domingo, 23 de agosto de 2020

Humanoids from the Deep

Humanoids from the Deep (1980), de Barbara Peeters, es un clásico moderno del cine B. Es una película super entretenida y fuerte en varios sentidos, pero diáfana hasta el tuétano, dicho como virtud. Ésta película tiene sexplotation y montón de muertes gore. El filme tiene de monstruos a unos humanoides anfibios como salidos de El monstruo de la laguna negra (1954), pero más grandes, más feos, más atemorizantes, mucho más salvajes, hiper violentos. Atacan sin más, son animales mutantes salvajes. Dentro de los acontecimientos se explica muy bien qué son y su comportamiento, como algo científico light. Hay una secuencia donde atacan a todo el mundo en manada, se convierte en un despelote homicida a diestra y siniestra con contraataque de la gente del pueblo en medio del festival del salmón. La propuesta tiene toda la atmósfera de estar en el country con los americanos más autóctonos. No obstante no falta la disputa con un indio que rechaza el malvado de turno, Hank Slattery (Vic Morrow), y sus compadres. Ésta subtrama se ajusta al horror del ataque de los monstruos que es lo que prima. Lo curioso del ataque de los monstruos es que también son violadores de mujeres y ahí saltan mil escenas violentas aparte de desnudos. De todas formas las escenas no son insoportables, hay su arte, aunque en su tiempo esto molestó a los censuradores de siempre, a los excesivamente políticamente correctos. Roger Corman estuvo involucrado en la producción del filme y dicen que metió mano a la película -hay otros directores no acreditados que pusieron escenas-, por no culpar de todo a Peeters frente al feminismo, luciendo más una mirada masculina que femenina, pero igual no caigamos en estereotipos, hay mujeres que les gusta también el cine B y sus maneras poco sutiles de hacer cine. Como sea, el filme es un logro de cierta manera para el cine B y el cine de terror, aun cuando al final hay una escena de Alien (1979), pero es un remate a lo Carrie (1976), que lo ves miles de veces en el cine de género. Humanoids from the Deep es bastante práctico, todo lo explica excelente y fácil, pone harta movilidad en juego, no se hace problemas en nada y queda muy bien siempre. 

viernes, 21 de agosto de 2020

The terror within I y II


The terror within (1989) es una película producida por Roger Corman, dirigida por Thierry Notz, es cine B, cine de bajo presupuesto, pero aunque no es una maravilla se deja ver bien, es un entretenimiento light, sin muchas ínfulas. Es una copia descarada de Alien (1979), pero la mejor que se ha hecho hasta la fecha. Tiene de monstruo a un especie de pájaro humanoide cadavérico llamado gárgola. En realidad aquí están viviendo el apocalipsis y el mundo ha quedado abandonado a la suerte de estos mutantes llamados gárgolas. El escenario es el desierto de Mojave, que también ayuda a no generar mucho gasto para concretar la película. El escenario es austero. Los efectos especiales son decentes, hay su efectividad y placer. La historia es super simple. En un búnker subterráneo donde se esconden científicos militarizados logra colarse una gárgola y empieza la diversión. Hay su dosis de sangre y muerte. Hay su lucha por sobrevivir. Los científicos se portan como camaradas riendo y pasando el tiempo en onda buena vibra a pesar de todo. No hay diálogos muy ingeniosos. El vacilón del filme es enfrentar a la gárgola, matarla, antes que nos mate. Participan pocos personajes, vemos pocos científicos en el bunker, mejor así, más funcional reconocerlos y ponerlos en movimiento frente al monstruo. El héroe es el actor Andrew Stevens quien dirige, escribe el guión y vuelve a protagonizar la secuela. El primer filme tiene una escena harto parecida a la explosión del pecho de Alien, así hay montón de copias, pero igual entretiene, la película tiene su encanto, sobre todo para quienes nos gusta e interesa el cine B y el cine de terror. Los veinte minutos finales más o menos, son pura acción, cumplen muy bien. La apertura no es muy atractiva, con el descubrimiento de los muertos, pero pasa. Divierte ver como persiguen a la muchacha "salvaje" sobreviviente por el desierto, es austeridad a la vena, como coger una cámara y ponerse simplemente a grabar, full humildad, pero harto hedonismo y su ineludible dosis de descaro. The terror within II  (1991) se distancia un poco de la primera, no es que sea super original, pero se ve que intenta poner más cosas en juego propias si se quiere. Igual todo parece visto, hay sensación de deja vu, pero hay un trabajo mayor, aunque el resultado es menor, la primera es más entretenida, pero igual la segunda se disfruta. En realidad las gárgolas no aparecen como tales -sólo en fuera de campo-, incluso las llaman de otra manera. Hay un culto religioso y sacrificios. Nuevamente hay un búnker subterráneo con científicos y entra un monstruo en busca de sangre humana. La verdad son 2 y son nuevos mutantes, con su personal historia y pequeño desarrollo a cuestas, más su pizca de suspenso. Hay su escena sexual que parece historia porno, con la hermana durmiendo con el amigo cuidador, pero no hay sexo explícito. Luego esto toma forma, hay su romance y también aunque mínimo su poética afectiva. No falta la perfidia, ahora todos buscan vacunas y muchos quieren ver por sí solamente. Los monstruos nuevos no lucen tan geniales, pero provocan su acción. De todas formas la gárgola gateando por los espacios de ventilación no es que sea Alien, no lleva su gloria. En sí hay sus partes cutres en ambas, pero eso es cine B y eso también lleva su encanto, cuando se maneja ciertamente su feeling y las presentes lo tienen. Son filmes que denotan que Stevens le pone alma, incluso su madre, Stella Stevens, participa en la secuela. 

