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martes, 21 de abril de 2026

Resurrection


Ésta película tiene dos secuencias anexas, una introducción como presentación y un cierre de esa presentación, y en sí son 4 relatos los que contiene. La dirige y es el guionista el chino Bi Gan. Es una propuesta en realidad bastante simple de entender, pero tiene un concepto general de sci-fi que la hace más intrincada, que es un homenaje al séptimo arte, como fuente de sueños, que quiere decir, de vida, esa vida que uno sufre y al mismo tiempo lo llena de felicidad puesto que está cargada de emociones, esas que tantas veces nos ponen las cosas más arduas. El concepto general hace pensar en Holy Motors (2012), con alguien que no es un actor pero vive muchas vidas. El filme abre con una puesta en escena fantástica que utiliza de ejemplo a El gabinete del doctor Caligari (1920) y el expresionismo alemán. El hombre monstruo come flores y es un proyector en sí mismo. Lo acompaña la actriz taiwanesa Shu Qi como si fuera la presentadora de una función de cine. La vemos aparecer mucho en salas de exhibición, proponiendo cierta nostalgia de alejarnos un poco de esa tradición. Es a través del cine que vivimos muchas existencias, a través de la imaginación. Una de las historias es cine negro contada de manera misteriosa y onírica, sobre un asesino en serie y la investigación de un policía. Es en mucho un juego de estética y contarlo de manera no tradicional. Pero la trama es básica. Éste asesino es un seductor que enloquece a la gente. En un momento se hace mención de una maleta, pero finalmente se declara que el secreto es él mismo. Posee una connotación elíptica sobre las pasiones sexuales, pero el relato está muy cuidado. Tiene algo de Dark city (1998). Otra historia es sobre un hombre que lleva cierta culpa y cuando cuida un monasterio budista participamos de que un diente suyo termina siendo toda una sorpresa. El filme se contextualiza en el invierno y en soledad que le dan mucha personalidad al cuento. El relato del niño psíquico es pura ternura y se plantea con estafadores, pero anida en los afectos que por la vida dura uno tarda en hallar, pero finalmente definen nuestras existencias, nos transforman, como pasaba en Central do Brasil (1998). El último cuento es un alarde técnico, como nos tiene acostumbrados éste director. Es sobre hallar el amor verdadero y vivir la noche más intensa de nuestras vidas. Yo nunca he mordido a nadie, dice una hermosa jovencita china (Li Gengxi). Yo nunca he besado a nadie, dice el muchacho enamorado. Ambos se pasean -él la persigue- por callejones, karaokes y burdeles. Se presenta dentro de un contexto criminal. Todas las historias sobresalen por su manera creativa de contarlas, aunque son en sí bastante sencillas, salvo la del invierno budista que suena particularmente curiosa y es la mejor del grupo. El filme habla de delirio, pero en realidad es una película muy amable, fácil de que le guste a muchos. La parte del sci fi hubiera dado una película perfecta si hubiera sido más clara, si se hubiera definido mucho mejor. Ésta se siente fallida, aun cuando hasta se le muestra como cine mudo. Es una película que pretende ser un poco extraña, pero aunque busca hacer cine en toda la palabra y lo consigue en buena parte, es decir, juega con las formas de narrar, es en mucho tradicional, una buena narradora de cuentos. Jackson Yee con 25 años, muy famoso en Asia, hace de protagonista en todas las secuencias, como anuncia el título. 

jueves, 25 de diciembre de 2025

Die, my love


Ésta película sigue la estela de Beau is afraid (2023), es una propuesta incomoda, molesta, exagerada, extrema, delirante. La dirige Lynne Ramsay de quien muchos gustaron en particular We Need to Talk About Kevin (2011), si bien con distancia su mejor obra es Ratcatcher (1999), la que aunque es una película escocesa dialoga con el free cinema, con el obrero, con la clase trabajadora, de donde proviene Ramsay. We need to talk about Kevin, que le dio popularidad, tiene algunas conexiones con la presente película. Ahora una mujer es la que carga la locura en lugar de un adolescente. El filme adapta a la argentina Ariana Harwicz. El guion es de la misma Ramsay junto a los dramaturgos Enda Walsh y Alice Birch. El irlandés Enda Walsh tiene su mayor logro como guionista por un relato que remite a su propio país y es una muy buena película, Hunger (2008), del británico Steve McQueen con un gran Michael Fassbender -de madre irlandesa y criado en Irlanda- en uno de los highlights de su carrera. La británica Alice Birch tiene su mejor pergamino como guionista con la interesante Lady Macbeth (2016) aunque ahí está para detrimento The Wonder (2022), ambas con Florence Pugh (con Lady Macbeth como su highlight junto a Midsommar, 2019). La trama propone a una mujer de fuego, como en la apertura y en el cierre observamos abiertamente. Lo que veremos de ella no deja ninguna duda, frente a su comportamiento desenfrenado. Jennifer Lawrence es la absoluta protagonista de ésta película incendiara, algo polémica si bien actualmente pocas cosas llegan a impresionar frente a esperar lo inesperable. La bella y entregada Lawrence, con 35 años, de cuerpo hermoso, voluptuoso, abundante y naturalmente estético y seductor, a la que veremos mucho desnuda en pantalla, es Grace, ésta mujer que no quiere una vida familiar, una existencia convencional, que a partir del nacimiento de su hijo empieza a enloquecer, a perder los estribos (mención constante visual obvia de un caballo sin ataduras). Primero bajo pequeños detalles, miradas como a la nada, que engañan, que implican esperanza o salvación, que buscan contenernos; pequeños gestos, corporales, faciales, sutiles, algunos bromeando en solitario, tratando de soltar la pesadez, si bien cosas se van gestando, acumulando y en el fondo no es que existan culpables externos o rígidos, somos nosotros. Comienza a molestarle vivir en el campo, empieza a no soportar a su marido, Jackson (Robert Pattinson, quizá demasiado común y corriente para el terremoto que es Grace), por la vida matrimonial que no parece compaginar con su personalidad, a lo Britney Spears, de lo que se dice irónicamente de Grace que en otra dimensión debe ser una popular rockstar (también señal de verse autoreflejado en una hipérbole), al poco de (fastidiarle) sentirse diminuta al ver hacia las estrellas o el universo por el telescopio, en sentido peyorativo (particular, atípico un poco) de insignificante. Grace, no quedan dudas, es una mujer problemática, y de ello que valga mucho la autenticidad y honestidad que propone la novela de Harwicz, el desentrañamiento absoluto. Ahí hay originalidad que aplaudir aun a costa de llevarlo todo al extremo, a lo insoportable, que con seguridad a muchos va a molestar, como a los que no quieren críticas en contra o lo manejan con mayor astucia. Grace quiere sexo todo el tiempo con Jackson, es una fémina intensa -erótica, se podría decir- en toda magnitud, la que se aburre de las convenciones, aunque hay una parte de ella que anhela ser una buena madre y una buena esposa y ser autosuficiente a ese respecto, pero algo la supera. La podemos asociar con las jovencitas loquillas sueltas, las que no pueden contraer compromisos con facilidad, no lo quieren en realidad, o están detenidas en el tiempo, lo cual suena a un punto políticamente incorrecto de decir/ver, donde se estila mucho más cinismo y no se pretende juzgar a nadie negativamente, aun mirando dentro de la actual época de liberalidad que parece enaltecerte. Harwicz lo lleva al límite de lo aguantable, llegando literalmente a la locura, a la explosión emocional, a la crisis de quien uno es. Puede que ni siquiera sepa que le gustaría poseer. Le falta comprensión de sí misma. Se percibe aun como una anomalía. A esa vera a Nick Nolte se le llega a confundir, haciendo inicialmente de anciano con deterioro cognitivo producto de la edad. Se puede ver como feminista que la mujer no quiere depender de ningún hombre en ningún sentido o se defina en su libertad sexual. Percibe a los hombres por juguetes en sus manos, como con la fantasía del motociclista (LaKeith Stanfield) que la persigue a Grace como en una alucinación, y que después se descubre un simple mortal como todos. No obstante lo que atraviesa Grace se ve como un problema, hasta mental. Se podría decir que existe cierta autocrítica, porque la obra se propone no ser placentera, no ser fácilmente empática. No puede criar a su hijo, tranquila, como muchas mujeres. No puede sostener un matrimonio con alguien que parece querer, o eso pensaba y vivir en pareja le ha quitado en buena parte esa ilusión, aun cuando la suegra le ofrece ayudarle, al sentirla golpeada por la realidad de la maternidad, mientras vive inicialmente en una casa medio tétrica. La suegra es interpretada por la gran Sissy Spacek, como una sonámbula con escopeta en mano, tras la muerte de su marido, cuando deambula por el campo abierto, cuando se expone, como quien hace mención de una psicología, que está alerta a no dejar entrar a nadie más en su vida, el opuesto entonces de Grace. No obstante al final se harta un poco de ella, de su actitud, y viceversa, no desea oír. Grace realmente no quiere aprender nada. La cuestión parece ser lo ingobernable (para Grace la relación es una cárcel), como quien deja fuego por donde pisa y no es algo romántico de decir, aunque tiene de narcisista, el canto de la mujer realmente salvaje, como con la mímica de hacer de tigres en el pasto donde Jackson "no sabe" en donde se está metiendo. Está, curiosamente, demasiado enamorado (no obstante la engaña con aventuras pasajeras). No quiere ver, ni ella tampoco. En lugar de exponer la trama poéticamente, bellamente, como si fuera un comercial de publicidad donde todos se identifican rápidamente, se observa el asunto de manera insoportable, de forma bruta, lo que significa en realidad el comportamiento y las reacciones de Grace (daño). Existen soluciones para salvar la unión, pero Grace no está hecha para ninguna de ellas y ahí el relato es realmente duro. La escena cuando se lanza contra el vidrio puede ser un poco irónica pero deja todo en claro. Lo mismo la escena donde se queda en ropa interior y se arroja a la piscina en la reunión formal donde ya la gente es grande. Que en ese momento Jackson se hiperventile pone en pantalla humor negro. El comentario de que el bebé no respira tampoco es gratuito y dice mucho más de lo que aparenta, como el propio título.

