miércoles, 17 de octubre de 2018

Tarde para morir joven


Ambientada en una pequeña comunidad en el campo durante el verano de 1990, al final de la dictadura de Pinochet, es la historia de Sofía, una chica de 16 años que descubre su primer amor, su primera relación sexual, con alguien un poco mayor que ella, partiendo de un (buen) muchacho de su edad con quien inicialmente se relaciona. El filme consta de momentos intrascendentes, de momentos agradables, de unas vacaciones comunes, donde se trata de respirar relajo, buena onda y felicidad. Sofía tiene la personalidad de una chica madura, romántica y cool, provocando suave emotividad, sensibilidad y pequeña aventura.

Es una historia de momentos para conmover y empatizar, para mostrar la alegría de la vida y el crecimiento y desarrollo de una jovencita; vivir experiencias especiales, aun cuando todo parece de lo más común, pasando por una comunidad de gente que se trata con afecto, como una gran familia. La directora chilena Dominga Sotomayor busca generar imágenes memorables, bajo la calidez femenina, con una protagonista que es una chica muy agradable y fácil de sentirse reflejado y relacionado, de eso trata, de que uno sienta afecto por el personaje. Digas, yo soy como ella, o quiero ser como ella, y simpatizar, sonreír, sentir con la muchacha.

La película muestra el día común de ésta chiquilla, con todo lo que se suele hacer en vacaciones, estar de fiesta, con la familia, de juerga, de campamento. Hay música con la que uno puede decir yo viví esa época, la reconozco, aunque no sea tan exquisita; yo viví algo parecido, palpitando una fuente de memorias y nostalgias, en una película coming of age de tintes autobiográficos. Es una película bastante simple, pero dulce, cálida, bien hecha, entretenida. Vemos arder el lugar, observamos a la protagonista bañarse repetidas veces, como quien habla de lo que está viviendo, un momento intenso, apasionado de su existencia, el primer amor, el tiempo de descubrir el sexo, cosa que se hace sin candidez, con una chiquilla que fuma, que sabe actuar con madurez.

Tratamos con una recreación moderna, con unos 90s con gente despierta, aun cuando todo parece maravilloso, que no sean pequeños problemas, una madre distante, un padre hermético, pero se vive libertad, pero con consciencia, hasta para fumar marihuana. La cinta propone nostalgia, buena onda, en todo sentido, con prácticamente cero melodramas. Se moviliza dentro de una mirada positiva, suave y ligera de la vida. Vale por su recreación bucólica y sencilla de unas vacaciones de fuego, decisión, sentimiento y dar el salto a otro nivel, pasar por lo de todos, pero sin lágrimas, sin mucho dolor, con algo que te hace sentir bien.