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lunes, 11 de septiembre de 2023
Boogie, el aceitoso
Se basa en tira cómica inventada en 1972 por el argentino Roberto Fontanarrosa. El filme lo dirige Gustavo Cova con guion de Marcelo Páez Cubells. El personaje principal es Boogie (El Cuco), utilizado como nombre, apodado el aceitoso, un asesino a sueldo, un mercenario, totalmente amoral. Él mismo dice que solo le importa el dinero. Gusta de las mujeres pero no puede con ninguna relación seria, las trata con tremendo machismo y brusquedad. Ésta tira cómica es una sátira y así debe verse, sino no aguantas el visionado, puesto que Boogie mata a diestra y siniestra y no le importa quien sea y a veces sin mayor sentido, y no solo es ultra violento sino dice odiar a los pobres, diciendo que ese es el peor racismo del mundo y él lo tiene. La sátira versa sobre la pasión de Estados Unidos por la guerra como una crítica hacia ésta naturaleza hecha humor negro. Físicamente Boogie representa al típico americano, como vendría a hacerlo Johnny Bravo (1997). Aceitoso puede interpretarse como un apodo gansteril, como designarlo Boogie El Gordo, aunque él es musculoso más bien. Aceitoso también puede leerse por la jerga argentina de grasa, como decir un tipo impresentable. Boogie es cruel en exceso, solo en un momento siente algo por Marcia y ella termina copiándole un poco la personalidad. Las mujeres del filme aman a Boogie incondicionalmente. Aquí asistimos a otra crítica hecha sátira y humor negro, las mujeres son terriblemente maltratadas por Boogie y éstas a cambio muestran más devoción y deseo sexual hacia él. En un momento Boogie se siente confundido, cuando asoma amor por Marcia, aunque luce como que no quiere identificarse con ello, pero hace una cierta salvedad de su personalidad y esencia bruta, sin caer en el facilismo de la transformación o la típica iluminación. Ésta obra opta por le rebeldía y mantener el exceso aun a costa de la empatía ya que exige mayor paciencia con la repetición de una personalidad insoportable. En los créditos iniciales se homenajea la creatividad de Fontanarrosa, pero puede que como todo guion con autoría se hayan tomado algunas libertades, pero lo que queda claro es que son fieles al exceso, Boogie realmente es grasa, no esconde quien es, y ahí entra a tallar cierto estado de rebeldía cool. Boogie insulta/menosprecia horriblemente a Marcia y de paso el físico de muchas mujeres y bajo ese exceso surge curiosamente un cambio, no se puede negar tampoco que ésta obra y protagonista resultan bastante políticamente incorrectos, sea como lo vean, para bien o para mal. El filme como historia de cine negro es muy entretenida, aun contando lo que se ha visto antes muchas veces. Exhibe muy buenas ilustraciones, la mafia es sólida visualmente. La intervención de la policía también se ve interesante, hay corruptos, hay muy tontos y hay cómplices cool. Es una propuesta que hace alarde de mucho exceso, no escatima en nada y vista bien de que va tiene gracia.
lunes, 31 de julio de 2023
Puss in Boots: The Last Wish
Ésta es la primera película que mi hijo de 4 años ve en una sala de cine y ha sido todo un éxito. Ha resultado más buena de lo que inicialmente imagine, convirtiéndose en una gran experiencia familiar y cinéfila para un niño pequeño y de paso para los adultos. En la sala los mayores reían bastante. Es una secuela de Puss in boots (2011) y ha logrado incluso ser mucho mejor que la primera. Ésta película de 2 directores, Joel Crawford y Januel Mercado, no conocidos por el gran publico es tremenda carta de presentación para ambos y perfectamente nominada a los premios Oscar 2023, hecha a computadora por DreamWorks Animation. La animación en lo visual ha sido una delicia, intachable. Así mismo el filme tenía ideas inteligentes expuestas con notable claridad. Se ha tratado con la idea -madura y atípica- de tener una sola vida y no temer a la muerte por ello, porque la muerte siempre acecha de cierta manera, pero no se puede vivir con miedo, puesto que el heroísmo (o la vitalidad, la personalidad y la autoconfianza) no es un lugar nunca de confort, un lugar banal, sino un acto de valentía y naturalidad. No es que el miedo no deba existir o no lo tengamos presente, siendo necesario pues nos alerta del peligro y nos inflige cuidado y atención por nuestra seguridad, y sobrevivencia, y hasta nos entrega calidad de vida, pero hay que saber manejarlo, superarlo o atenderlo, sin que nos quite la normal existencia, o haciendo más que eso. El gato con botas (la magnífica representativa voz de Antonio Banderas en todas las versiones) es un héroe que pelea con gigantes, un héroe popular que ama ser famoso y admirado por el pueblo, por la gente, aun cuando es un especie de Robin Hood, tiene en su haber un precio para ser atrapado por la ley, pero es full bondad y reflexión, aun cuando puede ser demasiado pícaro y manejar defectos, como cualquiera. Un día se entera que le queda una sola vida, 8 ya las ha perdido, y ya no será lo mismo. Él suele ser atrevido y torpe por ello, pero ahora debe tener mucho cuidado. Es entonces que entra a tallar tremendo personaje, un cazarrecompensas que es al mismo tiempo la muerte, un enorme y fiero lobo que silva su llegada y carga un par de hoces, adaptando éste cuento de hadas al western, no solo a la fantasía. Ese tono que gana con el western es un gran acierto, uno de varios tonos y varios aciertos. El relato hace un poco la relectura del cowboy jubilado que debe volver a cabalgar. El filme también trabaja en equipo y en grupos. Hay varios grupos. Uno de ellos, de cazarrecompensas, por el doblaje toma la identidad argentina y es ganancia para el conjunto. El gato con botas no solo tiene un reto que vencer en la muerte sino con el Gran Jack Horner, el gigante malvado, y quien tiene un background político y folclórico interesante. La participación del chihuahua sufrido pero libre de perturbación, inocente, positivo, también es una curiosidad que con el trajín o percepción de la existencia da mucho más que el libro de autoayuda y es una buena reinvención de como ver las cosas con optimismo enfrentando lo cursi para proclamarlo una vez más, como uno más de mil aciertos en un filme bastante destacable como película para niños. Es una propuesta que entretiene de principio a fin, que tiene humor bueno y sano, que le da nueva dimensión a lo que conocemos, que moderniza el cuento infantil con creatividad y gusta a todo el mundo.
lunes, 10 de octubre de 2022
Street of Crocodiles
Street of crocodiles (1986) es stop motion de 21 minutos de duración, dirigido por lo hermanos Timothy y Stephen Quay. El que vemos es un mundo surrealista, que abre con una sala de teatro y un hombre como cualquiera que corta las ataduras de un títere en una caja. Así éste títere se sumerge en un mundo de muñecos de bebé, que tienen un tono siniestro. Éste títere en el espíritu de un Vincent Price o un Peter Cushing va investigando dicho universo de muñecos. El títere recoge tornillos, dentro de un espacio del tipo de un anticuario. Éstos muñecos trabajan con carne, con lo orgánico. El filme se basa libre e imaginativamente en un cuento del judío polaco Bruno Schulz y parece haber inspirado Hellraiser con el que hay algo de similitud. Es un lugar también de relojería. Viajamos por miniaturas perfectas. No es un corto difícil de entender, es un espacio de entes gobernantes de sus propias leyes (hay un trabajo macabro con el contexto de la costura). Hoy en día se puede percibir influencias en Mad God (2021), pero éste filme de los Quay es bastante comprensible; un recolector pasea por un mundo extraño, pero reconocible. Una cuerda fina abre semejante a la caja de los Cenobitas una ciudad peculiar domesticada por estos muñecos de plástico o de porcelana, estos entes misteriosos, desprovistos de alma. El recolector parece representar a la humanidad y los tornillos son como el puente y el oro. Es un filme curioso para dejarse llevar. Ésta propuesta posee un gran detallismo técnico, como ver carne, metal y hielo en la miniatura. Es descubrir una ciudad de la noche, de cierto terror. Éste títere nos permite ver un lugar gótico, su aspecto europeo yace entre la relojería, el viejo museo y las antigüedades, en parte es entrar en una casona abandonada, mientras bebemos de los colores fríos.
martes, 22 de junio de 2021
The Mitchells vs the Machines
En el prominente debut de los directores Michael Rianda y Jeff Rowe, producido por Phil Lord y Christopher Miller (directores de The Lego Movie, 2014) la animación se moviliza en famosas ideas del sci-fi, en películas como Terminator (1984). El enemigo es la inteligencia artificial, y para ser más precisos un celular inteligente dejado de lado por una nueva versión más moderna, el que en venganza ha decidido destruir a la raza humana y empoderarse junto a sus reemplazantes, unos robots de punta. El filme es muy familiar, muy sano y excelente, hay mucho material para ser memorable, hay muy buen feeling con la familia como centro. La familia protagonista es una familia rara, así la presentan; discuten mucho; en realidad, la hija mayor y el padre, pero sin nada violento de por sí. Así mismo el más pequeño ama con locura los dinosaurios (un dato curioso es que científicamente el amor en los pequeños por los dinosaurios es atribuido a inteligencias excepcionales). El personaje más notable es la hija mayor, Katie, que como Anton Ego, crítico gastronómico (y representante del ejercicio de la crítica en general), marca un hito en la animación, como una cinéfila de streaming (desde una directora de cine); ella hace películas de cine B cómicas y de acción para youtube. Katie es una weird, una persona rara, particular, diferente, especial, no la más popular, es una outsider. Una vez que va a entrar a la Universidad a estudiar cine se ve identificada con mucha gente, muchos estudiantes, ella está feliz, cree que va a conocer a su gente, her people, sus pares en alma y personalidad. Entra entonces a tallar el hecho de que el padre y la familia Mitchells sienten que necesitan una chance para ganarse a Katie y no perderla, poder reestablecer el amor padre-hija, amor que en realidad tonterías desune, traducido en falta de atención, intereses disimiles (propios de la edad) o falta de conocer más del otro. El filme enseña sacrificio y también perseverancia, en más de un personaje, desde ponernos prioridades, pero con la familia siempre presente y en lo alto, no solo para la familia modelo y el slogan family first, sino también para la familia rara, imperfecta, entre ella faite. El asunto mezcla un típico viaje familiar en carro con algo fantástico, un apocalipsis de inteligencia artificial, con furbys de paso buscando pelea. Es una película super divertida e ingeniosa, con un perro estúpido confundido con un cerdo, pero aquí la idea es sutil y entrañable, no propia del sarcasmo tipo Los Simpsons, otra forma de hacerlo notable. El filme es cálido y audaz a partes iguales. Se maneja mucha inteligencia analizando la inteligencia artificial y nuestra dependencia con la tecnología, no hay blanco ni negro en ello, hay para pensar tanto negativa como positivamente, las ideas flotan en el aire, aun cuando es un filme para relajarse, para amar, luchar y defender a la familia, como también para querer a las personas distintas a la mayoría. Es un filme eléctrico, lleno de detalles y a la vez super práctico, una joya más de la animación y un mundo de sabiduría destinado al cine más amable y original.
