jueves, 17 de diciembre de 2020

El teléfono (Call)

 


Ésta película, Call (2020), aparece en el catálogo de netflix; fuera de Corea del Sur, país de procedencia, se ha estrenado internacionalmente gracias a Netflix, a través de internet, y aunque por la plataforma debería convertirse en una película muy popular no ha sido así curiosamente, no se habla mucho de ésta película y es una sorpresa porque es una muy buena propuesta, sólida de principio a fin. En esta película se manejan mundos paralelos, el pasado conversa con el futuro y el presente con el pasado, hablan entre sí los 90s (1999) y el 2020; una chica del pasado que recién está viviendo su presente se comunica por un simple teléfono con una chica de la actualidad. El mecanismo es arbitrario, no hay explicación alguna de esto, pero es algo que no interesa explicarse, la cosa es entretenerse con la película y sus miles de vueltas de tuerca y novedades, que abundan; es una película llena de audacias, aunque tampoco exagera, y es equilibrada de principio a fin, lo cual es notable, es difícil sostener el nivel siendo de esta manera, mantener la novedad y el atractivo por tanto tiempo. Es una película que a pesar de moverse en el tema de los mundos paralelos no rebosa de originalidad, pero es notable proveyendo harto hedonismo cinéfilo, manteniendo la pequeña sorpresa y el suspenso. Young sook (Jun Jong-seo, quien con sólo 2 actuaciones en su carrera demuestra tener su buen talento como actriz y harta capacidad para escoger roles y rendir en ellos en alto nivel, en roles de loca, exigentes), la chica de los 90s, dice que su madrastra, única persona con quien vive, quiere matarla, que es una hechicera. La chica de los 2020, Seo-yeon (Park Shin Hye, también demuestra talento, y entre ambas protagonistas sostienen el filme, mediante un duelo de virtudes), tiene igualmente su propio dolor, como no le falta a nadie. Seo-yeon perdió a su padre en un accidente casero y esto lo arrastra psicológicamente y con cicatrices en el cuerpo. El filme entra en materia sin hacerse mucho problema, pronto ambas chicas conversan desde sus propios universos, y se plantean ayudarse mutuamente. La trama inmediatamente te sorprende, tiene un excelente manejo de como cambiar el presente, como manipular el destino y el efecto causa -consecuencia. Luego el filme cambia por completo, se vuelve una película macabra, de suspenso, de terror, con un nuevo elemento en juego, el hedonismo de matar, de sentirse efervescente por medio del homicidio, y para ello se busca salir indemne de polvo y paja. El teléfono no deja de llamar, la interacción se vuelve intensa, se vuelve un juego de táctica y estrategia. Es notable como se trata de manipular el pasado y al mismo tiempo el futuro. Ambas chicas llegan a verse juntas, otra pequeña audacia. Ésta obra, debut del coreano Lee Chung Hyun, es un thriller muy competente y sobre todo muy divertido. 

viernes, 11 de diciembre de 2020

Spring Blossom (Seize printemps)

 


El debut de Suzanne Lindon en la dirección es una película sobre el  primer amor, es una película que trata un tema muy conocido y bastante trabajado, y Lindon aunque no es tan original se distingue un poco por su sutilidad y delicadeza. Lo que más llama la atención del filme es que sus escenas de amor y hasta de sexualidad se realizan en el filme mediante danza clásica, mediante movimientos suaves, bellos, coordinados, pero sencillos, lo cual es un acierto completo, que le dan un toque intelectual a la propuesta que es una obra simpática y pequeña, muy bien realizada, sobre todo si vemos que Suzanne a los 20 ha hecho la película. Otra virtud, de la trama, es el retrato de los padres de la protagonista, que interpreta la misma Suzanne, como una muchachita de 16 años. El papá en especial se ve muy bien en el filme; por alguna extraña razón me hace pensar en Godard, aunque seguramente se inspira en Vincent Lindon. Los padres son retratados con amor, lucen muy relajados, muy contemporáneos en su comprensión de su hija. Suzanne ha hecho la película que toda jovencita quisiera hacer, ha logrado hacer lo que las chiquillas hacen por lo normal en diarios personales. El filme entra en materia bastante rápido, la delicadeza yace por todas partes, es un filme elegante. De haberse realizado el festival de Cannes 2020 esta película hubiera participado en su competencia principal, como se ha anunciado por los propios organizadores del festival de festivales. Suzanne es una promesa del cine francés, desde ahora ya se ve que tiene altas las miras y tiene la capacidad, desde lo íntimo y lo que la identifica.

