miércoles, 29 de septiembre de 2021

Cry Macho

 


Ésta película tiene a Clint Eastwood actuando, no solo dirigiendo, a los 91 años de edad, toda una hazaña. Parte importante del filme es ver como se va a comportar Clint como Mike, un cowboy que hacia rodeo y ahora es capataz de un amigo suyo. Clint ha hecho de hombre duro por mucho tiempo, verlo anciano es particular, pocos se animan a hacer películas a su edad, menos como un cowboy, la edad no perdona, cualquier movimiento puede perjudicar la salud real de Clint (encima se grabó en pandemia). En el filme Clint se las arregla hasta para lanzar golpes, pero es el ingenio del guionista Nick Schenk que adapta la novela de N. Richard Nash el que se pone a prueba, junto con como lo efectuará físicamente Clint. Schenk es inteligente, ha sido guionista de una de las mejores películas de Clint donde ha actuado y de su filmografía, Gran Torino (2008). Así también fue guionista de La Mula (2018), una buena película del ya viejo actor Clint. En el filme hay cosas extraordinarias, que quizá algunos no notan, Mike en el presente viaje consigue un trabajo domando nada más y nada menos que mustangs, caballos salvajes, ahí vemos el ingenio de la puesta de escena para hacerlo aceptable al menos y se consigue. Clint aunque ha de tener montón de dobles y mil asistentes se ve que hace algo excepcional, se ve lento en todo momento, propio de la edad, pero se ve que hace cosas, y eso es algo notable que hay que apreciar, además no es un filme malo, aunque, claro, no es una maravilla. A Clint se le ve subir a autos -simbólica carrocería fuerte norteamericana-, dormir en la intemperie, son movimientos muy lentos los que da. El filme lo pone en una historia donde tiene que ir a traer al hijo de su jefe, a México, donde reina digamos la violencia, la gente ruda. Clint se las arregla para quedar bien parado frente a ésta realidad, nuevamente -y es a cada rato- el guion y el filme muestran ingenio, incluso en cómo convencer al muchacho rebelde a quien va a buscar. En un momento se pone el chiquillo sabroso con él, y Clint, Mike, se pone en postura de boxeador callejero y va en serio. Ésta película también lleva ironía y cierta comedia ligera, decente. Clint no es bobo, está bastante al tanto de su edad, tampoco quiere exagerar el sentimentalismo de la edad que tiene y la imagen que da y confronta. En cierto rato una poderosa mujer del tipo salvaje por llamarla de una forma le dice, pero si es un tatita el que me viene a buscar (y ríe); después Clint algo vanidoso y orgulloso la pone medio puta a seducirlo. Sin duda, Clint es el jefe, pero esto es lo de menos, el filme respeta una historia y le pone su buena cuota de humildad al protagonista, interpretado por el legendario Clint Eastwood, bien flaquito, más pequeño, pero actor que sabe actuar, que trasmite feeling, ironía, audacia, algo de firmeza y cierta sabiduría de a pie, sin ínfulas. Clint es un macho hasta el fin de sus días, viejito, pero aun con su personal y auténtico espíritu. Más débil, claro, más tierno, es como dice la mujer, un tatita, pero capaz de ridiculizar a unos policías corruptos y a aspirantes a criminales, capaz de meterse en una persecusión de autos, y de paso ser romántico con una canción cliché -y perdonárselo-. Los actores mexicanos no son perfectos, pero lo hacen bien, dan credibilidad, y no son estereotipos, trasmiten emociones, aun cuando el muchacho protagonista es más blando que lo que se dice de éste, cuando se le achaca ser un gran rebelde, y es en realidad pan de Dios (y todos ríen cuando se pretende cowboy, y es curiosamente su gallo el que da la cara en las peleas, por todos, en más de una oportunidad). Pero esto produce empatía, y buena química con un Clint viejito, como un abuelito amigo. Es un filme para gente sensible, que tiene su cuota de acción medida, que hace de Clint un héroe final, en sus últimos días. No hay que esperar fuegos artificiales, no a los 91 años como actor, es imposible. Pero ahí vemos astucia en dar credibilidad a un cowboy de ésta edad, y que no pretende aplausos exagerados de quien es una leyenda, tiene un personaje más bien humilde, subordinado a su jefe y a su misión, quien sonríe con los decretos de una mujer de carácter, pero quien no deja morir jamás al domador de mustangs, al macho de siempre, aun cuando es obvio que es un tatita, y es un filme que entretiene, que se ve bien, noblezas aparte. 