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Jeff Rowe,
Michael Rianda,
séptimo arte
jueves, 21 de febrero de 2019
Incredibles 2
Secuela que está a la altura de la primera que estuvo
genial; dirige nuevamente Brad Bird, quien también se encarga en solitario del
guion. Los superhéroes son ilegales y unos ricos empresarios, Winston Deavor (Bob
Odenkirk) y Evelyn Deavor (Catherine Keener), dos hermanos, quieren volverlos
legales, para lo que contratan a Elastigirl (Holly Hunter) para con ella hacer
una buena publicidad y lograr revertir la imagen pública de los superhéroes. Mientras
su súperesposa está afuera Mr. Incredible (Craig T. Nelson) se encarga del
hogar, de cuidar a sus tres hijos, que incluye a un bebé con 17 súperpoderes.
Es un filme familiar, muy entretenido, con sus buenas escenas
de acción y su humor por todas partes, pero que deja ver una historia, que no es
una comedia. Hay mucha aventura. El malvado Screenslaver tiene una excelente
escena de acción enfrentando a Elastigirl, que no tiene nada que envidiar a una
cinta live action; es más, parece que la copia al milímetro, así igualmente el
filme tiene muchas escenas serias y típicas del cine americano, emula muy bien
la realidad. También hay ternura en los personajes de la familia, que le da un
plus al producto.
Es un filme que tiende a lo cotidiano, aun cuando hay cosas
extraordinarias, como súperpoderes y peleas con harta destrucción de
infraestructura –asunto por el cual escogen a Elastigirl en lugar de Mr.
Incredible-. Esto es lo mejor del filme, ese gran convivir con lo común, con el
padre cuidando de su hijos; con una hija enfrentando la adolescencia, el querer
tener un novio; con un padre que demuestra no ser machista y cuida de su hogar,
mientras su mujer es la heroína y tiene el trabajo que él tanto ama. Se nota la
unidad familiar en los protagonistas, haciendo todo por el beneficio mutuo, por
amor, aun cuando hallan enojos. Es un filme que así trasmite harta empatía y
tiene una buena historia.
El filme es un poco como The Dark Knight (2008) en su
argumentación contra el sistema aunque con su propio discurso –alrededor de la
flojera, pasividad y falta de emprendimiento de la gente-, que tiene una simple
refutación, que la familia Parr o Increíble son pura bondad y ven desinteresados
por el bien de los demás, aman cuidar de la gente, aman servir, aman ser
superhéroes, aun cuando saben que su familia es importante y tienen que
cuidarse –ver por los pequeños- o que lo común pueda verse afectado, pero su
naturaleza altruista los moviliza y ahí forman su unidad familiar. Mr.
Incredible es un poco un niño grande y así es el filme también, como con el auto
deportivo del superhéroe. Pero a la par vemos la moto de Elastigirl; en ambos
géneros hay una personalidad potente. También la animación es muy carismática.
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acción,
aventura,
Brad Bird,
cine americano,
crítica,
dibujos animados,
Premios Oscar,
séptimo arte
sábado, 21 de abril de 2018
Persepolis y Virus Tropical
La madre de Paola se ha ligado las trompas, todos los
doctores están sorprendidos porque parece estar embarazada y tiene ésta
operación, le dicen que seguramente sufre de un virus tropical, pero no, está
embarazada de su tercera hija. Paola es ésta hija. La película del animador colombiano Santiago Caicedo se basa
en la novela gráfica de la ilustradora e historietista también colombiana Paola
Gaviria, la que se hace llamar Power Paola. La película de Caicedo se basa en
una novela gráfica autobiográfica. Paola Gaviria también fue la directora de
arte de la película, hizo dibujos -brindando la estructura- especialmente para
el filme.
Se nota que Virus tropical (2017) se inspira en Persepolis (2007), de la franco –iraní Marjane Satrapi quien
logró convertir sus novelas gráficas autobiográficas en bestsellers en Francia. Sus novelas gráficas se convirtieron en Persepolis que
codirige con el galo Vincent Paronnaud y trata de la infancia de una niña hasta
la adultez joven frente al cambio político en Irán, a lo que es el extremismo
islámico. Virus tropical habla de cómo Paola nace hasta se hace joven adulta,
de su vida diaria y común con su familia, su madre que lee la suerte y su padre
que quiere seguir siendo sacerdote y deja la familia por un buen tiempo, junto
a sus 2 hermanas, la del medio es su ejemplo y una segunda madre
para Paola, lo mismo que vemos en Persepolis donde la abuela de Marjane, así
también se llama su protagonista, le enseña mucho de la vida, forma su
personalidad, como también un tío –hermano de su papá- le trasmite su idealismo como un
revolucionario socialista totalmente integro. En persepolis hay un mejor
trabajo al respecto, hay mayor profundidad, pero Virus tropical mantiene una
gran simpatía y empatía básica.
La memoria de la familia es importante dice el tío
revolucionario a Marjane pequeña. En Persepolis esto trasciende porque vemos
los cambios políticos y la guerra en Irán, mientras que en Virus tropical es
algo más propio de la individualidad. No obstante lo que nos muestra se asemeja
a muchos como problemas familiares, una familia disfuncional, sobrevivencia
económica, drogas, novios, inmigración, adaptación social, hallar el amor,
vivir en una sociedad peligrosa, pequeños placeres y dolores de cabeza, un
sinfín de momentos sencillos. Persepolis es una propuesta muy política, pero
apunta a la identidad y al amor a la patria a pesar de todo -del maltrato a la
libertad de uno-, al mismo tiempo es una película feminista como Virus
Tropical, también ambas son historias coming of age y ahí, sin haber demasiado
como en Virus tropical que se centra en la vida común de Paola y su
crecimiento, Persepolis es más potente, entretenida y simpática, con una
Marjane amante del punk que igualmente busca el amor con pretendientes que
luego la desilusionan. Pero como es un filme político incluye el divorcio que
está mal visto en su sociedad, pero a la vez se adscribe a la mirada común
hacia la mujer en general, de cómo son vistas tras saber que ya han tenido
sexo.
La abuela de Marjane impone feminismo y eso lo recoge la
protagonista. Paola es mucho más simple, una chica muy común, que pasa de vivir
en Quito, Ecuador, a ser una adolescente en Cali, Colombia. Trata de independizarse,
algo –muy pequeño- influye la disfuncionalidad familiar, pero en Persepolis la
situación política empuja a esta independización haciéndola madurar más rápido
a Marjane que además es muy graciosa y cool. La lucha entre propia
personalidad, política y realidad nacional afloran todo el tiempo, se combinan,
formando un quehacer más definido y argumentado que en las raíces ecuatorianas
de Paola viviendo en Colombia. Marjane con cada cosa que hace más que un acto
de rebeldía juvenil es un acto de libertad, de derecho y esto hace grande al
producto, de forma natural, con la misma espontaneidad que es la base y el
mayor logro de Virus tropical.
La rebeldía juvenil está en Virus tropical, aunque Paola es
una chica más centrada que el resto y se maneja bien en sus experiencias de
crecimiento –novios, poder adquisitivo, drogas, integración social- pero es
algo muy común, en sí Virus tropical es un recuento por la vida general de
todas las personas con algunas diferencias como el apego religioso del padre que
genera cierta ambigüedad pero que no trasciende. Esto tiene originalidad, pero
en Persepolis lo religioso es histórico y cargado de tremendo conflicto por lo
que la comparación es abismal. Marjane de chica habla con Dios, hasta termina peleando con él y más tarde reconciliándose, la adolescencia la pasa en
represión por dogmas extremos. Persepolis habla de temas que hoy conocemos
bien, pero su trato es muy creativo e imprime originalidad. Virus tropical
también tiene su parte de creatividad, pero se siente mucho menos. Persepolis
proclama la libertad, el feminismo, la independencia, la individualidad,
occidente –reflejo de nuestro derecho al hedonismo- vive en nuestra libertad
pero se ama -se mantiene en el corazón- al propio país, Virus tropical es
también reflejo de su realidad –centrada en la familia-, de nuestra
idiosincrasia, cotidianidad, de cómo piensa y actúa un latino sencillo y
promedio.
domingo, 4 de marzo de 2018
Loving Vincent
Ésta película tiene la originalidad de que primero se grabó
a actores como una película normal y después 125 pintores hicieron 65000
pinturas al óleo de toda la película, que serían 65000 fotogramas, que luego
fueron animados por ordenador, donde los artistas imitaron el estilo de pintura
de Vincent Van Gogh de lo que se tomó de base directa, total o parcial, más de
100 pinturas suyas. Todo el proyecto requirió de 7 años de trabajo.
Sin duda, está es la parte más grandiosa del filme de Dorota
Kobiela y Hugh Welchman, pero ésta propuesta no sólo se queda en eso, la trama
es una historia de detectives, donde el hijo del jefe de correos, Armand Roulin (Douglas Booth), es encomendado por su padre -amigo cercano de Van Gogh- a entregar una última carta a Theo. Pero en el camino se va interesando cada
vez más por su vida y por resolver como fue su muerte, que según Armand guarda
más de las 2 teorías populares que se dicen de él.
La teoría de Armand señala a un grupo de jóvenes marginales
con los que en su soledad y proclividad al alcohol Vincent anduvo y uno de
ellos tenía un arma, y se dice que fue quien le disparó a van Gogh. Pero
Vincent no lo culpó, como señala en su lecho de muerte de no culpar a nadie de
su muerte, al igual que cuando se cortó la oreja y pudo también haberse
incriminado. Pensemos que se llegó a internar voluntariamente en un sanatorio
mental, con lo que parece mostrar una baja autoestima, a pesar de ser un genio
de la pintura que en menos de 10 años pintó cerca de 900 pinturas y cimentó tremendo
legado.
El filme es un viaje visual y estético hermoso,
deslumbrante, y una historia escueta pero interesante, donde escuchamos de las
teorías de su muerte. Una de ellas es la de que se enamoró de la hija del
doctor Gachet, doctor que lo veía, y éste le prohibió ver a su hija, teniendo
una fuerte pelea con él por forzarlo a que se aleje de ella, que luego el mismo doctor
explica en su propia versión de haberle movido hacia la otra teoría, la de que
era una carga económica para su hermano Theo que tenía deberes para su bebé
recién nacido y no podía tener una vida holgada y tranquila por su culpa. En
ésta teoría se dice que es una carga para la enfermedad de Theo también, la
sífilis, que lo estaba empeorando por tener la presión de que Vincent lograra
trascender y subsistir, y que esto movió a Vincent a suicidarse, pero suena un
poco improbable, porque más bien la muerte de Vincent terminaría matándolo de
la impresión, pero ambas teorías pueden ser complementarias, creando un estado
de depresión.
Loving Vincent (2017), que es como se despedía Vincent en la infinidad de cartas que escribió, empieza a un año de su muerte y sigue los pasos de
poder entregar una carta que se va dilatando al no hallar destinatario y se van
descubriendo en el camino los pormenores de la vida de Van Gogh, en base a las
personas con las que se relacionó que van hablando de su visión personal de cómo
fue, que incluye detalles como que llegó a renegar de la religión, entendiendo
que la mística la buscaba y la hallaba en la pintura. No obstante en general se
señala a un Vincent amable, educado, cariñoso y atento con todos, pero amigo de lo marginal y del alcohol, un solitario capaz de arrancarse una
oreja de la furia, aunque esto queda expuesto como secundario que incluso vemos la historia de
la amputación de la oreja pasar bastante rápido. El filme prefiere mantener la mirada de admiración a Van Gogh quien recién a los 28 años decidió emprender la pintura
tras tantas derrotas existenciales que en vida no terminaron nunca, pero que
finalmente la inmortalidad lo esperaría tras su trágica y poética despedida del mundo.