martes, 8 de diciembre de 2020

Mank

 


Mank (2020), de David Fincher, irá como cohete al Oscar 2021, va a sacar muchas nominaciones y estatuillas doradas. La produce Netflix y es otro de sus grandes éxitos en la era del streaming. Fincher se basa en el guión de su padre, Jack Fincher, por ello éste filme tiene un halo sentimental para él. Mank es una muy buena película, es cine de autor con composición de cine amable y popular, pero tiene su cuota de riesgo y dificultad. Gary Oldman interpreta a Herman Mankiewicz, un antihéroe en toda regla; trabaja para la industria hollywoodense, pero apoya al socialismo, cuando los productores, empresarios e industria californiana y hollywoodiense luchan contra el socialismo, cuando hay un candidato que puede remecer la economía y la política capitalista y los medios y el cine sueltan newsreels en masa en contra del candidato socialista. Mankiewicz busca la gloria, cuando es un alcohólico y un fracasado, pero lo siguen contratando porque tiene talento para escribir de cine. El mítico Orson Welles lo contrata como guionista y de esto saldría el guión de Ciudadano Kane (1941), pero Mankiewicz tenía que aceptar no aparecer en los créditos. No obstante Mankiewicz hará todo por la gloria y finalmente querrá sus créditos. Traicionará a William Randolph Hearst y a su buena amiga, Marion Davies (Amanda Seyfried). Davies es la pareja de Hearst y una actriz impulsada su carrera por el magnate de la prensa, aunque sucedió lo contrario, e igual se hizo de mucho dinero a su lado. Fincher retrata a Davies y Mank como grandes amigos, hay una relación sólida y notable entre ellos, y no es sexual ni de amor, cosa rara, en el cine no se suele trabajar mucho la verdadera amistad entre sexos opuestos. Los Fincher reivindican a Hearst, que es traicionado, que es comprendido en el filme, y no se ve como una mala persona para nada. También reivindican el genio de Mank, pero al mismo tiempo lo hacen ver como él termina definiéndose, como una rata. Mank como muchos han peleado tiene mucho mérito en la creación de Ciudadano Kane, pensando que este es un hito del séptimo arte, y todo el elogio iba para Welles -que efectivamente hizo cambios en el guión, produjo, dirigió y protagonizó Ciudadano Kane-. Sin embargo Mank es un antihéroe sin tanta simpatía, y ahí anida riesgo; los cinéfilos lights no suelen gustar de su tipo de personaje y protagonismo. Mank ataca a Hearst por gloria y éxito, pero aunque muerde la mano que le alimenta también lo hace por resentimiento. Mank se siente bufón de corte. Entra a tallar en esto la parábola del monito organillero, tan potente y elocuente. Mank deja de verse como el amo al percatarse de la realidad, se descubre un bufón, y esto le duele, y quiere revertir esa condición emocional y existencial y sacrifica todo por el éxito, como un Oscar y la reputación del mejor guionista del medio, venciendo su condición de alcohólico, invisible y segundón. Fincher trabaja el germen y la brillantez del guion que construye Ciudadano Kane, por mucho tiempo la película número uno del cine. El filme tiene su toque intelectual y diálogos y monólogos largos. Pero es una película jugosa. Hay que acotar que hay otra gran rata en la película -en realidad hay muchas como industria tan poderosa-, es Louis B. Mayer (Arliss Howard, quien debería ser nominado al Oscar, es el mejor en toda la película), que luce simpático, pero es muy ladino, mentiroso, falso, aprovechado, tramposo e hiper monetario. Mank medio que lo desprecia, sin tanto disimulo, aunque hay una relación de cierta cercanía entre ellos, pero Mayer es fresco con todo el mundo y le resbala el desprecio por su comportamiento y personalidad, hasta que Mank ataca a Hearst y Mayer lo hace polvo con un pequeño ataque de palabras; paradójicamente él sí lo hace sentir terrible, ya que Mayer le es fiel y agradecido a Hearst, que en la película es un líder respetado, honorable, es un hombre que gobierna, pero también ayuda, es generoso y amable y sienta amistades y vínculos fuertes en sus reuniones. Los Fincher reconocen la excepcionalidad de Mankiewicz, cuando murió prácticamente invisible, no remontó jamás Ciudadano Kane, y no sacó el provecho que merecía con la legendaria e idolatrada película. Ésta propuesta aplaude su genialidad, pero no le quita el estigma de antihéroe, un antihéroe de verdad -aunque culto y bien educado-, no esos antihéroes que son muy perfectos al fin y al cabo, es un antihéroe de esos golpeados realmente por todos, aun cuando tampoco era la rata que todos señalaban, pero sí un talento maldito. 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Uppercase Print

