jueves, 17 de enero de 2013

Gomorra


El título proviene de un discurso de un sacerdote italiano nacido en  Casal di principe, de Don Pepino Diana, que valientemente se enfrentó infructuosamente a la Camorra apostando con su propia vida ya que esperaba que se luche para que el territorio invadido por los negocios de los camorristas no se convirtiera en la ciudad bíblica. Gomorra es el mundo de la Camorra y éste libro su mejor y más osado detallado relato, mafia que tiene fuertes raíces en el capitalismo y que mira con admiración al mundo de los exitosos empresarios; un camorrista es un hombre de violencia tal cual las distintas mafias han reflejado en innumerables documentos que han podido recoger toda su brutalidad –como en la memorable obra presente- y hasta en el cine, si bien en éste hay un romanticismo y lirismo que suelen estos copiar para crear un aura de identidad y personalidad, ya que a la hora del realismo, es solo matar a sangre fría a cuanto ser se interponga en lo que más les importa y los define, el dinero, ya que se hacen en diferentes rubros, en la confección de ropa, en los residuos, en la infraestructura, en la droga, en las armas, en los bares y restaurantes turísticos, etc. Tiene una fuerte raigambre que nada entre lo legal y lo ilegal con el único deseo de enriquecerse, volverse poderosos, notables. Hay un sueño de grandeza que se fija en sus mentes, a costa de no medir ningún escrúpulo, asesinar salvajemente, habiendo diferentes escalas pero todos con la mira de convertirse en un boss, en un jefe. Y hay muchos, todos reemplazables, competitivos, decididos, que suelen vivir rápido y no temer al mañana, ser excéntricos, vanidosos, crueles, rodearse de enemistades, generar lealtades incondicionales y demenciales, tener batallas sangrientas, corromper a los políticos y a los que no matarlos, cobrar cupos, ganarse favores, hasta generar una forma de homicidio para algunos (coger un cuerpo, destrozarlo a balazos y luego dinamitarlo en un pozo), algunos arrepentidos, delatores que son los que llenan los huecos históricos de los que más tarde se basa la obra también, y otros yendo a la cárcel sin perder su reputación, silenciosos, duros como una piedra.

Un mundo amplio que el autor italiano Roberto Saviano entre el periodismo más minucioso y la prosa estética de un relato literario nos brinda, nos devela en toda magnitud, con datos al milímetro, con cifras precisas, entre infinidad de informes policiales procesados por su amable escritura, una investigación fascinante en descubrirnos cada parte de su concepción, sus venganzas, sus aniquilamientos, las ramificaciones internacionales con Escocia, España, China, entre muchos otros países que equivalen incluso a tener injerencia mundial en la economía, con cuantiosos nombres y descripciones, en su quehacer mercantil, con anécdotas, en una mirada a su vez íntima, próxima, y autobiográfica. Saviano es un yo narrativo que ha vivido mucho lo escrito, que ha nacido en tierra de camorristas, que los ha visto, que ha escuchado de ellos siempre, y por ello va como un presentador activo de su obra enseñando de que trata la Camorra, a la que equipara o hasta apunta supera a mafias que yacen bien afianzadas en nuestra memoria,  como la Cosa Nostra, tanto en Sicilia como en Estados Unidos (de donde proviene su fama en la cultura mundial), o la Ndrangheta, la mafia calabresa. Con las que rivaliza en parte pero en ciertos casos se vincula. Nos describe un accionar atroz, muertos por doquier (la lista y lo narrado al respecto es muy amplio), incontables. Se trata de ambiciosos jóvenes, algunos atraídos por el mito, otros por la necesidad, y en general por lo aparentemente sencillo que refleja ser en su vía de poder y dinero, a razón de obedecer, de sentirse parte de un todo, como en un ejército, de sentir en la piel la necesidad de identificación, de respeto, de comodidad.

