miércoles, 24 de noviembre de 2021

36 Mar del Plata: Jesús López


Jesús López (2021), del argentino Maximiliano Schonfeld, trata de la muerte de un joven llamado Jesús López que tenía de rebelde, algo de abusador, pero también era muy querido por sus amigos; fue un líder con algunas cosas dudosas o reprochables, muerto en un accidente. El filme se enfoca en como su primo, Abel, un chico un poco tímido y más perfil bajo discretamente trata de imitarlo, coger su aura de chico cool. Suele quedarse en casa de sus tíos, padres de Jesús, y como que empieza a llenar el vacío que ha quedado. Entre estos dos personajes hay una pequeña lucha abstracta de personalidades y aceptaciones y rechazos en la provincia de Entre Ríos, en zona rural argentina. El filme en la primera mitad de éste es convencional, pero aun así cautivante y entretenido, luego se torna un poco surreal y toma una forma más explícita con sus abstracciones sobre la usurpación de la personalidad. Abel mediante la simple magia del cine se convierte literalmente en Jesús (o éste se apodera del cuerpo que está invocándolo), hasta coge sus malas mañas. Mientras Abel es un chico más humilde, más del campo, Jesús es atrevido y más propenso a cruzar límites, de toda clase. Abel puede pasar por un poco tonto, Jesús es un muchacho más sensual. Con éstas diferencias el filme plantea su juego de roles, lo maneja de manera sutil -a pesar de su toque surreal-, nunca exagera, es todo propio del cine indie argentino si se le quiere llamar de alguna forma. Es un retrato muy cuidado, no lleva sobredimensión, pero todo luce propio de detalles. Es un filme sencillo finalmente, pero bueno, algo que se disfruta, y no requiere de golpes efectistas ni bajos. 

domingo, 21 de noviembre de 2021

Un crimen común


Un crimen común (2020), del argentino Francisco Márquez, no es tanto una película de terror o es que es sumamente sutil trabajando el género. El filme es político, pero sin hacer una referencia directa a alguna dictadura en particular, sabiendo que en Argentina hubieron dictaduras, y desapariciones extrajudiciales. Con ésta base general trabaja el thriller, la película de terror tenue. Una mujer llamada Cecilia (la bella Elisa Carricajo) se despierta de madrugada porque tocan desesperadamente a su puerta, con temor mira por sus persianas y logra ver al hijo joven de su empleada del hogar. Pero ella se queda pasmada y no le abre la puerta, al poco rato llegan unos policías que lo persiguen, lo capturan, se lo llevan y más tarde aparece su cadáver sobre un río y se entera que el muchacho ha sido asesinado anónimamente. De esto saltan a la pantalla miles de emociones que se posan en la performance de Carricajo que asume valiente tremendo papel. Por ella pasan las resoluciones que tomamos frente a algo tan critico, devastador e intimidante como una dictadura. El filme es el viaje poderoso que tomará Cecilia hasta otorgarse finalmente el perdón. Llevará una cruz pesada antes que es todo el filme. Los pequeños momentos de "terror" o "sobrenaturales" no son más que en realidad la culpa, el cuchillo que corta la piel y nos desangra hasta consumirnos e intentar destruirnos. Nuestra mente puede ser un verdadero calvario; nuestras decisiones, erróneas; la vida es complicada y no tenemos todos los aciertos, no tenemos todas las respuestas, podemos no tener las acciones precisas, somos al final carne, simplemente seres humanos. Pero el problema se hace duro y mortificante cuando hay una vida de por medio, por todo es un relato crudo, si lo pensamos bien y no nos enfocamos en querer hallar el gran filme original de terror o el de los impactos abiertos y deslumbrantes. Ésta es una obra pequeña, trabajada con esa sutilidad que puede torturar al amante intenso del género. Es un filme indie argentino digamos, donde Elisa fuma nerviosa y busca la ducha para apagar el implacable remordimiento, donde confesarse es un paso que se piensa miles de veces y donde los fantasmas nos persiguen porque buscan algún tipo de respuesta, esa que se negó bajo la lluvia. Notable observar el impacto del descubrimiento de Cecilia de reconocer al muchacho muerto en donde se le halló en medio de disturbios. Valioso aunque sencillo observar como se cierran muchos momentos de sufrimiento. Es una propuesta demasiado austera y sutil para ser una obra de arte, pero decente e interesante a cierto punto. 

