lunes, 30 de agosto de 2021

Noche de fuego y La Civil

 


Noche de fuego de la mexicana Tatiana Huezo y La Civil de la rumana Teodora Mihai, ambas del 2021, son dos grandes películas, cogen toda la esencia de la realidad actual de México, un país difícil, peligroso, un poco tierra de nadie con el crimen, los narcos, y también con el poder del ejército. En La Civil una madre pierde a su hija joven, la secuestran unos chiquillos criminales. Ésta madre (una inconmensurable Arcelia Ramírez) primero intenta pagar el rescate, luego como no le devuelven a su hija es de armas tomar y emprende la búsqueda por ella misma y se propone luchar contra estos criminales. Éste filme en todo momento se percibe creíble por más que la madre resulta un personaje digno de lo extraordinario. También se ampara en que a Cielo (Ramírez) la ayuda un mando militar y el ejército, que hacen maniobras paramilitares en la zona. Se ve cómo frontalmente el ejército enfrenta al crimen en sus propias reglas. El amor y el coraje de Cielo es a toda prueba, demasiado grande y poderoso, y siempre emotivo, sensible, toca fibra. Es algo que remite a la acción, pero también al drama y a los afectos más profundos. Noche de fuego también implica un amor enorme, a cuesta de sacrificar -de la misma manera- la vida por el hijo, en éste caso la hija joven que es tentación para que los narcos la secuestren, aquí ubicados en el campo, en los pueblos alejados, donde la mayoría de pueblerinos trabajan la droga de las amapolas. En Noche de fuego hay un amor sólido, pero rudo entre madre e hija, notando que es una madre protegiendo a su hija. La hija medio que se le hace complicado entender, sufre, quiere ser como una muchacha común, pero la realidad del lugar no lo permite. Tanto en Noche de fuego como en La Civil el crimen domina el territorio, está muy arraigado. La civil es un thriller emocionante además; es atractivo como la madre, Cielo, va siguiendo los pasos de los criminales y posibles secuestradores y cómplices, como va apartándolos, destruyéndolos. Los lidera o es el principal sospechoso un joven interpretado por Juan Daniel García Treviño, el fantástico protagonista de Ya no estoy aquí (2019), que tiene una risa malévola, muy cruel. Por otra parte Cielo tiene una interacción con su marido, un vaquero mexicano; hay una lucha entre ellos de infidelidad, reencuentro, abandono y desamor. Cielo es una mujer que lleva encima la bandera del feminismo, sin ser militante directa o andar pensando en ello, si bien es ante todo una madre entregada en cuerpo y alma a su hija. En Noche de fuego la hija enarbola el feminismo, a puertas de construirse con la presencia de la madre -esa que bebe y llora lágrimas de azufre olvidando al esposo cobarde y huido-; se ve claramente cuando ella traba relación con el hermano de una de sus mejores amigas -con el arma y con los vehículos de él-, que tiene su buena salsa, su romance juvenil cool en medio del campo salvaje y vivo, intenso, lleno de power. El momento de acercamiento durante la fiesta regional, tras el acto de macho man con el toro, es sublime. También es notable la relación platónica y de fantasía juvenil sensual con el maestro de la gran vocación y el talento y con las amiguitas desde niñitas. Se puede ver un lado original que roza lo sobrenatural con la lectura del pensamiento, puesto como juego infantil. La melancolía de la chiquilla protagonista también es magistral, muy sentida en pantalla de manera natural, a la vez que el amor madre-hija con aspereza es cine en estado de gracia. La Civil es violenta, una mirada descarnada del México feminicida -donde en general la vida vale muy poco y los sicarios gobiernan-, así como las condiciones rurales de Noche de fuego lucen implacables -tal cual las lecturas de las desapariciones-, ambas películas recuerdan la guerra interna, contra el terrorismo, vivida en Perú. 

