Lo primero que anotar de éste filme es que el director de la película el brasileño Joao Moreira Salles dice que el documental es más su mirada que la de quien se basa. Queda claro que Moreira Salles aplica su subjetividad y hasta dice que el documental no refleja una relación afectiva próxima horizontal -haciendo un especie de mea culpa como conclusión- sino la del hijo del patrón y el mayordomo que sirvió fielmente a su opulenta familia durante 30 años. El filme se basa en el mayordomo argentino Santiago Badariotti Merlo. Él le habla a la cámara de quien es, a qué entregó su tiempo, su existencia, y en que lo ocupa actualmente. Ésta subjetividad del director llega a decir o dar a entender como que de cierta manera Badariotti ha desperdiciado su vida (como un tipo de Iván Ilich proletario), como quien habla de diferencias (luchas) de clases, deberes, y realmente ser libre y hacer lo que a uno le plazca, o poder hacerlo, como que la vida lo ha limitado y el propio Badariotti se ha autolimitado en esa caja social. Se puede entender que ésta subjetividad de Moreira proviene de cierto socialismo, aun cuando él representa justamente otro lugar de la pirámide. Igualmente se puede tener la lectura de que le habla a todo el mundo, en ser uno mismo y hacer lo que de verdad llevamos en el corazón, más allá de cualquier limitación, aunque suene un poco a algo ilusorio, fantasioso, un simple arrullo moral, si bien motivacional, o quizá puede que a un poco de cinismo. Lo que se equivoca el filme es que Badariotti parece que sí hizo lo que quiso, sólo que muchas veces le damos importancia a cosas que la muerte terminará olvidando o minimizando bastante, que le pasará hasta al más narcisista. No podemos ocultar que la muerte no engaña, es implacable. Así como quienes son realmente autónomos dan lugar a lo que realmente quieren, aunque el mundo tampoco se lo pone fácil a la mayoría y muchas responsabilidades, lo que implica madurez, también requieren de mucho sacrificio. Pero a grosso modo no es tampoco arduo optar por cosas simples que el mundo tiene mucho de ello, más allá de cualquier cuento publicitario de excepcionalidad, incluso de casos particulares. Badariotti pasó muchas décadas recopilando, escribiendo, sobre las aristocracias del mundo. Como Moreira Salles tiene un cierto aire socialista o puede que sea un tipo de disculpa esto le parece una especie de perdida de tiempo, como hablando de cierto absurdo. Te da por recordar Ikiru (1952). Suena lógico pensarlo de cierta manera, más allá de la simpleza de la escritura, apuntes, o porque está copiando, como hace la mayoría, y no creando en realidad nada, que eso es lo más complicado, raro. Recopilando, citando, archivando simplemente. No obstante sin duda esto lo ha mantenido entretenido, un hobby que lo ha tenido entusiasmado por años. Él mismo dice que con esto ha vencido la soledad en su vida. Badariotti gusta de la alta cultura, se nota instruido, le atrae la música clásica, el teatro, la ópera, las plantas, lee mucho. Habla de manera sencilla, pero mucho de todo eso que le gusta. Se podría decir que es culto, "pobre" pero culto. Tiene una personalidad bastante expresiva. Denota mucha soltura, mucha facilidad de palabra, relajo, incluso un poquito de extravagancia. En un momento a lo Godard quiere que le filmen sólo las manos en movimiento. Cosa a la que accede enseguida el director. También se ha de apuntar que le piden que toque las castañuelas, recuerdo de infancia del mismo director. Uno pensaría, no sé, que lo va a hacer mal, tras tanto entusiasmo alrededor, pero lo hace de manera que brota mucha gracia en su performance, y efectivamente tiene su encanto, y así todo el documental. Es un personaje con sus aires -tiene su notorio engreimiento- pero que aun así cae naturalmente simpático. Uno hubiera pensado que el filme se enfocaría en su clase social, del tipo reivindicativo, como se suele estilar, también porque eso es de más fácil empatía que justamente hablar de lo que muchos llaman lo burgués, pero no es así, sólo al final se le coloca una reflexión general de esa índole que engloba todo el producto. El filme luce muy suelto, harto fluido, aun cuando vemos que le dan muchas instrucciones como si estuviera en un comercial de televisión. Es un documental entretenido, simple en realidad. Lo vemos a Badariotti en gran parte hablando desde su cocina y tiene sus buenas anécdotas. También revela sobre la opulencia de los Salles. El padre fue diplomático y ministro, pertenecía a la élite de su país. A Badariotti se le ve que le gustaba ser mayordomo, le encantaba la vida de los ricos. Como no pudo serlo ésta ha sido su manera de pertenecer a ese mundo al que le dedicó toda su existencia, dentro y fuera de su labor. El documental también alude a analizar que pasos seguir para hacer un trabajo cinematográfico que pase por interesante para mucho público, asunto que se nota porque hay más de una década de diferencia entre el primer intento y concluirlo. Indaga con la voz en off por donde moverse. Alude tres planos estéticos, tres fotografías representativas. Piensa en Werner Herzog. Así mismo parece implicar querer ser auténtico y de esto que suelte un mea culpa que más que destruir lo que ha hecho es en el fondo que lo justifiquen los demás, como quien se presenta humilde para ser aceptado. No está mal, porque es un documental solvente, el personaje por sí mismo vale haber intentando el filme, había materia. Es mejor personaje de lo que muchos pueden creer, si bien éste trabajo revela la liviandad de la existencia, pero no solo la de éste mayordomo, sino la de todos.
Mostrando entradas con la etiqueta cine latinoamericano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine latinoamericano. Mostrar todas las entradas
domingo, 10 de agosto de 2025
Santiago
Lo primero que anotar de éste filme es que el director de la película el brasileño Joao Moreira Salles dice que el documental es más su mirada que la de quien se basa. Queda claro que Moreira Salles aplica su subjetividad y hasta dice que el documental no refleja una relación afectiva próxima horizontal -haciendo un especie de mea culpa como conclusión- sino la del hijo del patrón y el mayordomo que sirvió fielmente a su opulenta familia durante 30 años. El filme se basa en el mayordomo argentino Santiago Badariotti Merlo. Él le habla a la cámara de quien es, a qué entregó su tiempo, su existencia, y en que lo ocupa actualmente. Ésta subjetividad del director llega a decir o dar a entender como que de cierta manera Badariotti ha desperdiciado su vida (como un tipo de Iván Ilich proletario), como quien habla de diferencias (luchas) de clases, deberes, y realmente ser libre y hacer lo que a uno le plazca, o poder hacerlo, como que la vida lo ha limitado y el propio Badariotti se ha autolimitado en esa caja social. Se puede entender que ésta subjetividad de Moreira proviene de cierto socialismo, aun cuando él representa justamente otro lugar de la pirámide. Igualmente se puede tener la lectura de que le habla a todo el mundo, en ser uno mismo y hacer lo que de verdad llevamos en el corazón, más allá de cualquier limitación, aunque suene un poco a algo ilusorio, fantasioso, un simple arrullo moral, si bien motivacional, o quizá puede que a un poco de cinismo. Lo que se equivoca el filme es que Badariotti parece que sí hizo lo que quiso, sólo que muchas veces le damos importancia a cosas que la muerte terminará olvidando o minimizando bastante, que le pasará hasta al más narcisista. No podemos ocultar que la muerte no engaña, es implacable. Así como quienes son realmente autónomos dan lugar a lo que realmente quieren, aunque el mundo tampoco se lo pone fácil a la mayoría y muchas responsabilidades, lo que implica madurez, también requieren de mucho sacrificio. Pero a grosso modo no es tampoco arduo optar por cosas simples que el mundo tiene mucho de ello, más allá de cualquier cuento publicitario de excepcionalidad, incluso de casos particulares. Badariotti pasó muchas décadas recopilando, escribiendo, sobre las aristocracias del mundo. Como Moreira Salles tiene un cierto aire socialista o puede que sea un tipo de disculpa esto le parece una especie de perdida de tiempo, como hablando de cierto absurdo. Te da por recordar Ikiru (1952). Suena lógico pensarlo de cierta manera, más allá de la simpleza de la escritura, apuntes, o porque está copiando, como hace la mayoría, y no creando en realidad nada, que eso es lo más complicado, raro. Recopilando, citando, archivando simplemente. No obstante sin duda esto lo ha mantenido entretenido, un hobby que lo ha tenido entusiasmado por años. Él mismo dice que con esto ha vencido la soledad en su vida. Badariotti gusta de la alta cultura, se nota instruido, le atrae la música clásica, el teatro, la ópera, las plantas, lee mucho. Habla de manera sencilla, pero mucho de todo eso que le gusta. Se podría decir que es culto, "pobre" pero culto. Tiene una personalidad bastante expresiva. Denota mucha soltura, mucha facilidad de palabra, relajo, incluso un poquito de extravagancia. En un momento a lo Godard quiere que le filmen sólo las manos en movimiento. Cosa a la que accede enseguida el director. También se ha de apuntar que le piden que toque las castañuelas, recuerdo de infancia del mismo director. Uno pensaría, no sé, que lo va a hacer mal, tras tanto entusiasmo alrededor, pero lo hace de manera que brota mucha gracia en su performance, y efectivamente tiene su encanto, y así todo el documental. Es un personaje con sus aires -tiene su notorio engreimiento- pero que aun así cae naturalmente simpático. Uno hubiera pensado que el filme se enfocaría en su clase social, del tipo reivindicativo, como se suele estilar, también porque eso es de más fácil empatía que justamente hablar de lo que muchos llaman lo burgués, pero no es así, sólo al final se le coloca una reflexión general de esa índole que engloba todo el producto. El filme luce muy suelto, harto fluido, aun cuando vemos que le dan muchas instrucciones como si estuviera en un comercial de televisión. Es un documental entretenido, simple en realidad. Lo vemos a Badariotti en gran parte hablando desde su cocina y tiene sus buenas anécdotas. También revela sobre la opulencia de los Salles. El padre fue diplomático y ministro, pertenecía a la élite de su país. A Badariotti se le ve que le gustaba ser mayordomo, le encantaba la vida de los ricos. Como no pudo serlo ésta ha sido su manera de pertenecer a ese mundo al que le dedicó toda su existencia, dentro y fuera de su labor. El documental también alude a analizar que pasos seguir para hacer un trabajo cinematográfico que pase por interesante para mucho público, asunto que se nota porque hay más de una década de diferencia entre el primer intento y concluirlo. Indaga con la voz en off por donde moverse. Alude tres planos estéticos, tres fotografías representativas. Piensa en Werner Herzog. Así mismo parece implicar querer ser auténtico y de esto que suelte un mea culpa que más que destruir lo que ha hecho es en el fondo que lo justifiquen los demás, como quien se presenta humilde para ser aceptado. No está mal, porque es un documental solvente, el personaje por sí mismo vale haber intentando el filme, había materia. Es mejor personaje de lo que muchos pueden creer, si bien éste trabajo revela la liviandad de la existencia, pero no solo la de éste mayordomo, sino la de todos.