sábado, 13 de noviembre de 2021

The Green Knight


The green knight (2021), de David Lowery, es más una película de cine arte que una de aventuras o de acción, lo que si se apoya es sobre la fantasía, pero le alcanza a pensar cosas comunes, si bien existe cierta sofisticación en las temáticas realistas si se quiere. Pensemos que habla del matrimonio por conveniencia o por fachada, en una relación donde el marido es raro y ella quiere ejercer su sexualidad. En el filme ésta mujer bella y elegante en la piel de Alicia Vikander se tilda a sí misma de bruja y seduce hacia la infidelidad al protagonista, a Gawain (un sólido Dev Patel), a quien ridiculiza cuando vence su reticencia al sexo con ella, por lealtad, que luego se minimiza con el acto del marido que interpreta Joel Edgerton; todo esto es pedestre, algo vulgar, pero es el tipo de filme que opta Lowery, cine de autor hardcore se puede ver. Es un filme que busca destruir la idea del idealismo, de lo "perfecto". En la historia medieval de Gawain nos dicen éste cuento no es El rey Arturo, no es esa clase de historia, y se le prende en fuego de manera impactante y llamativa, el fuego siempre es deslumbrante. Gawain entra a un juego bastante simple, el caballero verde, un caballero de fantasía, reta a todos en una corte de guerreros y Gawain hambriento de popularidad y renombre acepta su reto absurdo (que de paso sirve de divertimento general). En ese momento el protagonista no nota quizá el absurdo de su acción (puede ser vista como una lectura contra el machismo), ciego por la fama, enarbolando el honor que luego se discute de banal. El caballero verde acepta que lo decapiten para que luego de un año pase lo mismo con Gawain; esto ha de suceder de manera pasiva, no mediante ninguna lucha, aunque igual se dice que el tal caballero verde es invencible y ciertamente lo es, porque vuelve a la vida, es como una planta que pierde simplemente algunas partes externas, curiosamente esto es su cabeza. Gawain es humano y sabemos qué pasará con él, pero parece que nadie lo nota (ni él). Gawain se convierte por obra y gracia de su acción (suicida) en una celebridad y encima asume poder (relegado) en la nobleza. No obstante pronto llegará la promesa, la otra parte del juego, y un filme más para pensar que para llenarse de actividad. No obstante la fantasía medieval está muy bien, presenciamos ladrones con cuchillos liderados por el talentoso, y atípico al tipo del actor popular, Barry Keoghan, una historia de fantasmas en una casa al lado de un lago y una auscultación matrimonial como salida de la mente de Ingmar Bergman más nuestra ineludible modernidad en el concepto de relación abierta. El filme de Lowery diserta sobre lo bueno y lo malo o la felicidad y la desgracia, cómo todo se termina pudriendo o mostrando un lado desagradable, que representa el color verde, más que la exuberante y hermosa naturaleza, es decir, todo se corrompe, se descompone finalmente, y nos dice que hay que lidiar con ésta realidad poco aceptada, poco comentada o racionalizada. Éste juego de decapitaciones es justamente esto, como del bien pasamos al sufrimiento y a la decepción. De éste filme se siente un poco como que nos estamos de repente quedando sin ideas o es que la presión de nuevas historias, nuevo cine, y nuestra ineludible modernidad, está provocando que pensemos en cosas que no solemos pensar; quizá surjan nuevos descubrimientos, lo inteligente en todo caso es que no nos arrastremos hacia el síndrome de la perdición, de la resignación, como muestra éste filme, aunque con una cierta ironía final. Puede ser también un llamado de madurez, todo desde una obra de entretenimiento. 

