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martes, 30 de junio de 2026
La noche de las mujeres (Onna bakari no yoru)
Kinuyo Tanaka fue una célebre y prolífica actriz que trabajó con Yazujiro Ozu, Kenji Mizoguchi, Akira Kurosawa y Shohei Imamura. Con casi tres décadas de experiencia como actriz en 1953 con 44 años de edad se lanzó a convertirse en la segunda directora de cine de la historia de Japón. Realizó 6 largometrajes durante 9 años. No dejó nunca su carrera de actriz que continuó hasta prácticamente su muerte. El presente es su quinto filme. Es una película sobre la prostitución y que por una ley real tiene la curiosidad de contar de que el estado metía a las prostitutas en centros de rehabilitación, como si fueran drogadictas y para ello les enseñaban oficios. Yacían en especies de internados y luego como si pasaran por estudios eran colocadas en trabajos. El problema en cierta manera es que se mencionaba su pasado en los centros laborales o ellas muchas veces no sabían como callarlo. Bastantes pretendían el perdón contándoles su vida a la gente común y corriente. Solían recaer. Algunas escapaban de los reformatorios. Otras entraban y salían. Es en mucho un melodrama. La protagonista se llama Kuniko (Chisako Hara con 25 años). Ella se vendía a extranjeros y lleva el tatuaje de la inicial de un proxeneta en su cadera. Kuniko muestra que puede ser perversa, cuando su venga de las exigencias de la dueña de un negocio, seduciendo al marido y haciéndolo notar. Se va contenta produciendo el caos en ese hogar. La esposa es algo ingenua porque le advierte que su marido es débil y él dice que está con una vieja y se aburre mucho. Luego le cae el karma a Kuniko y la humillan unas obreras. Kuniko habla de vengarse nuevamente. Quiere matar a las muchachas de la fábrica. La directora del centro de rehabilitación, que es comprensiva pero también sabe con quienes está tratando, la consuela y le otorga una nueva oportunidad. Lo que viene es que por buen rato parece una película de Ozu, pero luego vuelve el melodrama, la sordidez. Es una propuesta ligerita, pero bien contada, que atrapa la atención. No es ser permisivo o indulgente con la prostitución, aun cuando Kuniko intenta justificarse diciendo que no tenía subsistencia y eso la empujó a ese submundo de perdición. Es una toma de consciencia finalmente, como en el mismo caso de la drogadicción, para cambiar en verdad o dejarse ayudar. Más un trato digno en la reinserción social y que se valore el esfuerzo. Sentirse feliz de ser otra persona tras ganarse a la gente como con la compañera de habitación. Si bien el filme se pone trágico logra potenciar una mentalidad de autosuperación honrosa. Kinuyo Tanaka y la guionista Sumie Tanaka con quien era la segunda vez que trabajaba apuestan por un feminismo donde la protagonista se vuelve realmente fuerte mostrándose humilde desde su interior, aplicando que yacer en la sordidez es un engaño de pseudo fuerza. Se dice que mucha culpa la tienen los hombres, pero como con el jardinero o florista existen también en la trama tipos serios, firmes y bondadosos. Se puede ver así mismo que hay prostitutas violentas; otras se encuentran dañadas mentalmente por ese tipo de vida. Es una película que habla de cierta liberalidad con las jóvenes obreras, las que también fomentan el machismo. Es una obra que trata de abarcar varios puntos del tema y lo hace en los detalles, mientras muestra dinamismo y fácilmente captura la atención. Muchas japonesas se ven guapas y no exhiben el cuerpo ni erotismo. Es una película en ese aspecto muy cuidada, que argumenta y sugiere en lugar de querer ser simplista en ser mucho más explícita visualmente o vulgar. Tanaka lleva el espíritu del cine clásico, si bien el melodrama apuesta por algunos ratos muy básicos.
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Chisako Hara,
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