martes, 23 de diciembre de 2025

It Was Just an Accident


La película abre con una conversación que va de la mano de la temática de la propuesta, las torturas para generar confesiones, los juicios políticos y las ejecuciones oficiales del régimen islámico, del gobierno actual de Irán, contra los que han protestado o se han opuesto al gobierno ante su rigidez institucional dictada por autoridades teocráticas. Una familia se moviliza en carro cuando el padre atropella a un perro callejero. Madre e hija pequeña intervienen en la conversación. Por un lado se dice que lo que ha sucedido es designio de Dios, y que son señales, y todo tiene un sentido superior. Por el otro que todo es casualidad, que no significa más que una realidad mundana, no hay nada místico ahí, está desprovisto de significación y no se le da mayor importancia, cuando ciertamente está muriendo un ser vivo. Así, de la manera más simple, se trata de analizar y argumentar sobre el actual régimen, que implica decir que es un gobierno de hombres, sólo un pensamiento o una forma de mandar que muchos no comparten y no quieren que exista, y no implica ninguna trascendencia espiritual. El final apoyará ésta idea con la confesión gratuita, que es lo más débil del conjunto, mostrando a una persona que más representa la idea que manifiesta la argumentación que proclama el director y guionista en solitario el iraní Jafar Panahi, que a un hombre de carne y uso. No se emparenta con lo que es, un agente devoto -con ansias de mártir- de la república islámica. No invoca realismo. Pero no obstante el filme tiene más que brindar, tiene varios aciertos y virtudes, como su tono de humor. Lo que mejor le cae como obra es que posee humor negro y un cierto absurdo de camino, lo que puede parecerle chocante a algunos amantes del cine político a secas, pero en realidad justamente de eso trata generar séptimo arte, de sorprendernos, sino para ello tienen muchos documentales tradicionales, muchos programas periodísticos, muchos noticieros y hasta muchos libros en su lugar. El cine necesita libertad, imaginación, originalidad, ser sorprendente, siempre (justificándolo). El cine no gana nada siendo anodino y en extremo formal, salvo estemos hablando de rememorar el cine clásico en su claridad y formalismo, del cual también escapaba porque nunca se presentaba estirado o cuadriculado, parapetado en una seriedad simplista. El humor negro del filme es bueno, aunque puede coquetear con cierta tontería, como terminar empujando la Van, quedarse sin gasolina, o que haya un histérico en el grupo dispuesto a ejecutar en el acto a su enemigo mortal, un representante de la república islámica, un enemigo de la guerrilla diríamos. Que haya una pareja joven de futuros esposos vestidos para la ceremonia corriendo de un lado para otro con un cuerpo sedado metido en un baúl el cual quieren desaparecer ya habla de que el filme tiene un halo de sarcasmo y es buena la película en ese sentido. No obstante el filme a ratos frena su humor negro para ser más serio, hay hasta debates en medio de discursos, y ahí más bien pierde un poco, porque lo mejor es ciertamente su humor sacrílego, dentro de una temática que toca mucho a los iraníes y que puede ampliarse a las luchas políticas en general poseyendo una notable universalidad. Ese absurdo proviene de hacer el bien odiando con justa razón al padre de una familia, con lo de dar a luz y sensibilizarse con el llanto de una inocente niña donde en el hospital hasta se arriesgan a ser detenidos (porque todos tenemos familia y eso humaniza, nos hace pensar en no hacer el mal a otros, porque hay gente para la que somos muy importantes y herirnos es hacer un daño mayor). Se exhiben muchos momentos en que nuestro grupo protagonista duda bastante en perpetrar su venganza, aun cuando se ha ejercido mucha violencia sobre ellos, en que se han dado violaciones, suicidios, traumas, cosas serias. El filme es curioso también jugando al pasado que no podemos olvidar con cosas que no están ligadas normalmente, como que pase la tortura por un antiguo amor -como quien menciona a la promiscuidad incluso- o abandonar a alguien por diferencia de impresiones dentro del pleito de pareja, rechazando al tipo violento por el tipo más sensible, más afín a perdonar lo imperdonable. Se habla de que vengarse es complejo para la gente que de verdad cree en Dios o tiene valores, que quieren en realidad una vida tranquila, convencional o que desean seguir adelante. No porque no puedan ejercer violencia, deslindando cobardía o pasividad (carecer de reacción), sino porque no está en ellos. El histérico dice que guerra es guerra, porque es matar o morir, todos discursos habituales de los guerrilleros, pero el grupo protagonista son realmente gente común y corriente, gente honrada, y no se les saca fácilmente de ese estándar, aunque están enfrentando una historia excepcional -acciones extremas- y ahí anida una película novedosa a un punto, porque no se rompen estándares para generar heroísmos cinematográficos, hipérboles o desenvolvimientos fantásticos, sino el grupo está lleno de dudas, de cortapisas, de autolimitaciones, de constantes reflexiones y disputas. El filme abre muy claro, decidido, la cosa parece se resolverá rápida y simple, enterrar vivo a una persona terrible tras el hallazgo en el taller. Pero va volviéndose más complicado de lo que parece cuando surgen más involucrados, cuando se pretende resolver el misterio de la identidad y se medita el asunto, que de eso va el filme con su aventura de comprobar que un tipo fue un cruel torturador del régimen, que se trata de Eghbal El pata de palo y hasta en eso suena irónica la propuesta, aunque ver su pierna amputada maneja una seriedad que se mezcla con el absurdo y el humor negro del conjunto. Absurdo porque no remite al accionar normal de la mayoría al apoyar a alguien odiado, pero se está proponiendo la humanización dentro del ideal (ayudar a un niño, ayudar a una mujer embarazada), frente a simplemente ser igual que lo que combatimos, sobre todo si rememoramos pensamientos de otras épocas políticas. El filme puede verse algo similar a esas persecuciones por el mundo hechas por agentes judíos tras los nazis fugados después de la guerra, pero que no fueron llanamente asesinados, sino llevados a juicios primero. El mensaje es no proclamar la venganza, no deshumanizarnos por el odio, la ira, aunque tampoco el ser humano es de piedra, tiene emociones, vínculos afectivos, y el sufrimiento nos puede secar el alma. El cierre con el ruido siniestro de la pata de palo da a entender que vienen por Vahid (el hombre de baja estatura que cree reconocer al torturador, al topárselo casualmente), que puede verse si bien realista (posible), un poco efectista, contradiciendo el mensaje humanista del filme y viéndose un colofón panfletario -el hombre entonces es un mentiroso y nada agradecido aun luciendo confesiones contra su propio bienestar- como en la película de gloriosa estética y movimientos de cámara prodigiosos, pero destilando propaganda a la vena con narrativas primitivas, Soy Cuba (1964). ¿O es una alucinación?, el miedo de lo que ha quedado suelto, o quizá viene simplemente a dialogar (no confesó ser un simple peón del sistema, hacer todo para escalar la pirámide social, que suena más lógico que lo que proclamaba el histérico, el tipo de mente cerrada). El presente filme parece la continuación de The seed of the sacred fig (2024). Es curioso ver que la policía iraní también pide coima/soborno, hasta mediante la maquinita de la tarjeta de crédito, valga la notoria ironía. Lo mismo el grifero que hasta se toma el soborno a broma (con calle y no de manera dogmática como lo que suele pensarse de Irán que con sus últimos exponentes parece modernizarse de cierta manera), tras pensar que la pareja que se va a casar han tenido relaciones sexuales previas, producto del vomito, vista la escena de manera literal. 

jueves, 16 de octubre de 2025

Sirat


Ésta propuesta es una película de aventuras, de entretenimiento, pero con su pequeña sustancia, con su mensaje humanista de unidad, de velar por la gente más humilde, y de paso habla de especies de nuevos hippies, punks modernos, amantes de la música electrónica, pacifistas, aficionados a las drogas laboradas/consumidas con/por hierbas. El ambiente es de raves hechos en el imponente desierto marroquí, en el mismísimo desierto. Hay mucho baile en medio de raves (lo cual se ve muy bien, te genera empatía, y así hay muchos momentos de complicidad de diferente tipo), con gente que recuerda a la contracultura, pero aquí sin mucha política de por medio, o apuntando a la libertad máxima, a la libertad total, en sí misma, en su mirada más pura, sin tanto argumento, sin formular sexualidad (la que muchas personas en la vida la tienen por ubicua) ni corrupción de liberalidad. Es como entrar en el goce de la vida con el baile, inducido por hierbas. El filme habla de europeos con aspecto punk que yacen en el desierto, bailando, viviendo como en medio del campo, fuera de los sistemas muy reglamentados. Ahí vemos aparecer a militares que son el clásico orden contrario a esa libertad que proponen estos (nuevos) hippies, quienes solo quieren vivir tranquilos al margen, en un territorio que como todo tiene un gobierno. Un padre, Luis (Sergi López), está en busca de su hija, una jovencita hippie, que dicen está melancólica, y se ha ido, aunque ya es mayor de edad, pero su padre quiere ver que esté bien, y la va a buscar, con su hijo pequeño, Esteban (Bruno Núñez Arjona). El desierto es peligroso, no es un lugar para cualquiera, y eso quedará claro en el filme, en esa aventura que emprenden Luis, su hijo, y sus nuevos amigos hippies (todos excelentes como interpretes). Hay escenas muy dinámicas, que producen adrenalina, hermosas de paso a la vista, junto a la fotografía de Mauro Herce, que llevan muy buen acompañamiento musical. Se exhiben escenas puras y duras que están excelentes, cine en esencia, que deleitan a la mirada, que son aventura a la vena. Cine, imágenes poderosas. Y no caen en lo innecesario porque son parte de esta película de aventura, de la aventura. Los guionistas son el argentino Santiago Fillol, que ya ha trabajado en varias oportunidades con el director de éste filme, y el mismo director Oliver Laxe. Es como si hubieran tomado por una parte en cuenta los errores y virtudes del filme Sobre todo de noche (2023). Hay momentos de shock, totalmente impredecibles, que se justifican plenamente, que dejan en claro que estamos ante una película de aventura (de entretenimiento, dígale aquí con su toque a lo europeo, si bien se siente universal), un relato de mucho peligros, donde no faltan en éste tipo de películas. El desierto marroquí es como el gran dominio (o "demonio") donde el hombre osadamente trata de atravesarlo, de vivir donde la naturaleza es poderosa, pero también ese peligro es producto del mismo hombre, de lo autodestructivo que es muchas veces. Así el filme remite un poco al mundo de Mad Max, pero en los comienzos de lo apocalíptico. Se llega como a asumirse en un sci-fi de bajo presupuesto, de los a medio camino realistas, o de pocos elementos futuristas. Se deja volar que ha sucedido la tercera guerra mundial, y que el mundo está en el caos, en su etapa de destrucción y estamos viendo a los sobrevivientes (que en sí puede referir actualmente a los que vagan austeramente por el planeta), como en aquel tren como con polizontes. En cierta manera lo que vemos se puede leer como algo postapocalíptico, pero al mismo tiempo identificable contemporáneamente, una dualidad del mismo desierto marroquí, una capacidad para hacernos pensar en ese momento bíblico, bastante utilizado en el cine, en el arte. Es una película sencilla, pero muy competente. Es la búsqueda de alguien, crear una caravana con un tipo de gente especial, una especie de tribu, expuesto en un lugar algo extravagante, y pequeñas aventuras, que recuerdan a la obra maestra del genial Henri Georges Clouzot, El salario del miedo (1953). La música electrónica está muy bien integrada, no solo desde lo más específico, sino como planteamiento de cine de aventuras y sci-fi. La luz tipo holograma de los raves, las cajas de resonancia frente a las minas militares. Es una obra lograda como película de aventuras, con una austeridad que funciona plenamente, estética, de nivel, no sólo audaz. Los que ven una película misteriosa, parece que han visto otra película, es una película de aventuras con pocos elementos, un viaje por el desierto, por lo peligroso que puede ser, sin demasiada grandilocuencia argumental. Lo sencillo puede ser muy potente y eso es justamente éste filme. Tiene una parte que puede hacer de la obra algo espiritual, donde vemos a musulmanes orando/rodeando la sagrada piedra negra en la Meca, como los trances de atravesar la vida, y que puede verse como la búsqueda de un mesías/profeta (o gente que de verdad mejoren a la humanidad), o el desierto (la existencia) como posible trascendencia de la gente común. 