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Out of Sync


Fuera de sincronización sería la traducción directa del inglés y es un título preciso, de eso trata la película que juega un poco a lo fantástico, pero tiene asidero real, puede verse desde un drama, que señala un tipo de defecto auditivo -inventado, fantástico- y/o un cierto problema mental. Pero donde ésta propuesta se maneja sin la tensión e inquietud propio del estado de locura, lo cual no es que sea malo o bueno, es al fin y al cabo una opción y depende del tratamiento. El filme debut del español Juanjo Giménez Peña se puede sentir emocional, retratando la dificultad de existir, pero finalmente se percibe positivo a pesar de todo, de tanto. Es una película sencilla y muy clara, fácil de entender, pero al mismo tiempo tiene ingenio, es hábil proponiendo con tan solo un pequeño cambio dentro del estado de normalidad o cotidianidad mucha plasticidad, surgen ideas de algo llano y da para hablar. El ingenio consta de que una mujer interpretada por Marta Nieto, una talentosa editora de sonido, escucha en su vida diaria el sonido después de que éste debe de oírse, éste pequeño cambio da para trastocar toda su existencia, que se alude a un mal hereditario y un pasado por descubrir; aunque con su rato bello en el recuerdo mágico del complicado parto, toda ésta parte es harto básica. En conjunto es un filme austero, con lo necesario simplemente, pero aun así es audaz y denota inteligencia. El filme no tiene mensaje abierto pero se entiende que alude que a pesar de todo la vida es bella, como ese momento de alegría con los tambores en la calle, es valorar lo aparentemente común, lo mismo que puede entenderse con ésta pandemia última. Hay que sobrevivir, reconstruirse, brillar luz interior si se quiere (como la protagonista, mujer también de pocas palabras, de miradas, a menudo tranquila), sin sonar excesivamente pasivo, tonto o masoquista, a pesar de tanto golpe, de mucha pena silenciosa, de mil y una decepción afectiva, carencia familiar, etc, a pesar de los muchos problemas, sin que se sienta la obra cargada o melodramática, todo expresado sutil y con recato, o dentro de una estructura narrativa más que decente, que irá desentrañándose como historia de vida mostrando muchas ausencias o cambios claves. Puede que por presentar novedad se caiga en cierta superficialidad (refiriéndome al asunto de la madre), aunque a razón de estar evitando la hipersensibilización, cosa que con tanto problema entre manos hubiera destruido su carácter fantástico, carácter que aliviana todo lo sensible y a la vez complejiza la obra entera sin ser ardua. También hubiera sido una obra de exceso melodramático con tanto golpe existencial y se hubiera creado demasiada ordinariez. El filme con su fuera de sincronización maneja entre 4 formas distintas, todas con su toque de ingenio y bien distribuidas, hasta ese cierre como último regalo de ingenio; simple, pero valioso, como si hubiéramos estado jugando audaces -sin ínfulas- al editor de sonido con la película, sin duda un homenaje a ésta importante labor cinematográfica. 