domingo, 26 de septiembre de 2021

Malignant, Cold Meridian y Strasbourg 1518


Malignant

El director malasio nacionalizado australiano que hace películas para EE.UU. James Wan, es uno de los genios modernos del cine de terror. En su filmografía hay 5 películas maravillosas del género, Saw (2004), Insidious 1 (2010) e Insidious 2 (2013) y el Conjuro 1 (2013) y el Conjuro 2 (2016). Éste director pues ya ha demostrado bastante maestría. En ésta oportunidad regresa al terror, y lo que ha hecho es en pocas palabras lo que le ha dado la gana y el resultado aprueba, pero con apuntes. Estos apuntes que doy son que es un filme de espectáculo, grande, no algo pequeño como estila el terror en masividad, Wan ha hecho un tanque de película, pero lo ha hecho desde el cine trash, desde el espíritu del cine B, homenajeando al giallo, ese que suele ostentar genialidad, vacilón y ridículo sin cortapisas. Éste filme parece mostrar el sentido del humor o la ironía del director, no teme caer en la tontería. Pero el resultado es un filme super divertido, super entretenido y atrapante. Wan además explica absolutamente todo y le da lógica hasta el más mínimo detalle, está al tanto de todo. Cada pieza es como el engranaje del reloj, todo aporta, todo está unido. Es un filme que no escatima grandilocuencia, y toma retos constantes, como hacer que el policía de ascendencia oriental -que parece un alter ego del propio director- siga al supuesto espectro de muerte en una corredera "típica" de arresto. El filme explica hasta la manera de que se mueve el ente del mal. El filme a su vez tiene de todo, desde visiones paranormales y desequilibrios psicológicos, hasta gore y violencia brutal en el asesinato de presidiaras y policías en pleno cuartel policial. Por momentos es difícil no sonreírse con ciertas escenas de terror, pero ahí están también tres asesinatos brutales principales como exhibición rotunda. El arma del asesino así mismo tiene originalidad e historia. Es un filme muy razonado, pero a la vez muy atrevido. No es una obra maestra ni por asomo, pero qué importa, es un goce con mayúsculas de principio a fin. Una secuela va a requerir osadía, volver a intentar tremendo estado de locura, de desenfreno trash en toda gloria comercial. No cabe duda que el cine sigue queriendo ser original, el cine nunca se detiene. 


Cold Meridian y Strasbourg 1518

Cold Meridian es un corto de 6 minutos de Peter Strickland y Strasbourg 1518 uno de 10 minutos de Jonathan Glazer; los 2 son del 2020 y pertenecen a dos británicos y a dos directores super talentosos e interesantes. Glazer tiene 3 películas curiosas, Sexy Beast (2000), Birth (2004) y especialmente la notable Under the skin (2013). Strickland también tiene lo suyo, Berberian Sound Studio (2012) y The duke of Burgundy (2014). Es de esperar originalidad, solvencia y personalidad de ambos. Cold Meridian luce un filme de cosas comunes convertidas en algo extraño propio del sci-fi. Una mujer se lava el pelo mientras repite una línea como si fuera la guía de una computadora. Luego se ve a alguien usando una laptop y otra gente archivando datos. En el ínterin una pareja hace wrestling, y dan la impresión de algo sexual. De esto se pueden sacar interpretaciones personales, da para jugar. Lo que puede creerse es que estamos ante un negocio sexual, algo medio oscuro quizá, puede pensarse en algo así como un cierto universo distópico, pero también puede ser nuestro asombro frente al futuro. En todo caso es un corto peculiar con elementos básicos, y una inmersión sólida de sonidos y sensaciones. Strasbourg 1518 es un poco un cuento de terror -igualmente un espectáculo visual, goce puro y duro-, un lugar de intensidad escénica, a través del baile de expertos danzarines contemporáneos. Se usan mucho las paredes y hasta un balde de agua, creando emociones, estados anímicos. Se percibe exceso, frenesí, locura. También sensualidad. Hay un buen trabajo de montaje y la música electrónica ayuda mucho. Inclusive posee algo de misterio. 