 


Éste es un documental con actuaciones de acompañamiento, sobre un joven de 16  años que retó (¡sólo!) a la dictadura comunista del político rumano Nicolae Ceausescu. Mugur Calinescu por sí mismo se dio cuenta que no había libertad en su país y con tiza se puso a hacer pintas anónimas contra el régimen. Lo atrapó la securitate, la policía secreta de la dictadura, y lo interrogó por muchas horas, durante bastante tiempo, meses, luego dicen que lo asesinó discretamente, con radiación (Mugur murió a los 20 años, 4 años después de los interrogatorios). Mugur fue un héroe, así lo presenta la película de Radu Jude, un chiquillo con convicción, valiente, quizá un poco loco por su osadía y seguridad, a costa de sacrificar su vida frente a un enemigo miles de veces más poderoso. Lo que hizo fue utópico, ético, no realista. Mugur era un chico medio solitario, común; dicen los profesores amañados y sus tímidos amigos que no destacaba en el colegio ni afuera, podía pasar por retraído. Pero cuando vemos las actuaciones del filme, las recreaciones, lo vemos valiente, único en su tipo, un ser excepcional, como ser decidido cuando discute con su padre, que estaba divorciado y no había estado muy cerca de él. Las recreaciones son un poco frías, secas, intencionalmente, parecidas al estilo del cine de Aki Kaurismaki, aunque kaurismaki le imprime humor a lo suyo y Jude es serio con esto. El humor, la ironía, el sarcasmo, la burla gruesa, mucho por sí misma, pero también a través de estar ligada al tema de Mugur y en especial a la dictadura, entra a tallar con los programas, los noticieros y el entretenimiento que se veía en la televisión pública durante el régimen comunista, que es parte importante de lo que exhibe el documental, y lo hace tan interesante y también hedonista. En la televisión pública se dedicaban a hacerle propaganda descarada y tantas veces ridícula a Ceausescu. También daba la tv. la sensación de inocencia y prosperidad; había mucha franela y harto chupamedias, no faltan en ninguna parte ni tiempo, claro está, sobre todo en un lugar tan absoluto como en ésta Rumania de Ceausescu y única manera de escalar o sobrevivir, sobre todo si eres un tremendo arribista, a toda costa. Es un documental muy solvente, muy poderoso y rico, al tiempo de ser original, mostrar mucha autoría y ser un filme de cinefilia hardcore; es una propuesta contundente contra una etapa nefasta y trascendental -aunque negativamente- en este país, como fue la dictadura rumana, sobre el tema que más se ha tratado en Rumania, el tema que más trata su cine y más les compete en su historia moderna.

martes, 1 de diciembre de 2020

Atlantis

 


