jueves, 27 de mayo de 2021

El Dependiente


Ésta es la mejor película del argentino Leonardo Favio, también una película rara en su filmografía y de cierta originalidad pionera y ecléctica en el cine argentino. Favio hace una película sencilla, con pocos elementos, pero llena de personalidad. Tiene un humor especial. En la trama un hombre llamado por su apellido Fernández (Walter Vidarte) está relegado en la vida, es el eterno ayudante de un hombre de ferretería, trabaja para él por ya 25 años. En una alucinación un niño, él de pequeño, le grita que hasta cuando seguirá así. Fernández no quiere ser mala persona, pero la existencia lo empuja a tener matices, a ser complejo, a tener algo de perversidad en el cuerpo, quiere que su jefe y amigo, el viejo Don Vila, muera, y le deje de herencia la ferretería, para poder ser independiente. Pero no hace nada para que esto suceda, no es esa clase de película, Fernández solo espera que la vida haga las cosas, aguarda paciente y pasivamente que finalmente se haga "justicia", cierta justicia con él. La vida tiene estos rasgos extraños, todo lo bueno tiene algo de malo; todo lo malo puede tener algo de bueno. Fernández conoce a una mujer, a la señorita Plasini (Graciela Borges), y queda completamente enamorado de ella. Plasini suena a placer dígase de paso, también a pecado, a tentación. Lo criminal podría asomar, pero la película se mantiene inocente, solo algo sugerente al respecto. La señorita Plasini tiene una madre particular, medio loca y propensa al alcohol, y un hermano con retardo. La señorita Plasini parece tener en cuenta eso de que el tren se le puede pasar, no parece querer perder la oportunidad de atrapar a Fernández, es astuta; lo provoca y luego lo apaga, juega a la timidez y al recato, se le ve más inteligente de lo que aparenta. Favio arma un escenario similar a un teatro en la sala de la señorita Plasini. Pone a la parejita muy formales a tomar el té, y a ratos suelta pequeños exabruptos como humor. Se exhibe de obra minimalista, pero interesante, sin ser ardua para el espectador. Es curiosa y entretenida. También se presenta maliciosa en cuanto a la idea de libertad, sobre la que gira, con sarcasmo. 

sábado, 22 de mayo de 2021

Masacre ven y mira y La Ascensión

Dos obras maestras bélicas pertenecientes a la URSS y hechas por separado por un matrimonio, Shepitko fue esposa de Elem Klimov, ella murió temprano, a los 41. Ambos hicieron su respectiva obra maestra como su última película y tienen mucho en común. Hablan del ataque brutal de la Alemania nazi sobre los soviéticos; la película de 1985 contextualizada en 1943, la de 1977 sin fecha pero por el mismo tiempo. Se ubican en Bielorrusia, es la lucha de los partisanos soviéticos por sobrevivir y triunfar. 


Masacre ven y mira (1985)

La presente obra la dirige el director Elem Klimov y es una película que puede pasar fácilmente por una película de terror, es una propuesta sobre la locura también, sobre el trauma psicológico de un niño de 13 años, Flyora (Aleksey Kravchenko), al verse tan de cerca ante el horror del ataque nazi que destruyó 600 aldeas bielorrusas y masacró una enorme cantidad de seres humanos. El momento donde Flyora atraviesa el pantano es locura en estado pura, es un momento intenso, como toda la película. El trato con Glasha está también lleno de emociones y de una demencia palpable en medio de una lluvia de bombas y una tormenta infernal, para más tarde mostrar una horrible violación. Es un filme sobre el dolor, sobre el sufrimiento físico, mental, sobre lo más abominable del ser humano. Flyora padece todo, con la vida en un hilo. Vive incluso la traición de algunos compatriotas -traducido en muertes- y cómo los propios partisanos se hacen cargo de la misma manera, de forma atroz. Se da una gran escena cuando las balas, fosforescentes, mismas laser de luz, atraviesan el cielo y muere una vaca. Los bombardeos por doquier también dan la sensación de un poder sobrenatural constantemente acechante, dando a entender que la vida no vale nada. Es un filme un poco machacón con la violencia y super claro en su mensaje, los nazis son el demonio mismo. Pero es notable haciéndote sentir todo el horror de una guerra, el mensaje antibélico también es poderoso. El niño Kravchenko soporta bastante tensión, momentos muy fieros y traumáticos, éste sostenimiento es de principio a fin. Su leva es chocante, aun por su bando llamado patriótico; incluso pisa unos pichones a punto de nacer augurando todo el infierno que vendrá y no lo dejará jamás en paz. Éste filme fue hecho en conmemoración de los 40 años de la gran victoria de la URSS sobre los nazis. El guionista y novelista de la obra que adapta Masacre ven y mira, Alés Adamóvich, vivió esto y convenció a Klimov de seguir con el proyecto cuando él temió estar haciendo una obra demasiado dura, cómo es que se vive, muy intensa, que te mueve, te impacta; es toda una experiencia cinematográfica, una experiencia muy especial, y es cine en estado puro, como cuando Flyora va en busca de su familia y pasa por un lado de su casa y la toma deja ver al espectador -no necesariamente a Flyora- cadáveres desnudos apilados en una esquina. Luego viene un túnel propio de un shock. 