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Indecent desires y cortos de Bertrand Mandico


Indecent desires

Éste filme es de sexploitation, dirigido por la americana Doris Wishman. Es un filme curioso, porque es muy sensual, hay mucho erotismo, hay hermosos y cuidados desnudos y mucho regodeo con la belleza femenina, pero tiene un 40% de narrativa y es creativa, es buena, aunque no explotada en mayor medida porque el filme es sobre todo de explotación sexual. La historia se cuenta con sencillez, austeridad, un tipo que se enamora en secreto de su bella vecina, una rubia que vive feliz consigo misma, y tiene novio, halla una muñeca que se parece a ésta vecina y en un vudú automático la muñeca representa físicamente al objeto de deseo, y éste hombre, éste "sutil" acosador y abusador, empieza a toquetear a la muñeca y surge la fantasía sexual, la vecina se excita, siente placer, y la vemos ser sexy y generar erotismo, a Ann (Sharon Kent). Pero también se siente una loca, como en una película de terror. Encima el vecino enamorado se enoja cuando Ann anda con su novio, se siente rechazado, aun cuando lo que hace Ann es de lo más normal, amar a su pareja, no conoce al otro. Éste vecino luce menos agraciado, tiene un halo a marginal, y tampoco parece lucir dotes de seductor. Entonces éste se enoja y va y maltrata a la muñeca, y Ann sufre las consecuencias, con lo que tenemos más buen cine de género y curiosamente -aunque en una abierta sexploitation- la defensa de las mujeres y el señalamiento del perjuicio masculino, dentro de un cierto feminismo. Es de hacer notar que éste filme es de 1968, 10 años antes de que el americano Frank De Felitta escribiera su famosa novela The entity (basado en un caso real ocurrido en 1974), y 14 antes del filme homónimo. 


Cortos de Bertrand Mandico

He visto varios cortos suyos y a mi ver destacan 4. El mejor ha sido Souvenirs d'un montreur de seins (2014) y es una oda a los senos, que señalan como la carne, no el vegetal ni la fruta, que le admiten inteligencia y hasta tendencias homicidas. La actriz fetiche del francés Bertrand Mandico, la rumana Elina Lowensohn, va recitando, mientras impone cierto erotismo "frío", si cabe. Elina impone una postura de mujer fuerte, dominante. Juega con sus tetas, las jala, las aprieta. También sensualiza objetos fetiches, como un pie de yeso. La película es ella hablando, moviéndose en un espacio chico, paneando sus piernas en ropa sexy. Simple, pero bueno, efectivo. El segundo que más sobresale es Prehistoric Cabaret (2014). Aquí Elina es una maestra de ceremonias en un cabaret -o un club de desnudistas- donde empresarios y comensales la observan; anuncia algo excepcional y pronto saca un especie de extraño aparato orgánico que parece un consolador gigante o una manguera y se lo introduce en el trasero. Puede verse como una colonoscopia, tiene de ello, pero se percibe como algo erótico en realidad. Elina en su personaje expresa que es algo de otro mundo lo que está haciendo, que va a revolucionar al planeta con su invento. Mandico pone la figura algo extraña; por raro que suene el filme tiene un aire al mundo de Jim Henson. Entremezcla erotismo, ciencia y metacine si se quiere; el viaje erótico de Elina también quiere implicar el hedonismo que busca y siente el cinéfilo por el cine. Mandico pone harto de su personalidad en su corto. Elina luce una mujer ruda, pero también su extrema libertad como actriz y su culto como profesional la hacen ver deseable en el trayecto. El tercero a destacar es Boro in the box (2011). Lo malo de éste mediometraje, que dura 40 min., es que tiene un lado sucio que trata de ser discreto, pero se escurre, se entreluce, y éste da mala sensación, se percibe negativo. Más allá de esto vemos que Mandico como que corrige algunas cosas o es que el corto no es tan logrado, no está del todo cohesionado. Lo elogiable del corto es que es un homenaje honesto, a un punto, no por los sentimientos hacia el homenajeado que es obvio que existen (al haber una identificación notoria), sino porque trata de desnudar el alma de quien es el biopic (hecho cine fantástico), del cineasta polaco Walerian Borowczyk, y esto se logra conseguir en cierta forma, agregando originalidad, una originalidad no del todo bella, como es el estilo del galo. El corto es mucho la fusión de ambos, aunque prima la esencia de Mandico, claro. Por donde se le vea es un corto interesante, está plagado de detalles y simbolismos, aunque no uno destinado a ser popular. El cuarto puesto es para Depressive Cop (2016). Éste es un corto que luce de bajo presupuesto, imperfecto, plagado de fallas, huecos, baja estética o cosas no tan logradas, pero trasuda originalidad y personalidad, y esto lo hace atractivo, salvable de la quema. En Islandia, la ciudad del frio, como podemos llamarla literariamente, se cuece un noir, con la plástica de los dobles, de una madre con su hija, o de unas posibles hermanas gemelas. Una es vista como mala, otra como buena. La mala influencia a la buena, y también la lastima, aunque finge hipócritamente, pero sin tanto sentido, como que la cuida o que aun a pesar de todo le quiere, pero en secreto es su maltratadora. Quizá se trate de un juego de complementos o posturas contrapuestas de uno mismo; lo malo o trasgresor golpeando nuestro lado más digerible. La mala gemela se siente víctima además, porque es libre y lujuriosa. En el trayecto yace la fantasía, adorno o pretexto, un policía monstruoso. Las interpreta Elina Lowensohn. 