domingo, 29 de agosto de 2021

A cop movie


Ésta propuesta es un hibrido entre documental e historia de ficción. Dirige el mexicano Alonso Ruizpalacios. En un inicio es un filme realmente sólido sobre el día a día de 2 policías, una mujer y un hombre. Estos 2 policías van contando cosas personales y los observamos en acción. Ella manifiesta haber enfrentado a un padre machista y no muy tirado a dar afecto. Ella logró ganárselo, nos cuenta, trasmitiendo mucha empatía y naturalidad, proponiendo igualdad de géneros, de oportunidades. Luego el filme tras las presentaciones de ambos nos pone una nueva faceta enfrente, estos 2 policías son pareja. Ésta película no luce extraordinaria pero va bien como documental, aun recordando la serie americana Cops, aunque más intima, más personal. Pero de repente se revela frontalmente que estos 2 policías en realidad son actores, interpretados por Raúl Briones y Mónica del Carmen. El filme intenta ser original y revela secretos de como estos actores han creado a sus personajes. Ellos hablan directamente. Toda esta parte a la larga funcionará como conjunto, pero inicialmente lo golpeará un poco negativamente, aun cuando la primera parte tenía de convencional. Ésta nueva parte o giro no será todo lo interesante que podemos creer porque se le percibirá un poco banal. Lo que sí queda claro es que como documental se estaba haciendo un gran trabajo de recreación y actuación, aunque desde luego tanta magia recopilando la verdad crea también cierta sospecha. El filme regresará a la ficción o mejor dicho a la recreación de los actores de la realidad, es decir, estos 2 policías se basan en 2 oficiales reales que podremos ver en pantalla dando opiniones y contando un poco de ellos, de su situación y experiencia. En el filme veremos honestidad, aunque no es que te pongas de su lado, sino que dejan cosas que pensar. Es bastante curioso notar cuanto se parece la policía mexicana a la policía peruana. Los policías reales intrépidamente justificaran la corrupción de su profesión, y cómo no es la policía los únicos culpables de que exista. Lo que señalan en parte es cierto, tiene de verdad, pero tampoco significa que deba hacerse, que tengan carta abierta y que todo siga así. Otra cosa notable del recojo de la verdad, que veremos desde la ficción, es que al policía mexicano se le falta el respeto con suma facilidad. Se le compara con el policía americano y es abismal la diferencia, al americano lo respetan, si no hay consecuencias. Ese es otro punto, el oficial mexicano genera también desconfianza, que se traduce en temor, creen que puede convertirse en un criminal peligroso. También es de apuntar que para ser policía en México se expresa que solo se requiere de 6 meses de entrenamiento, y medio que el resto es sentirse en el cargo, en la figura. Por todo lo expresado es una obra con varios atributos, varias virtudes, como conjunto es un buen filme. En poder observar a un actor transformarse en un personaje de ficción es además atractivo, cómo brilla la magia del séptimo arte. Como documento sobre auscultar al policía latinoamericano presenta su peso, revela asuntos que deberían tener más atención de la que se ha normalizado y debería de cambiar.  

miércoles, 25 de agosto de 2021

The Spanish Prisoner y Caravaggio


The spanish prisoner

Dirige el dramaturgo americano David Mamet. Es una película lenta, que se maneja en base a una trama que parece un esqueleto, es super minimalista. En el filme hablan de "El proceso", palabra clave para generar mil trampas y engaños. Joe (Campbell Scott) ha inventado algo que solo se le dice "El proceso", y esto va a generar millones a una empresa, pero muchos quieren robar "El proceso". Joe es algo inocente y pronto cae en una trampa, que es de lo que va el filme de Mamet, resolver que está sucediendo con Joe, quien o quienes son esas malas personas que lo han perjudicado. En todo ello entra a tallar el cómico Steve Martin con un personaje serio, dramático, como Jimmy Dell. Entre Joe y Dell hay una interactuación de nueva amistad bastante rica, Jimmy es millonario y pronto seduce a Joe como amigo, quiere que él conozca a su hermana. Así van sucediendo sorpresas, timos, mentiras. Mamet cocina despacio su obra, pero es una muy buena película. Hay varios actores poco conocidos como protagonistas y esto en lugar de disminuir el filme lo enriquece, lo hace más interesante. No son actores super carismáticos, lucen más sencillos y efectivos en una trama más calmada que lo típico. Ésta propuesta se resuelve de manera fácil, es un filme austero, pero inteligente. 