jueves, 13 de agosto de 2020

Black Sunday (La maschera del demonio)

La Maschera del demonio (1960) le ganó a Mario Bava el respeto de los amantes del cine y del terror, lo dio a conocer en el mundo y es un hito en el cine de terror gótico. Una bruja es ajusticiada por la inquisición liderada por su hermano y jura vengarse de su descendencia. Pasan 2 siglos y ella está a punto de resucitar en el cuerpo de una doble de su apariencia física, interpretada por Barbara Steele, la mujer de los ojos penetrantes. Es una película llena de muertes impresionantes, como un cuerpo quemándose hasta perecer u otro pendiendo de una soga de una puerta tras ser estrangulado. Hay brujería y hasta vampirismo. Hay una resucitación de una tumba -en todo detalle- que es puro terror, puro arte, al igual que cuando vemos las cóncavas de los ojos vacíos de la bruja con pequeños alacranes caminando por dentro. También está la gota de sangre cayendo sobre el ojo hueco, clásico señalamiento de resurrección de los vampiros. Pero igualmente tiene su propio folclore, como hundir una punta en el ojo izquierdo del ser poseído para salvarle el alma del control del demonio. Se ven algunas escenas que se repiten en otras películas futuras de Bava, está toda la esencia de su maestría -mientras se consolida en solitario tras acompañar a otros directores anteriormente sin acreditarse como realizador-. El cuerpo hallado muerto a orillas del río también es de una representación gloriosa, un clásico. Cuando martillean la máscara con clavos sobre el rostro de la bruja sientes escozor, inquietud, es un momento breve pero bastante impactante. La escenificación gótica de la inquisición haciendo justicia con la bruja y su compañero es tremenda apertura, en un filme hermoso y entretenido para los más fanáticos del género. Bava está lleno de detalles, no es un par de escenas y ya, es todo el paquete completo. 

miércoles, 12 de agosto de 2020

El cuerpo y el látigo (La frusta e il corpo)

A ésta película de Mario Bava no la destacan mucho, incluso harta gente la considera una mala película, en especial en consideraciones por la época de estreno (1963). Pero es una buena película. Tiene de melodrama romántico para bien y para mal -parece un poco telenovela-, tiene una musiquilla melosa, algo molesta, y se nota bastante que quiere emular el sentir de arte gótico -se nota un cierto exceso, aun cuando el arte gótico es poco sutil-. Pero hay que tener en cuenta que por estos primeros años de los 60s, a partir de su película la Maschera del demonio (1960) Mario Bava construyó los cimientos de lo que sería el terror gótico en el cine italiano y dio una cara maestra al subgénero en el mundo. La trama es muy buena. Tiene de investigación interna con personajes apuntando a buscar a un asesino entre su familia, entre ellos, desconfiando de todos, incluidos los criados, proponiendo mucha duda y bastante misterio, sospechando uno como espectador de todos por igual de manera sólida, muy bien articulada. Éste filme tiene una lectura sobrenatural, propia de fantasmas, y otra explicación realista, o también puede leerse ambas unidas, una sojuzgando a la otra, igual puede ser un estado mental en varios sentidos, fantástico o parte de una psiquis desequilibrada. Es trascendente la idea del sadomasoquismo, que define la relación entre Kurt (Christopher Lee) y Nevenka (Daliah Lavi). Ella se resiste a aceptar ésta práctica pero no puede controlarse frente a ella, ahí Kurt se aprovecha creyendo que propone amor. Nevenka odia el sadomasoquismo al igual que lucha con ese sentimiento contra Kurt. Pero cuando es flagelada con el látigo, se excita, pierde la cabeza. La propuesta presenta una buena creación de vínculos sentimentales, con la prima deseando al marido de Nevenka, el marido es el hermano de Kurt, Christian (Tony Kendall), que es el héroe, el guapito del filme, pero que luce su presencia en el filme muy común aunque cumple perfectamente. El melodrama romántico con muertes muy justificadas tiene su volúmen, hacen funcionar muy bien al filme, lo hacen interesante, curioso, lo muestran atractivo. Todo el escenario es un castillo a orillas de una playa, playa que es recurrente. Esto señala un bajo presupuesto, también ingenio para recursearse y poder construir el filme. Es notable como el título se maneja tantas veces en la trama sin agotar jamás, sino explotando el tema logrando un filme entretenido, que es inteligente con sus detalles, como el uso de la huellas de barro. 