The Breadwinner
En la época del control de los talibanes sobre Afganistán, el
2001, una familia sufre en la capital, Kabul, de la ideología reinante que maltrata
a las mujeres. No les permiten andar tranquilas por las calles (se dice en un
diálogo que sólo los hombres van a donde quieren), hasta llegan a golpearlas salvajemente
si no las acompaña a la calle un hermano o un esposo, y deben cubrirse los rostros
con las burkas. Para eso el padre de una familia, un profesor que le falta una
pierna, minusvalía que no les produce misericordia alguna a los extremistas, es
arrestado al ser señalando de darle mucha libertad a su hija de 11 años,
incluyendo la libertad intelectual en la lectura de libros indicados como
prohibidos. La niña, Parvana (voz de Saara Chaudry), al ver que su familia sin
la figura paterna o una masculina pasa hambre, no pueden ni comprar comida
porque no le venden a las mujeres, decide cortar su cabello y vestir de niño.
El filme señala muchos abusos a las mujeres, es como un
compendio de los sufrimientos que traen consigo el gobierno de los talibanes,
es un filme lleno de dolor, pero también de valentía como en la historia que se
cuenta a la par, la de Sulayman y del hermano mayor de Parvana, que hace de
catarsis para Parvana, como de algo menos trascendente, pero entretenido, en
ser un cuento para dormir para el hermano pequeño. El cuento de Sulayman tiene
los dibujos menos definidos por la idea de estar supeditado a lo general, en
éste un joven considerado débil debe enfrentar a un malvado elefante y a sus
fieras que sojuzgan al pueblo. Ésta historia es un llamado a la valentía para enfrentar
las dictaduras y al maltrato de los poderosos.
The Breadwinner (2017), de la directora irlandesa Nora
Twomey adapta la novela de la canadiense Deborah Ellis, es una historia de
sobrevivencia y de unidad familiar. La madre de Parvana también demuestra
coraje, propone el sacrificio en pos de sus hijos. Se trata de una familia
intachable, el padre cree en la libertad de la mujer, a pesar de que en su
territorio prima todo lo contrario, le ha enseñado a Parvana a amar a su país
aun con los talibanes y a creer en el poder revitalizador de los cuentos. The Breadwinner exuda nobleza por varias
partes, como con el amigo escolar que halla en la calle, o el señor que ha
perdido a su mujer. La violencia y la dureza comparten espacio con pequeños
actos de amor, la mayoría salidos de la familia, que mantiene los corazones
limpios. Es una buena película, aunque su mensaje contra los extremistas y el
abuso a las mujeres no contenga sutilezas.
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cine europeo,
crítica,
dibujos animados,
Nora Twomey,
Premios Oscar,
séptimo arte
martes, 17 de octubre de 2017
Your name (Kimi no na wa)
Your name (2016) es una película muy popular, un éxito histórico
de taquilla en Japón, dirigida por Makoto Shinkai, y tiene los mejores elementos
cinematográficos de su cine, mística, una historia de amor, superstición, folclore
nipón y ciencia ficción. El filme arranca algo complicado de entender; una
chica se toca los senos y grita, su nombre es Mitsuha y vive con su abuela y su
hermana menor. Esto a la media hora de metraje se explicará directamente.
Mitsuha se aburre en su pequeño pueblo, Itomori, y cómo que pide un deseo,
quiere ser un chico guapo viviendo en Tokio y, sin más, eso es lo que
presenciamos. Ella se mete en el cuerpo de Taki, y Taki en el de Mitsuha, de
esto los gritos, al descubrir Taki que de la nada es una mujer; y viceversa, Mitsuha
se sonroja al descubrir el órgano masculino. Esto se ha visto muchas veces en
el cine, aunque siempre es divertido, pero lo que agrega al filme en esta parte
es que el genial Shinkai tiene un sentido del humor fino y gusta de la
tradición japonesa.
Your name tiene mucho de la mística y las creencias
populares de su país, a cada gran suceso se le asigna un nombre y argumentación
nipón, pero la superficie siempre es amable y simpática, y fácil vernos todos retratados,
Shinkai maneja una buena universalización sin perder la identidad, hace una
buena combinación, un buen cine comercial con autoría. El filme versa en su
primera parte sobre el intercambio físico entre Taki y Mitsuha, ella sobre todo
es beneficiosa para la vida de Taki que es un poco retraído aunque buen
muchacho. En su trabajo hay una beldad que a todos aturde, y es cuando el
invisible Taki muestra un lado femenino, sensible (cuando Mitsuha es él), que
la enamora, pero en el trayecto el verdadero amor surgirá, ese que no ve sólo aspecto
físico, sino lo que llena la personalidad, actitud, espontaneidad, nobleza, alegría,
inteligencia y el desarrollo de virtudes. Como demuestra su filmografía Shinkai
sabe movilizar muy bien los afectos, hacerlos próximos y empáticos, y
entregarnos una bella historia romántica, dentro de un aire relajado y con
cierto humor.
En la segunda parte surge la ciencia ficción, cuando Taki de
pronto se pregunta por Mitsuha, y empieza una nueva historia, y viajamos en el
tiempo, 3 años adelante y vamos atrás, un cometa amenaza con destruir una parte
de Itomori y matar a mucha gente. Empieza la aventura, y se mezcla con la
tradición, lo místico y legendario. Interviene uno de los primeros sakes de
Japón, que es bastante curioso, se fermenta a base de saliva humana, se llama kuchikamisake.
La abuela también agrega historias, y hace mención de que en su familia siempre
han existido esos sueños raros que tiene Mitsuha (cambiar de cuerpo). Entra a
tallar el musubi, que quiere decir conexión, y es sentirse unido a varias cosas
de forma trascendental, esto incluye el amor, la muerte, la religión, la
cultura. Después tenemos el kakuriyo, que es el ultramundo y el trasmundo, el
portal en la tierra hacia donde descansan los muertos. Idéntico a quien prepara
una deliciosa cena, todo se mezcla y se reúne en otra dimensión, como en un
limbo. Para ello Shinkai maneja sin ciertos preámbulos los tiempos y sucesos,
le da ritmo y vertiginosidad a su historia, sorpresa, novedad, originalidad.
En medio yace siempre la relación de amor, apelando al
romance por circunstancias especiales y fantásticas de aferrarse a no olvidar
el nombre del amor tras entregarse a la aventura reconstitutiva del ser amado.
La ciencia ficción y el folclore danzan de la mano. La tercera parte son
estados de ánimo, sensibilidad, rodeos y melancolía, vuelve a manipularse el
tiempo y de forma veloz pero coherente. Si en la primera parte se impone el
humor, en la última es puro romance y poesía, aunque tampoco muy distendida. Ya
no se puede vivir sin algo que no se sabe que es, pero abarca toda nuestra
existencia.
La segunda parte es la verdadera imaginación y sustancia del
filme, pero se complementa bien todo el conjunto, la primera parte genera el vínculo,
finalmente una forma curiosa de profundizar en alguien (que incluye bastante respeto
por el otro género), meterse literalmente en su piel, en su mundo, sin
grandilocuencia, todo de lo más sencillo y general (como cuando Mitsuha lamenta
no tener cafés en Itomori, sólo una máquina). También el desastre se dibuja con
arte (no es lineal, la ciencia ficción en ello da mucho juego), hay más de una
recreación de lo mismo, posibilidades, una notable construcción hasta armar la
figura y termine el clímax, el armagedón en varios sentidos.
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anime,
cine asiático,
crítica,
dibujos animados,
Makoto Shinkai,
séptimo arte
martes, 29 de agosto de 2017
Death Note
Ésta serie anime del 2006 y del 2007 cuenta como un muchacho
muy inteligente llamado Light Yagami se encuentra un cuaderno llamado death
note, que pertenece a un dios de la muerte o demonio que abandona su libreta a
propósito en la tierra porque se encuentra muy aburrido en su mundo. A estos
demonios se les conoce como Shinigami, y éste demonio en especial se llama
Ryuk. Light tiene una visión personal sobre la justicia (en sentido de que es
capaz de llevarlo hasta las últimas consecuencias), le encoleriza que el mundo
sea tan corrupto. Pronto la death note le dará la facultad de poner sus ideas
en práctica. Si escribes un nombre en la death note y piensas en esa persona ésta
morirá, incluso puedes decidir cómo y cuándo morirá y hasta manipular sus
decisiones poco antes de morir. El death note tiene muchas reglas que cada vez
hacen más interesante la trama. Éste anime juega con algo que muchos suelen
discutir, que se debería matar a los criminales, y tomar la justicia en
nuestras manos. Para ello Light será conocido como Kira y se creerá un dios en
la tierra.
Light tendrá un potente antagonista, un personaje tan rico
como él, se le conoce como “L” y es un investigador famoso y anónimo que
persigue ahora a Kira. Entre ambos habrá un gran juego a ver si es finalmente
descubierta la identidad de Kira, para eso L rápidamente cree que es Light,
mientras Light espera matarlo antes de ir a la cárcel. Light y L perpetran
grandes luchas cerebrales, el filme propone mucha inteligencia en ambos, e ingeniosamente
vemos que L descubre muchas pistas que señalan quien es Kira, pero Light
también contraataca y va cubriéndose los pasos. Light y L son muchachos
excepcionales. L es un freak, mientras Light es prácticamente el joven
perfecto. Su lucha es lo mejor de este anime de 37 episodios de 24 minutos cada
uno, contando la intro y el cierre musical que llegan a ser tres en toda la serie.
Las 2 últimas introducciones son música genial, muy intensa, mezcla de heavy
metal, punk y rock, pertenecientes al grupo japonés Maximum the Hormone.
Éste anime se puede dividir en 3 partes. La primera dura
hasta el capítulo 17 más o menos y es lo mejor de la serie, es realmente
maravilloso –una obra mayor- ver como Light y L juegan a destruirse, como si estuviéramos
presenciando un juego de ajedrez del más alto nivel. El anime es muy claro,
todo se entiende sin ningún problema, pero ostenta admirable inteligencia, es
un filme de razonamientos –y filosofía- puestos a pelear. L suele deducir qué
piensa Kira/Light y viceversa, qué planea el contrincante, y con ello replantear
todo, buscar ser siempre más astuto que el enemigo-amigo (porque así se tratan)
y vencerse. Los análisis exceden lo normal, sus mentes son demasiado precisas y
poderosas, pero todo genera un juego glorioso de suspenso, de cuál será la
próxima jugada maestra.
Light es perverso, sin sentido alguno de culpa –porque cree
fervorosamente en su ideología como la más digna y justa para la humanidad- y terroríficamente
crudo. Esto genera que Kira sea un ser invencible y omnipotente, admirado por
muchos, quien se escapa de los mayores retos y no desiste –maniático- de matar
sobre todo criminales y quienes se oponen a él (al final todo termina siendo
sobrevivir, L lo empuja a ello, lo reduce, aunque en la sociedad no), Light es
un mentiroso de antología. A esa sazón la risa de Ryuk divertido con él y sus muchos
contrincantes es la risa empática del público. L planea muchas formas de
atrapar a Light/Kira, pero de todas se escurre con grave sagacidad,
presenciando una gran investigación. El manga lo escribe Tsugumi Oba y lo
ilustra Takeshi Obata; la serie anime la dirige Tetsuro Araki.
Una de las tantas novedades del anime es la intervención de la
bella ídolo pop Misa Amane, como la de su shinigami llamada Rem que la adora a
diferencia de Ryuk que únicamente se divierte con Light. Misa Amane no
desentona para nada, y aunque es un personaje chillón y exagerado es otra
virtud de la historia, generando audaces vuelcos y sorpresas.
