martes, 24 de febrero de 2026
Lo demás es ruido
La película del mexicano Nicolás Pereda es interesante por una parte porque te deja en claro muchas cosas. El filme se adscribe a lo experimental. Y, ¿qué es lo experimental?, yo diría en una acepción que es algo que se pretende que no se interprete, que quede gaseoso, que se mueve en lo impreciso, es algo por lo general arbitrario, mínimo, sin significados. Tampoco es que algo requiera de mucha imaginación para que nos agrade, pero es algo como sus mismos expositores declaran, para sentir (si bien no hay emociones en pantalla), para dejarse llevar, como una feria que trata de impresionarte simplemente, un lugar de artificios, de unos literales especies de fuegos artificiales pero atípicos al gusto primario, simplemente para gozar mirando, extasiados con el alarde puro y duro. Esto no está mal, y va al segundo punto concatenado. Cada quien debe preguntarse: ¿Somos su público objetivo? No. Porque yo no gusto de esto. Todo el mundo debe verlo, yo diría que no. ¿Soy menos inteligente porque no me entusiasma? No. Sobre todo porque no le está exigiendo nada a mi intelecto ni es entretenimiento puro y duro. Pero a veces tendemos a obligarnos o se le propone donde no hay ninguna afinidad. Entonces dejemos que cada quien halle su público objetivo. El filme se mueve alrededor de compositores musicales y en particular de músicos de chelo. A una compositora llamada Rosa le van a hacer una entrevista de un canal de tv cultural y le pide a su amiga Tere que le preste su apartamento para la entrevista. Única locación de la propuesta (más la mirada desde la ventana hacia la idiotez de un tráfico donde surgen 5 minutos cansinos). Es así que Tere y su hija terminan siendo parte de la entrevista. Una se quedará en pijama en toda la entrevista (alguno dirá que por feminista). Hay frases que uno puede creer que señalan el pensamiento del propio director. En un momento se dice que no te preocupes de la opinión del resto, que nada va a pasar. Y me suena bien, hablando con decencia. Esto habla de pensar sólo como creador (auténtico si se quiere). Pero no se puede obviar que si a ti no te importa que puede pensar otro de lo que haces, los demás también tienen derecho a celebrarte o ignorarte. Es justo entonces. En un momento Tere expresa que oía a las palomas hacer ruiditos (llegando al esperpento al mencionar primero a las ratas, humor para algunos) y ella lo entendía como que eran palabras. Ya lo dice el título. Una declaración personal de como miramos nuestro propio trabajo. Como lo menciona directamente otro diálogo, del camarógrafo de la entrevista que quiere ser un director de un continuo remake de su arte. Yo creo que es valido, pero nuevamente pienso en el público objetivo. En un diálogo se escurre como que ser sólido en la narrativa más bien es un defecto. Puede que refiera a un caso específico. El final es como reírse de las interpretaciones, cuando uno hace ruiditos. No porque menciono a Jesús o a Hiroshima y Nagasaki hay alguna verdad implícita. Y es que parece decirnos Pereda: No lo comprenden, es cine experimental. Pereda parece dejar todo muy claro, porque redunda bastante. En otro momento dice Luisa, la hija de Tere: Cierren los ojos, porque solemos ser muy visuales, simplemente oigan. Toca el chelo y ¿que se oye?. Yo no oigo armonía, sino ruiditos. Una vez más Pereda parece estar hablando de cine experimental, como austeridad o dejarse llevar. También es una exhibición de practicidad (cuando efectivamente, la claridad es el don de la verdadera genialidad), sino que se hace complejo de empatizar porque es demasiado austero, pero también es culpa de tener un presupuesto pequeño. La conversación tipo fantasía entre madre e hija me parece lo mejor del filme, así como la actuación de Gabino Rodriguez de quien se nota que ha ganado experiencia y sorprende como un intelectual. Mi escrito es una lectura de metacine. Como escritor-lector-de-cine me veo como un creador. Yo no hago periodismo, que tiene su función, sino literatura. Yo también le estoy hablando a un posible público objetivo (muchas veces queremos universalizarlo todo) y a quien puede sentir afinidad por lo que yo particularmente escribo.
