domingo, 18 de octubre de 2026
Sympathy for the Underdog
El director de ésta propuesta, el japonés Kinji Fukasaku, fue uno de los grandes directores, de los más célebres, haciendo películas sobre los yakuzas, la mafia japonesa, las pandillas criminales niponas, un subgénero oriundo de éste país, que es bastante antiguo. Sus inicios en sí mismos se remontan a poco después de la segunda guerra mundial, como parte del cine negro y del cine de acción, teniendo como precedente al cine mudo, convirtiéndose en un subgénero super popular durante los 60s y en especial los 70s, como pasa con el poliziotteschi en Italia. El cine de acción asiático tiene a los thrillers coreanos y al cine noir hongkonés y así Japón destaca por sus filmes de yakuza en semejanza. Antes de que Johnnie To y John Woo se hicieran populares con sus grandiosas películas y mucho antes de que llegue el boom del thriller coreano en el 2000, estaba Kinji Fukasaku que tuvo mucho éxito con sus películas de yakuza donde se imprime como uno de los mejores autores en un subgénero nutrido y muy popular. Antes que Fukasaku se inmortalizara, llegara al tope de su arte, a plantar un hito en el subgénero, con su saga de 5 películas, Battles without honor and humanity (1973-74) sobresale en particular Sympathy for the underdog (1971) como la mejor película que hiciera antes, dentro de un buen nivel en general de varias de éste tipo de películas en su filmografía. Su película Japan Organized Crime Boss (1969) fue muy exitosa y tuvo 3 secuelas dirigidas por otros directores, pero Fukasaku consideraba a Sympathy for the underdog como la verdadera secuela digamos. De ésta película recoge varias cosas, como el protagonista interpretado por su actor fetiche, e ícono del cine yakuza, Koji Tsuruta, como el líder de una banda criminal mismo samurái o capitán donde su jefe máximo o maestro es asesinado y su banda destruida, mientras él hace poco recién salía de la cárcel tras encontrarse preso por casi una década. Igualmente los protagonistas pierden a sus mujeres y se muestra a un mafioso manco pero en sus respectivas tramas son personajes distintos, así como sus acciones. El gigante manco en Sympathy for the underdog lo interpreta Tomisaburo Wakayama quien 1 año más tarde se haría muy famoso como protagonista de la saga samurái Lone Wolf and cub. Wakayama también tiene un gran personaje en Japan Organized Crime Boss como un jefe yakuza muy violento que anda drogado y le hace un corte en la cara a Tsukamoto (Tsuruta) con un cuchillo descomunal. A Wakayama lo tenemos por el predecesor, posible inspiración, del mítico policía antidrogas corrupto Norman Stansfield, ilustrado por el talento camaleónico de Gary Oldman, en El profesional (1994). En Japan Organized Crime Boss la acción parece a menudo más noticia que narrativa-visualidad desarrollada lo que le juega un poco en contra y el conflicto entre pandillas luce muy caótico, cambiando todos de parecer a cada rato y atacándose a traición todos contra todos por donde menos se piensa, dentro de un quehacer muy poco racional, muy de juventud, muy emocional. Éste filme se puede recoger como el pasado de la nueva banda de Gunji (Tsuruta) que se traslada de Yokohama a Okinawa con sólo 5 soldados a su servicio, a pesar del final que se parece refiriéndolo de manera general a Sympathy for the underdog, la película del gran nombre como título, dicho de paso. Más allá de que el final de la presente propuesta es más emocionante. Posee tremenda coreografía. Así mismo en la "secuela" la parte romántica con la prostituta tiene mucho más riqueza argumental, mejores anécdotas, mejores diálogos, mejor estética y además la mujer es más bella y más sensual sin mostrar nada. Japan Organized Crime Boss es más básica como relato y tiene de deja vu, salvo tener una guerra criminal muy caótica que se ve realista. Ambas películas se basan en hechos reales aunque desmienten la exactitud. EEUU devolvió Okinawa en 1972, lo que hace al filme de Fukasaku uno medio vidente al anticipar el hecho de que ante la devolución de EEUU los yakuza vieron a Okinawa como un lugar prometedor, novedoso, para hacer negocios sucios y empezaron pequeños grupos a pelearse por dominarlo. En jurisdicción americana éste proceder era inviable. De esa manera se habla de no llamar mucho la atención para que la policía y el gobierno no se les vaya encima con rigor, aun cuando en una película se canta el himno nacional en medio de la corrupción o se pasean con extranjeros. Pero también se menciona que Okinawa se ve como Yokohama, como puerto, y como la old school de los movimientos yakuza. Igualmente resulta interesante como los mafiosos okinawenses llaman continentales a los que vienen del interior de Japón, de las ciudades principales, como haciendo diferencia entre capitalino y provinciano. Así el gigante manco y su hermano menor quieren demostrar su valía frente a Gunji y su clan. Gunji reta a la muerte, muchas veces tiene todo para perder pero no se doblega, esto es una curiosidad en el cine de acción, porque no es que no vaya a morir y se muestre sobrenatural, si bien en Sympathy for the underdog si se ve que un sólo hombre es capaz de matar a muchos él sólo. Sobresale además el actor Noboru Ando en ambas películas. Noboru Ando en la presente es bastante efectivo como asesino y suele salvar o respaldar a Gunji quien siempre lleva lentes oscuros, un clásico de lo cool, en un filme que aunque maneja su modernidad como con la calle de carteles luminosos y burdeles, narrativamente es mejor que muchas otras porque respeta las narrativas clásicas. A Koji Tsuruta se le ve buen actor, es bastante expresivo. Lo hace bastante bien a esa vera. Su cara dice mucho en montón de ocasiones. El filme en varios momentos se ampara/sostiene en sus gestos. Sympathy for the underdog tiene un lado cosmopolita con sicarios afroamericanos y traficantes gringos, pero al mismo tiempo maneja folclore japonés. Las recreaciones de acción, de las que hay variedad, están muy bien, son notables. Es una película que se disfruta bastante, tiene su distinción, aun cuando recoge varias cosas de su predecesora, para rearmarla de otra manera, con una película que es autónoma, aun cuando la anterior puede verse como la profundización de ese inicio quemando simplemente el cuadro del maestro, de lo que se percibe que estos yakuzas del grupo de Gunji son muy orgullosos y son los "buenos". Es como quienes dicen que la vida no castiga a los malvados, sino a los débiles.