sábado, 8 de agosto de 2020

Kill, Baby, Kill (Operazione paura)

Operazione Paura (1966), de Mario Bava, es una obra maestra del cine gótico. Así lo ha dicho también Martin Scorsese, maravilloso director, restaurador prolífico de películas y gran cinéfilo. No obstante Mario Bava no tuvo en vida todo el éxito que su cine debió merecer e incluso él mismo se subestimaba en entrevistas. Pero sin duda fue un genio del séptimo arte, uno de los grandes maestros en especial del cine de terror. La presente película es perfecta de cabo a rabo. Tiene escenas magistrales. Presenta a una niña de 7 años como maldición de un pueblito donde todos temen por sus vidas. Si uno se pregunta cómo puede una niña matar adultos, la respuesta está muy bien respondida en el filme. Es con una energía sobrenatural que induce al suicidio. Hay una escena donde un recorrido se repite muchas veces y sale un doble. El genio Bava propone varias escenas de éste calibre imaginativo. La pelotita sola rodando por arte de magia con la que juega la niña fantasma también es tremendo momento de horror, repetido muchas veces en otras películas del género. La niña muerta acercándose a conversar, desapareciendo y apareciendo más lejos, todos momentos mágicos del género. La bruja del pueblo, Ruth (Fabienne Dali), enfrentando al mal, proponiendo superstición. El doctor incrédulo, hombre de ciencia, no creyente en maldiciones, enfrentando algo inaudito para él. El doctor Paul Eswai (Giacomo Rossi Stuart) es valiente pero débil frente al mal. Hay una lucha por no creer en lo sobrenatural propio de los foráneos racionales. Pero la superstición se impone. Es cine gótico en toda esencia y magnificencia, enterrando cadáveres malditos con monedas en el corazón para evitar resurrecciones diabólicas. Es el camino del que no cree y del que recupera un pasado oscuro. Es la sorpresa y justificación plena final. Es la tortura hasta la muerte. 

viernes, 7 de agosto de 2020

Black Sabbath (I tre volti della paura)

Las tres caras del miedo (1963), de Mario Bava, son 3 historias de terror magníficas. La primera solamente es algo sencilla, pero notable de todas maneras. La primera se llama "El teléfono". Inicialmente el teléfono se dedica a acosar a una bella mujer, a Rosy (Michele Mercier), a soltar amenazas de muerte. Se implanta el miedo, la inquietud, el suspenso. El teléfono suena y suena, propone nervio, tensión. Rosy deambula sola en el interior de su apartamento-sótano cada vez más preocupada, deja de ser un objeto sexual y sensual -dentro de un toque clásico-, para ser propuesta como víctima. Al rato entra a tallar una sutil relación lésbica pasada. El filme toma un giro algo curioso y luego otro más humilde, y en el transcurso llega la acción violenta. El siguiente cuento se llama "Los wurdalak", adaptación de una famosa novela corta de Aleksey Tolstoi, y es una historia de vampiros, que tiene en escena al gran Boris Karloff que a los 75 años de edad todavía sigue en forma para poder asustarnos. Éste relato dura 45 minutos más o menos, y es el más extenso del grupo. En éste se distingue la idea de la familia vs la pareja romántica, donde una mujer debe elegir entre uno de los dos, con una familia tóxica de por medio. Se trata de una familia dominante liderados por un patriarca que quiere que Sdenka nunca se vaya de su lado, del hogar, del territorio. Pero la idea más poderosa del relato es la de poner a escoger el amor de madre con el de pareja, dejando en claro que el de madre es superior. Hay una escena magistral donde un niño pequeño llama desde afuera por el frío que padece implantando el terror a todos menos a la madre que yace desesperada por velar por él. Karloff da miedo, luce un semblante de tipo monstruoso, como si no durmiera hace días, estuviera enfermo o personificara un adicto a las drogas en estado de desesperación. En el presente relato hay su buen suspenso. También es notable toda la contextualización gótica. El mejor relato de los tres, aun cuando el de Los Wurdalak es bastante bueno, es el último, "La gota de agua". En éste se ve una historia clásica de terror, de intimidación y muerte por parte de un fantasma y una especie de maldición. Una gota de agua ubicua penetrando en el cerebro, un anillo gigante como tentación de corrupción, un rostro temible, macabro y significativo, una mosca enorme molestando, salida a cada rato de la nada, todos ingredientes maestros para concretar una gran historia de miedo. La cara burlona y enloquecida persecutoria de la anciana médium es de antología, de las mejores del género, del tipo de una muñeca antigua con expresión de payaso grotesco. También es magistral cómo Bava hace lentamente de quedarse solo en casa un infierno, plástico/flexible con cada pequeña pieza saltando de una a otra y viceversa, como si se estuviera tocando una partitura de piano hasta llegar al paroxismo del miedo. La codicia por lo ajeno como leitmotiv.