La ascensión (1977)

Dirigida por Larisa Shepitko. Aquí vemos el horror a través de mucha actuación, incluyendo un poco de melodrama; es un lugar para que los actores nos llenen de emociones, para que se trabaje el miedo y la valentía a fondo, no un registro extremo de presión, sino algo más propio de Shakespeare. Dos partisanos soviéticos van en busca de comida para su gente y son atrapados por los nazis, nazis que no son ilustrados de manera rígida -como se suele hacer-, estos exudan vida, aun siendo crueles. Uno de los partisanos, Sotnikov (Boris Plotnikov), representa la valentía, el sacrificio y la convicción, es el ideal humano, un hombre casi santo, el héroe fantástico soviético, pero lleno de grandes momentos, como cuando es transportado en un carro alemán y su cabeza sobresale sobre el paisaje, sobre esa nieve tan fría y dura, tan simbólica. ¿Qué pasa por su cabeza en ese momento?, en esa propia interpretación de cada espectador yace uno de los momentos más mágicos del cine, ésta actuación es soberbia. El otro partisano es Rybak (Vladimir Gostyukhin), un hombre débil, humano, pero visto como trapo sucio, como una rata de la peor calaña, un judas para la causa soviética, un hombre que tiene demasiado miedo encima, aunque luego muestre consciencia y arrepentimiento. Entre los dos hay una interacción shakesperiana de lujo, lo mejor del filme, y no dejan de haber actuaciones así en ésta propuesta, sobre todo cuando aparece el traidor máximo, un soviético hecho jefe policía nazi, Portnov (uno de los grandes actores del séptimo arte, Anatoliy Solonitsyn). De esto surge tremendo interrogatorio, una clase de la mejor actuación. Solonitsyn tiene una manera de mirar, de expresar con la mirada, de quedarse pegado en el aire, que es maravillosa, muy natural. El filme articula mucho la toma en las expresiones de los actores, cuando hablan tan potentes, sin caer en la obviedad. Es un filme que puede tener personajes muy marcados, pero aun así hay riqueza en las performances, hay momentos de mucha sensibilidad, de mucho detallismo. Es una película que trabaja con lo que quiere la URSS, pero al mismo tiempo hace un cine memorable, muy humano.

jueves, 20 de mayo de 2021

Tommaso y Siberia


Tommaso (2019) y Siberia (2019), ambas de Abel Ferrara, están interconectadas en notoria manera, son en realidad un díptico. Tommaso es una película bastante autobiográfica, sobre la vida, cotidianidad, y quien es y qué hace, el mismo Abel Ferrara. Tommaso es una buena película. Ferrara es el guionista y revela su vida en Italia casado con una mujer rusa muy bella y muy joven de 29 años; Ferrara durante éstas películas tenía 67 años. Es un hombre viejo, terco, old fashion aunque raro y locuaz, no teme ser quien es ni políticamente incorrecto en total autenticidad, aunque es cierto que es razonablemente discutible. Ferrara hace películas muy personales, es interesante verlo aunque algo relegado por el cine hacer un trabajo tan suyo, tan honesto, aunque no del todo tan propio del nuevo siglo. Willem Dafoe es Abel Ferrara, más cierta ficción. Es también interesante ver a Dafoe haciendo un cine más allá de lo mainstream, refiriéndome incluso del cine arte más popular (que también ahí hay diferencias). Dafoe brilla en la penumbra. Ferrara en Tommaso hace un filme muy vivo, muy intenso. Su centro de gravedad es la familia, cuando no parece que fuera su habitad natural, pero lo hace bien. Quien hace de su esposa en la película es en verdad su mujer, Cristina Chiriac; Ferrara es muy liberal, Cristina sale desnuda y teniendo sexo con Dafoe. La hija de la pareja en el filme también es su verdadera hija, hija de ambos, y sorprende un poco, tiene su pequeño talento. El filme pone a Dafoe/Ferrara infiel y muy sexual. Tommaso (Dafoe) ha sido drogadicto y alcohólico y da tremendas confesiones, muy poderosas. Éstas confesiones son notables y de varios personajes. Tommaso como Ferrara también cree en el budismo, y hay hasta un momento místico con un policía. Hay una escena donde Tommaso le reclama a su joven mujer que no tiene nada de sumisa y se le ve bien despierta -y es como todas las mujeres, difíciles, y más aun joven y europea-, en ésta escena la actriz Cristina Chirac empieza a reír -de manera muy natural- y se percibe que hay mucho vinculo familiar real, se ríe de quejas reales, Ferrara aprovecha para estudiar su matrimonio; ésta escena puede parecer muy pequeña, pero en realidad es maravillosa como se siente que atrapa el alma de las cosas. En Tommaso el protagonista escribe un guion de cine, lo explica un poco, éste guion es la película Siberia, Siberia es una mala película, pero es curioso ver lo que andaba trabajando Tommaso. Siberia en clave simbólica analiza la existencia de Tommaso, de Ferrara, mediante sueños, donde hay violencia y efectismo, pero es más psicología y autorreflexión mezclada con cierta fantasía. Se entiende claramente, aun cuando es un filme propio de la redundancia del cine arte de la actualidad, un filme extraño sin una línea narrativa convencional. Con éstas 2 películas se puede ver claramente cuál cine es mejor, que lo clásico es de lejos superior.