El ucraniano Valentyn Vasyanovych hace un filme del tema que más le compete a la realidad de su país, así como en otros países suele ser la dictadura de Pinochet o la de Franco o la guerra civil española, el terrorismo en Perú o el narcotráfico en Colombia o las desapariciones en la frontera o los migrantes a EE.UU. en México, por mencionar algunos. A Ucrania le interesa en especial la guerra contra Rusia. El filme que muchos catalogan de ciencia ficción, y en lo personal yo no, se ubica en el 2025, todo para dar a entender que es el año del fin de la guerra con Rusia y poder plasmar cómo a quedado Ucrania frente a esto, desde un país hiper militarizado, medio apocalíptico, a muchas secuelas psicológicas en cantidad de sus habitantes. En la película vemos autopsias pormenorizadas, vemos cadáveres descompuestos, en más de una oportunidad. Sergiy (Andriy Rymaruk) por medio de Katya (Liudmyla Bileka) se dedicará a buscar cadáveres caídos durante la guerra para que se hagan las autopsias. Katya que es una mujer de acero tiene un sentir altruista en éste trabajo, quiere que los familiares encuentren la paz al ser sus descendientes enterrados como se debe y sabiendo la causa de su deceso incluso. Esto en realidad puede sonar macabro, pero los filmes al este de Europa suelen ser así, escabrosos, incómodos, violentos, fuertes de visualizar, fríos, lúgubres, muchas veces decadentes, su humor suele ser negro. Un hombre mal de la cabeza, con secuelas de la guerra, cansado, se lanza al vacío, sobre fuego candente. De eso va la película, de cómo las peores guerras tienden a destruir el alma de la gente, aun cuando puede no quedar alternativa. A pesar de todo el filme plantea un poco de aire, propone una historia de amor, un romance en medio de cadáveres. Lo trasmite a su estilo tradicional, de la manera más descarnada, aun cuando por lo general el mundo retratado al este europeo yace como abúlico; lo hace con una escena de sexo, con cambio de posturas. En ese acto que demora en la película unos 10 minutos se condensa un enorme desfogue, un halo de iluminación, primero de placer, luego de paz al final de la jornada, el mundo no existe en ese momento, no ese mundo cruel y doliente. Hay una escena símbolo del filme, una escena a recordar en particular, cuando Sergiy se baña a la intemperie, de manera original e identificadora de su realidad, por medio del mecanismo frontal de una máquina de construcción, con una pala excavadora, calentada con una fogata hecha a base de gasolina. 

jueves, 26 de noviembre de 2020

Exil

 

Exil (2020), del kosovar Visar Morina, se ubica en Alemania, con un hombre llamado Xhafer (Misel Maticevic) que todo el tiempo piensa que lo discriminan en su trabajo por ser nacido en Kosovo, pero lo hacen a escondidas o de manera indirecta en general de ser así, si bien lo tratan con distancia e indiferencia normalmente, aun cuando él tiene cierta posición importante en su trabajo. Xhafer es un tipo raro o carga a cuestas un trauma, puede que esté medio loco quizá, eso el filme lo maneja ambiguamente, ahí está su principal distinción de ésta propuesta, bien al cine europeo más extremo, más pesimista y menos popular, cargando su buena cuota de frialdad en su representación. Xhafer halla ratas muertas en su casa, se topa con cochecitos en llamas. Su mujer, Nora (Sandra Huller), cree que todo esto no es producto de la xenofobia, sino porque Xhafer cae mal por su personalidad. Morina pone la cosas más ambiguas aún porque Xhafer tiene cosas recriminables, y en efecto es problemático y difícil, también algo violento. El filme, en toda su duración, maneja estas dos corrientes, una es la discriminación sutil, la otra la locura, y uno debe sacar sus conclusiones. Es un filme que tiene su suspenso, pero ostenta mucho de frío, de seco. No obstante hay su buena tensión con algunos compañeros, y una escena fuerte y sorpresiva con uno de ellos. También hay continua tensión en el matrimonio de Xhafer, y excelentes actuaciones entre ambos, entre Huller y Maticevic. El filme, en el que hay que romperse un poco la cabeza y unir y discernir cabos, puede hallar su resolución en otro lado, a la vista de algunos detalles, tras el niño lanzando un huevo, ahí puede estar todo. Es una película un poco lenta, pero en conjunto interesante. No es de las más populares, pero sí recomendable. Postula por Kosovo a la nominación al Oscar 2021 en película extranjera.

lunes, 23 de noviembre de 2020

Nadia, Butterfly

 