sábado, 9 de agosto de 2025
A Falecida
Ésta es la ópera prima del brasileño Leon Hirszman basada en la dramaturgia del célebre autor de su país Nelson Rodrigues, con guion de Hirszman; y del legendario director Eduardo Coutinho, en el segundo guion de su carrera y antes de hacer un largometraje. Es una película que hace pensar en la representación en el cine, puesto que la identificación y la empatía de ideas -más allá de ser discreto o tratar de ser lo más polite o neutral posible- puede ser punto importante en que una obra se vuelva o popular o exitosa, que no obligatoriamente tiene que ver con crear trascendencia, profundidad o arte. En épocas donde la reivindicación de la mujer, su hegemonía, es notoria como búsqueda, sumando el feminismo tan ubico del presente, desde en particular la liberalidad o el alejamiento de la figura familiar ésta obra juega en esa cancha, no obstante driblea la pelota para ambos campos aunque no igual, para así terminar dando a todos un poco o algo de favoritismo. Se exhibe a una mujer que dice abiertamente en un momento (en el tranvía) que ninguna mujer debería pertenecer a ningún hombre, es decir, clama su libertad sexual, que sería su soltería pensando normalmente, pero ella está casada y secretamente desilusionada de su marido, o sea, descontenta de su matrimonio, donde no hay hijos y sólo una vez se hace mención de ésta ausencia como un especie de deterioro, en voz de mujeres mayores. Zulmira, en la performance debut en el cine de la talentosa Fernanda Montenegro con 36 años de edad, guarda un secreto muy importante para ella, el que le dejará como despedida en su lecho de muerte a su marido, Toninho (Ivan Candido). Zulmira misma le indicará que hacer y como toparse con la que será tremenda sorpresa, compartir una desilusión -como quien quiere que padezcas tanto como la misma persona- y hasta humillación desde distinto lugar. En un comienzo el filme se pone extraño, Zulmira quiere que su prima se muera (no tenemos aun background), a poco de que se le señale por una adivina que una rubia le quiere hacer daño. Por boca de Toninho, Zulmira piensa justamente en ella. Hay un odio palpable hacia ésta prima, incluso sabiendo de sus desgracias. En cierta manera porque Zulmira no puede ser como su prima, una mujer que fue su mejor amiga de joven y vive en su mismo barrio, pero de la que yace distanciada. ¿A qué se debe ese odio? La prima yace en fuera de campo. Lo sabremos cuando se devele el secreto dedicado especialmente para Toninho a quien lo veremos llorar al final, cuando se cumple (y ya no sirve) su anhelo de dinero. Toninho ciertamente no es el marido perfecto, pero se le puede ver como semejante a muchos, demasiado simple para su propia salud, de cara a cierta "sofisticación" de su mujer, aun cuando en mucho ella es bastante pedestre. Zulmira no puede ser la típica mujer del hogar, como lo ha logrado ser su prima. Ella siente enojo recordando o dando a entender que su prima fue una mujer muy caliente digámosle. Quisiera que su marido la haga pecar. Zulmira -quien es un personaje por naturaleza exagerado- lleva un peso social, por eso quiere morir, y en lo que parece un sutil surrealismo su deseo se cumple como por arte de magia, como el sueño húmedo de un fetichista. Ella misma clama que si quiere morir, ella lo hará, porque manda sobre sus designios. Como se puede leer también es una critica a la religión, a los designios de Dios. Ésta propuesta parece enfrentar simbólicamente la playa con la biblia, cosas que son bastante representativas para Brasil en especial. La película, a través de Zulmira, es astuta y debate con el marido su situación existencial. Hace que Toninho de cierta manera la apoye moralmente con sus pensamientos donde el sexo es importante, sólo que Toninho no sabe que piensa en realidad debajo de todo y en eso el filme parte de misterioso y un poco raro. De pronto como que a Zulmira se le ha metido en la mente matar a su prima. Lo dicen los de la funeraria, que son capitalistas netos, si bien de barrio. Timbira (Nelson Xavier) es el seductor amante de las Zulmiras, le encanta la idea de que absolutamente todas las mujeres sean objetos sexuales, cero ataduras, cero formalismos. Es como decir que el formalismo (el deber, el sacrificio) es para tontos. A razón de la intención de dar un golpe, como dicen, estos llaman locas a las mujeres, difíciles de entender. Inesperadas. Inclasificables, se podría decir. Pero Zulmira se explicará bien finalmente, es una inconforme de los roles sociales, y proclamará la liberalidad. Parece decir: nadie nos quitará lo bailado, aun cuando Toninho querrá una pequeña revancha, algo como para que no sea el filme una burla, que hoy en día algunos aplauden. La reivindicación económica se presenta tal una lectura de lucha social, del incólume al dolor y al amor, o ponerle precio a todo, pegar de proxeneta. Es una película donde todo el mundo a fin de cuentas pierde, a razón de quien hizo lo que le dio la gana sin importar consecuencias, es así que morir es una justificación, tras el delirio. El entierro exhibe melancólica ironía, si bien el muerto no siente nada. El hombre pensando en el billar y en los partidos de fútbol es así visto de canalla. Lavarse las manos no suena a ningún crimen -que hasta más de uno se ríe de la ocurrencia-, pero hasta allá puede llegar la peculiaridad de un cliché. Toninho parece simplemente poca cosa, aun cuando la lectura de justicia social no lo verá así. No obstante las expectativas pueden ser el verdadero detonante. El conocimiento de la esencia. La inconformidad de una vida simple, donde no hay héroes, donde no hay aventura. Zulmira quiere dejar en claro su punto frente al mundo, he ahí el verdadero factor de la ambición del lujo último. La última revancha existencial diría Zulmira. En una escena llora por algo que parece ínfimo, en realidad es el enrostre interior (enferma de convenciones sociales). En otra escena (catarsis), ríe sensual/libre frente a la lluvia bajo otra introspección elíptica. No obstante el filme se apiada un poco del pequeño homo sapiens.
sábado, 7 de junio de 2025
Las cinéphilas
Las cinéphilas (2017) es la ópera prima de la argentina María Álvarez. El documental sigue a 6 mujeres, 5 en realidad de las que profundiza. 2 de Uruguay, 2 de Argentina y 2 de España. Son viejas jubiladas y que yacen solas, son mayormente viudas, hay una que nunca contrajo matrimonio. Álvarez busca trabajar con el tema de la vejez y la soledad, a ratos se nota sus intenciones, como filmar a una viejita sentada con su andador que está esperando que la vengan a ver o recoger su cuidadora y está sola mientras la película le pone una musiquilla melancólica y se pone la cámara -zoom out ralentizado de paso- señalándole como alguien olvidado y triste, pero la viejita tiene cara como que está preguntándose: porqué detienen la cámara en mí, sin decirme nada. Hay algunos cineastas -felizmente son pocos y no muy conocidos- que quieren dársela de vivos con las personas que retratan, se ven por encima de ellos y a esa vera hay un público tonto que marca distancia de su propio reflejo, como que son otros los que están viendo ser puestos o expuestos en medio de cierta ambigüedad para no caer en ser perversos o mostrar cuanto hambre uno tiene de gloria por encima de la humanidad o empatía real de quienes utilizan oportunistamente, como si habláramos de aquellos periodistas capaces de todo por la gran noticia, que quieren filmar algo picante sin pensar en realidad en nada en la propia vida que recogen. El documental de Álvarez busca ser tierno con éstas viejitas solitarias, que quieren contar de sus vidas. Muestran sus existencias frontalmente. En su soledad y con mucho tiempo libre han encontrado en el cine un lugar o sentido para hallar o descubrir alegrías, felicidad, aventuras, llenar sus vidas. Una de ellas manifiesta como que le dicen que se le ve muy obsesiva, que porqué no para y ella responde que para qué va a parar, de hacerlo qué va ser de ella, de su sentido, como de su tiempo ocupado entretenido. Reza una frase que expresa que la humanidad no tiene ningún sentido en realidad, pero en su esencia el ser humano -cada uno, desde su individualismo y lo hace tanto el de abajo como el de arriba- siempre crea o inventa uno para sí mismo. Otra cosa particular de cierto tipo de documental es que nos descubre que hay un argentino que le gusta sentirse por encima de los demás, de ser canchero con el resto, incluso se observa en gente de bajos recursos, mofarse un poco de los "otros" y de ahí viene eso de que se les señale de pedantes como idiosincrasia general. Claramente no son todos, no todos se creen más vivos de lo que en realidad son, y en todas partes del mundo existe algo. Es una critica general hacia una forma de documentar o hacer cine en general, sobre todo cuando no hay mucho presupuesto y se quiere algún tipo de idea original, un hit o quehacer de culto de bajo costo. Pero la gente merece respeto y sensibilidad, sobre todo si no son malas personas. En ese sentido si bien a Álvarez se le ve que quiere hacer una película que enternezca al público o que digan, ¡oh (suspiro), pobres viejitas!, con ellas se nota que quieren hablarle a la cámara, quieren hablar de sus vidas, cosa también que puede ser un boomerang, ¿por cierta celebridad (o unos minutos de gloria) qué se logra?, ¿a qué costo? La cámara seduce mucho a mucha gente. La uruguaya Lucia agradece que la filmen. Es quien justifica que se les documente. Dice que no tiene a nadie que la vaya a recordar, pero cuando vean la película la gente se preguntará ¿quién es esa vieja?, y de cierta manera se indagará en su paso por el mundo. Es decir, se le ha perennizado. Es gente común y corriente, como la mayor parte del planeta o finalmente todos, aun cuando nos tendemos a considerar superhombres o excepcionales, sólo que aman el cine -sin demasiadas vanidades, de manera tradicional y para uno mismo- y de eso va la propuesta, así igualmente de la vejez y la soledad, y de un motor de vida que no nos haga sentir vacíos. Lo que sería la búsqueda de momentos de felicidad cuando hemos dejado atrás seres y cosas queridas. En eso queda perfecto la mención del club de lectores de Proust, como del tiempo perdido, el tiempo que ya se fue y donde le pasamos revista a nuestras memorias, a lo que ya hemos vivido para continuar con lo que viene ahora. Es un momento donde por madurez nos visualizamos. El viaje no termina hasta que termina, es decir, la vida alberga espacios de felicidad y los lapsos de derrota son más psicológicos que otra cosa, si lo ves bien. El camino sigue. Ese es otro punto interesante, todo siempre expuesto con suma sencillez, puesto que el presente es un documental muy sencillo, de los bastante amables. Y es que mucha gente célebre pasa a muy segundo plano cuando muere. Se diría -con respeto- que la muerte le resta importancia a todo el mundo. La vida siempre busca actualizarse, es actividad, es movimiento, es desarrollo, y lo que muere no sólo desaparece físicamente. Pensar en la trascendencia después de la muerte no debe quitarnos el sueño. No digo que hay que ser en todo promedio, o no aspirar a nada que vaya a ser historia, sino que hay que valorar mucho más el viaje, el trayecto. Hay que vivir, sentir, disfrutar, hacer y tranquilos. Una viejita (Norma) identifica la melancolía con tomar la sopa sola. Recuerda una película que se enfoca únicamente en el sonido que se hace en esa actividad, que busca recoger o plasmar un sentimiento, como el niño de cara al mar que voltea a mirar la cámara, el gran Jean-Pierre Léaud a los 14 años, en los 400 golpes (1959) de Truffaut -retratando su propia vida- que bien describe Lucia. Otra viejita yace en su cama echada meditabunda. Pero donde más gana el filme es cuando Paloma ríe de su propia locurilla o extravagancia, como cuando le manda cartas a su hijo casi a diario y se olvida de escribirle dentro. Ella es parte de un coro y, rodeada de gente, se le ve ahí contenta. Se menciona borrar nuestro rastro -que supone otro tipo de melancolía- con su marido, pero eso aunque puede sonar curioso como parte de éste filme tan sencillo no parece realmente importante, porque hay que buscar ser menos negativo, evitar melancolías (o malas poéticas) sin sentido, puesto que uno a veces se da ese matiz existencial, se asume en el drama. No digo que no haya cosas que nos molesten o nos hagan sentir mal, o que nos falte, pero como esa viejita (Estela) que se autodefine como cinéfila y no simple espectadora, tenemos que anclarnos a un motor o a varios. Debemos buscar algo que nos motive a levantarnos de la cama todos los días, puede ser alguien, o puede ser una actividad, crear o buscar una pasión, y aquí es el cine. Lucia habla muy bien, analiza sin mucho embrollo, de manera útil y reconfortante el séptimo arte. También se permite un poco de ironía y audacia con su propia vida al mencionar a Jeremy Irons.