Son 11 subtítulos los que nos acompañan en el desnudo de ésta mafia que dentro se ramifican y se interconectan, siendo muchas las caras de la Camorra. Está “Aberden, Mondragone”, negocios que van más allá de la frontera y hasta de nacionalidad ejecutora. “Angelina Jolie” en el triunfo que representó que un diseño hecho por un modisto que trabaja para la mafia lo haya exhibido ella en un Oscar. Y es que es notoria la influencia de la cultura americana en esta mafia que se apodera de ella y la asume desde un nuevo uso, sobre todo en los sobrenombres o argot cotidiano criminal, y en su imitado cine en los capos, como en el caso de que hay una mansión denominada “Hollywood” (otro capítulo) que copia en una construcción, una villa, la residencia del mafioso Tony Montana de Scarface de Brian de Palma. Hay ese anhelo de poder y sueño americano trasportado a la vida fácil del dinero sucio.

“Kaláshnikov” es uno de los más jugosos subtítulos que vamos a encontrar, sobre el inventor ruso Mijaíl Kaláshnikov y su preciada AK-47,  la ametralladora más célebre del mundo, la que más ha matado y que se adquiere por doquier, desde revolucionarios, terroristas, militares hasta los mafiosos que nos competen. En este vemos la anécdota de un viaje para conocer al mismo Mijaíl. Un despreocupado ordinario hombre que vive sin matar una mosca pero que tampoco es adinerado como debería serlo viendo el éxito de su monstruo.  Un general en retiro de la URSS que inventó un arma para defender la patria y de ahí que no veas un halo de arrepentimiento en él, aun siendo su obra la que ha matado más que la bomba atómica de Hiroshima y Nagazaki, que el virus de sida, que la peste bubónica, que la malaria o que todos los atentados de fundamentalistas islámicos.

“Don Pepino Diana” nos remite a un sacerdote muerto cuando Saviano tenía 16 años y al que rinde tributo en memoria de su valiente y totalmente heroica gestión muy poco difundida, a la que se une con el presente libro en revelar , entre condenar e irreductiblemente mitificar, a La Camorra, darla a conocer, en que verla equivale a enfrentarla, aunque Saviano logra encumbrarla y despertar algunos ratos de cierta sensación de sobredimensión –hay algunos párrafos que estilísticamente corren por ese lado- para quien lee, pero eso es poco sino seríamos mezquinos en no reconocerle talento, devoción y profesionalismo ya que es una buena obra propia de un gran periodista más que de un literato que tiene pero vale más como revelación investigativa, sintiéndose como algo novedoso que sorprende demasiado al neófito y foráneo que no puede negar tanto dato minucioso, expansivo y completo quedando bastante impresionado, sobrecogido, admitiéndola como un gigante tan importante o más que otras mafias conocidas vuelvo a recalcar ya que se hace hincapié en ello aunque se entiende que es el trabajo de su vida en el autor que ha sacrificado su libertad y seguridad además, al ser una oposición que refracta en su cariz devastador, implacable, potente, apasionado, en una oculta admiración que brota con el reproche. Saviano yace custodiado y escondido a razón de estar en la mira de dicha mafia.

“El puerto” es una apertura medio novelesca pero asumiendo la realidad indiscutible, mientras “el sistema”, “la guerra de Secondigliano” y “Cemento armado” se enfocan en darnos a entender el mecanismo central de los camorristas, de los boss, de los killers, de sus piezas accesorias y complementarias, en donde hay también criminalidad de gente ordinaria sin prontuario, hasta una cierta presencia hegemónica de “mujeres” (otro capítulo curioso sobre asesinas que visten como Uma Thurman en Kill Bill de Tarantino, o una boss camorrista, Anna Mazza, hasta una memorable muerte femenina) y termina con “tierra de fuegos” que revelan el negocio con la basura, en la que parece una alegoría de toda la Camorra en la obra.

Saviano indiscutiblemente lo ha dado todo y en cada palabra se siente esa entrega total. Cuanto nervio para encima escribir bellamente, sin perder la coherencia de lo que se retrata. Es una obra que reflexivamente vale mucho, y a la que hay que tenerle paciencia ya que es como una crónica periodística de 325 páginas y eso puede cansar, pero en general es una lectura que logra atraparte, que lleva drama, que lleva emociones, en un vaivén que va desde lo minúsculo hasta lo muy importante, en un tono muy amistoso, relajado pero serio, contundente. Y Ejemplar.

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