miércoles, 11 de abril de 2018

Un lugar en silencio (A Quiet Place)


Unos extraterrestres han dominado el planeta y para sobrevivir las personas no deben emitir ningún sonido, por más pequeño que éste sea, los extraterrestres destruyen a los seres humanos en cuanto los perciben, pero son ciegos y se guían por el ruido. En esas circunstancias una familia trata de sobrevivir. El padre (John Krasinski) y la madre (Emily Blunt) plantean la preocupación de cuidar a sus hijos, hiperbolizando la situación normal del amor maternal y paterno. Los padres sufren pensando en el porvenir de sus hijos. El filme arranca aún más grave todavía, cuando el hijo pequeño es asesinado por uno de los monstruos. La sensación de culpa acompaña su recorrido y la atención se duplica.

La primera parte del filme es no emitir sonido, se mantiene el suspenso, la muerte asecha al mínimo error. En la segunda parte empieza la acción, se desencadenan secuencias muy bien preparadas y ejecutadas. Un clavo brilla por su premeditación. En la bañera la madre va a dar a luz y no puede gritar, el escenario es tenso y sublime. Los monstruos están cerca. Así, secuencia tras secuencia abunda la emoción. En la caminoneta los hijos están a la merced de los extraterrestres y surge una acción desesperada, aunque mecánica y predecible para tanto background cinematográfico. Krasinski un actor cómico hace gala de un buen histrionismo, se vuelve un conductor y protector melodramático efectivo. Blunt y la hija que hace Millicent Simmonds sobresalen al respecto, provocando gloriosos momentos emotivos. La familia ama y muere por cada uno de sus integrantes.

El filme que dirige John Krasinski tiene cohesión entre la responsabilidad de ser padre y la amenaza sobrenatural de la muerte. En una escena el padre enseña a su hijo (Noah Jupe) a ser valiente a pesar de la adversidad, le trasmite seguridad, con la pequeña caída de agua. Los monstruos están muy bien manejados, recuerdan al uso de la saga de Alien. El final aunque se va preparando no luce excepcional ni especialmente argumentado, tan sólo correcto. Termina con el remate clásico de que ya la humanidad está preparada para hacer frente a los monstruos, tienen el valor correspondiente, ya no se trata de ser sigiloso, que es parte trascendental de la propuesta, que lleva un uso magistral del silencio y la amplificación de sonidos en especial. A quiet place (2018) es memorable en su lenguaje de señas y falta de diálogo, creando mucho suspenso y luego mucha acción, como con la inundación del sótano y el ruido del llanto del bebé que atrae el miedo y la zozobra, la obra del peligro latente.

martes, 3 de abril de 2018

Ready Player One


Steven Spielberg es un gran nombre del entretenimiento y el cine en pantalla grande, así que casi cualquier cosa que se le ocurra hacer por ser él será motivo para que asista a ver lo que ha hecho, y lo que ha hecho es un cine familiar y juvenil. Ha puesto de escenario un mundo virtual llamado el Oasis, creado por un hombre amante de la cultura popular americana, como el mismo Spielberg, llamado James Halliday (Mark Rylance).

El filme es un juego virtual, es estar inmerso en un videojuego lleno de referencias pop, de la música, el cine, la literatura, el cómic, el anime, los mismos videojuegos o la televisión. Hay pasajes muy logrados como el que utiliza de base El Resplandor (1980). El héroe virtual se hace llamar Parzival (Tye Sheridan), tiene una vida conflictiva y humilde en la realidad, y se escapa en el mundo virtual, aunque en él hay una pasión por el mundo de Halliday. Parzival es un personaje propio de su edad, alguien poco meditativo, aunque no sea ningún chico rebelde ni frustrado, es como cualquier muchacho, lleno de alegría y vida, y de superficialidad. A él por el tipo de personalidad y el manejo de su conducta le queda perfecto el mensaje final de Halliday, que busque despegarse del mundo virtual y ame la realidad, a pesar de que suena algo contradictorio, porque la vida de Parzival no es muy amable.

La parte real parece ser un mundo post-apocalíptico, tener el planeta destruido, como si refugiarse en lo virtual fuera una salida necesaria para poder tener una mejor vida. Pero luego esto queda desmentido, y se ve más bien que la gente está ciega por jugar, simplemente buscan el placer virtual, cosa que luego se descubre no hizo feliz al inventor en cuanto a su propia vida, que fue un hombre solitario y fracasado social que finalmente había desperdiciado su vida en lo virtual, y que debió de aprovechar más el mundo tal cual, como salir a bailar y ser menos nerd. Parzival y sus amigos son chiquillos, y se aplican a éste mensaje, de que deberían jugar en el mundo real, que es más valioso que el virtual nos dice el filme.

El filme es puro entretenimiento, a eso se aboca, sólo difiere en donde debemos andar más, es el llamado de lo natural, del pasado, de la tradición. Al final Hallyday agradecerá a quienes jugaron su juego, implicando humildad y melancolía, se irá tipo perro triste, mismo final de Big (1988), dejando entrever que su mundo virtual tampoco es tan malo, pero no representa la verdadera felicidad. Hallyday a pesar de la edad –no luce físicamente natural- es como un muchacho más, un tipo común, y no el semidiós que se ha ganado ser con su creación. Visualmente es un filme impresionante, hay tantas referencias en pantalla que hasta abruma, aunque hay semejante abundancia que pierde cierta estética y toma una presencia kitsch. Además no todos los avatares por computadora lucen cautivantes.

