sábado, 27 de febrero de 2021

El agente topo

 


Candidata por partida doble al Oscar 2021, ha quedado en la shortlist de documental y película internacional, también está ya nominada a los premios Goya 2021. El agente topo (2020), de la chilena Maite Alberdi, es una película entrañable, gracias a su protagonista, Sergio Chamy, de 83 años, que por un anuncio del periódico se ofrece al trabajo de investigador privado. Ésta premisa hace de éste documental uno de autor, con sus libertades colocando cierta ficción y creando un híbrido, al tiempo que fomenta originalidad. En el fondo es un documental sobre la vejez, sobre no abandonar a la gente mayor, es un llamado de atención a los familiares que se suelen distanciar o desentender de los viejitos dejándolos en asilos. Mientras ésta parte propia de un documental convencional sucede y se trabaja inteligentemente, sin presionar, de manera natural y algo sutil, el filme de Alberdi pega un buen salto de arranque y hace una jugada maestra, haciendo de su propuesta una investigación, un pequeño juego de espía, con un Sergio Chamy en la misión de ver si hay algún tipo de abuso hacia una mujer anciana equis dentro del asilo al que es llevado como uno más. Pero Chamy no es uno más del todo, es un caballero, un hombre coherente que habla muy bien y está lleno de sensibilidad; él lo dice sencillo, dice que es un hombre llorón. Sergio es un tipo con gran carisma y un hombre bien educado, él hace de éste filme uno bastante bueno. Lo de la investigación funciona, pero es más un pretexto, lo que se pone en práctica es la interrelación entre el agente topo y los ancianos del asilo, que Chamy llama las abuelitas, ya que el lugar tiene apenas 4 hombres y cerca de 50 ancianas. Las abuelitas también aportan bastante, hay poetas, algunas románticas, seductoras incluso, otras con algunos problemas propios de la edad, pero el vinculo de amistad que se forma entre el agente y las viejitas es simplemente hermoso. Sergio es auténtico, se le nota algo de carácter, como cuando se suele poner en contacto con él su jefe de investigación. Aunque Sergio siempre mantiene las formas no deja de mostrar lo que le fastidia. Lo bueno en él es que nunca cae mal, siempre es atinado, incluso cuando da su opinión, como con los viejitos postrados. Es un documental que se mueve con mucha agilidad y naturalidad, y a ratos se pone algo serio, levemente, pero es sobre todo atrapante con la interactuación del agente y la gente mayor del recinto de reposo. Sergio siempre sabe manejar a las personas, incluyendo ancianas algo enojonas o poco sociables, o alguna con algún problema de edad; las abuelitas, todas, terminan queriéndolo. Hay una anciana que queda con el corazón roto, y cierto ineludible fastidio, pero todo esto transmite cierta honestidad, aun cuando desde luego hay ficción y las cámaras -mostrando todo tan nítido- son complicadas de ocultar. Sergio está hace tan solo 4 meses de luto, y éste viaje a su edad muestra que el amor aun le corresponde, el de su familia y sus nuevos amigos y compañeros. Es un viaje de sanación también. Se trata de un filme cálido, que te hace sentir bien con la humanidad, y te hace pensar un poquito.