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miércoles, 22 de mayo de 2024
Lampa cu caciula
Ganó mejor
corto internacional en el festival de Sundance 2007. Tenemos un filme sobre la
relación de un padre y su hijo, desde un ambiente bastante humilde. El padre es
gruñón y de maneras bastante simples, pero demuestra que quiere a su hijo.
Ellos transportan algo pesado, algo que quieren arreglar, tienen que llevarlo a
otra parte (es un largo recorrido) para que un técnico lo componga. El padre hace éste arduo trayecto
-no tiene auto- porque en el ambiente de pobreza en el que viven, en una aldea,
no hay muchas cosas para entretenerse y la vida necesita de alegrías, todos
necesitamos de ello, sobre todo un niño. Tratamos con un viaje en pos de algo
mundano, algo que a muchos no les parece extraordinario, pero muchas veces lo que
damos por hecho o común también es de agradecer. Es entonces un esfuerzo porque
el hijo sea feliz (aunque no se diga abiertamente), dentro de pocas
posibilidades económicas, pocas cosas materiales que ofrecer, si bien hay
muchas lecciones valiosas que se pueden dar o comprenderse como así el poder
solidificar un importante vínculo. También implica ser una especie de aventura, que a
ratos colinda con muchos peligros. Se topan con borrachos, gente necesitada que
puede robar o hacen autostop donde siempre resulta un riesgo con quien te puedes
cruzar. El padre no es ningún Superman, sino una persona bastante simple, pero es
una figura determinante en la memoria, psicología y consistencia de su hijo,
como también en darle momentos donde éste muestre una sonrisa y se convierta en
el futuro en un hombre de bien. La película de Radu Jude abre hablando como de
códigos, estos refieren a elementos que conforman lo que transportan y que hay
que tener en buen estado. Éste corto se explica muy bien. Empieza bajo
cierto misterio y se vuelve poderosamente práctico y harto realista. La película invoca fuertes afectos, dentro de un mundo rudo. Atravesar el
barro, hallar soluciones sencillas una detrás de la otra, la vida misma.
jueves, 23 de noviembre de 2023
The Happiest Girl in the World
Éste filme del 2009 es el debut del rumano Radu Jude, como se suele señalar al hacerlo en el largometraje, su entrada en la nueva ola rumana, a cinco años de apuntarse el inicio de ésta nueva ola, y a 4 años de hacerse conocido el movimiento con el triunfo de la popular e hito The Death of Mr. Lazarescu (2005) de Cristi Puiu al alzarse con el premio Un Certain regard del festival de Cannes 2005. El debut de Radu se ve claramente como un filme primerizo, pero aun así interesante y bien hecho, bastante simpático, instalado en la cotidianidad del cine rumano, retratar la normalidad de la gente rumana. Hace uso de varias tomas largas, estáticas y a ratos diálogos demasiado extensos, que hablan de cierto toque primerizo, mostrando artificialidad, como buscando ser arty y denota cierta antinaturalidad, aun cuando uno pensaría que porque se deja correr la cámara imitando el tiempo real sería todo lo contrario, pero el efecto artístico es el opuesto, denota artificialidad e imperfección, aun cuando las conversaciones no son malas tampoco, pero gritan por un recorte, ya que el cine es el buen uso del tiempo, construirlo, más allá de adjudicarse un toque inmediato arty o de cine exigente. El filme luce antinatural con estos aspectos técnicos porque en general es bastante sencillo de seguir, luciendo una historia en sí atractiva, porque lo que se nos cuenta es muy humano, muy empático, desde lo simple, que va de una joven de 18 años que gana un auto último modelo en un concurso hecho por la marca de un jugo nacional y ella para recibir el carro tiene que hacer un comercial donde deberá promocionar la bebida y dar a conocer la entrega del premio. Delia (Andreea Bosneag) se transporta con sus padres en su viejo auto hasta la capital rumana, Bucarest, para cumplir con el contrato del regalo. Pero los padres tienen en mente otra cosa, quieren vender el vehículo ganado para hacer un negocio familiar. Ellos son pobres y quieren de verdad a su hija, pero ellos ven el premio como una oportunidad de inversión para el futuro donde incluyen pagarle la universidad a su hija y hasta después con las ganancias darle otro carro. Pero Delia como toda chica joven piensa en manejar un bello auto y que sus amigos se maravillen con ella, quien pinta, como bien se dice, de una chica común y corriente. Entra de esa manera en pelea con sus padres que tratan de convencerla hablándole, pero la muchacha se mantiene fastidiada