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jueves, 3 de abril de 2025
Presence
Ésta es una pequeña película de terror, una película que se nota de bajo presupuesto, que se ve muy poco suntuosa, de acabado humilde, como su puesta en escena, como su escenario, además hay pocos personajes, veremos poca gente. El lugar donde nos enfocaremos es una casa de clase media de un buen vecindario a donde irá a mudarse una familia. Pero se nota el talento de Steven Soderbergh para que aun cuando el filme se observa humilde no significa pobre, no se percibe defectuoso o que sea un lugar con demasiados huecos, aun cuando hay una estética austera, con pocos adornos. El guion corre a cargo de David Koepp con quien trabajó en (la película decente) Kimi (2022) que también era de un presupuesto sencillo digamos. Koepp es un guionista de cierto renombre, ha trabajado con Brian De Palma, con Robert Zemeckis y con David Fincher y el resultado han sido buenas películas. También ha trabajado y sigue trabajando con Steven Spielberg. En su currículo hay altibajos (como con Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, 2008), pero es indudable que en promedio sabe bien lo suyo. La película de Soderbergh tiene una narrativa igualmente sencilla, pero está muy bien distribuida y bien narrada, aun cuando por ahí sobre un poco de metraje que le cuesta algo de interés. Pero es una película que va más allá de la historia de toparse con fantasmas. Le suma una nota criminal y un quehacer que uno recuerda de la notable y popular El Sexto sentido (1999). Es decir, como lo dice una conversación, los fantasmas siguen rondando el mundo terrenal porque hay algo que tienen que completar, hacer o manifestar. En ellos se rompen los límites del tiempo, como bien sabemos. El filme empieza como el avistamiento del miedo a lo desconocido, previa instalación sutil del drama y la inquietud y el desequilibrio personal, para convertirse en la historia de la adicción existencial por la perversidad. El menosprecio puede generar monstruos. Éste sentido se ve sostenido dentro de la idea juvenil del éxito, como con la vulgaridad del hermano, frente al dolor ajeno, aun cuando puede haber momento para la redención, si bien se llega a manejar otra mención de resentimiento, el cual se puede sentir curiosamente irónico. El aclimatamiento a la familia tiene su virtud, lleva peso, hay aquí personalidad. El filme no recurre a la extravagancia y no por ello se llena de lugares comunes, si bien está al tanto de la empatía sin tampoco exagerar éste anhelo recurriendo a cierta complejidad. Se puede decir que es una historia clásica de terror siendo coherente con todo el paquete. Nos vemos hoy sin llenarnos de modernismos en varios sentidos. También está muy bien que el sexo se ve muy natural. La familia así mismo maneja muy bien un lado multicultural englobado en lo americano, que incluso más llama la atención pensar en The Big Show, quien se gana al público.
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miércoles, 16 de febrero de 2022
Kimi
Kimi (2022), de Steven Soderbergh, digamos que es una película humilde, pero bien hecha. Es un Hitchcock actualizado; es la vida tras la experiencia de la pandemia actual más el uso de las tecnologías de punta, medio al alcance de todos, más su toque de thriller paranoico, algo que se ha popularizado en cierta manera, con tanta imaginación sobre conspiradores sueltos en plaza (con curiosamente su público), y mil y un elaborador de teorías fantasiosas. Soderbergh es un director con su habilidad, tiene oficio y su cuota de talento. No es de los top, pero se planta a un nivel decente al menos. Kimi es un aparatito que recibe ordenes que ejecuta en una casa, prender y apagar la luz, encender la radio, cosas así. La prometedora Zoe Kravitz lleva el cabello azul y es una mujer que tiene fobia a salir a la calle, se hiperventila si lo intenta, todo lo hace desde su hogar, solitaria se dedica a revisar con un ordenador las ordenes y errores que los aparatitos Kimi van teniendo. Un día descubre un audio que solo su habilidad deja al descubierto para ella, es un asesinato que ha grabado uno de los kimi. Rápidamente intenta hacer algo, es una mujer muy moral y altruista, comprometida. Pero Angela (Zoe) también ha sufrido de desequilibrios mentales, ¿es todo su invención?; Soderbergh apoyado en el famoso guionista David Koepp explotan las enfermedades de Angela, que muchos verán asociadas con la pandemia y el aislamiento. Incluso en un momento Soderbergh juega con la cámara, con nuestro vértigo, poniéndose por debajo del cuerpo de Zoe y girando alrededor de ella mientras se mueve, cuando camina apurada; esto genera incomodidad visual, algo de mareo, esto es la representación de la locura según el director, que en un momento un personaje llega a decirlo directamente, la locura es como el vértigo. La sombra de Hitch es grande, claro está, aunque el dúo Soderbegh/Koepp hacen una película muy propia de nuestros 2022 y tiene su cuota de mérito, aun cuando se nota su austeridad, sus actores sencillos, su estética a telefilme de cable y cosas así. Pero también entretiene y es hábil explotando la locura, con su thriller con figuras actuales. No obstante también plantea hacer una película de crímenes, una película divertida y cumple. Se trata también de ir por lo popular, con una Zoe de nuestros tiempos, candente en la cama aun con posibles desequilibrios. Así mismo no se le puede quitar mérito, no es un personaje bello siempre, Zoe Kravitz no solo es una muchacha hermosa, también puede pretenderse verse algo tonta en su imagen, no lucir cool del todo. Éste filme tiene de Hitch, pero sin toda su belleza e inocencia clásica, sin toda su magia y maestría obviamente, aun cuando es más que competente, sobre todo con el uso de un presupuesto no muy abundante, si bien usa mucha tecnología que medio que parece un sci-fi.
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jueves, 7 de junio de 2018
Perturbada (Unsane)
Película de Steven Soderbergh grabada con un iPhone 7 Plus,
cosa que no se nota mucho, parece un filme común y corriente americano, es
decir con una estética de nivel o al menos decente a estándares cinematográficos,
aunque inicialmente se ve muy simple, muy austero. Soderbergh crea 50 primeros minutos
de mucha intriga, sobre si está o no cuerda la protagonista, Sawyer Valentini (Claire
Foy), genial nombre. Lo atractivo del filme es que poco a poco de torpeza en
torpeza, de amarre en amarre, Sawyer queda recluida hasta una semana en un
centro psiquiátrico cuando ella deseaba una simple consulta psicológica y
volver a su vida ordinaria. Luego se mete un tema al filme, el acoso. Sawyer ve
a un antiguo acosador vestido de enfermero. Esto fácilmente puede pasar por la
locura de la protagonista y es manejado todo muy primariamente. Soderbergh
escoge el thriller y le queda un filme bueno, aunque sin tampoco fuegos
artificiales, e igualmente tiene su buena parte violenta y de horror. Claire
Foy hace de una mujer difícil, algo antipática y ella misma lo sabe, lo expresa.
Genera una gran actuación de una mujer de carácter. Soderbergh es plástico con
la perturbación, hay mucho maniático en sus manos, creando dos películas distintas.
Es notable la relación que se forma entre Sawyer con otro paciente,
interpretado por Jay Pharoah. El filme es muy lógico en cada paso que va dando,
en como Sawyer queda atrapada, en como todo parece muy normal, asunto que luego
girará en la total perturbación. Por el cierre se puede entender más de una
solución.
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