lunes, 4 de febrero de 2013

Una novelita lumpen

Roberto Bolaño se ha convertido en un hito de la literatura contemporánea que empezó entre 1998 y el 2002 hacia el presente en que siempre se le rinde homenaje y se le recuerda, muchos escritores lo destacan como el máximo representante de su generación, símbolo de identidad del escritor hecho desde la marginalidad y el ahínco de marcar la pauta sin quedarse en la oscuridad, evadiendo estar a la saga  de los escritores glorificados.

El escritor chileno cuenta con dos obras monumentales, Los detectives salvajes –desde donde parte su consagración literaria- y 2666 –obra póstuma publicada el 2004 que dejó previsto sea publicada en 5 partes para el sustento de su familia que se dio al final en una sola al entenderse  que su verdadera fisonomía es la de la unidad- . Junto con algunos poemarios, 4 libros de cuentos –dos póstumos- y  11 novelas, la mayoría cortas, dos de ellas ulteriores  a su muerte, aparte de artículos.

La presente es una novela corta muy limpia, muy clara, bastante fácil de leer y muy entretenida. El narrador es un personaje, se llama Bianca y nos recuerda una etapa de delincuente o eso nos hace esperar en su relato sobre la época posterior a la muerte de sus padres en un accidente automovilístico cuando ella contaba con 19 años de edad y se quedó al cuidado de un joven hermano menor. El contexto se da en Roma a grosso modo.

El texto se mueve en la percepción de esta chica, muy simple, cambiante y dubitativa, que se deja llevar rápidamente por circunstancias y deseos, hay una indiferencia de ella  por la introspección muy calculada (la forma de la escritura es distinta, es bastante ordenada, racional y convencional), sino más bien son los pasos de un ser humano curioso, a la deriva en gran parte, bajo instintos y emociones de lo más primarios. Bolaño la dota de una contundente llaneza y a la vez sigue teniendo un sentido jugoso, es como cualquiera, no es ninguna figura especial y a su vez es el eje de nuestra historia que conlleva curiosidad, recalcamos. Yace demasiado libre también a temprana edad aunque ya en una consciente en donde ella no es muy madura en ciertas características determinantes –aunque resulta entendible, domesticable, y esa  es una razón dominante de su personalidad, su inexperiencia, en una coyuntura a la que no está acostumbrada, novedosa, y es que parece haber sido una niña mimada-. Es independiente por necesidad, tiene un trabajo en una peluquería y hasta tiene visión de futuro; ostenta una sexualidad muy despierta y una ética bastante corruptible, aunque parece aun así una buena persona o es que se nos hace familiar. Se luce tan sencilla que su mentalidad puede amoldarse a distintas realidades contrarias entre sí, capaz de enamorarse tras un intercambio sexual pagado o desligarse de algún remordimiento llevando injerencia en algún lugar.

Bianca al ser la voz en off que nos cuenta la historia, posee mayores rasgos a describir, su hermano es casi un reflejo de ella, y los dos amigos con los que se vinculan una consecuencia de su propia manera de ver la vida y como son ellos. De esto la importancia de este personaje femenino que articula, hila y deriva en el conjunto. Bolaño ha sido muy básico con el entorno y sus secundarios (solo Maciste será cierto contrapeso a la predominancia femenina), a propósito ya que estos ni siquiera llevan nombres a señalar, ella es todo lo que quiere que asumamos, es la cosmovisión del relato como dentro de una mente, la audacia está en conseguir el rol de  la vista panorámica de la mujer que se concibe en la naturalidad, en  el uso indispensable pero sugerente, creíble, es la simpleza la que apoya la figura y evita que se desvirtúe, y que al final la dota de universalidad que sería lo más factible.

Toda la novela desde el título humilde y honesto, es algo que se mueve en un aspecto esquemático, sin desmerecer su cariz bien escrito, seguro y agradable (todo tiene excepción o excepciones), y esto lo proporciona que no se apura en su narración, su forma redondea y afirma aun siendo sus personajes sencillos (estamos ante un recuerdo de alguien que sabe contarnos una buena historia, visto de esa forma todo encaja perfectamente), el punto es el crecimiento de ella y el resto son experiencias determinantes, su atracción por lo criminal es un peldaño en su existencia que le marca más como un estado mental que algo trágico o romántico, siendo extremo en las posibilidades y de ahí su capacidad para rememorarlo, es por eso que el contexto de Maciste a raíz de dos oportunistas y antes el de dos huérfanos hace que la novelita coja forma, aparte de la tranquilidad para detallarla, ya teniendo un tono, amable, fresco, común y contemporáneo.

Tampoco falta la alusión al séptimo arte que yace en la obra general de Roberto Bolaño, Maciste nos invoca literalmente al péplum, y de esto que sea tan lógico ambientarlo en Italia. La decadencia de este campeón musculoso nos remite incluso al del mismo subgénero cinematográfico. Lo nuevo y lo viejo se mezclan, una novela de crecimiento, con una parte en su último tiempo, inicio y final reunidos, para dar una inevitable transformación.  Y poco importa ya Maciste, al que le queda su fantástico legado, sus grandes logros, su otrora majestuosidad, sin embargo esta es la historia de Bianca. Léase metafóricamente como la carrera de cualquier escritor o de alguno en ciernes, en búsqueda de la posteridad, del develar del secreto de la caja fuerte de Maciste. Esta fue la última novela en vida de Bolaño (2002), y que mejor mensaje que la constante renovación, entiéndase a raíz del importante precedente.  Un nuevo yo. La “cotidiana” evolución.

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