viernes, 22 de abril de 2011

El sabor de las cerezas

Ésta película de 1997 está escrita y dirigida por el iraní Abbas Kiarostami, es ganadora de la palma de oro de Cannes. El ritmo es sosegado y nos muestra a un hombre conocido solo como Mr. Badii que maneja una camioneta por terrenos baldíos en Teheran en busca de un hombre que cubra su cuerpo de tierra una vez que se haya suicidado, al que lo haga le dejará una alta suma de dinero pero mientras sube a su vehículo a diferentes posibles voluntarios se encuentra que ninguno desea hacerlo. La historia es bastante sencilla y se dan muchas conversaciones que no explican la causa de semejante decisión, simplemente quiere hacerlo y mientras intenta convencer a alguien para que solamente lo cubra de tierra en un hueco que el mismo ha cavado el tiempo avanza.

Muchos han catalogado de obra célebre ésta película y quizás por su lado existencial tenga un valor ya que el hombre parece sufrir un dolor muy profundo que ha desencadenado su deseo de auto eliminarse, eso se puede deducir con facilidad pero lo que trata la cinta es solo el hecho de querer desaparecer y ese es el centro de la trama del filme, como un hombre pretende dejar de existir cuando en el mundo hay tantas hermosas experiencias que se pueden vivir y dejará de hacerlo, como explica bastante bien un anciano taxidermista que le cuenta sobre sí mismo y trata de evitar que se mate, el viejo le dedica su tiempo mientras Baddi lo lleva a su trabajo luego del viaje rutinario hacia el hueco que ha separado para morir.

En el trayecto suben a su auto, un soldado, un seminarista y por último un anciano que le escuchan sin comprenderle, alguno horrorizado por lo que quiere hacer, mayormente oyendo su simple exposición que no expresa ninguna verdad sino una acción sin mayores respuestas hasta que el anciano le manifiesta todo un pensamiento de porqué vivir y le cuenta que también ha querido suicidarse, pero descubrió unas frutas que le hicieron desistir, al embriagarse de su sabor.

Hay poco que decir de ésta película que tiene una esencia minimalista y sintetizadora, de exhibición del paisaje cuando la camioneta de Badii da largos recorridos por el territorio agreste y lleno de polvo, por subidas y giros sobre carreteras de tierra. Se detiene a conversar con un seguridad en una construcción y pasa el día acongojado y ensimismado solo pensando en quitarse la existencia. La historia abre posibilidades de discusión, uno se hace muchas preguntas que solo puede imaginar y en realidad es un tema incompleto que no se ajusta a una filosofía sino deja que uno mismo se las plantee ya que cualquiera se puede aplicar con libertad a lo que sucede, hay un claro vacío y solo hay un dejarse llevar por la situación, el anciano algo nos saca de dudas con su monólogo que como cualquiera en su posición trata de evitar que se lleve a cabo su extraña petición la cual no niega pero trata de hacerlo desistir y al final sorprende su respuesta a Badii que queda contento con la promesa de lo que espera de él.

Y es una realización que nos hace pensar, que nosotros armamos y le damos contenido, que se trata de observar, quedar inquietos y sinceramente en parte deseosos de mayor soporte retórico, definitivamente es una película de esas curiosas por su manera de narrar, con una tranquilidad incómoda. El actor principal cumple con transmitir sensaciones, aunque no demuestra un sufrimiento abierto se puede notar su pesadez y cansancio, su diálogo es seguro y expresivo, se ve un rostro melancólico en estado estable que se mantiene controlado pero dando la impresión de desgracia. En eso es acertada la elección de éste actor iraní Homayoun Ershadi que recién empezaba su carrera de actuación con éste filme.

Kiarostami deja un final muy plano y no nos deja conformes. Pero aunque es un cine con otro código a usar lo que lo hace rescatable no creo que sea una obra maestra, es demasiado simple y falto de contexto porque no es mucha la información para analizarla y para creativos no están los espectadores sino para apreciar un producto y si se quiere algo que añadir o dirimir pero no a inventar tanto que falta. Y esa es la historia, lo cual gustará o no dependiendo si nos es suficiente y en mi apreciación puede ser innecesario quizás desde el punto de vista del director pero es finalmente un filme atípico que se queda solo dando pequeñas pistas y un deseo por cumplir pero sigue siendo poco para fomentar una película aunque ésta dure increíblemente hora y media que es meritorio sin tanta base. Y es saludable mirar perspectivas o que queramos más sin que esto sea el sentido dictado. Por ende no me desagrada el filme pero hubiera querido encontrarme con muchos más.

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