La trama consiste en que una vez muerto Hallyday deja un juego donde los participantes –apunta a toda edad, pero en adultos con pelo en pecho se luce un poco ridículo- deben hallar tres llaves, tras tres acertijos mediante un juego de acción, donde entra a tallar un mundo más que de sci-fi del género de fantasía. El que encuentre las tres llaves ganará el premio mayor que es la fortuna de Hallyday con la que se podrá acceder al control del Oasis, en que los retos implican el significado de la felicidad.

Entra a tallar también que éste lugar virtual que aman todos jugar es una empresa, de lo que queda flotando en el aire que uno debe recurrir a la esencia, a lo básico, en una clara crítica al futuro, a la tecnología y al propio entretenimiento. Como también es una película de aventura no faltan los villanos gestores de acción, guiados por Nolan Sorrento (Ben Mendelsohn) y su tropa de mercenarios virtuales salidos de lo casual. Sorrento ambiciona el Oasis, pero lo ve sólo como un negocio, no ama ni conoce demasiado lo pop –es un frío y monetario empresario-, por ende se entiende que tampoco ama a la gente. Es gracioso ver que Sorrento era el que servía los cafés como practicante en la empresa de Hallyday.

En un mundo que ama las referencias Ready Player One (2018) tiene las fichas ganadoras, desde una carrera de vehículos que incluye la moto de Tron (1982), el DeLorean de la trilogía de Volver al futuro, el auto de la película de terror Christine (1983), la camioneta de la serie de tv The A-Team, el batimóvil de la serie de los 60s y la moto de Akira (1988) en medio de la persecución de un T. Rex de Jurassic Park (1993) y de King Kong, hasta El gigante de hierro (1999) despidiéndose a lo Terminator 2 (1991) o un Goro (Mortal Kombat) explotándole el pecho por un xenomorfo pequeño, como en Alien (1979).

martes, 27 de marzo de 2018

El cine de terror y las redes sociales


Para el 2010, internet y todas sus herramientas, como las redes sociales, se han incorporado a prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana. Su presencia es enorme.

El 2010 es el comienzo a la par del apogeo de las películas de terror sobre redes sociales.

Una de las películas más revolucionarias, taquilleras y populares del cine de terror último es El aro (Ringu, 1998), que le abrió la puerta en el mundo al J-Horror, el cine de terror exportado de Japón. Su director, Hideo Nakata, se basaría en una cinta de video para plantear el horror. Se basa, además, en la novela de Koji Suzuki, escrita en 1991. Esta película sería una clara influencia en su compatriota Kiyoshi Kurosawa, en la película de culto Kairo (2001), donde es también el guionista, un film pionero en hacer de la web un lugar maldito, de terror.

El aro no es la primera película en generar esa cadena de sucesos que nos llevan hasta el cine de terror sobre redes sociales. Podemos ver la influencia de Cuerpos invadidos (Videodrome, 1983) de David Cronenberg. Pero El aro es definitivamente un eslabón trascendental. Nakata ve la influencia de su famosa película en Kairo y, más tarde, vuelve a tomar la posta. Pasarían nueve años para hacerlo. Nakata decide también ser de los primeros en hacer un tipo de cine de terror; ahora el tema es el apogeo de las redes sociales. Decidiría adaptar la obra teatral de nombre homónimo del irlandés Enda Walsh. Esta película sería Chatroom (2010). Tomada con la misma seriedad que Kairo, ambas compitieron en Un Certain Regard en el Festival de Cannes en su respectivo año.

Chatroom es una película británica, dirigida por un japonés. Se presta para la universalidad. Chatroom usa la realidad como reflejo directo de lo virtual. Es decir, el chat se ve en pantalla como un cuarto físico, está materializado pero se asume virtual. Este cuarto/chat se presenta como un grupo de autoayuda. En la película internet es un hotel algo antiguo y los cuartos son los distintos chats. Un Intercomunicador en la puerta es lo que vemos en pantalla a razón de ser la clave para acceder al chat convertido en privado, mientras las luces queriendo apagarse representan un virus en una computadora. Pensemos que ésta es una adaptación de una obra de teatro. Un mala elemento fungiendo de líder y amigo hace de internet y las redes sociales un peligro para jóvenes más tímidos, inseguros y aislados que se refugian en internet. En el filme se empuja a un joven solitario hacia el suicidio. Internet y las redes sociales son representadas como veneno para la juventud producto de ser un azar muchas veces la interrelación con gente desconocida, nueva. El target de advertencia de la película es entre 16 y 20 años. Sala samobójców (2011), una película polaca, parece claramente inspirarse en chatroom. Lo que agrega es la posible homosexualidad del protagonista y por esta inclinación su rechazo y burla a través de las redes sociales.