sábado, 11 de septiembre de 2021

Down in Shadowland

Dirige Tom DiCillo, cineasta indie que empezó como director de fotografía de Jim Jarmusch. Amante de 2 cultos, el documental y la comedia. DiCillo grabó durante el 2009 al 2017 el metro de New York y construyó un documental dividido en 8 partes creando una narrativa con personalidad; además le ha otorgado mucha importancia al sonido acústico o banda sonora. El filme pone algunos patrones en los distintos capítulos como el descenso de escaleras para ingresar a los túneles del metro o cuando la gente corre para alcanzar el transporte. Es un filme de emociones, tal cual retrata a gente humilde, mucha incluso poco agraciada, gente de las sombras también, vemos drogadictos, locos, slow people, pero también niños, profesionales, familias cálidas, chicas guapas despreocupadas de su físico, entre muchos otros. Por el documental pasan afroamericanos, asiáticos, latinos (en especial mexicanos) y caucásicos. Es una película que aboga por la no invisibilización, ya que se trata en mucho de un EE.UU. no muy bello ni comercial, aunque ahí abajo (alrededor) está muy presente el cine, el videojuego, el entretenimiento. El filme tiene un capítulo donde con música electrónica y adelanto de velocidad de movimiento parece crear un especie de momento sci-fi. El filme también critica cosas, como la facilidad de la venta de armas a ciudadanos americanos y la influencia en la criminalidad de la violencia audiovisual, incluso algo de política entre los opuestos Trump y Obama. La tesis se da con la gente hipnotizada con los televisores subterráneos. Es un retrato de un EE.UU. cero glamoroso, cero turístico, asoma mucha pobreza, como ver gente tirada en el piso o durmiendo en los asientos del metro, hay un entero capítulo dedicado a dormir dentro del tren. Ésta propuesta trasmite emociones, las construye, como ver como se manifiestan distintas formas de amor en los vagones, para pasar a tener presente que quienes vemos también existen, que el mundo no es siempre bello, que la humanidad tiene distintos rostros y acá también hay sentimientos. Es un filme que expone una cierta horizontalidad, todos, bellos y feos, distintas razas y diversas edades, presentan un mismo peso, son nuestra humanidad. Es un mundo duro, exige resistencia, como reza un capítulo la inocencia tiene un límite. 

lunes, 30 de agosto de 2021

Noche de fuego y La Civil

 