La segunda parte de la serie es cuando aparece el grupo Yotsuba
y suma a los criminales como asesinos y violadores la corrupción del dinero, el
enemigo es el empresario ciego de ambición. La tercera parte es cuando surge un
Kira más –hay varios en toda la trama- y se incorporan dos investigadores (Near
y Mello). En la serie hay muchos tras Kira (que significa asesino en japonés), incluido
el mismo Light haciendo un doble –e hipócrita- papel. Near y Mello son
personajes endebles, de lejos el mejor investigador es L, y le sigue el padre
de Light, Soichiro Yagami, que es un policía híper idealista, que genera una escena
emocionante e impactante cuando quiere matar a su hijo y suicidarse (qué
diferente es el Death Note, 2017, de Adam Wingard, un bodrio, así a secas, un
intento de propia interpretación que es un canto de torpezas y bochorno). Soichiro
representa al japonés tradicional; Light al hombre de hoy en día, aunque al
peor de todos. Light es muy recio y perverso, hasta niveles impresionantes.
Ryuk se queda corto en mucho frente a él. Solo L le hace la competencia de la
mano de sus manías y rarezas. La segunda y tercera parte son aun interesantes,
el conjunto es muy bueno, pero va decayendo el ingenio. Es un arranque intenso
y va descendiendo de a poco, pero hasta el final uno está pegado. La serie
tiene en un inicio más realismo, pero poco a poco esto va liberándose y
entrando de lleno a la fantasía, más allá de la idea de tener Shinigamis
alrededor.
El anime tiene su cuota de erotismo y mucha modernidad,
aunque Light es frío con las mujeres, las suele manipular, y no le tiembla la
mano para deshacerse –matar- a alguna, aunque es un mujeriego y un seductor nato.
El anime tiene humor pero felizmente no en gran cantidad. Es un anime sólido,
libre, pero serio, que no teme hacer lo que le da la gana –arriesga en muchas
oportunidades- y nunca pierde su interés. Ésta serie anime no está hecha para
una mente cuadriculada que desmerezca la radicalidad, la fantasía o la mezcla
con lo naif. Near se comporta como un niño con inteligencia superdotada y Misa
como una mujer a la que muchos creen estúpida –pero a veces se hace la estúpida-
y otros la desean y ella es coqueta. En el anime hay cierta sensualidad, pero
es menor, e igual todo suma.
Cuando acaba la investigación uno se siente un poco
defraudado. La mayor inteligencia está en los antecedentes que crea la primera
parte. L descubre todo, pero aun así Light sigue en pie (lo cual es ingenioso),
prueba que culparlo y atraparlo es lo de menos interés en el anime (y es que ha
hecho demasiados méritos), salvo que el final –capturarlo o no capturarlo- se
aprecia poético, único momento de debilidad de Light, que recordarlo impertérrito
peleando intelectualmente con L es la obra maestra de la trama.
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domingo, 24 de julio de 2016
Batman: The Killing Joke
El filme animado de Sam Liu, que adapta el legendario cómic
que escribiera Alan Moore en 1988, parece estar dividido en dos. La primera parte
que dura unos 30 minutos nos enseña la interrelación de Batman y Batgirl, en
una relación amorosa -más allá del deber y el nexo de maestro y pupilo- que
luce como la de un hombre mayor hecho y derecho y una jovencita en desarrollo,
para ello Batman nunca rompe su seriedad, gravedad y estado parco, no habla mucho
y rehúye el flirteo, mientras ella se comporta como una chiquilla fuerte pero no
sabiendo lidiar con sus sentimientos, que bien ejemplifica la idea símbolo del
profesor de yoga.
No hay que obviar que esta primera parte tiene buenas
escenas de acción que generan un equilibrio de géneros, o maneja un cierto yin
yang, con un joven gángster entre Tony Montana y otro especie de Joker por
enemigo, que juega en medio de la delincuencia al pretendiente duro con Batgirl,
al chico malo que la niña correcta no puede evitar, pero, claro, esto es propio
de la perversidad y la locura del joven hampón llamado curiosamente Paris Franz.
Es la historia típica de aquellas conversaciones en la biblioteca de
Bárbara con su mejor amigo, de Batgirl, no de Batman. Se le emparenta a ella
con cualquier fémina de aire adolescente con conflicto afectivo. Es un filme lleno
de tipos de affaires, más allá de su doble vida de enmascarada y su efectividad
en combate como superhéroe, capaz de derribar al mismo Batman.
La segunda parte utiliza a Bárbara Gordon nuevamente,
sirviendo todo el previo metraje para darle consistencia humana a un personaje
que será un poderoso aliciente que acecha dibujando la perdición, creándose una
nueva y propia historia, en buena parte independiente de lo anterior, salvando
la idea del gran riesgo que puede caer en nuestra concepción ante una entrega
devota a la lucha contra el crimen y la maldad. Comienza con saber que el
Joker anda suelto y busca demostrar un punto, el cual es el reto que enfrenta
Batman y el Comisionado Gordon, donde el señalamiento del Joker tiene de
verdad, aunque se desmienta en la diferencia entre el bien y el mal, tratándose
de lo mismo pero manejado de forma personal. En el trayecto vemos el pasado del
Joker, que es algo estupendo, viendo que siempre es interesante saber de los
personajes apreciados (personalmente, me encanta el Joker, como a muchos).
Lo que le reprocharía al filme y a ésta parte es que Batman
surge como un tipo frío, demasiado neuronal y ligero, y le falta esa emotividad
que suele tener todo ser humano (curioso porque en la primera parte hay mucho
de esto y de aire adolescente), en donde el final suena muy consolador dentro
de una narrativa chocante en una broma, y Batman es sangre, un sujeto pasional,
por algo la muerte de sus padres lo definen. Más se acerca a la realidad
hacerlo un tipo oscuro. Fuera de que la animación esté en el mundo de los
adultos, se percibe que no se quiere perder su cercanía con una tradición más pura e
inocente de espectador. Por todo se humaniza al Joker, un tipo cruel y violento
en el presente, cuando Batman busca entenderlo, y conseguir una paz consigo
mismo recurriendo a mantener la disciplina, cansado de enfrentar a un
desconocido como llama a su peor rival. No obstante, ¿Batman sabe todo lo que
vemos del pasado del Joker?, es más, ¿resulta suficiente para detenerse, y
encima hacer un mea culpa?
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miércoles, 10 de febrero de 2016
Anomalisa
Segunda película del director y famoso guionista Charlie
Kaufman, esta vez acompañado en la dirección de Duke Johnson. Kaufman es el
escritor de los guiones de Cómo ser John Malkovich (1999), El ladrón de
orquídeas (Adaptation, 2002) y Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004). Su
ópera prima como cineasta, Synecdoche, New York (2008), trataba de un hombre, Caden
Cotard (Philip Seymour Hoffman), un director de teatro que quiere hacer una
gran obra, la cual está emparentada con su propia vida, que sería aquella
máxima puesta en escena, ya que como se sabe el mundo es como un teatro y es
justo en ese lugar que la ficción y la realidad se entremezclan habiendo vasos
comunicantes y vínculos con toda la humanidad y su lucha por la felicidad,
donde Caden suele ser un perdedor, un tipo patético, pero también un posible
genio, siendo un tipo enfermizo y lastimero, que suele perder a todos sus
amores (incluyendo a sus hijas), a quienes conquista en buena parte por la
lastima y su cualidad de director. Caden es cualquier persona en el mundo,
aunque exagerando la figura, quien provoca que la imitación de su vida torne a los
clones de esta en seres autónomos, creando una red compleja de ficción, a la
vez que Caden se torna otras personas, desarrollando cierto misterio e
interrelación simbólica y repetitiva. Cosa que se verá también en Anomalisa,
pero esta vez ya no es tanto una lucha por la felicidad, un tira y afloja en el
tiempo en cuanto a alegrías y frustraciones, o un lugar de sueños, anhelos y
placeres, que en gran parte se convierten en promesas incumplidas y
aceptaciones pacíficas, sino un lugar mayormente de depresión, de derrota
absoluta, teniendo nuevamente como partícipe a la locura velada, como bien indica el título del hotel en que se hospeda
el protagonista, Michael Stone (la voz de David Thewlis), que alude al síndrome
de Frégoli, que bien representa el actor Tom Noonan en la interpretación de
todas las voces y parecidos, que es como que el mundo es una absoluta
repetición anodina, una falta de gracia, goce y efervescencia total, provocando una abulia generalizada, una tristeza que
ronda el suicidio.
A Michael le abruma su esposa y su pequeño hijo, de los que quiere escapar;
sus amigos, a los que desconoce y siente intrusos, un lugar de conformismos; y su trabajo, como gurú –paradójicamente- de
relaciones interpersonales y atención al cliente, siendo un exitoso
relacionista público y gestor de un libro de cabecera sobre productividad mediante
lo social, que lo lleva a dar una conferencia en Cincinnati, Ohio, por lo que en
líneas generales detesta toda su vida, y decide aprovechar el viaje para
reencontrarse con un viejo amor que él abandono sin mayores explicaciones, a
razón -como bien dice- de que suele perderlo todo, toda alegría e ilusión, como
ejemplificará su hallazgo en la a un punto patética Lisa (Jennifer Jason Leigh)
que a través de escuchar su voz, femenina y anómala al conjunto o mundo cree
hallar la esquiva felicidad, siendo una mujer muy parecida a Caden, una que no
se quiere mucho a sí misma (producto de creerse fea y poco inteligente, aunque
curiosamente se plantea especial dentro de su propio menosprecio), se ve de
menos, hasta el punto que se torna algo molesta al ser tan lastimera (rasgo de
identidad del cine de Kaufman, que puede que pretenda una empatía, pero no es del
todo eficaz), sin embargo a su vez es capaz de brillar y distinguirse a través
de la canción “Las chicas solo quieren divertirse” de Cyndi Lauper y explotar
una cierta ternura, no obstante no podrá evitar mostrar que es un ser común a muchos,
tan imperfecto y vulgar, a las pretensiones subconscientes de aquella pesadilla paranoide de la repetición y la robotización tratando de llenar el apartado
trascendental del amor, con lo cual a Michael le duele el sueño de la
extravagancia (tal cual sostiene y admira aquella máquina musical japonesa
comprada en una tienda de juguetes sexuales), la ilusión de lo excepcional, padeciendo
la monotonía, en una labor pesimista a más no poder, tanto como harto realista y
detallista en toda su recreación en animación stop motion de una temática para adultos,
como en el cunnilingus o todo el desarrollo pormenorizado del hospedaje que
trabaja el lugar común y el aburrimiento sostenido.
sábado, 10 de octubre de 2015
El cuento de la princesa Kaguya
El director de esta película es uno de los grandes nombres
del anime, cofundador junto con Hayao Miyazaki de los estudios Ghibli. Famoso
por su conmovedora y potente película La tumba de las luciérnagas (1988).
Hablamos de Isao Takahata que tiene obras como Recuerdos del ayer (1991), una
historia sobre una joven oficinista que en un viaje al campo empieza a recordar su niñez, unos padres restrictivos y dominantes, un
enamoramiento inocente con un deportista del colegio y algunos anhelos
incumplidos como el teatro o simplemente viajar al interior, mostrando como es
la vida de dura producto de las relaciones interpersonales y de las familias
ortodoxas. Pero a Taeko, de 27 años, no le falta actualmente una sonrisa, y mucha nostalgia. Los últimos 20 minutos de este anime bien valen toda
la película, donde Taeko recuerda a un compañero pobre, sucio y grosero que no
le quiso dar la mano de despedida, lo que provoca varias lecturas, una
introspección particular sobre cómo es la existencia desde lo aparentemente
sencillo, cuando ella pretende develar sus sentimientos hacia un joven agricultor,
cambiando sus expectativas de vida, de lo que algo parecido implica El cuento
de la princesa Kaguya (2013) hallando el verdadero amor en el lugar contrario, a lo
que esperamos o se espera de nosotros, y humilde, a manera de cuento clásico
romántico, en el aprecio por el medio ambiente y la vida de campo, que siempre
está presente en la obra de Takahata.
