jueves, 31 de marzo de 2022

Re Granchio

 

Dirigen el italoamericano Alessio Rigo de Righi y el italiano Matteo Zoppis. Abre la propuesta con unos viejos cazadores comiendo y tomando, reunidos para divertirse, para contar historias. La que nos compete es la de Luciano. El relato o leyenda se ubica en una villa remota italiana. A ratos parece la Sicilia de Michael Corleone. No obstante la del rey cangrejo es una historia más antigua, de otro tipo de leyenda y de distintas versiones, pero que se trata de contar la más sólida. La imagen mostrada es una imagen austera, con olor a neorrealismo a lo Pasolini. El rey cangrejo o Luciano (Gabriele Silli) es un borracho, para en malas condiciones, yace adormecido, pero le alcanza para enamorar a una hermosa joven, Emma (Maria Alexandra Lungu). Al inicio se resiste, quiere autodestruirse, pero el amor le llega al corazón y acepta enamorarse de la deliciosa Emma, mujer llana, siempre a flor de piel que no vulgar. El filme literalmente se divide en 2 partes. La primera es un drama pastoral con moralismo roto y con sabor a tragedia. Es excelente la actuación del desconocido Gabriele Silli, cómo yace tirado, fuera de éste mundo, como drogado por el exceso constante de alcohol, siempre sudoroso, de aspecto sucio y descuidado, pero aun así alberga en sí cierta belleza, con un aspecto físico tosco. No obstante éste tipo siempre luce existencial, sensible, triste, sin ser plano. El desempeño es glorioso, cine, noción del uso de la imagen, fuerza expresiva y escénica. No es tanto que la historia sea original o curiosa, en realidad no lo es, sino es lo que vemos, la estética, la expresión visual de todo, desde lo llano y diáfano, pero manejando cierta oscuridad o perversidad con un toque clásico, es un mundo adrede imperfecto, medio feo. La segunda parte baja su estética sublime, pero se mantiene interesante. Ahora seguimos un tesoro pirata y colonial por medio de un cangrejo y un estanque natural de agua. Ésta parte recuerda a Zama (2017) de Lucrecia Martel, así también a Jauja (2014) de Lisandro Alonso, y además por su lucha contra la naturaleza a Epitafio (2015) de Imaz y Olaizola. El lugar es Tierra del Fuego.