domingo, 7 de noviembre de 2021

A Night of Knowing Nothing


Presentada en la Quincena de los Realizadores, en el festival de Cannes 2021, perteneciente a la india Payal Kapadia, que debuta en el largo y el documental. El filme es una bitácora vivencial o diario intimo de una chica que solo conoceremos como L, y una voz en off leerá unas cosas que se encontraron de ésta muchacha anónima, halladas en una Universidad, donde justo estudió la directora; L suena a un alter ego de Kapadia, una voz coherente y decidida para hacer oír otras voces similares. L es una estudiante socialista de casta baja que se enamora de un joven de una casta superior mientras su Universidad es tomada por la ideología dominante, ideología que practica la discriminación a través de castas o capas sociales, esto impide que L se case con su amado, éste amado teme a su familia y a la propia familia de L, se habla de que lo pueden hasta matar. Ésta separación y pirámide de castas es muy fuerte en India, y son estudiantes como L los que luchan por derrumbarla, destruirla. La policía reprime ésta especie de pequeña revolución estudiantil, y hasta estudiantes de derecha entran a golpear a los muchachos socialistas usando máscaras y todo tipo de palos. Por el final vemos en un video de la cámara de vigilancia como los policías golpean estudiantes socialistas hacinados como animales desesperados contra una diminuta puerta tratando de escapar de las golpizas y arrestos. L, que supone la voz en off, habla poéticamente, también muy inteligente. En un momento se le siente melancólica, expresa sentir decepción de su pareja, y le hace un último llamado sutil (éste hombre se explica a través de lo que señala el título, recurre a lo onírico para comprender el mundo). El filme se basa en imágenes reales de fiestas y ceremonias típicas, folclóricas, indias, también de los mítines y huelgas estudiantiles que son muchos y con discursos y debates muy potentes y bien articulados. Los estudiantes también son vistos como una amenaza para la religión hindú y se les tacha de terroristas así como se les discrimina a los musulmanes en India desde el poder. En un momento Kapadia/L se detiene a reflexionar sobre el personal de la policía femenina y la lucha de clases y trae a la discusión palabras del mítico director italiano Pier Paolo Pasolini. Es un filme ensayo para pensar y como dice el ensayo es propio de la época, una época que clama por nuevos cambios sociales; más que la gente, se manifiesta, es el tiempo que se vive. Ésta propuesta está hecha a blanco y negro y mediante imágenes sencillas, pero es bastante competente y una obra de nivel. 

viernes, 5 de noviembre de 2021

The First 54 Years: An Abbreviated Manual for Military Occupation

 


