domingo, 11 de octubre de 2026
Predestination
Habrán unas 6 adaptaciones en el cine de novelas y cuentos de Robert A. Heinlein, uno de los grandes maestros de la ciencia ficción de origen americano. La presente película me parece la mejor que se ha hecho hasta la fecha, junto con Starship Troopers (1997). Es sorprendente que sea una película del 2014, cuando obras renombradas de la literatura realizadas recién, en tiempos tan avanzados y tan bien hechas, es algo muy poco común. Los directores son los hermanos gemelos australianos Michael y Peter Spierig. El cuento de Heinlein que se está adaptando es sumamente ingenioso, una maravilla realmente, algo especial, muy singular, pero construirlo/recrearlo en el cine bastante a menudo es complicado, arduo. Hartos fallan. Muchos se conforman con hacer la película, creen que simplemente hacerla ya es el logro, lograr que se encuentre en la pantalla, pero el arte y la trascendencia son otra cosa, algo superior. Hacer historia en el séptimo arte es otro pedigrí, otro tipo de autor, requiere verdadero talento. Se hacen millones de películas, en montón de países, todo el tiempo. Lo importante es conseguir la trascendencia, hacer una buena película, hacer algo distintivo, memorable, algo único. Ir más allá del nacionalismo o sólo ingresar como dato en algún inventario. Hacer una película requiere tecnicismo, elementos materiales, pero éste es finalmente vacío frente al relato, a una realidad en sí, a lo que se nos cuenta, lograr una película interesante, intelectual o un entretenimiento que destaque. El realismo, conseguir una realidad es importante, cumplir con los elementos requeridos -de buen estándar- para la construcción visual. El tecnicismo es el soporte para conseguir ésta realidad, como hacer por lo general imperceptible la cámara, colocar los ángulos, las transiciones de la imagen, generar el movimiento del ojo, tanto como proponer una estética, un universo particular. En hollywood se usan/contratan operadores, especialistas, técnicos, en diversas áreas. Estos no producen arte por sí mismos, sino que están a la orden de lo que cuenta un autor quien en conjunción produce la trascendencia, unifica todos los elementos, construye algo unitario bajo su tutela, su mirada, de la mano de ésta comunidad de empleados a su servicio, conseguidos por el productor, así como la inversión. El tecnicismo por sí mismo no tiene valor, sino fuera como el cine experimental, un aparato para impresionar sin entendimiento de por medio, algo sensorial, simple impresionismo, efectismo. El tecnicismo cobra verdadero valor cuando sirve a algo que implica pensar, construir un relato, una realidad, una cosmovisión. Éste puede traducirse en un realismo propio de cine de entretenimiento puro y duro, un lugar de emociones a flor de piel, esenciales, primarias, instintivas, de intensidad visual, acciones frenéticas a la vera de tramas sencillas, fáciles de seguir. Reducir el cine a una postura no es estar pensando en cine, en la riqueza y trascendencia de sus posibilidades, de su libertad. La mayoría no lo quiere así. El cine es una puerta abierta al pensamiento, a todo lo que concibe nuestra humanidad. El cine es un lugar para sentirse bien, para entusiasmarse, para pensar y soñar positivamente, para ampliar el intelecto en sí mismo. El cine te humaniza, al conocer sustancialmente todas las facetas del ser humano. Así, te hace mejor persona. El cine se divide en géneros, pero al decirle cine de género estoy hablando de cine de entretenimiento puro y duro. Las palabras se mueven en contextos, se enriquecen en el uso, no son sólo literales. Esto justamente hace que me identifique con la literatura, el uso libre y enriquecido de las palabras. Lo cual se traduce en mayor intelecto, creatividad, originalidad. El academicismo no me interesa. La ciencia incluso se construye primero y ante todo con la creatividad. Crear algo nuevo implica ser libre. Romper con los parámetros. Por eso yo no soy seguidor de los que copian, aun cuando suelen verse mejor. Impresionan a los más lentos pero que no saben que lo son. En un mundo de ciegos, el tuerto es rey. Ésta película te da pistas al vuelo para entenderla, aunque entender todo de manera precisa/perfecta es imposible, porque es como bien dice sobre la serpiente que se muerde la cola y ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?, y gira interminablemente sin poder aprehenderse donde en realidad arranca (aunque lo vemos como un habitual gran relato contado a un barman, a cambio de unos tragos). Así ésta trama de viajes en el tiempo tiene una gran curiosidad, el unipersonal. He ahí la grandeza de la historia de conocer a cada una y sus relaciones. Un policía del tiempo o del futuro interpretado por Ethan Hawke persigue a un terrorista, ese es el punto de partida. Es interesante oír algunas cosas, como mirarnos desde distinta perspectiva, revisar de esa manera nuestro recorrido. Cómo nuestros pensamientos construyen nuestra vida y podemos estar errados. Es una lección de percepción. En ese lugar está ese deslumbre donde surge el descubrimiento de que en realidad era una joven muy bella. Nuestros sufrimientos pueden construir una mala personalidad o llevarnos a cometer muchos errores futuros. Acarrearnos a la soledad, al rechazo, al auto menosprecio, a la violencia. Creerse por encima del resto puede ser un boomerang por otro lado, aun cuando en efecto seamos muy/más inteligentes. Igualmente vernos feos ante la sociedad. Acompañar la versión de la marginación. Dejarse arrastrar por ésta. Inicialmente cuando salió el personaje cambiado de sexo, lo que se notaba, interpretado por la australiana Sarah Snook, pensaba tirar la toalla. Me dije, no otra historia más de los tiempos que vivimos, pero el filme se basa en una novela de 1959 y el filme no sólo es original con éste uso, sino que se justifica plenamente. Es una pieza de algo