miércoles, 19 de mayo de 2021

El cargador


Éste corto de apenas 7 minutos de duración le pertenece al director cuzqueño Luis Figueroa, ganador del gran premio en el Festival de cortometrajes de Oberhausen (Alemania). Éste corto es de 1974, un año después de Runan Caycu, con el que veo similitudes, aunque también es el sentir de una época, de reivindicaciones sociales. Entre lo que comparten está la ciudad de Cuzco y la defensa del indio. En la película de Figueroa sólo desde el trabajo de cargador. Al indio se le pone como bestia de carga, a cargar grandes pesos que lo ponen jorobado; es pagar por un servicio, donde se paga muy poco. En Runan Caycu salían cargadores. Aquí, claro, es el tema total, aunque breve, en 7 minutitos. No obstante es notable como Luis Figueroa deja ver varias ideas en tan corto tiempo. Al igual que en Runan Caycu en la presente hay un protagonista y guía; en El cargador es Gregorio Condori Mamani. Gregorio abre el corto vistiendo una ropa toda remendada. Luego lo menciona frontalmente, y con ello a su sufrimiento y a su hambre, a su calidad de hombre muy pobre. El corto muestra todo esto de manera muy directa, lo sobreexpone, la idea social es como quedar ciegos con el sol. El mensaje es ineludible, es tremendo llamado de atención, de humanidad. En un momento varios indios cargan una gran cama, un criollo acomodado da ordenes, metido en cierta pinta de superioridad, de vanidad. En otro momento en un pequeño rincón bebe chicha Gregorio, hiper humilde y solitario, mientras gente cualquiera celebra con cerveza, animosos e indiferentes. Gregorio mira un par de zapatos con anhelo notorio, tiene los pies en sandalias viejas de caucho, muestra de su estado, de su condición, de extrema pobreza. Gregorio es el eslabón más bajo de la cadena, ve la necesidad básica casi como una utopía, menciona literalmente -y se entiende como metáfora- que mueren como burros de carga vomitando sangre. Puede sonar a un exceso de su sencillez (o no, un retrato de lo inaudito), pero la pobreza está ahí (como dice nuestro guía, el hospital vale mucho más de lo que ganan como bestias de carga, con un tono de hombre pequeño, de voz no violenta, aunque no queda duda de su impresionante resistencia). Gregorio pasea por un cierto anacronismo colonial, algo maravillado (rasgos de bondad) y empequeñecido; también pasea próximo a empedrados incas -la fuerza y precisión de lo sencillo- tratando de buscar una solución, romper con el devastador pesimismo. En general es un llamado más que a una orientación ideológica a un gobierno con consciencia y ayuda social, con una economía inclusiva -hacia arriba los que están abajo, no de todos hacia abajo-. 

jueves, 13 de mayo de 2021

Machuca


Éste filme no es un filme de cine social propio del cine social que dominó el cine latinoamericano durante buen tiempo, de 1960 a 1990 más o menos, sino es un cine social moderno (el filme es del 2004) o, mejor dicho, nuevamente parte de un nuevo cine latinoamericano o quizá -más allá del arte- un cierto rezago -también nada en el cine muere del todo-; es una propuesta ya inmersa en el eclecticismo reinante en las concepciones artísticas de nuestros cines contemporáneos latinos. No obstante para la actualidad -el año 2021- se le podría llamar a Machuca un clásico moderno chileno, por ende se puede leer hoy en día como un filme old school al fin y al cabo. De todas formas todo arte yace en constante renovación, actualización, y la palabra nuevo deviene en viejo constantemente, más rápido de lo que se piensa, porque el arte nunca se detiene. Machuca no solo es una película social sino también política. También partamos de que es casi imposible defender la dictadura de Pinochet en el cine arte, aun cuando Chile es en realidad hoy un país próspero gracias a su gobierno, pero, claro, una dictadura nunca es un ejemplo ni ideal, teniendo presente las acusaciones hacia ésta dictadura por la violencia y fuerza bruta que se ejerció en el poder, aparte de perennizarse. El socialismo del presidente Salvador Allende, que duró 3 años, hasta 1973, año del golpe militar y año donde se ubica el filme de Andrés Wood, se ve en la trama un poco, se ven largas colas para acceder a víveres de primera necesidad, escasez generalizada de alimentos y marchas de ambos bandos. Se puede apreciar (algo) lo que fue éste gobierno socialista, una debacle en realidad. Pero Allende era amado por un gran sector del pueblo, quedó romantizado e inmortalizado por siempre, y su muerte trágica marcó a Chile y creó cierto resentimiento eterno y anhelo de reivindicación, incluido lo político y social. Partiendo de esto, tenemos el contexto. Por el final aparece el golpe militar de Pinochet y la imagen es atroz, negativa por completo. El filme también muestra las brechas sociales, muestra la pobreza, las diferencias sociales. También exhibe cierta indiferencia, marginación y frialdad de clase, de la gente privilegiada hacia los más pobres, incluso a través de personajes importantes. Wood es un poco manipulador y facilón por ratos, pero también se ve que muestra cierta realidad, las diferencias también son reales, sobre todo en 1973. Machuca se maneja en base a la amistad de 2 niños de 12 años, que estudian en el mismo colegio, el colegio americano Saint Patrick, en Chile, lugar dirigido por el padre McEnroe (Ernesto Malbran). La historia es la amistad entre un niño pobre, Pedro Machuca (Ariel Mateluna), y un niño rico, Gonzalo Infante (Matías Quer). Es una amistad noble y franca, inocente a un punto, si bien las diferencias de clases están presentes en sus mentes. Además, la prima de Pedro, Silvana (Manuela Martelli), agrega picante y sabor en muchas maneras, en lo sensual, en lo político, en lo social. Silvana es más abierta que Pedro en sus ideas políticas, es más frontal y no se guarda nada con Gonzalo haciéndole sentir su condición de pituco, pero al mismo tiempo indirectamente lo ayuda a crecer, igual en varios sentidos. Lo mejor del filme es ésta interacción, entre los niños de diferente origen social, presenciando su cotidianidad, como a sus familias, yendo y viniendo de un lugar al otro, de polo a polo social e ideológico, incluyendo el colegio, el barrio, la calle, que también yacen politizados y enfrentados dentro del gobierno de Allende, porque luego viene la represión y el lógico resentimiento. El filme igualmente tiene un mensaje de que los pobres quedan dejados de lado siempre, es un mensaje melancólico (de origen infantil) y al mismo tiempo pesimista en general. La madre de Gonzalo, María Luisa, es un gran personaje, aunque muy criticable en varios frentes, aun no siendo una imagen muy positiva sino cuadriculada, parametrada (salvo por su afecto hacia Gonzalo), pero sí jugosa aun así; la actriz chilena Aline Kuppenheim es muy bella y muestra erotismo sutil, ella sí es una pituca en toda gloria. La madre de Pedro en cambio es casi una luchadora social o activista, pero mejor Silvana que ella en todo sentido. Ésta madre hasta suelta un discurso de esos graves. Es un filme que tampoco se puede negar que toca cierta fibra, pero mucho más desde los niños y sus aventuras que incluyen el paquete completo de las diferencias sociales -desde la ropa siempre rota de Pedro hasta ver como es el baño de su casa, y queda clarísimo cuando Gonzalo le dice a un militar que mire como viste él para salir de un apuro-. El padre McEnroe así mismo por su parte es una fuente de mucho carisma, es re-simpático, aun cuando a veces luce hiper inocente en su cariz de ser bondadoso. El padre de Gonzalo también está perfecto y el novio de la hermana con unos chacos maneja un momento bastante obvio (ideológicamente, casi populista), pero a la vez de antología. La película de Wood trata de ser equilibrada con ambos bandos -izquierda y derecha-, pero como cuando presenta las dos marchas contrapuestas con los niños vendiendo banderitas, se grita, se fiestea, más la del socialismo. En un momento el borracho y resentido padre de Pedro futuriza como será la relación entre Pedro y Gonzalo, a la pobreza en general le impone una falta de cambio, el pobre eternamente pobre; he ahí el asunto, un gobierno gobierna para todos, busca que todos crezcan económicamente, que todos puedan ser prósperos. 