Éste es un filme incomodo, algo exigente de ver, de esos que poco se difunden, es un documental poco original si se quiere también, pero bastante competente, deja en claro su punto, lo que quiere hacer notar y hacer pensar. El filme del cineasta y filósofo judío Avi Mograbi analiza como Israel tenía -y tiene en otro ámbito- sojuzgada e invadida Palestina, en la zona de la Franja de Gaza especialmente. Es raro ver a un judío ir contra su país, más allá de lo coherente que sea (o idealista), pero puede tratarse de defender al débil e ir contra el abuso, la violencia además, la muerte de paso y el continuo estado de tensión y guerra entre dos países que comparten territorio. Pero donde uno más poderoso hace lo que quiere con el otro, aun cuando Palestina es un hueso duro de roer, están llenos de dignidad y valentía y se defienden con fuerza, también propiciando violencia y muerte, aunque en menor medida, propio de que su poder es bastante inferior, es ahí que Israel teje y desteje más acciones. Lo que muestra el filme son 54 años de invasión y dominio de Palestina por Israel. Palestina es empujada a defender su territorio, y esto hace que aparezcan terroristas también. Así como todo israelí es un militar en potencia, la mayoría debe servir, antes de los 40, cuentan con todos, los palestinos simplemente se vuelven violentos, ser o no ser terrorista es lo de menos, es defenderse ante todo, hay mucho odio sembrado ahí. Mograbi sale intelectualizando el tema, simplemente sentado en una sala fumando y hablando directamente, pero con suma inteligencia, aunque le pone algo de ironía, que es lo de menos, la cosa va en serio. Su defensa puede ser vista como unilateral y polémica, pero sin duda tiene mucho de realidad y verdad, además muestra archivos, imágenes donde exhibe lo que se está hablando y son hechos que denotan autenticidad. El filme consta de entrevistas, ex soldados israelíes cuentan lo que han hecho en la Franja de Gaza, hay gente de diferentes décadas. Las  voces recolectadas son unánimes, Israel despliega fuerza, violencia y abuso sobre los palestinos. Se hace énfasis en el uso de palos de madera con los que se golpea hasta a niños de 8 años que son los que suelen tirar piedras a los soldados. Estos soldados israelíes deben dar el ejemplo frente a otros, temen la insurgencia, mostrar debilidad y no demoran en golpear a quienes los reten. Por el final la cosa se pone escabrosa, fea, las entrevistas se convierten en anónimas, se habla de asesinatos mandados y de arrasar con zonas de habitantes palestinos, destruirles las casas para borrar huellas, esto son solo 20 minutos, el resto es un análisis sesudo de como cree Mograbi piensa y se articula el ejército israelí en las zonas de conflicto con los palestinos. Todo es por defender a los colonos judíos y querer arrebatarles el territorio y botarlos del lugar a los palestinos. Éste deseo lleva a la policía de inteligencia israelí a hacer planes para humillar y destruir a su enemigos, a los palestinos; se ve hasta que por nada se meten en casas y despiertan y revisan hasta a los niños que miran sorprendidos. Los soldados israelíes comparten haberse llevado por su juventud, la extrema libertad de acción, el miedo a represalias ajenas a sus compatriotas y un nacionalismo exacerbado, todos han practicado algún tipo de abuso, violencia, incluso hasta intimidar a mujeres mayores como se ve en una fotografía emblemática. A la mayoría de soldados judíos que son entrevistados y dan sus confesiones de su servicio militar se les percibe cierto mea culpa, aunque minimizan su accionar deleznable por el orden de cierta guerra y de algo superior, una estructura ideológica con tentáculos en agentes especiales liderando un colectivo medio autómata, concientizado. Pero todos estos soldados declarando -que son muchos y están de principio a fin en el documental-  sienten que han sido los malos de la película, aunque mayormente aparecen tranquilos, solo uno que otro está nervioso o avergonzado. El filme maneja tres frentes, a Mograbi analizando como guía intelectual y reflexivo todo el panorama, punto por punto; a los soldados contando sus memorias, el trato que daban a los palestinos, la mayoría de soldados no son muy viejos; y con ellos imágenes de archivo de primera mano muy precisos y algunos soportes visuales explicativos como mapas. Es un filme que te dará mucha información, pero puede que alguien muy entendido no lo halle demasiado revelador, aunque oír las voces directas de los tantos soldados judíos es de suma relevancia, de que muchos no están de acuerdo con lo que viene haciendo su país. Mograbi es enfático, su análisis pone toda la carne en el asador, no le tiembla la mano para decir lo que piensa, aun yendo contra su nación. 

jueves, 4 de noviembre de 2021

Los Huesos

 