Noche de fuego de la mexicana Tatiana Huezo y La Civil de la rumana Teodora Mihai, ambas del 2021, son dos grandes películas, cogen toda la esencia de la realidad actual de México, un país difícil, peligroso, un poco tierra de nadie con el crimen, los narcos, y también con el poder del ejército. En La Civil una madre pierde a su hija joven, la secuestran unos chiquillos criminales. Ésta madre (una inconmensurable Arcelia Ramírez) primero intenta pagar el rescate, luego como no le devuelven a su hija es de armas tomar y emprende la búsqueda por ella misma y se propone luchar contra estos criminales. Éste filme en todo momento se percibe creíble por más que la madre resulta un personaje digno de lo extraordinario. También se ampara en que a Cielo (Ramírez) la ayuda un mando militar y el ejército, que hacen maniobras paramilitares en la zona. Se ve cómo frontalmente el ejército enfrenta al crimen en sus propias reglas. El amor y el coraje de Cielo es a toda prueba, demasiado grande y poderoso, y siempre emotivo, sensible, toca fibra. Es algo que remite a la acción, pero también al drama y a los afectos más profundos. Noche de fuego también implica un amor enorme, a cuesta de sacrificar -de la misma manera- la vida por el hijo, en éste caso la hija joven que es tentación para que los narcos la secuestren, aquí ubicados en el campo, en los pueblos alejados, donde la mayoría de pueblerinos trabajan la droga de las amapolas. En Noche de fuego hay un amor sólido, pero rudo entre madre e hija, notando que es una madre protegiendo a su hija. La hija medio que se le hace complicado entender, sufre, quiere ser como una muchacha común, pero la realidad del lugar no lo permite. Tanto en Noche de fuego como en La Civil el crimen domina el territorio, está muy arraigado. La civil es un thriller emocionante además; es atractivo como la madre, Cielo, va siguiendo los pasos de los criminales y posibles secuestradores y cómplices, como va apartándolos, destruyéndolos. Los lidera o es el principal sospechoso un joven interpretado por Juan Daniel García Treviño, el fantástico protagonista de Ya no estoy aquí (2019), que tiene una risa malévola, muy cruel. Por otra parte Cielo tiene una interacción con su marido, un vaquero mexicano; hay una lucha entre ellos de infidelidad, reencuentro, abandono y desamor. Cielo es una mujer que lleva encima la bandera del feminismo, sin ser militante directa o andar pensando en ello, si bien es ante todo una madre entregada en cuerpo y alma a su hija. En Noche de fuego la hija enarbola el feminismo, a puertas de construirse con la presencia de la madre -esa que bebe y llora lágrimas de azufre olvidando al esposo cobarde y huido-; se ve claramente cuando ella traba relación con el hermano de una de sus mejores amigas -con el arma y con los vehículos de él-, que tiene su buena salsa, su romance juvenil cool en medio del campo salvaje y vivo, intenso, lleno de power. El momento de acercamiento durante la fiesta regional, tras el acto de macho man con el toro, es sublime. También es notable la relación platónica y de fantasía juvenil sensual con el maestro de la gran vocación y el talento y con las amiguitas desde niñitas. Se puede ver un lado original que roza lo sobrenatural con la lectura del pensamiento, puesto como juego infantil. La melancolía de la chiquilla protagonista también es magistral, muy sentida en pantalla de manera natural, a la vez que el amor madre-hija con aspereza es cine en estado de gracia. La Civil es violenta, una mirada descarnada del México feminicida -donde en general la vida vale muy poco y los sicarios gobiernan-, así como las condiciones rurales de Noche de fuego lucen implacables -tal cual las lecturas de las desapariciones-, ambas películas recuerdan la guerra interna, contra el terrorismo, vivida en Perú. 

domingo, 29 de agosto de 2021

A cop movie


Ésta propuesta es un hibrido entre documental e historia de ficción. Dirige el mexicano Alonso Ruizpalacios. En un inicio es un filme realmente sólido sobre el día a día de 2 policías, una mujer y un hombre. Estos 2 policías van contando cosas personales y los observamos en acción. Ella manifiesta haber enfrentado a un padre machista y no muy tirado a dar afecto. Ella logró ganárselo, nos cuenta, trasmitiendo mucha empatía y naturalidad, proponiendo igualdad de géneros, de oportunidades. Luego el filme tras las presentaciones de ambos nos pone una nueva faceta enfrente, estos 2 policías son pareja. Ésta película no luce extraordinaria pero va bien como documental, aun recordando la serie americana Cops, aunque más intima, más personal. Pero de repente se revela frontalmente que estos 2 policías en realidad son actores, interpretados por Raúl Briones y Mónica del Carmen. El filme intenta ser original y revela secretos de como estos actores han creado a sus personajes. Ellos hablan directamente. Toda esta parte a la larga funcionará como conjunto, pero inicialmente lo golpeará un poco negativamente, aun cuando la primera parte tenía de convencional. Ésta nueva parte o giro no será todo lo interesante que podemos creer porque se le percibirá un poco banal. Lo que sí queda claro es que como documental se estaba haciendo un gran trabajo de recreación y actuación, aunque desde luego tanta magia recopilando la verdad crea también cierta sospecha. El filme regresará a la ficción o mejor dicho a la recreación de los actores de la realidad, es decir, estos 2 policías se basan en 2 oficiales reales que podremos ver en pantalla dando opiniones y contando un poco de ellos, de su situación y experiencia. En el filme veremos honestidad, aunque no es que te pongas de su lado, sino que dejan cosas que pensar. Es bastante curioso notar cuanto se parece la policía mexicana a la policía peruana. Los policías reales intrépidamente justificaran la corrupción de su profesión, y cómo no es la policía los únicos culpables de que exista. Lo que señalan en parte es cierto, tiene de verdad, pero tampoco significa que deba hacerse, que tengan carta abierta y que todo siga así. Otra cosa notable del recojo de la verdad, que veremos desde la ficción, es que al policía mexicano se le falta el respeto con suma facilidad. Se le compara con el policía americano y es abismal la diferencia, al americano lo respetan, si no hay consecuencias. Ese es otro punto, el oficial mexicano genera también desconfianza, que se traduce en temor, creen que puede convertirse en un criminal peligroso. También es de apuntar que para ser policía en México se expresa que solo se requiere de 6 meses de entrenamiento, y medio que el resto es sentirse en el cargo, en la figura. Por todo lo expresado es una obra con varios atributos, varias virtudes, como conjunto es un buen filme. En poder observar a un actor transformarse en un personaje de ficción es además atractivo, cómo brilla la magia del séptimo arte. Como documento sobre auscultar al policía latinoamericano presenta su peso, revela asuntos que deberían tener más atención de la que se ha normalizado y debería de cambiar.  

