viernes, 30 de diciembre de 2011

Historia abreviada de la literatura portátil

Enrique Vila-Matas es uno de los escritores más interesantes de la literatura contemporánea española, y el presente es para muchos el punto de inflexión hacia la popularidad de sus letras. En el libro podemos observar una ilusión o fantasía de una improbable propuesta alterna pero con apariencia de verosimilitud, como una filosofía de vida que aunque no practica y deduciblemente contradictoria con nuestro verdadero proceder está ahí como un oasis en el limbo, como el sueño de los tontos o siendo indulgentes el recodo de los diferentes con algo de materia gris aunque dispuestos a saltarse el protocolo a mansalva de sus ocurrencias pseudo coherentes, en su quehacer de hallar el ansiado sentido existencial o mucho menos, simplemente intentar vivir aunque a una manera con mayores complicaciones debido a su personalidad atípica.

Los shandys son artistas extravagantes de conocida fama mundial, identificables sin problemas en destacadas áreas, admirados en muchos de sus trabajos y según Vila-Matas profesan características particulares como brevedad, locura, espontaneidad, insolencia, soltería, falta de trascendencia entre otros atributos curiosos.

La meta es conspirar contra la ideología convencional o ir contra la corriente por verse distintos (teniendo en cuenta que gustan de llamar la atención) proponiendo la intelectualización de la banalidad, un juego fútil que desvirtúe la rigidez en el arte y que se instaura en el amor desinteresado por su vocación, para lo que el autor bordea la línea del ridículo, y no cae fulminado por su audacia porque alberga un aire optimista de originalidad y riesgo, sin embargo a ratos el absurdo ronda como fantasma, e igual -como bien dice Vila-Matas- consciente de lo que hace éste pasa la prueba provocando una empatía en los lectores que se sientan shandys; una especie de alegría por la vida con matices que no le son propios a esa búsqueda y es que estos son rebeldes por naturaleza pero sin causa, listos a dejarse arrastrar por esas femme fatales desprovistas de sentimientos, como por sus dobles monstruosos u oscuros persecutorios o su aspiración a no dejar huella ni a robar su parte de aire en el planeta que a pesar de sus ideas lo hacen e incluso intentan cambiar al mundo aunque como dicen sin esperanza; un juego simpático que puede confabularnos con un pensamiento retorico, cursi y fantasioso que como se entiende, solo queda en el papel y se dice sin rodeos como en el caso del suicidio para los shandys, que viva el romance sin pegarse al pie de las convicciones parecen decir, ya que es más saludable en todo sentido, porque tampoco son tan extraños. O es que nos vamos civilizando o conteniendo.

La literatura como fuente de ilusión y entretenimiento se hace muy respetable, no todo es ciencias o erudición con funcionalidad, y como lleva buena redacción y decente dosis de inteligencia aunque al servicio del mensaje pasajero que mantiene nivel ya que aún así tiene fondo, se diría que efectivamente es una buena lectura, importante no, porque si le creemos tampoco quiere serlo.

Es un pequeño libro que sostiene que lleva algunos hechos reales como se puede ver en su bibliografía pero como se hace en la invención de la literatura africana de parte de algunos shandys, la tergiversación, la plasticidad, la libertad y la creatividad tiene predominancia.

Leer ésta obra puede ser pesada a contracorriente de esa fluidez y cercanía que se pretende en boca de los personajes, pero se les perdona porque al fin y al cabo los shandys son inclasificables y sumamente contradictorios, esa es su principal distinción, la traición y la incongruencia son sus rasgos típicos, si fueran del todo lógicos no serían ellos y esa es una curiosidad del libro, el recurso mental a la voluntad contraria a su esencia; podemos hablar hasta de una simpatía por el demonio, es decir por la autodestrucción, no obstante recordando que Vila-Matas es ante todo un escritor aunque como lo ha demostrado con talento. Lo sencillo lo eleva a mejor posición sin convertirse en inalcanzable. Su idiosincrasia no alberga amplia colectividad, el estilo presiona y esa es su mayor atracción.

2 comentarios:

  1. Mira que me lo han recomendado un par de veces, pero no me acabo de animar a leerlo... imagino que si no tuviese tanto pendiente, otro gallo cantaría =)
    Gracias por la reseña.

    Besotess

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  2. Sé que me estoy perdiendo algo bueno. Tengo el de Dublinesca. Este año seguro que cae, y puede que este tuyo también, que me gusta lo que comentas de esos Shandys.

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