miércoles, 28 de febrero de 2018

On body and soul


La ganadora del oso de oro 2017 es una película romántica de cine arte, pero próxima al público, y en la dosis precisa de sensibilidad. El jefe a cargo de un matadero, Endre (Géza Morcsányi), queda prendado de una nueva trabajadora, de una inspectora de calidad, Mária (Alexandra Borbély). Endre tiene un brazo tullido y es un hombre ya de cierta edad, mientras Mária sufre del síndrome de Asperger, ambos se corresponden, sólo que ella dificulta la situación por sus deficiencias sociales, y él es un tipo algo solitario, esto puede sonar algo cursi o falto de naturalidad, pero la directora húngara Ildikó Enyedi sale a flote con sus protagonistas, porque en otros momentos evita el sentimentalismo, aunque lo tiene, como en el intento de suicidio, pero en general es una película sensible en una medida equilibrada.

Lo extravagante del filme es que ambos yacen conectados de forma sobrenatural, ambos sueñan con ser ciervos en sus sueños y que se encuentran a cada rato y se muestran afecto. En la película esto no se nota tan arbitrario, producto de que hay un llamado del alma gemela en todo el conjunto, de eso va el filme. El resto es la falta de comunicación fluida entre ellos, los continuos baches sociales, incluidas anormalidades, pero que también remiten a lo romántico y poético, en el hecho de perseverar hasta consumar y formar su relación, en demostrar que el amor lo puede todo, ya que son almas gemelas, como sus sueños lo indican.

El filme tiene sentido en colocarse en un matadero como contexto, porque le quita ñoñería a toda la propuesta, y remite a una frialdad y humanidad en pugna, también propia del autismo, creando una simbolización general, y que hacen del filme uno más digerible, aunque les pueda parecer lo contrario a los más convencionales amantes de las historias de amor. A pesar de esto el filme es de tipo amable y para un público grande, no es un filme difícil, es muy coherente y tiene una historia muy empática.

La enfermedad hace que todo sea simpático a la vista, a la vez que especial, entre comillas. Los sucesos hacen uso de cierta creatividad, como el hurto de drogas para excitar la copulación, aunque quede en simple anécdota, salvo crear algo de juego con la psicóloga. El filme aporta más en que Mária tenga que aprender la interrelación habitual de todo romance, con actos pequeños como tener un teléfono o escoger una canción, hasta entender cómo es el acto sexual, a través del terapista infantil a películas pornográficas. Pero también adolece de mayores sorpresas, quedándose mucho en un filme amable, aunque con su encanto.