Otra película del mismo año, Death Tube (2010), de otro japonés, Yohei Fukuda, muestra la corrupción de la gente producto de las redes sociales y el deseo de sobrevivencia. Gente es secuestrada y llevada a unos cuartos pequeños donde deben resolver pruebas, mayormente ridículas, para poder evitar ser asesinados. Mientras esto sucede son observados por un youtube llamado Death Tube. Cada competidor preso tiene una laptop enfrente. La conexión a internet y las redes sociales es constante. Esta dependencia simboliza algo desastroso. Este filme es muy extravagante, tiene a unos tipos disfrazados de osos de peluche como los titiriteros y ejecutores de Death Tube. Esta propuesta pone a prueba de forma macabra los valores y virtudes de las personas. Las personas involucradas cada vez van poniéndose peores, más crueles y traicioneros. Death Tube es como la manipulación genera monstruos. De esta manera los filmes del tema arrancan exhibiendo una cara negativa de las redes sociales, aunque sea propio de esperar lo sanguinario y el suspenso como ofertas de terror. La frialdad y el hedonismo trágico del espectador es otra crítica, la falta de confraternidad de la humanidad. La gente del filme que presencia Death Tube yace sin movérsele un pelo ante lo visto.

Megan Is Missing (2011) sigue el mismo patrón de crítica negativa de Chatroom, un tipo o tipos equis que dañan al resto de internautas o asociados a las redes sociales no tan preparados socialmente. Ésta vez las víctimas son dos adolescentes, dos mejores amigas, pero muy distintas entre ellas. Megan, la protagonista, es presa fácil por falta de comunicación y comprensión con sus padres, por lo que se enfrasca en una liberalidad sexual producto de ésta ausencia y rechazo, en especial de la madre que la maltrata continuamente. El target de advertencia es de 13 a 15 años. El filme hace hincapié en la caída del elemento peligroso producto de tomar riesgos en las redes sociales y por falta de madurez y por la soledad. En cuanto al aporte visual sobre las redes sociales es muy sencillo. El videochat simplemente es la división de la pantalla en dos o hablarle directamente a la cámara. Como curiosidad está que Megan Is Missing tiene una escena escalofriante sobre un entierro en vida en tiempo real.

Para el 2012 se complejiza el tema de las redes sociales, con Smiley (2012), una película de conceptos. Se mantiene el patrón, ente o entes dañinos en las redes, hasta ocasionar muertes.
Estos entes peligrosos se muestran como atractivos para sus víctimas. Un chat anónimo es la entrada para Smiley, una leyenda urbana y asesino en serie. Los jóvenes comunes e inseguros son el blanco fácil, porque anhelan la inclusión social y ser parte de un grupo de chicos cool. Pero hay gente que quiere perturbar a otros, internet es un reflejo de la realidad como pretende la película, de la maldad que se basa de otro elemento más para ejercer su criminalidad. Smiley nos habla del nihilismo juvenil y la autodestrucción humana, por medio de las redes sociales que son parte de otro escalón de evolución pero arrastran la misma destrucción de la humanidad, como en Megan is missing donde vemos que hay jóvenes que son muy crueles y bárbaros. No hay ninguna razón nos dice esta película, lo hacen porque pueden hacerlo, como se juega dicho tres veces para invocar la leyenda urbana de Smiley. En el lenguaje de la película, el de las redes sociales e internet que maneja, los hackers (los privilegiados sociales) dañan a los geeks (los introvertidos y débiles de carácter).

The Den (2013) es más exigente que las películas anteriores en cuanto a lo visual, en representar físicamente las redes sociales. La película muestra en todo su espacio visual una pantalla de computadora usando una red social, íconos, gmail, antivirus, google, una reprogramacion de la computadora tras un virus. Incluso cuando la protagonista visita otras casas o sale a correr, todo el tiempo está conectada, yace entre la computadora y el chat. Esta propuesta se ampara en un videochat llamado The Den. La protagonista hace un proyecto subvencionado por una universidad sobre redes sociales, enfocándose en The Den y la interacción, todos los días, las 24 horas, con desconocidos frente a la propia vida pegada a internet. A través de todo el espacio visual de la película, que es el de una pantalla de computadora, vemos a la protagonista llamar por teléfono, pedir delivery, tener sexo con su novio, hasta llamar y encontrarse con la policía. Pero por culpa de The Den aparece un tipo matando a los conocidos de la protagonista, a quien vigila, tortura psicológicamente y persigue. Esto tiene una sorpresa, no tiene una resolución tan típica, el filme tiene de Hostel (2005) y un sádico vouyerismo, aun peor que Death Tube.

Antisocial (2013) es otra película que rompe un poco el molde, refiriéndome al uso de las redes sociales para hacer terror, aunque tiene la misma premisa que Kairo (2001). La trama trata de un virus biológico salido de un chat llamado “Social Redroom”. El filme juega con la temática de la adicción a las redes sociales. Lo que añade ésta película canadiense en cuanto a terror es que ésta red social hace que cualquiera se convierta en un especie de zombie, que uno enloquezca, se ponga violento, atacando al resto. El chat “Social Redroom” no es un chat ordinario, tiene muchas semejanzas con Facebook. En cuanto a lo visual se ve el constante uso de laptops y apps de teléfono, pero nada extraordinario. Algo llamativo en general como película de terror es que para curarse del virus biológico hay que perforarse sin anestesia con un taladro la frente. El filme termina parecido a un Resident Evil. Además hay un juego de palabras y significados con el nombre de la red social, Redroom, que apunta a provenir de Redrum, de The Shining (1980). Es la red social igual a sangre y muerte, a epidemia.