Otra obra suya a destacar es Pompoko (1994), ganadora del festival de cine de Annecy de 1995, que en lo personal me parece cargante en buena parte, aunque tiene su audacia con unos mapaches que pueden metamorfosearse en cualquier cosa, hasta seres humanos, cuando se deciden a asustar a las personas para salvaguardar sus bosques que están siendo depredados por nosotros para imponer lo urbano. Los mapaches son algo anodinos, sin embargo se da lugar a mucha fantasía, como en un desfile de monstruos japoneses, o que un barco con rumbo hacia el cielo termina como la muerte de una enorme cabeza, con lo que hay su toque de originalidad.
El cuento de la princesa Kaguya tiene trazos distintivos muy bellos, en que utiliza mucho el fondo blanco con apenas unos
colores salpimentados, de preferencia cálidos, y yace inacabado, expresionista
y medio en boceto con el movimiento. Es de resaltar la belleza que propone la
imagen de la princesa sin ser un dibujo típico en ese sentido, siendo ella la
parte trascendental del relato, como un elemento mítico y místico venido de la
luna, en lo que tiene espolvoreada cierta fantasía en cuanto a la ascendencia y
su origen divino, pero bascula con la realidad de una novela clásica romántica,
en que hasta hay surrealismo con el sueño del pretendiente y amigo de mataperradas infantiles en el
campo. Kaguya, lucha por su esencia y felicidad, plantea querer ser un ser humilde,
pero yace en medio del agobio de las diferencias de clases sociales, donde la
suya, de privilegio, no le satisface para nada, más bien todo lo contrario, le
hace infeliz; proponiendo la contraposición ciudad-medio rural con toda su
idiosincrasia.
Kaguya, un cuento proveniente del folclore japonés, nace en
el bosque, producto de la magia, crece más rápido de lo normal, y le caen del
cielo prendas costosas y oro para que lleve una vida de realeza en un ambiente
distinto al que ama, con lo que los designios de los dioses parecen incongruentes
con su naturaleza, proponiendo más bien un destino de frustración, de poética
maldita. Ella es como el bambú que de alguna manera le persigue, por lo que
cuando aparecen 5 posibles esposos de las más altas alcurnias ella les pide
cumplan con materializar sus halagos y traigan objetos legendarios, que podría
ser fácil de lograr viendo que hay un halo de fantasía en el relato, pero es la
imposibilidad la que en realidad asoma, habiendo incluso un astuto pretendiente
que planea convencerla con poesía. En esta parte hay mucho entretenimiento y un
toque de comedia, que implica hasta la atracción del máximo representante
japonés, con lo que el embrollo es cada vez más grande y difícil, viendo que el
destino de Kaguya está signado por el choque continuo contra el privilegio, de
lo que ella al contrario de la mayoría, y más, observado su origen, busca la
sencillez existencial, en lo que es a todas luces un relato popular, con un
mensaje contra el materialismo, resaltando nuestra humanidad ideal.
viernes, 1 de mayo de 2015
El viento se levanta
Éste es el último filme y despedida del genio de la animación Hayao
Miyazaki que ha decidido retirarse, y deja obras maravillosas en su
filmografía; épicas, como Nausicaä del Valle del Viento (1984), La princesa
Mononoke (1997), la multipremiada El viaje de Chihiro (2001), y El castillo
ambulante (2004); otras más pequeñas, intimas si se quieren, conmovedoras y
aventureras (que en realidad es su esencia general), como Mi vecino Totoro
(1988), Nicky, la aprendiz de bruja (1989), Porco Rosso (1992), que en algo nos
recuerda a la presente, y Ponyo en el acantilado (2008); otras menores pero no exentas
de cierto encanto y entretenimiento, El castillo de Cagliostro (1979) con el pícaro
ladrón Arsenio Lupin III; y El castillo en el cielo (1986), que poco tiene que
ver con El castillo ambulante.
El viento se levanta (2013) es una película que aparenta no
tener un aspecto fantástico (aquello se maneja si se quiere con los sueños del
protagonista, que puede invocar a su modo luminoso los derivados oscuros de
inventar aviones, sobre todo en tiempos convulsos), sino realista a un punto,
ya que articula mucha imaginación, habiendo abundantes licencias históricas. Y ahí
entró a tallar una polémica con una parte de la crítica, ya que la película
remite a la biografía de Jiro Horikoshi, quien diseñara los más letales aviones
bombarderos de la segunda guerra mundial del lado del Imperio japonés que
ocasionó tantísimas muertes en muchos países, pero en la historia se le idealiza,
se le provee de un lado romántico y hasta humanitario como persona, y es que la
propuesta busca asumirlo desde el ingeniero talentoso y apasionado que es, que
quiere crear aviones hermosos, y la guerra le viene de contexto como una estampa inferior o coyuntural a su vocación (en sus sueños hay lugar para aviones
comerciales, y se habla de crear aviones más perfectas que para ello no
dispongan de armamento por ser más ligeras), si bien está claro que no parece
así en el plano histórico, y uno entiende que está definido como parte
indisoluble de la gran guerra, sin embargo Miyazaki quiere retratar con honores
a un inventor y genio de su país (del que se debe a él poner a Japón a la
altura del país punta en Alemania, en cuanto a la avanzada ingeniería aeronáutica,
cuando su nación es pobre y recurre a materiales y mecánica atrasada en 20 años
al resto, como el uso de bueyes como transporte de maquinaria), y lo dota de un
aura de suma nobleza desde la infancia, habiendo mucho espacio para que lo
demuestre, incluso su matrimonio se rige a un acto de ayuda, y en si se le
exhibe como un hombre que vive su profesión en toda fijación, envolviéndose en
sueños, donde se pueden ver desastres aéreos y combates como en aquella mención
de las pirámides donde la grandeza acarrea destrucción. Pero cómo vivir sin ese
tipo de belleza; como reza el título del filme que invoca un verso del poema El
Cementerio Marino, de Paul Valéry, el viento se levanta, hay que intentar vivir.
El objeto de inspiración de Jiro Horikoshi es un inventor
que existió también, el ingeniero
aeronáutico italiano Giovanni Caproni, que conversa con él cuando
sueña. Ese es el punto de emanación de la historia, crear en base a una
pasión, y el mensaje es distinto al contexto violento y sangriento de la
guerra, que queda como en segundo plano, dándole incluso forma a un romance que
parece inspirado en La Montaña Mágica de Thomas Mann, que además es mencionada,
sobre la tuberculosis y el amor en medio del deber, si bien Jiro trabaja por
afecto a lo que lo entusiasma desde niño, y es que todo gira sobre el simple e
independiente objeto, el avión. Lo histórico viene como fragmentos, y más es
seguir la carrera de este ingeniero, todo muy por encima, como entretenimiento,
recurriendo al sentimiento y a los valores, en lo que parece un filme poco
novedoso como narrativa aunque no deja de ser simpático, salvando que retrata a
un ente determinante en la historia, que a su vez tiene de curioso, por un lado, ostentando
su cierta madurez en el retrato, aunque es una película opacada finalmente por la recurrente fácil
y muy vista sensibilidad, tanto como por la simplificación, en especial en la
tercera parte del filme que lo aborda como pareja. La presente obra pudo
tocar un lado más oscuro, pero ese no sería Miyazaki, que suele ser luminoso, y es así como toca la fibra de muchos, pero en mi parecer son los destellos de los
desastres y la figura central protagónica en sí los que más albergan
complejidad y alcance, en lo que parece una obra abiertamente menor en
intenciones, que no llega a confabular íntimamente, aunque lo intenta con poco,
como lo hacen otras obras suyas, y mucho menos tiene de épica ni de nutrida
creatividad visual, pero como bien dice un diálogo, son 10 años de efervescencia
imaginativa, y luego uno debe retirarse, como se siente que le habla al
espectador, y así mismo el idolatrado autor. De ésta manera nos deja éste
maestro de la animación, bajo un gran legado.
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lunes, 29 de diciembre de 2014
The Lego Movie
Como la mayoría en su estreno esperaba muy poco de ella, pero es una película no solo muy bien hecha, tanto como entretenida –visualmente cautivante, aun adhiriéndose a articular éstos juguetes en sus características-, también llena de mensajes muy positivos para la existencia común y para el mismo séptimo arte. Cada parte encaja perfectamente, lo que suele generar un entusiasmo justificado, de cara a la audacia y genialidad en conjugar varios niveles de lectura, de lo que todo pervive con suma elocuencia y hasta sabiduría popular, esa a la que se enfrenta y trata de renovar de forma simpática, relajada, incluyendo a lo sanamente cómico.
El filme nos habla de una continua “renovación”, es decir, de una apertura que rompa (ciertos) moldes, no trabaje tanto como un manual, o en lo noble o ideal no se trate solo de mercantilismo o negocios, como la representación del “villano” -Lord Business, voz de Will Ferrell- al que se trata de humanizar; con lo que al llamado hombre de arriba, padre, jefe, empresario, se le consigue hacer ver el beneficio en darle una oportunidad o espacio a un niño, al hijo, y a lo que significa, al nuevo, a la continuidad, al complemento, y al juego/sentido que permite aparecer a la novedad, a la alegría/éxito compartido y a la inventiva. El filme busca el equilibrio, como invoca la broma con la llegada de la hermana y la ñoñez, que bien lo escenifica el personaje de Unikitty en su felicidad impoluta, forzada y molesta. En pocas palabras implica la convergencia de la autoría con lo mayoritario, permitiendo sobre todo al pequeño –la metáfora principal- o al hombre de a pie –liderados por Emmet Brickowoski, en la voz de Chris Pratt- ser el tipo especial, el héroe, el salvador, apreciando la libertad creativa y la imaginación del que viene después (véase el llamado a lo distinto, lo original y lo personal que se hace directamente), en creer en que todos podemos ser la opción central como el icónico, cool, ganador y simbólico Batman (habiendo una idea irónica como descargo, en linterna verde, el superhéroe arribista).