Caravaggio

Dirige el británico Derek Jarman. Caravaggio es un pintor bastante famoso, excepcionalmente talentoso e interesante y en parte misterioso; Jarman juega a interpretar sus pinturas más los hechos históricos para crear su biografía íntima, agregando parte de la propia personalidad y su atrevimiento como director. Caravaggio es bisexual, Jarman le pone bastante homosexualidad a su película, su personal esencia. Ciertamente hay mucho de imaginación, se trata de llenar huecos, pero al mismo tiempo resulta aparte de curioso atractivo el Caravaggio que crea el director británico. Caravaggio de joven, interpretado por Dexter Fletcher, es un pequeño criminal en potencia, un chico de la calle, pero a la vez pinta, crea algo con originalidad y su filosofía temprana. Un cardenal de dudosa sexualidad lo acoge y paga por su talento. Quien sabe que más, pero Jarman lo deja ver en un comentario entre sutil e irreverente. Al Cardenal le vienen más las apetencias sexuales que el arte dice un joven Caravaggio. No obstante la apariencia de éste cardenal es otra, a quien no se le lapida nunca. Jarman se mueve en su mundo homosexual, en su conocimiento, en su mirada. El filme no es todo lo vulgar que pudo ser, hay arte. Sean Bean hace de un boxeador callejero, un vividor, un tipo con dientes podridos y de oro, pero de atractivo físico. Caravaggio de mediana edad, interpretado por Nigel Terry, se enamora de él, de Ranuccio (Bean). Ranuccio tiene pareja, es Tilda Swinton en su primera actuación del cine. Swinton como Lena es una arribista, pero Jarman a la par le fabrica un alma y se compadece de ella. Es un mundo terrible también el que ilustra el británico, el de los depredadores aristócratas. La religión igualmente cae en ello. Éste filme está lleno de construcciones artísticas maravillosas, como con un Caravaggio muchacho pasándose un cuchillo por la boca o una escena sensual con monedas de oro entre Ranuccio y Lena. Jarman ha hecho con Caravaggio (1986) un filme singular, original.

sábado, 21 de agosto de 2021

Criatura, Nimic y The one I love


Son tres películas que tienen en común utilizar el terror y/o el sci-fi alrededor del mismo tema, la crisis y la consiguiente ruptura de pareja o de matrimonio, pasando a la soledad y un mundo psicológico devastado y/o a ser reemplazado. 

Criatura (2021), de la argentina María Silvia Esteve, ganó mejor corto suizo en la sección Pardi di domani del 74 Festival de Locarno. Criatura nos relata sobre como una mujer sufre por su recién terminada relación, una relación lésbica. Ella percibe el mundo distinto al común denominador, en su caída al abismo, como quien -por un lado- pasa por una película de ciencia ficción, semejante a entrar en otra dimensión espacial, por algo extraño, como en aquel viaje final de 2001 Odisea del espacio (1968), de Kubrick, que puede leerse finalmente como un primer paso en el camino hacia el retorno de la compostura, a la reconstrucción interior. Por el otro lado -anterior- ésta mujer de Criatura alimenta un monstruo -visto desde una niña-, en su intimidad, en su enorme dolor, recurriendo al terror (y un poco al recuerdo sensual), al daño psicológico y emocional, momentáneo, como al latente recuerdo de las carencias de la personalidad. Ésta ruptura afectiva de Criatura representa una crisis existencial. 

Nimic (2019), un corto de apenas 12 minutos, del popular cineasta griego Yorgos Lanthimos, es notable. Más allá de hacer de la mujer del metro lucir como una loca (dentro de recursos básicos), con los ojos saltones y gestos de rareza -de robot-, y una música de acompañamiento motivadora hacia el terror, es una película ingeniosa, en como mediante una copia, aunque femenina, ésta reemplaza a un tipo, a un marido, a un hombre de familia y violonchelista, tan solo siguiéndolo y apoderándose de su vida con poco esfuerzo. El corto representa simplemente la pérdida, el divorcio y una nueva conformación, pero Lanthimos y el guionista asiduo de la nueva ola griega Efthymis Filippou hacen lucir todo bastante extraño, bastante atmosférico, hasta ver sobarse los pies mutuamente en una cama -con el objeto en disputa, la esposa- para aludir amor o desamor, así como los niños e hijos son mostrados moldeables fácilmente a cualquier nueva relación, aquí ciertamente una banalidad y algo muy poco atinado, pero es parte del juego imaginativo y fantástico también. El filme transmite un fuerte descorazonamiento con el violonchelista que interpreta un muy buen Matt Dillon. En la propuesta no hay diferencias entre razas ni opción sexual para que alguien te reemplace. Lo terrorífico del asunto es lo tan sencillo que se observa perderlo todo en la vida.