La película de terror más popular que se ha hecho sobre redes sociales es Eliminar amigo (Unfriended, 2014), de Levan Gabriadze. En esta película se trabaja con el ciberbullying y la venganza. Una jovencita se suicida por haberse sentido terriblemente humillada por sus supuestos mejores amigos –que son cinco- y regresa a hacerlos pagar, a matarlos uno por uno. En la distinción visual, de la nueva temática de las redes sociales, está al nivel de The Den, y seguramente sea hasta mejor, aunque tiene una estética a ratos de cierto bajo presupuesto. Toda la película se ve a través de una pantalla de computadora. El grupo de amigos involucrados todo el tiempo se hallan conectados, pero no es por un tiempo muy largo; esto porque supone que todo es continuado y en tiempo real, aunque no lo es, desde luego, hay mucha edición, efectos especiales, efectos de postproducción. En eliminar amigo no hay sobrenombres, inventos, ni fusiones de redes sociales, son tal cual las conocemos en nuestra contemporaneidad. Tenemos el uso de Skype, youtube, Facebook, gmail, google. Por la pantalla desfilan las principales redes sociales y otras herramientas claves de internet. Eliminar amigo parte de algo muy básico, la muerte de Laura Barns, quien aparece en las redes sociales de sus amigos. Pero aparte de recurrir a la última tecnología y fuerza de comunicación de internet y tener un buen tempo es original en cómo va acometiendo las muertes y en cómo sigue amarrando al resto a no abandonar las redes sociales a pesar de lo que sucede. Eliminar amigo tiene un uso contundente de las redes sociales. De ahí que justifique su popularidad.

Otra película visualmente interesante y muy trabajada en el tema es Open Windows (2014), película americana dirigida por el español Nacho Vigalondo (Los cronocrímenes, 2007). Por tiempos largos la propuesta se mueve en base a exhibir en toda la pantalla el monitor de una computadora con varias ventanas, ventanas con distintos dispositivos, alta tecnología, en donde se incluyen las cámaras de seguimiento ultrarrápidas usadas para el ping pong, blogs, vídeo-llamadas, varias redes sociales. Nick Chambers (Elijah Wood) gana un concurso online para blogs y el premio es una cena con su artista favorita, interpretada por la ex actriz porno Sasha Grey, pero todo en realidad es un plan siniestro en medio de una lucha entre hackers. Las redes sociales son utilizadas para espiar a la artista, secuestrarla, mediante la manipulación del fan (Wood). Es la lucha por la notoriedad, a la vera de cierto desequilibrio mental.

Dos películas del mismo año muy atractivas en cuanto a la temática abordada son i-Lived (2015) y #Horror (2015), ambas trabajan con las apps del celular inteligente. i-Lived además los blogs. El protagonista tiene un blog de revisión de aplicaciones de teléfono. Cuando Josh descubre la aplicación I –lived su vida llena de carencias emocionales y económicas y sus preocupaciones familiares darán un gran giro, su vida será  la que siempre ha soñado –obtendrá una mujer sensual y bella, un negocio millonario, la salud de una madre en estado terminal-, la del perdedor convertido en el hombre afortunado. Pero pronto esto cambiará cuando vea que no es por sus propios atributos y tenga que firmar un pacto con el delito, la tortura, el asesinato y el terror. I–lived muestra la dependencia de la tecnología vista macabramente, hacia la corrupción. #Horror por su parte se mueve con una app que es mezcla de Candy crush e instagram. Su target son las niñas de 12 años. En ésta película las redes sociales ayudan a la aceptación o también generan el rechazo social, lo virtual hace de soporte de lo real, están muy unidos. En pantalla vemos durante todo el metraje destellos de dibujos como salidos de un tragamonedas con mensajes, fotografías, videos, likes.

Aunque las redes sociales aún son suelo virgen en las películas de terror, por lo menos no hay muchos hits como Eliminar Amigo, ni abundan éstas películas o son muy poco conocidas, y el nivel general no es aun de los más deslumbrantes, viendo la película alemana hablada en inglés Friend Request (2016), que bebe de Eliminar amigo como de muchas películas clásicas del género, podemos constatar que ya hay historia y que empieza a haber menos originalidad en el tema, y mayor cotidianidad, aunque “mejores” formas. En ésta película se enfrenta la marginalidad absoluta contra la popularidad, por medio de las redes sociales. Trata lo sobrenatural, como lo hace Eliminar amigo, pero involucra a la brujería y a ritos paganos para justificarse. Cosa que Eliminar amigo no hacía, iba más al punto. Pero friend request dentro de todo tiene escenas más perturbadoras. Una laptop (trasmitiéndolo por facebook) es usada como un espejo para un rito y puerta a convertirse un ser rechazado, oscuro y solitario en un demonio, y en adelante es tan solo plasmar una venganza, pero buscando hacer del popular un marginal. Darle una lección siniestra. 