domingo, 22 de diciembre de 2024
El realismo socialista
El realismo socialista es una película incompleta de Raúl Ruiz elaborada en 1973 poco antes del golpe de estado que derrocó a Salvador Allende, obra que ha sido finalizada el 2023 por su viuda, la cineasta Valeria Sarmiento. Se ha explicado que se ha recuperado el metraje que observamos de éste filme, de diferentes partes del mundo como Estados Unidos o Bélgica entre otros países que preservaron algún pedazo y un nuevo equipo encabezado por Valeria Sarmiento lo ha armado, ha unido sus partes dispersas y le ha dado cohesión y continuidad, como también lo ha musicalizado, montado; igualmente, han mezclado el sonido original y ambiental y lo han postproducido y restaurado en sus distintas deficiencias. Es una película crítica con La Unidad Popular, el partido donde se agrupaban las distintas izquierdas que llevaron al poder al presidente Salvador Allende, el primer gobernante socialista del planeta en ganar unas elecciones democráticas, por el voto real y mayoritario del pueblo. Raúl Ruiz critica desde su militancia socialista, no como un disidente del gobierno o de su ideología. En 1973 el gobierno de Salvador Allende estaba sumido en el caos, quizá por sus malas decisiones y/o por su notoria debilidad para hacer respetar sus ideas. El realismo socialista permite ser crítico y ver parte de ese caos, poderlo entender de cierta manera. Como con la conversación con el taxista, se puede leer que asoma, era latente, un posible golpe de estado. Chile se hallaba en conflicto de opuestos ideológicos. También había gente poderosa que quería defender -como es lógico- sus propiedades y su dinero. Así mismo existía también descontento de parte de la ciudadanía de a pie. Ruiz deja entender éste descontento, y no sólo se enfoca en los malos elementos del partido, sino en gente humilde que únicamente quería poder trabajar y mantener una vida digna y a su familia, como era la promesa del gobierno socialista de Allende, y por la que muchos se opusieron a la vía más clásica. El filme muestra que la conformación de La Unidad Popular, de los distintos elementos de izquierda, de los distintos compañeros, no era del todo saludable ni beneficiosa para el éxito del partido, hablando cuando ya se hallaban en el poder, aun cuando ésta unidad le otorgó el triunfo al propio Allende, más la promesa de su imagen y quien era. Muchos integrantes izquierdistas son analizados en El realismo socialista, en porqué ingresan al partido, su pertenencia y su pensar socialista. Se muestra que estos movimientos de izquierda en realidad no los dirigen los obreros o los pobladores más humildes (aunque hay participación), sino se llena de una cierta clase media en descenso, una burguesía venida a menos o que no ha podido despegar con anterioridad, gente en cierta manera de élite que se haya por debajo de sus aspiraciones políticas y económicas. Es como Lenin y los bolcheviques, es el intelectual de izquierda, que es pobre, se siente oprimido, quien enarbola el disgusto y las aspiraciones generales. Al pueblo no le importa ni el socialismo ni el capitalismo ni ninguna ideología -salvo que lo adoctrinen o manipulen-, lo que quiere son oportunidades, anhela progreso -que no sabe como obtener y requiere de un liderazgo efectivo-, una vida digna, una vida como la de la clase media americana, donde el obrero o la clase trabajadora puede vivir decentemente. El sueño americano no es para el excepcional sino es que cualquier americano -nacido o inmigrante después nacionalizado- puede aspirar a una buena vida, si se esfuerza, dentro de un ambiente positivo. No necesariamente es parir la vida de un millonario, pero trata de poder acceder a cosas materiales, poder pagarse la salud, la educación para los hijos, casa, auto, alimento, ropa, alguna recreación básica. Vemos en ésta propuesta que muchos no son izquierdistas reales o digámosles honestos o de corazón, no creen realmente en ello, ni lo defienden con hechos de valor, sino se podría decir que son oportunistas, sólo quieren beneficiarse sin más, visto desde un individualismo ramplón, de esto que el Chile de la época padece que destruyan o saqueen la empresa que esperaban poner a trabajar comunitariamente, hacen daño de ésta manera al resto, descomponen el gobierno, hacen que éste no pueda refulgir económicamente -todo es repartija y no hay sostenimiento-, esto así mismo es culpa de la burocracia, de la ineficiencia del liderazgo. Un empresario se motiva para que su empresa triunfe, así sea dicho desde dar directrices, se encarga de la logística, de hacer mover la rueda, puesto que su empresa implica dinero y beneficio para él (lo que no debe faltar es que el obrero o trabajador también salga beneficiado, aunque como peón sea menor el beneficio). Esto no era visto así en la práctica de muchos socialistas que pertenecían a la Unidad Popular, más bien generaban que la empresa no produzca, que quede detenida. Ruiz no critica el socialismo, critica los malos elementos de éste socialismo que compartieron con Allende el poder o hicieron que fracase, que crezca el descontento y que la gente se desuna, que todos peleen por sus propios intereses. Muchos eran contraproducentes. Se ve también gente inepta con poder que al hallarse por perderlo hacían cualquier cosa para desquitarse, había mucha traición al propio partido, al éxito de éste. No había un anhelo altruista, de defender los ideales, el beneficio de todos. Igualmente con la cultura, había un distanciamiento real de lo que se necesitaba verdaderamente para sacar adelante al pueblo. Se percibe que querer imponer burguesía al pueblo no suena lo más inteligente si antes no das una vida digna, hablando del grueso de la población, aun cuando los romanos como imperio nunca dejaron de darle circo al pueblo. No todo es negativo. Se oye que la gente del partido ponía en movimiento el intelecto, pero otros solo buscaban pelear. La critica de Ruiz tampoco es exhaustiva, recoge solo algunos puntos. Pone en particular circulación dos malos elementos, el socialista saqueador y el socialista burgués traidor y solo interesado en sí mismo. Sin liderazgo, sin orden, sin laboriosidad, con entrampamiento burocrático, no hay esperanza de éxito. Todo eso se puede ver en éste filme, con el sugerente título de mirar más allá de las poéticas. La propuesta juega un poquito a la broma, con los trabajadores peleando literalmente, más un final como quien dice de película, donde se fantasea con lo gángster. Pero hay mucho de racional en la película. De la libertad se menciona poco, medio que todo se percibe anárquico. Mientras tanto en pantalla pasean marchas con ruidos de cacerolas, aunque brevemente. Se entiende que el golpe haya detenido la realización del filme, Allende pasa a ser un especie de héroe, ya el socialismo chileno no aguanta una autocrítica para la época, pero tantos años después es una valiosa radiografía histórica. Lo curioso es que no es un documental, es una película actuada por actores no profesionales, por obreros podemos decir, y ciertos socialistas intelectuales de clase baja, y lo hacen todos muy bien. La secuencia con el debate de la procedencia izquierdista es tremendo.
jueves, 14 de noviembre de 2024
¡Aoquic iez in Mexico!. ¡Ya México no existirá más!
Ésta película experimental es la ópera prima de la mexicana Annalisa Quagliata Blanco. Es un estudio sobre la mexicanidad y es la mirada también de Annalisa (junto con lo que recoge) puesto que éste filme no es claramente un documental convencional, sino son de los que se hacen hoy en día, los que llevan notoria autoría, por lo que es lógico que para hacer algo personal tenga que manipular lo que contiene o analiza. Si uno quiere ver un documental rígido y sin impronta, simplemente informativo o pasivo, entonces busca en otra parte. Éste es un cine con arte, que recurre a lo científico, pero también a la personalidad, a la creatividad y a la libertad del cine. El filme, abiertamente, interviene el material fílmico y así mismo el digital. La propuesta en sí está llena de composiciones, como si pintáramos un lienzo y no tan solo estuviéramos copiándolo, sino estamos desplegando nuestra imaginación, dejándonos llevar por nuestro instinto, por nuestra apreciación intima. Es tal cual uno espera de un director de cine, que se defina como un autor; por supuesto, mientras tenga algo valioso que contar, algo sólido entre manos, o algo distintivo. ¿Para qué ver una vez más lo mismo, sin más nada? Por ello Annalisa propone incluso ser experimental con las imágenes, sin tampoco crear algo irreal o fantasioso con respecto a la identidad mexicana, sino siempre dentro del cuadrante de lo reconocible y aceptable dentro de ésta llamada mexicanidad (y que le sirve a Latinoamérica), por ello hace uso de todo lo que identifica a su patria, con lo autóctono, con lo indígena, con lo folclórico, con lo mítico, pero también lo amalgama con la contemporaneidad, con el México de ésta época, y ahí ella quiere hacer una pequeña crítica a perder las raíces (tras una exhibición lúdica de lo que invoca el sugerente título del filme), a desconocer todo aquello principal o que define en general la idea de reconocerse mexicano, más allá de que ella pueda culpar de ésta pérdida al Estado Nación, o quizá indirectamente al cosmopolitismo, o a aquello que nos circunda a todos en la era digital, el ser realmente ciudadanos del mundo, el empezar a contemplarnos más como planeta que solamente como país, dicho sin falsas poéticas románticas, sino más real, más palpable, producto de la tecnología y ver que las fronteras dejan de ser tan lejanas. Pero una cosa no anula la otra, porque no es ver blanco o negro -o es muchísimo más que esto-, sino uno observa o sustenta porcentajes. Puede manejarse entre la rica diversidad. El ser humano es como el yin yang, tiene múltiples cosas en su haber. Tiene de negro, pero también de blanco, pensándolo en pos de un cierto altruismo motor. Y no es inconsistencia, es complejidad, y aunque uno puede admirar el pragmatismo (y la tranquilidad) de las máquinas, es la imprevisibilidad y el ser mutante y libre lo que hace la existencia un lugar lleno de vida. El hombre nunca detiene su movimiento. Porque aun cuando sea poco el avance y haya retrocesos y muchos peligros siempre existe por ésta, su condición existencial, un gen de evolución, de progreso, de enriquecimiento, uno que aunque puede pender de una cuerda en altura, logra siempre escurrirse de la autodestrucción. Ésta propuesta se divide en 5 capítulos. El primer capítulo trabaja con el Códice Florentino, aka Historia general de las cosas de Nueva España, perteneciente al misionero español radicado en México, Bernardino de Sahagún (siglo XVI), y es como revisar mapas o como ha ido cambiando México, digamos que en su infraestructura o arquitectura. El segundo capítulo es la recreación de un concierto de rock underground, una puesta de escena con cierta danza artística, de la mano de una exposición de muchos tatuajes con iconografía autóctona o representación indígena mexicana. El tercer capítulo es el más interesante, es una performance con autoría e identidad mitológica. Se representa a Tlazolteotl, la diosa indígena mexicana de la lujuria, lujuria que se simboliza con los excrementos, y a quien se le llama la comedora de suciedad, mientras al mismo tiempo es la encarnación femenina de la procreación. En el filme vemos la exposición de una familia matriarcal preparando tamales y cómo aparece sensual una mujer desnuda de rasgos autóctonos comiendo lo que parece barro o tierra, de manera grotesca, bien rústica, violenta. Se percibe como un ataque visual. Una declaración de intenciones. Es una performance libre, propia del cine. Annalisa hace un trabajo curioso con un bajo presupuesto, con un cine de los llamados austeros, y un cine experimental con sostenimiento claro, que se percibe real. El cuarto capítulo es observar la ciudad, la contemporaneidad mexicana. Tiene un formato kitsch, algo esperpéntico. Se usa mucho la radio y canciones de distinto tipo, incluso latin pop, o más folclóricas. El metro sirve para experimentar con la flores, como con los colores, y la sensualidad de una mujer de la calle, una humilde vendedora podría ser. Lo más interesante, y al mismo tiempo muy femenino, es la participación de una quinceañera que como los tatuajes de identidad mexicana intentan poner la nota punk en la película. El quinto capitulo es otro mito indígena -acompañado de la fiesta y la alegría rural del presente-, ésta vez masculino, que igualmente lleva fuerte impacto, a través del daño que presenciamos se inflige lo originario, como simbolismo de empobrecimiento -aunque también indica fuerza-, y nos remite a la carga existencial y es el capítulo que alberga más crítica social, aun cuando esto se siente más manido que el resto, producto de un cine social latinoamericano bastante trabajado históricamente. Aun así, es una ilustración potente en medio del tiempo; a lo Un perro andaluz (1929).