miércoles, 25 de agosto de 2021

The Spanish Prisoner y Caravaggio


The spanish prisoner

Dirige el dramaturgo americano David Mamet. Es una película lenta, que se maneja en base a una trama que parece un esqueleto, es super minimalista. En el filme hablan de "El proceso", palabra clave para generar mil trampas y engaños. Joe (Campbell Scott) ha inventado algo que solo se le dice "El proceso", y esto va a generar millones a una empresa, pero muchos quieren robar "El proceso". Joe es algo inocente y pronto cae en una trampa, que es de lo que va el filme de Mamet, resolver que está sucediendo con Joe, quien o quienes son esas malas personas que lo han perjudicado. En todo ello entra a tallar el cómico Steve Martin con un personaje serio, dramático, como Jimmy Dell. Entre Joe y Dell hay una interactuación de nueva amistad bastante rica, Jimmy es millonario y pronto seduce a Joe como amigo, quiere que él conozca a su hermana. Así van sucediendo sorpresas, timos, mentiras. Mamet cocina despacio su obra, pero es una muy buena película. Hay varios actores poco conocidos como protagonistas y esto en lugar de disminuir el filme lo enriquece, lo hace más interesante. No son actores super carismáticos, lucen más sencillos y efectivos en una trama más calmada que lo típico. Ésta propuesta se resuelve de manera fácil, es un filme austero, pero inteligente. 


Caravaggio

Dirige el británico Derek Jarman. Caravaggio es un pintor bastante famoso, excepcionalmente talentoso e interesante y en parte misterioso; Jarman juega a interpretar sus pinturas más los hechos históricos para crear su biografía íntima, agregando parte de la propia personalidad y su atrevimiento como director. Caravaggio es bisexual, Jarman le pone bastante homosexualidad a su película, su personal esencia. Ciertamente hay mucho de imaginación, se trata de llenar huecos, pero al mismo tiempo resulta aparte de curioso atractivo el Caravaggio que crea el director británico. Caravaggio de joven, interpretado por Dexter Fletcher, es un pequeño criminal en potencia, un chico de la calle, pero a la vez pinta, crea algo con originalidad y su filosofía temprana. Un cardenal de dudosa sexualidad lo acoge y paga por su talento. Quien sabe que más, pero Jarman lo deja ver en un comentario entre sutil e irreverente. Al Cardenal le vienen más las apetencias sexuales que el arte dice un joven Caravaggio. No obstante la apariencia de éste cardenal es otra, a quien no se le lapida nunca. Jarman se mueve en su mundo homosexual, en su conocimiento, en su mirada. El filme no es todo lo vulgar que pudo ser, hay arte. Sean Bean hace de un boxeador callejero, un vividor, un tipo con dientes podridos y de oro, pero de atractivo físico. Caravaggio de mediana edad, interpretado por Nigel Terry, se enamora de él, de Ranuccio (Bean). Ranuccio tiene pareja, es Tilda Swinton en su primera actuación del cine. Swinton como Lena es una arribista, pero Jarman a la par le fabrica un alma y se compadece de ella. Es un mundo terrible también el que ilustra el británico, el de los depredadores aristócratas. La religión igualmente cae en ello. Éste filme está lleno de construcciones artísticas maravillosas, como con un Caravaggio muchacho pasándose un cuchillo por la boca o una escena sensual con monedas de oro entre Ranuccio y Lena. Jarman ha hecho con Caravaggio (1986) un filme singular, original.

sábado, 21 de agosto de 2021

Criatura, Nimic y The one I love


Son tres películas que tienen en común utilizar el terror y/o el sci-fi alrededor del mismo tema, la crisis y la consiguiente ruptura de pareja o de matrimonio, pasando a la soledad y un mundo psicológico devastado y/o a ser reemplazado. 