Éste trabajo chileno de animación en stop motion ganó mejor corto en el festival de Venecia 2021, le pertenece a la dupla Joaquin Cociña y Cristóbal León. La protagonista es una muchacha que recuerda a la de la película de Tim Burton, El cadáver de la novia (2005). En éste corto de 14 minutos de duración una muchacha anónima es una especie de bruja y a la vez una anfitriona de teatro de variedades. La muchacha que luce como una princesa entre autóctona y refinada, ligeramente hippie, fresca, juega a la ironía popular, que recuerda en cierta manera a Beetle Juice (1988), otra joya de Tim Burton. El corto es de terror, es macabro, y trasmite susto en la mirada de piezas corporales desmembradas y descompuestas moviéndose caóticamente o en un baile frenético, como salidas de una plancha de autopsia, aun siendo animación y lo logra sin esfuerzo, viéndose natural y en un estado relajado que hasta se ve que la bruja juega a la titiritera y permite ver un poco el mecanismo técnico del filme que astutamente lo usa como recurso visual abierto y narrativo. El filme es progresivo en la construcción que implica al mítico Frankenstein de la gran Mary Shelley, se sacan de la tierra dos cadáveres pútridos, se les pone piel, forma, cuerpo; yacen primero en pedazos, luego son cosidos y forman monstruos, seres humanos deformes, hasta finalmente ser vestidos. Todo toma cierto tiempo, no es inmediato, cada momento piensa en cuajar; son huesos, piel y ropa, los monstruos pasan por éstas tres fases y distintos bailes y teatro. La muchacha "inocentemente" domina la situación, como una demiurgo; estos dos cadáveres yacen manipulados todo el tiempo por ella, ahora resurrectos como zombies, juzgados por la tierra, esa que la muchacha moviliza como parte externa de su anatomía mutante, mágica; es la fusión simbólica con las raíces chilenas, que han venido a juzgar a estos dos cadáveres, que son los políticos chilenos Diego Portales y Jaime Guzmán. Portales es el ministro que sentó las bases del estado de Chile, en el nacimiento de Chile como nación organizada independientemente, durante comienzos del siglo XIX, y representó el poder de lo aristocrático, es decir, lejos del poder del pueblo, y si se quiere, actualizándolo, del socialismo moderno, ese más moderado y económicamente inteligente. El otro es el continuismo que representa el ministro y asesor próximo de Pinochet, Jaime Guzmán. Ambos políticos fueron asesinados y su aparición en el retrato de variedades se hace mucho más lógico de lo que uno puede creer sin perder la perspectiva de un ubicuo análisis político del actual Chile, en ésta sesión de espiritismo con toques irónicos y teatrales, pero sin ir muy lejos del terror y del arte popular. El corto hace como que fuera material descubierto de una data de comienzos del siglo XX, pero aunque Guzmán nació después es por ser también una visión de futuro, de los cambios en la realidad política y social chilena contemporánea auscultando el pasado. Ésta data así mismo simboliza estar sentando los cimientos de la animación chilena y latinoamericana, hacia una visión competitiva, internacional, de nivel y con personalidad. Es un divertimento visual, estético, con su roturas de paredes y encuentro de pasajes secretos en busca de lo oscuro, y también una pequeña declaración política empatizando con los nuevos tiempos. 

domingo, 31 de octubre de 2021

Annette

 


Annette (2021), de Leos Carax, es un filme bastante triste, aun cuando no es que uno pueda ser ligero con el asesinato, que no puede tomarse sin importancia, pero la autocondena, la tragedia y la autodestrucción también existen, aparte de la perversidad de arrebatar una vida, encima de gente buena, por no controlar las pasiones internas, partiendo de algo banal como la competencia y ambición profesional, y otra velada en la infidelidad y cierto machismo, también por la corrupción, la apetencia incontrolable del deseo sexual y la sexualización continua de la mujer, incluyendo el maltrato hacia ellas, y para más inri ser un alcohólico, y no poder tener la consciencia en su sitio para frenar nuestro ímpetu, nuestra ira, nuestras frustraciones. Carax y los guionistas y compositores del filme la banda Sparks lucen super freaks en su historia, pero el cine también busca abarcarlo todo, y por qué no meterse en la existencia de un asesino, y darle matices, aun teniendo mucha oscuridad, en la piel del talentoso y arriesgado y todoterreno Adam Driver como Henry, un cómico que de arranque busca la polémica y poco a poco va hinchándose como un globo hasta reventar y destruir todo a su paso, incluido algo tan preciado y bello como un hijo, una bebé, Annette, que tiene la curiosidad de ser literalmente en pantalla una marioneta. Marion Cotillard es la musa, Ann, un ser de cierta inocencia, y aunque hay en ella un poco de culpa (un mínimo) es Henry el gestor de su destino finalmente, que va dejándose llevar por el mal, aun cuando tenía algo de buen padre, e inicialmente había un romance de cierta belleza con Ann, compartían hasta una canción de amor. La banda Sparks hace un musical interesante, pero a la vez incomodo, sus canciones son extrañas, no se puede evitar sentirse uno raro con su historia, cuesta tenerle empatía, punto que le otorga personalidad y riesgo a aplaudir, pero también le quita inevitablemente distancia. Es una obra super freak indiscutiblemente, la imagen del final de como se ve Driver es impactante, sumamente realista, es otra persona, atrás queda el ego inflado y el aire ganador de los movimientos boxísticos y el relajo combinado de los vicios aun en ciernes. Es un filme triste porque Annette, una bebé inocente, sufrirá mucho, aun cuando en parte hay que notarlo elípticamente. También es triste por el devenir de Henry, quien hace de Ann ese demonio de ultratumba que lo acompañará luego. Notable la emotividad que trasmite el actor por lo general cómico Simon Helberg, aunque Driver está gigantesco. Este es un filme propio de nuestra época, una donde se busca mucho inquietar, descolocar y hasta herir al espectador, pero el cine no deja de buscar novedad, de ser intenso, lo cual es algo a fin de cuentas positivo, la cosa sería reflexionar un poquito más en nuestras búsquedas, sin tampoco dejar de notar que las capas son más finas.

