viernes, 15 de mayo de 2015

Todos los hermosos caballos

Primer libro de la llamada Trilogía de la frontera, seguido de En la frontera y Ciudades de la llanura, escrito por Cormac McCarthy. Que puede ser llamada una novela coming of age, una historia de crecimiento, y de aprendizaje moral. Si bien nuestro protagonista, John Grady Cole es dibujado bastante solvente, de forma heroica y hasta legendaria, desde temprana edad, al atravesar fuertes penurias, como caer en una temible cárcel mexicana de pueblo fronterizo donde llega a batirse a cuchillo limpio por su vida, o enfrentarse a un capitán y comisario mexicano que no duda en despachar a sus enemigos tras apresarlos, por alguna suma de dinero o favor. De lo que todo empieza cuando Cole tiene solo 16 años, y al morir su abuelo y estar a punto de venderse el rancho familiar se va junto con su amigo Lacey Rawlins a México, país que le traerá un romance peligroso con la hija de un hombre acaudalado, y una tía abuela bastante poderosa que es la que mueve los hilos de su familia habiendo la época donde las mujeres para ejercer poder lo hacían tras las sombras, visto un orden machista, arcaico y patriarcal que hace que un hombre pobre no pueda enamorarse de una dama rica, como le pasa a Cole, y le harán pagar una gran factura, trayéndole muchos conflictos que lo ponen al filo de la muerte, aunque sea un temerario, y no tema perecer.

La presente tiene algunas recreaciones de suma violencia (véase la descripción de la muerte de un revolucionario), pero es mucho una obra romántica que a un buen lector o cinéfilo le puede parecer una historia muy conocida, de lo que puede definírsele por una parte como la mezcla de las películas Revenge (1990) y Leyendas de pasión (1994), sin embargo no piensen en un tono grueso, ya que McCarthy es definitivamente uno de los mejores escritores que hay en vida, gracias a las hermosas, profundas y detallistas descripciones del libro, a la redacción pormenorizada que hace tan potente imaginar la historia, caminar por sus páginas guiados por un retrato poderoso que no deja ningún hueco por conocer, estando lleno de información contextual en medio de una gran estética literaria que no por ello deja de ser fluida y entretenida, y que estriba en mucho conocimiento del medio, del mundo de los vaqueros, estando ambientada en 1949 en Texas y México, donde se ve que el país latino está plasmado fuera del estereotipo, con suma riqueza narrativa, conllevando no solo el realismo ordinario, manido, como la pobreza y el salvajismo, sino a su vez lo culto, lo refinado, que representa la hacienda, al igual que la mención de las tantas comidas autóctonas, la jerga del pueblo, la nobleza de la gente y las costumbres. De misma manera el relato de ficción logra empalmar linaje y relaciones de clase con la historia de la revolución mexicana, dándose verosimilitud, y soporte argumental que puede ser secundario, pero habla de la cualidad de especificación, buena escritura y creatividad del gran Cormac McCarthy. En un libro que ganó el National Book Award, prestigioso premio americano.

El título de la obra tiene mucha forma, y participación, buena parte de los problemas se deben a los caballos, habiendo un eje en el robo y la recuperación de estos hermosos animales, un código de respeto, en una lucha de sojuzgamiento y libertad, orgullo, leyenda, de muchas emociones y determinaciones a su vera, en medio de amar y defender lo que es de uno, de lo que se dice que quien tiene un caballo no es pobre. Los equinos generan pasiones, desprovistas de sentimentalismos aunque no se da en un lenguaje del todo seco y esconden más de lo que se ve, hay mucha admiración (en ello el retrato romántico pasa por lo mismo, es dulce, clásico y sensual en varios momentos, y en otros masculino, tranquilo, natural e intrínseco), son muy importantes en el relato, en quien es uno, en la forma de vida, ayudan a construir figuras, describen y definen el tiempo. Habiendo pequeños simbolismos, véase que se enamora Alejandra cuando intercambia y monta la bestia de Cole, domada por él, o que el protagonista tenga o no su caballo sea síntoma de paz o conflicto consigo mismo.

El rudo periplo, en medio del elíptico indómito paisaje, y las prominentes tragedias, arrancan tras conocer al precoz Blevins (tan mítico y carismático como Cole), propenso al crimen o a las circunstancias de la impetuosidad y la bravura de la edad (de lo que hay espacio para salirse de arquetipos; en un trato campechano, muchas veces despectivo pero escondiendo estimación última; y con saberes varios), si bien por donde se mueven resulta muy natural la trasgresión de la ley o la ausencia de esta en medio de las impredecibles llanuras, y sus cowboys y sus comportamientos rudimentarios, siendo cowboy una palabra reducida a su esencialidad, quitándose la teatralidad, llevada a una envidiable cotidianidad y realismo de a pie.

Todos los hermosos caballos, publicada en 1992, remite a la aventura y al romance, de hombres salidos de su lugar de confort, si bien el libro entero implica al salvaje oeste, a lo fronterizo, a lo antiguo aun estando a puertas de los 50s, en busca de nuevos horizontes, de madurez, en lo que tiene de trepidante e intenso, con su cuota de brutalidad, por lo que es un libro que a muchos va a gustar, aparte de sus cualidades narrativas, haciendo de una especie de lugar común, un viaje pleno para cualquier lector. 

2 comentarios:

  1. De hecho, tiene película del mismo nombre que el título del libro, con Penélope Cruz y Matt Damon como protagonistas. Es una novela magnífica, un drama de amor shakespeariano con reminiscencias del Far West. Y McCarthy es uno de esos escritores americanos que está llamado a las filas de los grandes autores de la literatura universal, como Faulkner o Steinbeck.

    Saludos.

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  2. Es un autor que me encanta, tiene un estilo peculiar y personal que me gusta mucho =)

    Besotes

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