Esta temática de las redes sociales, propias de nuestra época, de la actualidad, muestra la riqueza del feedback entre cine y el mundo real, y cómo el cine de terror siempre ha sido, no sólo entretenimiento, sino un auscultador de lo social. Seguirán habiendo películas del tema y nosotros apreciando como los mismo temores y naturalezas humanas siguen cambiando de piel pero mostrando la misma esencia. Un faro de nuestra verdad.

lunes, 26 de marzo de 2018

Western


El título del filme de la alemana Valeska Grisebach hace pensar inmediatamente en un lugar de tipos rudos peleando por sus vidas, algo así se podría decir que es lo que veremos, en la relación difícil entre búlgaros y alemanes, pero Grisebach es una directora impredecible y muy natural en su puesta en escena, que uno diría que es como la vida misma, aunque sabemos que estamos viendo algo especial también, un cine donde suceden cosas. La amenaza de violencia como en el western está siempre latente, pero Grisebach rehuye una y otra vez lo que parece inminente. Cuando finalmente acaecen momentos de violencia estos están llenos de realidad, la que escapa a la grandilocuencia.

Un grupo de alemanes trabajan una obra en un pueblo búlgaro, el jefe de la obra, Vincent (Reinhardt Wetrek), es un tipo torpe e inmaduro en la comunicación con la gente del pueblo, mientras el héroe del filme, Meinhard (Meinhard Neumann), es un tipo afable y tranquilo, quien pronto se interrelaciona con los búlgaros y se hace de amigos. Meinhard juega póker, toma y cena con ellos, hasta tiene sexo con una lugareña. No obstante el que se mete en problemas no es Vincent, como hubiéramos esperado, o un castigo o lección a lo película tradicional, simplemente obtiene la distancia. Meinhard en cambio tiene muchos problemas, primero lógicamente porque es un extraño en el pueblo y además un alemán, pero más tarde producto de su propio acercamiento. Los problemas surgen de manera natural, son por cosas muy imprevistas, como encontrar un caballo y utilizarlo, ganar en el póker y que el perdedor pase por necesidad económica o por ignorar a la chica con la que se acostó.

Meinhard es un legionario y eso le trae admiración de los búlgaros, también eso incita como en un western a que los vaqueros le salgan enfrente. Muchos búlgaros cargan armas de fuego y el legionario tiene un cuchillo siempre guardado. No hablar el mismo idioma es una dificultad para el protagonista, pero igualmente está siempre rodeado de búlgaros. Meinhard es un tipo que sabe defenderse, pero tampoco es un superhombre, es un tipo común finalmente, en eso se enfoca la película, pero lo reviste de cierta magia, encanto. El filme se centra en la integración entre estos dos países. Meinhard es ese intento, y aunque todo apunta a que él está dispuesto -mediante un gesto llega a decir que tiene a Bulgaria en el corazón- y los búlgaros tienen sus prejuicios pero también quieren acercarse, van surgiendo baches, de lo más sencillos. No obstante ese baile último o ese recuperar de la bandera alemana es finalmente el triunfo de nuestra humanidad y no de nuestras fronteras.

Porto


Se trata de una película romántica, pero de una sola noche, la noche donde pareces haber hallado a tu alma gemela. Ésta película más que ser tierna en su recreación romántica vale más por sus extrañezas o cosas atípicas a la poética del amor. Jake Kleeman (Anton Yelchin) no es el tipo ideal del amor, es un tipo que se acerca borracho a molestar a las mujeres, es un tipo que le pide a los extraños que le regalen un trago, también tiene la imagen de un chico con algún problema mental, quizá porque no encaja en el mundo.

Más tarde veremos que Jake es un ser anhelante de poesía en su vida por más que sea una persona simple. Es de arrebatos, es un tipo muy emocional, que por ello falla o luce mal, transmite mucha imperfección, pero a su vez tiene un mundo interior rico, de esto que tenga un anhelo grande de hallar a su alma gemela, y le broten palabras hermosas en su noche ideal.  

Mati Vargnier (Lucie Lucas) también es extraña, pero de otra manera, aunque parece perfecta y su hermosa sonrisa se devora al mundo. Dice haber estado un tiempo loca, y que se acostumbró a mentir al ver como la veían. Ella fácilmente pasa por ello en la noche ideal de Jake, inclusive se lo dice aludiendo a Proust y disculpando su imperfección. Como se ve ambos tienen semejanzas, pero expresadas en su propia identidad. Mati tiene una relación formal, pero no está enamorada, podría ser una persona superficial, pero también es muy pasional en sus relaciones, como vemos que se comporta con Jake, al que por una noche lo hace el hombre más feliz del mundo como él mismo llega a decir.

El filme tiene un lado cursi, cuando empiezan a decir lo maravilloso que es su encuentro y hasta involucrar al sexo, creando inmediatamente una cierta irrealidad, que se supera con lo particulares que son Jake y Mati, con su toque chocante, como el despertar -la frialdad- de Mati de cara al futuro; y Jake con sus palabras sin filtro, tan abiertas que no tienen noción de vergüenza pasando por extremas, por ser apuradas, por no contrastar del todo con la realidad.