sábado, 22 de febrero de 2025

The seed of the sacred fig


 The seed of the sacred fig (2024) de Mohammad Rasoulof es una película atractiva para conocer Irán, cómo es allá, y es curioso ver que la vida en Tehran, la capital del país, se parece bastante a cualquier otra ciudad del mundo. Pero no obstante es cierto que un gobierno teocrático que es quienes los rigen suena a cosa del pasado, a una forma de gobierno arcaica, y puede conminar a hacer sentir a sus ciudadanos dentro de un sistema rígido en cuanto a sus derechos civiles y comunes, y cómo se sabe por ser una república islámica, estar muy anclados a la religión que tiene poder y control sobre el país, las mujeres viven sojuzgadas por una forma de vida muy restrictiva, sobre todo si la comparamos con Occidente. La propuesta se contextualiza, y es además un drama político a esa verá, en las protestas del 2022-2023 de las mujeres por la igualdad de derechos, acusando de dictadura al gobierno. La película de Rasoulof utiliza material de archivo o documental sobre las protestas como pequeño complemento social-político. El filme se pone más interesante porque la familia protagonista está muy ligada a la república islámica, al gobierno teocrático, ya que el padre es un abogado que aspira a ser juez dentro de ésta forma de gobierno. Es investigador y pertenece a las cortes revolucionarias, pilar de la teocracia y dirigencia islámica de Irán. Imán (Missagh Zareh), inicialmente, parece sufrir con aceptar el dictamen de la pena de muerte que tiene que dar contra los enemigos de la teocracia, que incluye a los/las jovenes que protestan. Imán parece una buena persona, en un filme que se cocina bastante lento. Se da así mismo mucha presencia de la esposa, Najmeh (Soheila Golestani). Pero la percepción de cómo es irá mutando, siendo esto trabajado meticulosamente. Llegará hasta lucir como un especie de asesino en serie. El filme en última instancia se descubre como un thriller, como un lugar de entretenimiento o más ligero narrativamente cuando el escenario es una zona aislada, desértica y montañosa. Se pone cine de acción, pasando del drama familiar que es la mayor parte del relato. El disparador es el miedo que engendra en Imán ir preso. Es entonces que descubre su verdadera piel, sólo piensa en si mismo, bajo la devoción al gobierno. Anida en él una lucha que llega a la violencia literal. Es particular ésta confrontación, que rompe con toda natural lealtad y afectos, desde varias partes. De manera tangencial y gradual, hasta llenar el conocimiento, entendemos qué trabajo realiza Imán específicamente y por ahí va la crítica, señalando cierta perversidad y extremo cinismo. Es como si toda mujer en Irán le hiciera frente -como si se tratara de bandos opuestos- a todo hombre que defiende la teocracia, puesto que coarta su libertad y esto puede señalar amarlas o no realmente, en lugar de amarse a sí mismos -o cuidarse- por sobre ellas. Es el control y confort masculino frente al derecho moderno, si bien occidentalizarle por completo puede dar pie a que se caiga en el otro extremo, en la liberalidad, como cuando se dice que las muchachas en contra de la teocracia son las que están buscando salir desnudas a la calle que sirve como generalización sexual que es lo que teme el régimen, quienes lo apoyan y ampara su religión. Las hijas de Imán son parte de la modernidad, se identifican con las protestas. La madre es la bisagra entre los dos mundos. Apoyar a su marido y seguir éstas reglas rígidas islámicas que incluyen el futuro familiar o abrirse a la libertad e igualdad del mundo occidental. Hay muchos momentos donde Najmeh hace de fuerte soporte de Imán a quien inicialmente se le ve un poco pusilánime, lo ponen muy bondadoso, pero sus decisiones lo van transformando (o desnudando). Es una película que tiene una narrativa muy cuidada aunque austera. Se toma su tiempo en todo, hasta con detalles simples. Es de aquellas películas que se manejan muy expresivas en las emociones, que pueden pasar por algo efectistas o híper sensibilizadas. Se ve que sigue una forma de hacer cine propio, pegado a lo primario, desde coordenadas algo afectadas, no obstante queda como cine, no telenovela. Rasoulof quiere hacer arte, pone estética, pequeñas puestas de escena en detalles, como cuando Imán mira la ventana goteando por la lluvia y después observamos su reflejo en el vidrio que es donde se enfoca la cámara. Se implica un quehacer de paranoia, de miedo a los que protestan, cuando Imán circula en auto con tapabocas, pero le falta fuerza. Aún así el momento en la tienda del grifo salta a lo impremeditado y se sostiene muy bien dentro del cambio a lo tangible. Lo que viene después es un poco la historia de un asesino en serie que teme ser atrapado y tiene su genialidad (dentro de un gran giro), tal cuándo la hija se tapa con el plástico asemejándose a un cadáver. 

lunes, 27 de enero de 2025

Inside the Yellow Cocoon Shell


Inside the yellow cocoon shell, del vietnamita Thien An Pham fue el descubrimiento del festival de Cannes del 2023, ganadora de la Caméra d'or, premio a la mejor ópera prima de todo el festival. Es una película donde se busca lo místico, una conexión trascendental, un vínculo con Dios. Algo curioso de ver es que el protagonista entierra a su cuñada en la religión católica, que es una minoría en Vietnam. El relato tiene de protagonista a Thien (Le Phong Vu) quien debe hacerse cargo de su sobrino de 5 años. La madre ha muerto en un accidente de moto, y su marido, el hermano de Thien, hace tiempo se fue sin decir nada, sin aparente motivo. Thien, como toda la modernidad, duda de las religiones, pero sin embargo busca algún tipo de conexión especial con algo superior. El filme de Thien An Pham apuesta por creer y deja algunas señales de su fe en algo más que la vida terrenal. Su protagonista se embarca en un pequeño viaje de búsqueda mística, no abiertamente del todo, porque va como casual, trotando en la vida, dejando que simplemente las cosas, lo cotidiano, vaya sucediendo. El filme se ve natural, como si Thien, el protagonista, no tuviera ningún plan de vida, pero en el camino, a través del metraje veremos que lo encontrará, resuelto sutilmente, puesto que éste filme es bastante suave en su narrativa, pero no obstante no es difícil de comprender. Es una película que también mezcla distintos tiempos y hasta superpone personas en otras. Por el final el estar echado en el agua parece representar 2 cosas al mismo tiempo, el relajarse y detenerse simplemente a respirar y el que puede haber sido el devenir trágico del hermano. Es una trama donde uno debe animarse a vivir, a hallar sentido a nuestras vidas. Thien no está muy anclado a lo material, como se puede ver del mismo Vietnam, o el que muestra el filme, de pequeñas villas en medio de la selva. Se denota una existencia humilde, enfocada en lo rural. Thien viene de Saigón que es una gran ciudad de su país, superpoblada, pero su búsqueda va por las villas donde va a enterrar a su hermana política. En unas ruinas una mujer hace como de fantasma y duda de salir de las sombras e ir a la luz, se le hace complicado, como a muchos. No ha todos se le hace fácil vivir, o empezar de nuevo. Thien sutilmente le reprocha a Dios algunos sucesos, no los comprende, aun cuando en lugar de pensar en un pretexto de escapismo hay que pensar en una razón de superación, de hallarnos a nosotros mismos, hallar un lugar sentimental. Se dice que a veces pensamos buscar a otros, pero en realidad estamos buscándonos a nosotros mismos. Éste puede ser cuidar del niño (como cuando en el río le oye llamarlo). Igual que deja verlo cuando Thien se hace cargo de una pequeña ave que halla en la calle. La composición de ello también es curiosa, de quehacer brevemente desconcertante, cuando de pronto se agacha debajo de la mirada próxima de la cámara con el fondo desenfocado. Pero al levantarse tiene, por lo que ha hecho el inesperado movimiento, a la pequeña cría entre las manos, en forma de nido. La propuesta también maneja secuencias extensas, sin cortes, bastante logradas, muy bien planificadas, donde se continua con habilidad la narrativa, tal está el recorrido hacia el encuentro del excombatiente vietnamita, de la famosa guerra de Vietnam, ya anciano, hablando de sí mismo. Ésta obra tiene momentos en la carretera, circulando montañas, que junto a la neblina señalan vencer el tiempo, aludiendo atravesar lo místico. Así igualmente se percibe hallar un hermoso árbol repleto de mariposas que puede implicar el avistamiento de un milagro o lo sobrenatural. Una anciana le habla a Thien en un pueblito, de manera entendida en el sentido existencial y el viaje interior, o sobre no saber por donde seguir o qué estamos haciendo inconscientemente, pero a la que se le quita solemnidad diciendo que es parte de una locura senil. El filme se balancea entre mostrar algo excepcional-espiritual y no serlo en realidad, como quien no quiere afirmar nada, pero el filme indica que Thien y muchos sí lo necesitan, necesitan creer. En un momento en la gran ciudad, en Saigón, Thien, yace con una prostituta, y suena el celular. Entonces él dice que lo está llamando Dios. Esto explica perfectamente de que trata la película. Thien quiere que Dios le hable de alguna forma. Montón de gente no puede con el vacío existencial, vivir sin trascendencia espiritual que va con lo emocional, aun cuando no son personas necesariamente complicadas, o temerosas, dentro de un retrato de gente clase media, instruida (como el protagonista), pero gente común y corriente. Es de elogiarse además en particular la escena de apertura donde beben los tres amigos, tiene una sólida recreación, repleta de visualidad, donde hay muchos elementos en movimiento, exhibiendo una notable coordinación que expone gran naturalidad. Se aplaude hallar éste buen cine arte en Vietnam, donde el presente muestra un cine propio. 