viernes, 29 de octubre de 2021

Petite maman


Petite maman (2021), de la francesa Céline Sciamma, es una película que podría pasar por un simple ejercicio cinematográfico (algo intrascendente, un regodeo banal de la inteligencia), con sus mezclas de la identidad de personajes en lugares comunes, formando toda una estructura de relaciones complejas de identificar (quien es quien en cierto momento, quienes están interactuando), con su quehacer de intrincar lo que en realidad es bastante sencillo de contar y entender, una pequeña historia familiar. Pero éste filme no se siente vacío, cala, es una bonita historia, enfocado en el deseo de despedirse de un ser querido muerto antes de poder cumplirlo. Es ahí que aparece en la imaginación de una niña, para otros propio de una película de fantasía, una pequeña, la pequeña mamá, Marion (Gabrielle Sanz), un doble, una niña gemela, como amiga imaginaria y cierre emocional y existencial de Nelly (Joséphine Sanz). La propuesta trata del amor enorme por nuestra madre en distintas generaciones, huida del hogar o muerta por enfermedad, ese es el juego y la habilidad cinematográfica que muestra el guion y la dirección de Céline Sciamma que ciertamente tiene ingenio y competencia. Este "juego" o inventiva de identificación exigente es entretenido, exhala cierto placer cinéfilo, también porque tampoco está muy lejano entender la historia, ésta nueva forma (ardua) de contar lo cotidiano, lo que a todos nos toca el corazón. Otra cosa notable de ésta estructura compleja de contar es que está hecha de escenarios, personajes y contextos bien básicos. Punto nuevamente para la originalidad, ingenio por sobre inversión. El filme ya yendo al fondo es bueno, muestra sensibilidad, muestra momentos donde surge empatía y de manera artística. Nelly es una niña ideal, tranquila, siempre tierna y linda, puede que esto no sea tan atractivo para algunos, ya que cuidar y criar niños, nuestros niños, sin ayuda (como se ve en el filme), es realmente tremendo trabajo de paciencia y sabiduría hecha en el camino, de a pie, es cosa difícil. Sin embargo Nelly trasmite al mismo tiempo simpatía, aceptación, uno disfruta de presenciar un personaje inocente y sano en un ambiente que no es desagradable. No obstante sabemos que la madre sufre aunque "discretamente", sin que se confirme mucho de su situación, puede ser también la enfermedad de la depresión. Extraemos que Nelly aunque no se percibe directamente sufre un poco también al ver triste a su madre o quiere ayudarle, de esto la gran importancia de la despedida. Finalmente es más la amistad y complicidad que comparten la que trabaja Sciamma y le queda un filme bello así. Tanta elipsis y misterio hacen también que lo feo quede medio oculto, tenemos ante todo un filme luminoso, en medio de una época de rarezas y relatos oscuros. 