The one I love (2014), debut de Charlie McDowell (hijo de Malcolm McDowell, el protagonista de La naranja mecánica, 1971), con guion de Justin Lader, con quien trabajaría siempre, es una excelente película. El filme entra de lleno al sci-fi con algo sencillo pero audaz y original. Una pareja que están en crisis, donde ella, Sophie (Elisabeth Moss), no lo soporta, está resentida con él, con Ethan (Mark Duplass), van a una casa a vacacionar, a relajarse, en busca de hallar la paz y el amor entre ellos, aconsejados por un psicólogo. Una vez los dos solos allá se dan cuenta que hay unos dobles de ellos literalmente y son perfectos, son lo que ellos no son en la relación con el otro. Todo esto genera mil cosas curiosas. Sobran los momentos cómicos buenos y de nivel y cosas notables para pensar una relación en general. La trama tiene tremendo tino. Ver las salidas del Ethan clon es un alarde de inteligencia. Mientras tanto el Ethan original es un tipo un poco antipático. La Sophie original es algo fastidiosa, difícil, pero tiene justificación. No obstante la Sophie clon es un pan de dulce, dócil y humilde. En cierto momento la película se pone extraña, perturbadora e inquieta, aflora un poco de terror, pero ésta incomodidad pasa. Es una propuesta que es clara y directa, pero es muy novedosa constantemente. Ésta es toda una gran exhibición de ingenio. Con "poco" se ha hecho algo estupendo.

miércoles, 18 de agosto de 2021

74 Festival de Locarno: Brotherhood


Ésta es la mayor ganadora de la sección Cineasti del presente. Dirigida por el italiano Francesco Montagner que estudió cine en Republica Checa. Se ubica ésta obra en Bosnia. Trata sobre como maduran tres hermanos, 2 muchachos y un niño, durante 2 años de sus vidas, cuando su padre acusado de hacer terrorismo en Siria es condenado a 2 años de cárcel. Ibrahim, el padre, es un musulmán muy devoto del Qurán, libro sagrado del Islam, y siente tiene un deber con su religión. Fue en defensa de su gente, hizo propaganda para reclutar adhesiones políticas, es invalido, su quehacer no fue entrar en guerra. No se arrepiente, pero tiene que dejar a sus hijos solos, los deja con deberes y misiones en su granja, ellos son pastores. El hijo del medio -el que parece más profundo- es el que se asume como pastor más que los otros que reniegan abiertamente de serlo -una vez que ya no está el padre-; el menor es un poco rebelde; el mayor -un chico serio- quiere tener un negocio. El filme muestra como Ibrahim domina a sus hijos -sin maltratarlos, al menos no se ve eso en el documental- y quiere que sean tan devotos como él, pero en el fondo los chiquillos no yacen contentos con ello, no gustan mucho de ser pastores, ni trabajar en el campo, ni pretenden ser tan religiosos. Pero la presencia del padre es bastante fuerte en los tres hermanos -sobre todo en el del medio, aunque éste llega a renegar de sus animales, chocar con el amor misericordioso de Allah por las ovejas-. No obstante percibimos que hay una lucha no tan secreta en los tres. El filme tiene de construcción narrativa, de creación, aunque son ellos mismos, pero también de autenticidad, de abrirse frente a la cámara documental, como de mostrarse fuera de la caja, del Islam, y del cliché, los muchachos lucen muy normales, muy comunes a muchos, hablan coherentemente, se comportan como cualquiera. El pequeño juega videojuegos, el del medio usa zapatillas de moda, el mayor fuma y va a discotecas. Los muchachos no son tan afines a la educación, pero en el colegio vemos que se enseña a respetar el Islam, pero también a discernir, a pensar por uno mismo. Es un documental que luce natural en muchas partes, que los chiquillos yacen libres en la naturaleza, tal es ver que hacen wrestling al aire libre; como son Bosnios y el país ha estado marcado por la guerra juegan a dispararse aunque se nota algo sin demasiada violencia visual, que solo se entretienen. El filme también se ocupa bastante de mostrar cuando realizan los deberes en su granja, donde se ven muy capaces, muy duchos, aun siendo tan jóvenes. Hay sus buenas y sencillas conversaciones en el fuego. La propuesta recurre a la oscuridad, y la linterna va mostrando una luz simbólica, un camino, van observando en medio de la negra noche, como decía Rafael Alberti, caminante, no hay camino, te haces camino al andar, y ellos avanzaran o eso esperamos, que no queden atrapados por al autoritarismo, sino por esa educación del colegio que hemos visto en pantalla, que señala que no hay que usar anteojeras en la vida. 