sábado, 21 de diciembre de 2024

Anora


Anora (2024) de Sean Baker es su mejor trabajo hasta la fecha, demuestra un crecimiento artístico, como seguramente mayor presupuesto y más respaldo ganado detrás suyo. Visto el filme no sorprende que haya merecido la palma de oro (como uno podría haber pensado inicialmente, de un festival como Cannes), es una película sólida de principio a fin. Baker muestra tal cual la realidad de su protagonista, una stripper y una prostituta. No hay falsas ilusiones ni poética entregadas para el espectador en su introducción, ella se dedica a tener sexo con cualquiera que le pague por sus servicios. Camina en busca de clientes, se soba de lo más espontánea con todos ellos, por una propina anda desnuda montada en gran parte del club en que trabaja. No obstante Ani (la espectacular newcomer Mikey Madison de 25 años de edad) como se hace llamar Anora, una chica de ascendencia rusa de 23 años, tiene su personalidad, puede ser dulce y frágil, mostrar sentimientos reales, aun cuando se le nota también que posee calle, lo cual es de esperarse de su oficio y poder tratar con el comercio de sexo y todo tipo de hombres. Ani conoce a Ivan (Mark Eydelshteyn), un muchacho millonario de 21 años de edad y le gusta. Se forma un especie de vínculo entre ellos, lo pasan bien -mediando muchas escenas breves de sexo incluido; sensuales, pero cuidadas- y terminan teniendo un romance, dentro del alquiler de la mujer. Ivan se nota un chiquillo engreído, mimado, pero simpático, y al mismo tiempo muy inmaduro, amante de los videojuegos, de la juerga, del despilfarro de dinero. No obstante sabe moverse en el mundo de los adultos, hasta de lo que puede llamarse de lo sórdido. El dinero le abre la puerta a todo y a todos, y en ese lugar anida una critica, porque no se puede jugar con los seres humanos, incluso de los más discutibles. Ivan siembra el sueño de cenicienta en Ani que muestra que puede pegar fácilmente el salto hacia una vida más tranquila, más decente, aunque privilegiada, donde hay mucho para gastar y disfrutar, porque Ivan le muestra la fiesta constante, propia de un chiquillo millonario, no de la corrupción y el maloliente submundo. Ani queda maravillada con esa vida al estilo de una joven Paris Hilton. Durante 45 minutos todo es felicidad, inclusive Ani se muestra una chica bastante inocente, pero realizada consigo misma. Se casan en Las Vegas, y empiezan los problemas. Los padres de Ivan se enteran que se ha casado con una prostituta y envían gente a solucionar la vergüenza que sienten ha metido a su familia. En adelante Ani es a ratos humillada; maltratada hasta físicamente aunque sin premeditación. Baker transforma su película en una moderna screwball comedy. Pienso en la grandiosa What's Up, Doc? (1972) como inspiración. Ani enfrenta la decepción absoluta, el enrostre de la elección de su oficio de prostituta. Sin embargo Baker abre una posibilidad de redención existencial con un (empático y dulce) "matón" que desde el arranque se ve que queda prendado por su belleza, con lo que ella cree predisposición a una violación, de movimientos en buena parte casuales, pero también salidos del subconsciente. Ani sueña con el príncipe azul, con el chico cool adinerado, y no mira hacia el costado, en el que uno puede creer como un obrero, pero que puede ser mejor. Muy bien Yura Borisov. La última escena es la triste comprensión que le ha quedado a Ani, que no puede abrir su corazón, porque es una prostituta. Sólo que la salida está en cambiar. Lo que le falta a Ani es descubrirse como Anora y, desde luego, no proponer falsas poéticas, sino dejar la mala vida, la vida fácil del dinero a costa de la dignidad y la honra. El check no es que hay gente abusiva (sobre todo con poder adquisitivo), sino que la mala vida engendra abuso alrededor, da a pensar mucho a los demás que no merecemos nada, salvo el trato superficial, enfocarse en el negocio, y va a entrar a tallar cierta violencia. No pidas amor serio si no vas a abandonar la corrupción. Y el filme muestra que Ani si tiene esa voluntad, sin que pegue la desesperación por lo sexual, pero debe ir más allá del dinero, ese gancho que tanto la corrompe, pensar en otras opciones para vivir bien. La sexualidad del filme está muy bien trabajada, se nota real, natural, y no exagera la condición, dentro de un notable erotismo de Mikey Madison. Ani pasa por una chica experimentada, pero capaz de insertarse en una vida más convencional. El final es de esperanza. A todos los que dicen que todo bien con que una mujer sea prostituta, no pidamos para otros lo que no queremos para nosotros. 

viernes, 18 de octubre de 2024

The Substance


The substance (2024), de Coralie Fargeat, es una película que lo da todo en la cancha. Es una película que empieza uno diciendo que es obvia en sus postulados, e inicialmente uno puede creer que está frente al Yorgos Lanthimos hollywoodizado o más popular, pero pronto nos damos cuenta que no, que Fargeat es aquí auténtica, real, compleja y pretende el hecatombe, firme, contundente, como el hombre avezado en caída libre que abre próximo del piso el paracaídas consiguiendo vencer el peligro y gozar de la adrenalina, llevando sus postulados hasta las últimas consecuencias, pero no dicho bajo el cliché, sino es la gran bomba tal cual, la práctica hecha verdad. Es una película que enaltece al cine de género y lo propone en toda alevosía, llegando al extremo, es una película que por momentos fastidia, desagrada abiertamente, lo hace adrede, como un Cronenberg llevado a la potencia máxima, donde se hace tremendo homenaje a la magnifica e incomoda The Fly (1986), y es más atrevida, más gory, más impactante, que la mismísima Scanners (1981). Hablamos de El hombre elefante (1980) mutando al humor negro, a la sátira social. Fargeat actualiza el impacto, haciendo lo que pretendía el Cronenberg jovenzuelo, descolocar al público; en ésta época. Pero Fargeat no sólo hace esto, sino se distingue, hace algo muy propio. Implica sátira, humor negro, sobre el temor y el rechazo a envejecer, porque muchas sociedades apuntan a marginar a la gente mayor o a la que empieza a entrar en años, como quien caduca comercialmente, sobre todo cuando el dinero implica vender placer, lucrar con el sexo, y el atractivo físico o erótico o sensual es tan determinante para jugar en esa tribuna, atraer el deseo, y en consecuencia la atención que genere billetes. Hay muchos momentos donde éste filme te fastidia, como con el uso de la comida grasienta. Con su tipo de humor, abiertamente plantea el extremo, hacer que hasta te moleste mirar la pantalla, lo hace explotando el ridículo en determinadas oportunidades, la falta de vergüenza, el ir hasta más allá de los límites, de lo feo, y lo hace con verdadero delirio y con una coherencia que subvierte su obviedad y se convierte en la reflexión extrema -el acompañamiento- de la que es ante todo una película de género, una propuesta que parece no estar destinada a una sala de cine, no a lo convencional, una obra que quiere que mucha gente abandone sus butacas. Curiosamente defiende el derecho a envejecer contento o seguro de sí, pero con un canto de irreverencia juvenil -también como lo es el espíritu del buen amante del cine de género- o de la sabiduría de los años que leen a las juventudes. Pero es un filme coherente. El final desquiciado con litros de litros de sangre y el monstruo en pleno teatro es simplemente el horror psicológico del rechazo de la vejez. Más claro, imposible. El menosprecio que se mete hasta en lo propio, en cómo nos percibimos, como señala la identificación con la estrella del paseo de la fama como punto de retorno tras una mancha de desperdicio de comida rápida. Ese recordatorio de un tiempo otrora de gloria que ha perdido trágicamente su valor, por una sociedad que desmerece una etapa natural de la existencia, como con aquello de que en realidad somos uno, puesto que esa vejez también somos y seremos todos, entonces para que negarla, para que producir complejos, miedos, humillaciones. Pensemos que en realidad llegar a viejo es un especie de triunfo, como quien llega a la meta tras una maratón. El filme es una crítica a la superficialidad del ser humano, de la sociedad. Del ego y la vanidad. A la cultura del espectáculo e incluso a la cultura del sexo, el velar únicamente por nuestros botones más primarios. La trama no hace lección de la inteligencia, de la personalidad, de la experiencia, sólo del cuerpo, en donde la sustancia, como elixir mágico, trata de negar lo natural, el ciclo normal de la vida. El filme satiriza nuestra superficialidad, nuestra búsqueda constante de hedonismo que nos puede llevar a lo peor de nosotros. La propuesta lo hace con entretenimiento extremo, como haciendo una Terrifier arty, festivalera, pero a la vez muy midnight madness, en que se le abre la mente a los del culto de la juventud -a la potencia del físico- mientras nos divertimos con la última locura del cine, puesto que Fargeat lo ha conseguido, ha marcado momento. Es una película a la que no se le puede negar el aplauso, no por tener tremenda profundidad intelectual, si bien es un mazazo como tema de negar la vejez, más allá de la lógica de querer vivir del sexo y esto no remite al coito sino a la fantasía que seduce, como a sus derivados. Sino porque no ha venido a engañar a nadie. Porque se siente que Fargeat es realmente fiel al cine de género. Una maravilla las actuaciones de Demi Moore -sobre todo en el humor- y Margaret Qually -con lo erótico de su rol-. Muy buen manejo con ambas de la desnudez además. También bien por el profesionalismo de Dennis Quaid prestándose para tantos planos detalle desagradables. 