miércoles, 12 de mayo de 2021

Oxígeno (Oxygène)

 


Producida por Netflix. Dirige el francés Alexandre Aja. Tiene prácticamente a un solo personaje, un sólo ser humano en movimiento, a la francesa Mélanie Laurent, atrapada en una cámara criogénica, en un suceso claustrofóbico que inmediatamente recuerda a la película española, a la muy buena, Buried (2010). Pero el filme aunque va pasando el tiempo, acabándose el oxigeno, y acercándose la muerte, dentro de un lugar pequeño y cerrado, que nos tiene atrapados, tensos, con su ciencia ficción se desliga de toda comparación y hace algo nuevo, novedoso. Apunta el filme a darle una forma fantástica. El filme empieza con una mujer sorprendida que debe usar toda su inteligencia para entender lo que sucede, e incluso con ausencia de memoria la cosa se pone más difícil y lúdica, no sabe ni quien es. Es un filme futurista, con elementos bien formados en la ciencia ficción. La propuesta presenta ingenio, va soltando ideas, jugando con el misterio y el suspenso. Es un filme que atrapa, te tiene atento y curioso, maneja mucha tensión. La trama pronto pone a una máquina en comunicación, a MILO (la voz de Mathieu Amalric), como HAL 9000, y por el final también recuerda a 2001 Odisea en el espacio (1968). La protagonista debe enfrentar la idea de lo real y el delirio, debe también tratar con MILO con audacia para poder acceder a información y a acciones técnicas dentro de la cámara. MILO no tiene emociones, es una máquina, por eso recibe ordenes y necesita de códigos y método. Ésta interacción, desde luego, da mucho jugo. El filme al manipular lo real y lo alucinatorio, la ambigüedad, la conjetura, lo inaccesible y el descubrimiento perpetra un poco de locura, pero pronto se desliga de esto y perpetra algo más limpio y clásico, recurriendo a lo racional y reduciéndolo a lo práctico. Es un filme que entretiene, que mantiene una media muy solvente en lo novedoso, es una obra atractiva.

jueves, 6 de mayo de 2021

Cine de terror mexicano


El Vampiro (1957)

Difícil ser original con un personaje como Drácula, tan popular, tan conocido. No obstante el director mexicano Fernando Méndez perdura en el tiempo habiendo logrado algo atractivo y con su cuota de propio y novedoso. El filme por el final se pone incluso algo complejo con el fluir de su narrativa. Éste filme tiene tremendo ritmo, puede que a ratos parezca correr un poco, pero es notable aun así. Es la historia de una familia de hacendados, quizá de expropiadores en clave simbólica, con un Conde Duval (Germán Robles) tratando de recuperar lo que le han quitado o perdido -incluyendo familiares-, sólo que a través de la leyenda y mitología del vampiro frente a la cara naif de los descendientes. También se ve notable la creación y el deambular de las 2 hermanas dueñas de la hacienda, una vampira convertida por Duval, Eloisa (Carmen Montejo), y la otra, una mujer vista como loca y muerta en el pánico, María Teresa (Alicia Montoya). Eloisa es muy astuta, pone la nota interesante en la trama cada vez que su agudeza fija la vista en el descubrimiento. María Teresa también es astuta y es una buena contrincante, más allá de las apariencias, como suele ser. La protagonista o el conducto es Marta (Ariadne Welter), muchacha bella, frágil, sensible, que regresa a la hacienda de su niñez y la halla descompuesta, envejecida, descuidada, pero ama el lugar no obstante. Marta es una damisela en constante peligro, que provoca un romance, un cortejo, simpático, de la mano de la galantería de un viajante de comercio, Enrique (Abel Salazar, gestor, productor del filme también). Enrique es en primera instancia el héroe de la historia, aunque la película por el final coquetea con el feminismo, con un pie en el miedo y otro en las armas de tomar. 