más grande/complejo, para que se cumplan ciertas relaciones vitales del sci-fi entre manos, sin remitir de manera obligada a un elemento ubicuo de la contemporaneidad. El filme habla de que uno es culpable del mal en su vida, lo cual es una perspectiva curiosa, poco pensada, poco asumida. Solemos pensar en todo menos en nosotros como culpables de nuestro devenir, aun cuando la protagonista fue una bebé huérfana, abandonada, y esto marcó su existencia, creo su aspereza, al igual que su embarazo, asociado con la mala suerte, un destino destructivo. Pero se trata también de las decisiones que tomamos, a pesar de percibir que algo nos empuja al abismo. Importa así mismo cómo miramos el mundo, cómo nos relacionamos con éste. Es una película contada con ánimo de entretener y lo consigue sin dificultad. Se podría decir, aparte de entender todos los cambios e interconexiones producto de los viajes en el tiempo, que es una película "ligera". Esto habla de lo que siempre menciono. La profundidad/sustancialidad no es sinónimo de inexplicable o incomprensible. La genialidad que hace uso de la claridad es el mayor logro de un intelecto superior. Es una propuesta que te suelta detalles para que entiendas mejor, que es honesta, pero requiere pensar, lógicamente. En esa línea oímos ideas conjuntas, como con la canción yo soy mi abuelo, o cuando el protagonista se quema la cara le comentan que ha cambiado bastante ya hecha su reconstrucción o cuando se dice que los viajes en el tiempo producen delirio, desequilibrios. Es una película donde el ingenio se juega una pizca de ridículo, así se siente como entretenimiento, pero esto es parte de su grandeza, vencer ese riesgo. Lo mismo se puede pensar de cuando se publicó el cuento de Heinlein. Como sci-fi es bastante notable el relato. Exhibe un halo de perfección con todo lo que está unido.
martes, 31 de enero de 2023
Sundance 2023: Infinity Pool y Run Rabbit Run
Infinity Pool
Éste es el tercer largometraje del hijo de David Cronenberg, Brandon, y es el mejor que ha hecho hasta la fecha, teniendo una filmografía que ostenta originalidad y personalidad y es buena. Brandon con Infinity pool (2023) ha hecho su película más clara y la más sólida. Ha recurrido a cosas que usualmente suelen atribuirse de efectistas, pero les ha dado forma, sustancia y sentido y ha hecho que el usual efectismo de éstas cosas se convierta en algo más, algo mucho mejor y mayor, es decir, ha vuelto el efectismo en arte. Éste efectismo tiene una lógica contundente que le permite existir notablemente y trascender y es que está amparado en las vacaciones de los ricos y privilegiados que van a países exóticos a hacer lo que les da la gana, y eso consiste en romper reglas, en ser perversos, en ser peligrosos incluso. El protagonista es un escritor no muy talentoso que yace en busca de inspiración, en la actuación de Alexander Skarsgard como James Foster. Alexander es un actor que públicamente es bromista y ligero, pero que en ésta oportunidad muestra tremenda capacidad, se le exige mucho y cumple las altas demandas, es un actor completo. Como es terror es natural que existan momentos impactantes que se pueden atribuir de efectistas y hasta polémicos, pero como vengo diciendo, esto tiene sentido y forma, y es parte de la historia y eso hace del cine un mejor lugar, un lugar artístico. El filme juega con los dobles o clones y tiene cierta ironía tanta perversidad, ilustrada en aquellas vasijas donde suelen yacer la gente cremada, un pequeño souvenir de la isla fantástica a la que asistimos. Es como un viaje loco a las tinieblas de la libertad-libertinaje y el jolgorio. La tentación, la corrupción, la malacrianza y el erotismo proviene de Mia Goth como Gabi, quien se pronuncia como una groupie del escritor, pero quien solo quiere divertirse, incluso a expensas de él. James, más tímido que el resto, aprenderá a dejarse llevar en lo que concebimos como terror en una fiesta que no quiere parar.
Run rabbit run
Ésta es una película bien hecha hasta lucir un poco intrincada, interesante en su misterio, dirigida por la australiana Daina Reid quien hasta la fecha ha dirigido muchos episodios de distintas series y ésta obra a los casi 60 años de edad es su debut en dirección de cine, con el debut en guion de la escritora, también australiana, Hannah Kent. Es un filme que finalmente desenreda la madeja y se entiende todo al 100% y es algo sencillo después de manejar un buen misterio en base a ciertas rarezas de una niña frente a su madre. El filme manipula secretos, lo sobrenatural y el thriller psicológico. Es también un juego de investigación médica donde se presenta una vuelta de tuerca. Se enfoca en algo, y refracta continuamente hasta asumir todos esos destellos raros. Se forma una idea sobre la culpa y la mala semilla. Hay momentos logrados de suspenso, un ambiente extraño revolotea siempre y poco a poco llegamos a identificarlo. Es una película que conoce bien lo que va a contar y tiene una buena estructura, quizá no sea colosal el descubrimiento -quizá también demasiado claro- ya habiendo mucha agua bajo el río, aunque tampoco para nada malo, pero cómo fomenta el misterio y la atmósfera está bastante bien, y la interprete, la actriz Sarah Snook, es curiosa, sale un poco de la actriz clásica del cine de terror. El filme va escarbando hasta desentrañar punto por punto todo, como lo hace una escritora de novelas de misterio. La máscara de la niña juega a la impersonalización y luego se entiende muy bien éste repetido recurso tétrico. Incluso un pequeño conejo luce perverso en esa atmósfera de ambigüedad latente. El título y la película toman de inspiración la canción folk de 1932, canción que también ha sido utilizada como canción infantil, y de ello sale un buen manejo, amplio, de los niños en el filme para producir miedo. La propuesta habla de la fuga/ruptura de la imagen de la inocencia.