jueves, 25 de abril de 2024

Perfect days

La película gira alrededor de un trabajador japonés de limpieza de baños públicos, Hirayama (Koji Yakusho), que es un tipo feliz en su trabajo o al menos eso parece, en todo caso tiene una mirada positiva de la vida, con éste trabajo humilde. No obstante en un momento cuando lo recargan de labores se molesta, muestra que tampoco es inconsciente de lo que tiene que hacer, algo pesado, aun cuando los baños del primer mundo no se les puede comparar con lo que el subdesarrollo deja o puede dejar ver y existen diferencias, pero debemos apuntar hacia el ejemplo. Y en sí la felicidad de Hirayama es realista, se siente verdadera, como cuando se va a descansar y le espera un vaso exótico de licor y el mozo se lo entrega con una repetida felicitación. Toma, te lo mereces, por tu desempeño, como quien indica que en el primer mundo se puede vivir bien limpiando baños públicos. Esto quiere decir que Hirayama trabaja duro y se merece todo lo que tiene y es una buena vida, desde el prisma material. Hirayama tiene una muy buena casa, parece que no le falta nada, aunque tampoco es millonario. Con hacer notar cuanto vale vender sus cassettes analógicos de música se puede percibir que Hirayama tampoco es un tipo de esa ambición desmedida de dinero que puede producir el capitalismo. Hirayama trabaja duro para vivir bien y digamos que después le saca jugo a su propia existencia de manera sencilla pero inteligente. Tiene consigo una fortaleza física, anímica y emocional que es en realidad lo que hace la diferencia, lo que le cuesta a toda humanidad y son varios frentes y no es poca cosa. Es un hombre que con todos estos atributos trasciende lo ordinario, ese mundo literal que lo circunda, es un ser humilde pero místico, sin que tenga que profesar necesariamente una religión. Él acepta plenamente éste trabajo difícil de limpiar la basura de otra gente, aun cuando se deja ver que Hirayama proviene de una familia con dinero. Pero su vida está llena de cosas buenas. Cuando termina de trabajar luce una existencia agradable. Incluso cuando va a bañarse a un baño público muy japonés, que parece un curioso sauna/spa o un lugar de relajo. Hirayama es en toda la palabra un hombre Zen, representa el budismo a la vena, cierta sabiduría legendaria, y es también en mucho un hombre nipón occidentalizado, amante de ésta cultura, llamémosle de una mirada cosmopolita. Ese hombre Zen de a pie que es él hace uso de elementos de felicidad a lo occidental, lo mejor de ésta cultura, de su intelectualidad y arte. En un momento llaman abiertamente un intelectual a Hirayama por su amor por la literatura, por sus lecturas, pero como él mismo deja ver, como cuando asume el mundo desde lo literal a través de justamente repeticiones verbales (como si recitara un haiku), es un hombre simple, uno que se maravilla y sueña con árboles, a los que les toma fotografías analógicas con suma devoción y auténtico desinterés colectivo. No lo hace para impresionar a nadie ni para ganar ventajas de cara a la sociedad y su lugar en el planeta. Hirayama es tan simple y humilde que mira a su alrededor con un amor Zen por la humanidad, por las cosas más pequeñas y mundanas. Hirayama pasea en bicicleta, no recurre a las computadoras ni a los teléfonos inteligentes (aun cuando Tokyo es sinónimo de tecnología de punta). Es un hombre del pasado en medio del futuro, un tipo vintage se podría decir, por no llamarlo hipster. Es un viejo con alma de joven, así lo señala la música rock que oye, o su notoria simplicidad. No pretende ser un señor, por eso vemos esa forma en la que interactúa y le levanta el ánimo al amigo terminal, no teme tener el corazón noble de un niño. Puede que sea una imagen muy soft del ser humano normal o común y corriente e incluso de cualquier ser humano, ya que muchas veces el mundo no deja ser buena a la gente, o siquiera no todo el tiempo. No puedes serlo siempre porque aunque no quieras verlo el mal existe y es parte de vivir (además de que verlo sirve para poder sobrevivir) e igual hay que enfrentarlo, vencerle, ser cada vez mejores. Pero digamos que existe gente como Hirayama, gente que vive feliz el día a día, la rutina, el mundo, y que (¡Dios lo bendiga!) no molesta jamás a nadie (de ninguna forma; parece gritar: ¡muerte a los adrede insoportables!). Hirayama, aunque viejo, no parece contaminado por el mundo corriente, ese que nos llega a todos, ni por un trabajo que es arduo y a veces incómodo. Y ahí lo vemos sonreír cuando un borracho se tropieza con sus útiles de limpieza o cuando uno se ha puesto a orinar frente a él. Incluso Hirayama mira a vagabundos y desconocidos con nobleza, con verdadera humanidad y comprensión, y sí, gente así existe. Éste filme es pues el espíritu sencillo y afectivo, idealista, de Ozu, en medio de la imponente nueva Tokyo, una de las ciudades más importantes del planeta. Pero Hirayama tiene armas reales para enfrentar un empleo complicado o la siempre compleja existencia, tiene en él el amor por el arte y la cultura que vive en el mejor Occidente, más la paz del budismo o la mística asiática intrínseca en él, lo cual embellece la mirada, no sólo la nuestra sino de esa humanidad que suele decepcionar. Incluso Hirayama es tan empático que apenas habla, no pretende molestar, porque hablar es también molestar (porque no se puede hacer feliz a todos hablando, sino mimetizándonos con la naturaleza). Igualmente es un solitario, que suena lógico, pero que trata bien a todo el mundo. ¿Qué se nos dice?, que se puede estar solo y ser feliz, que no todos vemos el mundo igual. Wenders dice que hay muchos mundos, muchas maneras de ver y vivir la realidad. De todas maneras éste filme no pretende ahondar en otras partes marcadas de la existencia, la frustración y la melancolía. La verdad y no es un insulto, para ser feliz se necesita ser un poco "tonto". 

viernes, 8 de marzo de 2024

The Zone of Interest

La zona de interés (2023) del británico Jonathan Glazer es una película sobre los nazis y el holocausto, y uno diría, ¿una película más de nazis?, y sí, pero tiene originalidad y es una buena película. El filme se plantea sobre una idea, mostrar a una familia de clase alta alemana viviendo en la ciudad de Auschwitz, Polonia, en plena segunda guerra mundial. Todos ellos se comportan como una familia amorosa y amable entre sí, cuidan de los niños, son dulces con los perros, tienen sirvientes y cierto refinamiento intrínseco, cuidan del jardín, aman las plantas, y tienen una casa muy bella y muy cuidada. Pero también se muestra que no son cualquier gente, son nazis, y no sólo eso, se trata de que el patriarca de la familia fue un importante nazi real, Rudolf Hoss (Christian Friedel), el comandante y jefe del complejo de campos de concentración y exterminio de Auschwitz y que en la película lo vemos ejercer esa labor, pero dejando mucho en fuera de campo o haciéndolo bajo la sugerencia o solo con pequeños destellos. La idea es ver que vivían normalmente, muy tranquilos e indiferentes al horror de su gestión, de la guerra, del nazismo y del exterminio de judíos y de disidentes a su régimen. No obstante hay momentos donde se deja ver que eran personas horribles, terribles, como cuando la esposa de Rudolf, Hedwig, interpretada por la talentosa Sandra Huller, dice entre risas que a ella la conocen como la reina de Auschwitz, vanagloriándose de la brutalidad, perversidad y maldad que significa éste lugar, dicho de manera inocente, y frente a su propia madre. Huller imita a una alemana de gestos toscos, de andar rústico, de maneras poco finas, aun siendo alguien de alta sociedad. Huller deja ver claramente que busca crear una personalidad a través del movimiento del cuerpo. Existen momentos poco sutiles, como cuando Ruldolf y Hedwig se mandan sugerencias sexuales a través de la mención de los chanchos, al estar echados en sus camas de noche, pero en sí el filme quiere dejar en evidencia que ésta gente era de la peor calaña, lejos de cualquier cargo de consciencia, culpa o vergüenza en sus actos, y uno los percibe como notoriamente repudiables y hasta insoportables -a pesar de cierta sutilidad visual en su gestión-, habiendo un buen trabajo logrando materializar sus actos oscuros con sus personalidades, aun cuando son capaces de amar mascotas y embellecer un jardín, o administrar con normalidad un hogar, si bien sus vidas no eran nada convencionales como cuando aflora el vomito en la garganta de Rudolf -queriendo algo incomodarlo, molestarlo y/o llamar su atención-, y al rato vemos el museo que conmemora el millón de muertos en Auschwitz. Glazer encuadra en toma general a Rudolf saliendo muy tranquilo y muy serio hacia el trabajo, como algo común y no lo es, se entiende el horror de la normalización de la maldad. Así vemos semejante a una reunión ordinaria de negocios a los nazis discutiendo sobre como manejar el exterminio. Glazer empareja cosas comunes a la vida y gestión de los nazis y produce impacto, incomodidad y reflexión, también empatía y entendimiento del espectador con ésta denuncia de inhumanidad y brutalidad, aunque uno debe reflexionar de manera general y ver con humanidad no solo a unos pocos sino a todos los seres humanos en estado de abuso, y buscar desterrar la perversidad y el horror en general, del planeta, tal así de tantos crímenes de guerra. Es notorio ver que ésta importante familia nazi -que seguían comandos superiores, a los que querían halagar- estaba únicamente pendiente de sus vidas, alejados de la realidad de los demás y hasta convirtiendo el mundo en un lugar más pútrido. Ésta propuesta hace pensar en una lectura de la opulencia frente a la pobreza de La Tierra, no solo económica y de subsistencia, sino en referencia a actos corruptos, que deben sancionarse o eliminarse, aun cuando es un trabajo titánico frente a nuestra predisposición a ejercer el mal o a cegarnos o a equivocarnos, habiendo llegado a la putrefacción que fue lo nazi que regentaron por buen tiempo proclamando la peor perversidad. 

lunes, 4 de diciembre de 2023

El sol del futuro (Il sol dell'avvenire)