74 Festival de Locarno: Dal pianeta degli umani


Presentada fuera de concurso, documental del italiano Giovanni Cioni, celebrada por varios críticos presentes en Locarno 2021. Es una película curiosa, que pasaba como de perfil bajo, que es muy interesante, es un filme de cinefilia hardcore, pero bastante entretenido. En éste se ve el ingenio de Giovanni Cioni para crear un filme digno de una muy buena conversación, donde uno va contando cosas excepcionales, o cosas que a uno lo atrapan, lo mantienen gozando de lo que va oyendo. En éste filme se ve la cualidad de excelente narrador de Cioni que además de escribir el guion y dirigir la película es la voz en off que acompaña al espectador en todo el filme. Éste tiene imágenes algunas muy sencillas, otras de archivo bien rebuscadas y hasta vemos la película King Kong (1933) en varias ocasiones. El filme no solo es bueno como historia y gran conversación, sino que visualmente es creativo. El tema central es un doctor científico llamado Voronoff, un ruso judío que en los 20s fue muy famoso e innovador. Buscaba rejuvenecer a la gente, vencer a la muerte, detener el tiempo. Para hacer esto ideo una cirugía de su teoría de rejuvenecimiento haciendo uso de los testículos de los gorilas. El filme habla también de que no solo es un documental, algo que documenta la realidad, la verdad, sino que tiene de cuento de hadas, de ficción, de imaginación, de libertad narrativa. Ésta propuesta siempre es novedosa, habla de muchos temas, siempre girando sobre Voronoff y sobre el lugar de Ventimiglia, la riviera italiana, frontera con Francia. Voronoff vivía en una villa, no solo fue una celebridad sino un hombre rico. Luego con el fascismo por ser judío fue perseguido, así mismo Cioni lo emparenta con los inmigrantes ilegales que llegan a Italia por Ventimiglia. Dentro de la creatividad de ésta obra italiana se halla darle bastante cabida a las ranas y, desde luego, a los monos. Vemos hasta el África colonial por documentar gorilas cazados para la necesidad científica de Voronoff. Es un filme que además habla de los legados y como surgen mutaciones, lo popular puede dejar de serlo mañana, quedar sepultado. Se señala los cambios que pasan los hombres, los estados de sufrimiento o de riqueza existencial. El documental atraviesa cerca de 100 años en la vida de Ventimiglia.  