Criatura (2021), de la argentina María Silvia Esteve, ganó mejor corto suizo en la sección Pardi di domani del 74 Festival de Locarno. Criatura nos relata sobre como una mujer sufre por su recién terminada relación, una relación lésbica. Ella percibe el mundo distinto al común denominador, en su caída al abismo, como quien -por un lado- pasa por una película de ciencia ficción, semejante a entrar en otra dimensión espacial, por algo extraño, como en aquel viaje final de 2001 Odisea del espacio (1968), de Kubrick, que puede leerse finalmente como un primer paso en el camino hacia el retorno de la compostura, a la reconstrucción interior. Por el otro lado -anterior- ésta mujer de Criatura alimenta un monstruo -visto desde una niña-, en su intimidad, en su enorme dolor, recurriendo al terror (y un poco al recuerdo sensual), al daño psicológico y emocional, momentáneo, como al latente recuerdo de las carencias de la personalidad. Ésta ruptura afectiva de Criatura representa una crisis existencial. 

Nimic (2019), un corto de apenas 12 minutos, del popular cineasta griego Yorgos Lanthimos, es notable. Más allá de hacer de la mujer del metro lucir como una loca (dentro de recursos básicos), con los ojos saltones y gestos de rareza -de robot-, y una música de acompañamiento motivadora hacia el terror, es una película ingeniosa, en como mediante una copia, aunque femenina, ésta reemplaza a un tipo, a un marido, a un hombre de familia y violonchelista, tan solo siguiéndolo y apoderándose de su vida con poco esfuerzo. El corto representa simplemente la pérdida, el divorcio y una nueva conformación, pero Lanthimos y el guionista asiduo de la nueva ola griega Efthymis Filippou hacen lucir todo bastante extraño, bastante atmosférico, hasta ver sobarse los pies mutuamente en una cama -con el objeto en disputa, la esposa- para aludir amor o desamor, así como los niños e hijos son mostrados moldeables fácilmente a cualquier nueva relación, aquí ciertamente una banalidad y algo muy poco atinado, pero es parte del juego imaginativo y fantástico también. El filme transmite un fuerte descorazonamiento con el violonchelista que interpreta un muy buen Matt Dillon. En la propuesta no hay diferencias entre razas ni opción sexual para que alguien te reemplace. Lo terrorífico del asunto es lo tan sencillo que se observa perderlo todo en la vida.

The one I love (2014), debut de Charlie McDowell (hijo de Malcolm McDowell, el protagonista de La naranja mecánica, 1971), con guion de Justin Lader, con quien trabajaría siempre, es una excelente película. El filme entra de lleno al sci-fi con algo sencillo pero audaz y original. Una pareja que están en crisis, donde ella, Sophie (Elisabeth Moss), no lo soporta, está resentida con él, con Ethan (Mark Duplass), van a una casa a vacacionar, a relajarse, en busca de hallar la paz y el amor entre ellos, aconsejados por un psicólogo. Una vez los dos solos allá se dan cuenta que hay unos dobles de ellos literalmente y son perfectos, son lo que ellos no son en la relación con el otro. Todo esto genera mil cosas curiosas. Sobran los momentos cómicos buenos y de nivel y cosas notables para pensar una relación en general. La trama tiene tremendo tino. Ver las salidas del Ethan clon es un alarde de inteligencia. Mientras tanto el Ethan original es un tipo un poco antipático. La Sophie original es algo fastidiosa, difícil, pero tiene justificación. No obstante la Sophie clon es un pan de dulce, dócil y humilde. En cierto momento la película se pone extraña, perturbadora e inquieta, aflora un poco de terror, pero ésta incomodidad pasa. Es una propuesta que es clara y directa, pero es muy novedosa constantemente. Ésta es toda una gran exhibición de ingenio. Con "poco" se ha hecho algo estupendo.