martes, 4 de agosto de 2020

Diabolik

Mario Bava es mundialmente celebrado por su cine de terror, pero hizo muchas otras películas, en ésta oportunidad una de acción y le quedó muy buena. Para Diabolik (1968) podemos pensar que pudo inspirarle To catch a Thief (1955), sobre crear a un mítico ladrón. Es notoria la admiración de Bava por Hitchcock, también su sentido del entretenimiento, de querer llegar a muchos, con algo con autoría y distinción, pero popular. Al mismo tiempo Bava no busca ser una copia de Hitch sino hacer su propia película, proponer su propia personalidad, como vemos aquí y siempre. En la presente propuesta viene a la mente la elegancia y astucia de James Bond, pero en éste personaje además con su cierta perversidad y un toque pop. Diabolik (John Phillip Law) está lleno de artilugios, como un especie de Batman también, que va disfrazado y armado como muñequito ninja de GIJoe. Lo acompaña siempre su pareja sentimental, la guapa y sexy Eva Kant (Marisa Mell), a la que rescata y da costosos regalos robados. Su rival es el inspector de policía Ginko (el gran Michel Piccoli), y también se pelea con él un mafioso, Ralph Valmont (Adolfo Celi). El filme tiene humor, humor que tenía Bava, pero que no lo exageraba. Es una película donde Diabolik perpetra muchos robos, robos gigantescos y un poco complicados, habiendo sentido del espectáculo y de fuegos artificiales. Diabolik hace cosas increíbles, cosas de cierta inverosimilitud, pero es propio del cómic que adapta, lugar de mucha libertad y entretenimiento. La banda sonora parece al servicio de una discoteca de su época, como si Diabolik estuviera de fiesta tras cada aventura suya, compuesta por Ennio Morricone. 

sábado, 1 de agosto de 2020

La muchacha que sabía demasiado (La ragazza che sapeva troppo)

Película que se considera inició el subgénero del giallo, thriller en honor de Alfred Hitchcock, perteneciente a Mario Bava. Es una película que tiene a una bella turista rubia de bonitas piernas, en Roma, a Nora (Leticia Román), como partícipe de la visión de un asesinato en plena calle, y ella se debate por saber si lo que vio es verdad o lo soñó o alucinó, porque cuando lo presenció sufrió de un robo y andaba medio desmayada de la impresión, aparte de ver morir a una tía muy querida, en una escena magistral, la de la muerte de una anciana, más la sencillez de un apuñalamiento callejero. Es una película no tan verídica, medio embrollada en su resolución, pero por su final queda claro que es un divertimento, aunque uno bueno. El actor americano John Saxon hace del compañero romántico de Nora, que es incrédulo todo el tiempo. No obstante luego le cree, pasando de su propio tono ligero. Es una película que juega un poco a la locura, a la alucinación, en parte macabra, que señala un homicidio misterioso sin capturar un culpable, pero que como menciona el remate con el cigarrillo no pretende que nadie se rompa la cabeza pensando. Es una película amena, llena de recovecos y pequeños giros. Nora en un momento plantea una red o telaraña en el departamento en que vive y así es el mismo filme, con una investigación algo compleja. Hay la idea hasta de un asesino serial con su tipo curioso de matar. Pero todo se decanta por el thriller fresco y relajado finalmente. De igual manera se percibe el terror pesadillesco.