencia es de acción, de lucha y persecución en una fábrica, con psicología encima y es una maravilla. El asesino en serie ataca solo cuando llueve y quiere castigar los pecados de las personas. Esto es poco, no hay mucha argumentación al respecto, es un filme de 1 hora, pero, desde luego, tiene lo suyo. Hay una escena donde se ve en toda violencia un ataque bien frontal y sorpresivo del asesino. A razón de éste ataque -un disparador- en otro momento cuando aparece la lluvia en la oficina del investigador se maneja un suspenso sólido. Es un filme que no es obviamente una obra maestra, pero es atractivo y curioso. Fincher ha debido de verlo, entre otros de Fleischer, de asesinos en serie. Otro agregado es que se odia notoriamente a los periodistas y se argumenta bastante de esto, pero finalmente se trabaja con ellos, desde la posibilidad de un romance, incluido un momento naif clásico (bueno) en pijama, con la periodista rubia y agradable Ann (Dorothy Patrick). La mayoría de actores presentes son de cine discreto o de performances no popularizadas en el tiempo, pero no lo hacen mal, otorgan personalidad a éste poco celebrado pero simpático noir.

jueves, 10 de febrero de 2022

Django & Django


En éste documental del italiano Luca Rea se hace un homenaje a Sergio Corbucci, enfocado en sus western, en sus spaghetti western, a través de sobre todo una larga entrevista a Quentin Tarantino que bien define a Corbucci, lo llama el número dos en el legendario western europeo y se entiende que hizo lo suyo para su cimiento, ayudó a popularizarlo, si bien se dice que Corbucci apostaba siempre donde había mucho público, maestro del cine de género. Solía expresar que nunca ganaría un Oscar, pero hizo cuanto quiso, se divirtió de verdad e impuso su personalidad, tomando de la novela gráfica, del cómic, en sus excesos, proponiendo harta violencia y rompiendo con formas impuestas, arriesgando y provocando su propia coherencia y arte, incluso siendo astuto en lo político, también poniéndole ironía en ello. Amó Italia y al cine, amo el western, amo al gran público y a la popularidad. Lo que hace Tarantino en éste documental es hacer crítica de cine -es como ver un entretenido vídeoensayo tras otro analizando la obra del director italiano-, aunque valiéndose de mucha información previa (como se aprecia en el complemento y la justificación de las propias palabras del mismo Corbucci), aun cuando al final opta por su invención, intelectualidad, razonamiento e imaginación, pero siempre con su pasión y personalidad, su hablar rápido y nutrido, su emoción como si estuviera actuando, su cinefilia brava, auténtica, su amor notorio por el cine y su admiración por Corbucci de quien se exhibe muchas cosas que lo inspira en su película de Django y se ve que no sólo fue un blaxploitation, sino que coge más allá de lo evidente de Corbucci. Es ver como un filme se nutre de otros, no copiando o no en toda esa fea palabra, sino agregando un background (un poco de piso) a lo propio y Tarantino lo hace sin ser demasiado obvio, pero validándose de cine como el de Corbucci, donde éste documental deja manifiesto quien es de paso Tarantino, cómo se mueve y cómo piensa, porque es tan interesante. Es un filme que habla del maestro (Corbucci), alguien especial, y del alumno aventajado (Tarantino), otro ser memorable. 