miércoles, 18 de agosto de 2021

74 Festival de Locarno: Brotherhood


Ésta es la mayor ganadora de la sección Cineasti del presente. Dirigida por el italiano Francesco Montagner que estudió cine en Republica Checa. Se ubica ésta obra en Bosnia. Trata sobre como maduran tres hermanos, 2 muchachos y un niño, durante 2 años de sus vidas, cuando su padre acusado de hacer terrorismo en Siria es condenado a 2 años de cárcel. Ibrahim, el padre, es un musulmán muy devoto del Qurán, libro sagrado del Islam, y siente tiene un deber con su religión. Fue en defensa de su gente, hizo propaganda para reclutar adhesiones políticas, es invalido, su quehacer no fue entrar en guerra. No se arrepiente, pero tiene que dejar a sus hijos solos, los deja con deberes y misiones en su granja, ellos son pastores. El hijo del medio -el que parece más profundo- es el que se asume como pastor más que los otros que reniegan abiertamente de serlo -una vez que ya no está el padre-; el menor es un poco rebelde; el mayor -un chico serio- quiere tener un negocio. El filme muestra como Ibrahim domina a sus hijos -sin maltratarlos, al menos no se ve eso en el documental- y quiere que sean tan devotos como él, pero en el fondo los chiquillos no yacen contentos con ello, no gustan mucho de ser pastores, ni trabajar en el campo, ni pretenden ser tan religiosos. Pero la presencia del padre es bastante fuerte en los tres hermanos -sobre todo en el del medio, aunque éste llega a renegar de sus animales, chocar con el amor misericordioso de Allah por las ovejas-. No obstante percibimos que hay una lucha no tan secreta en los tres. El filme tiene de construcción narrativa, de creación, aunque son ellos mismos, pero también de autenticidad, de abrirse frente a la cámara documental, como de mostrarse fuera de la caja, del Islam, y del cliché, los muchachos lucen muy normales, muy comunes a muchos, hablan coherentemente, se comportan como cualquiera. El pequeño juega videojuegos, el del medio usa zapatillas de moda, el mayor fuma y va a discotecas. Los muchachos no son tan afines a la educación, pero en el colegio vemos que se enseña a respetar el Islam, pero también a discernir, a pensar por uno mismo. Es un documental que luce natural en muchas partes, que los chiquillos yacen libres en la naturaleza, tal es ver que hacen wrestling al aire libre; como son Bosnios y el país ha estado marcado por la guerra juegan a dispararse aunque se nota algo sin demasiada violencia visual, que solo se entretienen. El filme también se ocupa bastante de mostrar cuando realizan los deberes en su granja, donde se ven muy capaces, muy duchos, aun siendo tan jóvenes. Hay sus buenas y sencillas conversaciones en el fuego. La propuesta recurre a la oscuridad, y la linterna va mostrando una luz simbólica, un camino, van observando en medio de la negra noche, como decía Rafael Alberti, caminante, no hay camino, te haces camino al andar, y ellos avanzaran o eso esperamos, que no queden atrapados por al autoritarismo, sino por esa educación del colegio que hemos visto en pantalla, que señala que no hay que usar anteojeras en la vida. 

74 Festival de Locarno: Dal pianeta degli umani


Presentada fuera de concurso, documental del italiano Giovanni Cioni, celebrada por varios críticos presentes en Locarno 2021. Es una película curiosa, que pasaba como de perfil bajo, que es muy interesante, es un filme de cinefilia hardcore, pero bastante entretenido. En éste se ve el ingenio de Giovanni Cioni para crear un filme digno de una muy buena conversación, donde uno va contando cosas excepcionales, o cosas que a uno lo atrapan, lo mantienen gozando de lo que va oyendo. En éste filme se ve la cualidad de excelente narrador de Cioni que además de escribir el guion y dirigir la película es la voz en off que acompaña al espectador en todo el filme. Éste tiene imágenes algunas muy sencillas, otras de archivo bien rebuscadas y hasta vemos la película King Kong (1933) en varias ocasiones. El filme no solo es bueno como historia y gran conversación, sino que visualmente es creativo. El tema central es un doctor científico llamado Voronoff, un ruso judío que en los 20s fue muy famoso e innovador. Buscaba rejuvenecer a la gente, vencer a la muerte, detener el tiempo. Para hacer esto ideo una cirugía de su teoría de rejuvenecimiento haciendo uso de los testículos de los gorilas. El filme habla también de que no solo es un documental, algo que documenta la realidad, la verdad, sino que tiene de cuento de hadas, de ficción, de imaginación, de libertad narrativa. Ésta propuesta siempre es novedosa, habla de muchos temas, siempre girando sobre Voronoff y sobre el lugar de Ventimiglia, la riviera italiana, frontera con Francia. Voronoff vivía en una villa, no solo fue una celebridad sino un hombre rico. Luego con el fascismo por ser judío fue perseguido, así mismo Cioni lo emparenta con los inmigrantes ilegales que llegan a Italia por Ventimiglia. Dentro de la creatividad de ésta obra italiana se halla darle bastante cabida a las ranas y, desde luego, a los monos. Vemos hasta el África colonial por documentar gorilas cazados para la necesidad científica de Voronoff. Es un filme que además habla de los legados y como surgen mutaciones, lo popular puede dejar de serlo mañana, quedar sepultado. Se señala los cambios que pasan los hombres, los estados de sufrimiento o de riqueza existencial. El documental atraviesa cerca de 100 años en la vida de Ventimiglia.