Nadia, Butterfly (2020), del canadiense Pascal Plante, es una película que muestra los problemas existenciales de una nadadora olímpica en plenas Olimpiadas; se ubican en Tokyo 2020, que en la realidad y no en la película fueron aplazados por la pandemia hasta el 2021, pero lo que importa en el filme no son los Juegos Olímpicos, es mero contexto, sino que la protagonista, la nadadora llamada Nadia (Katerine Savard), está cansada de ser una deportista de tan alto nivel, por tanta exigencia y porque siente que se está perdiendo de tantas cosas por su deporte, como de vivir, y se va a retirar joven, éstas serán sus últimas Olimpiadas, cuando practica natación de alto rendimiento desde muy temprana edad. El filme explica todo de manera fácil y muy bien, hay mucha información sobre quién es Nadia, se explota bastante qué le fastidia. No obstante es un filme que deja hasta el cierre la duda de si Nadia se va a retirar finalmente, ya que mucha gente la alienta a no hacerlo. Nadia ya no puede ocultar su fastidio, incluso con sus compañeros, aunque todos la escuchan muy educados y tolerantes. Nadia tiene una mejor amiga, también atleta olímpica del equipo de Canadá aquí en Tokyo, Marie Pierre (Ariane Mainville), una chica muy sexual, muy libre. Marie lleva a Nadia a una fiesta y surge la única escena que se puede ver algo transgresora, el resto es un filme muy para todo público. En dicha escena hay sexo en grupo, todos hacen su faena a vista y paciencia de toda la pequeña reunión. Nadia, Butterfly es una película muy correcta, muy coherente, muy clara. La recreación de la Olimpiadas es bastante decente, sobre todo cuando Nadia sale por las calles de Tokyo y se vive un poco el evento afuera; internamente el filme es un poco austero y astuto, no busca nunca la grandilocuencia. Es interesante ver todo el ciclo competitivo y la realidad olímpica, aun cuando es todo medido. Se ve hermoso cuando las nadadoras se lanzan a nadar. Es atractivo también ver calentando y reposando a Nadia tras bastidores. En esos momentos se siente cierta soledad. Nadia es un personaje con matices, se ve una chica común, pero también inteligente, hay buenas conversaciones en éste estilo. No es un filme como para reventarle muchos cohetes, pero es bueno, se ve bien. 

sábado, 21 de noviembre de 2020

El año del descubrimiento

 


El año del descubrimiento (2020), del español Luis López Carrasco ganó el máximo premio en el festival Cinéma du Réel y segundo lugar en el festival de Sevilla. Es un documental sobre la realidad actual de España y también sobre un año en especial, 1992, que sirve de base para estudiar su contemporaneidad. 1992 es el año en que se celebraron los Juegos Olímpicos, en Barcelona, y la Expo Sevilla; éste mismo año se conmemoró el V centenario del descubrimiento de América. López Carrasco escoge éste año en especial porque se decía que España había llegado a toda modernidad, que estaba en una época de gloria y de avanzada con dichos imponentes eventos internacionales, pero había una ciudad española, Cartagena, ubicada en Murcia, que según tesis de Carrasco desmentiría todo esto, cuando montón de gente de Cartagena quedaron desempleados e hicieron tremendas huelgas, una tras otra, batiendo incluso records en el país, hasta llegar a quemar el parlamento regional. Todos estos hechos históricos sirven a Carrasco para señalar que lo mismo pasa actualmente en España; muchos creen modernizada a España como parte firme y obediente de la Comunidad Europea, pero el ciudadano de pie sigue padeciendo de crisis económicas y quizá no yace ni enterado de tanto supuesto apogeo. El documental se dedica a entrevistar a diversa gente, mucha persona joven con distinta óptica, y también gente que relata cómo fue 1992, gente que estuvo donde las papas queman inclusive. El filme hace contrastes políticos aunque favorece la ideología del socialismo, pero hay hasta alguien que defiende a Franco, otros menosprecian los sindicatos, pero escuchamos a un sindicalista en particular que se expresa muy bien y habla de la importancia de su trabajo, de la necesidad de socialismo en todo país y gobierno, frente a un capitalismo todopoderoso y avasallador -dueño del mundo hoy-, justificando que el capitalismo puro y duro hace que mucha gente padezca frente a su inclemencia. Oímos a gente joven debatiendo sobre política y pensamiento social -trabajo e ingresos, palabras claves-; presenciamos posturas distintas, hay quienes se sienten contentos con mil euros al mes, otros se quejan de abuso de parte de los jefes por ese sueldo, acotando que estos patrones yacen nadando en dinero. El mismo Carrasco hace las entrevistas, junto con otros colaboradores, como también a ratos los diálogos fluyen entre los invitados y entrevistados, ellos mismos debaten entre sí; en otros se hacen preguntas, como a algunos intelectuales. Hay un historiador que cuenta de Aníbal Barca y de la fuerza de Cartagena, ya desde su época. Franco dicen reprimió mucho a Cartagena, ciudad símbolo de España que Carrasco usa muy bien para auscultar toda la realidad española, y al representante que cree define mejor al ciudadano español quizá. Cartagena tampoco olvida, como se ve por quien suele votar siempre y por quien no en las elecciones nacionales. Las entrevistas se dan en un café bar, entre cerveza y comida, con los asiduos clientes del lugar. Es un filme interesante para conocer el pensamiento del hombre común español sobre la realidad que les toca vivir en la actualidad y que tiene vasos comunicantes con muchas otras naciones, como la nuestra también en algo. Tómese la idea de la minería y la contaminación, se dice que muchos se benefician de las empresas, hacen que construyan cosas, sacan dinero, inversión, para su ciudad o pueblo, pero porque saben que van a destrozar el medio ambiente, el mar, la tierra. Esto suena algo un poco tonto o muy vivo desde distinta perspectiva, pero es la realidad mundial. Es un documental de más de 3 horas de duración, que yace con la pantalla dividida en dos todo el tiempo y que hace uso de poco material de archivo -pero que tiene una textura visual que busca plasmarse en antaño-; es dialogar con el hoy, pero haciendo uso también del ayer. Es momento de descubrimiento, de ver y entender la realidad política y social, más que de celebración, más que de bombo y platillo, nos dice. 

