jueves, 24 de septiembre de 2026
Chronique d'un été
Lo que escribo aquí siempre es mi mirada, mi intelectualidad, lo que sale de mi mente. Es mi creación. El filme es el disparador. Me proporciona el tema. No sólo soy un espectador. No puedo ser sólo eso. No está en mi naturaleza. Alguien no puede catalogarse de objetivo si sólo escoge los filmes pertinentes a su visión, que sólo escribe sobre ello. En todo caso se dirige a un público que espera eso. No estaríamos hablando en realidad de cine. Muchas veces se ha llamado al cine comercial de apolítico o se le adjudica incluso una postura. A esa vera hay quienes lo critican, lo minimizan o les es indiferente, puesto que no va con su mirada. Otros dicen que tal cine refleja el futuro o la realidad/esencia del momento, pero pasa muchas veces lo mismo, es la elección de una postura similar a la de uno. Yo trato de dar cabida a todo lo que considere interesante. Dentro de lo normal. Trato de ser ecléctico, libre. Cierta gente quiere decirle a otros directamente qué filme es bueno y cual no lo es. Esto suena un poco ridículo. Al mismo tiempo habla mal de quienes lo aceptan. El ser humano es un individuo y tiene sus propios gustos e intereses. Puede decidir a quien escuchar y a quien no, aun cuando el que habla es muy popular, signo también de que la popularidad lleva mayormente de receptores a gente con muy poco entendimiento y son más fáciles de entusiasmar. Yo no busco decir qué es bueno y qué es malo, sino hablar de porqué el filme que escogí es especialmente atractivo de ver, porqué lo destaco, porqué desde mi perspectiva, mi mirada, sobresale en el séptimo arte. Es valioso que en todo existan opciones para que cada quien tenga la oportunidad de encontrar su paridad y que exista novedad, riqueza argumental. Yo sólo escribo de lo que a mi ver es interesante. Si te gusta lo que escribo, bien. Si no te gusta lo que escribo, si te parece que no te llena o no te satisface, puedes ir a otro lado. Yo no escucho a nadie. No copio. Hago simplemente uso de info general. Se ha podido hablar antes de un filme y ahora estoy analizándolo desde mi perspectiva. Justamente yo escribo porque lo demás no me satisface. Si el lugar/formato luce muy humilde, para mi es irrelevante, porque en mi visión lo importante son mis palabras, mi pensamiento. Lo importante es decir lo que me genera cada película. Me cuesta escoger cada película, pero me moviliza hallar cine que me produzca no sólo entusiasmo, pasión, sino intelectualidad. Uno está en la potestad, dentro de lo correcto, del escrito ético y moral, de oír a quien desee. Nadie te obliga a oír a quien no quieres. Simplemente como el individuo que eres no existe(n) para ti. Hoy se puede realizar. Aun cuando de por medio haya mucha popularidad, que no significa tampoco que sea algo negativo. Depende de uno. Existen muchas cosas populares interesantes y otras no. Me cuesta escoger cada película, no puedo ser como la gente que ve todo monótonamente -he ahí la abundancia también- o con una falta enorme de emociones, como que todo en el fondo le da lo mismo. Yo vivo cada propia elección, cada hallazgo personal. Ésta película dura 1 hora 25 minutos, pero como en toda gran película hace uso de un dotado uso del tiempo. Todo momento en ella es valioso, profundo. El director es el documentalista francés Jean Rouch y se ayuda del filosofo y sociólogo Edgar Morin con quien codirige. La única vez que Morin lo hizo. La presente pone en práctica el llamado cinéma vérité que en el documental se llega a explicar. Es el cine de la verdad, buscar que el documental atrape un tipo de verdad, dentro de cierto realismo, aun cuando lo ponen en duda al haber cámaras, interpretarse a si mismo en algunos momentos o repetir algo que previamente se ha dicho. Esto se discute abiertamente en el filme. Se menciona que habrá una edición y que los participantes fluyan frente a la pantalla, se dejen llevar. Alguien lo llega a señalar como hecho conseguido, ejecutado. Aparece tanto Rouch como Morin frente a la cámara en varias oportunidades. Llaman al presente un cine que experimenta con esto de atrapar realmente la verdad. Morin hace entrevistas en éste filme sociológico que tiene de psicólogo. Se escoge a un grupo de gente y se les entrevista. Se les pone a conversar entre ellos además, o hasta a debatir política y al filme en sí mismo. De la misma manera salen haciendo sus actividades diarias, como paseando por el metro de París. Vemos a una persona practicando judo en solitario o a una pareja de amigos yendo a ver una corrida de toros. Atrapar la verdad es contener mucha intimidad o emotividad, que los entrevistados o seleccionados abran su alma. Una joven habla de su fracaso amoroso, estando en pantalla al lado de su pareja, un chico que se define apolítico y que cree que la juventud militante es en realidad un mito, algo forzado. Se menciona la guerra con Argelia, frente al colonialismo francés, a 1 año de que logre su independencia. Rouch hace participes a jóvenes africanos de habla francesa, interactúan en cenas y paseos. Se involucran intelectualmente compartiendo pareceres sobre colonialismo o relaciones interraciales. Tenemos distintos estudiantes presentes. Hay gente de la clase trabajadora que hablan con emprendimiento y sin perpetrar el habitual cine social. Vemos una fábrica de Renault en toda su esencia. Se critica que el trabajo lo absorba todo. Se alude la necesidad de ser uno mismo, de aprovechar la vida. Una chica italiana que es empleada del hogar desde los 24 años, por tres años, menciona su dificultad de hallarse a sí misma, perdida en la vida superficial, una y otra vez. Una muchacha habla de haber estado en un campo de concentración para judíos. Se recrea con su andar y su voz en off memorias de aquel tiempo. Se pregunta en la calle sobre la felicidad, asunto por el que gira la película. Morin llega a decir que por el amor. Es una propuesta que recuerda el talento del brasileño Eduardo Coutinho, alumno aplicado en películas como Edificio Master (2002) y Juego de Escena (2007). Una premisa puede ser sencilla como la de éste documental pero el talento consta justamente de consumar esa búsqueda, contener autenticidad, coger la verdad de las cosas. La mayoría falla. La presente obra lo consigue. Versa sobre la idiosincrasia de la gente común y corriente de Francia. Lo que vemos le saca mucho provecho al sociólogo Edgar Morin que se explaya intelectualmente. Tenemos a una chica hermosa paseando en bañador por Saint Tropez, mientras menciona querer convertirse en una celebridad. Hace de modelo para subsistir económicamente. Menciona la falta de intelecto de muchas aspirantes a actriz o modelos, pero que en efecto a todos les gusta ver mujeres bonitas. El filme analiza mucho a la juventud, incluso hace alusión al aburrimiento natural de la temprana edad, filosófico de paso. No obstante como pregunta un transeúnte, queda en pie que es un filme sobre la naturalidad y la cotidianidad. En eso aunque se oyen temas políticos y sociales el filme no se percibe ideológico, aun cuando hace uso de mucha sociología, lo cual es una verdadera curiosidad, porque hasta a Godard le gustaba, aunque al de 30 años, el de À bout de souffle (1960). Ésta obra ganó el premio de la critica en el festival de Cannes.
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