La propuesta del brasileño radicado en EE.UU. Gabe Klinger se ubica en Oporto, Portugal, una ciudad que le pone sus colores y luces al romance. Tiene una estructura no lineal, de tiempos mezclados, algunos muy breves. Las tantas partes de la noche de ensueño  -la excavación, el tren, el café, la calle, el apartamento- se van completando y repitiendo hasta formar toda la imagen de aquel día especial, volviendo una y otra vez al romance y a picos de entusiasmo.

domingo, 25 de marzo de 2018

La Cordillera


Ésta propuesta del argentino Santiago Mitre no tiene nada que envidiar a una película de Hollywood, en la calidad visual y en la ambición recreativa, para el caso una cumbre de presidentes en la cordillera de los Andes. El guion corre a manos de Santiago Mitre y Mariano Llinás y se nota de éste último un cierto espíritu indie, porque a pesar de que es una obra de alta estética su historia tiene una parte de sugerencias y ausencias, ésta es la vida privada de Hernán Blanco (Ricardo Darín), el presidente de Argentina. Blanco como señala su hija que tiene una crisis, Marina (Dolores Fonzi), miente y es un ser corrupto, y posiblemente un asesino que ha cometido un crimen perfecto, tal cual veremos en su lado político, mostrando toda la putrefacción del poder, mediante la intervención del actor americano Christian Slater.

Por la trama circulan actores latinos muy talentosos y reconocidos como los chilenos Paulina García y Alfredo Castro, el mexicano Daniel Giménez Cacho y por Argentina además Erica Rivas. El filme tiene una parte convencional que es la parte política, en sentido de la manera de narrarlo, en decirlo todo y fácil, y mostrar lo que acostumbran hacer los políticos, ser corruptos y ambiciosos. No obstante no es muy común enfocarse en una cumbre de presidentes. También es un filme entretenido, es un thriller al estilo Hitchcock, el que maneja su sabroso suspenso.

La Cordilllera (2017) se mueve en dos líneas narrativas. Una son las negociaciones por una alianza petrolera con personajes de Brasil, México, EE.UU. y Argentina trabajados como fichas claves, que es una exposición correcta y aseada, pero no del todo original en sí, no hay mucho de especial en ello, falta algo que te sorprenda por su atrevimiento o argumentación (que tampoco quiere decir que seas pesado), es más bien lo típico, fuera de que reflejar lo político de manera tan abierta no suele ser asociado con el entretenimiento ni el buen ritmo. El contexto político que diseña Mitre luce perfecto y muy latino para mostrar la otra línea narrativa, el secreto, el misterio, su apuesta por la novedad, sobre algo que está en la psiquis de Marina. Darín suele ser muy carismático, y puede ser algo complicado verlo como un tipo tan malvado, pero no obstante logra ser decentemente creíble en el cinismo.

Otro actor destacado del reparto es Elena Anaya como una entrevistadora, de aquí salen preguntas y respuestas muy bien pensadas y especialmente enriquecidas que dan un toque de profundidad al filme. Lo mismo pasa con el dialogo de Christian Slater y Ricardo Darín, fácilmente pudo ser ridículo, un cliché sobre la política americana, pero lo manejan muy bien, en especial el americano que en el momento es el que más habla. La Cordillera es interesante, por ambiciosa, por querer ser un cine imponente. Es un filme que genera atención, que es placentero de ver, aunque lo que brinda argumentalmente es menos de lo que hubieras querido.

Extinction


Ésta es una película que nos refiere centralmente a la desintegración de la URSS y cómo países desintegrados tienen una nueva vida en la periferia bajo la gran sombra de la nueva Rusia que intenta dominarles, o destruirles por ser algo más dramático. Transnistria es un territorio que quiere independizarse de Moldavia, pero éste país desde luego no quiere que se separen. El protagonista de la película, si se le puede llamar así, es de éste territorio y muestran su pequeña lucha. La directora portuguesa Salomé Lamas pone los reflectores sobre éste personaje. Lo vemos fumar descubierto del tórax echado en una cama en una habitación de aire cristiano, vemos en la apertura su rostro relajado y cómo si no fuera con él mientras se oyen diálogos políticos; luego más tarde la película se anima a interpelarlo sobre sus ideas políticas, pero el hombre rehuye dar respuestas, se enoja, dice que sólo quiere seguir colaborando con filmar la película. A éste sencillo personaje lo enfoca la cámara metido en autos buscando cruzar las fronteras, cuando no son tan accesibles.

Un guardia fronterizo muy conversador pregunta al ver las cámaras de qué película se trata, el guardia piensa en una historia convencional, para nada en el ensayo que hace la directora portuguesa. El grupo de la directora trata de sacárselo de encima con respuestas cortantes, no pretenden explicar su particular película. La propuesta muestra imponentes edificios abandonados que parecen propios de una película de ciencia ficción. Por un momento parece remitir a ello cuando un hombre salido de prácticamente la nada da un discurso tipo distopía. La sombra del comunismo es fuerte en el filme, pero hay una ambivalencia hacia ésta tendencia. Por una parte se menciona a un Lenin casi santo y por otra a los gobernantes que lo siguieron que han sido desastrosos para la imagen de ésta ideología. Un tipo de corte medio gracioso y anecdótico menciona una audaz metáfora de la URSS, reflejada en hacer avanzar un tren. El filme es la austeridad andando, en varios momentos vemos simplemente la pantalla en azul y oímos conversaciones; también una voz en off explica la historia que han vivido y viven los países alrededor de Rusia y del legado de la URSS en Europa y parte de Asia. Es un filme para analizar ésta situación de zozobra y el latido de la violencia.

lunes, 19 de marzo de 2018

El sacrificio del ciervo sagrado


Un médico cardiólogo (Colin Farrell) se siente inclinado a caerle bien a un muchacho, a Martin, producto de haber tenido de paciente a su padre quien murió en sus manos. Pero pronto el filme del griego Yorgos Lanthimos –coguionista con su habitual Efthymis Filippou- desencadenará en la venganza sobrenatural de éste extraño muchacho, que interpreta a la perfección Barry Keoghan. El filme tiene una narrativa más amable y fácil que otros filmes de Lathimos, salvando que el director griego utiliza la masturbación para generar sordidez.

