Una
película puede entusiasmarte desde el inicio y eso apuesta a lo más especial,
no obstante su narrativa puede mermar en el trayecto y hasta perder la magia
inicial lo cual puede ser una pena. Que empiece bien te crea cierta
complicidad, cierta fe y hace el viaje ligero. Que una película tarde en
entusiasmarte, que ocurra por el medio, también puede hacerla especial, que la
segunda parte haga que la primera parte cobre sentido particular y todo quede
redondo como Paris Texas (1984). Una película puede no haberte agradado mucho
mientras la mirabas, pero finalizado el visionado empieza a cobrar vida en tu
mente y empiezas a elucubrar y a valorizarla. El entusiasmo llega en el reposo.
En procesarla. The panic in needle park (1971) tiene varias cosas interesantes.
Es la segunda película de la carrera de Al Pacino y su primer protagónico. Al
año siguiente sería Michael Corleone y desde ahí quedaría inmortalizado en el
séptimo arte. En la película de Jerry Schatzberg sobre adictos a la heroína en
un lugar particular de New York apodado el Parque de la aguja se ve todo el
potencial/talento de Al Pacino. Exhibe tremenda actuación. Puede ser
antipático, puede ser malvado, puede ser dulce, puede ser infantil, puede ser
peligroso, autodestructivo, jalar como todo adicto hacia el abismo a todos con
él, hacer de criminal y al mismo tiempo sostener un romance aunque corrupto,
sucio, en buena parte desagradable. Al Pacino es Bobby, un joven adicto de 31
años, vendedor de droga de baja monta, quien vive de lo más tranquilo mientras
su novia, Helen, Kitty Winn con 28 años de edad quien solo tiene en su haber 6
películas de cine, y ganó por éste filme el premio de mejor actriz en el
festival de Cannes de 1971, se prostituye constantemente, para sostener su
adicción y la de Bobby. Es una película que molesta a cierto punto, pero se
siente auténtica, realista. El guion es de la americana Joan Didion, pionera
del nuevo periodismo, y su marido, John Gregory Dunne. Adaptan la novela de su
compatriota James Mills, quien también fue periodista. El filme tiene mucho de
periodismo, es decir trata de plasmar mucho realismo, y en ello llega hasta
tener de documental con las tantas veces que vemos adictos drogándose y hasta
con los movimientos de la cámara y como plantear el encuadre que lleva a su vez
de cine indie. Lo curioso es ver la interpretación de los efectos de la
heroína, percibir como lo asumen Al Pacino y Kitty Winn como guías de la
propuesta y lo hacen decentemente, se ven creíbles, si bien ellos ostentan
cierto halo más estético, más llevadero de realismo sucio, corrupto. Bobby no
quiere irse en realidad de Needle park, lo llama su hogar, y eso implica seguir
siendo el mismo, lo cual es la crítica notoria de todo el filme, y como más que
felicidad le hace daño a su pareja, la convierte alevosamente en una peor persona, fijándonos que ella por su culpa entra en el mundo de las drogas, aun
cuando ya estar con esa gente y en ese ambiente es tentar al demonio (ella
lleva pinta de artista maldita y ha huido de su cercanía familiar). Es una
película de la que se pueden sacar lecciones, como ver con quien nos metemos,
de quienes nos rodeamos, aun cuando el filme de alguna forma quiere sostener un
romance, y por el guion quiere ser condescendiente. El personaje de Al Pacino a pesar de que es una mala persona, una persona reprobable, lleva su encanto como actor. Kitty
Winn puede ser sórdida, pero tiene un aire propio que la aleja un poco de quien
representa. La corrupción termina cambiándote hasta físicamente, uno se vuelve
en ese ser donde más se halla metido. En la película vemos montón de adictos,
junto a proxenetas, dealers y prostitutas dentro de barrios marginales.
Curiosamente no les falta el techo. Es una película que retrata a cierta
juventud perdida pero hay de toda edad, cayendo en el pánico a la abstinencia,
pero enseguida haciendo todo para tener dinero -que llegan a ser sumas fuertes
como menciona alguna conversación- y drogarse. Así surgen robos y arrestos,
pero son liberados en poco tiempo y se vuelve a lo mismo. Hay actores creíbles
como adictos y gente de baja calaña. Sobresale Hank, el actor quien sí sostuvo
una carrera cinematográfica, Richard Bright, a quien notoriamente le faltan
algunos dientes y habla como gangoso, adormecido. Es penoso oír como se
banaliza la sexualidad en el rol de Helen, pero esto también implica realismo,
como cuando le roban a un chiquillo tras un encuentro sexual. Es en mucho un
drama, una tragedia, pero el tono del filme no busca crear lastima, sino ser un
golpe en el rostro, y eso hace a la propuesta algo peculiar, no apuesta a
ganarse fácilmente al público, no a la gente decente. No es un filme como para
ponerlo en lo más alto, porque incluso es redundante y adolece de un poco de
juicio crítico, pero es interesante como rostro de como la drogadicción te
convierte en un ser miserable, como te lleva a lo peor, y eso que más es
mostrar como si fuera la gente que observamos un grupo de "amigos", a
lo My own private Idaho (1991), si bien todo el mundo se delata para salvar el
pellejo -y Bobby llega a decir que en realidad nadie es amigo de nadie en las
calles o el barrio- y no donde radica gente que no dudaría en hacerte daño, en
tratarte menos que un ser humano, en donde tu vida puede llegar a no valer
nada. Se llega a decir que la cárcel es como un zoológico para alguien aun de
aspecto lindo como Helen, donde la harían pedazos. El policía que hace Alan
Vint como Hotch más parece salido de la serie 21 jump street, aun cuando esa
serie en su tipo y aventuras era notable. Parece un jovencito adormecido/lento
más. Hay momentos donde Bobby/Pacino es un muchacho carismático, bromista,
mataperrero, hasta dice cosas honestas (pero miente mucho también), y eso da
vida al personaje, porque el ojo avisado ya sabe que en conjunto es un terrible
elemento, como lo que ocasiona con el perro. El final no busca sentenciar a
nadie, pero, como cuando Bobby se jacta -aunque bromeando- de haber estado
muchas veces en la cárcel, suena muy ligero, inconsciente, en realidad
estúpido, quizá por caer en esa corrección política de tener esquina y ser
liberal, moderno, más vivo que la vida misma y los otros comunes mortales,
cuando es todo lo contrario.