Éste filme le pertenece al italiano Nanni Moretti, compitió por la palma de oro, Cannes 2023. Es una propuesta que abre con una pequeña operación de graffiti; en un muro se pone el título de ésta película. Así mismo se dice que el filme que está filmando el protagonista quien es un director de cine es una obra subversiva. Esto se manifiesta con ironía cuando personajes pasean contentos en scooters eléctricos, uno de ellos es el actor y director francés Mathieu Amalric que aquí hace de coproductor de la película ficticia de la trama (o de metacine). El otro es un director de cine llamado Giovanni, interpretado por el propio Moretti, que hace con El sol del futuro (2023) algo autobiográfico. La presente propuesta parece sencilla, pero es una obra bastante inteligente y tiene capas de lectura, es una mezcla entre el amor y la política, cosa que se confunden entre sí, son parte complementaria una de la otra en cierta manera, así el filme no solo es una historia que quiere ser romántica (o una comedia romántica) y por una parte familiar, siendo también un musical con homenaje a las canciones románticas italianas a través del tiempo, sino también es una historia que quiere reivindicar el socialismo, observando la política socialista como un lugar humanitario, un lugar para ayudar a la gente a vivir mejor o bien, un espacio en que se quiere al hombre humilde (de buen corazón, tranquilo), y en ese trayecto se desliga audazmente de la práctica comunista (autocriticándose) de la URSS y el imperio soviético que identifica Giovanni con Stalin quien no le agrada. Es así que Giovanni prefiere a su compatriota Antonio Gramsci, político, periodista y teórico del marxismo, quien murió en 1937 a los 46 años, a poco de que el fascismo de Mussolini lo pusiera por sus ideas políticas en la cárcel, de 1926 a 1934, para ser liberado por gracia presidencial del mismo Mussolini tras hallarse Gramsci muy enfermo. Giovanni pretende hacer cine político alabando el socialismo, su película remite al Partido Comunista Italiano, fundado por Antonio Gramsci en 1921, refundado en 1943 y desaparecido en 1991. En ésta película (dentro de la película) que filma Giovanni un circo húngaro de visita en Italia crea una relación entre Hungría y una pequeña sede del Partido Comunista Italiano en el contexto de 1956 donde una revolución del pueblo húngaro fue apagada brutalmente por la URSS, que tenía injerencia en el poder de ese país. El eje es a su vez una pequeña historia de amor -entre una secretaria y un líder sindical, interpretados por un carismático y suave Silvio Orlando, y por Barbora Bobulova como una mujer de carácter- que tiene que ver con enfrentar la propia ideología contra el sentido de sumisión a la ideología del partido, para dar paso a que, digamos, vuelva a nacer la utopía socialista que es lo que medio pretende Nanni Moretti, algo anacrónico (sobre todo si no lo ves complementario o en contraste) y nostálgico, sin tomar en cuenta tanta agua bajo el río, tantas lecciones aprendidas, si bien Moretti maneja sobresaliente el toque de comedia, de humanidad, de simpatía, de personalidad y de entretenimiento. A ratos muchos no comparten las ideas de Giovanni como cuando critica la violencia en el cine más contemporáneo -aludiendo incluso sutil y no tan sutilmente al thriller coreano, aunque suena algo curioso que no haga ninguna mención ni por asomo de Hong Sangsoo con quien puede sentir alguna empatía- y sale un pequeño estudio de ello, donde hay algunos críticos de cine que se sentirán representados por él (más allá de lo marxista), aun cuando hace salvedades con Taxi driver (1976) y Apocalipsis now (1979). Giovanni también tiene su propia historia. Moretti hace de una persona algo insoportable, alguien que tiene muchas ideas propias y quiere que la gente las acate de alguna manera, pero mucha gente no lo comprende, así mismo así se puede ver esa subversividad que clama El sol del futuro o resurrección socialista. De la misma manera Giovanni sufre por concretar su película, muy pocos la ven rentable y no quieren ser parte del proyecto. Giovanni es claramente alguien de otra época, por ello fácilmente sale la ironía de no entenderse con Netflix de quienes hace mofa con el estribillo de los 190 países (donde tiene visibilidad la plataforma), como señalando a un millonario jactándose de su fortuna de manera narcisista, superficial, el algoritmo dirían algunos. Tenemos también en la trama una historia de crisis matrimonial, que se asume ligeramente, como bien dice Giovanni éste en realidad es un filme político, pero la política en el pensamiento de Giovanni remite a lo más esencial (pero valioso), amar a los demás, no a la práctica de métodos técnicos de ningún tipo, es decir, hablamos simplemente románticamente o de manera idealista (como con esa marcha final de actores que no pertenecen a ningún star system, y uno puede no congeniar del todo con ésta ausencia, pero sí mucho con que se perciba que se trata de gente como uno finalmente, no de seres por encima de la humanidad). Es un filme que da a entender que a Giovanni (Moretti) le cuesta encajar en el mundo actualmente, sobre todo con el cine que hace, notando que el séptimo arte es parte importante para él, pero curiosamente lo hace muy bien con El sol del futuro (logra ser cine arte hardcore desde la claridad de postulados), que aunque es un filme algo discutible no deja de ser notable. Moretti hace de un tipo digamos insoportable, o así se presenta como parte de la trama, pero en realidad más cae simpático, aun cuando uno no comparta todas sus ideas. En un momento Moretti interrumpe a un joven italiano muy fijo en sus propias ideas políticas cuando ve una película (dentro de una película dentro de la película) con su novia en una sala de cine. Moretti aparece por detrás de la pareja de jóvenes cinéfilos, le señala a él que no hable de política (como quien le da una pequeña reprimenda a esos que critican todo el cine como si fuera una clase ideológica), le dice que no es tiempo para hablar de política sino para amar -que la bese- y se le prende el foco de porqué su matrimonio está en crisis y su esposa decepcionada de él (que parece buena persona, igual que ella, en la performance sencilla, pero agradable, bastante efectiva, de Margherita Buy), aun cuando agradar a las mujeres en relaciones serias nunca es fácil. Su trabajo en el cine y su gigantesco ego ha hecho que minimice la presencia y personalidad de su mujer que como actual feminismo es tiempo de esplendor para todas ellas, menos hombres y más mujeres, o mejor dicho, mejor expresado, más atención y más respeto con todas. 

lunes, 13 de noviembre de 2023

The Working Class Goes To Heaven

En otra brillante colaboración, el director y guionista Elio Petri y el coguionista Ugo Pirro trabajan nuevamente juntos en ésta, la segunda película de la trilogía del Poder o la trilogía de la Neurosis como la llaman otros, ambos títulos muy acertados. Ésta película -ganadora de la palma de oro de 1972- es mas loca, o de aspecto caótico, en comparación a su predecesora (si bien en la anterior había un humor y un relato mucho más audaz o mas vistoso), pero es la sensación que dan las constantes -que es el contexto en que nos movemos- manifestaciones o huelgas y proclamas, disputas, defensas y exigencias de regulaciones de los derechos de los trabajadores, en manos de los sindicalistas, socialistas o izquierdistas, dividiendo por un lado la mirada hacia los obreros y otra hacia los estudiantes, haciendo ver que de cierta forma son un poco diferentes, como que el estudiante o intelectual es más confrontativo, e idealista si se quiere, mientras el obrero es más simple porque necesita trabajar para subsistir -y mantener a su familia- y a fin de cuentas solo quiere ciertas mejoras en su empleo, menos explotación -frente a un rendimiento que genera muchos dividendos- y más dinero o facilidades. El filme realmente tiene una buena argumentación, coherente, seria, pero como es también una sátira (aunque en menor medida), sobre la idiosincrasia ideológica de la época que atañe al pueblo y la realidad nacional no solo de Italia sino del mundo se permite exagerar en la visualidad o recreación del ambiente de huelga -o así se siente- que hasta medio parece película distópica con la gente amontonada como ganado, peleando fuera de las fábricas o detrás de rejas (hasta le llegan a quemar el auto a un supervisor). En ese ambiente de caos y lucha entre la muchedumbre izquierdista y los empresarios (a quienes no vemos directamente) tenemos a Lulu Massa (Gian Maria Volonte) quien es un trabajador muy aplicado -hasta lo obsesivo-, incluso lambiscón y fiscalizador de sus compañeros -lo suelen poner de ejemplo- que un día pierde un dedo trabajando y esto le cambia la visión y decide finalmente unirse a la huelga, dejar de trabajar, pero pronto verá que su situación irá de mal en peor, y llegará hasta pensar en la locura (lo conduce a visitar amigos en el manicomio; que hacen ver una pared imaginaria en representación de no poder ser libres, y lo que a cada uno compete), al no poder volver a adaptarse, entrar en un tipo de crisis (donde otros también enloquecen de obreros en medio del trabajo y puede parecer que se sentían como en especies de cárceles). Es de ésta manera que extrañará poder comprar cosas, aunque lo hace medio maquinalmente, como todos que incluye muchas cosas superficiales. Al entrar en la huelga se suma pelear con su familia donde su mujer pronto puede convertirse en una microempresaria, producto de su perseverancia. La mujer de Lulu, Lidia (Mariangela Melato), lo hace pensar en que la rueda algunas veces no es tan injusta como parece o puede mejorar o necesita complementarse. Da a entender que una persona común puede transformarse en jefe. Esto habla de la apertura mental del dúo Petri-Pirro, que señalan cosas positivas e igualmente manifiestan crítica, o permiten ver todo el panorama. Muestran que la huelga también genera beneficios y reivindicaciones justas. Así mismo se deja ver que producción debería equivaler a compensación, y aquí existe, pero debe siempre regularse. Además conocemos estudiantes que se ven conflictivos e intratables, que no saben en realidad porqué pelean pero quieren pelear; llegan a perder algunos la brújula de con quien combaten. Pero Lulu Massa es un obrero que se halla en su trabajo, aun cuando sucede que a unos los enloquece y a otros les parece la cárcel. Otro punto es que Lulu Massa tiene de perdedor. La propuesta abre con sutil comedia (o que da a entender que estamos frente a una película italiana, alrededor de la fogosidad latina y la cotidianidad), su mujer tiene sueños húmedos y Lulu está como si nada, como que no le interesa. Lulu señala en conjunto, en quien es él, la dificultad de ser heroico. En el fondo Lulu representa al obrero humilde, al hombre común y corriente, a la mayoría, a los muchos, a la humanidad, y finalmente solo conoce la forma de su vida, que es aceptar su imperfección. 

domingo, 12 de noviembre de 2023

Investigation of a Citizen Above Suspicion

Ésta película del italiano Elio Petri ganó el Gran Premio del Jurado en el festival de Cannes de 1970 y el premio Oscar a mejor película extranjera en 1971. Los guionistas son el mismo Petri y su compatriota Ugo Pirro quien también es guionista de El jardín de los Finzi Contini (1970) de Vittorio De Sica, que así mismo ganó mejor película extranjera en los Oscars de 1972. Lo protagoniza el excelente actor italiano Gian Maria Volonte quien fue muy popular internacionalmente desde el inicio de su carrera actuando en célebres spaghettis western, pero que gustaba mucho del cine social-político donde también destacó como con la maravillosa película presente. Ésta obra es una sátira sobre el poder, y el control de quienes lo lideran, enfrentados a los movimientos socialistas o izquierdistas de la época, representados en la huelga de trabajadores y especialmente la lucha de los estudiantes marxistas, todo muy propio de su época de fuerte lucha social e ideológica. Al protagonista lo conoceremos como El Doctor (Volonte) y es el jefe de homicidios en la policía italiana, que está apunto de retirarse, admirado, respetado y aplaudido por sus subalternos, compañeros y jefes, pero quien planea una locura, botar todo a la basura, destruir su reputación (e ir a la cárcel) y de paso de la policía y de sus líderes, donde entra a tallar el humor negro, reírse de lo que no es habitual reírse. Pero no se trata de delatar corrupción o eso no es lo más importante, sino de cosas que parecen mucho más superficiales, celos, capricho, sentirse humillado en quien es (quizá por alguien que cree menos que él), una especie de fantasía sadomasoquista que llega muy lejos, ponerse a prueba como asesino, poner a prueba su inteligencia y su saber, y a la propia policía en lo que debería ser, pero todo ello al servicio de lo criminal, de un calculado y frío asesinato, de su bella y banal amante, pero una mujer sensual que gusta de estar cerca del poder, en cierta manera una especie de Marilyn Monroe. No hay que obviar que El Doctor cree muy parecido lo criminal, en su estructura y movimientos, a la misma fuerza de la ley. El filme es una sátira plena observando al Doctor buscando inculparse con muchas pistas obvias pero que rayan en el humor inteligente, aunque también medio WTF, y a toda la fuerza policial confundida o incapaz de asumir su culpabilidad. Es ahí que Petri y Pirro hacen de las suyas con bastante creatividad, exhibiendo mucho conocimiento del cine noir, del cine criminal, al tiempo que el fondo es político y de lucha de poder, si bien los estudiantes marxistas no poseen demasiada dimensión, ni tampoco los líderes gubernamentales que hacen lo imposible porque no salga a la luz que el jefe de homicidios es un asesino y así evitar no manchar la reputación y el orden de las cosas. Hay escenas muy desopilantes con policías en realidad inteligentes (acá no hay tontos), que ven en efecto pruebas contundentes contra el Doctor pero no quieren aprobarlas de ninguna manera, por lo que significaría, aparte de una cierta sutil lealtad de cuerpo y así van a culpar a quien sea, menos a su profesión y esto curiosamente no es tan irreal, pero lógicamente se trata de separar malos elementos, no de tacharlo todo, y puede leerse como una crítica. Estos policías driblean no aceptar que El Doctor es un asesino (hasta alguno parece pedir permiso para poder intentar culparlo). Incluso hay un especie de momento onírico -igualmente como de videncia- donde los jefes obligan a El Doctor, humillándolo, a aceptar su rocambolesca inocencia, es decir mirarse como monigote del poder, puesto que hay cosas más importantes que defender y por las que pelear. El filme empieza laborando a través de cierto notorio absurdo y lentamente justifica todo hasta ser muy lógico aunque dentro de la libertad creativa del humor negro y la sátira política. Da mil justificaciones de porqué el Doctor está cometiendo ésta locura, sin optar por lo más fácil, es decir que es un desequilibrado que está yendo contra la esencia de quien es, y quien lo ha concebido con un acto perverso, siendo un filme mucho más audaz que si hubiera propuesto abiertamente el idealismo. El poder simplemente se comporta como el poder -en el planteamiento juguetón y nada siniestro pero tampoco nada ridículo de El Gran Hermano- mientras los estudiantes son reflejo típico de la época, incluso se ven violentos y básicos, en cierto contraste con la mujer erótica de El Doctor, interpretada por la hermosa Florinda Bolkan, actriz brasileña que trabajó mucho en Italia. El filme versa en el noir hecho humor inteligente. Cada cosa que hace contra sí el Doctor es un deleite -y hace mil peripecias tanto como presenciamos muchas memorias de soporte-, con un Volonte que da clases de actuación con su intensidad y hábiles discursos, con su emotividad a flor de piel, con su expresividad. 

