viernes, 24 de agosto de 2012

Al faro



 “Y se sintió sola de nuevo en presencia de su viejo antagonista: la vida”

Hacía ya bastante tiempo que no me topaba con una lectura de esas verdaderamente grandes, de las que nos impresionan, nos subyugan por completo y nos hacen pasar momentos gratos inigualables, había escuchado de Virginia Woolf pero tenía una impresión muy distinta  a lo que he encontrado, me ha resultado no únicamente muy inteligente como esperaba sino muy sensible y poética aunque con un cariz solido, la de una mujer consciente de su entorno, toda la obra está bañada por una estética sublime, culta y provista de reflexión, sorpresivamente para mí conjuga una mirada romántica del mundo, en sentido de que se da el trabajo de subsistir en la introspección de los pequeños gestos que abren paso a conocimientos mayores, con la intelectualidad de un libro que brilla con ritmo, con soltura, bajo un quehacer natural.

Los personajes son auscultados por todas partes desentrañando esa multiplicidad de la personalidad que ostentamos los seres humanos (es una obra que predomina  en sus criaturas), esa complejidad que nos hace inclasificables alejados de rótulos cortos y precisos ociosos, el feminismo de Woolf se permite escuchar otras posturas o tener paciencia para con estas, enseña lo bueno y lo malo de cada actor de su cosmovisión, el señor y la señora Ramsay pueden ser dignos de admiración como objeto de la crítica más implacable, ella por su seguridad, dominio de su alrededor y belleza, él por su posición paternal, su autoridad, no obstante a su vez ella puede ser débil y conformista, él soberbio, autocomplaciente, necesitado de afectos y demostraciones de servilismo, sus virtudes y defectos oscilan a un lado y  a otro, pueden estar en la misma categoría, incluso la heroína del relato, Lily Briscoe es una tímida solterona dubitativa de su propio arte, su lucha y su entrega personal, la que debe vencer las barreras del orden masculino.

La estructura de la obra es otra genialidad (véase nomás el interludio sobre el pasado, se hace gala de mucha belleza y sentimientos, no hay frialdad a pesar del artificio), haciendo honor a lo que representa el arte de la literatura, no solo sustancia sino forma puesta al orden de la imaginación, Woolf nos cuenta apenas dos días de la vida de una familia, Los Ramsay, padres de 8 hijos, junto con sus amigos, la pintora Lily Briscoe, el poeta huraño Carmichael, el prometedor pero molestoso Charles Tansley y el viudo refinado William Bankes, con la gracia de separar las 48 horas por la mitad en 10 años de diferencia. El culmen es el viaje en barca al ansiado faro de la infancia de los vástagos Ramsay mientras veranean en su habitual casa de campo en una isla.  Woolf dilata hábilmente esos momentos mientras los personajes se debaten en pensamientos, conocemos su deseos, miedos e inquietudes, nos adentramos en sus mundos íntimos y con ellos indirectamente analizamos la sociedad de su época, la prosa expande ese torrente a la par que nos describe la parsimonia y costumbre en que se mueven, es como si viéramos una puesta de escena teatral y estuviéramos dentro de cada persona, no solo su interacción externa sino su composición mental, apreciamos sus conflictos en ambas capas, es un deleite que nos humaniza las imágenes, nos hace demiurgos momentáneos capaces de conocerlo absolutamente todo, así queremos más a los involucrados, los entendemos y en esa riqueza verbal que desviste verdades la redacción elegante e instruida acoge su espíritu, no es a pesar de la expansión de lo que podría resumirse escuetamente algo cansino ni desprovisto de emoción. Hay un interés por comprender el rol de cada persona, fuera de las apariencias, no siempre agradable, los Ramsay son los modelos hegemónicos e ideales de su era, Briscoe es la que rompe las ataduras, la que contrasta, la que está en crecimiento emocional y artístico, buscándose, madurando, siendo yo, en medio de la adversidad, de las pequeñas grandes batallas que construyen la personalidad y ejercen cambios, no es la única ya que aun el menos pensado está arrinconado y situado, solo que sus circunstancias le otorgan la posibilidad de decisión, así sea en un acto casi invisible pero simbólico.

No es difícil apreciar a los personajes, hay mucha emotividad “soterrada”, la escritura no es pura superficie aun siendo remilgada, elaborada y muy autosuficiente, sino está al servicio del fondo, hay una amalgama perfecta que consuma sus metas, no solo es juego, no cae en esnobismo ni banalidad aun siendo intrascendente a fin de cuentas, siempre en una atmósfera cálida y próxima por sobre y -sin contradicción- gracias a su tono y estética, algo audaz porque no necesita facilismos sino lo hace en sus propios parámetros, y eso se debe a que sus figuras se vuelven pormenorizadas siendo en realidad una constante cavilación familiar, como suelen decir en los filmes de Frankestein, el monstruo está vivo, las personas parecen existir y en su respetuosa pugna, en su interacción afectiva hay un universo en movimiento, un microcosmos ficticio que devela taras y superaciones, como aquel cuadro que hay que culminar, ese recuerdo que hay que procesar, esa aventura paternal inconclusa a vistas de una mayor edad de desarrollo y juicio, en seducción, reproche y filtro resolutivo, el libro nos guía hacia adelante, una de las grandes cualidades de los optimistas, de los visionarios/analíticos que yacen también como con Virginia Woolf en la literatura universal.