Ladrón de cadáveres (1957)

México ama la lucha libre profesional, es parte de su identidad y cultura. Es a comienzos de los 50s que ésta pasión por el deporte mezclado con el entretenimiento y el espectáculo se transforma en cine, se plasma en la gran pantalla. Para fines de los 50s llega al éxtasis con el luchador El Santo y sus películas, y después con Blue Demon. En 1957 con Ladrón de cadáveres, de Fernando Méndez, se hace una de terror serio con luchadores, si bien es cine B, también un homenaje al mítico Frankenstein, con la creación de una historia bien mexicana, con un Frankenstein a la mexicana; sin duda, toda una curiosidad, y encima es una película no solo entretenida sino una buena película de terror de cine B. Es la historia de un científico loco y criminal que mata luchadores y saquea tumbas para poder crear un superhombre. Finalmente nuestro Frankenstein mexicano lleva la sangre o el cerebro de un gorila. Verlo libre en acción es lo más divertido y cinéfilo que uno espera ver. El científico y genio loco (Carlos Riquelme) se disfraza como los grandes, sus planes son maestros para poder doblegar a estos luchadores tan celebrados, fuertes, y míticos para la gente del pueblo. Hay grandes escenas con estos planes de secuestro, escenas llenas de emoción, suspenso, tensión y audacia. Columba Domínguez es la beldad por la que se muere nuestro protagonista, Guillermo (Wolf Ruvinskis). Columba fue pareja del director de cine mexicano Emilio "El indio" Fernández, años antes de ésta película. Columba es Lucía, una secretaria muy segura de sí, sobrada a un punto, que hace la diferencia en la vida de ese perseguidor de secretarias que es Guillermo, un cowboy seductor, un típico mexicano, un macho man con corazón. El filme tiene por el final hasta cierta recreación a lo King Kong. Las escenas donde los luchadores se ponen a luchar -que son varias y extensas- son un alarde de atletismo, técnica y show. 


El esqueleto de la señora Morales (1960)

Dirige Rogelio A. González. Guion de Luis Alcoriza. Adapta un cuento del galés Arthur Machen. Lo protagoniza el genial actor mexicano Arturo de Córdova. Ésta es una obra maestra. Es una comedia de humor negro, una comedia de terror. La historia nos muestra a una mujer insoportable torturando día a día a su marido. Gloria (Amparo Rivelles) cojea de una pierna por una rodilla deforme, es una mujer bella a pesar de esto, pero su fe y su hígado hacen que no quiera nada sexual con su marido, a éste lo obliga a lavarse mil veces las manos y a echarse alcohol todo el tiempo, odia su profesión, él es taxidermista; tampoco tuvieron niños, aun cuando Pablo (Arturo de Córdova) los adora, como a los niños del barrio con quienes juega. Pablo es odiado por el cura confesor de Gloria, aquí se señala a la religión católica como enemigo. Pablo es un hombre de ciencias, un tipo muy inteligente. En un momento habla del crimen perfecto, lo tiene muy claro. Pablo en el filme no es perfecto, es propenso ciertamente al alcohol, que se deja ver sutilmente. También ha llegado un momento en donde no soporta estar cerca de su mujer; es bonachón con gente del barrio, pero indiferente a su mujer en general. Gloria es una fémina torturadora, a razón de sus frustraciones y complejos. Tanto uno como la otra tienen su gente que los respalda y su propia versión. Gloria para muchos es un ser maltratado, sufrido, también es una buena mentirosa, puede ser muy cruel a puerta cerrada. El filme tiene una comedia y trama sólida. La propuesta es mucho las tantas caras de Gloria. Lo macabro llega por el final. Es una película muy divertida, Arturo de Córdova está fuera de serie, así mismo Amparo Rivelles, hacen una grandiosa dupla de antagonistas. 


Alucarda, la hija de las tinieblas (1977)

