martes, 26 de mayo de 2020

Las criaturas (Les Créatures)

Las películas de ciencia ficción de grandes presupuestos y efectos especiales impresionantes tienen bastante encanto y cinefilia con obras y sagas con historias sólidas como Star Wars -aun cuando la última trilogía bajaba bastante el listón-, pero el sci-fi chiquito, sin (o casi sin) efectos especiales y con historias curiosas, siempre son cosa especial, excepcional y atractiva, al menos para éste servidor. Tiene un encanto especial también que la obra en cuestión pertenezca además -no es, obviamente, indispensable, pero sí un plus- a un autor respetado que no se dedica al cine de género en particular. Las criaturas (1966) le pertenece a Agnes Varda, autora que cumple a cabalidad con lo antes expuesto. Su película pone a Michel Piccoli como Edgar, un escritor que está justo elaborando una obra literaria. Lo curioso viene a ser que lo que escribe se confunde con su vida íntima; realidad y fantasía se mezclan sin ser tan fácil diferenciar donde empieza uno y donde acaba el otro, aunque se ven indicios decentes para distinguirlos. La cuestión es jugar en estos dos ámbitos fusionados. Edgar nunca deja de escribir, de soñar digamos. Su vida personal bien diferenciada también es particular, el filme arranca con un accidente a razón de la irresponsabilidad de Edgar para con su mujer, la bella Catherine Deneuve como Mylene. Edgar está en el trance de convertirse en papá. Ésta relación tiene su ambigüedad, en varios niveles, se cuela la ruptura de la pareja, y la muerte y la locura además. Pero Varda opta por un cine amable. No obstante siempre interesante y exigente. El filme tiene una escena de una caída sumamente explícita y violenta, híper realista. Como se aprecia, a Varda tampoco le falta carácter como directora y como una profesional de alto nivel tiene mucha apertura mental. Edgar dice en un momento que lo que está escribiendo es una obra de misterio y un sci-fi, y eso es lo que presenciamos. El filme es un poco raro, pero en toda la grandeza de la palabra, ya que tiene mucho tacto y aunque raro tiene coherencia. Edgar llega a jugar con el mundo contra un ingeniero demiurgo, como en una partida de póker a través de las historias de las personas, esto es el sci-fi en sí. También las pequeñas historias que acompañan versan sobre la ruptura del amor especialmente, pero con otras cosas más -como un anexo atractivo sobre 2 ladrones-, y la interacción con Edgar se hace muy entretenida y llamativa, aparte de que hay buenas actuaciones y buen cine arte. Ésta es una película que en su estreno no agradó y hoy pocos la valoran y conocen, pero, sin duda, es notable.