viernes, 8 de marzo de 2013

Poemas

Escritos por Mario Salazar


Amor
                                                Para Vanessa

Te amo desde que te vi pasar entre las nubes
y supe que eras mi sed y mi voluntad
Desde que sentí que eras mi lecho de flores
en este mundo terrenal, tan cruel y tan artificial
porque Dios supo escuchar mis ruegos
de darme a alguien a quien amar hasta el final.

Eres la flor que el viento arrulla
y yo la abeja que recorre tu figura
También la mar soplando floreciente
las olas del sueño impenitente
suave vaivén de encanto, amor y fuego candente.

El aroma de tu olor tierno me embriaga
y me adormece en las burbujas de la felicidad
irradias de tu alma el sol que nace para mi existencia
al ser que goza por ti desde el alba hasta el ocaso del día
por ser más que tiempo y estar encallada en lo imperecedero siendo vida.


Son tus ojos el brillo que me hace amanecer
Comulgar a la luz azulina de tus lunas llenas en tu natural belleza
el amarte con la locura de quien obtiene la miel del canto
de recitarte cuatro versos encendidos
de amor a fuego tendido.

Despertar durmiendo el sueño eterno
al escuchar tu palpitar de amor correspondido
en tus labios nace el edén
el cielo, el paraíso, diga Dios un nombre a ese bendito sitio.

Conquistando a paso lento un mundo entre los dos
Dejando los lamentos en la trampa de la melancolía
siempre ocuparas la mitad de mi corazón
¡Tú, alma mía!
Por la fuerza de tu convicción
la que me trasmite tranquilidad y firmeza
Mi pareja en este mundo de azares y embestidas
La estrella que guía sin duda
mi rumbo en esta vida.



La muerte de un toro

Un toro ha muerto en la arena
Su bravura ha perecido bajo el abuso de la desventaja
Sin lealtad ni partido limpio le han dado muerte
Su lomo corpulento y sus patas firmes dan vueltas alrededor
Valiente y altanero trata de defenderse de un destino firmado
Violento y solitario para el demonio rechazado
Las espadas se llenan de sangre y no desiste
El hombre en el traje de brillos sonríe y se pavonea
Miserable combate entre una bestia designada al infierno
Como los animales salvajes gigantes ha de ser libre
pero el imperio de cemento no le da oportunidad alguna
este es otro mundo ya sin edenes y libertades para una bestia indomable
es la sangre derramada en el ruedo bajo el suave y lento fuego del dolor
La existencia es cruel manifiesto de locura y sin razón
Los hombres y sus juegos han quebrado la voluntad de los seres fuertes
Las flores caen del cielo quiere pensar y no puede
En el ocaso moribundo de su suerte
Los hombres de poca osadía gritan al asesino que termine con el martirio
La vida ese camino sin salida más que para ir de bruces hacia la tierra
Siempre puede ser peor dice el seco contemporáneo ante lo que destruye
La sangre resbala y débil abstraído en su mutismo cae y muere.



Platónico

Sopla el viento fuerte hacia las alturas
y aúlla el lobo en la montaña
le aúlla a la luna su eterna compañera
su amante platónica y distante
le llora sus penas y le cuenta sus alegrías
le muestra su coraje y su fortaleza
ella brilla redonda y su luz lo delinea como si lo acariciara
se regocijan mutuamente en el amor perfecto
el con la mandíbula filuda deja caer su lengua y luego le silba
como un tenor una bella canción
ella se mueve leve y le mira dulce desde arriba como una princesa
distintos el uno del otro pero tan unidos por un aullido profundo
que aspira la transmisión de lo que siente en la oscuridad de una noche tibia
El animal solitario a la luna bendita, su dama, su musa, su idolatría
Paisaje hermoso en un mundo lóbrego donde solo ellos se entienden
Dos almas románticas y salvajes a la medianoche
Sube en luna llena el lobo a aullarle
Su fuerte voz a ella le rinde homenaje, la seduce, la complace
El amor de un peligroso y solitario animal que a su belleza hipnotizado anhela
A su luna distante y silente que al salvaje romántico desvela
Aúlla por ella en la noche soñándola cerca
Pero el secreto es la imposibilidad de tenerla,
Sin tocarla con un silbido le hace el amor con su alma entera
Esperando que alguna vez se junten y se sientan.



Jesucristo

Son tus llagas virulentas
Es tu soledad en el martirio
De los clavos sangrantes
por la osadía y vanagloria de un imperio decadente
Es tu corona espinas de estirpe sublime
Cargas una pesada cruz sobre una espalda castigada a latigazos
Hombre probo y valiente que mueres por un ideal
Sufres por la humanidad
Cuando ella te da la retaguardia
Es tu asfixia dolor puro en esencia
Tu rostro compungido humilde te ve brillar en el espejo del héroe
Del profeta, del regente del cielo todopoderoso
Descendiste a morir a manos del hombre
Del carnicero vanidoso que atravesó en lateral tu cuerpo con una lanza
Sucumbiendo en la penuria del amor humano
Por gritar los pasos a la libertad del alma,
A la gloria eterna y a la bondad máxima
Caminaste largo y agotado ante las miradas de rechazo siendo luz
En el camino de cualquier cristiano
Y en tu último aliento pediste misericordia
No por ti como hubiera hecho cualquier cobarde
Sino por la raza que te perforo  las manos y  los pies
Bajo un cartel que se burlaba de tu naturaleza
De Dios en la tierra.
Y en el tiempo se dieron cuenta que eras Jesús de Nazaret
Cuando el mundo se derruía
Recordando la “muerte” del padre rey.

3 comentarios:

  1. Vaya, veo que también escribes poesía. Felicidades. Denota sensibilidad y compartirla, atrevimiento. Un placer haberte leído.

    Un abrazo.

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  2. Muy pero que muy buenos. Me gustan tus versos, hay fuerza y personalidad en ellos. Gracias por compartirlos!
    Besotes!!!

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  3. Felicidades, Mario: No sabía que escribías poesía y además con variedad de temas. Me ha gustado especialmente "la muerte del toro", tremendo!
    Besos

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