martes, 5 de noviembre de 2024
Una Sombra Oscilante
Cuando uno ve cine o se pretende hardcore con éste espera siempre sorprenderse. Puede ser por la vía del entretenimiento o por la vía intelectual, o quiere decir que el hedonismo de uno se debe a la poderosa diversidad del séptimo arte. Éste es un filme político, cuando yo me considero predominantemente apolítico. No obstante uno siempre tiene que tener la mente abierta cuando de verdad le apasiona algo. Dejar las ideologías personales de lado, que soy de izquierda, que soy de derecha, que esa es de terroristas, que esa es de fascistas. Yo suelo decir que soy de derecha con ayuda social, un hibrido. Las películas difíciles se deben apreciar sin quedar dominado por los prejuicios mientras sea un cine de nivel, inteligente, dialogante con el mundo o con nuestra profundidad existencial. Una buena película puede venir de cualquier parte, si hay talento. Ésta película es sobre un ex militante del MIR, El Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile, llamado Lucho Rojas, quien es uno más y a la vez fuerte representante de su movimiento. El filme empieza complicado de comprender por lo visual, pero pronto nos damos cuenta que se moverá mucho por una habitación de revelado de fotografía y ahí la directora, hija de Lucho Rojas, la argentina-chilena Celeste Rojas Mugica, en ésta su ópera prima hará uso del cine experimental, proponiendo esbozos, destellos, claroscuros, despliegues de luz, o mucha oscuridad literal. La propuesta fomenta el vinculo padre-hija. Ellos conversan en la voz en off. A veces habla uno, luego ella, o los dos dialogan. Celeste escucha el pasado joven del padre, su pasado como luchador social, su pasado revolucionario, que dejó cuando finalizó la dictadura de Pinochet, 1990, partiendo del plebiscito de 1988 (a 1 año de que Celeste naciera). Es una película sobre las memorias del padre, pero también un ensayo sobre el arte de la fotografía, pasándole revista a las fotos que tomara Lucho en los 70s y en los 80s, trabajo de fotógrafo que empezó como coartada para no ser detenido y terminó entusiasmándole. De éste militante no se dice qué ha hecho en realidad, si es que ha hecho algo (malo), si bien él mismo dice que era capaz de todo por sus creencias militantes. Pero como miembro del MIR que salió autoexiliado por el golpe de estado y regresó clandestinamente -de lo que se nos cuenta detalladamente con fotos cómo lo hizo- siempre el peligro le acechó, al dedicarse a registrar la dictadura como a mantener su militancia. Casi no le quedan fotos, muchos registros sólo los pensó, y en ello se plantea un juego con la imaginación, lo real y lo ilusorio, lo fantástico, el sueño, los límites perceptivos. Así mismo interpreta sus propias fotos, del tiempo detenido en una imagen, y con esto entra a tallar la vocación de la directora. Es interesante ver una reflexión sobre diferentes interpretaciones de la misma fotografía, como quien dice que hubo una mirada de la dictadura y otra revolucionaria, como quien pretende que se oigan a ambos. El filme tiene un cierto aire de querer comprensión, más allá de que muchos ideológicamente sientan más fácil y rápida empatía. Se percibe que se habla de una revolución movida por lo utópico, como si hubiera sido desplegada por unos perdedores idealistas románticos. No se menciona la violencia. La dictadura es representada por una pesadilla de sombras oscilantes que te atemorizan. Como esa tensión y ese acecho narrado del cuarto oscuro. Es una obra de esas austeras en lo estético y visual pero se siente intelectual con la participación directa de Celeste mientras Lucho cuenta todo de manera muy próxima, campechana, hasta bromea del tema. Vemos puestas de escena de cine indie austero en zonas rurales. Es un filme curioso. Posee cierta originalidad, aunque hay varios filmes de éste estilo. No es exhaustivo con los datos históricos. Es el retrato de un militante, pero sin engrandecerlo formalmente, pero que algo se percibe tal si hubiera salido de una película de acción como si se tratara de un agente secreto o un espía -quizá por la admiración filial- dentro de un mundo de aventura -incluso hasta distópico-, quien tiene que llegar a Santiago, el epicentro efervescente. En sí la propuesta lo muestra bastante simple, común a muchos. Es el estudio de un soldado, no de un alto mando. Se habla de mucho peligro, el régimen podía ser implacable mientras se dejan de lado las acciones específicas de los infiltrados revolucionarios. Se deja ver solamente algo de bulla y propaganda. Ganó una mención especial en la competencia de primeras películas del FID Marseille 2024 y fue la ganadora de mejor película chilena en el FIC Valdivia 2024.
sábado, 2 de noviembre de 2024
Denominación de origen
Ésta película ganó el Premio Especial del Jurado (segundo lugar) en la competencia principal y además el premio del público en el Festival de Cine de Valdivia 2024. Es una docuficción, es decir, tiene partes reales como un documental a lo que suma cosas ficticias o imaginarias o que la convierten por un lado en un relato de entretenimiento. Como se puede parafrasear al mismo director, al chileno Tomas Alzamora, que sale brevemente en los créditos, ¡estamos haciendo una película! El formato documental permite recurrir a elementos de austeridad con mayor efectividad de empatía como narrativa al tener un presupuesto más humilde entre manos o menos recursos estéticos o de producción de arte. También la propuesta se puede leer como un mockumentary, un falso documental. Lo que se nos cuenta versa alrededor de que activistas de la comuna de San Carlos quieren que sus longanizas tengan denominación de origen, que se distingan como únicas o especiales oficialmente, con registro público o estatal e incluso internacional. Hasta llegan a traer a una chef extranjera (polaca) para solventar su anhelo. El filme se puede apreciar por varios momentos como una comedia ligera, con su pinta bien de pueblo o popular, con look de campechanía. El relato tiene a 4 activistas que son algo La venganza de los nerds (1984), con un DJ subido de peso -con estudios de computación- pero con bastante personalidad; un viejito rural productor pequeño de longanizas que le han puesto un nombre muy sugerente, el tío Lelo; una travesti medio que parece una señora, de esas simpáticas y amables a la que la vemos congeniar con la mayoría; y un abogado de esos que uno imagina hacer lo que sea para salvar el día, de los que señalar de recurseros, si bien nos dice que no le interesa el dinero sino las causas justas. Y es cierto. Todos pegan de bonachones, de grupo de amigos y activistas buena onda. La película nos enseña como su movimiento, MSPLSC (Movimiento Social por la longaniza de San Carlos), quiere distinguir su embutido nacional, comunal, a los Sancarlinos. Están convencidos de su calidad. El enemigo es la comuna de Chillán que se lleva los laureles con las ventas de las longanizas, les roba el reconocimiento. Quizá porque manejan mayor mercado o albergan más inversión. Pero los Sancarlinos ya están hartos y quieren justicia. Ésta es una película sencilla, pero realmente entretenida, y logra ser más que decente sin presentar nada demasiado rimbombante. Luce creatividad de a pie se podría anotar. Estos activistas no son especialistas y ahí se trabaja la comedia, y también el dicho de que el que quiere (de verdad), puede. Empiezan a triunfar, a meterse y vencer a la burocracia, a esa montaña que parece no escalable. Es el éxito sutil de la voluntad, del pequeño gran hombre. No obstante es también la historia de Babel y de no querer salir de la caja, que recuerda un poco al Visconti social. El formato enfrenta a la audacia (como siempre quiere detenerle; el soñar en grande, apuntar alto, con originalidad), la pasividad a la valentía, la irregularidad a la mentalidad empresarial (pero en pos de la colectividad). Todo dentro de lo ligero. En ese sentido es notable ver un cine popular tan solvente -tan nacional- sin pretender mucha política -o mantenerla discreta- mientras se es muy digno como arte.