lunes, 16 de agosto de 2021

74 Festival de Locarno: Luzifer


Éste es un filme de terror de explosión final, que va calentándose lentamente, que va preparando el desenlace. Compitió por el leopardo de oro 2021. Dirige el austriaco Peter Brunner. El actor alemán Franz Rogowski es Johannes, un muchacho con retardo que su madre, Maria (Susanne Jensen), lo tiene obsesionado con el demonio. Rogowski y Jensen están magníficos. Johannes y su madre por lo general andan solos, en medio de las montañas. Maria es una ex alcohólica que en su fijación suele confundir a Dios con su expareja difunta; no se sabe por ratos bien de quien habla, si de Dios o de su gran amor, padre de Johannes; la línea es bien delgada en ello. Maria tiene apetencias sexuales, pero trata de controlarse, de todas formas roza un poco a Johannes en el lado sexual, pero engañándolo. Johannes cría águilas, hacia ellas hay una cierta lucha de control, éstas aves medio salvajes lo hieren, pero él no se intimida. Johannes se martiriza un poco con objetos punzantes, como parte de su obsesión frente a hallar al demonio (ésta pregunta es recurrente, expuesta como un susurro macabro). Al demonio lo vemos representado en una típica serpiente (imaginaria) y sobre todo por una repetitiva cueva que llama al abismo, donde parecen oírse voces oscuras. El demonio siempre acecha en el ideario, la madre vive pensando y hablando de él. La vieja progenitora sufre internamente, Johannes paga los platos rotos, es como que yace acumulando veneno, en su mente con problemas. Johannes tiene también deseos sexuales, y los libera finalmente; por supuesto es limitado expresándolo, pero no es que sea mala persona, es la naturaleza y la falta de cierto aprendizaje psicológico. Maria lo tiene en estado algo salvaje, aunque suele manejarlo; Johannes ama a su madre, aunque ve el mundo distinto desde su retardo; en su condición es difícil juzgarlo cuando hace algo malo o perverso, encima la madre como que lo está maltratando sin querer. Hay en la trama el uso de drones, son vistos como enemigos, especie de monstruos, por Johannes. Puede parecer que su uso son un recurso económico, barato, pero su presencia tiene lógica, aluden a vecinos abusivos. Éste filme es producido por el austriaco y director de cine Ulrich Seidl y uno podría esperar de su influencia cinematográfica lo peor en brutalidad, en violencia visual, pero no es el caso, aunque realismo si hay. Ésta historia -basada en hechos reales, mezclados con ficción- exhibe una secuencia final ciertamente fuerte y extensa, impresiona un poco, pero me parece que es soportable. De todas maneras si eres sensible a imágenes descarnadas mejor no ver la conclusión del filme, que también produce pena. El terror en el filme es más propio de su fuerte anclaje con la realidad, se puede leer tranquilamente como un drama y tragedia. Es una película que siembra bastante, que prepara bastante el terreno, en ello es potente, al tiempo que se da perturbadora por ratos, como cuando le rezan a una escultura con imágenes distorsionadas. 

domingo, 15 de agosto de 2021

74 Festival de Locarno: Cop secret

 


Ésta película sin duda suena curiosa, competidora por el leopardo de oro 2021. Es curiosa porque es el debut en la dirección de cine del arquero de la selección de fútbol de Islandia del último Mundial, de Hannes Thór Halldórsson, que ha hecho una película de acción, una comedia ligerita también. Ésta película es una propuesta sencilla de género, no hay extremismos, es una muy mesurada película diría yo, lo cual se percibe positivamente. Lo especial u original en ella además de quien es el director es que es como ver una película de Starsky y Hutch gays, con la apariencia muy parecida en el dúo protagonista a Bruce Willis y a Dolph Lundgren en versiones jóvenes. El filme muestra a un policía, a Bússi (el comediante Audunn Blondal), como un super policía, el más duro, efectivo y rudo de Islandia, que esconde su verdadera sexualidad, él es gay. Pronto su nuevo compañero, Hordur (el modelo Egill Einarsson), un tipo que no esconde su tendencia sexual con Bússi, lo seducirá y buscará que aflore su esencia. En el trayecto enfrentarán a una banda de asaltantes de banco que finalmente hacen todo y no roban nada. Pero estos asaltantes tienen un plan maestro en realidad, otra rareza, de donde mencionan directamente a Duro de Matar 3 (1995), y tiene que ver con la tecnología e internet. El villano máximo se llama Rikki (Bjorn Hlynur Haraldsson), un ex modelo, convertido en un tipo loco, un cliché. Bússi se mueve entre matar criminales y aceptarse tal cual. Es un filme en realidad básico, pero no menos entretenido. Bússi se nota natural, sencillo, pero creíble, aunque en realidad con los avances tecnológicos de hoy en día ya casi cualquier persona puede convertirse en héroe de temer de una película de acción. Es un debut decente de Halldórsson, que habla de la apertura del cine de género en las competencias mayores, lo cual deja un saldo bueno para el cine en general, aun cuando es sólo un pequeño divertimento.

sábado, 14 de agosto de 2021

74 Festival de Locarno: No One's with the Calves

 


