miércoles, 16 de febrero de 2022

Mujeres al borde de un ataque de "nervios"


Ésta es la mejor película y comedia de Pedro Almodóvar, perfecta de cabo a rabo, con guion del mismo director, celebrada en todo frente, en los premios Goya, en cartelera española e internacionalmente, es muy famosa y en justo merecimiento. Carmen Maura es Pepa, mujer que hace una semana ha dejado de ser la "amante" de Iván (Fernando Guillén), la han dejado, y yace en pena, preocupación y fastidio, pero irá pasando por cosas, esos ataques de nervios, aventuras, exabruptos y locuras que la mostraran tal cual, una mujer fuerte, sin ser feminista de manual, cliché o etiqueta (o una mujer enojada con el mundo como el personaje de Paulina), sino muy femenina, fuerte, también sensible, y con personalidad. El filme es todo Almodóvar, es habitar en su universo personal, en sus gustos y mente, como con ese taxista que le gusta el mambo y tiene el cabello oxigenado y está a punto de llorar con la tristeza ajena. En el filme de Almodóvar se ama a las mujeres, las hacen pasar por mil cosas, pero triunfan al final, aprenden algo nuevo, aprenden a quererse (más). Iván es de Madrid pero como con esa canción mexicana de apertura tan sugerente parece un típico macho mexicano, como con su presentación, un mujeriego orgulloso de serlo, tan simpático como desleal, pero humano, sin odiarle ni ser antipático. Pepa buscará comunicarse con él, mientras éste planea un viaje con una nueva misteriosa amante y se escurre, no quiere topársela. No obstante ella insistirá y estos son los nervios en punta que arguye el título y presenciamos y son tan divertidos e interesantes, con un guion lleno de nexos perfectos, donde participan terroristas chiitas como amantes mentirosos y aprovechados y meten en problemas a otras mujeres, como Candela (María Barranco), la chica y modelo sensible, que un joven Antonio Banderas, el tartamudo Carlos, no parará de besar sin permiso pero sin tampoco negativa de ella, otro mujeriego en potencia, pero en plena juventud, un seductor en plena gloria. Otra injerencia graciosa y audaz es la del gazpacho con somníferos que provoca mil enredos, aventuras y un panorama colorido muy Almodovariano. La casa de Pepa también se presta para plasmar estos ataques de nervios sublimes, llenos de gozo para el público; se quema una cama en una fogata inspiradora, epifánica, reconstitutiva; vuela por los aires un teléfono rojo, otro elemento para el humor, tal cual el ubicuo color rojo; se habla con las plantas en medio del arca de Noé, montón de gallinas y patos, aunque como dice la protagonista el animal principal se escapa, como quien señala la pareja ideal, aunque siempre hay un roto para un descocido y el amor aparece donde menos lo crees, como con Carlos y Candela, mientras la mujer oficial (Rossy de Palma), con pinta de cascarrabias, pierde la virginidad de manera curiosa. Las mujeres también en el mundo Almodóvar no solo son sensibles, fuertes, con carácter y personalidad sino muchas muy locas; el filme se permite un malvado de cuento con Lucía (Julieta Serrano). Guillermo Montesinos que hace de taxista extravagante pero empático se parece un poco físicamente (y en espíritu) al mismo Pedro, aunque todo el reparto principal, todas las féminas también, son el autor. Hay persecución, hay disparos, hay buena broma como con la graciosa testigo de Jehová que ilustra Chus Lampreave. Carmen Maura incluso con sus 43 es sensual, como cuando se cambia frente a Banderas y trasluce sus tetas, pero es también siempre muy casual, muy libre de encasillamientos de sexualizarla como centro, antes es una persona y qué clase, de esas llenas de cosas, momentos, virtudes, etc. Muy gracioso el comercial que hace de la madre de un asesino en serie y también el uso de diálogos de películas emblemáticas con el doblaje para retratar de manera ingeniosa lo que está pasando. El filme gira alrededor del amor, al estilo de éste exitoso y especial director.