y terca sin caer por ello nunca mal por su actitud, que es propia de su edad. Siente que es una injusticia quitarle algo que es suyo, y no le importa mucho su actual estado económico familiar ni ninguna oportunidad de progreso, tampoco que todo vehículo es gasto. Hay muy buenas argumentaciones de los padres; y Delia tampoco se defiende mal, aunque se exhibe algo inconsciente. Entre todo esto vemos como se graba el comercial del jugo, y muchos contratiempos y detrás de cámaras con los trabajadores y gestores del spot. Como se ve es un filme muy sencillo, que queda dentro del estilo de historias que suele contar la nueva ola rumana y que la han hecho tan atractiva, aunque aquí con un cierto toque técnico arty que más bien hacen menos interesante el filme, pero que en el quehacer del comercial y la narrativa general de la pelea familiar posee más que suficiente riqueza para ser una buena propuesta, que maneja muchos distintos momentos con el spot, con las consabidas mil repeticiones y un millón de pequeños contratiempos inmersos en el ansiado profesionalismo y buscado éxito de la marca y el trabajo de publicidad, mientras calles muy concurridas de Bucarest hacen de fondo, puesto que el comercial se graba en plena calle. Andar por la urbanidad capitalina es un super plus, donde Radu maneja mucha cotidianidad, a ratos medio neorrealista con su cuota Pasolini. Delia pasea su fastidio (o desilusión juvenil) queriendo sostener paciencia y tranquilidad de cara a ir y venir del rodaje del comercial. El equipo de publicidad se ve muy campechano, así como Delia, nada pretenciosa. Los padres imponen tremenda austeridad pero de esa gente humilde clase media baja, educada, respetable. A través de éste premio vemos como la joven protagonista entra de lleno en cierto estado de madurez o reconocimiento de la frustración y las ausencias existenciales que viene con vivir, crecer.
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Andreea Bosneag,
cine europeo,
crítica,
Radu Jude,
séptimo arte
martes, 22 de agosto de 2023
76 Festival de Locarno: Do Not Expect Too Much from the End of the World
El problema de hacer comedia muchas veces es creerte más inteligente que los demás y caer en el fastidio (o la mala broma) más que en algún tipo de relevante complicidad, aun cuando tampoco se trata de hacer comedias nacidas muertas, sin personalidad, sin verdadera inteligencia, sin ideas propias. Esto claro cuenta para todo el cine, pero en especial con la comedia donde hay que balancear la personalidad autoral con la empatía en particular ya que la comedia suele ser una búsqueda de popularidad, aunque si haces algo realmente personal es prácticamente imposible contentar a todo el mundo. El director del filme es el rumano Radu Jude y tiene de todo lo antes expuesto, desde una propuesta muy libre. Incluso en un momento se permite burlarse de los propios rumanos, señalando y mostrando una seguidilla de cruces producto del mal entendimiento de la conducción en unas pistas. Esto generará 10 minutos de ver pintorescas cruces. Por otro lado también se llamará imbécil a Nicolae Ceausescu y puede que no se esté mintiendo, pero parece aludir a que el socialismo no es malo sino que el socialismo de Ceausescu lo es, lo fue, y es de lo que se mofa o critica sin concesiones. Pero, claro, el pueblo rumano se ve bastante curado del comunismo para siempre. Por ahí hay un par de bromas con ello, como mostrar un libro de Karl Marx como adorno y la sorpresa de verlo por nuestra protagonista, Angela (Ilinca Manolache). Angela tiene unos treinta y pico de años y le gusta la música tipo hip hop, desde el idioma rumano. Es una chica notoriamente moderna, contemporánea, propia de su época. Trabaja como asistenta de producción de una empresa de marketing y su trabajo es buscar a alguien apropiado (o conveniente) para hablar en un comercial institucional sobre la seguridad interna de una empresa de capital austriaco-alemán. Angela para manejando su auto viajando en pos de los candidatos para el comercial y esto es el centro de lo que veremos por casi 3 horas de película. Además de esto la obra de Radu está combinada -sólo un poco- con Angela goes on (1981), película de su compatriota Lucian Bratu que muestra a una mujer taxista y su cotidianidad en su trabajo, como algo bastante amable de ver (digámosle inocuo), como quien tiene problemas menores, lejos de la política que se vivía con el dictador Ceausescu que gobernó hasta 1989, año en donde lo llegaron a ejecutar. La música incluso de la película de Bratu hace de opuesto a lo que