sábado, 5 de febrero de 2022

El velo pintado


Ésta obra no es una película de cinefilia hardcore, tampoco es una película espectacular de Hollywood, pero es una película apreciada y querida por cierto público, está bien valorada dentro de un público amplio y más que seguro especialmente romántico. En mí ocupa un lugar destacado si se quiere dentro de ese grupo de películas que se han marcado en mi memoria "temprana", en medio del proceso de la construcción de la propia cinefilia, aun cuando no es el tipo de película de la que uno suele usar para jactarse de entendido, encima es una de cariz sensible. Cuando la vi por primera vez fue por pura casualidad, sin saber de ella en absoluto, fue para pasar el rato y terminó agradándome mucho y hoy vengo a celebrar. La he vuelto a ver recientemente y sigue intacto el sentimiento hacia ésta; me sigue gustando y la sigo respetando. No pertenece a un director consagrado, es uno más bien discreto, pero en la presente luce muy competente, el americano John Curran, producida por la pareja protagonista, por Naomi Watts y Edward Norton. Se basa en la novela del célebre escritor británico W. Somerset Maugham y está escrita a comienzos de los 20s, donde se contextualiza el filme además. Maugham es de otra época y concepción, pero se puede ver en él una cierta mirada visionaria. Éste filme del 2006 tiene guion a cargo del americano Ron Nyswaner. El velo pintado propone una mejor humanidad, más completa. Se conjugan ideas feministas y se destierran pensamientos de colonialismo e imperialismo (británico). Conocer la trama es asistir a una venganza y castigo hacia una mujer, por ser infiel, por ser banal, por ser irreflexiva, por romper el corazón de una buena persona digamos, alguien que moría por uno, pero en seco también suena machista, apuntando al gran golpe que más allá de lo normal o de hoy en día -aunque igual, traición es traición- significaba una infidelidad para la época y como ésta mujer merecería siguiendo esa estela éste castigo; no suena ciertamente una típica historia romántica pero he ahí su ingenio porque de ésta manera trasciende.  La historia en sí intenta ser moderna y compleja, argumenta sobre ésta infidelidad, atribuye algo de culpa al marido, y aunque recriminable justifica de cierta manera ésta acción; lo hace con inteligencia, con coherencia. Kitty (Watts) admite humildemente haber sido vulgar, haber caído en un endiosamiento y sobredimensión, y ser apremiada a casarse por su familia, se ve también que antes era otra persona, ciertamente era una socialité. A pesar del castigo, éste viaje peligroso y tentador de muerte a una terrible epidemia de cólera, se llega a comprender que ha valido la pena, contra la noción natural de ello. Pero en éste castigo entra a tallar la superación personal, el autoconocimiento, el perdón, el conocer al otro, el dejar la noción de privilegio -colindante con el colonialismo y ver a los nacionalistas luchar por una nueva China-. Los nacionalistas son retratados dentro de cierta diversidad, no es mucho tampoco pero existe y es una virtud; el jefe de la policía es probo y coherente, aun enojado con los británicos, pero abierto a tratar el tema, mientras mucha gente -especialmente los jóvenes- son violentos, no controlan su fastidio, resentimiento y furia. Hay un trabajo de acercamiento entre Kitty y Walter (Norton) muy bueno, bien trabajado, que se siente verosímil, logrado, uno realmente cree que puede aflorar verdadero romance en la historia, ese amor prometido a la fe del silencioso y noble pero humano e imperfecto protagonista, aun cuando la presencia de Charlie Townsend (Liev Schreiber, curiosamente esposo ya de Watts) es una fuerte espina en cualquier corazón, pero he ahí la modernidad del relato. El sacrifico será mayor después, pero nuevamente aflorará tremenda madurez, un acto grande de perdón y un halo romántico auténtico -a pesar de cierta crueldad de ambas partes o, mejor, quizá por esto-, que hacen del filme muy recomendable en el ámbito de los filmes sensibles. La epidemia del cólera se vive por una parte como aventura y cierta tensión -también con una cuota de realismo, aunque bajo un toque clásico, cuidado-, dentro de un contexto curioso -China, no hoy, aquí se ve un poquitín exótica-, pero elaborado desde una notable "normalidad", inmerso en la naturalidad, notando que el filme sopla mucho como el viento, sin estridencia, sino manifiesta los sucesos con tranquilidad, hasta lo desagradable. Por todo es un filme valioso, no de los que se suelen celebrar como escritura intelectual, pero que bien amerita nuestro eclecticismo y memoria. 

viernes, 4 de febrero de 2022

Festival de Rotterdam 2022: Hold Me Tight (Serre moi fort)