miércoles, 17 de julio de 2024
L'hypothèse du tableau volé
La inteligencia humana es inacabable, siempre un lugar para sorprenderse en infinidad de áreas y lugares y el arte es uno de sus medios para pensar y mostrar justamente toda esa cualidad de admiración que uno siente hacia la mente del ser humano, llamémosle creatividad, uno de los pilares más importantes del mundo. El chileno Raúl Ruiz disfrutaba realmente con el cine, es parte de ese grupo de amantes del arte que desnuda pasión. No todo es popularidad sino buscar hacer algo especial con ese medio que tanto amamos. Ruiz es popular, sólo que entre los amantes del cine más arty, pero representa igualmente a una minoría. Éste filme es un mockumentary. Seguramente Ruiz habría visto F for fake (1973), aun cuando lo suyo trabaja creando algo muy personal, muy propio. A Ruiz se le nota que como todo apasionado de su profesión le gustaba experimentar, generar novedad y el cine tiene mucho de ello con el amante y con el gestor hardcore del cine. Es un espacio para generar (algún tipo de) entusiasmo virgen y así sucesivamente, aun cuando se ha recorrido bastante. El que de verdad se apasiona por algo se mueve en ésta religión, la de jamás dar todo por hecho. Hipótesis del cuadro robado (1978) da para muchas ideas y mucha plasticidad interpretativa. Es una película que se fija a una investigación, que comanda (es quien la piensa) un coleccionista de arte (Jean Rougeul), coleccionista que analiza 7 cuadros que yacen según él en una serie que veremos a través de tableaux vivants, una mezcla entre teatro y museo de cera. Ésta ligazón de los cuadros vivientes parecen aludir de paso al séptimo arte y de ésta manera Ruiz se mueve sobre la teoría cinematográfica, como sobre la crítica de cine, un lugar para enriquecer el arte, para enriquecer una película. No sólo es juzgar, mucho menos banalmente o ligeramente, o ser simplista y fijarse en aprobar o desaprobar, sino se trata de que ese artefacto entre manos se proyecte intelectualmente, profundizar en éste, aportarle más belleza, generar una experiencia más grande. No sólo es una mirada fría, enconsertada y limitada, sino una que justamente maneja semejantes reglas al director de cine. Pero Ruiz también satiriza un poco al coleccionista, al interprete. Deja en el aire que de cierta manera es positivo que se sugiera y no se de todo servido, para que el artefacto nunca se acabe, que todo no esté dado por hecho. Es así que la ambigüedad manejada en el tipo de producto estudiado es ardua, sobre todo cuando falta un cuadro de los 7 para la interpretación. Se dicen muchas cosas interesantes y hasta descabelladas, se habla de oscuridad, se mencionan cultos satánicos, se atribuyen códigos ocultos que llevan todo a parar a lo andrógino. El filme se inspira en la literatura, los ensayos, las novelas y la filosofía del francés Pierre Klossowski. El nombre del pintor de los 7 cuadros es sacado por Ruiz de la imaginación de Klossowski, llamado Tonnerre. Es una película que también se burla un poco de la censura, por digamos una ideología política o que atañe a cierta moralidad. Al ser un producto ambiguo y que estila sugerir no explicitar es destinado para pocos, sin embargo la investigación de éste mockumentary alude ser un caso vox populi que incluye la intervención y decisión del estado e incluso involucrar a toda la sociedad, que se deja ver que se infla demasiado el globo y esto hace pensar en lo arbitrario, en la dictadura, en la ignorancia del poder. Ciertamente hay indicios backstage de criminalidad -bajo una difícil elipsis apoyada en la cultura y la lectura de una novela- y se encuentra el sacrificio de algún tipo de revolucionario pedestre inspirado lejanamente en un santo. No obstante entra el humor de no verlo -o no poder entenderlo- y más preocuparse por momentos inocentes o plantearlo simplemente a través de la desconfianza, como con la mitología griega y la absurda guía de un espejo -que sigue a otro y a otro- o elucubrar corrupción por medio de templarios (expuestos como simples soldados) que yacen como tomando el té en una partida de ajedrez frente a un enigmático observador, entre amigos, camaradería, no alude a Dios ni a la guerra en sí. Puede ser ésta además una lectura hacia el cine comercial en general. Es una película que tal cual lo expresa no pretende resolver directamente el caso -nunca aparecerá el cuadro robado- sino tira los hilos del espectador mediante una muy buena puesta en escena con recursos visuales sencillos, pero con tremenda estética, gran formalidad, elegante, culta, como si paseáramos por un bello museo.
Labels:
cine latinoamericano,
crítica,
mockumentary,
Raúl Ruiz,
séptimo arte
jueves, 27 de junio de 2024
Fascinación
Fascinación (1949) del argentino Carlos Schlieper es un filme clásico en toda regla, tan igual que el mejor cine clásico americano, un filme delicado e inteligente. Es un obra que plantea la dicotomía entre realidad y surrealismo, entre un hombre que es un hipnotista y su mujer con la que hace los números. Éste especie de hombre con poderes sobrenaturales lo interpreta el destacado y talentoso actor mexicano Arturo de Córdova y el objeto de su adoración, la bella Elisa Galvé. Es una historia de amor puesto a prueba. La idea es que éste hombre en verdad tiene poderes y puede haber hipnotizado a su mujer para casarse y que ella le corresponda cuando inicialmente ella lo trató bastante mal frente a mucho público. Galvé hace de una mujer que deja a su prometido y a su familia en ascuas por irse con el mago y esto lo ven mal en la sociedad y un acto que creen es propio de esa perversión que éste elegante filme maneja con total delicadeza y cuidado, donde la propuesta tira y afloja en ello, proponiendo varias vueltas de tuerca y novedades donde está siempre oscilando entre el bien y el mal. Es un filme que pone a prueba al mago, alguien que debe escoger entre su trabajo y su gran amor. Para ello la mujer se debate en la duda de si su amor es real o propio de algo excepcional en detrimento de una decisión mucho menos salto al vacío, para ello vemos una hermosa escena surreal de la inundación de una habitación. Lo surreal es parte del filme pero éste es tan astuto que no aclara una posición hasta el último minuto, ese es uno de sus grandes ganchos y destaques -aparte de su amabilidad y calidez como película-, mientras todo lo recrea y escenifica con mucho profesionalismo, como las presentaciones del mago que aparece en teatros -soltando a menudo conejos y aves de sus manos- y hasta lo hace en un circo. El mago denota a medio filme una notoria imperfección aun cuando parece muy amoroso, de la que se apalanca cierta gente que en el fondo quieren lo que ellos tienen y es que es un filme que habla de la envidia del amor verdadero, ese que rompe con convenciones y hasta con las reglas de la sociedad, es ese amor que lo pone a prueba hasta lo sobrenatural, como toda vida de cierta manera conlleva muchos problemas, porque todo lo bueno es golpeado, debe luchar por subsistir, pero partiendo de esto la propuesta hace que asome lo oscuro, la corrupción, pero de manera sutil hasta que por el final llega el exabrupto, el enojo. El filme parece preguntarse ¿existe el amor verdadero, el amor ideal?, y la respuesta en general es que sí, y así mismo todos implican pruebas, retos, conflictos, puesto que vivir nunca es fácil. Aun cuando intentes encerrarte en un cuarto siempre habrá algo que te golpee. La esposa duda de su amor, como suele pasar, suelen las mujeres ser proclives a decepcionarse de alguna manera -carne para el feminismo negativo, que también existe, no conciliador, sin punto medio-, no hay hombre perfecto también hay que acotar, así como el cliché suele apuntar a que el marido es proclive a sacar los pies del plato. En sí el filme gira sobre esto, pero lo hace de manera original, puesto que la justificación yace en lo sobrenatural, como -más allá del resultado- lo es igualmente el amor. Ese sentimiento tiene ese calibre, como representación de lo que define a la humanidad, al parámetro de su trascendencia y sentido existencial.
En retirada
Adolfo Aristarain esbozó algo de lo que haría Juan Carlos Desanzo ahora, con Últimos días de la víctima (1982), pero Aristarain recurriría al thriller psicológico y al noir, lográndose más con el noir a donde debió apuntar ya que es donde luce mayores virtudes. Si bien el filme de Aristarain se puede leer como una lectura social de la época, con la dictadura a sus espaldas se pierde en un cine muy poco explícito donde esa lectura puede no tomarse en cuenta o es proclive a pasar desapercibida. Es entonces que Desanzo retoma lo que intenta Aristarain y lo lleva a su terreno, a lo que conoce, a sus propias reglas y a su estilo y logra algo contundente, sólido, versando en una lectura social muy abierta, muy clara, muy potente, haciendo uso del exploitation, del cine de acción, inspirándose nuevamente en el cine de El Vengador anónimo (1974), obra maestra y ejemplo de inspiración de cine de acción. Desanzo es así el primer director de cine en hablar abiertamente de la dictadura, en dedicarle una película, y lo hace a sólo 1 año de que ésta terminase, con lo que muestra bastante osadía, pero en un producto que es redondo, no sólo una lectura social, sino un excelente thriller exploitation. El filme nos remite a un asesino, apodado El Oso (Rodolfo Ranni), que como menciona el título y el propio relato, debe adaptarse a la democracia, al estar todos en retirada, pero él que hizo cada cosa con total convicción (que lo dice a boca de jarro), crueldad y frialdad pasa por dificultades de poder insertarse en una sociedad normal, quizá porque es un ser primitivo y aun así auténtico, aunque deplorable. El oso es un tipo en realidad sin ley y va incluso contra su propio equipo y trata de extorsionar a un empresario coludido con el régimen anterior. Ésta es una propuesta que todo lo lee hacia lo social pero usando el exploitation, es por ello que métodos de tortura o violencia se pueden ver como métodos fácilmente asociados a ese pasado que no sabe éste asesino como quitárselo de la psiquis, que incluso denota problemas mentales, también porque éste tipo es un antisocial por naturaleza, como vemos con la relación con la mujer promiscua (la sex symbol argentina Edda Bustamante). Es un filme que tiene su buena cuota de erotismo, hay hasta un desnudo femenino y exhibición frontal de una modelo, porque el oso se mueve por mundos sórdidos, pornográficos y corruptos como buen exploitation en toda regla. El Oso y la propuesta le pasa revista al pasado reciente argentino y lo hace con mucha adrenalina y entretenimiento puro y duro, es un filme de género de esos que están muy bien hechos, muy bien amalgamados con lo social. La secuencia final con El Oso subido atravesando los techos es de gran suspenso. La participación de Julio De Grazia también es un plus, es un actor que trasmite mucha emotividad y refleja perfectamente su fijación. Los encuentros entre De Grazia y Ranni no tienen nada que envidiar a su inspiración americana. Por ratos parece que no estuviéramos en los metros de Buenos Aires sino en el mismísimo New York. Es un filme muy inspirado como exploitation, está muy bien ensamblado, el Oso es un tipo muy activo, siempre escarbando en el único mundo que conoce y lo define. En un momento juega al pinball y un joven lo llama gordo, no sabe con quien está tratando, el filme en ese sentido concreta un gran asesino en Rodolfo Ranni que cumple con lo que promete. La parte de atravesar los techos hablan de alguien muy particular que rompe con las apariencias, propio de lo que hace, de alguien capaz de lo más radical.
domingo, 14 de abril de 2024
The priest and the girl (O Padre e a Moça)
Basado en un poema del importante poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade. Dirige Joaquim Pedro de Andrade. Es una película donde una joven, Mariana (Helena Ignez), fue a vivir a temprana edad donde un hombre rico al quedar desamparada, quien en lugar de adoptarla como hija la hizo su mujer. Esto la perjudico en su personalidad siendo muy propensa a la liberalidad sexual. Éste hombre rico quien vive en un pueblito perdido de Minas Gerais está enamorado de ella, quiere casarse ahora, mientras la tiene aun en su casa como su protegida. Él sabe de ese instinto sexual que tiene Mariana y vive dudando de ella en todo momento. Sus miedos llegan a parecer como producto de la imaginación, ya que a ella se le ve muy (engañosamente) dócil. Entonces entra a tallar el farmacéutico y borrachito del pueblo (Fauzi Arap), quien se siente un poco degenerado y esto es parte de que se entregue a la bebida. Es un pueblito que sufre por sus pecados. Cuando llega el nuevo cura (debut de Paulo José) será parte de algo repetitivo, éste ambiente de impudor, de trasgresión moral, que el borrachito deja intuir, sospechar, en el cementerio, donde también todos son una comunidad, y tratan de vivir como hermanos. El filme es bastante arty, el sufrimiento y la tensión melodramática del cura se vive a ratos con maestra ambigüedad, y un poco podría haber jugado con lo psicológico. En un momento él abre muchas puertas de golpe como si ingresara en un laberinto, que es su mente sufrida frente a las acciones que no puede contener y denigran, insultan, su relación con Dios. Lo mismo lo hará tirarse atrás y luego volver a lo mismo, es un mar de emociones encontradas, el deseo de poseer a la mujer lo tiene enloquecido. Mariana parece un canto de inocencia, pero es un gen de seducción muy fuerte y ella está consciente. Actúa cómo automáticamente, no hay mandatos o conveniencias mayores, ella es simple y llana tentación -manejándose la lujuria elípticamente-, desde una mujer que se nota humilde, pero que entiende que así juega el demonio también, desde la que ironiza ésta identificación a lo El Exorcista (1973). Ella parece enamorarse de todos, puede que no soporte como ha sido y es su vida en éste pueblito. Se produce una larga caminata, una extensa secuencia, que igualmente tira y afloja emociones con fuerte fricción tras bastidores, de quien quiere seguir pero también volver atrás, dentro de una gran puesta de escena en medio de mucha austeridad, como yacer en el desierto mítico de la biblia, expuesto sin mucho adorno contextual. Ella piensa también, le dice que se quite la sotana, que abandone la religión y quede sólo el hombre. Quiere rehacer su vida. En sí es un filme que rompe con lo exuberante, asumiendo la pasión desde lo simple, desde lo sugerido, como si se pensara como cine social, una pasión y trasgresión de gente humilde. El cura queda encerrado en la iglesia, el monstruo, y éste parece un animal enjaulado, ciego por ese cuerpo que se maneja no con erotismo o sensualidad abierta sino con mucha atípica delicadeza y mucho cuidado estético, quizá por el tema que trata, quizá por la censura. Se hacen composiciones muy artísticas de ésta relación que pueden pecar de muy artys, de muy abstractas o gaseosas y seguramente le va a costar público, ser masiva. Es por el final medio un ballet, tanto como teatro, una performance de cine sin diálogos. Todo esto se percibe atractivo, muy visual, muy de composición, de una notable mise-en-scène de bajo presupuesto. Ésta propuesta parece inspirarse tal cual en la poesía en general, queriendo perpetuarse visualmente en dicha sensibilidad. Presenta su buen toque de pueblo, como cuando el borrachito se mofa de la impetuosidad y ansiedad ajena aludiendo la obsesión y la ceguera, querer el cuerpo sin meditar la corrupción que implica poseerlo, desde tres frentes, la pedofilia, la infidelidad y el sacrilegio.