“¿Era para satisfacer su amor propio, por lo que deseaba tan insistentemente socorrer? ¿Daba para que la gente pudiese decir de ella “¡Oh mistress Ramsay! ¡Querida mistress Ramsay…! ¡Naturalmente, mistress Ramsay!” y que tuviera necesidad de ella, la buscasen, la admirasen?”

“Disimulado bajo la expresión de “cuatro tonterías”, porque, en verdad, no había hecho aquello que hubiera debido hacerse. Era sólo un disimulo, el refugio de un hombre asustado de sus propios pensamientos y con miedo a decir: esto es lo que me gusta, esto es lo que soy; y más bien despreciable y antipático…”

“…y extendió sobre ese pequeño mundo la sombra de grandes nubes, al interponer su mano frente al sol, trayendo así desolación y tinieblas, como un dios lo hiciera, a sinnúmero de criaturas ignaras e inocentes. De súbito quito la mano y dejó que el sol fluyera…”

13 comentarios:

  1. Leí Al faro hace mucho tiempo, años. Virginia Woolf es una de mis escritoras favoritas, ahora me tocaría releer. Leyendo tu entrada quizás me anime.

    Qué hermoso el último fragmento.

    Un abrazo.

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  2. Hace poco tiempo yo he leído sobre la historia de Virginia Woolf, pero no he leído nada de sus escritos. Que bien que le gustó este y es cierto que voy a buscarlo también para leer.
    Abrazos.

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  3. Bueno Mario, una de mis autoras favoritas y uno de mis libros favoritos, ya os dije. Creo que en el primer párrafo describes a la perfección su estilo, como escribía.Uno de los máximos exponentes del Modernismo literario europeo de la mano con Proust y el indescifrable Joyce, creo que es un libro ineludible, este y Las Olas. Me llevo luego tu reseña para enlazarla a mi blog, hace un par de meses escribí yo una también. Un abrazo.

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  4. Es un libro que tengo muchas ganas de leer desde hace tiempo, a ver si no lo hago esperar mucho =)

    Besotes

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  5. Quien sabe... quizás lo lea algún día... Bss

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  6. Pues aquí llego yo.... vi en el Café una lectura (no tienes tu un grupo también que hace lecturas?) y ya lo comenté. Me quedó grande Virginia cuando me puse con ella, no era mi momento o mi lectura, me costó un gran esfuerzo concentrarme y captar sus palabras. Ahora sufro una suerte de miedo escénico frente a su nombre que hace que me suden las manos. Pero prometo superarlo.
    Besos

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  7. Uff, lo leí hace muchos años, y recuerdo que lo disfruté mucho. Me sorprendió mucho también. Pero una relectura no me vendría nada mal.
    Besotes!!!

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  8. Igual algùn dia me decido a leerlo, ese libro lo empecè hace mucho tiempo y lo dejè porque no me enganchò en los primeros capitulos.
    Has hecho una buena crìtica explicativa del libro. Enhorabuena

    un saludo

    fus

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  9. Tengo hace algún tiempo "A viagem" ("Fin de viaje") de esta escritora, espero no demorar mucho en empezar con sus obras. Lo más cerca que estuve de Virginia Woolf fue hace años en la Filmoteca de Lima -cuando todavía estaba en el Museo de Arte de Paseo Colón- pude ver "Orlando" con Tilda Swinton, y aunque la disfruté imagino que el libro, como casi siempre, es mejor aún.

    Un abrazo Mario

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  10. Lo apunto ahora mismo. Encontrar un buen libro no es fácil. A mí, este verano, me han parecido sensacionales dos: 'La fiesta del Chivo' y 'Honrarás a tu padre'. Un abrazo.

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  11. Amigo, Mario. Ya hemos quemado los días de ocio y nos acercamos a la rutina del devenir de un inminente otoño por estos lares. He leído con atención tu post sobre la lectura de Virginia Wolf, “Al faro”; buen análisis. Es una gran novela, a mi me encanto y ella ha sido una de las más grandes de la literatura. Mis favoritas son “La Sra. Dalloway” (1925) y “Orlando” (1928). De las cuales, se hicieron dos buenas adaptaciones cinematográficas muy recomendables. Un abrazo

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  12. Esta semana, cuando volvía de vacaciones, me he deparado con un ejemplar de esta novela en mi buzón. Ahora ya no tengo excusas y tendré que darle una oportunidad. Hay autores a los que temo y Virginia Woolf está entre ellos. Espero poco a poco ir superando esos "miedos". Saludos.

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  13. La amo...
    Abrazo colmado de afecto.
    Buenas recomendaciones por acá.

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