Mathieu Amalric no sólo es un gran actor, consagrado, también es uno de los mejores directores franceses contemporáneos. Su última película, Hold me tight (2021), yace entre The lost daughter (2021) y Petite Maman (2021), más su propia experimentación y personalidad. Tiene una estructura de personajes e historias que duplican posibilidades, hasta las triplican, dependiendo el ojo atento. El filme centralmente nos señala a una mujer, a Clarisse (Vicky Krieps), que siempre deja el hogar, a su familia, lo hace a veces por corto tiempo, hasta que se decide y desaparece; no se sabe por cuanto, pero contabiliza no volver nunca, cosa que es improbable, porque le presiona la consciencia, su amor finalmente, pero ella quiere liberarse de algo no especificado y que uno imagina, la fuerte carga de responsabilidad y entrega con los hijos y el marido, aun cuando ellos te quieren. Puede sonar egoísta y flojo de uno, pero el nuevo feminismo apunta a valorar la sensibilidad femenina con respecto a éstas "cargas", a esa entrega, exigencia y pasión que ya no se da por sentado, que puede mermar metas, personalidad, libertad, etc, pero amar también es un paquete que no todo es placer. La vida misma en general es así, incluso ruda, frustrante, cruel. Puede que la gente también tienda a ser mala, tienda a ser egoísta, egocéntrica y aun en esa persona pueden cohabitar valores, sensibilidad, remordimiento, dolor, motivaciones, etc. El mundo no es ni blanco ni negro, tampoco los seres humanos, no por lo general, aunque se debe uno esforzar por ser siempre una mejor y buena persona, en lo posible, sin ñoñerías ni idealismos de manual. Puede que Clarisse simplemente esté pensando, rumiando fugarse, sopesando cosas. No obstante el filme la pone difícil, lo que piensa abandonar le ama y le trata bien por lo general. Clarisse es un alma libre en parte, siente atracción por otras personas; la gente no la juzga, tampoco se sobreexcita con la oportunidad de tenerla entre la sábanas; hay un halo extrañamente poético ahí por raro que suene, quizá un feeling bien francés, de liberalidad contra vida familiar, monogamia contra infidelidad. Otro juego de confundir personas o superponer personajes, dobles, espejos, pasado y futuro, puede que hasta fantasía o mundos alternativos, vacilar con las decisiones y las posibilidades es que la hija apunta a ser en una línea narrativa Clarisse de chica, desde la vocación y la renuncia de tocar al piano, actividad que jugará también a los muchos escenarios. Otra línea menor, menos desarrollada, es la de caer en la brutal soledad tras una tragedia, puede que sea más bien complementaria; literalmente es débil en un sentido melancólico aunque diversifica la mirada, si bien el filme tiende a rehuir ser empalagoso o muy sensible (Krieps yace en su punto de sufrimiento, de lucha contra su libertad, también de pasar la página de sus errores). La muerte también es un simbolismo, detrás de ese paso de huir; éste escape se manifiesta poderosamente trágico. Estamos quizá, finalmente, ante salir y tomar aire, así de simple, aunque alberga tanto debajo y en su estructura narrativa. Es razonar, no dejarse llevar por lo banal, por el impulso. Centralmente tenemos el piano y la familia propia, decisiones que tomar, algunas buenas, otras malas, el filme de Amalric juega a poner pros y contra a diestra y siniestra desde ángulos atractivos, aunque algo complejos de coger. Ésta propuesta es inteligente, sabe que no trabaja con decisiones fáciles. Hay que dejar al niño detrás, madurar, enfrentar cosas. Es un filme con una historia para debatir, tanto como interesante, sutil y al mismo tiempo se trata de un cine ingenioso. 

jueves, 3 de febrero de 2022

Festival de Rotterdam 2022: Assault


Se ambienta en Karatas, una villa de Kazajistán, donde la nieve impera. Dirige el kazajo Adilkhan Yerzhanov. Es una comedia negra que trata sobre el secuestro por terroristas de unos adolescentes en una escuela pública. Los secuestradores no dan justificaciones ni piden nada, es un acto autómata se diría. Éste acto de terror genera un rescate por gente común, gente que tiene cero habilidades para lograrlo; más aun, son cobardes y mentirosos, personas que se ufanan de muy valientes o rudas y no lo son. En esto yace la comedia, que cae en la obviedad. Éste grupo de rescatistas lo forman padres y empleados del colegio. Una madre joven y guapa solamente termina mostrando cualidades, siendo una especie de francotiradora a lo femme Nikita. Es un filme entretenido, aunque básico, de esos palomiteros, como para la sala de cine, aunque hecho en Kazajistán. Es una obra que no recurre a extravagancias ni tampoco efectismos, no toma riesgos tampoco. Puede que uno falle pero hacer películas equivale a proponer algún tipo de valor especial y es una ruleta rusa lograrlo. Ésta es una obra con algo de simpatía, únicamente. Yerzhanov se hizo una propuesta curiosa con The plague at the Karatas Village (2016), y otras infumables. Ésta no es mala, pero es para pasar el rato solamente. 