viernes, 12 de abril de 2024
Memorias del subdesarrollo
Ésta es la película cubana más celebrada, más popular y más destacada de la historia de su cine. El cubano Tomás Gutiérrez Alea adapta la novela de su compatriota de mismo título, de Edmundo Desnoes. Es una película históricamente interesante, puesto que se contextualiza en pleno comienzo del gobierno comunista y revolucionario de Fidel Castro. La novela es de 1967 y la película de 1968. La toma del poder por los revolucionarios fue en 1959 y en 1965 se convierte Cuba en un gobierno comunista. Ésta propuesta combina una ficción con imágenes de medios de comunicación, archivo o en plena efervescencia sobre noticias y acontecimientos reales que atañen a Cuba en todos los 60s, como su fricción y tensión con EEUU por su postura política y apoyar a la URSS en la guerra fría. El protagonista del filme es Sergio Carmona (Sergio Corrieri), un tipo con poder adquisitivo, un tipo de plata y con cultura, que mientras la mayoría de gente de su clase social optan por salir del país él decide quedarse y adaptarse al cambio, a la nueva realidad. Con él se habla de la transición, o renacimiento para entrar en las filas del régimen, para la clase intelectual o sus postulantes, para la clase media alta que debe transformarse, aun cuando él es más pedestre, más simple. En su vida personal y por otra parte a la vera de la nueva realidad cubana siente que todo se le escapa de las manos, como que él mismo se está evaporando. Carmona representa el pasado burgués convirtiéndose en el presente proletario. Es un personaje complejo -puede caer antipático tanto como pasar por un gen de reflexión- aunque también sirve de vehículo para enaltecer a la revolución cubana, apostando a defender sus postulados, a pesar de que en su persona hay aun algo de cierta identificación con lo americano y europeo y como que contrasta un poco ambas formas de vida, ambas formas de ver el mundo. Es un tipo que inicialmente lo vemos portarse de manera infantil y atorrante con su esposa, a la que tacha (y se deshace de ella) porque la considera materialista, una mujer que quiere vivir como reina, a costa digamos de la identificación con la realidad nacional, con lo difícil que suele ser, con ese pueblo que ahora cargan todos encima. Pero el personaje va más allá, luego tiene una relación con una chica de 17 años, con Elena (Daisy Granados) y su exhibición de personalidad como que evoluciona, mientras hay coquetería, seducción, juego y choque intelectual entre ellos, produciéndose mucho entretenimiento a esa vera, generándose diversas capas para ver en éste filme. La palabra subdesarrollo yace muy presente en el relato, se adscribe éste país tropical a un lugar de mucho conflicto, no sólo ante lo obvio (la fricción con EEUU) sino desde lo natural, diario o habitual, y tal cual representa la palabra en cada cosa, deficiencia. Carmona juzga su entorno, a los propios cubanos, a ratos de manera bastante dura, que algunos pueden señalar de clasista. Incluso por momentos como que se contradice o se desmiente lo que dice, como que se ponen a prueba algunas ideas para desmontarlas o desarmarlas, que van desde lo banal hasta lo trascendental, desde lo cotidiano, universal o común y ordinario hasta la realidad política y a su diestra la realidad social. Es el lente y la luz colocados sobre Cuba como país desde el ser opuesto de su nueva realidad, pero quien se nota a todas luces que quiere pertenecer al presente nacional, a ésta revolución y a éste gobierno popular, que hasta se autocritica abiertamente, es autoconsciente de la clase a la que pertenece y a la que el gobierno comunista ha movido a desterrarse, tanto que sabe que puede perder su casa y sus propiedades. No obstante hay un resquicio para la duda, quedándose sutilmente sin hacer nada en plena soledad o cierto abandono y sentimos la proyección de la austeridad y la necesidad -que puede traslucirse sobre el resto-, al tiempo que al tomar conocimiento del armamento militar cubano que circula cerca de la playa es como que en la mirada del protagonista no todo encajara, como quien no sabe si se estarán haciendo bien las cosas del todo o son las mejores salidas, es la vida nueva golpeándole también, como esa otra capitalista y americanizada que ya ha sido desnudada, triturada y echada a la basura por el régimen y la ideología reinante y dominante, como deja ver bastante material real político que muestra la película. Carmona -aunque termina cavilando más al respecto- es un poco un Don Juan, o un hombre de mujeres, es también la historia de sus relaciones amorosas, de aventuras, de rupturas, de comparaciones, de errores, tal cual en otro ámbito más profundo lo representa la revolución cubana, de la que se entiende de las mujeres que seduce o interactúa el protagonista. Es un acompañamiento que se entrelaza muy bien, y no suele pasar, puesto que la ideología política se discute con fuerza y cada parte marca su presencia. En un momento se desromantiza al mismísimo Ernest Hemingway, y en ese trayecto se postula apologético con la proclama de pueblo, de notoria identificación social, que es tan determinante para la razón de ser de la nueva Cuba, como así mismo Carmona llega a criticar algunos privilegios, desde su humildad como ser político que pocos quieren escuchar o van a escuchar, sin embargo como el propio Gutiérrez Alea dan vida al régimen, porque lo insufla de gente pensante. Y en sí el filme también se permite ser un poco osado y presentar personalidad, si bien la postura izquierdista predomina, es un canto de adaptación a ésta.
martes, 9 de abril de 2024
Assalto ao Trem Pagador
Expuesto de manera sencilla y sin extenderse demasiado, vemos el robo de un tren al parecer del estado que transporta mucho dinero. Pero lo que importa es lo que viene a continuación, cómo éste grupo de ladrones tiene que no dejarse atrapar, para ello deciden no llamar la atención, gastar solo un 10% cada uno de su parte, puesto que quitando al que concibió la idea del robo todos viven en favelas, es decir son gente pobre y no sabrían justificar tanto dinero repentino, sobre todo cuando éste robo ha sido uno de los más llamativos de la historia de Brasil, basándose el director brasileño Roberto Farias en un robo real. El líder físico, de las acciones, no intelectual, es un hombre de color llamado Tiao (Eliezer Gomes) y es el tipo más rudo del grupo, pero con un cierto sentido de lo justo que veremos durante la película. Tiao amenaza al grupo, si gastan más de la cuenta, él se hará cargo de esa persona, deberá matarlo. Pero como suele pasar, no siempre las cosas se cumplen como se espera, y la mayoría empieza a gastar más de lo acordado, incluso el líder intelectual, Grilo (Reginaldo Faria), se da a la buena vida, aunque en una discusión se justifica desde las diferencias raciales y sociales. Roberto Farias lo hace como parte de que Tiao luzca como el negro inteligente -autosuficiente- y poderoso, como un especie de ser heroico, aunque desde lo políticamente incorrecto, desde el crimen, el deseo de tener mucho dinero cuando no tenemos esa oportunidad. El jefe de policía llega a sentir admiración por éste hombre de color que de cierta manera a sus ojos rompe el molde. Quien tiene 2 familias, 2 mujeres, muchos hijos. Se llega a mencionar que el robo parece hecho por extranjeros, y en cierta forma es un autoelogio al propio filme que tiene muy buena pinta, muy buen acabado, como si fuera hecho justamente por hollywood dirían. Pero no, está hecho por brasileños. Y hace mucho uso de su identidad, desde el cine social, con un realismo portentoso, mostrando en toda fuerza la realidad de las favelas y articulando y extendiéndose ahí el presente noir, produciendo un gran manejo de lo popular, de lo nacional, alrededor de un acto criminal, de vivir sin ser descubierto. El dinero empieza a gastarse y a tentar a otros en la favela y empiezan a surgir problemas como con el tío chantajista. El que no le teme a los hombres le pone al descubierto Tiao antes de hacerse cargo de él, de ésta molestia. El personaje más importante es Tiao. Farias le da personalidad y lo utiliza muy bien con la identidad social que tiene. Es un ladrón que respira pueblo, un tipo que intenta burlar muchas cosas, las reglas, al estado, el peligro, intenta hacerlo con el destino y un poco huele a justicia social -aunque es para uno mismo-, retando todo ello. No obstante es cuestión de tiempo caer detenidos -frente a un poder notoriamente mayor- y el filme tiene mucha vida en ese trayecto, produciendo mil entretenidos momentos -varios tensos-, desde el cine que le habla fácil al público otorgándole algo notable. La mujer de un ladrón hace como talón de Aquiles para él y no para de complicarle la existencia y de paso a los demás, añade mucho al conjunto. En ese sentido se ve a Tiao cómo domina a las mujeres, quien lleva mucho de guerrero tribal en la imagen de un humilde camionero. Incluso en un momento les dice a sus 2 parejas, ambas presentes, que deben llevarse bien entre ellas, implicando como principal la solidaridad económica. Igualmente se ve como se les ilumina los ojos a sus inocentes hijos cuando le ven, habiendo en la propuesta varias imágenes donde choca ver la pobreza desde la infancia y es un elemento que implica pensar más que en Tiao. Las actuaciones son buenas, como la de una de las esposas -una morena guapa desprovista de adornos- que se quiebra frente a la presión policial -luciendo estos como buitres, aunque están cumpliendo con su deber- y de los medios y produce tremenda secuencia hacia lo melancólico, mostrándose una mirada social dentro del abandono de los pobres y te hace reflexionar aunque no solemos hacerlo. También son memorables las escenas con el popular actor brasileño Grande Otelo como un borracho lleno de risa (picardía) en su pequeño e intenso cuerpo.
jueves, 28 de marzo de 2024
A paixão segundo G.H.