Otro punto interesante es el llamado -al hombre común- a salir del letargo, apreciar y ser más capaces con nuestra libertad, (intentar) ser excepcionales (un sentir muy contemporáneo, sumamente optimista), o mejor, poder sentirse como tal y alcanzar metas personales; como con la crítica ligera a comprar el café caro (representación del materialismo y consumismo absurdo), al ente domesticado visto a través de la música pop (la falta de adrenalina, riesgo e intensidad en cada vida; si bien la película destaca lo familiar, pero permitiendo la broma como con la obligación y seriedad que le exige Wyldstyle a Batman como pareja), a la dependencia de un trabajo metódico que nos vuelve monótonos y austeros (implica innovación en lo nuestro, más que patear el tablero; vencer la frustración contra todo pronóstico, acotando que no es ninguna opción), peleando contra una sobredosis de orden, en un despertar que utiliza sólo de partida a una mezcla de Total recall (1990) y Matrix (1999) pero sin demasiada paranoia, que nos dice que al encajar tan bien en el sistema –visto desde abajo- nos volvemos invisibles, desprovistos de personalidad y de verdaderos anhelos y búsquedas propias, y eso hay que cambiar para brillar en verdad; como en el universo real del niño -y el desdoble mental- con el lego (el más dotado maestro constructor), ser parte de, tener sueños, conciencia, explotarnos y participar realmente del mundo, como si estuviéramos metidos (y administrando) en el mejor de los juegos.
domingo, 12 de octubre de 2014
El niño y el mundo (O Menino e o Mundo)
La VII semana del cine brasileño que va del 9 al 18 de octubre
en el CCPUCP me permitió ver la ganadora del festival internacional de cine de animación
de Annecy 2014. Y hay que decir que la película de Alê Abreu es una obra de
corte “infantil” muy hermosa, basada en la fuerza de las imágenes y la música (destacando
el compositor y percusionista Naná Vasconcelos, hasta la inclusión de un rapero
conocido con el nombre artístico de Emicida), donde los diálogos son
irrelevantes, ni siquiera inteligibles verbalmente más si por contexto, en el
retrato de la mirada de un niño en busca de su padre, un campesino que decide
irse del hogar tras la necesidad de un mejor remunerado trabajo, como le pasa a
todos en su comunidad, camino que seguirá un apenado muchachito acongojado por
el recuerdo del querido progenitor, pero en ello se abrirá paso la memoria y el
crecimiento del pequeño una vez entendido el metraje, como reza el título,
dentro del mundo, lo que significa atravesarlo, conociendo la explotación laboral
en la lejana ciudad, con su continua apabullante publicidad, la vida ajetreada
y las necesidades materiales, visitando las favelas, las calles y sus luces, las
playas, el estadio (el deporte), las imponentes fábricas que
terminan votando al hombre producto de la deshumanización y el avance mecánico,
o los embarcaderos con gigantescos contenedores de metal que van llevando la
carga hacia un futurismo de maquinismo y apuro dejando de lado lo más importante,
la vida y esa felicidad que implica el carnaval –como con esa música extradiegética
que intenta predominar como mensaje- de gozar simplemente de la existencia,
como con esas águilas, una negra y otra como el arco iris peleando mitológicamente en
el cielo por un porvenir y optimismo muchas veces negado por la impiedad de cierta
naturaleza humana, mientras el hombre común trata de lograr la realización y la
satisfacción de la (supuesta) libertad, de cara a la constante invasiva
melancolía de la dureza de la economía y el sobrevivir con duros terratenientes,
árboles talados inmisericordes, patrones que hacen la vida proclive a lo miserable
y un habitad que empuja a la diáspora, a coger ese mismo tren de generación en
generación, ya lejos de esos sueños de infancia, ya no en un cálido y festivo viaje
mental, sino como en esas enormes y cansadas simbólicas escaleras surrealistas,
propias de la pesadilla.
Las ilustraciones a ratos parecen engañosamente como que
fueran hechas por la mano de algún niño, dando la sensación de acercamiento a
la mirada de nuestro protagonista, a su visión del mundo en lo que fuera en un papel
y a esa vera en el dibujo que nos presenta la gran pantalla, siendo en realidad
muy elaboradas desde lo aparentemente sencillo; diríamos que bajo lo libremente
artístico en medio del trazo austero, aunque con respectivos detalles puntuales,
trazos y color -como no puede faltar- con suma personalidad y laboriosidad, muchas
veces minimalista, o de composición/yuxtaposición sugerente, con personajes esbozados,
sin demasiado definir, delgados, patilargos, ojos brillosos o algún espolvoreo
de color, mucho blanco y negro, o rayas tristes por facciones. Junto a paisajes
que mayormente se hacen de solo el cromatismo multicolor, dándose forma con únicamente
ello, en una especie de collage pictórico, como con acuarelas o con crayón, por
una parte tipo los rectángulos de las obras de Mark Rothko o esas ilustraciones
a medio -o apenas- dibujar, de trazo invocador de uno completo en unas pocas
líneas y círculos, solo lo indispensable para visualizar la imagen representada.
En si lleva el sentimiento de hacer pensar en ese tipo de arte, la pintura, en
armar un espacio de efervescencia visual, sin seguir la ilustración
convencional, o de realismo, sino más de soltura, de ilusión, de fantasía, de
miedo, de misterio, de goce, de sorpresa, de curiosidad, de inseguridad, de
confianza, de sombra de tristeza, es decir, un sinfín de emociones, que es
parte indisoluble de ésta propuesta, que es como el retrato íntimo de un ser humano
en como descubre la verdad del entorno que nos absorbe, que pretende dominarle,
tirarle abajo, por una parte, pero habiendo una posibilidad en el amor, en la
música, en el baile, en la reunión, en la esperanza y en el compañerismo, que
se ve amenazado por el militarismo o la
globalización por mencionar dos de los grandes dilemas y escollos vivenciales
de tantos que abundan, comunitarios, universales, que nos hacen pensar en la
dictadura y en la ley del más fuerte (en el mal sentido). Desde la individualidad
de un inocente y aprehensivo observador infante (por algo tiene unos grandes e iluminados
ojos con chapas de color), que mira en pos de lo colectivo.
Una propuesta que debajo de su sencillez infantil visual y
narrativa, mira con solvencia los grandes problemas del mundo moderno, de la
gente de a pie, tanto del campo como de lo urbano, industrialismo explotador,
desempleo, pobreza o consumismo despiadado, a la par que a la distancia y a la
pérdida bajo la necesidad de sobrevivir, y el dolor que acarrea esa trascendental
ida en nuestras existencias (no solo de una presencia definitoria humana en
cada desarrollo, la de un padre o una madre, sino la del entusiasmo, algo que pasa
por la indiferencia, pero que es sumamente esencial), ese ir hacia la dureza
del mundo. Que recoge la memoria y el crecimiento, que no quiere perder la
festividad interior –como manifiesta aquella omnipotente música de carnaval e instrumental,
los ponchos coloridos que quedan del trabajo o la misma aventura a pesar de los
tiempos, ciertas experiencias y álgidas búsquedas- y la alegría que significa
compartir de la ilusión, como con esa vivaz semilla que pide y repite su
cultivo (un empuje hacia seguir creyendo en irradiar pasión), o esos copos de
luz que atrapa el pequeño, o afianza en una vieja fotografía familiar. En el recuerdo
vivo de lo bueno que debiera quedar intacto a pesar de todo. En una lección de
perpetuidad en la fe, en el optimismo. Para derrotar una putrefacción “elíptica”,
un desgano, una desesperanza. Un envejecimiento prematuro, que con una obra
como ésta se reanima el espíritu. Porque la vida,
al fin y al cabo, tiene que ser una fiesta. Y que mejor desde los ojos de los niños.
viernes, 12 de septiembre de 2014
The fake
Estamos ante una película bastante dura, una para poca gente
dispuesta a aguantarla, aunque merma esa pesadez que sea de dibujos animados, en
una propuesta que no permite ninguna concesión con su temática, ni con los
elementos que dispone para desplegar su feroz acometida narrativa e ideológica.
Tiene una fuerte y dominante crítica a la fe, está contra la devoción que tiene
el hombre al cielo y a ese prometido mundo de paz y eterna satisfacción que
palia la inclemente desazón y el dolor terrenal, viéndolo como un enorme
auto-engaño, que en la trama implica
literalmente un fraude. Para su corrosiva crítica se vale de la violencia, la
que no embellece, ya que ésta no pretende redención, no quiere ser agradable o
entretenida, por lo menos no de forma convencional al uso de nuestra simpática
contemporaneidad, sino perpetra “molestar”, herir la sensibilidad, tanto en
nuestras creencias religiosas, como desagradar en lo que es insoportable en la realidad,
el agredir o humillar brutalmente a alguien, o vivir haciéndolo, de esa forma
como naturaleza, mientras se es un criminal en constante ataque/defensa, como es el rol principal; y es tan potente en sus designios, sobrellevando un guion contundente
y sumamente consistente, que te llega irremediablemente a entusiasmar, entras
en sus coordenadas y te descarrilas con ella como séptimo arte, hasta repetirla
en la memoria, The fake (Saibi, en el original), como quien escupe al suelo y
entra en un terreno nuevo, igual al retorno del protagonista, un ex convicto,
vago, sujeto bruto más no estúpido y un maltratador familiar, a una pequeña
villa donde se está cocinando una comunidad eclesiástica, con el favor e
interés de donaciones para una iglesia (al punto que se habla de 144 mil lotes para
la felicidad divina de su gente), manejada por un supuesto párroco ejemplar,
milagroso y entregado a su fe, pero que esconde un pasado oscuro y suele
padecer mucho o dejarse llevar producto de las circunstancias; y un publicista
y gánster que lo manipula por detrás para sacar provecho del que es un negocio
trucho, y que irá desencadenando en una imparable locura o frenesí que no
dejará títere con cabeza, como quien anuncia una tragedia griega, que más tarde
irá a cumplir con su destino (como se dice de los mismos personajes), lo que traducido
son muchos muertos, bajo la especialidad de la casa, la de la parafernalia
coreana en el género de acción, hachas o apuñalamientos, que si fuera éste un filme
con actores de carne y hueso sería de los más impactantes y harto cautivante,
de mucha mayor atracción que esa minoría que la celebra y la celebrará, o quizá sería de
culto, uno de esos grandes thrillers coreanos que tanto nos llenan de
adrenalina e intensidad, y nos hace fanáticos de éste cine.
La trama invita a la insania o a la perdición a todos los
involucrados, sobre todo de los entes activos, como a la desilusión y corrupción
de los convencidos, partiendo de la lucha de un despreciable hombre que ni
antihéroe podemos llamar ya que no anhela más que una venganza y una corrección
a la que poco le importan los fundamentos (pelea la prostitución, pero trata
como puta a toda mujer que se le cruza), siendo como un animal, un enajenado
peligroso y temido en el pueblo (incluso sus amigos le tienen por mala persona),
siendo capaz de enfrentar a este Don y su pandilla, a Choi Gyeong-seok, dada su
inconsciencia, proclividad al daño, resistencia y temeridad, al haber tenido un
altercado con el mandamás a razón de su comportamiento desordenado, de donde lo
golpean con un ladrillo en la cabeza, lo que deriva en su ira ciega,
propiciando continuos choques en que poco importa el altruismo, derribar un
fraude, sino como este infiel argumenta, el lugar en donde solo uno debe quedar
en pie, algo personal, por haberse metido con el tipo equivocado y viceversa,
en dos bandos desiguales pero de semejante atrevimiento y convicción, en una
rabia que en el protagonista, este ex convicto y “simple” residente de baja
calaña de la zona, llamado Kim Mincheol, se vive mucho externamente hasta casi lo
inverosímil, en una fijación monotemática de engañoso aspecto heroico, y que
arrastrará a su única hija en colisión múltiple, entre lo automático, el abismo,
la presión, la ganancia, la fe y lo primitivo, como a otros seres inocentes
caídos en el mal (uno que no se justifica más que por el estado mental), en esa
composición indistinta que será la batalla campal contra Choi Gyeong-seok.
El filme exhibe bastante osadía, seguridad y rotura de
esquemas, como ser avasalladoramente pesimista, hasta concebir incluso una ironía en el remate, en el que el director Yeon Sang-ho deja en claro que su manifestación es la de un
crítico destructor de la debilidad humana, quitándole al hombre en ese trayecto
la esperanza mística; o en el dejar en total libertad a su criatura, a Mincheol,
un ser repulsivo e hiper-salvaje, que uno aun amando a los antipáticos en el
séptimo arte, como solemos decir, a éste lo dejamos ir, viéndolo completamente solo,
como quien encuentra abandonado a un hijo en su total libre albedrío, predominando
tanto la sustancia general. Fiel al cine que busca romper esquemas no
existen al final reglas ni ortodoxia que valga contra la imaginación y el arte
individual.