Ésta es la The devils (1971) mexicana en cierta manera, pero mucho más, tiene su propia personalidad. No es tan grandiosa como la de Ken Rusell, pero Juan López Moctezuma ha hecho una película con su atrevimiento personal y una historia con atractivo narrativo, con su curiosidad y novedad en el terror. Alucarda (Tina Romero) es una muchacha huérfana que vive en un convento católico, tiene premoniciones y sueños raros, hay un destino oscuro detrás suyo, que un sátiro jorobado vestido de adivino gitano le confirma, un destino que se cumple con la apertura de un ataúd, que le aflora su lado demoniaco. Alucarda es lesbiana, ama a compañeras desvalidas, pero también las transforma en seres posesos por el mal. El filme pareciera invocar a la inquisición, con el cura y líder autoflagelador, el padre Lázaro (David Silva), y las monjas superiores, pero en realidad figura un extraño exorcismo que parece cámara de tortura y asesinato. La propuesta de Moctezuma se pone del lado de la fe católica, los justifica finalmente -con alguna muerte de por medio-, aun cuando los hace antes ver como fanáticos, como extremistas -también el lugar de contexto es un convento de claustro, ubicado en el campo-. Alucarda tiene una escena de glorioso terror cuando empieza  a quemar a todo el mundo con el simple deseo y llamado del demonio, demonio que en forma de animal llega a aparecérsele. Su compañera, Justine (Susana Kamini), se comporta como vampiro y también brinda buenas escenas de horror. El filme muestra desnudos, pero se sienten parte de la necesidad del terror, se ven naturales. El momento en que Alucarda y Justine empiezan a gritar arengas al demonio frente a una clase de religión llena de monjas y aspirantes a monjas es de antología, tiene tremenda fuerza escénica, también tiene algo de cierto humor involuntario, pero nada excesivo en ese sentido que malogre la idea del momento. Este filme es admirado por varios fans del género, incluidos directores famosos. Los lugares, sobre todo el convento, es puro concreto y minimalismo, implica lo necesario solamente y tiene gran potencia histórica y realismo.


El extraño hijo del sheriff (1982)

México tiene su personalidad, nacionalismo e identidad en el western, con sus películas rancheras y de charros, al western llegaron a conocerlo bien desde temprano y a darle su propio estilo, por ello no es tan sorprendente que lograran hacer westerns de terror ya desde varias décadas atrás del estreno de El extraño hijo del sheriff, del mexicano Fernando Durán. El western de terror no es muy conocido, no ha logrado trascender mucho, quizá por ser visto como cine B o como lo llaman algunos weird western, pero en México se podría llamar un subgénero -que ya no trabajan-, que logra su cumbre con el presente filme. El guion es de dos actores, de Bárbara Gil y de Eric del Castillo; Eric también actúa aquí, como el sheriff de la historia. El filme nos habla de dos niños que nacieron pegados por la columna vertebral, siameses, y que su padre los esconde encadenados, hasta que decide obligar a un doctor a separarlos. El doctor (Mario Almada) le advierte que de hacerlo uno morirá y, cuando sucede, el niño muerto se convierte en un demonio. Es un filme imperfecto, de cine B, pero muy entretenido y curioso, está lleno de giros y sorpresas. Es una obra muy imaginativa, tiene tantas vueltas y novedades que sería injusto llamarlo básico en son despectivo -que lo básico también puede ser gloria-, aun cuando es bastante claro y a ratos imperfecto. Su terror es astuto, un poco irónico, y sublime, como cuando el niño demonio miente para matar a alguien o cuando aparece furioso pareciendo que viene a salvar a su padre. Es una propuesta que critica la pena de muerte, no justificándola ni con asesinos de ancianas. Tiene un juicio y es muy intenso y brillante, no es para nada aburrido, va al asunto y le pone potencia. También el filme trasuda feeling con los niños siameses, tanto con Fred como con Erik, en el asomo de la orfandad o simplemente con ser buen padre; además se puede entender una línea religiosa con el aborto; así mismo involucra la discapacidad en general, como se enfrenta, desde lo llano. El sentimiento lo matiza muy bien con el terror. Al niño -en doble actuación-, a Luis Mario Quiroz, se le exige montón, y lo hace bien, pensando que es un filme de bajo presupuesto, de cine B. 

viernes, 30 de abril de 2021

First cow y On the rocks



First cow

La dirige la americana Kelly Reichardt, gestora de cine indie, de un cine sencillo y sensible si se quiere. Su película remite a la amistad entre un cocinero y un chino, micro empresarios informales se diría. Su hazaña y delito robar por la noche leche de la vaca del hombre más poderoso y rico de la región, para hacer panecillos dulces, muy rústicos, pero deliciosos al paladar, generando considerables ventas y alegrías, en medio de un mundo implacable donde el hombre trata de tener éxito a toda costa, hombres afines al sueño de la búsqueda de oro en la zona como principal actividad. La amistad entre Cookie (John Magaro) y King (Orion Lee) es inquebrantable, no solo es hacer dinero sino que los dos por igual triunfen, más allá de simplemente subsistir, de evitar caer derrotados. Son hombres simples, no hombres de fuerza bruta o violentos, son más humildes, pero inteligentes, con su pizca de astucia y trasgresión, rompiendo la imagen de intachables o demasiado buenos; son gente común, noble y con defectos. Lo que se cuenta es sólo una pequeña aventura, nada del otro mundo, pero con alma. 