El cine alemán o el austriaco suele ser duro, son de mostrar violencia, sadismo, suciedad, sordidez. En éste filme alemán que adapta una novela nacional vemos a una chica, a Christin (Saskia Rosendahl), del tipo white trash pero a primera vista no lo parece, es más de ocultar cosas, de hacerlas a escondidas. Esto se nota en la forma como viste, en pantalla la vemos cambiarse de ropa muchas veces, con una soltura vulgar si cabe la expresión. Al ver tras bastidores en su intimidad -al verla desnuda, vestirse- es que conocemos un poco su esencia. Ella es una mujer bella físicamente, pero su expresividad la hace distinta, la hace ser más corriente, y así se comporta y así la tratan los demás. El filme implica cierto tipo de feminismo, cierta liberación, de éste lugar pequeño en que vive, de su marido, del campo, de esa típica frase de pueblo chico infierno grande que ella percibe en particular y la tiene hasta dañada psicológicamente. Christin busca emoción en la infidelidad, y se topa con un tipo maltratador, ni así -ni con la trasgresión- encuentra satisfacción. Su marido es un tipo un poco tosco, humilde, y limitado, y eso no la hace feliz, encima vive con los padres de él. Para poner la cosa peor (bien cine alemán) tiene un padre alcohólico resentido con las mujeres y una madre que ha huido y tiene otra familia. Christin intenta ser una chica libre en lo posible, una fémina alegre, pero no puede, está atada, así ella se siente, martirizada, sojuzgada, aunque es también hermética. Pero ella tiene de mal elemento, lo cual hace del personaje algo original. Es una mujer compleja, con matices, plagada de defectos, pero es la protagonista y quizá algún tipo de heroína en proceso, ese proceso es la liberación total, terminar en la ciudad. Sólo que antes tiene que tocar fondo, ¡más fondo! Ni que decir que Saskia Rosendahl entrega la piel y el alma al personaje. Es también un retrato de juventud, de rebeldía, ubicado en el campo, aunque alemán, con cierta modernidad. Ésta es una película dolorosa, donde -haciendo una mención de otro público, bajo semejante panorama- Precious (2009) luce bastante irreal -o irónica- a su lado, pero más aprehensible. La directora Sabrina Sarabi sabe otorgar bastante realidad a su filme, bastante fuerza escénica, bastante contundencia, poder y credibilidad, aunque incomodando. Es un filme difícil de ver, más para un tipo de espectador -si bien el cinéfilo más bravo no tiene clasificación, su eclecticismo es su bandera-, se entiende pero se siente como de otra parte del mundo y aunque las personas finalmente se parecen -somos un planeta, una humanidad- un tipo de características generan distintas empatías o diferentes distancias, en escenarios que pueden ser los mismos en el fondo, pero el tratamiento más particular y más emotivo para otros.  

viernes, 13 de agosto de 2021

74 Festival de Locarno: Espíritu Sagrado

 


Espíritu Sagrado (2021), del español Chema García Ibarra, compite por el leopardo de oro. Es una propuesta de humor negro bravo, sobre esoterismo, misticismo y cosas raras. En la trama se vive la pasión por los Ovnis, desde un club llamado Ovni Levante, en la localidad de Elche. Es una película de misterio, manejando en su trama un toque de sci-fi de bajo presupuesto, que se vuelca al realismo, que alude al género de la ciencia ficción y es un drama hecho y derecho, mediante lo irreverente en una buena parte, a algo de siempre y no menos miserable, desde la expresión seca, el humor sarcástico, pero que tiene de serio como historia, como narrativa, el que es humor inteligente, extraño. Ésta es una muy buena película, muy coherente al final, aun cuando recurre a cosas raras. En un momento en el desierto los del club de Ovni Levante arman unos triángulos con luces y se meten dentro. No todo tiene que entenderse de manera precisa, es simplemente los medios o formas por los que muchos ponen en práctica la creencia por lo sobrenatural, por lo esotérico, su manera de comunicarse o expresarse, el resto puede tener de inexplicable. Es un filme que bromea con todo ello y al mismo tiempo arma una historia sólida, que entretiene, que seduce por su originalidad. Es una propuesta de cierta manera inclasificable. Es un cúmulo de prácticas y creencias extrañas -igual a ese bar de corte egipcio en plena España-. Por todo esto es un filme que produce harta curiosidad, sin perder el hilo de una narrativa clara y un humor complejo. Éste filme es un éxito de la creatividad, rozando los límites, pudiendo saltar y ya no regresar, perderse, autodestruirse, pero sabe mantener el tino, siendo atrevido. Es una propuesta asertiva siempre, haciendo cosas locas, proponiendo algo freak, hasta el desenlace. El humor siempre está presente, pero está encubierto de cierta manera, como cuando los hermanos hablan contentos, mientras preparan unos panes especiales con harta grasita, que los transporta a su infancia afectiva, a esa libertad rebelde y de cierta inocencia ("venenosa") que tan bien trabaja Chema García.