El filme avanzado el metraje empieza a ponerse raro, que es lo que se espera de un filme de Yorgos Lanthimos. Martin le dice al cardiólogo que tiene que hacer un sacrificio para salvar a su familia de la muerte, tiene que matar a uno de ellos para que sobreviva el resto, para nivelar la pérdida de Martin, y pagar su karma. Éste asunto que no se explica cómo puede suceder es el eje y motor de la propuesta y la mayor rareza e incógnita y también libertad creativa. Cierto, es algo sobrenatural, pero ¿qué o quién es Martin?, supone Dios, pero es sólo un muchacho, se comporta y se ve como tal, aunque sea un freak.

En el filme la familia del cardiólogo tiene una relación amor –odio con el muchacho, inclusive una devoción santificadora o demoniaca por un lado. La película tiene su toque de horror, sobre todo por el final, pero es más un misterio, una pequeña extravagancia y locura. El médico entra en desesperación y debe decidirse. Su decisión alberga un poco de sinrazón, uno no sabe cómo podría resolver semejante asunto, pero suena improbable de la forma particular que lo asume. En un principio el filme juega a refutar lo sobrenatural, e implica coherencia y normalidad, pero pronto el surrealismo toma la posta, está bien, no hay razón para justificarse en adelante si propone un juego vistoso y entretenido. No obstante genera algunos fastidios –que se superan con lo que significa-, uno es ver como Martin se lo toma todo ligeramente, como si todo fuera una simple lección -supongo una propia de los dogmas más calculados- y sea él el encargado en impartirla aunque parece un ser inmaduro y frío.

Esto último es como se representan muchas escenas en el filme, en particular con el sexo que está totalmente ausente de erotismo. Nicole Kidman se echa en la cama para tener sexo como un maniquí y no como la mujer apetecible que es. Esto no tiene gracia, puede pasar por mero estilo, pero también puede creerse que es un lugar común de lo que implica el matrimonio o el reflejo de una monotonía que lleva al caos, como en la inclinación del cardiólogo a la bebida.

El filme usa con regularidad la música y el gran angular para generar un estado de suspenso, extrañeza y misterio. La primera parte del filme no genera demasiada sorpresa, el filme tiene un desconcierto más bien controlado en general, pero es un filme amable, que se cuenta bien y que salvando un par de ocurrencias, como la mordedura con ejemplo naif -aunque la golpiza tiene sentido-, tiene su encanto. Los hijos moviéndose sobre el piso como gusanos de manera normalizada recoge lo mejor de Lanthimos o ver a Martin seducir a la hija del cardiólogo escuchando su bella voz, también el ofrecimiento sexual de la madre de Martin, con una Alicia Silverstone aun sensual, la que hace de primera opción de equilibrar el mundo, que es de lo que va el filme, que tiene su crítica a aquellos que piden por un Dios más activo, juzgar el libre albedrio a través de una justicia divina, una egocéntrica y poco humanitaria, y caer en el mismo infantilismo de Martin, igualmente que en su siniestra y perturbadora violencia pasiva.

domingo, 18 de marzo de 2018

La película infinita


Se le llama la historia infinita por los fragmentos mezclados de películas argentinas y que pueden seguir añadiéndose y dándoles otro significado conjunto, en la forma de un narrador de cuentos encadenado, tal cual el hambre del amante del cine donde su búsqueda hedonista de deslumbramiento es eterno, una continua sorpresa tras otras. Se usan películas que nunca se terminaron de hacer, las que lógicamente nunca se estrenaron, y ha sido como si nunca hubieran existido. El director argentino Leandro Listorti hace una propuesta nueva y autónoma mediante el found footage, reinterpretando todas éstas películas incompletas.

La edición corre a cargo del colombiano Felipe Guerrero. La historia en conjunto se inclina a mostrar dictaduras militares y a insinuar desaparecidos, pero lo hace de manera en parte divertida cuando incluye la desaparición producto de alienígenas en combinación. Pero el filme no tiene una historia completa tampoco, aunque es el juego de la imaginación, libre. Hay cierta ineludible desconexión, y vamos presenciando pedazos de filmes muy atractivos.

Uno de ellos es El adentro, de Hugo Gil, que cuenta como un fugitivo se refugia en una casa abandonada donde se choca con su pasado, en lo que parece una casa embrujada. Esto puede encadenarse con la introspección de la culpa de haber cometido asesinatos, se ve como aún se guarda un hilo general en la obra de Listorti. Recoge fragmentos muy buenos de ésta película, un hombre ve rastros de cuerpos que lo acechan y como en El ángel exterminador (1962) no puede escapar de ellos; el que parece un asesino ve un hueco en el techo y juega a ser el hombre del Vitruvio, de Leonardo da Vinci; un hombre torturado en una bañera muere y empieza a llover picapica y serpentinas de papel. Es una película extravagante, pero comprensible, aun sólo observando fragmentos. La selección ayuda mucho.  

