miércoles, 11 de julio de 2012

Hairspray

En la estela de Ed Wood podemos encontrar a John Waters, un cineasta subterráneo que retrata un séptimo arte a su regalado gusto en el peor sentido de esa palabra, uno bastante poco tradicional, muy extravagante, exótico, trasgresor, delirante, con un cierto mal gusto generalizado, sin embargo a éste último lo podemos encontrar destacado en el guión que nos convoca ésta crítica. Dos veces se ha llevado al cine ésta obra, la más importante es la primera de 1988 por el mismo Waters en que se convirtió en un filme de culto y que lo hizo popular a grosso modo, no obstante es en el teatro que ha alcanzado su mayor éxito con múltiples premios Tony de la mano de Mark Odonell y Thomas Meehan.

Éste musical presentado en el gigantesco y bello teatro Peruano-Japonés tiene una carga social muy grande, nos enfrenta al racismo y a la desigualdad de los años sesenta en  Estados Unidos, por lo que no solo es una puesta entretenida con canciones y coreografías entusiastas sino un relato con un alcance reflexivo. Es cuando Tracy Turnblad (Oriana Cicconi) decide participar en el show de canto y baile de Corny Collins (Rómulo Assereto) que la rueda del cambio se echa a rodar en Baltimore- Maryland; ella una gordita fuera del estereotipo de belleza que representa Amber von Tussle (Rossana Fernández-Maldonado), una rubia de escultural cuerpo, no solo sueña con ser la chica hairspray sino con conseguir el amor de Link Larkin (Jesús Neyra), novio de Amber, y lo que es más importante integrar a negros y blancos, aspira a hacer del día del negro algo de todos los días, para lo que busca irrumpir en el set de Collins. Su amistad con el chico de color Seaweed (Luis Baca) la hace promover esa igualdad al estar agradecida con esos pasos especiales de baile que le enseñó y le ayudaron a lograr entrar en el elenco de Corny Collins; la mejor amiga de Tracy, Penny Pingleton (Gisela Ponce de León) está enamorada de él, con lo que la unificación es solo romper las murallas que pone gente como Velma Von Tussle (Lorena Caravedo), productora del famoso programa de jóvenes artistas. Al elenco se agrega la madre de Tracy, la robusta y exuberante Edna Turnblad (Sergio Galliani), papel que interpretó en el cine el amigo y fetiche de Waters, el drag queen Divine; y el padre de Tracy, Wilburn Turnblad (Paul Vega)que es un excéntrico sujeto pero que alienta el espíritu libre y festivo de su hija. En la obra dentro de nuestro circuito teatral yacen dos actrices cómicas, la popular Bettina Oneto como Mabelle, progenitora de Seaweed, dueña de una discoteca para afroamericanos, y Patricia Portocarrero,  conocida de una nueva generación de clowns televisivos, que hace de la madre estricta de Penny. Hay un nutrido y surtido grupo de estrellas del panorama televisivo nacional, de series, de novelas, de programas de mujeres, comedias populares o más contemporáneas, cantantes, actores de cine, rostros reconocidos del teatro y nuevos además.

Lo más resaltante aparte de cierta denuncia social es el ambiente alegre y colorido que se vive en escena, las canciones escritas por Marc Shaiman y Scott Wittman se han respetado y se han traducido al español de forma estricta, pueden sonar algunas un poco menos melodiosas en cuanto a las palabras pero al seguir con éstas  ha sido importante por la carga argumental que sobrellevan, ya que un musical asocia sus letras con la trama, siendo indispensable no romper esa unidad que el director de la obra Juan Carlos Fisher ha respetado.

El vestuario y las coreografías han estado acorde con esa felicidad y optimismo que despierta la historia, un aire tonto a ratos bajo un mensaje serio, con imágenes fáciles de ubicar para el público, la canción piojos de Amber aunque cae bastante graciosa desnuda su postura al igual que la leyenda de Miss Baltimore la de una superficial, cerrada y egoísta Velma, mientras buen día Baltimore nos refleja la buena onda de una soñadora Tracy o tú eres para mí entre Wilburn y Edna el amor de pareja. Sin embargo el mensaje mayor que raya en la convicción es ese de cierre o desenlace en la canción de “No podrás parar” en que el programa de Corny Collins se vuelve un éxito de integración racial.

18 canciones originales acompañan el entretenimiento del espectador, una reunión de dos horas y media de dos actos con un intermedio que están cargados de frescura y llenos de vida, es imposible no verse atrapado por el ambiente, todo el elenco en conjunto desborda pasión, coordinación y compenetración, destacando en primer lugar a la protagonista central, una poco conocida Oriana Cicconi,  junto con Gisela Ponce de León con una inocencia y encanto particular, también a la malvada en su papel Lorena Caravedo y la engreída que interpreta Rossana Fernández-Maldonado; después a Neyra y Baca con movimientos bastante cómicos –el primero más disforzado- entre la sátira sutil de esa generación relajada a la que todos hemos pertenecido en algún tiempo pasado, por encima pero  a continuación de quienes despertaban aplausos producto de su fama, un travestido Sergio Galliani lejos de la rotunda y desconcertante presencia de Divine aunque bastante correcto (muy acorde con la esencia sana del musical, lo cual se agradece de la dirección de Fisher) y una afectada pero entregada en el canto Bettina Onetto.  Mención honrosa por último para la simpatía de Assereto, la facilidad de hacer reír de un secundario Nicolás Fantinato, otra para el que parecía estar sufriendo en la obra fuera de su elemento pero que lograba ser algo freak en un aura rígida, Paul Vega y la tontamente cómica Patricia Portocarrero.

Como colofón había una orquesta muy precisa que revistió de encanto y festividad a Hairspray, estuvieron impecables, el sonido fue una de las grandes virtudes de la obra y dicho en un musical son palabras mayores. Una obra magnífica que rompe con la rutina de lo que entendemos por superficial y netamente divertido, sin vacío y sin vulgaridad, juvenil, audaz, jubilosa.

1 comentario:

  1. Hola, Mario.
    Yo conozco solamente la plícula con John Travolta y me gusta el estilo lleno de colores de los años 1960.
    Aquí en Brasil hubo también una pieza de Hairspray y tuvo un gran éxito.
    Abrazos.

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