miércoles, 9 de mayo de 2012

EXistenZ

El canadiense David Cronenberg compite por la palma de oro, en Cannes, con Cosmópolis, una adaptación cinematográfica del libro del famoso escritor norteamericano Don DeLillo que contará con la estrella de Hollywood Robert Pattinson, una amalgama curiosa entre una celebridad de adolescentes y un realizador históricamente para minorías ansiosas de rarezas, un director que no es tan popular entre las mayorías ni en festivales o galas de premios pero alguien que es admirado por un grupo pequeño que le rinde culto y que ha ido incrementando notoriedad.

Desde que Cronenberg se inicio su vena fantástica y de terror en películas de tipo B lo han llevado a ser un pequeño ídolo del séptimo arte. A través del tiempo se ha ido estilizando hasta ofrecer mayor calidad sin perder ese aire personal que siempre lo ha definido de alguna forma como un rebelde que articula cultura. Una obra que le brindó uno de sus más grandes reconocimientos es EXistenZ (1999) que le dio el oso de plata a mejor dirección en la Berlinale.

Confundiendo realidad con fantasía tenemos que la creadora de videojuegos Allegra Geller (Jennifer Jason Leigh), ayudada por un publicista que hace de guardaespaldas, Ted Pikul (Jude Law), decide probar su nueva invención metiéndose en un espacio en donde las conspiraciones están a la orden del día. Así somos introducidos en un circulo interminable en que avanzamos en bucle, participes de la enemistad y conflictos por la destrucción del producto virtual en que se rige el filme. Yendo a la parte central es el relato de dos personas dentro de un videojuego que conectados a un cable por la espalda tienen que resolverse en esos límites pseudo reales.

Cronenberg quien también escribe el guion se las arregla para crear un futuro próximo en que recurre a un aspecto sucio y un gore básico en que caminamos sin saber que viene más tarde, siendo un agregado interesante el querer saber en qué consistirá el desarrollo del juego virtual y aunque es bastante extravagante, tampoco define exactamente que pruebas permiten pasar a otro nivel, se las arregla para mantener coherencia. Exhibe muy bien la intriga, se desconoce si los héroes han perdido o ganado, o si los protagonistas han contraído una infección al ser orgánico el aparato que relaciona el sistema de entretenimiento y por ende está malogrado, mientras se formula una constante pregunta de si están fuera de éste mundo alterno o no.

EXistenZ es un filme especialmente sencillo que se logra sostener sobre todo por la curiosidad y la ambigüedad pero que en sí no se trata de mucho, aunque astutamente no baja nunca la tensión. No se hace problemas en la simulación de un espacio nuevo, pero parecido al verídico, ya que además esa es su arma de fondo. EXistenZ se hace una forma divertida de apreciar a través de su perspectiva de continua desconfianza u oscuridad, no clara para nadie, ni siquiera para la autora del invento que está tan confundida como el neófito de su acompañante, quien es también su contrincante. Estamos frente a un cine raro de degustar, pero bastante atrayente, pulido ya por la experiencia, y aunque ésta película no será una obra maestra es muy digna de un séptimo arte aun aventurero, que no parece pretender más que arrastrarnos ésta vez a una locura ligera que representa el recurso mayor que manipula en su filmografía un Cronenberg que sabe transformar el delirio en entretenimiento.