Ésta propuesta es un machaque ideológico-revolucionario si se quiere, si bien en bastante medida estos tiempos son de descreimiento. Presenta un extremismo de principio a fin, para lo
que hay que tener suma paciencia, en que su honestidad, o la sugerencia de considerarla de esa forma, te terminan convenciendo de apreciarla como arte,
valorando su magnífico guión, vista la convergencia conclusiva de sus tantas
sub-tramas tan bien desenvueltas en su leitmotiv, la pasión humana, aunque no
necesariamente pensemos como ella, en defenestrar a la religión, o ver al
cristianismo como un engaño o solo un conducto para los incautos y necesitados
de salvación.
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cine asiático,
crítica,
dibujos animados,
séptimo arte,
Yeon Sang-ho
martes, 22 de julio de 2014
Mary and Max
Película australiana ganadora del festival de cine de
animación de Annecy 2009, es una historia de lucha contra la adversidad de ser
excluido, por tener una grave dificultad de adaptación social, o ser
considerados perdedores, en el caso de
Mary por su apariencia física aun siendo una niña de 8 años al inicio del filme,
por lo que lo único que los protagonistas quieren es tener un amigo de verdad,
y de eso trata, lógicamente con conflictos de por medio (desde el inicio, y a razón de la
entrega y la fe), cuando Mary envía una carta curiosa. Y toda la película lo
es, cargada de sorpresas, ocurrencias, audacias, inocencia –que me recuerda un
poco, junto con el uso de un estribillo de sonido musical, a Peanuts- mezclada
con temas espinosos o conceptos adultos, como de tipo sexual o enfermedades
mentales (otro punto muy bien trabajado, como el asperger y los trastornos de
ansiedad de Max, o la agorafobia de Len).
Ésta propuesta tiene descripciones biográficas o del mundo plenas de imaginación, ironía, nobleza y sobre todo mucho ingenio, con lo que la correspondencia constante que se envían Max (la voz es de Philip Seymour Hoffman) y Mary (voz de Toni Collette) es parte central de ir conociéndolos y compatibilizando con sus problemas y quienes son, como se comportan, sus aficiones de coleccionistas que los muestran nerds o freaks, el desmedido apetito que trae comer comidas impensadas cargadas de dulces, o como sufren siendo buenas personas, indispuestas por la gente, la familia, sus tantas propias imperfecciones -la mayoría dadas sin escoger- y en general por la sociedad (aunque también da oportunidades cómo se las quita, véase la lotería o la comprensión para bien y mal de cierto retardo ante una muerte accidental).
Ésta propuesta tiene descripciones biográficas o del mundo plenas de imaginación, ironía, nobleza y sobre todo mucho ingenio, con lo que la correspondencia constante que se envían Max (la voz es de Philip Seymour Hoffman) y Mary (voz de Toni Collette) es parte central de ir conociéndolos y compatibilizando con sus problemas y quienes son, como se comportan, sus aficiones de coleccionistas que los muestran nerds o freaks, el desmedido apetito que trae comer comidas impensadas cargadas de dulces, o como sufren siendo buenas personas, indispuestas por la gente, la familia, sus tantas propias imperfecciones -la mayoría dadas sin escoger- y en general por la sociedad (aunque también da oportunidades cómo se las quita, véase la lotería o la comprensión para bien y mal de cierto retardo ante una muerte accidental).
Mary and Max es una animación en stop motion que hace
hincapié en el detalle, preciso, representativo y sugerente, en la
cotidianidad, en lo ordinario, en nuestra contemporaneidad (la del aislamiento,
la soledad y la incomunicación, tanto de la urbe sobrepoblada como de la frase
pueblo chico infierno grande), si bien parte de los 70s bajo vidas sencillas
fuera de la moda y lo mediático, que otorga consciencia de un contexto que
aporta mucho a las personalidades, no siendo poca cosa porque se mueven en la
misma base de todo el conjunto, la descripción pormenorizada y harto efectiva de
sus criaturas.
En Australia donde vive Mary predominan los marrones, los
ocres, y en New York donde Max los
grises, el blanco y negro. Brilla el rojo para señalar la felicidad,
pequeños destellos detenidos eternamente para acogerse al cambio y la
iluminación de la existencia como esas estrellas que deslumbran al envejecido
protagonista; radicar en el sueño de la amistad y el optimismo. Véase el pompón -que yace en un sombrero- que obsequia la niña poco agraciada al cuarentón sumamente obeso lleno de manías y desequilibrio emocional. En la niña está la
continua presencia de la caca como símbolo de su sociabilización, un especie
de estigma, incluso durante un tiempo bajo algo visual en una mancha de
nacimiento. Y es que el retrato puede ser bastante duro, dramático y triste debajo de todo su
manejo cómico y bello. Ya lo define el manejo literal de un anillo de
juguete de la pequeña, que implica estados de ánimo y realización personal. El
color y la pasión anidada en la fraternización.
Hay mucha empatía y seducción para con el espectador, pero
en ese trayecto el director y guionista Adam Elliot demuestra complejidad,
laboriosidad y honestidad con el arte y con su serias y actuales temáticas, que
nos tocan, directa o indirectamente, a todos por algún momento de nuestras
existencias, bajo la sensibilidad. El martirio está algo velado en
toda su crudeza y frialdad, ya que no dejan de ser dibujos destinados a la
familia, tanto como al adulto, pero dentro de lo más que suficiente para entender
bien que retrata. Las deficiencias yacen en
tono “alegre”, discreto a un punto, aunque se trate la idea del suicidio y la
grandilocuencia de la decepción. El filme presenta buena onda, naturalidad, humor,
simpatía y relajo. Hay gran equilibrio al respecto.
Max es judío pero ateo, tiene un amigo imaginario y nunca ha tenido una relación sexual teniendo 44 años de edad aunque alguna de sus palabras favoritas sea de esa índole sin que por ello pretenda nada. La pedofilia se descarta de inmediato en la trama, hay noción y exhibición de esto y sirve para revelar/diferenciar el alma diáfana y sana, de la ignominiosa y repudiable que se hace justamente de lo sentimental, regalos, el ser desconocidos y la facilidad/disponibilidad emocional.
No solo yace la estupidez o lo atípico, sino la frustración, la monotonía y el conformarse con esto. Los animales, las mascotas, también tienen injerencia en los protagonistas, en su humanidad y tipo de personalidad; uno tiene un gato tuerto, desagradable y lastimero a la vista, que sufre de halitosis y que ha recogido de la calle; mata continuamente sin querer a sus peces y sigue la senda de la dinastía numérica ante una nueva compra; la muchachita tiene por mascota a un gallo que cayó de un camión cuando iba hacia un destino anunciado.
La derrota es invocada desde el inicio, por ambas familias; Mary tiene una madre alcohólica, descuidada, fumadora empedernida y ocasional ladrona de necesidades del hogar; el padre es un aficionado taxidermista de pájaros y un obrero, un tipo algo freak, vaciado, silencioso, apagado y robotizado sin ser mal ser humano. Y hacia ahí va Mary, pero es este canto de amistad de un continente a otro, a la distancia, el que le da un sentir de triunfo, de realización personal, más allá de consumar el reconocimiento y lo profesional, en que el tema es una esencia de nuestra humanidad, concretar un anhelo central, algo tan simple como compartir con un verdadero ser querido, y no es un mensaje ñoño, gracias a como se sobrelleva todo, con calidez pero con suma inteligencia. ¡Qué bonita historia!, una para recomendar infatigablemente.
Max es judío pero ateo, tiene un amigo imaginario y nunca ha tenido una relación sexual teniendo 44 años de edad aunque alguna de sus palabras favoritas sea de esa índole sin que por ello pretenda nada. La pedofilia se descarta de inmediato en la trama, hay noción y exhibición de esto y sirve para revelar/diferenciar el alma diáfana y sana, de la ignominiosa y repudiable que se hace justamente de lo sentimental, regalos, el ser desconocidos y la facilidad/disponibilidad emocional.
No solo yace la estupidez o lo atípico, sino la frustración, la monotonía y el conformarse con esto. Los animales, las mascotas, también tienen injerencia en los protagonistas, en su humanidad y tipo de personalidad; uno tiene un gato tuerto, desagradable y lastimero a la vista, que sufre de halitosis y que ha recogido de la calle; mata continuamente sin querer a sus peces y sigue la senda de la dinastía numérica ante una nueva compra; la muchachita tiene por mascota a un gallo que cayó de un camión cuando iba hacia un destino anunciado.
La derrota es invocada desde el inicio, por ambas familias; Mary tiene una madre alcohólica, descuidada, fumadora empedernida y ocasional ladrona de necesidades del hogar; el padre es un aficionado taxidermista de pájaros y un obrero, un tipo algo freak, vaciado, silencioso, apagado y robotizado sin ser mal ser humano. Y hacia ahí va Mary, pero es este canto de amistad de un continente a otro, a la distancia, el que le da un sentir de triunfo, de realización personal, más allá de consumar el reconocimiento y lo profesional, en que el tema es una esencia de nuestra humanidad, concretar un anhelo central, algo tan simple como compartir con un verdadero ser querido, y no es un mensaje ñoño, gracias a como se sobrelleva todo, con calidez pero con suma inteligencia. ¡Qué bonita historia!, una para recomendar infatigablemente.
jueves, 17 de julio de 2014
Una historia de amor y furia
Una historia de amor y furia (2013), de Luiz Bolognesi, trata de tres sucesos recogidos
de hechos reales del pasado de Brasil, más un cuarto tras estos que hace de racconto,
y que se instala en la ciencia ficción futurista, una que intenta alertarnos de
hacia dónde nos podemos dirigir como humanidad si continúan, se magnifican y
empeoran algunas cosas, dentro de una distopía en el año 2096. Fuera
de conocer algo a grosso modo de éste país culturalmente hermoso la realidad es que desconocemos mucho, aun siendo parte de latinoamérica, y se hace más pecaminoso en
nuestro caso, por ser nuestros vecinos sudamericanos.
Sus tres fechas y contextos coyunturales le dan sustancia y realce al conjunto, y formulan un concepto, lectura y argumento bastante claro, importante y pesimista. Prestando atención y con el conocimiento histórico necesario el espectador apreciará mucho más la propuesta, la que ganó la máxima presea del festival de animación de Annecy 2013, el más importante en su tipo.
Sus tres fechas y contextos coyunturales le dan sustancia y realce al conjunto, y formulan un concepto, lectura y argumento bastante claro, importante y pesimista. Prestando atención y con el conocimiento histórico necesario el espectador apreciará mucho más la propuesta, la que ganó la máxima presea del festival de animación de Annecy 2013, el más importante en su tipo.
El primero se da en Guanabara, en 1566,
siendo nuestro protagonista, alguien que se reencarnará múltiples veces en el
relato, un indio perteneciente a la tribu tupinambá, los que son tan aguerridos
que incluso practican la antropofagia para robar el alma y fuerza al enemigo. Éste suceso yace en medio de la conquista portuguesa del país y la lucha de estos contra Francia
por el dominio del territorio, mientras las propias tribus yacen divididas y en
constante disputa.