miércoles, 8 de noviembre de 2023

Anatomía de una caída (Anatomie d'une chute)

Ésta es la palma de oro 2023, premio de los más destacados en el ambiente de los festivales internacionales. Dirige la francesa Justine Triet y es una película madura, interesante, inteligente, de las que están dirigidas a un público serio si se quiere ver así. Es sobre un caso de posible homicidio, que debe decidirse mediante juicio, si fue un suicidio o un asesinato, mientras el panorama o background es de una crisis matrimonial, un tema fácil de identificar (o muy común en la vida real) pero no de los más populares de ver y he ahí cierta madurez en la elección -como de las formas escogidas- del tema, si bien contemporáneamente no es novedad hacer una película de éste tipo en Francia, ubicada en un juicio o alrededor de éste, y el filme aunque dura 2 horas y media no es tampoco lento, sino trata de ser atractivo para un público general, pero inteligente. Es una propuesta que quiere ser seria, no busca proclamar mucha empatía fácil, tanto que el veredicto de culpable o inocente quedará en realidad abierto para cada espectador. No obstante el final feliz, pensando en el niño, tanto como dándole la decisión y haciéndolo participe determinante. Pero el veredicto puede ir a un lado como a otro, tanto que la talentosa Sandra Huller con la personalidad que construye físicamente en Sandra Voyter -más lo que le da Triet-, la posible asesina, maneja diversas sugerencias y notable ambigüedad. Así cada quien juzgará si la alemana casada con francés Sandra Voyter mató o no a su macizo marido, golpeándolo en la cabeza con algún objeto y empujándolo drogado de un piso alto de su casa. Ésta se ubicará en la ciudad de Grenoble, en Los Alpes franceses de Auvergne-Rhone, en el sureste de Francia, donde cunde la nieve y el frío extremo, clima que resulta bastante sugerente con lo que estamos viendo y descubriendo. La vida conyugal de Sandra y Samuel (Samuel Theis) se verá expurgada, analizada milimétricamente, para descubrir si había motivo de un posible homicidio o sino de un suicido. Es así que la vida matrimonial va abriéndose al público, sacándose a la luz resentimientos y frustraciones de ambos. El juicio se hace de cara a su hijo pequeño Daniel, pero ya en edad de reconocer lo que está sucediendo -que incluso participa del juicio y lleva un tutor temporal para no verse manipulado- y de cierta manera lo pone a escoger entre su madre o su padre en una situación especialmente particular y difícil. El filme es un tira y afloja entre el abogado que defiende a Sandra, Vincent (Swann Arlaud), que maneja relajo y amistad con su defendida; y el que quiere culparla y a eso se aboca específicamente, simplemente ser un fiscal, pero de los capaces, muy incisivo y agudo (Antoine Reinartz). Se va observando que Sandra es una mujer criticable, refiriéndola como un poco egoísta, pero también habla de la competitividad en la época del feminismo, pero aquí la directora Justine Triet y coguionista con Arthur Harari no hacen intocable o impoluta a Sandra, aunque, claro está, ella es la protagonista y verla en la piel de la talentosa Sandra Huller le gana cierta empatía/simpatía, si bien Huller luce una persona sensible e inteligente, pero no de risa fácil o excesivamente afable, o de las que se las sabe todas, y su imperfección la humaniza y la hace real al mismo tiempo. En el panorama del filme se invierten los papeles habituales y es el hombre quien no puede despegar profesionalmente y quien incluso cuida del niño, pero también hay una impronta de culpa hacia él que saca ventaja de la situación, pero a su vez es un resentimiento entendible/humano ya que ha perjudica a su hijo. La presente propuesta abre con una fuerte interrupción con la música del rapero americano 50 Cent, oyendo por buen tiempo "P.I.M.P.", una sugerente canción en el ambiente de la trama y que se puede leer como clímax. Genera plenamente la idea de que existe una crisis matrimonial y una lucha de poder, donde Sandra viene dominando, forzando, la situación, incluso con su bisexualidad. Es una película interesante para no celebrar ciegamente el feminismo, sobre todo cuando hay gente frágil o débil envuelta y es que no todos los hombres son machistas. Así mismo se puede haber querido transportar un típico machista a la esencia de Sandra y leerse como una critica general donde estamos volteando la tortilla para enseñarle al otro. La canción que repite Vincent se siente más como una rabieta, un acto de rebeldía. Sandra en cambio va hasta los golpes, habiendo abuso físico de su parte. De cierta manera Sandra que tiene un carácter fuerte y hasta violento se ve frustrada por las convenciones sociales clásicas. Puede sentir que están como poniendo en duda ser ella, quien representa en buena parte sutilmente a la mujer liberal, independiente y exitosa que no está del todo cómoda con la vida familiar, aun amando a su hijo. Igualmente parece que nadie quiere ser padre o no asumir sacrificios, y esa puede ser una lectura general de hoy en día, como también para analizar el feminismo o hacer un balance. Una lectura más fácil, de tipo feminista, sería, que el marido es un tipo mediocre y eso lo tiene frustrado. Pero en un momento se señala un descarado hurto. 

lunes, 10 de abril de 2023

El pagador de promesas

El pagador de promesas (1962), de Anselmo Duarte, es la única película brasileña que ha ganado la palma de oro, el máximo honor del Festival de Cannes. Es una película sobre religión, pero expuesta de una manera interesante si se quiere ver u original en cierta manera. En el filme tenemos a una persona muy devota llamado Zé (un estupendo Leonardo Villar) que hace una promesa a una santa, a Santa Bárbara, Bárbara de Nicomedia, pero curiosamente lo hace a través de una celebración de Candomblé, una religión afrobrasileña donde hay sincretismo, se unifica lo católico con llamémosles mitos o ritos populares, dos tradiciones culturales distintas se vuelven una. Es entonces que Zé le reza -le hace una promesa a cambio de un milagro- en realidad a Lansá, una deidad parte del culto del candomblé, hoy una religión oficial practicada en Brasil y mucho en Salvador, el estado de Bahía, donde se contextualiza el filme de Duarte. Pero él está pensando en Santa Bárbara, considera que es a ella a quien le reza y le promete cargar una cruz tan pesada como la de Cristo desde su fundo o terreno hasta la iglesia de Passo, ubicada en el barrio del Centro histórico de Salvador, donde viviremos ésta película. También promete y cumple regalar la mitad de su terreno a los campesinos, en una transacción en igual de condiciones que la que le quedará a él y a su esposa Rosa (Gloria Menezes). El candomblé yace en igual de condiciones para una cierta cantidad de ciudadanos brasileños, aun cuando la religión más dominante es la de la iglesia católica, que a través del sacerdote de la iglesia de Passo, del padre Olavo (Dionisio Azevedo), veremos cómo lucha por negar a esas religiones populares como el candomblé, a las que llama directamente de paganas, y considera que el sincretismo es realmente una trampa de cierta parte del pueblo para mantener sus cultos de cara al poder de la iglesia católica, la colonización y la modernidad, y también de la política. El candomblé viene de los esclavos negros traídos del África, aquí representa en buena parte al pueblo y hay aun más, estos son representados en particular por capoeristas, proveyendo al filme de folclore, bellas danzas, fiesta, y lucha de artes marciales. Se baila como en un carnaval y al mismo tiempo se pelea, literal y digamos también socialmente. El filme tiene un retrato así mismo costumbrista, vemos a un tipo que lo llaman El Guapo, interpretado por Geraldo Del Rey, quien 2 años más tarde sería uno de los protagonistas de la mítica Dios y el diablo en la tierra del sol (1964). El Guapo es un proxeneta que quiere seducir y aprovecharse sexualmente de Rosa, la mujer de Zé, quien es un tipo un poco inocente, pero también ignorante y no le presta atención a su mujer, está más preocupado en poder meter la gran cruz que ha cargado y prometido llevar al interior de la Iglesia de Passo, la que tiene una enorme escalinata conocida como el camino de la penitencia y donde veremos mucha interacción, muchas grandes escenas y secuencias en ésta. La portentosa escalinata será explotada visualmente y narrativamente con mucho ingenio. Otro retrato costumbrista brasileño y a la vez general, es la del comerciante interesado en publicitar su negocio, como quien pretende hacer campaña publicitaria a la vera de la historia de Zé; lo mismo pasa con un periodista enviado a investigar sobre el llamado imitador de Cristo, a quien literalmente desmerece antes como si fuera un loco, un idiota, pero como se busca vender periódicos, siempre hacer dinero, sin importar los escrúpulos, fabrican con Zé una historia sensacionalista, politizan su sencillez y devoción simple. Zé esperaba un simple milagro y ocurrió, que la santa salvara a su mejor amigo, un animal, un burro, que él considera especial. El filme satiriza un poco Brasil y el mundo a través de la política, medio satanizando a la izquierda en pos del gobierno de derecha de turno -pero sin exagerar el poder de éste gobierno que se ve como que busca apagar una pequeña protesta o la llama de algo que puede crecer- y jugando al héroe social a la vez, el que no sabe que se le compara sensacionalistamente con Cristo, juego maestro que viene de adaptar al dramaturgo izquierdista brasileño Alfredo Dias Gomes, contemporáneo de Anselmo Duarte. Al final curiosamente el padre Olavo es como el malo de la película, aunque maneja cierta simpatía y carisma aun así; se le comprende si bien es discutible su posición. El padre Olavo también es parte del costumbrismo brasileño, es un padre igualmente parte del pueblo, aunque culto, pero terco en su doctrina. Considera que Zé ha pecado al rezarle a Lansá pensando en Santa Bárbara, no cree ni una pizca que puedan llegar a ser lo mismo (ni siquiera un error), lo cree incluso un acto demoniaco y a esas religiones las ve como destructoras del catolicismo (y el acto y promesa de Zé le produce enojo), no pretende ninguna convivencia con el candomblé y similares, aun cuando el candomblé está muy arraigado. Ese acto de sincretismo de ésta religión (como el acto de Zé) se puede llegar a ver incluso un poco en la pintura cusqueña y en ciertas fiestas patronales, es decir en varias partes de Latinoamérica donde prima sólidamente el catolicismo, parece como el paso natural a la transición a una nueva forma de vida. Pero el padre Olavo llega hasta las últimas consecuencias, hasta es importante partícipe de la gran pelea del filme. El final es la aceptación del sincretismo; o de la convivencia del pueblo, la iglesia católica y lo popular. El candomblé encuentra su mejor representante en Zé, un tipo un poco tonto es cierto, pero generoso y fiel pagador de sus promesas, su fe es inquebrantable, no importa ni su mujer, ni lo material; es además un animalista radical, auténtico hasta pasional, dentro de una cierta inocencia que lo hace un poco un santo. Aunque a muchos ojos representa la religión popular éste le rinde devoción al catolicismo. Él piensa en Santa Bárbara, y quizá solo tenía a la mano en su desesperación al candomblé. Como algunos dicen, no es la religión sino lo importante es el mismo Dios al que le hablamos. La cruz (símbolo cristiano) y penitencia, la lleva a la Iglesia de Passo. Pero lo que falla, claro está (y lo que hace interesante al filme), es el trámite que él ejecuta. Extrañamente le cae a Zé como boomerang su honestidad; su ignorancia le afecta un poco. También falta la noble comprensión de ésta ignorancia, y no estar como dos bueyes chocando entre sí. Se le subestima mucho también al humilde Zé. Se ve la complejidad de no contentar fácilmente a nadie. Es un retrato donde todos son discutibles. La propuesta maneja además picardía y amoralidad, como con El Guapo y su amante prostituta, interpretada por la provocativa Norma Bengell, quien más tarde trabajaría con el gran Mario Bava en Terror en el espacio (1965). Finalmente el mensaje es que el que manda es el pueblo, que aquí como comunidad cierra rindiéndose a la humanidad y bondad de los hombres.