Otra película entendible, que también se le puede ligar al conjunto creado por Listorti y Guerrero, es Emma Zunz, adaptación del cuento de Jorge Luis Borges. Una mujer merodea por los tugurios de un puerto haciéndose pasar por prostituta en busca de información, luego la misma mujer busca en un cajón y halla un revolver, dispara a través de una pecera, toma venganza, hace justicia. El eternauta, de Hugo Gil, una película de dibujos animados, aporta un toque divertido al grupo, la trama se centra en una invasión alienígena a la Tierra, y hay una resistencia de parte de la población de Buenos Aires. Los desaparecidos pueden ser producto de historias, no sólo rumores, sino de leyendas urbanas, como de algo metafórico.

Hay películas de directores argentinos de cine arte minoritario hoy celebrados también, El ocio, de Mariano Llinás (Historias extraordinarias, 2008), quien sintió decepción de hacerla tras aparecer Mundo grúa (1999) cuando recién comenzaba; o Sistema español, de Martín Rejtman (Silvia Prieto, 1999), intentando hacer su primer largo de ficción el año 1988. Una pequeña novedad es ver un fragmento de un intento anterior de llevar Zama, la novela de Antonio Di Benedetto, al cine, en 1984, en manos de Nicolás Sarquís.

Un tipo y su deambular ponen la nota sensible y melancólica, especialmente cuando pasa tocando a unos caballos en un establo. La Imagen de algún sci fi muestra monstruos frente a un gran fuego donde queman cosas, misma Fahrenheit 451. Un cuarto que parece de interrogación tiene una silla vacía mientras una bombilla se balancea. Hay así muchos elementos que apuntan a una construcción narrativa, aunque más es el ensayo de la imaginación, donde todo puede volverse a interpretar, donde la edición cobra tremenda importancia, donde la identificación cinematográfica es también como plastilina. El filme resulta muy coherente si tenemos en cuenta además que Listorti es curador del Museo del Cine de Buenos Aires, un gran cinéfilo, como lo muestran estos 50 minutos de película.

sábado, 17 de marzo de 2018

Scarret Hearts (Inimi cicatrizate)


Es una película autobiográfica basada en la novela y vida del escritor rumano Max Blecher, sobre la existencia de Emanuel (Lucian Teodor Rus) y su enfermedad, la tuberculosis a la columna vertebral, y su estadía en un sanatorio junto a la costa del mar negro. Dirige el rumano Radu Jude. En el filme vemos el pase del dolor a la felicidad -aun en un hospital- hasta el retorno del dolor, es esa forma de vida que nos mantiene en la tensión. Emanuel para echado en camilla, con yeso en su pecho, no puede moverse con libertad, pero tiene amigos -en su misma situación- y hasta una bella y sensual pareja. Emanuel se divierte, bebe, tiene sexo, bromea y celebra la vida aun en su estado.

El personaje de Emanuel está hecho para trasmitir a flor de piel sus pensamientos y emociones, es un tipo muy expresivo, lo vemos lanzar unos gritos horribles de dolor en su tratamiento, y hacer el tonto de forma descarnada con sus imitaciones. El filme muestra el lado desagradable y molesto de su tratamiento en un sanatorio para gente privilegiada, pero que tiene una infaltable infraestructura de fealdad y tristeza. El movimiento restrictivo de Emanuel hace del filme uno de cierta originalidad, lo vemos comer o fumar estando en forma horizontal, esto habla del seguir adelante a toda costa y tratar de hallar momentos felices. Emanuel brilla por sus pensamientos, lee y discute las ideas de los filósofos rumanos y sobre la Alemania a puertas de la guerra, estamos en 1937.

El filme en una primera parte muestra la monotonía del sufrimiento, luego pasa a la fiesta y al olvido de la enfermedad de cierta manera, pero el dolor va y viene para hacer sentir la debilidad humana, su cariz pasajero y la injusticia del llamado destino, aunque al tener dinero Emanuel tiene facilidades como salir del sanatorio llevado en camilla a visitar a su amada. Emanuel es un tipo muy particular para su tiempo, en cuanto a su relación con Solange (Ivana Mladenovic), le permite la libertad sexual, tiene una relación sin ataduras, pero quiere casarse con ella. Emanuel es judío, pero no uno estricto, permite la introspección de su propio origen. El filme tiene cierto aire intelectual, que se mezcla con la tontería, porque vivir exige eso. Emanuel tiene consciencia de su posición social, mermada por su enfermedad, quizá por ello es más humano que los de su propia clase, pero también se ve relajo en sus semejantes.

Vemos a un ratón trepar sobre el pecho del protagonista señalando la peste y la muerte en la que se vive a pesar de la búsqueda de paliativos y un lugar cuidado, o a una mujer gritar como una loca negándose a continuar con el sexo permitido, es la perenne dificultad de la situación, pero reflejando la rebeldía de algunos aun en las peores circunstancias, el filme tiene éstas pequeñas ocurrencias, acompañadas de humor, pero dentro de cierta significación. No obstante mantiene una línea narrativa en general común. El centro del filme es la parte más digerible y entretenida, que tiene un pequeño toque de ridículo que no le afecta mucho. Pero también es a ratos un filme exigente, por su lobreguez y su más de 2 horas de duración.