martes, 26 de julio de 2011

En la jungla de las ciudades

Obra de Bertolt Brecht dirigida por Gisela Cárdenas en el teatro del Instituto Cultural Peruano Norteamericano ICPNA organizado por el teatro de la Universidad Católica TUC conmemorando sus 50 años de existencia. Es una dramaturgia compleja que da para muchas lecturas, ostenta rasgos de mucha originalidad, sus excusas para desarrollar la literatura hablan de mucha creatividad propia del ímpetu juvenil y se centra en la ciudad, centro de los males y las bondades del capitalismo. El cariz que le otorga la dirección de Cárdenas es ciertamente más pedestre, vulgarizado y muy contemporáneo, lo ha ambientado en nuestra realidad si bien los hechos ocurren en Chicago en 1912.

Tiene en su puesta de escena 16 actores. El relato nos narra la lucha que desarrolla un adinerado comerciante de telas llamado Schlink que incita a participar de un interminable combate metafísico, hasta la propia confrontación física, a un empleado de una biblioteca ambulante que pertenece a una familia muy pobre de nombre George Garga. Schlink es una especie de demonio sin llegar a serlo literalmente, a pesar de su progresiva mutación en un ser cada vez más apacible aunque de aura perversa, que busca romper la moral de Garga y corromperlo para vencerlo. Trata de comprar su opinión, lo insta a defenderse y luego le ofrece todas sus pertenecías. El comerciante se involucra con la familia del joven rival, los progenitores de éste, Mae y John, que no son una pareja feliz. El padre es un borracho y un mantenido por sus explotados vástagos mientras la madre es una mujer sufrida, relegada, dejada a la indiferencia, a la servidumbre del hogar. Ella desaparecerá y él intentará el suicidio. Son cosas que desencadena Schlink y George permite en su deseo de no doblegarse, tratando de escapar de las garras de su contrincante que por razones de traspirar amor, pasión, odio, en su cuerpo viejo, poder sentirse vivo busca enfrentar a quien considera un enemigo digno por su tenacidad y orgullo.

También la hermana de George, Marie cae en el espectro de la lucha, se enamora desesperadamente de Schlink e influenciada por su persona pierde su pureza y sus valores terminando en la prostitución y abandonando a su prometido Pat Manky, quien tampoco es que sea un buen partido. La novia de George, más tarde su esposa, Jane Larry, es una mujer liberada sexualmente, una infiel y tramposa, una alcohólica que solo le importa el dinero, también será sacrificada para que su desdichado amante no encuentre la derrota por la firme postura que antepone.

El empresario tiene bajo su mando a tres sujetos que parecen salidos de un mundo post apocalíptico, se hacen llamar el flaco, el mandril y el gusano, tienen el aspecto de muchachos punks. Ellos regentan un burdel “El Cantón” al quedarse sin empleo cuando Schlink pasa su negocio a Garga que en seguidilla se lo cede a un misionero a cambio de que se deje humillar, en una exhibición de hasta qué punto el dinero puede suprimir el honor.

George ya en el desenlace va a la cárcel por tres años pero logra asestarle un duro golpe a su eterno enfrentado, sale de la pasividad y logra liberarse de esa autoimpuesta responsabilidad para con Schlink, su entorno vuelve a dar un giro de 360 grados escapando de la destrucción y mientras la última batalla hace que uno perezca el otro huye solitario hacia el mundo. La urbe le ha enseñado, su provincianismo ha quedado en el pasado, el campo ya es parte del olvido. La jungla de cemento no ha logrado tragarse su alma si bien lo ha inmerso en todo tipo de conflicto que casi le quita todo o sí lo hizo de cierto modo, sin embargo le entregó una lección, la libertad, lo hizo crecer como ser humano.

El escenario estuvo muy bien producido, con persianas que se abrían dejando ver una edificación que representaba un burdel, una humilde casa y una empresa de telas, iban dándose cambios que ambientaban los tres lugares principales. A su vez se proyectaba película o las mismas imágenes de los personajes sobre el reflejo de un ecran al cerrar las persianas. Se recreaba un bosque con humo que aparentaba neblina entre otras atmósferas manejándose mucho material para los diversos contextos y el vestuario iba de la mano de lo moderno.

Realmente ha sido un gran esfuerzo el llevar a cabo ésta realización artística, por lo menos el texto literario no era sencillo y por ende merece grandes elogios por la extensión que requería muchos cambios y múltiples exposiciones incluso en movimiento al mismo tiempo además de un enfrentamiento que no escatimaba límites que ha quedado plasmado plenamente en el inconsciente, pero ha sido una función irregular en general, tuvo muchos desaciertos, la comedia fue muy de baja categoría, vestir a un hombre de mujer para hacer reír es un recurso penoso, también el intermedio con los luchadores homosexuales resulta imperdonable por intentar tirar por la borda un espectáculo serio aunque finalmente el conjunto ha sido rescatable gracias a la sabiduría de Brecht y hay que quedarse con ese amable recuerdo de una velada en conclusión gratificante.

1 comentario:

  1. Las obras de Bertol Brecht parecerían nunca pasar de moda. Este año, hemos inaugurado nuestro auditorio en un hotel en Cancún que tenemos hace ya varios años y qué mejor manera de hacerlo que con una puesta en escena de este maestro dramaturgo. Empezamos con una pequeña, pero intensa: Die Gewehre der Frau Carrar.

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