miércoles, 27 de octubre de 2021

Dune


Dune es como Tenet (2020), grandes películas de sala, para ver especialmente en la sala de exhibición, películas que podemos llamar de fuegos artificiales, cine espectáculo y también 2 obras notables del séptimo arte. No obstante Dune, de Denis Villeneuve, es una obra sencilla, sin excesos, sin sobre abundancia, todo está en su justa medida. La tecnología del futuro es sólida, y no es mucha, mejor así, pero más que suficiente, para no caer en el error, en la tontería, al tratar de imaginar demasiadas cosas futuristas. El filme habla de un mesías, al estilo de Jesús, alguien positivo para el universo, pero Paul Atreides (Timothée Chalamet) es también un guerrero en ciernes, no un pacifista como Gandhi, Mahoma o Jesús. Atreides se hace llamar un freak por ser un hombre predestinado, con visiones, en sueños, un tipo elegido para cambiar el universo. Villeneuve es astuto y coloca lugares fáciles de reconocer en un lugar más extraño como sería un típico sci-fi. Así vemos un enfrentamiento entre los hombres de la casa Atreides liderados por un jefe militar interpretado por Josh Brolin contra unos comandos asesinos de la casa Harkonnen, como si estuviéramos viendo Gangs of New York (2002). Es un filme que también se percibe esotérico, sobre todo al inicio, y tiene algo del cine de terror, así los poderes mentales de la madre de Paul y del mismo Paul parecen propios de las brujas del cine de género. Es una obra no solo de un mesías sino de su madre, su guía, tal cual toda madre quiere encaminar a un buen futuro a su hijo. Ésta madre la interpreta Rebecca Ferguson. El padre es una figura poderosa, pero más común. El malvado máximo es bastante bueno, el barón Harkonnen (Stellan Skarsgard), un tipo gigantesco, voluminoso. Yace trabajado con gran pulso y sin ninguna necesidad de ser políticamente incorrecto. El filme tiene a Chalamet, flaquito, como un joven prometedor, y no desentona, sin ser impresionante. Ésta austeridad guerrera colinda con cierta sofisticación estética, es un guerrero propio del tiempo futurista que de cierta forma vivimos. El desierto como contexto y base de la novela de Frank Herbert -escrita en 1965- pone la nota clásica al filme, como un lugar curioso al ser domesticado por lo indígena además, por las tribus llamadas Fremen. Ésta propuesta recuerda ligeramente, por partes, a la saga de Star Wars, aunque la novela de Dune es anterior incluso a la primera trilogía que arranca en 1977 y seguramente Star Wars bebió algo de la novela Dune. Las naves futuristas asemejan a libélulas y se ven excelentes. La pelea del final con el actor de color Babs Olusanmokun es maravillosa a su vez, muy representativa, toda una gran iniciación. Es un filme que se ve cosmopolita y no luce forzado en ello. Zendaya como la musa del héroe está muy bien utilizada -poco, en sueños más que todo, pero notablemente-, sin que sea vea sexy, sino natural simplemente. Momoa trasmite relajo y empatía ligera para bien y mal, pero se percibe como un efectivo guardaespaldas asesino. Éste propicia buena acción, sin que ésta primera Dune tenga mucha, pero hay y se proyecta bastante potente, minimalista, poco pero sugerente. Es un filme que no aburre nunca, y está más que bien narrado, es novedoso sostenidamente, sin que tenga que hacer malabares o efectismos, todo tranquilo, fluido. El filme tiene una atmósfera algo retadora y se le siente personal, melancólica, de aire solitario y meditativo, gris y tenebrosa, ayuda la paleta oscura de colores. La notable banda sonora de Hans Zimmer parece que tiene una onda religiosa, con sonidos como de terror, que aportan misterio al filme, manejan o imponen un halo ficticio de cierta oscuridad, aunque es un filme claro y sencillo en realidad, de entretenimiento puro y duro del bueno, de nivel. Todo el momento en la nave cuando transportan de presos a Paul y su madre es de antología, éste momento será un clásico en el futuro, es perfecto, Villeneuve le pone terror y realismo algo sucio.