está haciendo Radu Jude quien hace una comedia de las que se identifican con sectores mucho más artísticos, más pequeños, más intelectuales. La Angela de Radu también usa un filtro del celular convirtiéndose -pero notándose que es ella, en parte como un glitch- en un tipo pelado, cejón y de chivita, un sujeto vulgar y frontal que analiza la idiosincrasia rumana soltando comentarios a lo Borat (2006), como quien habla de autenticidad y compromiso con la gente de a pie con las maneras que estila, bajo la idea de total franqueza. Esa que no tiene el trabajo formal de Angela quien versa y todos alrededor dentro de cierto cinismo. No obstante Radu con sus criaturas deja en claro que para él absolutamente todos ejercen cierto marketing y política en sus quehaceres, arguyéndolo con ejemplos del cine. Llega hasta bromear mediante aplaudir al director de cine el alemán Uwe Boll quien dice que literalmente sube al ring a boxear con sus detractores (que suelen ser muchos). No se puede esperar que todas las bromas de Radu funcionen pero se ve que está haciendo claramente una obra muy suya. Igualmente con Boll nos está hablando de hacer lo propio, ser uno mismo, tener convicciones, a pesar de todo, cuando sobran los que nunca pretenden nada propio. Puede que Boll no sea una eminencia del cine, pero es fiel a sí mismo, y lo vemos trabajando un sci-fi de cine B sin tapujos. Participa también en la obra de Radu la célebre actriz alemana Nina Hoss como la supervisora y cliente perteneciente a la empresa austriaca, supervisora del comercial. Nina Hoss maneja tremenda naturalidad, hace completamente suyos los diálogos y otorga buenas secuencias, aun plagadas de ocurrencias, aunque la estrella aquí es la muy competente al uso Illinca, y Hoss tiene un pequeño papel solamente. Ilinca abre la propuesta con su descarnada desnudez, dejando la camiseta en su papel, en los pensamientos y el filo de Radu.
miércoles, 2 de diciembre de 2020
Uppercase Print
Éste es un documental con actuaciones de acompañamiento, sobre un joven de 16 años que retó (¡sólo!) a la dictadura comunista del político rumano Nicolae Ceausescu. Mugur Calinescu por sí mismo se dio cuenta que no había libertad en su país y con tiza se puso a hacer pintas anónimas contra el régimen. Lo atrapó la securitate, la policía secreta de la dictadura, y lo interrogó por muchas horas, durante bastante tiempo, meses, luego dicen que lo asesinó discretamente, con radiación (Mugur murió a los 20 años, 4 años después de los interrogatorios). Mugur fue un héroe, así lo presenta la película de Radu Jude, un chiquillo con convicción, valiente, quizá un poco loco por su osadía y seguridad, a costa de sacrificar su vida frente a un enemigo miles de veces más poderoso. Lo que hizo fue utópico, ético, no realista. Mugur era un chico medio solitario, común; dicen los profesores amañados y sus tímidos amigos que no destacaba en el colegio ni afuera, podía pasar por retraído. Pero cuando vemos las actuaciones del filme, las recreaciones, lo vemos valiente, único en su tipo, un ser excepcional, como ser decidido cuando discute con su padre, que estaba divorciado y no había estado muy cerca de él. Las recreaciones son un poco frías, secas, intencionalmente, parecidas al estilo del cine de Aki Kaurismaki, aunque kaurismaki le imprime humor a lo suyo y Jude es serio con esto. El humor, la ironía, el sarcasmo, la burla gruesa, mucho por sí misma, pero también a través de estar ligada al tema de Mugur y en especial a la dictadura, entra a tallar con los programas, los noticieros y el entretenimiento que se veía en la televisión pública durante el régimen comunista, que es parte importante de lo que exhibe el documental, y lo hace tan interesante y también hedonista. En la televisión pública se dedicaban a hacerle propaganda descarada y tantas veces ridícula a Ceausescu. También daba la tv. la sensación de inocencia y prosperidad; había mucha franela y harto chupamedias, no faltan en ninguna parte ni tiempo, claro está, sobre todo en un lugar tan absoluto como en ésta Rumania de Ceausescu y única manera de escalar o sobrevivir, sobre todo si eres un tremendo arribista, a toda costa. Es un documental muy solvente, muy poderoso y rico, al tiempo de ser original, mostrar mucha autoría y ser un filme de cinefilia hardcore; es una propuesta contundente contra una etapa nefasta y trascendental -aunque negativamente- en este país, como fue la dictadura rumana, sobre el tema que más se ha tratado en Rumania, el tema que más trata su cine y más les compete en su historia moderna.