La Restauración

 


La restauración (2020), de Alonso Llosa, es una muy buena película peruana. Tiene su originalidad, y encima es una buena comedia, cosa rara, no somos de buenas comedias, menos de comedias con originalidad. El filme se enfoca en el boom del movimiento inmobiliario limeño, es decir, cuando se compraban casas antiguas de familias pudientes de larga herencia para hacer edificios para -según dice el filme- nuevos ricos -o arribistas, dicho despectivamente-. La película tiene a una mujer mayor, a la señora Rosa (Attilia Boschetti), postrada en cama, dueña de una casona, perteneciente a una familia rica venida a menos, con un hijo de mediana edad, Tato (Paul Vega), viviendo con ella, aficionado a la coca, divorciado y desempleado. Lo de la afición a la droga es lo menos interesante, pero aunque es reiterativo, como broma de clase alta, hagamos como que no importa, para no malograr las tantas virtudes del filme. Una de las grandes virtudes del filme, fuente de originalidad, es que a ratos es bien surrealista, como ir todos a parar a un cuarto de cierta elegancia interna construido en un pampón, casi a un asentamiento humano. Ese cuarto hace de cine dentro del cine en un momento, poniendo a funcionar la magia del séptimo arte para lograr coger la nostalgia de Rosa y su gran anhelo de vejez. Cada elemento es esa arte que hace posible que el cine sea tan grande, partiendo del detallismo y el plasmar lo más real que pueda ser una película en lo visual, sensorial y racional en nuestro reconocimiento. La película de Alonso Llosa resuelve con sencillez y bastante inteligencia cosas complicadas. Otra virtud de la propuesta es justamente ponerse retos, hacer que las historias recorran caminos complejos y exigentes, esto se traduce en el engaño de Tato. El presente es un filme amable, simpático, entretenido, es un filme para todos, aun cuando puede ser algo zanahoria (demasiado sano, más allá de la broma tonta y recurrente de la coca, que en realidad no es nada del otro mundo), con ese final expuesto como película familiar, a lo buena onda naif. Éste filme está lleno de actores notables, secundarios de oro, bien orquestados, con buenos momentos todos, desde la actriz Delfina Paredes, hasta el chofer Eladio o el curioso dealer entrañable (Ismael Contreras). Paul Vega también es un muy buen actor, Tato está muy bien, igualmente Boschetti. El filme descree un poco de la modernidad, prefiere lo clásico, Rosa representa eso, es el afecto por la restauración y preservación en lugar de la modernidad, lo cual es una opinión tolerable, aunque uno no la comparta. El filme es efectivo, te saca risas, y sobre todo sonrisas, es una historia sólida, sencilla y clara, pero con su ingenio. 

