sábado, 11 de septiembre de 2021

Down in Shadowland

Dirige Tom DiCillo, cineasta indie que empezó como director de fotografía de Jim Jarmusch. Amante de 2 cultos, el documental y la comedia. DiCillo grabó durante el 2009 al 2017 el metro de New York y construyó un documental dividido en 8 partes creando una narrativa con personalidad; además le ha otorgado mucha importancia al sonido acústico o banda sonora. El filme pone algunos patrones en los distintos capítulos como el descenso de escaleras para ingresar a los túneles del metro o cuando la gente corre para alcanzar el transporte. Es un filme de emociones, tal cual retrata a gente humilde, mucha incluso poco agraciada, gente de las sombras también, vemos drogadictos, locos, slow people, pero también niños, profesionales, familias cálidas, chicas guapas despreocupadas de su físico, entre muchos otros. Por el documental pasan afroamericanos, asiáticos, latinos (en especial mexicanos) y caucásicos. Es una película que aboga por la no invisibilización, ya que se trata en mucho de un EE.UU. no muy bello ni comercial, aunque ahí abajo (alrededor) está muy presente el cine, el videojuego, el entretenimiento. El filme tiene un capítulo donde con música electrónica y adelanto de velocidad de movimiento parece crear un especie de momento sci-fi. El filme también critica cosas, como la facilidad de la venta de armas a ciudadanos americanos y la influencia en la criminalidad de la violencia audiovisual, incluso algo de política entre los opuestos Trump y Obama. La tesis se da con la gente hipnotizada con los televisores subterráneos. Es un retrato de un EE.UU. cero glamoroso, cero turístico, asoma mucha pobreza, como ver gente tirada en el piso o durmiendo en los asientos del metro, hay un entero capítulo dedicado a dormir dentro del tren. Ésta propuesta trasmite emociones, las construye, como ver como se manifiestan distintas formas de amor en los vagones, para pasar a tener presente que quienes vemos también existen, que el mundo no es siempre bello, que la humanidad tiene distintos rostros y acá también hay sentimientos. Es un filme que expone una cierta horizontalidad, todos, bellos y feos, distintas razas y diversas edades, presentan un mismo peso, son nuestra humanidad. Es un mundo duro, exige resistencia, como reza un capítulo la inocencia tiene un límite.