martes, 3 de enero de 2023

Holy Spider

Holy Spider (2022), de Ali Abbasi, compitió por la palma de oro 2022 y ganó mejor actriz para su protagonista, para Zar Amir-Ebrahimi, quien hace de una periodista iraní venida de Europa donde reside, lo mismo que el director del filme, Abbasi nació y creció en Irán y a la veintena se mudó a Europa, hoy con el doble de edad está nacionalizado danés y vive en Dinamarca, pero sus raíces siguen aun en él, claro está, pero su visión, si bien se ubica en su país de nacimiento, su mirada critica es europea, como éste filme finalmente lo es aparte de la procedencia de su producción, y esto más que una crítica es de una gran riqueza, porque mezcla distintos orígenes, como analizar un contexto muy rico e interesante de asesinos en serie desde la particular mirada política-social que reina en Irán, un lugar que le otorga otra dimensión al concepto y conocimiento de los asesinos en serie, tema que para muchos es una debilidad, nos es interesante, dentro de ese boom del true crime que vivimos actualmente. El filme en poco más de la mitad es ver a un asesino en serie en general en el contexto del país de Irán, con características europeas curiosamente, como ver mujeres iraníes prostituyéndose y adictas a las drogas, pero desde un Irán que tiene una población también muy pobre económicamente y de esto que se arguye que éstas mujeres para subsistir y mantener a sus familias ejercen la prostitución y como hacerlo es muy complejo y bastante peligroso en ésta nación, las drogas las buscan para coger valor e inconsciencia. Es claro el filme en señalar muchas cosas, no es un filme arduo en sus postulados, en mucho es un típico filme de asesinos en serie, con un crudo realismo en los asesinatos y un asesino que es un poco loco, como se deja ver en algunas escenas como con el disgusto con el hijo mayor. Una de las criticas es hacia el gobierno, sin mencionar nombres, pero se entiende que señala los de la época que retrata, 2000-2001, donde éste real asesino en serie iraní que vemos, Saeed Hanaei, interpretado por un talentoso Mehdi Bajestani, mató a 16 prostitutas, señalando que lo hacia por su religión, la dominante del país en un gobierno teológico, y con lo que ven muchos no a un asesino sino a alguien que está cumpliendo con Dios en eliminar mujeres de la peor clase que van contra el pensamiento dominante religioso y contra Dios, y que como sabemos conlleva fanatismos. Se señala que el gobierno es corrupto, hasta vemos que la policía lo es, y asoman depredadores sexuales incluso desde ahí, o se percibe que el gobierno alienta lo que hace Hanaei. Para eso ésta periodista iraní de pensamiento moderno es el lente que juzga el feminicidio y la dictadura patriarcal y teológica; es en parte convencional en el bagaje cultural occidental que vivimos, pero para Irán ella es toda una revolucionaria y un ser bastante valiente. Es un filme que atrapa, es interesante ver el quehacer habitual de un asesino en serie desde un lugar como Irán, donde la prostitución es algo demasiado complejo de ejercerse, un salto al vacío total, vista desde una mirada muy poco halagadora, sin ciertos romanticismos europeos, porque el filme lleva igual e indudablemente cierto nacionalismo contextual. Tiene un lado siniestro básico pero efectivo cuando el monstruo sale en moto a hacer sus rondas asesinas y se oye una musiquilla tétrica. Las prostitutas conllevan un lado sórdido que denota autenticidad, incluida una escena explicita de sexo oral, pero al mismo tiempo se ve que hay hambre en ellas, que hay dolor y miedo, pero también mucho carácter. El filme por la media hora última refiere claramente porque es original el tema de estos asesinos en serie desde un país como Irán. Ésta propuesta es bastante amable de ver, aunque con su infaltable cine arte, con crueldad y cierta dureza visual; se entiende que el Oscar la tenga aun en su short list a mejor película extranjera, pero no solo es bastante entretenida, sino es inteligente en su exposición clara y sobre todo en escoger éste tema original geográficamente, con asesinos en serie que a ratos parecen no serlo, sino fanáticos religiosos dispuestos a cumplir con ese deber -tan contradictorio- que creen le deben a Dios.

martes, 5 de julio de 2022

Ahed´s Knee


Ahed´s knee (2021) del israelí Nadav Lapid, ganó el premio del jurado en el festival de Cannes 2021. Es una película en buena parte convencional, pero tiene su toque de curiosidad. Parece hacer hincapié en la lucha contra la censura, la censura desde el poder político, del gobierno, poniéndolo desde el Ministerio de cultura en la trama. El tema es el que define mucho al país de Lapid, cómo Israel maltrata a Palestina; y desde ahí cómo desde el gobierno manipulan la información y el pensamiento de su población hacia éste maltrato y destrucción. Pero lo curioso es que el filme de Lapid tiene apoyo del gobierno como vemos en la introducción de los créditos y pareciera no existir en realidad censura o quizá Lapid nos está diciendo que lo que no existe es debate o reflexión, no se dialoga el tema dentro de la gente de a pie o población israelí, ellos no quieren discutirlo, pensarlo y son como autómatas incluso viendo una película crítica. Se comportan -o quieren comportarse- como robots que no quieren sentir culpa ni consciencia para no perder su hegemonía y existencia y quizá subsistencia en el territorio. Lo otro de la trama que visionamos es que hay gente israelí que parecen buenas personas, se comportan con amabilidad y educación, lucen sensibles y tranquilos, no parecen hacer daño alguno, como la protagonista y el objeto de afecto de la historia presente, Yahalom. No obstante ella tiene un puesto alto en el Ministerio de la censura y es parte del engranaje que mantiene subyugada a Palestina y contiene tranquila la consciencia de la población israelí, detiene su reflexión y mea culpa o cualquier cambio hacia los palestinos, que también aunque no se diga hablamos de una guerra con distintos niveles luchando entre sí, los palestinos son más débiles. Yahalom es una mujer atractiva en muchos sentidos para a quien solo conocemos como Y (Avshalom Pollak). Y es un director rebelde digamos, hace películas denunciando a su pueblo y esa es la idea, de estar yendo contra gente que parece hasta inocente, buenas personas, como Yahalom quien lo contrata, es decir que ayuda a que éste gane dinero y progrese; claro, se dirá, dentro del sistema de la censura o del mandato del gobierno. Es como ganarse a todos a una causa conjunta. En un momento Y hace tremenda catarsis, de esas de gran emotividad, grandilocuentes, teniendo incluso algo ridículo en ello de lo tan abierto del sentimiento, se percibe cierta exageración, sumada al artificio de las formas. Y parece caer al suelo por el manejo de las tomas, qué es lo que cierran o dejan ver, pero al final aparece sobre el pecho amamantador de Yahalom, quien lo comprende, le complementa y le afirma las ideas, parece incluso llorar y sufrir con él. Es decir, hay conocimiento de todo, pero como expresa en un momento Y, la guerra no existe, es invisible. Es así que cuando sufre Yahalom por culpa de Y, éste se convierte en un monstruo, en un tipo que se siente patético. En el aire queda la noción de que atacar a Israel es atacar también a gente buena; Israel se lleva muy adentro para la mayoría de judíos, de esto que Y diga que hay que vomitar, expulsar del cuerpo al propio país para hablar, y luce muy difícil, más allá de que el gobierno intente destruirte, que ese no es el temor de Y. El título hace referencia a todo director o disidente judío del orden reinante en Israel y el filme de Lapid es cómo se percibe ésta disidencia en acción. Y es un tipo muy cool, un alterego del propio Lapid seguramente. Pero Israel parece ser mucho más que cualquier judío y al mismo tiempo todos están atentos de que los menos sufran. ¿El filme de Lapid sigue las pautas del Ministerio de la censura que se menciona en la trama?, hay amor, hay mención familiar y un poco de rebeldía, y es cierto en parte, pero deja espacio para profundizar, por lo que finalmente no es así, aunque no existe censura, es aceptación de una palabra más grande que uno mismo y de la que dependen compatriotas "inocentes", como la bella Yahalom. En otro momento Y deja suelto adivinar quien pudo ser en uno de sus recuerdos, queda la duda, ¿el líder de actos colectivos militares, el soldado obediente o el desertor asustado?, es como que sólo existen éstas posibilidades. No hay héroes, parece decirnos aquí, en un tono de cierto relajo y juego estético. Lapid adereza su propuesta con un toque de impronta personal y a ratos hasta sutil y no tan sutil ironía, escuchamos Welcome to the jungle de Gun´s and roses cuando se habla de denuncias y vemos a unas mujeres soldado hacer coreografías de fantasías en un encierro militar. Además Lapid hace de la misma cámara como si ésta fuera literalmente un doble de lo que percibe y siente el protagonista. Puede incomodar el artificio, pero también resulta original.