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Whisky

 


Whisky (2004), de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, es una película que me fascinó cuando la vi hace como 15 años atrás. Esa vez me pareció una película triste, con esa frase símbolo tan en ese sentir, hasta mañana si Dios quiere. Vista nuevamente, he notado que tiene mucho de comedia, como que también busca poner momentos ridículos en pantalla. No obstante creo que la mayoría de las personas temen dar lastima a los demás, por ello prefieren lo ligero, el relajo, la broma, la ironía, para tapar el dolor íntimo. De esa manera veo Whisky, me sigue pareciendo una película triste, pero encubierta de cierta manera con la broma. Tampoco es un filme propenso al chiste fácil ni a ser una comedia notoria, tiene momentos serios. Es una tragicomedia, y una película aunque entendible compleja de cierta manera, especialmente por su tono. Es un filme que no es como esos filmes que no dicen absolutamente nada, ésta película se halla llena de momentos. Es una película con la que te puedes reír un poco, y a la vez sentir pena. Jacobo Koller (Andrés Pazos) es un hombre seco, aburrido, metódico, también mediocre y un poco tonto, está tranquilo con su rutina, aun cuando es muy solitaria. Su hermano, Herman (Jorge Bolani), es distinto a él, es astuto, despierto, algo pícaro, medio aprovechado, pero buena onda, conversador, entrador. Mientras Jacobo es sumamente correcto y al mismo tiempo cuadriculado, Herman busca sacarle jugo a la vida, aun cuando más allá de cierta apariencia de progreso y éxito están en situaciones similares con sus empresas (monotonía, poco tiempo de libertad). Como están por poner la lápida de su madre después de 1 año de espera, Herman vuela de Brasil a Uruguay a ver a Jacobo y hacer el trámite. Jacobo le tiene resentimiento a su hermano, pero trata de disimular un poco, aunque se le nota. Jacobo también se da cuenta que luce medio loser frente a su hermano, y le pide a una trabajadora, a Marta (Mirella Pascual), que se haga pasar por su esposa. Marta yace en soledad y yace en el mismo engranaje de Jacobo, pero a ella el aburrimiento crónico le fastidia, quiere una relación con su jefe, con Jacobo, pero éste anda enfrascado en su rutina y en sus modales apáticos. Sin embargo Marta acepta con fe. En todo esto Stoll y Rebella ponen cinematográficamente en juego una rutina, cosas que se repiten pero se vuelven a actuar, abrir el portón, saludarse, dejar el portón medio abierto, prender las máquinas, que Marta lleve un té a su jefe, que una persiana siga cayéndose a pedazos. Todo esto no fastidia, por el contrario te mete en el filme. Jacobo, Herman y Marta viajan al balneario de Piriápolis. Stoll y Rebella hacen puestas de escena sugerentes, así vemos a los hermanos frente a frente jugando hockey de máquina de mesa con Marta en medio, los tres comiendo churros mirando el patinaje con una inscripción que señala no levantar a los caídos (a los maltratados por la vida), alguien llama del cementerio a Jacobo (un muerto en vida, nos parecen decir), así surgen pequeños momentos bien ubicados, bastante pensados, pero que se sienten frescos. En el balneario, Herman se pone mosca con Marta, aun estando casado y creyéndola su cuñada; Jacobo que la tiene fácil prefiere dormir en el sillón y salir por un vaso de agua y volver tarde. Esto deja en claro que Jacobo solito deja pasar sus oportunidades, quiere estar igualito. Marta pues fuma como chino en quiebra, sugiere estar harta de ir sola en el ómnibus oyendo música triste. Jacobo, aunque bobo, le tiene aprecio a Marta, como se nota con el regalo que le entrega al final del viaje. Es un filme que tiene ratos ridículos a propósito, como ver a una niña cantarle a tres viejos, fuera de lugar; o cuando Marta recita las palabras al revés, emparentado con un medio de conquista. Pero también hay momentos que duelen, sobre todo si leemos todo en conjunto, aun cuando Jacobo ponga a Marta a empujar su carro viejo que no arranca. Es una película notable, muy buena realmente, y además muy entretenida.