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Radu Jude,
séptimo arte
sábado, 17 de marzo de 2018
Scarret Hearts (Inimi cicatrizate)
Es una película autobiográfica basada en la novela y vida del
escritor rumano Max Blecher, sobre la existencia de Emanuel (Lucian Teodor Rus)
y su enfermedad, la tuberculosis a la columna vertebral, y su estadía en un sanatorio
junto a la costa del mar negro. Dirige el rumano Radu Jude. En el filme vemos
el pase del dolor a la felicidad -aun en un hospital- hasta el retorno del
dolor, es esa forma de vida que nos mantiene en la tensión. Emanuel para echado
en camilla, con yeso en su pecho, no puede moverse con libertad, pero tiene amigos
-en su misma situación- y hasta una bella y sensual pareja. Emanuel se
divierte, bebe, tiene sexo, bromea y celebra la vida aun en su estado.
El personaje de Emanuel está hecho para trasmitir a flor de
piel sus pensamientos y emociones, es un tipo muy expresivo, lo vemos lanzar
unos gritos horribles de dolor en su tratamiento, y hacer el tonto de forma descarnada
con sus imitaciones. El filme muestra el lado desagradable y molesto de su tratamiento
en un sanatorio para gente privilegiada, pero que tiene una infaltable
infraestructura de fealdad y tristeza. El movimiento restrictivo de Emanuel
hace del filme uno de cierta originalidad, lo vemos comer o fumar estando en
forma horizontal, esto habla del seguir adelante a toda costa y tratar de hallar
momentos felices. Emanuel brilla por sus pensamientos, lee y discute las ideas
de los filósofos rumanos y sobre la Alemania a puertas de la guerra, estamos en
1937.
El filme en una primera parte muestra la monotonía del
sufrimiento, luego pasa a la fiesta y al olvido de la enfermedad de cierta manera,
pero el dolor va y viene para hacer sentir la debilidad humana, su cariz pasajero
y la injusticia del llamado destino, aunque al tener dinero Emanuel tiene
facilidades como salir del sanatorio llevado en camilla a visitar a su amada. Emanuel
es un tipo muy particular para su tiempo, en cuanto a su relación con Solange (Ivana
Mladenovic), le permite la libertad sexual, tiene una relación sin ataduras,
pero quiere casarse con ella. Emanuel es judío, pero no uno estricto, permite
la introspección de su propio origen. El filme tiene cierto aire intelectual,
que se mezcla con la tontería, porque vivir exige eso. Emanuel tiene
consciencia de su posición social, mermada por su enfermedad, quizá por ello es
más humano que los de su propia clase, pero también se ve relajo en sus
semejantes.
Vemos a un ratón trepar sobre el pecho del protagonista
señalando la peste y la muerte en la que se vive a pesar de la búsqueda de
paliativos y un lugar cuidado, o a una mujer gritar como una loca negándose a
continuar con el sexo permitido, es la perenne dificultad de la situación, pero
reflejando la rebeldía de algunos aun en las peores circunstancias, el filme
tiene éstas pequeñas ocurrencias, acompañadas de humor, pero dentro de cierta
significación. No obstante mantiene una línea narrativa en general común. El
centro del filme es la parte más digerible y entretenida, que tiene un pequeño
toque de ridículo que no le afecta mucho. Pero también es a ratos un filme
exigente, por su lobreguez y su más de 2 horas de duración.
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