On the rocks

Sofia Coppola, la directora de ésta propuesta, siempre hace un cine atractivo, aun cuando puede hacer algo ligerito como el presente filme. Éste es sobre la desconfianza que le despierta su marido a una mujer amable, con respecto a la infidelidad y su ausencia constante por trabajo, con asistenta guapa y joven como estado de alerta. La esposa es Laura (Rashida Jones) y el marido es Dean (Marlon Wayans). Dean parece un buen tipo, pero para ocupado, quiere ser un hombre exitoso. Mientras tanto su mujer para atareada cuidando de sus hijos pequeños, enorme trabajo, muy agotador y demandante, dígase de paso. Pero Laura ama además a su marido y siente que éste yace distanciado de ella, aun cuando mantienen una relación cariñosa. En ello entra a tallar el padre de Laura, Felix (el gran Bill Murray), quien es un hombre de mundo, un mujeriego, y un hombre con cierto poder adquisitivo. Felix es un tipo egoísta y aventurero, no ha dudado jamás en perderse detrás de una falda, y lo trasluce en todo momento, se jacta incluso de gran seductor. Esto primero se juzga como normal, la norma en general, pero a medida que pasa el metraje y se dan momentos claves y reflexiones, se deja en claro que Felix no es tan buen tipo y está engañado, cree justificarse -y todos con él- y no es así. Coppola hace ver a Murray, que es super simpático y natural por costumbre cinematográfica, gracioso sin esfuerzo, tranquilo, de aire muy seguro, como tremendo tipo, un superhéroe en un inicio, pero luego llega a ser un personaje antipático y negativo; Coppola lo matiza, le exige como actor y Murray cumple perfectamente, es muy profesional. El presente es un filme con su pequeño humor, es un filme elegante, aunque ligero, y siempre entretenido y atrayente. Wayans hace de un excelente individuo, sencillo; luce carismático, sin presionarse ni buscar lo artificial ni ser el eterno cliché del afroamericano cool. No hay mucha dificultad finalmente en esta propuesta, solo un poco de divertimento y una ñisca de necesaria tensión y otra de misterio. Sofia Coppola tiene oficio, buena mano, y sale airosa con algo hedonista sin que sea una perdida de tiempo; el filme tiene su cuota de sustancia e inteligencia.

jueves, 29 de abril de 2021

Notre endroit silencieux y 1970

2 películas presentadas en estreno mundial en el festival Visions du réel 2021 (Suiza).                                                                      


Notre endroit silencieux (2021)

Dirigida por la búlgara Elitza Gueorguieva. Ésta película se presentó en la sección Burning Lights, la sección más experimental del festival si se quiere. Sigue a Aliona, una chica nacida en Bielorusia, de unos 30 y pico de años, contemporánea de Elitza. Ambas viven actualmente en Francia. Ambas comparten el amor por el arte, Aliona en especial por la escritura. Aliona quiere escribir un libro sobre su padre, que ella considera desaparecido, un cierto eufemismo y negación de lo que apunta todo a su deceso. El padre de Aliona desapareció en un viaje por mar en Turquía, cuando hacia de cierto mochilero. Aliona no recuerda a su padre en realidad, tiene muy poco en la memoria, pero intenta asirse a él con fuerza. Aliona era chica cuando desapareció. Se le siente con melancolía y admiración hacia su progenitor. Ella dice bromeando que era un gángster, palabra que en la jerga afroamericana quiere decir un tipo peculiar, con harta personalidad, que deja una fuerte impresión. Aliona habla también de su país, con el cual se siente mucho vinculo, siempre yace presente en su mundo interior, que es el que de cierta manera presenciamos. Ella -en medio de su pensamiento en constante libertad en pantalla- menciona que si Bielorrusia no hubiera sido comunista -fue de 1944 hasta 1991- seguro tendría a su lado a su padre, ya que éste no hubiera tenido que retirarse del país en busca de mejor vida, hubiera dejado de ser nómade. Su madre ya pasó la página, igual su hermana, han pasado más de 20 años de que no está a su lado, pero Aliona no puede hacerlo, y la hechura de su libro -donde vemos el proceso hasta su publicación- es el anhelo de perpetuarlo, de crearle una memoria y a ella misma. Somos participes del amor de una hija, de un amor que nos conmueve. 


1970 (2021)

Dirigida por el polaco Tomasz Wolski. Premio especial del jurado (segundo lugar). Vemos animación en stop motion que ilustran a los líderes de contención, de crisis, socialistas, frente a una huelga de obreros y estudiantes en Polonia, durante 1970, a 25 años de la implantación del comunismo en éste país. Polonia fue comunista hasta 1989. Ésta huelga fue pacífica de parte de obreros y estudiantes molestos con el alza desmedida de los precios de los alimentos de primera necesidad, la escasez de carne en particular y la existencia de sueldos magros como la afluencia de largas colas para acceder a los productos. El stop motion va de la mano de harto material de archivo, imágenes privilegiadas del estado de crisis y de la huelga, una huelga multitudinaria. Además se hace uso de las llamadas telefónicas de los mismos líderes del partido dirigente durante la coyuntura, grabadas durante ésta revolución del pueblo frente al mal manejo económico del país. El filme tiene información de primera mano, es muy minucioso, esas llamadas son oro puro para entender la mente del aparato comunista de la época. Primero los cabecillas socialistas se sorprenden, pero mantienen la calma, se preocupan hasta de tres huelguistas en peligro de morir quemados, pero luego disponen de mucha fuerza militar para detener a los huelguistas; despliegan gran cantidad de armamento de las fuerzas armadas, una fuerza abismal, hasta llegar a tirar a matar y ocasionar caídos y heridos. Se vuelven implacables, se ponen brutos. Los huelguistas son pacíficos, pero yacen decididos a protestar. El partido simplemente hace uso de violencia, celebrando tener a su diestra al poder militar. Se hace alusión en los medios a que los huelguistas son enemigos del régimen, y no se escatiman encarcelamientos, a gente muy joven, aun cuando los huelguistas son gran cantidad de personas, desesperadas. Se trata de gente humilde, gente común. Es una mirada al pensamiento dictatorial; las tantas llamadas muestran a los jefes de crisis actuando en total libertad, frialdad y alevosía. Las imágenes son impresionantes, son un material de archivo notable, muestran todo. Es bastante valioso el logro de retener el hecho histórico en el tiempo, y como el cine, el arte del documental, lo constituye de forma tan poderosa. Es un retrato intelectual muy claro y descarnado, en como la imagen en sí tiene tanta resonancia, tanta fuerza, como así lo que se dice de boca propia frente a la huelga y la crisis. Es ver y casi palpar la realidad, sin tanta vuelta que dar. Solamente la imagen en stop motion se toma algunas pequeñas libertades, como cereza del pastel u opiniones de asombro ante ver el poder dictatorial en acción, el abuso de poder y de violencia, sin rendir cuentas; es querer mantener el estado socialista todopoderoso, absoluto, extremo e irrefutable; es como se perpetra el oído sordo. 