miércoles, 2 de febrero de 2022

Festival de Rotterdam 2022: The last ride of the wolves


Ésta película está producida por Holanda dirigido por un director italiano, por Alberto De Michele. Es una obra que se nota de muy bajo presupuesto, pero tiene creatividad y coge la esencia de su temática y ascendencia, versa sobre los gángsters italianos. La trama es sobre un asalto y robo de dinero de un camión blindado, por los llamados lobos, una pandilla de amigos y familiares a lo Tony Soprano, aunque con menos logro que la figura de éste ya mítico personaje. El filme se centra en Pasquale, quien organiza el robo y quien es el que sale más en cámara y domina la propuesta con una performance más que decente. Se sostiene de su intensidad verbal, de la fuerza emotiva que trasmite, de sus potentes monólogos, y no intenta ser intimidante, es un hombre viejo pero tal cual la figura de los mafiosos de Los Sopranos se ve realista y efectivo. El filme también se sustenta de ir manejando en auto por las carreteras, por las pistas de la ciudad, moviéndose de un lado a otro, día a día, es constante, bastante. Puede mostrarse que es un recurso muy austero, pero te acostumbras, toma forma y propicia identidad al conjunto. Esos montones de viajes en el mismo auto son como se va cocinando el plan y la gente. Pasquale habla con un silencioso chofer que lo llama jefe, un aparente subalterno, más tarde hay un vinculo fuerte ahí muy italiano, que llega hasta dar cierta impresión -quitando un par de cositas- de haber sido participes de un falso documental. Alberto De Michele ha mencionado ser autobiográfico. Es un filme interesante para ver como con muy pocos recursos se hace un filme indie si se quiere sobre algo por lo general gigante como un robo de dinero. Todo luce muy familiar, inclusive vemos reuniones típicas, el aire italiano es muy contundente, aun cuando puede tratarse de italianos migrantes a otro país. El robo dura poco pero se ve bien, tanto como el plan, desde la austeridad máxima.  

Festival de Rotterdam 2022: Neptune Frost


Éste es un filme curioso, por donde se le mire. Es un musical instalado en Ruanda basado en el álbum de rap del director del filme, el americano Saul Williams, que codirige con la ruandesa Anisia Uzeyman. También es una versión de Matrix (1999) a la africana, aunque más light. Así mismo lleva bastante encima el folclore africano, mucha música tradicional igualmente, música que aparece en todas partes, hasta en lugares que no suelen parecernos acordes o momentos poco asociados con la música tan festiva que es la africana, algo como cuando en Perú se despiden en el cementerio como dentro de una fiesta, honrando a los muertos. Tenemos a un Neo africano en la piel de un transexual, pero aquí es primero interpretado por un hombre, y luego por una mujer de nacimiento físico. En el filme tratan de no hacer diferencias sexuales, lo ponen muy natural, aunque el uso es muy cuidado, bastante fácil de sobrellevar. En el momento del cambio sexual se hace uso de la idea de Matrix a través de algo muy sencillo y sugerente, el protagonista extrae unos zapatos de mujer y se los pone; uno hubiera pensando que se los iba a dar de regalo y seducción a una bella mujer que lo miraba en el lugar en que se estaban transportando, pero sale esto sorprendiendo. Éste es un filme de bajo presupuesto, ubicado en el campo, tan propio de África, otra curiosidad, cuando Matrix suele ser asociada con lo urbano. Es un filme futurista humilde, pero competente, usa bien los argumentos originales para sí mismo. Argumenta un poco sobre la realidad africana, la minusvaloración del africano en el mundo. Asume por una parte la condición de cine social, aunque creativo y diverso, pero lo hace proclamando una revolución poética, intelectual, a partir de obreros con pintas de punks amantes de la tecnología. En la trama existe más de un héroe, se escuchan varios líderes, hay un aire de comunidad pensante. Una curiosidad más en un filme hiper curioso es que los policías usan polos rosados, se usa la palabra autoridad como enemigo. Es una propuesta que musicalmente es buena, no fastidia nunca al oído, aun manejando singularidad.