El segundo sucede en Maranhao, en 1825, el año de la
independencia de Brasil, poco antes de conseguirla mientras yace la esclavitud
y el maltrato de los colonos, para lo que nuestro
héroe, ésta vez un hombre de color con una familia que cuidar, decidirá
levantarse en armas para salvaguardarlos, haciendo uso de guerrillas. Éste sentido se repetirá en cada episodio, unos que se cargan de una contundente
tendencia de lucha social, dígase socialista, la de los oprimidos empujados a
responder con violencia ante el sojuzgamiento, humillación y crueldad de los
poderosos. En éste caso es enfrentarse al abuso extranjero, que implica la violación, la tortura y el asesinato, entre lo
fantástico y efectista, y lo histórico y verdadero, en un entretenimiento reflexivo. A ésta revuelta se el conoce como La
Balaiada.
El tercero se anuncia en la ciudad de Rio de Janeiro, en
1968, durante la dictadura militar. Tiene de protagonista a un guerrero inmortal, quien sigue siempre a la mujer que lo complementa, llamada Janaína, la que reencarna también, pero sin que ella lo sepa. La halla de estudiante y revolucionaria y decide unirse a su pequeño grupo armado. El relato continua hasta 1980. Cuando el guerrero muere –con
lo que desaparece su cuerpo instantáneamente- se convierte en ave recorriendo
el tiempo antes de tomar otra vida. En un momento determinante y cíclico yace como cámara subjetiva. En el guerrero inmortal subyace una cubierta mítica, aun comportándose tan terrenal, a razón de sufrir,
llenarse de intensidad. Está ilustrado bajo una mística, en aquellos vuelos por el cielo
imponente, diáfano, libre, en medio de la luz y la bruma.
En todos los relatos existe un lado romántico, poético (en un microcosmo
que se une a uno mayor), que lleva de continua frustración y tragedia (tanto en
el ideal colectivo como en lo íntimo), pero de lo que no se revisten por completo, ya que tiene escenas fuertes y un pensamiento
crítico sólido, repetitivo, aunque siendo dibujitos esa carga disminuya, sin
arrancarle su cualidad de ser animación para adultos, un arte distinto de
expresión que hay que tomar en serio desde su estilo, el que Bolognesi
complejiza y embellece con estéticas tridimensionales y clásicas laboriosas,
con distintas texturas, detalles (como seguir y amplificar el trayecto de una
abeja), un cromatismo cautivador, trabajador de atmósferas, y un toque visual duro,
realista, imaginativo, erótico y sensual. Confieso que me fascina la sencilla creatividad de la estatua
del Cristo Redentor mutilada de un brazo y con una inscripción callejera.
Se puede ver en el uso del amor verdadero, hallándolo en cada vida y perdiéndolo (aunque en cierto rato no sean pareja), a la telenovela, esa que
tan bien conocen y explotan en Brasil, señalando un lado básico, aunque decirlo suene en buena parte injusto. No obstante considero que ese
lado no solo funciona sino que aporta, mejora el producto, dándole un toque de
relax -ante las ideas políticas- y atractivo al conjunto, como a su vez un
sentido de cuento a todas las acciones, sin que por ello se pierda su lectura
trascendental, profunda, la de moverse por otros y no por uno, por un sentir
puro, noble, necesario y poderoso, capaz de apasionar a cualquier hombre, de
hacerlo reaccionar, que saque su furia interna, que se pliega perfectamente a
la ideología que intenta trasmitir el filme. A esto se agrega como colofón una defensa
ambientalista, de cara a lo apocalíptico bajo la escasez del agua.
jueves, 22 de mayo de 2014
Paranoia Agent
Ésta serie consta de 13 capítulos, de 24 minutos cada uno. Le pertenece a Satoshi Kon. Satoshi tuvo una corta filmografía (4 películas únicamente y 1 serie), pero brilló entre los más grandes del anime. Murió a la temprana edad de 46 años.
Las películas
Perfect Blue (1997) es su obra más compleja, destinada a
los más fervientes fanáticos de Kon y del anime –siendo uno de los mejores del
rubro- y, qué duda cabe, a los más exigentes,
sobre la fama y el éxito, lo mediático y la locura. Sigue Millennium
Actress (2001), la que versa en dar a la luz las memorias de una actriz
legendaria para un periodista en especial que escuchará como ella mezcla su
propia vida con su labor cinematográfica en una unificación de dos partes que
se retroalimentan mutuamente quebrando todo límite entre sí, viéndose que en
las películas de Satoshi Kon las formas aportan un lenguaje imaginario visual
de cariz privilegiado. A continuación viene Tokyo Godfathers (2003), su filme más
amable, uno emotivo y sensible pero con arte, mucha aventura, comedia y su
toque noir existencial, sobre tres vagabundos que se topan en navidad con un bebé abandonado. Ellos son un travesti maduro, solitario y
con carácter; un alcohólico y ex apostador de juegos caído en el inminente
fracaso y la fractura de su hogar; y una niña mimada huida por un acto
delincuencial familiar. Estos 3 vagabundos deciden
hallar por sí mismos a los padres del bebé, habiendo una auscultación interior de cada
uno y de dos posibles progenitores. Es una historia entretenida y muy fácil de
ver, una apuesta segura al mundo de Kon, para todo curioso. Por último, pero, desde
luego, no menos importante (las cuatro lo son), tenemos Paprika (2006), su obra más
popular en cuanto a unanimidad, en un retorno a la cosmovisión onírica y
surrealista de Perfect Blue, aunque mucho más clara, con
mucha acción y metalingüística. En ésta es ir tras los pasos de un traidor o
terrorista infiltrado en un sistema capaz de manipular el subconsciente y los sueños,
contra un criminal que tergiversa el ideal de sanación que invoca el proyecto, convirtiendo
en una pesadilla la realidad, mientras Paprika, la heroína, es el álter
ego de Chiba Atsuko, co-creadora del invento, y la encargada de resolver el
conflicto y el misterio.
La serie
Paranoia Agent tiene su centro en el Shonen
Bate (el chico del bate), un niño de gorra y rulos oscuros, patines
dorados y bate doblado de béisbol del mismo color, que suele pegarle batazos a gente que está reprimida o al borde de explotar, que ya no pude
guardar ni soportar algo en sus vidas. Éste, aunque violento, es una especie de
salvación o pretexto psicológico fantástico para pasar la página, o darse de
golpe, valga la ironía, con los hechos inmanejables, en la que es una creación inverosímil,
ilógica a un punto, increíble, si se
quiere, ya que se trata mucho de algo mental, y juega en esas reglas sin límites, simbólica y sugerentemente. No obstante el shonen Bate se convierte en una especie de leyenda urbana, vox populi, y
yace ubicuo, al punto de la sobredimensión, el rumor, la paranoia recurrente y
que llega a distintos tipos de enajenación, la monstruosidad, el videojuego
imaginativo, la ilusión, el terror o lo delincuencial. Cobra hasta vida en un doble, lo que es solo la
audacia de Satoshi Kon para meter en la pantalla el universo que le apasiona en
el arte, el que recuerda a David Lynch, un referente ineludible.
Kon es personal, único, y si de comparaciones tratamos
patenta igual radicalidad en su personal cualidad de divertimento, sólo que dentro
de un ambiente de relajo, compenetrando intelecto con sobre todo intensidad y entretenimiento,
de cara a cautivar al espectador promedio, una hazaña vista la esencia, y lo
logra, que llega incluso a lucir a ratos fácil, aunque a través de cierta
rareza o particularidad argumental, es decir, un tema aun poco
estudiado en todo el alcance tratado por Kon, a pesar de tener muchos visos de identificación
primaria (incluyendo a lo formal). Sobrelleva una parte “lejana” en cuanto a
lo cotidiano, sin embargo siendo fiel al dibujo animado en tierras de anime y a
su idiosincrasia, que fuera de ciertas apariencias cavila en una temática general
madura, para adultos, y no solo eso, se tratan directamente asuntos delicados
como la pederastia, el incesto, el suicidio. Éste último presentado mediante comicidad,
ironía y más tarde paradoja.
Muestra la carga familiar en la enfermedad, la frustración
existencial incluso desde la infancia, o
la misma locura en distintas clases, como la doble personalidad autodestructiva, el mejor episodio del grupo, junto al del metalenguaje en que se
contextualiza en un relato criminal el quehacer y los artífices de un anime. Trabaja las falsas memorias que desarrollan espacios de refugio pero a su vez de intimidación
mental y autoflagelación, a partir de lo bastante libre, fresco y
extrovertido, a veces algo bobo, infantil e intrascendente, sin complejos, notando
que lo suyo “esconde” una naturaleza oscura, complicada, que implica la
revelación metafórica del conjunto –por un lado expuesta, como se ve notoriamente en el
último capítulo-, acerca de la realidad nipona en cuanto a la
congestión, la velocidad, lo tecnológico, la ambición, la desilusión y la
tensión urbano vivencial, y a esa vera lógicamente el planeta y las
ciudades en que vivimos.
En los 13 capítulos hay mucha novedad desde la “sencillez”
y en buena medida independencia, habiendo episodios más ligados que otros, como en
los tres últimos para cerrar el caso, no descontando algunos
lazos de interconexión, ya que existe el misterio
de quien es el Shonen Bate, que tiene su nexo con un personaje que también está
en todas partes, Maromi, un perro rosado de peluche creado por Sagi Tsukiko que
es la primera víctima del chico del bate, y la que tiene una participación capital.
El Shonen Bate es perseguido por dos detectives de policía, Keichii Ikari y Mitsuhiro Maniwa. El primero un oficial más o menos cincuentón, clásico en todo sentido, pero con un mundo interior a cuestas que debe enfrentar. Hay un juego de desdibujar o esbozar a los animes en el capítulo de la producción, en el que participa, de hacer de la vida literalmente algo plano y sin sorpresas -y lo que significa con ello-, que valga la curiosidad le sucede a alguien que defiende todo lo contrario, pero es que el desgaste cobra factura. El otro es un joven policía novato que tiene despierta la credulidad de lo fantástico, un héroe que hace referencia al lector de manga y al espectador de anime, que más tarde valga la gracia se convierte en un superhéroe nerd y llega a oír hablar a unas muñecas. En ese aspecto Satoshi Kon no se hace ningún problema, deja en claro que está ante un anime -que tiene toda libertad- e introduce cuanto le parece, como una ola masiva y expansiva de color oscuro invadiendo la ciudad arrasando con la gente, o combates al estilo de la leyenda de Zelda.
El Shonen Bate es perseguido por dos detectives de policía, Keichii Ikari y Mitsuhiro Maniwa. El primero un oficial más o menos cincuentón, clásico en todo sentido, pero con un mundo interior a cuestas que debe enfrentar. Hay un juego de desdibujar o esbozar a los animes en el capítulo de la producción, en el que participa, de hacer de la vida literalmente algo plano y sin sorpresas -y lo que significa con ello-, que valga la curiosidad le sucede a alguien que defiende todo lo contrario, pero es que el desgaste cobra factura. El otro es un joven policía novato que tiene despierta la credulidad de lo fantástico, un héroe que hace referencia al lector de manga y al espectador de anime, que más tarde valga la gracia se convierte en un superhéroe nerd y llega a oír hablar a unas muñecas. En ese aspecto Satoshi Kon no se hace ningún problema, deja en claro que está ante un anime -que tiene toda libertad- e introduce cuanto le parece, como una ola masiva y expansiva de color oscuro invadiendo la ciudad arrasando con la gente, o combates al estilo de la leyenda de Zelda.
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