Ésta película del brasileño Luiz Fernando Carvalho presentada en el festival de Rotterdam 2024 adapta una novela de Clarice Lispector de mismo título. El filme es la introspección de una mujer de clase alta conocida simplemente como G.H., una escultura, que yace en su hermosa casa frente a la playa en la mayoría del metraje. El filme es un monólogo de ésta bella mujer interpretada por Maria Fernanda Candido en una performance muy exigente, donde exalta muchas emociones. La introspección es bastante ardua y compleja, es difícil de coger todo lo que pretende autoanalizarce y lo deja claro, cuando expresa, que no todo lo dice, es decir, hay mucha sugerencia, mucho quehacer gaseoso, no del todo especificado, y versa sobre un pasado que de cierta manera atormenta a la protagonista, que habla de un infierno del placer, pues ella asume el infierno como un lugar no de dolor sino de placer, y puede remitir a un pasado oscuro, de libertinaje, o de prostitución, donde habla de abortos. Es un filme muy interesante, donde Lispector denota ser una gran escritora, con un mundo muy personal, un fuerte mundo interior, donde alude incluso crisis mentales y hasta locura, delirio, histeria, cambios de estados de ánimo, perplejidad hacia el mundo y hacia la propia vida, como también con la relación de pareja, habiendo conflicto con una existencia con licencias y mucha libertad, señalando monotonía, pero al mismo tiempo dando a entender que ama a ese hombre con la que vemos tener sexo y dormir al lado. Implica también lucha de clases y diferencias sociales con la empleada negra recién despedida, la que le hace sentir un cierto estado de culpa, como de opresión hacia una clase más débil, y que coquetea un poco con cierto sutil erotismo, al mismo tiempo de sugerir violencia como dentro de una historia de terror, de un miedo personal exagerado, como así mismo vemos que una cucaracha despierta su psiquis y la hace meditar en demasía, como alguien que lleva un problema, aludiendo a Kafka, sintiéndose igualmente una cucaracha o una barata como dice en portugués. Hay un miedo a encontrarse con los errores del pasado, que guarda secretamente, pero esto le mortifica, así la vemos atravesar simbólicamente un encierro y hasta vacilar con un posible suicidio. Es una demostración de poder en nuestra contra y autocontrol, de no quebrarse y volver hacia ese futuro y esa esperanza que dice rechazar, puesto que observa a Dios en su presente a donde se siente ligada. La vemos divagar entre ser una socialité o caer en el abismo. Aceptar a su pareja o ir en busca de otra gente. Es la duda constante, el meditar cada cosa, con esa cucaracha y lo desagradable agrediendo su estabilidad, yendo y viniendo de su especie de infierno mental, donde observamos una mente inteligente, pero al mismo tiempo frágil e intensa, que va en detrimento de su propia personalidad, esa que parece haber mutado pero que se debate en poder caer en errores de antaño, frente a una vida cómoda económicamente en la actualidad en que vive y puede haber sido distinta antes. El filme es una explosión de muchísimas ideas que versan sobre la femineidad, sobre la independencia, la individualidad, el yo omnipotente puesto a prueba, es una mirada solitaria finalmente, con ese hombre que le acompaña pero yace en segundo plano, es ella frente a ella misma, frente a la cucaracha dentro del mundo social, viéndose reflejada en lo desagradable y barato o en choque con ello, que el filme de Carvalho sabe explotar con el detallismo y el "deleite" del insecto, convertido en radiografía. Es también una lección de creatividad artística, de conocernos o auscultarnos profundamente y concebir algo sumamente personal sin entregar todo servido. Sufrimiento existencial a la vena en un viacrucis seductor, intimidante y extenuante, como tremenda la entrega (hacia la liberación o expulsión), de éste especie de teatro unipersonal cargado de una amplia gama de emociones.
martes, 19 de marzo de 2024
Garrincha - Alegria do Povo
Éste documental es el debut del brasileño Joaquim Pedro de Andrade. Es de 1963 y está calentito cuando el delantero derecho Manuel Francisco dos Santos, alias Garrincha, apodo que proviene de un ave como un ruiseñor que es oriundo de América, estaba en su máximo momento de gloria futbolística. Un año atrás había sido nombrado el mejor jugador del mundial de 1962 donde Brasil ganó el título y era la segunda vez consecutiva que Brasil ganaba un mundial gracias a su talento. Tanto en el mundial de 1958 como el de 1962 estuvo presente el mejor futbolista de la historia, Pelé, que debutó en un mundial con 19 años, pero Garrincha hizo más en estos 2 primeros mundiales, si bien Pelé destacó también, y ya en 1970 se luciría sin Garrincha con un nuevo título para Brasil. El documental de Pedro de Andrade como está calentito y el fútbol es un deporte que despierta pasiones y fanatismos no se manifiesta muy explicativo, sino asume que uno sabe mucho de Garrincha, entonces simplemente pone en movimiento la cultura del fan, le habla más al que lo conoce celebrando con éste público un homenaje a su figura de futbolista excepcional, uno de los mejores futbolistas de la historia. Se dice que tenia aves de mascotas, y se alude indirectamente a su sobrenombre. Hay mucha foto fija y bastante material de archivo de lujo para observar toda esa grandeza que tenía éste futbolista en la cancha, quien sabia hacer bailar a sus contrincantes como el mejor regateador de todos, que por sus piernas torcidas no sabían porque lado iba a tirar a correr o pasar la pelota. Ese es otro punto que habla de alguien especial, la anatomía de Garrincha no apunta al cuerpo natural o ideal que va a brillar en éste deporte, sino estaba lleno de imperfección, sin embargo como el talento no conoce reglas ni límite alguno se paso por alto todo lo que apuntaba en su contra, se volvió excepcional contra todo pronóstico. Otra cosa es que Garrincha era muy carismático, un tipo del pueblo, salido de abajo, y siempre lo llevo consigo, generaba mucha empatía. A donde iba lo seguían, se amontonaban a su alrededor, como se pone a prueba en la propuesta. Los niños lo rodeaban, los adultos querían abrazarlo, darle la mano. Lo llamaban por ello la alegría del pueblo, por todo lo que se entregaba y conseguía en la cancha. Así vemos literalmente por el final, en el desarme y en la total complicidad del estadio, los marcados estados de la existencia, Garrincha despertaba fuertes pasiones, cundía de emociones al público que reaccionaba desde lo más profundo. El documental exhibe con gran perfección esa devoción del fanático alrededor de su ídolo. Hay consistente tiempo, bien dosificado, muy bien invertido, donde la cámara construye un hermoso resumen, dejando ver la técnica de Garrincha y es poesía visual. Cogemos su magia en estado puro con el dominio de su cuerpo. El filme no habla de nada negativo, puesto que es hasta 1963, Garrincha era el hombre que daba la hora, al que todos adoraban y admiraban, dentro del deporte más popular del mundo. Lo observamos entrenando y jugando en su primer club profesional, el Botafogo. Así mismo se pasa revista a la empresa textil de su lugar natal, Pau Grande, Magé, donde trabajaban todos los de la zona, donde estuvo junto con los amigos de toda la vida. En éste trabajo le solían perdonar que sea un poco flojo porque los fines de semana hacia ganar siempre al equipo de fútbol de la empresa. Lo vemos jugar a lo paradisiaco con la gente de su infancia, enrumbados hacia los 30. Igualmente contento con su familia, con sus 7 pequeñas hijas con las que echa a bailar, con esa festividad que le solía acompañar. El filme es una celebración del amor por el deporte.
jueves, 15 de febrero de 2024
El crimen de Oribe
El crimen de Oribe (1950) la codirige Leopoldo Torres Ríos quien era ya un director bastante experimentado y su hijo, Leopoldo Torre Nilsson, que contaba con 26 años de edad y era su debut como director de cine. Adaptan el cuento El perjurio de la nieve, de Adolfo Bioy Casares. Ésta es una película argentina de ciencia ficción donde 1 día se repite como bucle de tiempo por más de 1 año. Esto tiene su argumentación, su motivo y uno definido en un amor enorme. Pero yendo más atrás el filme se presenta como un misterio ubicado en la Patagonia argentina, cuando un periodista de Buenos Aires, es decir, un porteño, visita una zona lejana de su lugar de confort, quien al viajar al interior se halla con un mundo lleno de cosas extraordinarias en lo rural, descubre la leyenda o donde el relato fantástico aflora en las conversaciones cotidianas de los pueblos. Éste asunto no muestra una aclimatación especial, todo luce muy natural, muy sencillo. Incluso el primer encuentro del periodista, Villafane (Roberto Escalada), es con un Dr. que guarda las formas pero le habla con ironía, se toma a la ligera su circunstancia, que se le ha malogrado el auto. No obstante el Dr. viaja en sulky. El campo está ahí como fondo. En el hotel del pueblo en que se hospeda, Villafane conoce a un poeta que también no hace mucho ha llegado de Buenos Aires, Oribe (Carlos Thompson), quien parece también curioso por esas luces que se prenden y apagan religiosamente en especial orden, las que esconden jóvenes mujeres muy bellas, hijas de un extranjero, un tipo que veremos lanzar cerillas como un sutil gángster, aunque simplemente es un padre que muere por sus hijas. Podemos tener a ésta historia como una de natural sobreprotección paterna, incluso frente al mundo en general, y no solo los llama a los hombres el misterio sino la belleza de esas mujeres, vírgenes llamémosles, como escondidas de los depredadores, si bien el trasfondo es otro, uno más sensible. El filme por una parte se convierte luego en un tipo de noir, con esa sensación de tensión, de persecución, de quien le ha hecho daño a la persona equivocada, aunque el desarrollo es un poco naif. El título habla de un sujeto que le roba a todo el mundo. Así apropiarse de lo ajeno llega hasta el ridículo (y la ironía básica). El relato implica al ambicioso sin escrúpulos, de cara a un Oribe bajo la capa del éxito y que tiende a impresionar y a generar conveniencias, mientras el periodista es dibujado torpe, muy simple y tiene una curiosidad que le mueve a la inconciencia. Se mezclan géneros cinematográficos. Asistimos a una historia fantástica con su originalidad (la que remite al talento o la excepcionalidad humana de un creador en varios sentidos). Al mismo tiempo es el relato noir del escarmiento de un tipo que busca triunfar a toda costa, sin moral ni ética, como si llevara consigo alguna clase de toc.