sábado, 24 de abril de 2021

Kukuli y Viy


Kukuli (1961)

Dirigida por los cuzqueños Luis Figueroa, Eulogio Nishiyama y César Villanueva. Es una película que se basa en un mito folclórico, peruano, la del oso raptor. Es una película que está llena de color, de fiesta, de alegría, incluso se trabaja haciendo fiesta, bebiendo y comiendo. Es una propuesta que le da la vuelta a la imagen de pobreza del campo, de austeridad dolorosa, de explotación. Es un filme que ya tiene presente la colonización y yace la influencia de la iglesia católica fuertemente en ésta historia. Es una obra de belleza cultural, su folclore y nacionalismo es realmente bello y se siente uno orgulloso como peruano. Es un filme que enaltece la cultura andina, aunque ya hay influencia occidental presente. Se rinde culto a los mitos, a lo fantástico, a la tierra, se hacen ofrendas, pero también se reza, se pasea a la Virgen y se alaba al Señor. Cuando hay problemas los indígenas buscan al cura. Se hace un grupo de persecución, tipo linchamiento, muy típico del Ande o lo popular, pero está liderado curiosamente por el cura católico del pueblo. El oso raptor es mito andino, pero también un poquito extranjero al representar el oso raptor al demonio. Vemos a un oso transformado en hombre, hay con él asesinatos, violación, feminicidio. En un momento de baile los hombres se muestran muy sexuales, empiezan a desear a Kukuli, una bella dama andina, interpretada por la hermana del director Luis Figueroa, Judith Figueroa; ella es criolla, pero hace de una muy realista y hermosa mujer del Ande. Su manejo de la belleza me hizo recordar Érase una vez en Anatolia (2011), aunque aquí es lascivia la que se respira, y con ella cierta perversidad de parte de los hombres, cierto primitivismo, cierto salvajismo representado luego con la metamorfosis animal. Pero también el filme presenta en el Ande amor puro, amor verdadero, desde lo llano, cuando Kukuli se une a Alaku, su marido. Hay una escena sensual, pero de cierta inocencia -sobre todo visual-, cuando Kukuli se lava las piernas en el río y es divisada por Alaku quien todo un macho queda prendado de ella, la pide para sí sin rodeos, con seguridad; aunque firme, sin violencia (donde la mujer es un ser dócil, frágil, vulnerable). Luego pasan a cumplir con su deber, Kukuli dejando la ofrenda de su pueblo y familia, y él de sonar las campanas de la iglesia, para celebrar la fiesta religiosa. Esto sin embargo los distrae y los pone en peligro frente al oso raptor. Es una historia que muestra rigidez en su narrativa, como relato, como cuenta la historia, como la filman, muy pegada al mito que adapta, pero las costumbres, el folclore reinante, se observa, se plasma en la cámara, de manera notable, muy fresco y vivo. Sin duda, aunque no una obra maestra, sí una película curiosa a destacar de nuestro séptimo arte. 


Viy (1967)

Basada en un cuento largo o novela corta de Nikolái Gogol. La dirigen Konstantin Ershov y Georgiy Kropachyov. Es un filme realizado por la Unión Soviética, por Mosfilm, famosa productora de la URSS. Como la URSS estaba llena de limitaciones para concebir arte todo lo achacan a que es un mito, una historia de terror, de fantasía, de literatura, para que no existan segundas lecturas ni ejemplos. Es una película que parece algo difícil pero finalmente es básica, pero una buena película. Es la primera película de terror hecha en la Unión Soviética. Muestra a un joven seminarista que le dicen el filósofo que sale de farra en cuanto puede y termina en una granja donde enoja a una bruja que clamará venganza silenciosa, luego de que éste le de una paliza tras un vuelo épico aunque mediante un efecto especial cutre. Se mezclará la belleza de una joven de familia con plata, a la que hay que salvarle el alma, y una vieja bruja. El seminarista, Khoma (Leonid Kuravlyov), de sarcástico apodo, el filósofo, porque está planteado como un personaje de cierto humor, será requerido y obligado constantemente a velar a una bella joven, durante tres días. Quedará encerrado de noche y puesto a rezar. Este es el planteamiento básico del terror, y se pone bueno, porque aparece la bruja cada noche e invoca a demonios -aquí si los efectos especiales se ven decentes-, y acciones de miedo aunque sencillas, pero full simpáticas como arte. Durante los tres días hasta el canto de un gallo, el amanecer, la bruja tratará de matar a Khoma que buscará aguantar y vencerla. Es un filme donde el viaje a carreta con unos viejos pillos hacia el lugar donde tienen una responsabilidad religiosa es harto entretenido y jugoso, con un Khoma, un joven, que quiere evitar madurar, disfrazado de miedo a lo sobrenatural. La película dura 1 hora 17 min., bien jugados.