viernes, 1 de marzo de 2019

La torre de los siete jorobados


La torre de los siete jorobados (1944), de Edgar Neville, clásico del cine español. Basilio Beltrán (Antonio Casal) puede pasar por loco, se dice que tiene mucha imaginación como para hablar con un fantasma que él llama el tuerto con quien queda en deuda tras que éste lo hace ganar en los juegos de azar. Basilio entonces debe salvar a Inés (Isabel de Pomés) en agradecimiento. Ella está en peligro a raíz del descubrimiento de una ciudad subterránea que quieren mantener en secreto sus habitantes. Es una película que tiene a Basilio luchando por demostrar que no es ningún demente, que lo que está padeciendo es real, e incluye la rareza que un psiquiatra intente matarlo. En el camino Basilio que tiene todo el semblante de un tipo bueno se enamora de manera inocente de Inés. Ella está en su planeta, por ese lado se luce un romance algo seco, con un Basilio romántico y una Inés distraída, dormida. Se exhibe bastante trama de que Basilio se mueva por la ciudad subterránea que es de lo más llamativo de la propuesta, al tiempo de estar llena de jorobados -con poca malicia- y parecer propio de un espacio surreal. El filme es anunciado como película de terror, pero de terror no tiene nada, aunque tiene de expresionismo alemán y de cine clásico americano y hay un fantasma que sólo Basilio puede ver. No es un filme muy narrativo, que tenga mucho que contar, sino que se regodea mucho en sus pequeños descubrimientos, en pasear paso a paso por pasadizos, puertas secretas y escaleras de la ciudad subterránea, pero tiene su perversidad con el posible estado de locura del protagonista, pero todo tratado de manera naif, limpia y básica. Le falta más aventura al filme, más acción, mejor romance y mejores rivales, más trabajados, más creativos, es una propuesta algo anodina, incluso así es el final, como para ya terminar. Antonio Casal está bien, es todo un tipo sano (desprovisto de maldad, inocente) y clásico, con la paradoja, curiosidad, que enfrenta la locura, pero como dice un diálogo, tiene mucha imaginación, es de espíritu infantil.