domingo, 11 de febrero de 2024
Intriga familiar
Éste es el primer corto/mediometraje, el primer relato, de la película colectiva Cuentos inmorales (1978), formada por 4 trabajos, pertenecientes al habitual director de fotografía Pili Flores Guerra (en su única incursión como director de cine), a los reconocidos directores Francisco Lombardi (quien solo 1 año antes había estrenado su ópera prima, Muerte al amanecer) y Augusto Tamayo (quien recién en 1987 haría su primer largometraje, La fuga del chacal) y, el que nos compete, a José Carlos Huayhuaca, quien solo tiene 1 largometraje en su haber, Profesión: Detective (1986) y 3 cortos/mediometrajes. El trabajo más popular, más nombrado, de éste colectivo es el de Francisco Lombardi, Los amigos, pero en mi apreciación personal, si bien los tres restantes me parecen trabajos más que decentes, encuentro a Intriga familiar, de 31 minutos de duración, como el mejor de todos estos mediometrajes, por mucho. Siempre me ha parecido un relato gracioso y simpático y, encima, muy bien hecho. Es de cierto humor negro. Versa sobre un niño de 14 años llamado Bubby (Gustavo Vergara) que prácticamente ve como carne a sus tías, con quienes vive junto a su madre, estricta y de pocas pulgas. De aquí que el título colectivo de Cuentos inmorales y que sea la película de apertura le caiga como anillo al dedo. A Bubby, como a todo adolescente, le ronda el deseo carnal. Vive medio recluido en una casa de clase media alta con solamente mujeres. Ellas son 4, incluida la empleada, una chica joven, una morena pícara y muy criolla, como algo inocente o fácil de engañar. Bubby mira con lascivia a sus tías, una interpretada por la reconocida actriz Yvonne Frayssinet, aunque el plato fuerte es la tía Inés (Carmen Rosa Diez Canseco, la fémina más guapa del grupo, y medio sin querer la más erótica del grupo además, con un cierto aire o fantasía a soft porn). Ésta es una película muy cuidada, aunque tiene de criolla, donde podemos identificarnos como sociedad, pero también tiene su elegancia formal. El cuzqueño Huayhuaca satiriza por una parte a la clase privilegiada, con unas tías o señoras digamos que solteronas o viudas; o libres pero aisladas, en su burbuja. Y hay para todos los gustos, en los 20s, en los 30s y en la mediana edad. La madre dice ansiar tener un hogar inmaculado (pero ahí se quema o sobresalta con la plancha como que simbólicamente, con ese minúsculo accidente, deja entrever que es imposible no sentir la idiosincrasia nacional), lejos de la corrupción (o vulgaridad) de la calle, como muchos pueden pensar, si bien somos una sociedad que desde temprano coge o busca coger calle o criollismo. Sin embargo, Bubby ve en el novio italiano un especie de maestro (un bromista Gianfranco Annichini, también director de cine, reconocido guionista y editor, de origen italiano que vive hace tiempo en Perú), dentro de un clásico machismo con el cual muchos se identifican o sueñan, ser un hombre mujeriego o lleno de amantes. No obstante el retrato de Annichini juega con la broma gruesa o notoria, o un poco al cliché nacional -aunque con cierta clásica figura del latino y, más, el seductor italiano-, como el pariente chusco de la alta sociedad, impresentable, aunque de aquellos que se sienten especiales. Annichini tiene un pequeño momento ocurrente tocando el piano, con un Bubby que lo mira embobado como un fan de su comportamiento y personalidad. El filme está cuidado, es sugerente, más no vulgar, pero plantea lo que evoca el título general (del tipo del cuento erótico francés), como cuando Bubby le soba lateralmente el muslo a la tía Inés, con ese irrespeto del ímpetu juvenil ciego de calentura, y ella pega un salto al darse cuenta qué está pasando. En otro momento Bubby pondrá en práctica el mismo truco, igualmente en plan de escape, pero frente a una tía Inés que se sabe el cuento, a quien no se le puede engañar, aunque como manifiesta una conversación, se espera que se salte la confrontación o los entendimientos directos, propio de una sociedad conservadora. La tía Inés alega una pesadilla, y eso es para las mujeres de la casa, algunas distraídas, pero no la tía Inés, que con su sugerente bello cabello pasa de mujer sensual propia de las fantasías sexuales a mujer remilgada del tipo de una maestra de clase enfadada con el mundo. En éste hogar, con esa bella fachada de entrada y salida al mediometraje, tienen a un pequeño demonio en un anhelado especie de convento, si bien el actuar de Inés es el lógico y no la sobredimensión de la prima que se entiende está llegando de Europa. Tampoco se puede dejar de anotar que acá hay también mujeres con carácter y pronto llegará la cura con su toque de ironía, con una empleada que sobrevuela en el lugar común nacional de ser alimento natural para el patrón. No obstante logra una pequeña revancha de clase social, como quien vence ese prejuicio que la manipula inocentemente.
lunes, 5 de febrero de 2024
Sensualidad
Sensualidad (1951), de Alberto Gout, es una de las películas más representativas, interesantes y destacadas del llamado cine de rumberas, género cinematográfico mexicano que brilló dentro de la época de oro del cine mexicano. Éste filme es cine negro también. Un juez intachable, muy correcto, Alejandro Luque (Fernando Soler, el más representativo patriarca que ha dado el cine mexicano), condena a 2 años de cárcel a una mujer de vida licenciosa que le roba a un hombre mayor que seduce con su belleza. Ella es Aurora (la bella, coqueta y simpática Ninón Sevilla, cubana de nacimiento), quien queda devastada con la sentencia, cuando se lo tomaba todo a la ligera. Pero el tiempo pasa rápido, cumple su condena y sale libre, pero lleva un gran odio y deseo de venganza hacia el juez Luque que todos conocen, temen y respetan. Aurora tiene un "novio" que es medio caficho, apodado El Rizos (un excelente Rodolfo Acosta) y una noche éste provoca una típica escena de violencia propia de proxeneta y el juez Luque aparece idealista en el asunto olvidando su personal vinculo con esa mujer. Aurora inmediatamente se pone manos a la obra, seduce al juez y en adelante éste queda totalmente emperrado con ella, hasta perder toda dignidad y decencia, se transformará por completo. El filme abre con los créditos que llevan el fondo de una mujer inmóvil tendida en el jardín. Cuando empieza la narrativa, Aurora aparece muy asustada escondiéndose de alguien y dice temer por su vida. Toda la familia y compañeros de trabajo del juez Luque tendrán una nueva relación con él, producto de ésta mujer que se le ha metido profundamente en la cabeza y llaman una mala mujer, que ella además lo deja expresamente, aunque no es una simple prostituta, sino también realiza shows de canto y danza dentro de magníficas coreografías. Baila realmente muy bien, presenta imponentes performances, llenas de gracia y arte, propias de las mejores rumberas, que no sólo son bailes tropicales -de origen afrocubano- con cierta sensualidad y coqueteo con garbo sino que llevan un aire también familiar (como de cine clásico americano) exudando en el trayecto personalidad con gracia o humor o inocencia suave, que yace en la misma potente expresividad facial de Ninón que realmente representa al cine de rumberas en toda la palabra. El filme por el final pega muchos giros, que hasta parece un quehacer eléctrico, al mostrar tantos ángulos en poco tiempo, tantos cambios de personalidad y engaño, amando y odiando en pocos segundos. No obstante no desentona, todo queda pegado plenamente, generando tremenda tensión. Se luce una obra, al paso, particular y que toma riesgos. Aurora se muestra como una verdadera serpiente, pero al mismo tiempo se le observa muy analítica e inteligente, no tiene un pelo de tonta, aunque se enamora fácilmente de gente que le perjudica, perdonando en ello alguna licencia narrativa para hacer más dinámico el filme y generar más jugo para la historia. La esposa del juez, Eulalia (Andrea Palma), es una santa, se inmola hasta por el peor marido que es en el que se ha convertido el juez, que entiende que hace mal, pero no deja de hacerlo y hasta empeora la situación, destruye todo rasgo del hombre que fue, como si estuviera metido hasta el cuello en drogas. Es un filme con escenas gloriosas. Ahí está una en especial cuando sale el juez a la calle de noche con el dinero robado. Se intuye claramente que algo va a pasar, se le ve vulnerable, algo está acechante y sabemos que es, y que es cuestión de tiempo. Y luego, en otro momento, veremos a ese mismo personaje en absoluto estado de enajenación, se ha convertido en un criminal. Las sombras, las pesquisas metidas en la torpeza del movimiento y el mismo recinto que ilustra los hábiles ángulos de la cámara, que parece un laboratorio, lo hacen ver fuera de sí. Tal cual un monstruo.
viernes, 2 de febrero de 2024
Caliche sangriento
Caliche sangriento (1969), del chileno Helvio Soto, es una película sobre la guerra del Pacífico, la guerra entre Chile y Perú (Bolivia fue el detonante pero se rindió enseguida), y recibió cierta censura en su país, porque se permite ser crítica con la guerra, guerra que ganó Chile y de la que se siente orgulloso (si bien Cáceres nunca dejó de pelear), pero Helvio desnuda inteligencia, franqueza y humanidad y señala que el verdadero gestor de la guerra fue el ansía de riqueza y el salitre o el caliche representaba esa riqueza, al ser tan pedido el caliche que ansiaban países europeos y los americanos. Los ricos de Chile la impulsaron para obtener esa riqueza. Helvio -como director y guionista en solitario- menciona que a costa del roto, jerga para señalar al chileno más común o más humilde, como el soldado, que fueron a pelear, a morir, por simplemente amar y querer defender su patria. En el filme que es un especie de ensayo analítico sobre estar en una guerra, también un ensayo histórico pero recurriendo en su escenificación a la imaginación, a la ficción y hasta un poco del arte del teatro tenemos a 17 militares chilenos anclados en el desierto entre Moquegua y Tacna, sin agua, que se debaten entre ir a la costa, al cuartel, o seguir hacia la batalla o avanzadas en Moquegua y Tacna. El capitán del regimiento (Hector Duvauchelle) los hace ir al frente, es un militar totalmente tradicional, de los que solo siguen ordenes y, se deben, a comunicarlas, que no discuten ni quieren discutir nada. Pero el teniente o segundo al mando (Jaime Vadell) es un idealista, es abogado además, y discute las cosas políticamente y surgen debates éticos y morales entre ambos, de lo que se oye de su boca autocríticas de la guerra. Pero el capitán también tiene un poco de razón, uno defiende su país, como militares es su labor. No obstante eso no quita que el teniente diga la verdad, tenga semejante grado de honestidad y apertura, pero también en una guerra es matar y morir y cuesta ser humano, donde entra a tallar que el teniente aprenderá a ser un poco como el capitán y viceversa. El capitán es un buen líder, es muy estratégico, muy realista y astuto, y también tiene de noble, de humano, pero es más tosco, más consciente de que es peligroso romantizar la guerra, porque como pasa con el pistolero loco en el pueblo abandonado, pues éste filme tiene de spaghetti western de los que tienen su cuota política, puedes recibir un balazo si te fias o desconoces donde estás. En el inicio son los 17 militares vagando por el desierto (con un muy buen arranque con una canción satírica). El filme de Helvio Soto siempre es ingenioso y novedoso con pocos elementos, le alcanza con el desierto y los hombres para perpetrar mucho entretenimiento. En un momento es como un cuento de terror o noir donde uno por uno va desapareciendo, con la locura y la sed a cuestas. Hay muchos momentos propios de un buen western con la etiqueta chilena o latinoamericana. Existe autocrítica, pero también un poco de lógico nacionalismo, sin exagerar. Tenemos humanidad de ambas partes, representada en la bella mujer peruana interpretada por la chilena Patricia Guzmán. También el filme se permite momentos de traición y deserción. Se trata de gente puesta al límite. Es un filme contra la guerra en general, una obra humanista, mostrando que se llega a vivir miedo, desesperación, como la que viven estos soldados en el desierto. No obstante el capitán y el teniente, que son los puntos más fuertes del relato, se mantienen firmes. Finalmente es una propuesta pesimista, pues su fin es criticar las guerras en general, hay un quehacer altruista. Presenciamos momentos que conocemos bien en la historia bélica del Perú, heroísmo, sacrificio, lealtad, afecto por el prójimo, generosidad. Es una película que como western también se permite tirar a matar como acción y aventura y es un algo libre pensándose simplemente como entretenimiento, como con los planos del montonero. Es una película interesante en varios sentidos, desde lo ligero hasta lo reflexivo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)