sábado, 12 de mayo de 2012

Cosmópolis


 “El talento es más erótico cuando se malgasta”

Considerado por el crítico literario Harold Bloom como perteneciente a los 4 mejores escritores vivos de Estados Unidos, junto con Cormac McCarthy, Philip Roth y Thomas Pynchon, Don DeLillo es un autor a tener presente en la actualidad literaria. En la siguiente aborda la insatisfacción que produce la hegemonía de los más fuertes y el dinero en un hombre que lo tiene todo aparentemente; es en el recorrido de un día en su vida que vemos como destruye todo a su paso mientras la ciudad se presta para su personal odisea en que nos grita sobre la modernidad y su caos;  una marcha política anarquista, la muerte de un rapero sufí, el traslado del presidente norteamericano  y el rodaje de un filme son los pretextos para reflexionar sobre el actual estado del mundo auscultando en el materialismo, la tecnología, la muerte, el amor, la libertad, el sexo o las relaciones de poder entre varios temas que se van dando en la lectura, expuesto desde una limosina que recorre de un lado a otro la ciudad para que el multimillonario de 28 años de  edad Erick Packer se corte el cabello en un salón familiar, sin embargo ese periplo será el que nos lleve a la autodestrucción.

Un punto primordial a notar es que la literatura contemporánea quiere lo que consigue DeLillo en su obra y una gran parte de escritores no logra asir con facilidad, escribir ligeramente sin muchas descripciones, con un ritmo trepidante, audaz y atrapante pero evocando muchos pensamientos, se dice que de forma cinematográfica que mayormente significa en la práctica un lenguaje que no se logra destacar en las letras siendo insípido y simple, lo que tampoco implica a la inversa el éxito en la adaptación cinematográfica de un libro de ficción con esas características, la cual veremos si se logra en manos de David Cronenberg.

DeLillo evoca mucho en pocas líneas, viendo con detenimiento es una lectura algo densa si deseamos apreciar todas sus ideas, pero se hace veloz ya que no se detiene a desarrollar ambientes o perfilar imágenes salvando lo más indispensable y utilizando la palabra precisa, una virtud ya que el libro se lee rápido y a la vez destila sabiduría pero sin pretensiones altisonantes u oscuras, hay un aire de comunidad, de humildad que reina como filosofía que dice bajo una atmósfera en gran parte de entretenimiento.

Es de un desenlace y trama bastante analizable, que justifica su desarrollo en un accionar que remite  a un interior secundario en palabras y que no conoceremos realmente salvo bajo pequeñas rendijas de luz tras los acontecimientos propuestos, como una nausea post moderna vista desde afuera, de una intensidad que evoluciona y que se dirige a un fin buscando un último placer, una prolongación del éxtasis o una reiteración del efímero orgasmo sensorial/mental, sea con múltiples mujeres, con el dolor, con el derrumbar todo a su paso cuando nada nos llena, cuando no hay límites, cuando no se puede amar con transparencia, cuando faltan retos y riesgos.

Un obra provista de un lenguaje accesible pero con bastante solvencia como para no eludir cavilaciones y que nos muestra ese vacío que un mundo suntuoso no puede cubrir, ni siquiera la de una esposa casi perfecta o la de tanto éxito en su haber, porque Packer asume su existencia como irremediablemente muerta robándole al azar un poco de destino y a la vez provocando el azar en nuevas experiencias, un buscar afuera donde definirse y hallarse pero bajo un deambular catastrófico por decisión personal, un melancólico silencioso aullido en la oscuridad, solitario, desamparado y hasta irremediable, una metáfora palpable de lo que nos gobierna a través de una movilidad parsimoniosa, conflictiva, desordenada, espontánea, imprevisible dentro de un sistema que escribe a corta distancia su futuro pero que nos deja pensando ¿qué clase de futuro? donde se crean hombres como Packer.

 “-¿No te ves reflejado en todos los cuadros que amas? Sientes que te invade una oleada radiante. Es algo que no puedes analizar, algo de lo que no podrías hablar con claridad. ¿Qué estás haciendo en ese momento? Contemplas un cuadro colgado en una pared, eso es todo. Pero te hace sentirte vivo en éste mundo. Te dice que sí, que estás aquí. Y sí, qué duda cabe: tienes una amplitud vital que es más honda, más dulce de lo que imaginabas.”

“-Desde cuando fumas
Le respondió sin  volverse a mirarlo, hablándole como si estuviera bastante lejos.
-Empecé a los quince. Es una de esas cosas de chicas. Así una sabe que es algo más que un cuerpo flacucho al que nadie mira siquiera. Pone una nota de dramatismo en tu vida.”


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