martes, 10 de mayo de 2011

Abel


El actor Diego Luna con sólo 31 años de edad es uno de los mejores exponentes del cine mexicano contemporáneo. En ésta oportunidad se pone detrás de las cámaras para interpretar un nuevo papel, el de director en éste su primer largometraje de ficción, y debo decir que sale bien parado de ésta incursión con una obra de hábil ejecución aunque con limitaciones inventivas, en gran parte curiosa pero abordada con excesivo sosiego. De buena cinematografía, con mucha calidad y la que tiene el reto de colocar a un niño de personaje principal.

La trama nos remite a un pequeño de 9 años de edad de nombre Abel que tiene problemas psiquiátricos, su madre que lo extraña en casa logra sacarlo del sanatorio mental y llevarlo con sus demás hermanos, uno más pequeño y una hermana adolescente. En el hogar el padre los ha abandonado. Abel que es autista, no se comunica y se ve abstraído del mundo de repente viendo fotografías antiguas nota la carencia en la conformación familiar y extrañamente decide convertirse en el padre que falta, pero lo toma literalmente producto de su mente especial, empieza a adoptar todas las actitudes que le competen al cabeza de la familia, incluso cree tener sexo con su madre y afirma haberla dejado embarazada, por su puesto sin concebir el acto sexual, ella sorprendida por el hecho de que su hijo esté despierto trata de hacer que todos se adapten a su estado a toda costa como prioridad de su salud y de que se mantenga con ellos, pero la situación empieza a desbordarse cuando Abel se mete en la vida de toda su familia dando órdenes y exigiendo respeto. El asunto se pone peor cuando el verdadero padre regresa a su casa luego de 2 años de ausencia y Abel no lo reconoce, sigue jugando a ser el patriarca.

El padre estuvo lejos por estar con otra mujer más joven que está embarazada de él pero miente diciendo que estuvo en Estados Unidos trabajando, es un hombre rústico pero ante la locura que existe en su casa no le queda más que continuar con todo ello ya que su esposa lo quiere de esa manera, para ello dicen que es un tío y conviven igual a como antes, nadie está contento con el retorno del progenitor que no hace más que sospechar de su amigo, el doctor de Abel, de que se acuesta con su mujer pero a la vez le cuenta con desfachatez sobre su amorío cuando estuvo distanciado y al que pretende volver en el futuro. Al final surgen peleas inevitables con Abel que cuando escucha que es únicamente un niño y no lo que cree ser, se altera y se infringe daño físico en total descontrol.

La historia presenta el cambio de Abel y su extraño nuevo comportamiento que lo involucra en el noviazgo de su hermana como protegiéndola de los varones y más cuando su pareja es mucho mayor que ella, en la corrección de las tareas escolares de su hermano menor, en arreglar la casa, en hablarle a su madre como si fuera su esposa. La progenitora tiene que lidiar con un hijo enfermo que tiene problemas de identidad, con un niño rebelde y malcriado, con una hija que quiere independencia y hacer lo que le dé la gana, y para colmo con el retorno de su marido que la abandonó sin motivo alguno por dos largos años y que se siente con poder por ser el dueño de la propiedad en la que viven y por un negocio que sustenta su economía.

Es una película que presenta una familia disfuncional, luego desequilibrada y más tarde totalmente atípica que se encuentran viviendo la fantasía irracional de un menor, inmersa en una gran espiral esquizofrénica producto de que la madre no quiere que su hijo se vaya de su lado, no obstante es una opción que tendrá que repensar cuando Abel ponga en riesgo no solo su vida sino la de su hermano menor.

La trama no presenta mucho conflicto aunque se expone bien, quizás ahí radique el defecto de su concepción, le falta un punto álgido en circulación que en apariencia parece poseer pero que no llega a cumplirse y en ese lugar hubo cierta ausencia de ingenio, aunque el tema del niño y una acción de su mano estén presentes no suceden mayores dificultades que alteren y generen un clímax en orden creciente, todo ello no alcanza a ser suficiente para armar una necesaria tensión o no acaecen en un momento oportuno sino cuando ya se quiere cerrar el telón, debido a que no se explayan sino se utilizan con demasiada mesura, el final es resolutivo pero toda la historia se hace demasiado cotidiana aún en la anormalidad y solo se exhibe con complacencia, como que todo se presenta muy natural y calmado, le falta el toque que manifieste una mayor dificultad aunque no deja de ser un fruto que se trata con cierto dominio, solo que le falta fuerza, una buena idea pero que careció de desarrollo problemático y que termina siendo una agradable realización que pudo ser mejor pero que no deja de ser un material muy digno del cine latinoamericano y mundial que se alcanza a disfrutar y a apreciar.